domingo, 25 de julio de 2021

Sin olvido (Martin Sulík, 2018)

 

Título original: Tlmocnik. Dirección: Martin Sulík. País: Eslovaquia. Año: 2018. Duración: 113 min. Género: Drama.  

Guión: Martin Sulík, Marek Lescák. Fotografía: Martín Strba. Música: Vladimír Godár. Montaje: Olina Kaufmanova. Sonido: Klaus Kellerman, Pavel Rejholec. Vestuario: Katarina Holla. Producción: Martin Sulik, Rudolf Biernmann, Bruno Wagner.

7 Premios 2019 de la Academia de Cine y TV Eslovaco (SFTA), incluida Mejor Película.

Estreno en Sevilla: 18 Septiembre 2020

 

Reparto: Peter Simonischek (Georg Graubner), Jiri Menzel (Ali Ungár), Zuzana Maurery (Edita), Eva Kramerova (Berta), Anna Rakovska (Truda), Attila Mokos (Kysel joven), Igor Hrabinsk (Kysel mayor), Anita Szvrcsek (Jola), Reka Derszi (Veronik), Karol Simon (Pecner).

 

Sinopsis:

Ali Ungar, de 80 años, encuentra un libro de un ex oficial de las SS que describe sus actividades en Eslovaquia durante la guerra y se da cuenta de que sus padres fueron ejecutados por él. Saldrá a buscar venganza, pero encuentra solo a su hijo Georg, un jubilado vividor que se ha distanciado del pasado de su padre. Pero la visita de Ali despierta su interés, y los dos hombres emprenden un viaje a través de Eslovaquia en busca de testigos supervivientes de la tragedia y descubrirán profundos conflictos no resueltos.

 

Comentarios:

Setenta y cinco años después del fin de la Segunda Guerra Mundial y del inicio de la asunción del Holocausto judío por parte de víctimas, verdugos y resto de la comunidad internacional, hechos tratados de modo directo o colateral por infinidad de películas de todos los estilos, aún hay vertientes, si no poco desarrolladas, sí al menos con la suficiente relevancia y relativa novedad a causa de su carácter de inasumibles.

La interesante producción eslovaca “Sin olvido”, sexto largometraje de Martin Sulik, se ocupa de dos de ellas: el estado interior de los hijos de los criminales nazis, llegado no ya el momento de la madurez sino directamente el de la ancianidad, cuando se le ven las orejas al lobo de la muerte y toca más que nunca la reflexión; y la necesidad de los hijos de la otra parte, la de los masacrados judíos, de salir de su condición de víctimas para alcanzar otro tipo de estado, a veces relacionado con la acción, el enfrentamiento y hasta con la venganza.

De ese choque entre ambas piezas del puzle moral habla la película de Sulik, también coguionista, aunque lo más sorprendente sea que lo haga a través de un subgénero y un tono desacostumbrados: una road movie en la que los dos hijos de la debacle universal investigan el pasado de sus respectivos padres por los pueblos donde el de uno mató y el del otro fue asesinado; y unos matices en principio alejados del drama existencial, y más asentados en la disposición, a veces incluso cómica, de dos caracteres radicalmente opuestos en la superficie que quizá no estén tan lejos en el interior. Dos hombres interpretados con maestría y distinción por Peter Simonischek, expansivo como en su papel de “Toni Erdmann”, y el recientemente fallecido Jirí Menzel, brillante cineasta checo, director de “Trenes rigurosamente vigilados”, en una actuación tenue y hacia dentro.

“¿Es peor para el hijo del asesino o para el de la víctima?”, vienen a preguntarse los personajes, haciendo partícipe de la cuestión al espectador, en un conflicto por tierras europeas donde aún caben actitudes de enorme ambigüedad moral en las nuevas generaciones con las que se van topando. “Me niego a sentir una culpa que no me corresponde”, dice textualmente el hijo del ex oficial de las SS en un relato que pocas veces decae y que, para sus últimos minutos, guarda una sorpresa mayúscula que incluso extiende la profundidad de la historia. “Sin olvido” es una obra sobre la dicotomía entre la necesidad de saber y la necesidad de entender. Pero, ¿es comprensible lo inasumible, es asumible lo incomprensible? (Javier Ocaña)

Recomendada.



 

sábado, 24 de julio de 2021

Nomadland (Chloé Zhao, 2020)

 

Título original: Nomadland. Dirección: Chloé Zhao. País: USA. Año: 2020. Duración: 108 min. Género: Drama.  

Guión: Chloé Zhao (basado en un libro de Jessica Bruder). Fotografía: Joshua James Richards. Música: Ludovico Einaudi. Montaje: Chloé Zhao. Producción: Frances McDormand, Peter Spears, Mollye Asher, Dan Janvey, Chloé Zhao.

Globo de Oro 2020 a la Mejor Película (Dama) y Mejor Dirección. 6 nominaciones a los Oscars 2020 (incluida Mejor Película). León de Oro en el Festival de Venecia 2020. Premio del Público en el Festival de Toronto 2020.

Fecha del estreno: 26 Marzo 2021 (España).

 

Reparto: Frances McDormand (Fern), David Strathairn (David), Linda May (Linda), Charlene Swankie (Swankie), Bob Wells (Bob), Peter Spears (Peter).

 

Sinopsis:

Una mujer, después de perderlo todo durante la recesión, se embarca en un viaje hacia el Oeste americano viviendo como una nómada en una caravana. Tras el colapso económico que afectó también a su ciudad en la zona rural de Nevada, Fern toma su camioneta y se pone en camino para explorar una vida fuera de la sociedad convencional, como nómada moderna.

 

Comentarios:

Como en Las uvas de la ira, insigne novela de John Steinbeck de 1939, histórica película de John Ford de 1940, los personajes de Nomadland llevan escrito en las miradas hastiadas y en los surcos de sus rostros cada uno de los desastres económicos acaecidos en la sociedad estadounidense de sus respectivos tiempos, la de la Gran Depresión, y la de ahora mismo. Calamidades contables arrojadas sobre la gente en forma de plaga. Ya no hay ni para una casa, y el hogar pasa a ser el coche, o la furgoneta o, en el mejor de los casos, la caravana. El cielo raso, la ducha posibilista, el trabajo basura y migratorio, la vida itinerante. Como contrapartida, echándole un poco de esfuerzo optimista y hasta poético, están la fraternidad, la libertad, la aventura y la autorrealización.

Jessica Bruder lo narra en el libro País Nómada, exhaustiva crónica periodística sobre los supervivientes en los Estados Unidos del siglo XXI; y Chloé Zhao, mutando desde el análisis económico, político, social y humano de Bruder, lo convierte en lírica del desconcierto y de la emancipación; en un trozo de vida auténtica con la excelente Nomadland, candidata a seis premios Oscar.

Salvo la soberbia Frances McDormand, en un registro interpretativo más introspectivo que expansivo, donde escucha mucho más que habla, y David Strathairn, en un papel bastante secundario, el resto del reparto está formado por actores y actrices no profesionales que se han puesto en la piel de sí mismos. Es una de las señas de identidad del cine de Zhao, ya experimentada en la magnífica The Rider (2017), elegía de la desesperanza en torno al mundo de los rodeos. Quizá por ello, por ese tono bucólico, ese ritmo (maravillosamente) contemplativo y ese estilo de docudrama poético, sea una aspirante al Oscar tan extraña, y tan fascinante.

La inmensa belleza de la película no procede del desarrollo de sus historias, apenas apuntadas, sino de la sutileza del pequeño gesto y de la metáfora constante alrededor de los primigenios pobladores americanos. De hecho, Zhao ha eliminado la diatriba contra las explotadoras condiciones laborales de Amazon, tan presente en el voluminoso reportaje de Bruder en el que se inspira. La directora, más que sobre el análisis, gravita sobre el estado interior de los personajes —en su mayoría ancianos o cercanos a la edad de una jubilación con cuyo subsidio no pueden (sobre)vivir—, expresado en un entorno natural, pero feo a rabiar, tan libre como hostil. Nomadland es casi un wéstern existencial, un drama rebelde e inquieto, una película bella y terrible que, en el fondo y sin subrayarlo, está haciéndose la gran pregunta: ¿a qué partes de nuestra vida estamos dispuestos a renunciar para poder seguir viviendo? (Javier Ocaña)

Recomendada.