Mostrando entradas con la etiqueta cine documental. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine documental. Mostrar todas las entradas

martes, 1 de julio de 2025

'Los días azules' (Laura Hojman, 2020)

 



‘Antonio Machado. Los días azules’ es un largometraje documental que recorre la vida de Antonio Machado en paralelo a la evolución social y política de España, y explica, con la ayuda de testimonios y otros recursos, la influencia de elementos biográficos en su estilo literario y su obra. La vigencia de su figura y su relevancia como poeta quedan claras al visitar la Fundación Antonio Machado, que recopila y archiva las cartas que todavía hoy, 86 años después de su fallecimiento, recibe el escritor por parte de personas de todo el mundo. Personas que también visitan su tumba y le honran.

Al aproximarse a la vida y la producción literaria de Rubén Darío en su primer trabajo en la dirección, Tierras Solares (2018), la directora ya tomaba soluciones muy sencillas, pero efectivas, para su dispositivo formal. Intercalaba -como aquí- las declaraciones de un buen puñado de expertos y personalidades, explorando distintos hitos vitales, familiares y viajes, enlazados a las fases de su producción literaria y obras concretas. A esto sumaba escenificaciones para establecer cierta ambientación histórica y un tono consistente con la perspectiva poética del autor. Algo que sustituye en esta nueva producción por animaciones de carácter breve con estética de acuarela.



Antonio Machado en una de las acuarelas del filme



Del registro de esos lugares con el paso del tiempo emerge también una idea de reapropiación del espacio como un ejercicio de construcción de memoria y de recuerdo en el mismo hecho de filmar, que expresa el claro compromiso político de la cineasta para combatir el olvido. La cinta se contagia de esa vívida nostalgia por un paraíso perdido de infancia de Antonio Machado cuando aborda la época republicana y la guerra. Su dimensión política impregna por completo el discurso y marca -a través de sus innegables resonancias- un salto cualitativo y expansivo temáticamente respecto a su ópera prima, más centrada en el aspecto artístico y lo personal. La historia de Machado es la de muchos otros intelectuales, profesores y ciudadanos que creían en el potencial revolucionario de la educación del pueblo para transformar y modernizar la sociedad española, anquilosada por el tradicionalismo y las élites religiosas, políticas y económicas más reaccionarias.


Hojman abre el montaje de Antonio Machado. Los días azules en el lugar de su muerte y lo finaliza regresando al Palacio de las Dueñas en Sevilla, donde nació y vivió los primeros años de su niñez, de donde nunca pudo olvidar los limoneros y el rumor del agua de la fuente donde se reflejaba la luz que estos filtraban. Su película es asimismo un intento de capturar el reflejo de este escritor en nuestra cultura, historia y sociedad mientras le rinde homenaje. Un homenaje que celebra su legado como la posibilidad de un aprendizaje para el futuro e inspiración de nuevas generaciones.

Los días azules” es exquisito en su sensibilidad y compromiso, así como en su empaque formal gracias al portentoso e impagable trabajo en la dirección de Laura Hojman. Quizás porque lo que cuenta es tan terrible como bello. Quizás porque es imposible escabullirse ante la figura del poeta sevillano que terminó siendo universal y el mejor símbolo de su tiempo. Alguien que insufló vida definitivamente en la poesía, exigiendo que dejase de ser contemplativa al afirmar: “La poesía es acción”.

 



Laura Hojman presentó su película para 'Linterna Mágica'


Laura Hojman nos relata el periplo vital de Antonio Machado desde su Sevilla natal (idílica dentro de aquel patio de ensueño en el Palacio de Dueñas en el que habitó su familia como alquilada en una de sus estancias) hacia Madrid para formarse (y educarse en el más grande y mejor sentido del término) en la Institución Libre de Enseñanza de Ginés de los Ríos. Diversos testimonios mediante entrevistas recuerdan el mantenimiento de la familia por el abuelo ante la falta de autonomía y estabilidad económica del padre.


El trabajo de investigación presenta su temprana afición al teatro y su intento frustrado de ser actor, así como el gran impacto a los 19 años de la lectura del libro “Azul” de Rubén Darío. Éste libro del poeta y diplomático nicaragüense impulsó a muchos jóvenes inquietos a ir a París, entonces principal sede de la cultura mundial adonde se traslada transitando los caminos del modernismo y el simbolismo.

Tras su estancia parisina junto a su hermano mayor, el también poeta y escritor Manuel Machado, vuelven ante la falta de medios para mantenerse en la capital francesa. La muerte del padre en 1893 y del abuelo tres años después le obliga a la búsqueda de trabajo. Terminó el Bachillerato a los 25 años comenzando a trabajar a los 32. El trabajo le vuelve más práctico en la vida y cambia el carácter simbolista de su poesía a otra más realista. Consigue hacerse catedrático de francés obteniendo plaza en Soria donde escribe sus conocidos poemas sorianos. Imágenes de dibujos animados ilustran su recitado. Se recuerda el trágico amor del poeta con Leonor, joven de 15 años, que, enferma, fallece en 1912 abatiendo emocionalmente a Antonio Machado. A ella dedica su exitoso libro “Campos de Castilla”.

Consigue traslado al instituto de Baeza, como comenta el escritor Antonio Muñoz Molina revalorizando su faceta de profesor humanista. Da cuenta también de la gran influencia que tuvo Antonio Machado sobre el entonces joven Federico García Lorca en una visita grupal que hizo siendo estudiante.

Llega a Segovia el año 1919 creando una universidad popular gratuita tal como rememoran Jacques Isorel y Elvira Lindo. Nueve años después surge su otro gran amor con Pilar de Valderrama. Mujer casada de mediana edad y madre de tres hijos, que se niega al amor pero acaba cediendo a verse con el poeta en viajes discretos de ambos a Madrid.

Se traslada a Madrid donde vive una apasionada y apasionante aventura personal de compromiso político, ético y cultural con la II República a través de las Misiones Pedagógicas, para llevar la cultura al proletariado al que nunca antes se le había concedido esa posibilidad para evitar que pudieran pensar por sí mismos.

Los terribles acontecimientos que concluyeron en la fatídica Guerra Civil, provoca la progresiva huida del gobierno republicano según avanza la guerra y hace que muchos artistas e intelectuales marchen al extranjero o a Valencia siguiendo al gobierno que perdía la guerra. La familia Machado se resiste a irse pero finalmente accede continuando luego en la retirada hasta Barcelona alojándose en el hotel Majestic. Ante el intenso asedio de la Ciudad Condal Antonio Machado y su madre salen de Barcelona en un viaje de seis días por carretera en dirección a Port Bou. Ya en el país galo el escritor Corpus Barga intercede por él ante los gendarmes franceses evitando su internamiento en campo de refugiados. A final de enero de 1939 llega en tren a Colliure alojándose tres semanas en el hotel Quintana. Fallece Antonio Machado el 22 de febrero de 1939 y tres días después su madre, en la misma pensión donde se refugiaron, exiliado de todo y de todo, siendo enterrados en nicho prestado por la familia propietaria del hotel donde se alojaban.

En 1958 se trasladan sus restos mortales a una tumba sufragada por aportaciones de particulares.



En la tumba de Machado siempre hay flores y cartas para él


Frente a “Estos días azules y este sol de la infancia” (últimos versos del genio andaluz que se encuentran en el bolsillo de su abrigo a su fallecimiento); y culminando con la primera visita de un Presidente de nuestro Estado a su tumba en Collioure por parte de Pedro Sánchez en 2019 (hasta 2019, 42 años después de la restauración de la democracia, jamás había comparecido a rendir tributo al poeta ningún presidente, pero sí cientos de miles de personas agradecidas que dejan cartas en su tumba diariamente).

Pero también esta obra maestra del documental, es la narración poética caminando por los más importantes hitos de la poesía machadiana acompasada por la voz de Pedro Casablanc. Y para ello Laura Hojman es capaz de crear visualmente a través de impolutos planos fijos una belleza gráfica atemperada con los versos de forma sublime. Y, cuando no hay imágenes, se dibujan, para que nada nunca falte.

Su vida y su obra poética se va reconstruyendo a través de diferentes apuntes que escritores y catedráticos van desgranando a cámara, mientras que una sucesión de bellísimas imágenes caen en cascada delante de nuestros atónitos ojos, que quieren más y más sin cansarse nunca, deseando en todo momento que el documental fuese eterno. Pero lo más emotivo es para mí lo contemporáneo, cuando Laura Hojman nos asoma al buzón que existe junto a la tumba de Machado en el que diariamente se depositan cartas, o la marcha de los descendientes de los republicanos que tuvieron que salir a pie hacia Francia, repitiendo el recorrido de sus ancestros para que jamás vaya a ser olvidado.



Lola Rodríguez Olmedo junto a Laura Hojman

 

“Estos días azules y este sol de la infancia” cuentan que estaba escrito en un papel en el bolsillo del último abrigo del poeta, su poema postrero e inconcluso, cerrando el círculo, evocando a Sevilla en Collioure, principio y fin de la vida nunca fácil de Antonio Machado, soñando con Sevilla en una playa del sur de Francia, ejerciendo de andaluz hasta el último aliento. Y todo ello acompasado por una fotografía exquisita ciertamente sublime de Jesús Perujo y una música hipnótica de Pablo Cervantes.

Laura Hojman consiguió nueve nominaciones a los Premios ASECAN del cine andaluz, una nominación a mejor documental en los Premios José María Forqué, y, a nivel personal, el Premio Mejor Cineasta de Andalucía que Canal Sur concede en el Festival de Huelva Cine Iberoamericano.

 

Lola Rodríguez Olmedo 


 

 

sábado, 1 de junio de 2024

Patricio Guzmán, cincuenta años de memoria filmada en Chile

 

Cincuenta años de memoria filmada en Chile.

Patricio Guzmán y su obra fílmica documental,

testimonial y comprometida (1973-2022)


Un texto de Clara Pérez Murillo

 

 "Un país que no tiene cine documental es como una familia que no tiene álbum de fotos. Filmar la realidad es fundamental para la Historia, para la MEMORIA, para el presente".  Patricio Guzmán.


Patricio Guzmán nació en Santiago de Chile en 1941. Estudia en la Escuela Oficial de Cinematografía de Madrid y consagra su carrera al cine documental. Después del golpe de estado, Guzmán es detenido y llevado al Estadio Nacional de Santiago donde permaneció 2 semanas incomunicado y amenazado de fusilamiento. Logró abandonar su país en noviembre de 1973. Ha vivido en Cuba, España y Francia. Como el mismo cineasta señala: Desde aquel golpe de Estado, nunca volví a vivir a Chile, aunque toda mi carrera la dediqué a mi país. Sin embargo, Guzmán es el cineasta por excelencia de 50 años de la Historia de Chile.

Nos disponemos a señalar su prolífica filmografía:

          En 1973 realizó La batalla de Chile, un documental de 5 horas sobre el final del gobierno de Salvador Allende, filmado en Chile de marzo a septiembre de 1973, pero montado posteriormente fuera del país a modo de trilogía: La insurrección de la burguesía (1975), El golpe de Estado (1976) y El poder popular (1979). La batalla de Chile da testimonio de la lucha de la Unidad Popular por mantener el control político. Al mismo tiempo, registra y denuncia los actos de violencia de la derecha chilena conformada por organizaciones conservadoras (Frente Nacionalista “Patria y Libertad”) apoyadas por gran parte de las fuerzas armadas, secundadas por la CIA, por la multinacional estadounidense ITT y las políticas de Richard Nixon y Kissinger tendentes a generar el “caos constructivo”, constructivo de regímenes dictatoriales en América Latina. Todos estos factores contribuyeron a derrocar al gobierno democrático y constitucional de Allende, y de este modo preservar los intereses económicos de la oligarquía y de las grandes empresas norteamericanas frente a las reformas de la “vía chilena al socialismo” iniciadas por el gobierno de la Unidad Popular. 



La batalla de Chile ha sido considerada como una de las diez mejores películas de cine político, fue aclamada y difundida internacionalmente, aunque en Chile se proyectó por primera vez con la llegada de la democracia, a finales de la década de los noventa. En el contexto del cine político documental latinoamericano, ocupa un lugar fundacional, y es considerada una referencia obligada junto a otros directores del cine político de la época, como el argentino Fernando Ezequiel Pino Solanas, el cubano Santiago Álvarez Román y el brasileño Eduardo Coutinho.

          En 1985, Patricio Guzmán viaja clandestinamente a Chile para realizar la película En nombre de Dios donde se registran los movimientos de resistencia popular, las terribles represiones militares en las calles y la violencia del régimen de Pinochet. Es también un testimonio que da cuenta de los trabajos en defensa de los Derechos Humanos, llevados a cabo en el seno de la Vicaría de la Solidaridad (1973–1992), dependiente de la Iglesia Católica de Chile, para ayudar en su búsqueda a los familiares de los desaparecidos durante la dictadura. La Iglesia Católica chilena, inspirada en los principios del Concilio Vaticano II y de la Teología de la Liberación, jugó un papel transcendental en la defensa de las víctimas de la Dictadura.

 


En la película La Cruz del Sur (1992) Guzmán realiza un cuidado documental sobre las religiones en América Latina a través de tres contextos geográficos, históricos y antropológicos paradigmáticos, a saber: Mesoamérica, Los Andes y Brasil. La parte dedicada a Mesoamérica, filmada en México y Guatemala, se centra en las religiones prehispánicas (Azteca y Maya) a la llegada de los españoles, en los procesos de evangelización, aculturación y sincretismo religioso. Igualmente sucede con la parte dedicada a los Andes, donde pormenorizadamente se van mostrando las pervivencias de la ritualidad prehispánicas sincretizadas con el cristianismo. La tercera parte dedicada a Brasil es un botón de muestra de la cultura afroamericana y sus manifestaciones en el candomblé. Como hilo conductor de esta trilogía religiosa aparece un espacio controvertido entre la oficialidad, el poder dogmático por un lado y la religiosidad popular por otro. El film retrata la pugna entre las doctrinas hegemónicas y las liberadoras, entre el cristianismo, vinculado al poder, cómplice de dictaduras, frente el cristianismo encarnado en los pobres.


 

En 1997 se rodó Chile, la memoria obstinada, Se inicia con una reconstrucción meticulosa del bombardeo al Palacio de la Moneda el 11 de septiembre de 1973 que dio inicio a la dictadura de Pinochet y en la que Allende perdió la vida. Como en una especie de cine en el cine, se destacan las escenas donde Guzmán proyecta por primera vez en el país La batalla de Chile a jóvenes de diversas instituciones educativas, y filma las proyecciones. Las distintas reacciones de los estudiantes frente a la película, que se manifiestan fervorosamente a favor o en contra de la dictadura y del gobierno de Allende, nos dan una idea del agitado clima político y social en los primeros años del retorno a la democracia. Por momentos, Chile, la memoria obstinada, no sólo reconstruye la historia de la filmación de La batalla de Chile, sino también narra cómo un tío de Patricio Guzmán logró sacarla de Chile por tierra y mar tras el golpe de Estado. Esta película es una magnífica historia de historias recurrentes que, a través de las fotografías de los álbumes familiares, van desgranando microhistorias o historias de vida.

 


En 2001 filmó El caso Pinochet que revela todos los esfuerzos, tanto en Chile como internacionalmente, por sacar a la luz los crímenes de lesa humanidad cometidos por el régimen de Pinochet, otorgando a España el papel primordial en dicha investigación. Es transcendental el testimonio de Joan Garcés, abogado español y principal consejero de Allende, Garcés logró salvar su vida tras el fatídico 11 de septiembre de 1973, y desde España se convirtió en el principal abogado del caso Pinochet, logrando que en 1996 se implicara el fiscal Carlos Castresana hasta sacar a la luz todos los crímenes del dictador utilizando como principal fuente los testimonios y denuncias de los familiares y amigos de los detenidos-desaparecidos, custodiados en la Vicaría de la Solidaridad, documentos ante los que la “justicia” chilena hizo caso omiso hasta que el fiscal Castresana, por solidaridad con el pueblo chileno, otorgó a España un papel transcendental en desvelar los horrores de la Dictadura y conseguir que Pinochet fuese detenido en Londres, donde se recuperaba de una operación, agasajado por su amiga Margaret Thatcher.

En 2004 con la Película Salvador Allende, Patricio Guzmán traza un perfil biográfico del personaje a través de la Memoria de cuantos lo cocieron. Concluyendo con esta última lo que algunos autores denominan la Trilogía de la Memoria (Cambridge University Press: 15 August 2022) que se inicia en 1997 con La Memoria Obstinada para continuar con El caso Pinochet hasta Salvador Allende.

 



De 2010 a 2019 tres películas constituyen la denominada Trilogía Subjetiva (Cambridge University Press: 15 August 2022): Nostalgia de la luz (2010), Botón de nácar (2015) y Cordillera de los sueños (2019). La referida Trilogía aborda acontecimientos del pasado reciente a través de la subjetividad. En dicha Trilogía las imágenes del desierto de Atacama, de la cordillera de los Andes y del océano Pacífico se acompañan de macro-tomas del universo y del océano que otorgan al paisaje un protagonismo sublime, casi épico. Desierto, mar y cordillera son más que paisajes, son los lugares de la memoria donde se inscribe la historia con un eco persistente que pregunta ¿dónde están los cuerpos de los desaparecidos? Toda la obra de Patricio Guzmán interpela los crímenes de la dictadura de Pinochet.

 


Nostalgia de la luz (2010) presenta como escenario al desierto de Atacama y a su cielo estrellado que es puro pasado, pura memoria contemplada y contempladora. Un universo “memorioso” plagado de estrellas, que explosionaron hace millones de años, que aún guarda el recuerdo de su fulgor. Un cielo estrellado que fue contemplado por hombres de todas las edades desde la Prehistoria a la contemporaneidad, desde las sociedades de cazadores-recolectores a los trabajadores, explotados colonialmente en las salitreras, cuyos infrahumanos habitáculos, transcurrido medio siglo, cobijaron también a los detenidos por la dictadura. Obreros del salitre y detenidos contemplaron el mismo cielo, a él confiaron sus más profundas confidencias antes de fundirse con las estrellas. El cielo de Atacama y la arqueología van recomponiendo la memoria histórica, cuyas protagonistas son las mujeres de Calama que buscan incansablemente los restos de los desaparecidos.

Botón de nácar (2015) nos lleva a las tierras australes donde se guarda la memoria y la lucha de los pueblos originarios como mapuches, pehuenches y más al sur, en la Tierra del Fuego, los yámanas, onas, kawésqar. Pueblos resistentes y masacrados en aras del “progreso colonial” que solo benefició a la ¿civilización? occidental. El “darwinismo social” sentó las bases del genocidio que han venido sufriendo estos pueblos desde el siglo XIX. Botón de nácar juega con la metáfora del botón como símbolo de la civilización occidental, como elemento aculturador de “bárbaros”, pero también el botón de nácar es un testigo que yace en el fondo del océano para recordarnos la barbarie de la dictadura de Pinochet y de los vuelos de la muerte que arrojaron al fondo del Pacífico a un ingente número de desaparecidos. Como en Nostalgia de la luz el cielo nocturno y sus estrellas que son las almas de los ancestros, siempre nos contemplan como jueces y memoria de nuestros actos.

La cordillera de los sueños (2019) cierra la Trilogía Subjetiva en la que la voz de Patricio Guzmán narra de forma intima, amorosa y confidencial desde un yo sabio y transcendente la historia y el alma de Chile, su propia alma como motivación del film: “Esta cadena de montañas gigantescas, que son el corazón de mi tema, se transformó en una metáfora de lo inmutable, de lo que nos queda y nos habita, a pesar de la desaparición de una parte de nuestra historia. Explorar la cordillera me empuja a explorar mis sueños. Observando sus empinadas cumbres, entrando en sus valles profundos, empiezo un viaje introspectivo que tal vez me revelará los ocultos secretos de mi alma chilena”.

En 2022 Mi país imaginario revela las desigualdades sociales y la exclusión como consecuencia del sistema económico neoliberal. A cincuenta años del Golpe de Estado de Pinochet los Chicago Boys lograron su sueño: el sometimiento y la casi desaparición del Estado al servicio de las empresas privadas, de las transnacionales. En definitiva, la pérdida de la soberanía, el deterioro medioambiental en aras de una desmedida y compulsiva explotación de los recursos naturales.

No hay cineasta que mejor haya filmado la Memoria de 50 años de la Historia de Chile como Patricio Guzmán.


Vídeo 1: Qué es el cine documental para Patricio Guzmán
 

Vídeo 2: 'La cordillera de los sueños' Goya Mejor Película Iberoamericana 2022


 

 

martes, 5 de diciembre de 2023

La Singla (Paloma Zapata, 2023)

 

Título original: La Singla. Dirección: Paloma Zapata. País: España. Año: 2023. Duración: 95 min. Género: Documental.

Guión: Paloma Zapata. Música: Juliane Heinemann. Fotografía: Iñaki Gorraiz. Producción: La Fabrica Naranja, Inselfilm Produktion, Malandar Films.

Fecha del estreno: 10 Noviembre 2023 (España)

 

Reparto: Adelfa Calvo, Helena Kaittani, María Alfonsa Rosso, Antonia Singla.

 

Sinopsis:

La Singla se quedó sorda al nacer. Aprendió a bailar sin escuchar la música, y usa el baile para espantar el dolor. La joven bailaora, con apenas 17 años, revolucionó el mundo del flamenco, pero antes de cumplir los 30 desapareció de los escenarios.

 

Comentarios: 

Hacer bailar a un documental no es fácil. La Singla baila. Al compás se mueve su cuidada construcción sonora guiando el montaje del ingente material de archivo que maneja la película de Paloma Zapata. Imágenes estáticas y en movimiento se alternan para componer estrofas cinematográficas. Estas combinan con asonancias de ficción los muchos retales del ayer que dan fe de la existencia pretérita de una gran bailaora sorda de Barcelona. Aquella mujer, cuyo apellido y apodo artístico da título a la cinta, parece haberse disuelto en el tiempo: ha quedado perdida como esa ola marina que muestra el documental de manera recurrente. En un momento en el que la tendencia es huir de los bustos parlantes a favor del documental inmersivo, Zapata encuentra un camino intermedio que, sin ser para nada rompedor, sabe abrazar como resolutiva carta bien jugada.

La película inserta un personaje guionizado en la realidad filmada: el acierto va de la mano de la estilización del discurso y, sobre todo, de no despegarse nunca del punto de vista de este personaje femenino. Colocar la obsesión por encontrar a la bailaora como principal objetivo de una investigadora joven, que además comparte con La Singla su amor por el flamenco, es una táctica en pro de la empatía. El trucaje funciona. Hacer corpórea la voz en off del narrador aumenta el interés por rastrear el paradero de la misteriosa mujer desaparecida. El sentido del ritmo y la cadencia de los recuerdos en blanco y negro hacen el resto. ¿Por qué, de cara a la galería, Antoñita desapareció antes de cumplir los treinta? Había recorrido Europa; participó en la popular cinta Los Tarantos (1963, Francisco Rovira Beleta); subió a los escenarios con un joven Paco de Lucía y con Ella Fitzgerald, llegando incluso a cumplir su sueño de bailar flamenco a ritmo de jazz. Después de eso llegó el ostracismo. El álbum de recuerdos, que la cinta de Paloma Zapata filma en plano cenital, se queda vacío.

A mitad del metraje, y sobre todo en el último tercio, la película cambia de paisaje: de los documentos de archivo pasamos a la Barcelona actual. La joven investigadora viaja al lugar donde se ubicaba el antiguo barrio de barracas del Somorrostro. Allí vivía La Singla entonces. Tanto la tendencia al encuadre respetuoso con la regla de los tercios como el uso de la luz natural hacen lo posible por sortear este tramo difícil. La película hace equilibrios aquí por no perderse en lo que, ahora ya sí, son testimonios a cámara disfrazados de conversaciones casuales que la investigadora mantiene con las personas que va encontrando en su camino. Queda resolver si vamos a ver o no en pantalla, pasados tantos años de silencio, a esa Antoñita Singla que revolucionó el flamenco con solo diecisiete años. El documental termina utilizando a favor el fuera de campo. Después de complacer aportando respuestas, la propuesta se cierra con los ojos de una mujer de pelo blanco que se abanica en el parque mientras su nieto juega. (Raquel Loredo)

Recomendada.



sábado, 28 de octubre de 2023

El sol del membrillo (Víctor Erice, 1992)

 

Título original: El sol del membrillo. Dirección: Víctor Erice. País: España. Año: 1992. Duración: 139 min. Género: Documental.

Guión: Víctor Erice. Música: Pascal Gaigne. Fotografía: Javier Aguirresarobe, Ángel Luis Fernández, José Luis López-Linares. Producción: Igeldo P.C, María Moreno P.C, ICAA.

Premio del Jurado y Premio FIPRESCI en el Festival de Cine de Cannes 1992. Hugo de Oro a la Mejor Película en el Festival de Cine de Chicago 1992.

Fecha del estreno: 30 Octubre 1992 (España).

 

Reparto: Antonio López

 

Sinopsis:

Ésta es la historia de un artista (Antonio López) que trata de pintar, durante la época de maduración de sus frutos, un árbol —un membrillero— que hace tiempo plantó en el jardín de la casa que ahora le sirve de estudio. A lo largo de su vida, casi como una necesidad, el pintor ha trabajado sobre el mismo tema en muchas ocasiones. Cada año, con la llegada del otoño, esa necesidad se renueva. Lo que el artista no ha hecho nunca en su pintura del árbol es introducir entre sus hojas los rayos del sol. Desde el estilo que le es propio —un estilo que parte de la exactitud— esa tentativa posee una gran dificultad, se revela, según las circunstancias, casi como una imposibilidad. En esta ocasión decide afrontarla. Pero lo hace como es habitual en él, con una tensión razonable, sin perseguir siquiera el acabado del cuadro, sin otro afán que permanecer unas semanas junto al frágil y generoso árbol. La película da cuenta de esta experiencia y, a la vez, de todo aquello (el paso de los días, la rutina cotidiana de personas y cosas...) que gravitan sobre esa casa y ese jardín. Un espacio y un tiempo —otoño de 1990— donde el artista trabaja y los frutos del árbol llegan al momento de su máximo esplendor. Cuando el invierno empieza a anunciar su llegada, los membrillos maduros, al caer de las ramas, ponen punto final a la labor del pintor, iniciando en tierra el proceso de su descomposición. Es entonces cuando, en la noche, el pintor nos cuenta un sueño.

 

Comentarios:

El filme español El sol del membrillo, obra del cineasta Víctor Erice sobre el pintor Antonio López, provocó en Cannes 1992 una fuerte división de opiniones. Durante la proyección ante no menos de 2.000 periodistas acreditados, muchos de ellos se desentendieron de la pantalla y salieron de la sala. No obstante, fueron más quienes se mantuvieron ante la pantalla hasta el final y muchos también quienes la aplaudieron. Para unos, esta recepción equivale al rechazo de una película a la que consideran aburrida y fallida; para otros, en cambio, es el resultado previsible de su carácter insólito, sorprendente y sin precedentes en la historia del cine reciente.

El sol del membrillo es una obra cinematográfica compleja y difícil, meticulosamente concebida y elaborada contra la corriente a lo largo de dos años de rodaje y montaje. Es una película que se escapa de los códigos convenidos del comercio cinematográfico actual: no tiene trama argumental de ningún tipo y, no obstante, está lejos de ser encasillable en el género documental. Va mucho más lejos. Se trata de un ejercicio muy arriesgado -sobre todo a causa de la parquedad y austeridad de los elementos que baraja y combina- de puro lenguaje visual: un poema cinematográfico, una metáfora cuyas reglas se aceptan con pasión o se rechazan con indiferencia o incluso con hostilidad. De ahí que, donde se proyecte, El sol del membrillo generará controversia, y esto, en medio del adocenamiento que hoy invade el consumo de cine convencional, es de por sí un mérito no desdeñable. Queden para los detractores de la película -que los tiene, y no son pocos- desarrollar las argumentaciones de ese su rechazo. Esta crónica es parcial, porque quien la escribe considera que Víctor Erice y Antonio López han logrado una obra de gran vigor artístico, una investigación poética seria, honda y elegante, que contiene algunos de los momentos más bellos, originales e incatalogables logrados por el cine español en los últimos años.

La película investiga dentro de uno de los misterios indescifrables del comportamiento humano y en concreto del comportamiento artístico: la búsqueda por el creador genuino de lo imposible, su intento tozudo y persistente de alcanzar lo inalcanzable. En este caso nos encontramos frente al paciente y minucioso esfuerzo del pintor Antonio López por atrapar dentro de la quietud de un lienzo, a través de la persecución por su mirada de los movimientos de la luz del sol y de la evolución de un árbol, la fluencia del tiempo.

El pintor, obviamente, fracasa en su intento y finalmente abandona su tentativa de conseguir un cuadro sobre algo imposible. La cámara de Erice indaga con igual minuciosidad en los entresijos de este esfuerzo aparentemente inútil del pintor, hasta que nos hace descubrir que su derrota ante lo inalcanzable tiene en realidad el valor de una conquista, de una victoria. Y el fracaso estético del artista se convierte de esta manera en un triunfo ético.

La audacia, la sutileza y la hondura de la película son, a nuestro juicio, más que evidentes. Pero como totalidad El sol del membrillo está lejos de ser una obra perfecta, redonda. Adolece, en efecto, de varios alargamientos innecesarios del metraje que -si se tiene en cuenta que en todo poema visual lo que no es estrictamente necesario sobra- daña su relación con el espectador y hacen que éste, durante casi media hora de las dos y veinte minutos que dura la película, vea sobrecargada su retina con reiteraciones e insistencias dilatorias no significativas, por no decir insignificantes. Si se tiene en cuenta que El sol del membrillo propone de manera muy radical un retorno al casi olvidado cine-lenguaje, y por ello un rechazo indirecto de las pautas del cine-espectáculo, hoy abrumadoramente dominante, su capacidad para generar controversias está garantizada. Es por tanto más que probable que, a lo largo de estas crónicas, tengamos que detenernos a recoger los ecos del paso por Cannes 92 de esta notable película española, que muchos consideran -no sin algo de razón- fuera de lugar en la selección oficial competitiva de este multitudinario festival.

Una obra de marcado carácter minoritario se hubiera sentido más cómoda en el marco de la sección Una cierta mirada, que está destinada a exhibir y debatir las películas que contienen innovaciones del lenguaje cinematográfico. Así, El sol del membrillo hubiera tenido posibilidad de ser discutida públicamente, tras sus proyecciones, que es una vieja costumbre que mantiene esta sección y que enriquece y da vida a las películas que se exhiben y debaten en ella. Finalmente, en Cannes, consiguió el Premio del Jurado y el Premio FIPRESCI. Todo un logro para esta propuesta tan innovadora. (Ángel Fernández-Santos)

Recomendada.



jueves, 19 de octubre de 2023

Orlando, mi biografía política (Paul B. Preciado, 2023)

 

Título original: Orlando, ma biographie politique. Dirección: Paul B. Preciado. País: Francia. Año: 2023. Duración: 98 min. Género: Documental.

Guión: Paul B. Preciado. Música: Clara Deshayes. Fotografía: Victor Zébo. Producción: 24 Images, arte, Les Films du Poisson.

Mención Especial en la Sección Encounters del Festival de Cine de Berlín 2023.

Fecha del estreno: 11 Octubre 2023 (España). 

Reparto: Arthur (Orlando), Emma Avena (Orlando), Amir Baylly, Jenny Bel'Air, La Bourette (Orlando), Nathan Callot (Vendedor de armería), Kori Ceballos, Liz Christin, Iris Crosnier (Orlando), Naëlle Dariya.

 

Sinopsis:

En 1928, Virginia Woolf publica Orlando, la primera novela en la que el personaje principal cambia de sexo en medio de la historia. Un siglo más tarde, el filósofo Paul B. Preciado decide escribirle una carta a Virginia Woolf: su Orlando ha salido de la ficción y lleva una vida que jamás habría imaginado.

 

Comentarios: 

Orlando, mi biografía política es la respuesta del filósofo trans Paul B. Preciado a la propuesta del Canal Arte de un documental sobre su vida. Como tantos de sus textos, se trata de una respuesta de naturaleza híbrida y experimental; una indagación en la teoría queer en forma de película-ensayo, pero también de carta y poema a la autora de Orlando, Virginia Woolf. Ocho décadas después de su suicidio, a los 59 años en el río Ouse, cerca de su casa de Sussex, acosada por la depresión y la reciente muerte de su sobrino en la guerra civil española, la escritora inglesa y su personaje reviven en una película que en lugar de reclamar una habitación propia —como el célebre ensayo feminista de Woolf— reivindica el cuerpo propio de Preciado y todos los orlandos.

Con voz pausada, el filósofo arranca así su relato: “Alguien me preguntó: ‘¿Por qué no escribes tu biografía?’. Y yo respondí: ‘Porque la capulla de Virginia Woolf la escribió por mí en 1928. Querida Virginia, siento haberte llamado capulla, lo digo con ternura y admiración… pero también lo digo con un poquito de rabia…”. La falta de conciencia de clase de la autora de Al faro será un reproche recurrente (“Mira estos orlandos, no han vivido como poetas o aristócratas, han sido reducidos a pacientes de la psiquiatría”) en una película que, por otro lado, es un canto de amor a una escritora adelantada a su tiempo.

Con este clásico de la literatura en la mano, Preciado pone el yo al servicio de una historia colectiva, la historia de los que no han tenido derecho a su propia historia. En esos primeros minutos, mientras escuchamos la voz en off de su narrador, también lo vemos ejecutar uno de los gestos políticos clandestinos más universales: la pegada de carteles en una noche oscura.

Queda pronto claro que esta es una película-manifiesto, un manifiesto onírico que rehúye los dogmas para proclamar la libertad absoluta del cuerpo. Es también una película epistolar escrita a mil manos con recuerdos de las primeras hormonas inyectadas, los nombres impuestos y otros imaginados, las metamorfosis y los sueños, no de ser otra persona sino todas las posibles. Conocemos a Lilie, a Arthur, a Janis, a Óscar, a Elios, a Amir, y Emma, a Jenny y a Paul, el hijo de una costurera y el dueño de un garaje de un pueblo del norte de España. Un orlando al que sus padres llevaron al psiquiatra con 14 años por ser un chicazo.

Si Sally Potter convirtió a principios de los noventa a una jovencísima y melancólica Tilda Swinton en la encarnación del personaje de Woolf, Preciado apuesta, también con dosis de humor, por una polifonía de rostros contemporáneos cuyo destino desemboca en esos “niños del futuro” a los que cantaba el poeta chileno Pedro Lemebel, figura clave para entender esta nueva revolución del cuerpo. (Elsa Fernández-Santos)

Recomendada.



domingo, 17 de septiembre de 2023

Mi nombre es Alfred Hitchcock (Mark Cousins, 2022)

 

Título original: My Name Is Alfred Hitchcock. Dirección: Mark Cousins. País: Reino Unido. Año: 2022. Duración: 120 min. Género: Documental.

Guión: Mark Cousins (basado en la biografía de Alfred Hitchcock). Música: Donna McKevitt. Producción: Hopscotch Films.

Fecha del estreno: 18 Agosto 2023 (España).

 

Sinopsis:

Reexamina la vasta filmografía y el legado de uno de los cineastas más grandes del siglo XX, Alfred Hitchcock, a través de la propia voz del director.

 

Comentarios: 

“Escrito y locutado por Alfred Hitchcock”, reza el último título de crédito en el primer minuto de Mi nombre es Alfred Hitchcock, nuevo documental del divulgador norirlandés Mark Cousins. Un poco más tarde, esa voz en off refinada y fascinante, de continuas inflexiones en el tono, respiración entrecortada, sarcasmo en cada frase, admitirá que a lo largo de la película solo va a contar una mentira, e invita a los espectadores a descifrarla. Naturalmente, no se refiere al hecho (obvio) de que el maestro no ha podido escribir ni narrar el documental. Y he ahí el primer juego de Cousins, muy a la manera de la sorna del mítico director, y de sus presentaciones en la serie Alfred Hitchcock Presents… Esa voz es una formidable imitación por parte del actor británico Alistair McGowan, y la primera gran virtud de un trabajo que se acerca más, como suele ser habitual en Cousins, al ensayo visual y a la clase de cine que a un documental al uso.

Y aunque sea cierto que Cousins se aproxima a una figura y a una obra inabarcables, qué difícil resulta que hoy en día un trabajo sobre el director de Vértigo y Psicosis, La ventana indiscreta y Rebeca, parezca novedoso o, al menos, con aspectos nunca tratados y particularidades formales nunca utilizadas. El tono y la calma, además de una cierta poesía, presentes en algunos de los magníficos trabajos de Cousins (The Story of Film, Women Make Film, The Story of Looking…), está de nuevo presente, pero el hecho de que sea ese trasunto de Hitch quien lleve el mando, diciendo cosas que dijo, otras que pudo haber dicho, y aun unas cuantas que podría decir hoy si viviera, si viera nuestros tiempos, nuestro cine y nuestras sociedades, acaba siendo seductor.



Esa cadencia monocorde de la narración, de hecho, puede ir incluso en perjuicio de su ritmo, pero la sensación de hastío solo acudirá a los cuerpos y las mentes de espectadores no interesados en el arte cinematográficos. Y de esos habrá pocos o ninguno en las salas. El documental se divide en seis partes —algunas, claramente conectadas con otros estudios sobre el maestro; otras, singulares aportaciones de Cousins—: evasión, deseo, soledad, tiempo, plenitud y altura. Y se alimenta de continuas secuencias de sus películas, en las que Cousins explica sus teorías (y las del propio Hitchcock) acerca de los detalles de la puesta en escena, el color, el sonido y otras parcelas formales o de fondo.

“Fui un artista, un temerario, un feriante”, dice el falso (verdadero) maestro en la narración: “Son muchos los que han opinado sobre mis películas. Han analizado mi estilo narrativo, mi modo de plasmar la culpa y la moral católica. Han examinado mis fantasías visuales, mi furtiva forma de observar a las personas y a la belleza […], pero se les han escapado cosas”. El objetivo es, nada menos, que una especie de viaje en el tiempo en el que se acabarían identificando las flaquezas de los espectadores: los de antes, y los de ahora. Lo que aún permanece.

Junto a todo ello, Cousins añade algunas fotografías, pocas y animadas con algún elegante efecto, y un puñado de planos rodados por él, los más discutibles de su trabajo, que se supone que muestran la mirada del presente, la del espectador actual, pero que no terminan de encajar ni de comprenderse.

Mi nombre es Alfred Hitchcock es un trabajo al mismo tiempo revelador y juguetón, divertido y sombrío, embaucador y artístico. Así era el cine del tipo que hizo El hombre que sabía demasiado, y la agudeza de Cousins es la última en confirmarlo. (Javier Ocaña)

Recomendada.



sábado, 17 de junio de 2023

El caso Padilla (Pavel Giroud, 2022)

 

Título original: El caso Padilla. Dirección: Pavel Giroud. País: Cuba. Año: 2022. Duración: 78 min. Género: Documental.

Guión: Pavel Giroud. Música: Pablo Cervantes. Montaje: Pavel Giroud.  Producción: Lia Rodriguez, Alejandro Hernández (Ventu Productions).

Premio al Mejor Documental en los Premios Platino 2022.

Fecha del estreno: 2 Junio 2023 (España).

 

Reparto: Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Jean-Paul Sartre, Jorge Edwards (testimonios).

 

Sinopsis:

La Habana, primavera de 1971: El poeta Heberto Padilla acaba de ser puesto en libertad y comparece ante el gremio de escritores cubanos donde entona una "sentida autocrítica", se declara agente contrarrevolucionario y acusa de complicidad a muchos de sus colegas ahí presentes, entre ellos, su esposa. Un mes atrás, su arresto bajo la acusación de atentar contra la seguridad del estado cubano, movilizó a la vanguardia intelectual del mundo entero, quienes dirigieron una carta a Fidel Castro exigiendo la libertad del poeta, cuyo único pecado fue disentir a través de su obra poética. El mea culpa del escritor, cuya grabación se muestra por primera vez al público, marca la línea narrativa de una historia en la que aparecen testimonios de Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Jean-Paul Sartre, Jorge Edwards y Fidel Castro..

 

Comentarios: 

Existen paralelismos entre El juicio (2018), el estremecedor documental de Serguei Loznitsa sobre los profesores y científicos que en 1930 se inmolaron ante un tribunal estalinista que los acusaba de conspirar contra la Unión Soviética, y El caso Padilla, de Pavel Giroud, proyectado en la sección Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián. El caso Padilla incluye 60 minutos de un histórico metraje hasta ahora oculto con la feroz autoinculpación del poeta Heberto Padilla ante sus compañeros escritores cubanos después de más de un mes encarcelado por considerarlo un agente contrarrevolucionario. En ese monólogo escalofriante se ve a un hombre quemarse a fuego lento, y a una revolución precipitarse hacia su propio infierno.

El documental de Giroud se construye sobre la película que el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) rodó con un equipo de dos cámaras dirigidas por el documentalista cubano Santiago Álvarez Román. Era un registro destinado solo para los ojos de Fidel Castro y ha permanecido clasificado en los archivos del ICAIC. Oculto hasta ahora, sigue siendo, asegura Pavel Giroud, director cubano afincado en Madrid, material reservado. “A mí me llegó una cinta de Betamax de la que no puedo hablar porque implicaría a otras personas”, afirma.

La contemplación del archivo provoca una mezcla terrible de pavor y tristeza. Entre el público que estaba aquel día de abril de 1971 en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba se adivina a Reinaldo Arenas, Virgilio Piñera, Cintio Vitier, Eliseo Diego, Antón Arrufat o el cineasta Tomás Gutiérrez Alea. Cabizbajos casi todos, asisten a uno de los momentos más trágicos de la revolución cubana, en el que terror y el desencanto se materializaron ante un grupo de hombres enfrentados a una insalvable disyuntiva: revolución o muerte.

En El juicio, Loznitsa se ciñó al sustancioso material de archivo que le permitía reconstruir al detalle una farsa que era un aviso a navegantes: cualquier disidencia acabaría en la Unión Soviética en el pelotón de fusilamiento o en un campo de trabajo de Siberia. Aquel juicio ejemplarizante supuso el ensayo de las futuras purgas estalinistas. Y el material de archivo rescatado por Loznitsa permite observar de cerca cómo los acusados (economistas e ingenieros sospechosos de pertenecer y conspirar desde un partido inexistente, el Partido Industrial) se autoinculpan con la frialdad de un autómata.

El caso Padilla, por el contrario, es el ‘yo, me acuso’ de un hombre que se retracta encendido, suda, se enfada (consigo mismo, a veces; otras, con los demás), que también señala, que actúa ante la cámara ofreciendo al espectador una estremecedora interpretación. Un durísimo y perturbador retrato del miedo. Como en las sesiones de la caza de brujas del senador McCarthy en Estados Unidos, se palpa una tensión demoledora. Hacia el final toma la palabra un funcionario, Armando Quesada, que se presenta como el nuevo director de la revista cultural cubana Caimán Barbudo. Su discurso contra “los intelectuales” corta la respiración. Qué se han creído ustedes, viene a decir, un intelectual puede ser cualquiera. Es el ninguneo y la amenaza de Quesada, que acabó en el Consejo Nacional de Cultura hasta hacerse famoso por su mano dura al frente del área de teatro y danza, a los escritores que tiene enfrente.

Giroud trufa el metraje de la autoinculpación con los testimonios recopilados de autores como Jorge Edwards, figura clave en la divulgación del caso Padilla, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Jean-Paul Sartre o el propio Fidel Castro. Padilla es una oveja negra que ejemplifica la preocupación, la paranoia, de la revolución con su seguridad. “La revolución cubana es superior al hombre con el que se han solidarizado”, dice Padilla en referencia a los escritores que le habían apoyado. Giroud echa mano del caso de Boris Pasternak en la Unión Soviética para poner contexto su documental. En un acto de la Juventudes Socialistas Soviéticas descalifican así al autor de Doctor Zhivago: “Un cerdo no defeca donde come y duerme”. “Romperé todo lo que he escrito”, dice Padilla, que se avergüenza de sí mismo, de su obra y de sus palabras de forma obsesiva y reiterada.

El poeta se sumó a las filas de la revolución cubana desde sus inicios. Cuando esta tomó el poder, Padilla se incorporó al Ministerio de Comercio Exterior. Pero en 1968 publicó Fuera de juego, un poemario crítico con las derivas de la revolución. El escritor no ocultaba sus dudas y mostraba de forma abierta su disidencia. El 20 de marzo de 1971, la Seguridad del Estado lo arrestó y fue encerrado en un calabozo. La noticia provocó una conmoción entre los escritores latinoamericanos y los intelectuales europeos simpatizantes de Castro. Firmaron una carta de apoyo exigiendo su libertad Cortázar, Simone de Beauvoir, Marguerite Duras, Carlos Fuentes, Juan Goytisolo, Alberto Moravia, Octavio Paz, Juan Rulfo, Sartre o Susan Sontag, entre otros.

El sacrificio de Padilla no sirvió para nada. Se quedó en tierra de nadie. Para evitar el acoso de la prensa internacional lo enviaron a una plantación con su familia, y en 1980 abandonó Cuba. Sus antepasados eran canarios y aunque él quería trasladarse a España tampoco le dejaron. Su destino, el de un traidor para todos, fue Estados Unidos. Murió en Alabama, rechazado por la izquierda y por la derecha. Aislado y sin prestigio. (Elsa Fernández-Santos)

Recomendada.