viernes, 5 de marzo de 2021

Mitomanía... Humphrey Bogart

 

El 14 de enero de 1957 moría, víctima del cáncer, Humphrey Bogart. “Nunca habrá otro como él”, reconoció emocionado John Huston en su funeral. Y, en efecto, décadas después de su desaparición, Bogey se ha convertido en uno de los más atrayentes símbolos varoniles del siglo, el encomiable héroe popular con el que las nuevas generaciones iban a identificarse tanto o más que sus predecesoras.

 

El aura mitológica que sigue rodeando todavía a algunas de sus películas, en especial “El halcón maltes”, “Casablanca” o “El sueño eterno”, constituye un caso insólito en la historia del star-system, y una muestra fehaciente del legendario culto del que es objeto la estrella después de muerta.

 

Nacido a finales del siglo pasado, Bogey necesitó once años y cuarenta películas para acceder al estrellato. “El último refugio”  fue el filme que lo consagró y aquel en el que por vez primera se fijaban las características que, más tarde, conformarían su sólida y contundente imagen de un mito duro como el granito.

 

Con su eterno cigarrillo colgado de los labios húmedos y carnosos, su inmutable y perspicaz mirada de soslayo, su peculiar voz áspera y balbuceante, su serena confianza y su sarcástico sentido del humor, y, a veces, un vaso de wisky en la mano, Bogey no solo fue avieso gánster o inexorable detective. Sus andanzas aventureras en “Tener o no tener”, “El tesoro de Sierra Madre” o “La reina de África” permanecen hoy entre los más logrados exponentes del cine de acción y convierten a Bogey en el más genuino héroe existencial de la pantalla, cuya proyección alcanza nítidamente hasta nuestros días.

 

 


Filmografía esencial.

 

·        1930: El conquistador; Río arriba.

·        1931: Bad sister; Cuerpo y alma; El temerario; ¡Vaya mujeres!.

·        1932: Big city blues; Juventud moderna; Tres vidas de mujer.

·        1934: Midnight.

·        1936: Balas o votos; China clipper; Isle of fury; El bosque petrificado; Two against the world.

·        1937: Black legion; Callejón sin salida; He great O’Malley; Kid Galahad; La mujer marcada; San Quentin; Siempre Eva.

·        1938: Ángeles con caras sucias; He amazing doctor Clitterhouse; Crime school; Men are such fools; Racket busters; Swing your lady.

·        1939: Amarga victoria; Los violentos años veinte; Invisible stripes; King of the underworld; He Oklahoma kid; He return of Dr. X; You can’t get away with murder.

·        1940: Pasión ciega; Oro, amor y sangre; Brother orchid; It all came true.

·        1941: El último refugio; El halcón maltés; He wagons roll at night.

·        1942: Casablanca; A través de la noche; Across the pacific; He big shot; In this our life.

·        1943: Acción en el Atlántico norte; Sahara; Thank your lucky stars.

·        1944: Pasaje a Marsella; Tener y no tener.

·        1945: Retorno al abismo.

·        1946: El sueño eterno; Two guys from Milwaukee.

·        1947: Senda tenebrosa; Callejón sin salida; Las dos señoras Carroll.

·        1948: El tesoro de Sierra Madre; Cayo largo Always together.

·        1949: Llamad a cualquier puerta; Secuestro.

·        1950: Una llamada en el espacio; En un lugar solitario.

·        1951: La reina de África; Sin conciencia; Siroco.

·        1952: El cuarto poder.

·        1953: Battle circus; La lotería del amor.

·        1954: La condesa descalza; Sabrina; La burla del diablo; El motín del Caine.

·        1955: Horas desesperadas; La mano izquierda de Dios; No somos ángeles.

·        1956: Más dura será la caída.

 


Cinco años antes de su muerte consiguió el Oscar como Mejor Actor por su interpretación en la película de John Huston “La reina de África”. La bella actriz Greer Garson presentó este premio en la ceremonia de la Academia. Vamos a recordarlo para ver una vez más a Bogey.

 


 

miércoles, 3 de marzo de 2021

Vitoria, 3 de marzo (Víctor Cabaco, 2018)

 

Título original: Vitoria, 3 de marzo. Dirección: Víctor Cabaco. País: España. Año: 2018. Duración: 90 min. Género: Drama.  

Guión: Héctor Amado, Juan Ibarrondo. Fotografía: Gaizka Bourgeaud. Música: José Luis Canal.  Producción: Departamento de Cultura del Gobierno Vasco, ETB, Gariza Films, ICAA, Sonora Estudios.

Fecha del estreno: 1 Mayo 2019 (España)

 

Reparto: Amaia Aberasturi (Begoña), Ruth Díaz (Ana), José Manuel Seda (Eduardo), Alberto Berzal (José Luis), Mikel Iglesias (Mikel), Iñaki Rekarte (Javier), Oti Manzano (Loli), Ane Pikaza (Blanca), Pepe Penabade (Manuel Fraga Iribarne), Asier Macazaga (gobernador), Iñigo de la Iglesia (El Rubio).

 

Sinopsis:

Película sobre la masacre del 3 de Marzo de 1976 en Vitoria-Gasteiz. Cinco trabajadores murieron a manos de la policía durante el desalojo de una asamblea en la iglesia del barrio de Zaramaga, en el contexto de una larga huelga.

 

Comentarios:

Los productores españoles suelen decir que el cine político no interesa. Y que, si además se trata de una reconstrucción histórica, es demasiado caro. Pero, contraviniendo ambas teorías, un grupo de cineastas se ha embarcado en la gran aventura de producción que supone Vitoria, 3 de marzo, una de esas películas que, pese a sus imperfecciones, que las tiene, nos recuerda para qué sirve, entre otras cosas, el cine político: para presentar a las nuevas generaciones, y a las antiguas amnésicas o ignorantes, algunos de los más relevantes sucesos de nuestra historia reciente. Como la matanza de cinco personas por parte de la policía, junto a más de 150 heridos, durante el desalojo de una iglesia de la capital alavesa, aquel día de marzo del año 1976, en plena Transición.

Víctor Cabaco, director, y Héctor Amado, Óscar Bañuelos y Juan Ibarrondo, todos ellos noveles, han creado un relato de aquel día fatídico centrándose en una familia vitoriana (de ficción) donde sus miembros tienen distintas relaciones con la huelga de trabajadores, en contra de la ley de topes salariales y en defensa de sus condiciones laborales, que acabó provocando la actuación de la policía: el padre es periodista, y va a ser utilizado por el estado para difundir infamias; la hija es novia de uno de los cabecillas de la huelga, y el marido de la asistenta es uno de los detenidos en los días previos a la masacre. Una idea clásica que, sin embargo, se tambalea cuando el relato empieza a añadir demasiados elementos melodramáticos, quitando tiempo a lo verdaderamente esencial, la parte más política y social, y sin que, por ejemplo, haya una sola línea dedicada al importante papel del clero vasco y de sus sacerdotes.

En cambio, la reconstrucción de la época y las siempre complicadísimas secuencias con cientos de extras (tanto de las manifestaciones como de los tumultos) están bien resueltas en puesta en escena y montaje por Cabaco, que acude al recurso de las esporádicas imágenes documentales de la época (y a los muy reveladores audios reales de la emisora de la policía: “Aquí ha habido una masacre, cambio”), para luego acercarse a su textura en los planos de pura ficción. En una línea que, ya desde el inicio con esa vehemente banda sonora que nos retrotrae al Ennio Morricone de La clase obrera va al paraíso, pretende estar mucho más cerca del cine político italiano de los años setenta (Elio Petri, Damiano Damiani, Francesco Rosi), que del mucho más imitado en estos años cine político británico de Paul Greengrass.

Con intérpretes desconocidos (salvo Ruth Díaz) y un buen uso de las canciones de la época (ese mítico A galopar de Paco Ibáñez, a toda tralla), Vitoria, 3 de marzo acaba siendo un digno acercamiento a nuestra historia y un valiente producto al que quizá le falta una pizca de complejidad y de ambición. Y que, ya en el desenlace, emociona con las imágenes reales de los multitudinarios entierros. (Javier Ocaña)

Recomendada.




lunes, 1 de marzo de 2021

Hacia rutas salvajes (2007)



El pasado 23 de enero falleció en su casa de Beverly Hills el actor Hal Holbrook (1925-2021) a los 95 años de edad y 60 años de dilatada carrera, con más de un centenar de trabajos, tanto en cine, como en televisión, en los que defendió con maestría todo tipo de papeles, en su mayoría de los que se suele llamar “papeles secundarios”. En 2008, a los 82 años, Holbrook se convirtió en el intérprete masculino de mayor edad nominado a un Oscar de la Academia por su papel en “Hacia rutas salvajes”, dirigida por Sean Penn. Resulta inevitable asociarlo a este título, ya que su papel de Ron, un entrañable anciano, nos sigue emocionando cada vez que vemos la película.



Hal Holbrook (1925-2021
)


Basada en el bestseller homónimo de Jon Krakauer (publicado en 1996) "Hacia rutas salvajes" narra la aventura real de Christopher J. McCandles, un joven de 22 años que tras graduarse en la Universidad de Emory (Atlanta), decide renunciar a todas las comodidades de la vida moderna, abandonar su acomodada familia y emprender un viaje a través de los Estados Unidos, México y Canadá, para llegar, dos años más tarde, a Alaska.



Alex leyendo a sus autores de refencia


Su manera de ver el mundo, opuesta al materialismo burgués de su entrono, le impulsa a emprender este viaje rumbo a los helados parajes de Alaska, en busca del auténtico sentido de la vida y de hacer reales sus propios ideales: vivir en y de la naturaleza, lejos de los límites de la civilización y el consumismo. McCandles sigue las directrices marcadas en dos obras literarias, que fueron sus referencias para este viaje:

- El ensayo  “Walden. La vida en los bosques” de Henry David Thoreau, publicado en 1854,que narra el periodo de algo más de dos años, en los que Thoreau vivió en una cabaña construida por él mismo. Es un canto a la vida en la naturaleza, como propuesta de verdadera vida para todo hombre libre que ansíe liberarse de las esclavitudes de la sociedad industrial. En la película Alex cita estor versos de Thoreau: “Antes que el amor, el dinero, la fe, la fama y la justicia, dadme la verdad”.

- El relato de Jack London “La llamada de la selva”, protagonizado por un perro llamado Back que, despojado de su cómoda vida en California, es llevado a las frías tierras de Alaska, donde aprenderá a sobrevivir en un ambiente hostil y a encontrarse con su verdadera naturaleza, enfrentado tanto a un clima agreste como a sus consocios de trineo.

Antes de partir, el joven Christopher decide romper con todo, envía sus ahorros a la ONG Oxfam, quema su dinero de bolsillo, e incluso renuncia a su propia identidad, destruyendo su pasaporte y su tarjeta sanitaria, adoptando un nuevo nombre, Alex Supertramp.

 


Sean Penn y Emile Hirsch durante el rodaje


Emprende un largo viaje de dos años, tiempo en el que se produce la transformación del presonaje, es un viaje de aprendizaje y de crecimiento personal estructurado en varias etapas (nacimiento, adolescencia, edad adulta) a través de las que McCandless persigue un renacimiento existencial y la obtención de la sabiduría.

Por el camino realiza varias paradas, en cada lugar aprende un oficio o trabaja en algo hasta juntar un poco de dinero para seguir su viaje. Se encuentra con personas especiales, que influirán en su proceso de madurez, sin embargo no se aferra a ellas, no quiere que nuevos lazos sentimentales impidan su objetivo final: ira a Alaska, para vivir por sus propios medios, con lo que le proporcionara la naturaleza.



Ron (Hal Holbrook) y Alex (Emile Hirsch)


El peso de la película recae en la interpretación del joven Emile Hirsch, que encarna con extraordinaria convicción al soñador protagonista. Pero no se puede olvidar la calidad de los secundarios, desde los padres de Chris (William Hurt y Marcia Gay Harden) hasta los carismáticos Vince Vaughn y Hal Holbrook, que da vida a Ron Franz un entrañable y solitario anciano que sube en su coche a Alex cuando hacía autoestop y lo acoge en su rancho durante unos días. Por este, su último gran papel, Hal Holbrook fue nominado al Oscar como actor de reparto, así como otros muchos premios. En el siguiente vídeo hay secuencias del filme:




El montaje (también tuvo nominación al Oscar) utiliza el flashback, como recurso para conocer los episodios de la vida del protagonista anteriores al viaje, pues de hecho la película comienza con la llegada a Alaska. En este sentido es bastante fiel a la novela, que se aleja de la estructura lineal para la narración de los hechos.

Otro de los atractivos de la película son los escenarios naturales en los que fue rodada en su práctica totalidad, podemos deleitarnos con la riqueza y variedad del paisaje de Norteamérica gracias al trabajo del director de fotografía Eric Gautier, con trabajo similara a que hizo en otros títulos sobre viajes, como son "Diarios de Motocicleta (2004) y "En el camino" (2012) ambos dirigidos por Walter Selles.

En el apartado musical hay que mencionar las canciones de Eddie Vedder, vocalista de Pearl Jam, que realzan el caracter introspectivo de la odisea de McCandless.


"Dadme la verdad antes que el amor, el dinero y la fama. Me senté a una mesa en la que había buena comida y vino en abundancia y un excelente servicio, pero no había ni sinceridad ni verdad; y me marché con hambre de aquel banquete inhóspito. La hospitalidad era glacial como los hielo." (H.D. Thoreau)





sábado, 27 de febrero de 2021

Juan Carlos Tabío (1943-2021)

In Memoriam de Juan Carlos Tabío. Un repaso por su  filmografía.

Un artículo de Mª Dolores Pérez Murillo.

 


“El cine es un acto colectivo”. Juan Carlos Tabío.

 

El pasado 18 de enero nos dejaba el cineasta Juan Carlos Tabío (La Habana, Cuba, 1943 – La Habana, Cuba 2021). Guionista, escritor, director y profesor de la prestigiosa Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) de San Antonio de los Baños que, fundada en 1986, ha formado a excelentes cineastas del Nuevo Cine Latinoamericano. Tabío también impartió talleres de guión, dirección y dramaturgia por diversos países como Costa Rica, México y Panamá. En 2014 le fue otorgado el Premio Nacional de Cine y en 2017 fue nombrado miembro de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood.

 

Juan Carlos Tabío comenzó a trabajar en el ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica) en 1961 casi por casualidad, como él mismo refirió hace más de una década: “cuando era muy joven obtuve una beca para estudiar servicios diplomáticos, pero de esa beca fui expulsado, y tocó la casualidad que la jefa del despacho del presidente del ICAIC era amiga de la familia, entonces como estaba sin hacer nada, hablé con ella y comencé a trabajar en el Instituto de Cine. Si esa señora no hubiera sido amiga de la familia quizá yo hubiera hecho otra cosa en la vida… La vida es la que le va llevando a uno. Uno se deja o no se deja pero al final es la vida la que te lleva”.

 

Su filmografía es prolija. Una primera etapa de su carrera estuvo dedicada al cortometraje, más de treinta, algunos de género documental y temática en consonancia con los principios de propaganda de la Revolución Cubana, así lo corroboran títulos como Peligro (1962), Proceso industrial de la leche (1969), El habano (1969), Desarrollo Industrial (1970), Bagazo (1970), Ingeniería Mecánica (1972), Primera escuela del proletariado (1973). Otros de sus cortometrajes van referidos a artistas como Soledad Bravo (1974), Chicho Ibáñez (1974), Amelia Peláez (1975)  y  Joan Manuel Serrat (1976).  Realizó también cortometrajes de ficción como La cadena (1978), Dolly Back (1986) y La entrevista (1987).

A partir de la década de los ochenta, Juan Carlos Tabío opta por la realización de largometrajes de ficción, aunque nunca se apartó por completo del género documental como así lo demuestran los dedicados a Marta Jean Claude en Haití (1987); Lorca y La Habana (1998); y Molinos de viento (2005) en conmemoración del 400 aniversario del Quijote.

 

A lo largo de casi tres décadas, Juan Carlos Tabío nos ha deleitado con sus largometrajes y algún corto de ficción, en los que predomina el género de la comedia. Destacamos títulos como Se permuta (1983); Demasiado miedo a la vida o Plaff (1988); Fresa y chocolate (1993); El elefante y la bicicleta (1994); Guatanamera (1995); Lista de espera (2000); Aunque estés lejos (2003);  El cuerno de la abundancia (2008);  Dulce Amargo (corto) (2013).

 

Juan Carlos Tabío siempre ha estado muy vinculado a Tomás Gutiérrez Alea (Titón) codirigió las dos últimas películas del maestro, como veremos más adelante, Fresa y Chocolate (1993) y Guantanamera (1995). Fue guionista del filme de Alea Hasta cierto punto (1983). Tabío siempre refirió que “entre Gutiérrez Alea y yo existía una relación profesional y de amistad muy fuerte, conversábamos mucho todos nuestros proyectos sobre guion, puesta en escena, casting, conversábamos incluso aquellos proyectos que no han llegado a realizarse”. En casi todos los largometrajes de Tabío hay continuos guiños a algunas películas del maestro y amigo. Los largometrajes de Juan Carlos Tabío están llenos de un profundo sentido del humor que roza el género “esperpéntico” al percibir la realidad con “cristales cóncavos” o de forma caricaturesca. Humor propio de la más pura tradición hispánica como señalara su maestro y amigo Tomás Gutiérrez Alea (Titón): “Es evidente que nuestros ancestros españoles tienen que ver mucho en esto. Existe toda una tendencia cultural en ese sentido, que se manifiesta abiertamente desde la novela picaresca española y que nosotros heredamos en alguna medida”.

 

Juan Carlos Tabío y Tomás Gutiérrez Alea

El primer largometraje de Juan Carlos Tabío Se permuta fue escrito en 1979, pero antes de estrenarse en la gran pantalla se llevó al teatro con un éxito arrollador, y cuando el ICAIC concluyó de rodar la superproducción Cecilia (1981) de Humberto Solás, dio luz verde para la realización del film que contó con Rosita Fornés (1923-2020) una de las mejores actrices de comedia del mundo latino lo que multiplicó su éxito. Se permuta (1984) es considerada junto con Muerte de un burócrata (Tomás Gutiérrez Alea, 1966) una de las mejores películas de la historia del cine cubano. Su incisivo humor negro muestra todas las contradicciones de la vida cotidiana en Cuba antes de la gran crisis de la década de los 90. La comedia de Juan Carlos Tabío es una profunda crítica a la sociedad cubana del momento, a través del largometraje se revelan complejas y soterradas situaciones, por supuesto desterradas del discurso oficial revolucionario, tales como la problemática de la vivienda y el transporte, la ineficaz burocracia, la corrupción, el racismo y el clasismo, y, en definitiva la doble moral instalada en el imaginario colectivo como una forma singular de supervivencia. 

 

            

En 1988, Demasiado miedo a la vida. Plaf!!!, muestra un retrato de la vida cotidiana habanera, en donde la cámara de Tabío hace alarde de unos novedosos encuadres de espacios interiores segmentados y ante los que el espectador es solo un invitado “de piedra”, un testigo parcial que jamás percibe el espacio en su conjunto, por lo que no puede juzgar, ya que carece de una visión panóptica, el espectador está como perdido y nada puede anticipar. Esta técnica de espacios interiores, caóticos y segmentados, es muy propia del cine que Lucrecia Martel realizó una década más tarde. El largometraje de Tabío nos introduce, casi a hurtadillas, en las viviendas habaneras del Vedado y en las relaciones familiares dependientes y siempre problemáticas.

            

Plaff!!! es una obra dominada por la ambigüedad existencial donde se integran dos realidades, aparentemente contradictorias, pero muy presentes en la sociedad cubana, por un lado la ciencia y, por otro, la creencia alienante. El complejo mundo de la santería o de la religiosidad popular sincrética con su ritualidad a Xangó (Santa Bárbara) está muy bien representado en el film.

 


Llegamos a la década de los noventa, en pleno “período especial”, y nos encontramos con dos joyas del cine cubano, codirigidas por Tabío y Titón, las mundialmente famosas Fresa y chocolate (1993) y Guantanamera (1995), en las que el pasado, el presente y un futuro incierto dialogan, quizá para construir un país mejor. Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío abren una puerta a la esperanza, pues más allá del mero existencialismo sin salida de películas como Memorias del Subdesarrollo (Tomás Gutiérrez Alea 1968), se nos invita a la autorreflexión y, sobre todo, a la crítica constructiva en la que el diálogo, el amor, la amistad y la tolerancia triunfen frente al dogmatismo; pero de forma sutil  y sin algarabía. 

 

          

Fresa y Chocolate (1993) profundiza en  las contradicciones de la Revolución, y la represión a homosexuales y a intelectuales por cuestionar una “Revolución” conservadora del poder, que desde hacía más de 30 años, había perdido su verdadero carácter revolucionario. En la referida película la palabra se convierte en el principal recurso y vehículo expresivo, una palabra  dialogante entre dos personajes con posicionamientos vitales e ideológicos, en principio, muy dispares, incluso paradigmas de dos formas de sobrevivir en y a la Revolución.

 

Fresa y Chocolate

Guantanamera (1995) es una comedia que también se incluye en el género cinematográfico road movie; aunque esta obra va más allá de un simple film de carretera, se trata de un viaje transformador donde la vida y la muerte  adquieren sentido complementándose. Las cámaras de Titón y Tabío salen de La Habana para adentrarse en la Cuba del interior, en la realidad de la Isla en el período especial, en el ingenio de las personas ante las imposiciones de la absurdocracia, y que para sobrevivir deben transgredir el absurdo para apostar por la vida. Guantanamera realiza el viaje de la propia Revolución desde la región del Oriente a Occidente (de Guantánamo a La Habana), lo que es pretexto para recrear los espacios interiores y rurales, el país olvidado, a modo de una radiografía de toda la Isla en el período, antes referido.

 

Guantanamera

Eclipsada entre estas dos películas codirigidas con Titón, Juan Carlos Tabío realizó en 1994 El elefante y la bicicleta, fábula ubicada en una imaginaria isla a la que nunca había llegado el cine. Un joven que pretende hacer fortuna con el fin de casarse lleva por primera vez el cinematógrafo al lugar, transformando en solo seis días todas las costumbres. Esta cinta, menos conocida, es cine dentro del cine, es un homenaje al cinematógrafo, y una apuesta por revelarnos un país, rural y aislado

       

Como broche final al siglo XX cubano Lista de espera (2000), dedicada a Titón, muestra un viaje muy especial, casi distópico, que acontece en una decadente estación de ómnibus, perdida y frente al mar, supuestamente cerca de Manzanillo, en el Oriente Cubano. Una vez más, Juan Carlos Tabío opta por filmar espacios geográficos olvidados, con similar intención simbólica o generalizadora de la isla en que acontece la acción de El elefante y la bicicleta. En ese escenario aislado, con el mar como telón de fondo que continuamente recuerda la insularidad, se encuentran los protagonistas que, primero alterados y después en actitud resignada y estoica, representan al heterogéneo pueblo cubano y a su compleja realidad. Todos esperan la “guagua” que les conduzca a una de las dos principales capitales del país: Santiago, en el Oriente, o La Habana en el Occidente de la Isla. 

 

       

En 2003 se filma Aunque estés lejos en la que una vez más Tabío hace cine dentro del cine y al mismo tiempo aborda la realidad emigratoria hacia España. Las distintas perspectivas ante la vida cotidiana de españoles y cubanos, y la imposibilidad de llegar a un acuerdo para la realización del film. Dos modos de ser y estar ante la vida aunque hablemos el mismo idioma

      

Juan Carlos Tabío en su película El cuerno de la abundancia (2008) en tono de comedia plantea lo efímero de los castillos en el aire de los habitantes de Yaragüey, casi todos apellidados “Castiñeira”, herederos de una fortuna que se remonta a la época colonial. “Castiñeiras”, cuyo rasgo común es la  heterogeneidad de clase, etnia, condición y formas de ver la vida, pero unidos por una decadente herencia colonial de oscuro origen, que solo sirve para fabular, como diría Eduardo Galeano “sueñan los nadie con salir de pobres”. Esos soñadores herederos viven en Yaragüey, a mi juicio no es baladí el supuesto topónimo Yaragüey, término que sintetiza la lucha en la Historia de Cuba por su independencia e identidad: Yara nos recuerda al “Grito de Yara” que significó en 1868 el inicio de la Guerra de Independencia de la Isla respecto a España, y la desinencia “Güey” alude a “Camagüey” , en donde se ubicó la primera fundación colonial en 1514, con el nombre de Santa María del Puerto Príncipe que, tras la independencia de Cuba en 1898, se rebautizó como Camagüey en memoria de los indígenas prehispánicos que habitaban el lugar. Así pues, Yaragüey es en definitiva un nombre de ficción pero también una alegoría a la Independencia del país y a la reivindicación de la propia  identidad

                     

Posteriormente, Tabío se apartó del cine, por razones de salud, aunque reapareció con la dirección de un cuento Dulce Amargo en la coproducción y dirección colectiva internacional de 7 días en La Habana (2011), junto al puertorriqueño Benicio del Toro, al español Julio Medem, al francés Laurent Cantet, al palestino Elia Suleiman y a los argentinos Pablo Trapero y  Gaspar Noé.

 

      

En Dulce Amargo Juan Carlos Tabío sintetiza casi todos los temas tratados en su filmografía. Nos adentramos en el interior de una vivienda habanera de El Vedado que recuerda a sus primeras comedias, Se permuta y Demasiado miedo a la vida o  Plaf. El ambiente habanero nos trae a la memoria Fresa y Chocolate. La inteligencia desaprovechada, la falta de oportunidades, la frustración  y la emigración  nos recuerda a Lista de espera y a El cuerno de la abundancia. Pero, ante todo, Dulce Amargo es la radiografía de la vida cotidiana, la lucha por la supervivencia, contada en forma de pesadilla para eludir, quizás, la censura de una Revolución frustrada.

 

A modo de conclusión.

 

A lo largo de sus largometrajes de ficción hay continuos guiños a casi toda la filmografía de Tomás Gutiérrez Alea, a Luis Buñuel y a Luis García Berlanga. Los largometrajes de Juan Carlos Tabío son una auténtica “Comedia Humana” que engloba a la Cuba revolucionaria, a los disidentes, a los que se ven obligados a emigrar y a la mayoría silenciosa que fabula y sobrevive, descreída de todo discurso oficial.

 

Sus personajes son paradigmas de la heterogeneidad del país, pertenecen a diversas etnias, orígenes sociales, niveles formativos, edad y sexo. Todos tienen en común ser actores pacientes de la historia reciente de Cuba, sus nombres jamás aparecerán en “la historia oficial”, pues teóricamente no hacen la Historia pero la padecen como diría Camilo José de Cela "hay dos clases de personas, quienes hacen historia y quienes la padecen".

 

En definitiva, Juan Carlos Tabío, pese a ser crítico con la realidad, no cae en el pesimismo. El cineasta se convierte en alquimista del alma humana, torna las dificultades en oportunidades, frente al aletargamiento, la desidia, el aburrimiento y el lamento, propone la acción constructiva, comunitaria, solidaria y transformadora de sí mismo y del entorno, pero conscientes de nuestras limitaciones y circunstancias. Como diría un proverbio “ante la adversidad unos construyen muros, otros, molinos” y Tabío opta por la ilusión de la utopía. 

 

Para concluir solo nos resta apuntar la singular importancia que Juan Carlos Tabío otorgó al guion cinematográfico y al propio cine, concebidos como un acto colectivo: “La parte del cine que más disfruto es el guion, es el fabular historias y personajes. Un guion nunca se termina y cuando lo llevamos a los actores se vuelve a fabular,  los actores se implican en el guion… El cine es un acto colectivo”.

 

Juan Carlos Tabío (1943-2021)