lunes, 2 de diciembre de 2019

West Side Story, del escenario a la pantalla


Esta misma semana llega a Sevilla el musical West Side Story en una apuesta del Teatro de la Maestranza por ampliar el tipo de espectáculo musical habitual en su escenario, el montaje es de "SOM Produce", una compañía española líder en la producción de grandes musicales internacionales como ha demostrado con sus adaptaciones de "Billy Elliot", “Cabaret”, "Priscilla" o “Sonrisas y lágrimas”, entre una larga lista.


West Side Story es un musical con libreto de Arthur Laurents, música de Leonard Bernstein y letras de Stephen Sondheim. Basado libremente en Romeo y Julieta de William Shakespeare, el espectáculo sitúa la acción en el Upper West Side neoyorquino de mediados de los 50 y explora la rivalidad entre dos bandas juveniles de diferentes etnias: los Jets (de raíces europeas) y los Sharks (de origen puertorriqueño). Todo se complica cuando Tony, un antiguo miembro de los Jets, se enamora de Maria, la hermana del líder de los Sharks.



La producción original de Broadway data de 1957, con dirección y coreografía de Jerome Robbins, y fue nominada a seis premios Tony. El tono oscuro de la obra, sus sofisticadas melodías y escenas de baile, y el acercamiento a los problemas sociales de la época marcaron un punto de inflexión en el teatro musical estadounidense. Desde entonces, West Side Story ha sido puesto en escena en numerosas ocasiones a lo largo de todo el mundo y muchas de sus canciones se han convertido en clásicos.


En 1961, West Side Story fue llevado a la gran pantalla bajo la dirección de Robert Wise y el propio Jerome Robbins, y los actores Richard Beymer, Natalie Wood, Rita Moreno, George Chakiris y Russ Tamblyn en los papeles protagonistas. La cinta recibió el aplauso de la crítica y en la 34ª edición de los premios Óscar se impuso en diez categorías, entre ellas mejor película. También fue un éxito de público, convirtiéndose en el segundo título más taquillero del año en Estados Unidos, y su banda sonora se mantuvo durante 54 semanas en el primer puesto del Billboard 200, un dato que no ha sido igualado por ningún otro álbum en la historia.


Steven Spielberg acaba de anunciar que ya ha concluido el rodaje en las calles de Nueva Yord de una nueva versión de West Side Story para el cine, cuyo estreno está previsto para la navidad del próximo año 2020. Spielberg ha elogiado a todo el equipo involucrado en esta ambiciosa producción, en el que destacan Ansel Elgort (Tony), Rachel Zegler (María), Ariana DeBose (Anita) y David Álvarez (Bernardo) como principales personajes.


Otra de las novedades que se ha hecho pública sobre la nueva West Side Story es la participación de Rita Moreno, que en la película de 1961 ganó el Oscar por su interpretación de Anita, y que ahora encarnará a Valentina. Por otro lado, Spielberg ha confiado al venezolano Gustavo Dudamel la dirección de la orquesta que ha grabado la partitura de Bernstein para la nueva banda sonora. 



domingo, 1 de diciembre de 2019

Festival Internacional de Cine de Gijón 2019


La 57ª edición del Festival Internacional de Cine de Gijón, celebrada del 15 al 29 de noviembre de 2019, dio a conocer su palmarés. Por medio de un jurado integrado por Andrés Duque, Mimi Plauché, Christophe Mercier, Meritxell Colell y Juan Pedro Martín 'Pucho' se ha repartido un palmarés que ha tenido como gran triunfador a Pedro Costa y su 'Vitalina Varela', una película que ya se hizo con el Leopardo de Oro en el prestigioso Festival de Locarno el pasado mes de agosto. 'Vitalina Varela' es una producción portuguesa que cuenta la historia de una mujer de 55 años procedente de Cabo Verde que llega a Lisboa tres días después de celebrar el funeral de su marido, que tiempo atrás emigró. Ha estado esperando este momento durante más de 25 años. La película también ha obtenido el premio a Mejor Fotografía.

En cuanto al cine español, Elisa Cepedal ha podido recoger el Premio Especial del Jurado por su película 'El trabajo, o a quién le pertenece el mundo', un documental en el que unos niños en el recreo son testigos del conflicto entre antidisturbios y huelguistas. La barriada de un pueblo minero se transforma en campo de batalla, por última vez. Tras el fracaso de la huelga, la calma regresa a las calles y los trabajadores al trabajo, con la certidumbre de saber que el cierre de los pozos ya no se puede frenar.



El Palmarés ha sido el siguiente:

·         Mejor Película: 'Vitalina Varela', de Pedro Costa

·         Mejor Dirección: 'Lou Ye', de Saturday Fiction

·         Mejor Actriz: Irini Zhambonas por 'Rounds'

·         Mejor Actor: Marc Maron por 'Sword of Trust'

·         Mejor Guion: Lynn Shelton por 'Sword of Trust'

·         Mejor Dirección de Fotografía: Leonardo Simoes por 'Vitalina Varela'

·         Mejor Dirección Artístitca: Zhong Cheng por 'Saturday Fiction'

·         Premio Especial del Jurado: 'El trabajo, o a quién le pertenece el mundo', de Elisa Cepedal

·         Mejor Cortometraje: 'Lonely Rivers', de Mauro Herce

·         Mención Especial: 'Cavalvade', de Johann Lurf

Por último, desear que todas estas películas se puedan ver en la cartelera sevillana. Ojalá!

sábado, 30 de noviembre de 2019

Adiós (Paco Cabezas, 2019)


Título original: Adiós. Dirección: Paco Cabezas. País: España. Año: 2019. Duración: 111 min. Género: Thriller.  
Luis de la Madrid, Miguel A. Trudu (Montaje), Pau Esteve Birba (Fotografía), José Rodríguez, Carmen Jiménez (Guión), Zeltia Montes (Música), Enrique López Lavigne (Producción), Marta Pastor, Clara Nieto (Producción ejecutiva), Carla Bernardez, David Mantecon (Sonido), Yolanda Piña, Felix Torrero (Maquillaje), Lourdes Fuentes (Vestuario), Yolanda Piña, Felix Torrero (Peluquería).
3 nominaciones a los Premios Feroz 2019 (incluida Mejor Actriz de reparto).
Estreno en Sevilla: 22 Noviembre 2019

Reparto:
Mario Casas (Juan), Natalia de Molina (Trini), Ruth Diaz (Eli), Carlos Bardem (Santacana), Mona Martínez, Vicente Romero, Pepa Aniorte.

Sinopsis:
Juan, preso en tercer grado y padre de familia, logra un permiso para asistir a la comunión de su hija en Sevilla. Pero la muerte accidental de la niña destapa todo un entramado de corrupción policial y narcotráfico, y el caso acaba en manos de Eli, una inspectora que tendrá que lidiar con los recelos de un sector de la policía y del padre de la pequeña, que quiere tomarse la justicia por su cuenta.

Comentarios:
El barrio (no oficial) de las 3.000 viviendas de Sevilla tiene su propia ley. En el año 1999, por un conflicto de honor entre familias, una de ellas acabó en el destierro, obligada a abandonar el lugar por decisión del llamado Consejo de Mayores. En el verano de 2013, una niña de siete años murió accidentalmente durante una reyerta entre bandas rivales de narcos, que desembocó en un tiroteo.
Lugar apasionante en lo dramático, en lo social y en lo cultural, Las 3.000, con sus códigos de honor, su miseria y su desventura, su flamenco, su droga y sus ilusiones, alberga el regreso a su tierra del director Paco Cabezas, sevillano afincado profesionalmente en Estados Unidos, donde ha dirigido dos largometrajes, “Tokarev” (2014), con Nicolas Cage, y “Mr. Right” (2015), con Sam Rockwell y Tim Roth, además de un puñado de episodios de la exitosa serie de televisión “Penny Dreadful”. “Adiós”, no podía ser de otro modo con el bagaje personal y profesional de Cabezas, es un thriller enérgico, donde se unen lo social, lo emocional y lo espectacular. Quizá demasiado grave en su parte final, en un tono que roza lo grandilocuente, y con un par de discutibles decisiones de guion y puesta en escena. Pero de una vasta fuerza dramática, con excelentes actuaciones de sus protagonistas y hasta el último de sus intérpretes de reparto, y un diseño de producción que clava el drama de un espacio de palpitante singularidad.
Con escritura de los noveles Carmen Jiménez y José Rodríguez, “Adiós” parece haber unido las dos noticias reales de la entrada de esta crítica: el destierro de los que fueron reyes del barrio, ahora defenestrados; y la muerte de una cría que desencadena una venganza. Y suma una trama de corrupción policial donde confluye también el gran tema de la película: ¿qué seríamos capaces de hacer por nuestros hijos? Para defenderlos, para desagraviarlos, sobre todo en ambientes de violencia extrema. Madres y padres a uno y otro lado de la sociedad y de la ley, capaces de matar por ellos, en una línea que entronca con otro thriller reciente rodado en Sevilla: “El hijo”, de Miguel Ángel Vivas, producido por la misma firma, Apache Films. Así, la película, que va de la luz diurna de los primeros y felices minutos a la lúgubre nocturnidad de los últimos, añade un subtexto mítico, para siempre anclado en la figura de Michael Corleone: la imposible escapatoria de un destino marcado a fuego por el clan familiar, esta vez incrustado en el personaje de Mario Casas, carismática sonrisa, mueca dolorosa, garra, honestidad hasta el infierno.
Sin embargo, pese a la trascendencia de lo expuesto, el guion se desdibuja un tanto porque los temas apenas se desarrollan, y parece inexplicable que no se haya incluido una buena conversación entre los roles del padre y el hijo policías. Mientras, en la pura narración, la secuencia del operativo policial en Las 3.000 más parece una excusa para el espectáculo cinematográfico que una opción justificada en el relato, y la batalla de los antidisturbios con los vecinos, expuesta por Cabezas en montaje paralelo con la búsqueda de una heroinómana por parte de la familia protagonista, más que elevar ambos momentos, los empequeñece.
Eso sí, junto a la quizá excesiva utilización de la música y el diseño sonoro en el desenlace, son apenas menudencias dentro de un conjunto de gran fuerza, donde incluso cabe la cruel guasa sevillana: “¡A hacer footing, cabrones, que tenéis mu mala cara!”, gritado a los yonquis por el siempre inquietante Vicente Romero. Descendiente directa de la soberbia serie de Benito Zambrano “Padre Coraje” en su despliegue visual e interpretativo de la toxicomanía, “Adiós” es una película tan agria como luminosa. (Javier Ocaña)
Recomendada (con reservas).

jueves, 28 de noviembre de 2019

La vida invisible de Eurídice Gusmão (Karim Aïnouz, 2019)


Título original: A vida invisível de Eurídice Gusmão. Dirección: Karim Aïnouz. País: Brasil. Año: 2019. Duración: 139 min. Género: Drama.  
Helène Louvart (Fotografía), Murilo Hauser, Ines Bortagaray, Karim Aïnouz (Guión), Martha Batalha (Guión adaptado), Benedikt Schiefer (Música), Rodrigo Teixeira, Michael Weber, Viola Fügen (Producción), Camilo Cavalcanti, Mariana Coelho, Viviane Mendonça, Cecile Tollu-Polonowski, Andre Novis (Producción ejecutiva), Waldir Xavier (Sonido), Rosemary Paiva (Maquillaje), Marina Franco (Vestuario).
Premio a la Mejor Película en la sección “Una cierta mirada” del Festival de Cannes 2019. Premio del Público en el Festival del Mar del Plata 2019. Espiga de Plata en el Festival de Valladolid (Seminci 2019)
Estreno en Sevilla: 22 Noviembre 2019

Reparto:
Carol Duarte (Eurídice), Julia Stockler (Guida), Gregorio Duvivier (Antenor), Barbara Santos (Filomena), Flavia Gusmão (Ana), Maria Manoella (Zélia), Antonio Fonseca (Manuel), Cristina Pereira (Cecilia), Gillray Coutinho (Alfonso).

Sinopsis:
Río de Janeiro, 1950. Dentro de la conservadora casa de la familia portuguesa Gusmão, Eurídice, de 18 años, y Guida, de 20, son dos inseparables hermanas que se procuran un espacio seguro para sus esperanzas y aspiraciones. Mientras Guida tiene en su hermana pequeña una fiel confidente de sus aventuras románticas, Eurídice encuentra en su enérgica hermana mayor el aliento que necesita para perseguir su sueño de convertirse en pianista profesional.

Comentarios:
Las novelas río y el melodrama suelen constituir una conjunción mágica de vehemencia narrativa y visual. Colores y dolores, dramas vitales sin freno, caídas y subidas, emociones desde dentro hacia fuera para colmar al espectador. Un subgénero que, desde los maestros clásicos John M. Stahl y Douglas Sirk, no pocos han intentado reinventar, Rainer Werner Fassbinder, Pedro Almodóvar, Lars Von Trier, a veces con logros absolutos. Y es en ese fascinante lugar de la readaptación del melodrama folletinesco donde también pretende situarse el brasileño Karim Aïnouz, veterano artista visual y director cinematográfico, que con “La vida invisible de Eurídice Gusmão” ha logrado este año el premio a la mejor película de la sección “Una cierta mirada” del Festival de Cannes y cuatro galardones en la Seminci de Valladolid.
Basada en una novela de Martha Batalha, Aïnouz ha variado el marco temporal (desde los años treinta hasta los cincuenta) y también el tono del libro, ambicioso aunque algo más desinhibido, para revertirlo en una constante solemnidad que, a veces, no le beneficia. Ya desde la primera secuencia, de corte onírico y metafórico, de gran expresividad artística, rotundos colores y bella puesta en escena, pero que conforme avanza el relato y se revelan sus tramas y subtextos, se antoja de un énfasis y un simbolismo tan subrayados como elementales. Y es en esa excesiva insistencia donde se mueve la (solo en parte) atractiva película de Aïnouz, que se hace cuesta arriba tanto por tiempo de metraje como por el interés de éste, y que culmina con un controvertido y (de nuevo) excesivamente dilatado epílogo.
A su favor, en cambio, juega la fuerza visual del director, sobre todo en la filmación de las secuencias de sexo, de una rotunda perversidad, bellamente turbias, dolorosas hasta el desmayo y desplazándose muy bien entre la explicitud de ciertos momentos y la sutileza del fuera de campo de otros. En la historia de dos hermanas separadas por los hombres, el machismo y la degradación moral y social en el Río de Janeiro que va de la década de los cincuenta hasta la actualidad hay denuncia, cierto esplendor formal y buenas interpretaciones.
Pero, en el empeño de Aïnouz por salirse del carril marcado, y eso es muy bueno, también hay descabalgamientos. Y el principal, pese a la presencia de Fernando Montenegro, es ese incomprensible giro estilístico en el paso final de la película, ya en la contemporaneidad, donde el director cambia sus modos de puesta en escena y las peculiaridades fotográficas, hasta entonces basadas en la iluminación tenue, la textura de grano duro y los colores contrastados, por un carácter visual más naturalista cercano casi al documental, y sin acentuaciones artísticas. (Javier Ocaña)
Recomendada (con reservas).

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Adiós a… Asunción Balaguer


Siendo nonagenaria, la actriz Asunción Balaguer acudía a sus ensayos en autobús desde Alpedrete, un pueblo de Madrid donde residía, hasta la ciudad y allí tomaba otro transporte hasta el teatro para preparar su último gran papel teatral, “Sueños y visiones del rey Ricardo III”, la versión de José Sanchís Sinisterra sobre el clásico de Shakespeare.

Y lo hacía contenta, alegre, optimista y agradecida de tener que abordar a diario tal proeza. Más excepcional aún era el hecho de que toda la profesión teatral y cinematográfica la adoraba y nunca se ha oído a nadie ni insinuar una mínima crítica hacia esta mujer definida como buena compañera y buena actriz, lo cual siempre redundaba en mayor éxito y mejor ambiente de trabajo.

La actriz falleció el 23 de noviembre de 2019, tras sufrir días antes un ictus en su domicilio, donde se fue a vivir en los años ochenta con su marido, el inolvidable actor Francisco Rabal, con quien compartió más de medio siglo vida, dos hijos, Benito y Teresa, y varios nietos.

Balaguer, nacida en Manresa (Barcelona) en 1925 en una familia acomodada, recordaba perfectamente la llegada de la Segunda República, y cómo casi aprendió a leer en los libros de sus hermanos. Se subió a un escenario por primera vez en plena Guerra Civil, con 13 años, lo que la convirtió en los últimos años en decana de la interpretación en España. “Me gustaría tener otra vida y ser otra vez actriz; para mí actuar es una droga, no necesito más, que esto es como el pitillito de la risa”, dijo en 2007.

Tras enviudar en 2001, tuvo un renacer fulgurante jalonado de múltiples y exitosos trabajos, numerosos premios e incluso una actividad frenética fuera de las tablas, como la que realizó en la entidad de gestión de actores y bailarines AISGE, donde fue la socia número 3 y estuvo al pie del cañón con sus compañeros de oficio.

En ese no parar que la caracterizó a partir de los 75 años, cabe destacar que entre 2010 y 2013 recibió el Premio Actúa de AISGE, obtuvo cuatro galardones consecutivos de la Unión de Actores, el TP de Oro y el Premio Max por el musical Follies, bajo la dirección de Mario Gas, en el que cantó y bailó en las mejores escenas, dejando al público anonadado.
 
En este último periodo de su vida profesional fue especialmente importante un monólogo autobiográfico que puso en pie el también actor y amigo Rafael Álvarez El Brujo: “Hacía poco que nos había dejado Paco y me sirvió de terapia”, comentó hace casi 15 años a EL PAÍS  sobre este espectáculo, al que llamaron “El tiempo es un sueño”. En él recordaba lo mucho que significaron para ella en sus inicios el director José Tamayo y la compañía Lope de Vega, en la que conoció a un jovencísimo Rabal. Ya como su marido, él contó que, recién iniciada su relación, viajaron a Roma a representar un auto calderoniano en las Salas Pías del Vaticano y tras la función el Papa Pio XII les saludó, tras lo que Balaguer prorrumpió en sollozos y le dijo a Rabal: “Ay Paco, para mí que el Papa, por cómo me ha mirado, sabe lo nuestro”. Precisamente fue “lo nuestro” lo que provocó que ella relegara a un segundo y tercer plano su carrera durante décadas, y que nunca pudiera interpretar Lady Macbeth, el personaje que más le hubiera gustado hacer.

El caso es que nunca le importó, ya que para ella lo importante era su marido, del que asumía su ganada fama de vividor: “Él, como Pulgarcito, ponía piedrecitas para no perder el camino de vuelta a casa, y era profundamente bueno. Muchos dicen: ‘hay que negar a la pareja lo que uno hace’, pero cuando se tiene un buen compañero es mucho peor la mentira que la verdad, al menos para mí. Yo le dije a Paco: 'soy tu hermana, amiga, madre, esposa, pero a mí no me cuentas lo que saben tus amigos, tu gente… y me siento menospreciada y tengo muchos celos'. Y me empezó a contar delicadamente, sin hacerme daño… y jamás salió de mi boca un reproche, cuando una persona tiene la nobleza de hacer eso no hay nada que echar en cara”, comentó en 2007, al tiempo que recordaba lo que significó para ellos vivir en el franquismo siendo de izquierdas y con amigos como Pablo Picasso, Luis Buñuel o Rafael Alberti, con quien Rabal cantaba canciones verdes, o con el exilio de su hijo Benito.

En 2014, el cineasta Javier Espada le dedicó el documental “Una mujer sin sombra”, en el que intervenían allegados como Pilar Bardem, Sancho Gracia, Ángela Molina, Patricia Reyes Spíndola, Giuliano Montaldo y Pepe Viyuela, con quien también compartió cartel en la versión teatral de “El pisito”, que dirigió Pedro Olea.

En este periodo trabajó mucho en televisión: en “Gran hotel”, “La que se avecina”, “Pulseras rojas”, “Los misterios de Laura”... Sus últimos trabajos catódicos fueron en “Olmos y Robles”, “Chiringuito de Pepe y Merlí”. También fue sobrecogedor para los espectadores catalanoparlantes su trabajo en la película “Barcelona, noche de invierno” (Dani de la Orden, 2015), como la novia lesbiana de otra emblemática intérprete octogenaria, Montserrat Carulla.

Sus hijos anunciaron trasladar las cenizas de Asunción Balaguer a Águilas (Murcia), donde descansan desde 2001 las de su marido.

Balaguer en pleno rodaje