Título original: Nan
va Koutcheh. Dirección: Abbas
Kiarostami. País: Irán. Año: 1970. Duración: 10 min. Género:
Comedia dramática, Cortometraje.
Guión: Abbas
Kiarostami, Taghi Kiarostami. Fotografía:
Mehrdad Fakhimi. Sonido: Harayer. Montaje: Manuchehr Oliai. Música: Varias. Ayudante de
dirección: Arapik Baghdasarian. Producción:
Kanun-e Parvaresh-e Fekri Kukadan va
Nuyavanan (Centro para el Desarrollo Intelectual de Niños y Adolescentes).
Reparto: Reza
Hashemi, Mehdi Shahrvanfar.
Sinopsis:
Un niño se dirige a su
casa llevando con él una barra de pan. En un callejón por el que debe pasar se
encuentra un perro que le bloquea el camino. Temeroso, el niño intenta seguir a
un hombre mayor que parece llevar su misma ruta, pero inesperadamente este toma
otra dirección. El niño decide entonces sortear al perro lanzándole un trozo de
pan.
Comentarios:
Un niño regresa a casa contento y tranquilo después
comprar el pan en un día soleado en lo que bien podría ser un suburbio de
Teherán. Juega dando patadas a una lata. Por el camino, aparece un perro
callejero que comienza a ladrar impidiéndole el paso. El niño se asusta al
encontrar al perro, aunque parece un chucho pacífico, e intenta buscar ayuda en
los viandantes aunque sin éxito. Temeroso, el niño intenta seguir a un hombre
mayor que parece llevar su misma ruta, pero repentinamente este toma otra
dirección. Tendrá que arreglárselas para poder pasar y finalmente le lanza un
trozo de pan al perro para calmarle y así poder volver a casa.
"El pan y la calle" es el primer
cortometraje del director iraní Abbas Kiarostami. Se trata de un trabajo que
nos remite al más primigenio estilo neorrealista. Rodado en blanco (como muchos
de sus trabajos) y sin diálogos en el año 1970, al igual que hizo en su segundo
cortometraje "El recreo" (1972). Con esta obra, el realizador de
Teherán nos introduce directamente en su universo cinematográfico, donde
observamos su búsqueda de un cine de realidades cercanas y simplistas, de una
calidad grandiosa, y con la infancia y las costumbres como temas recurrentes en
su filmografía.
Esta deliciosa película de Abbas Kiarostami que es
poesía pura, de diez minutos de duración, fue una de las primeras producciones
del Centro para el Desarrollo Intelectual de Niños y Adolescentes, también
llamado Kanun. El guion del cortometraje fue escrito por el hermano del
director, Taghi Kiarostami, y está basado en las experiencias de su niñez.
El trabajo de sonido en "El pan y la calle"
es digno de mención. La calidad de la edición de sonido es enorme. Y la música
enfatiza en todo momento el elemento dramático de la narración. Escuchamos una
curiosa versión instrumental de "Ob-La Di Ob-La Da" de los Beatles a
cargo del saxofonista de jazz Paul Desmond que acompaña la situación mientras
el niño camina alegremente. Cuando aparece el perro la música se detiene y
apreciamos el sonido real de la calle, lo cual acentúa el realismo del corto
pero vuelve a sonar, esta vez una música intrigante, cuando el pequeño intenta
buscar ayuda para acto seguido volver de nuevo al silencio. Hay que ver cómo el
maestro centra su atención en los silencios. Finalmente, cuando el protagonista
consigue librarse del perro y así poder volver a casa, la música es relajante
acompañando a las imágenes de un modo placentero. A medida que va avanzando la
historia, Kiarostami consigue yuxtaponer el tiempo real con el tiempo de la
narración. El uso de la iluminación mientras la cámara sigue al niño y cómo
juega con las sombras el ganador de la Palma de Oro en el Festival de Cannes
por "El sabor de las cerezas" (1997), con la ayuda de la excelente
fotografía de Mehrdad Fakhimi, es excelente teniendo en cuenta que es su primer
trabajo. También destaca la cantidad de distintos planos que utiliza en unas
calles muy estrechas.

En resumen, Kiarostami logra un brillante, tierno y luminoso
ejercicio de técnica cinematográfica. El uso de la iluminación y el empleo del
sonido destacan sobre todo en una historia muy sencilla sobre un chiquillo que
llega a su casa a través de calles muy angostas donde el realizador iraní
remarca algunos de los aspectos cotidianos y más amables de su país natal y nos
acerca a lo que es el mundo árabe. Aquí observamos temas que serán recurrentes
en su filmografía como la figura del niño como protagonista, lo cotidiano, lo
tedioso, lo rural, cierto tono documental y monotonía e influencias del
neorrealismo y la nouvelle vague.
El trabajo obtuvo muy buena acogida tanto entre el
público como a nivel crítico. De hecho ganó el Gran Premio del Festival de Cine
Infantil de Teherán en 1970 junto con otros cortometrajes de animación,
precisamente también producidos por el Instituto para el Desarrollo Intelectual
de Niños y Adolescentes. Esto hizo que la sección cinematográfica del Centro
fuera en una parte muy importante del mismo, aumentando el número de las producciones
audiovisuales.
Pasará mucho tiempo antes de que logremos calibrar el
gran legado de Abbas Kiarostami, la mayor figura representativa del cine iraní.
Recomendada.
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