domingo, 23 de febrero de 2020

El huevo del dinosaurio (Wang Quan'an, 2019)


Título original: Öndög. Dirección: Wang Quan'an. País: Mongolia. Año: 2019. Duración: 100 min. Género: Drama.
Yang Wenjian (Montaje), Aymerick Quan’an (Fotografía), Quan'an Wang (Guión), Wang Quan'an (Producción), Byambatsogt Dashnyam (Producción ejecutiva), Wang Changrui, Wang Xuliang (Sonido), Quiquige Zhalan (Maquillaje), Wurichaihu (Vestuario), Baode (Casting).
Sección Oficial del Festival de Berlín 2019. Espiga de Oro en la Seminci 2019.
Estreno en Sevilla: 14 Febrero 2020

Reparto:
Aorigeletu (Pastor), Gangtemuer Arild (Jefe de policía), Dulamjav Enkhtaivan (Pastora), Norovsambuu (Joven policía).

Sinopsis:
Una mujer es hallada asesinada en la estepa de Mongolia. Durante una noche, un policía joven e inexperto tiene que custodiar la escena del crimen. Dado que desconoce los peligros del lugar, le envían a una pastora lugareña para protegerle a él y al cadáver. Se trata de una resuelta mujer, de unos treinta y tantos años, que sabe cómo manejar un rifle y ahuyentar a los lobos. Ella se encarga de encender una hoguera para combatir el frío. El alcohol también ayuda a este propósito, así como la cercanía de los cuerpos que la mujer propicia.

Comentarios:
“El huevo del dinosaurio” —Öndög (huevo) en su título original— retoma el paisaje y, de alguna manera, el personaje femenino de “La boda de Tuya”, película de Wang Quan’n que en 2007 logró el Oso de Oro de la Berlinale. El cineasta chino regresa al territorio infinito de la estepa de Mongolia para hablarnos otra vez de una mujer admirable. Una pastora que cruza el desierto a lomos de su camello con un cigarro en la boca y un rifle y que vive sola en su pequeña yurta. Apodada Dinosaurio, la rutina de la mujer queda interrumpida cuando otra mujer aparece muerta en medio de la nada y la policía le pide que alimente y defienda de los lobos al inexperto agente de 18 años encargado de velar el cadáver.
Lo que ocurre a partir de ese momento no es solo de una arrebatadora belleza visual (la película se compone de larguísimas secuencias en las que la cámara apenas se acerca a sus protagonistas, cuyos íntimos gestos y dramas descubrimos contagiados por la misma inmensidad de un wéstern), sino una deliciosa enseñanza de cómo en los lugares más primitivos y extremos la fortaleza, la sabiduría y la ternura de una mujer le da mil vueltas a la de muchas de sus congéneres del primer mundo. Si en “La boda de Tuya” su protagonista se embarcaba en la búsqueda de un segundo marido que la ayudase con el trabajo pero que además aceptase la convivencia con su inútil primer esposo, aquí otra vez los hombres vuelven a jugar ese (casi cómico) papel de mal necesario.
Ganadora de la Espiga de Oro de la última Seminci, la película confronta la admiración que la solitaria pastora —una figura cuya autoridad y libertad se mide en las dos secuencias de sexo de la película— provoca en los locuaces policías, en el joven agente o en su exmarido borracho frente al terrible destino de esa otra mujer cuyo cuerpo sin vida recorre en silencio esta preciosa película. (Elsa Fernández-Santos).
Recomendada.


viernes, 21 de febrero de 2020

Solo ante el peligro



Un hombre tiene que hacer lo que tiene que hacer


Un precioso domingo de la década de 1880 -el Oeste pronto dejará de llamarse “salvaje”- Will Kane (Gary Cooper), sheriff durante años de la pequeña ciudad de Hadleyville, al sudeste, tendrá las experiencias más contradictorias de su vida entre las 10:34 y las 12:15 horas. Apenas ha contraído matrimonio con Amy Foster (Grace Kelly, 30 años más joven que Gary Cooper) y va a empezar con ella una nueva vida civil, cuando le llega la noticia de que el salvaje oeste le sale de nuevo al encuentro: El asesino Frank Miller (Ian MacDonald) va camino de la ciudad para vengarse de él. Llegará en tren a las 12 del mediodía (High Noon, mediodía, es el título original), tres de sus compinches ya le están esperando en la estación.

Esperando el tren de las 12:00

Al principio Kane abandona con Amy la población, pero regresa porque él jamás ha huido de nadie. Busca apoyos en la ciudad y, exceptuando a un adolescente, un medio ciego y un medio convencido, nadie está dispuesto a ayudarle. Incluso la recién casada quiere abandonarle. Solo con su suerte, Kane hace testamento y se dispone a esperar a la banda de los cuatro en la calle principal desierta. Primero empieza una lucha de casa en casa, en la que Kane abate a dos bandidos. Al tercero lo mata Amy que, a pesar de todo, ha regresado en auxilio de su esposo. Miller la toma como rehén y aún así, Kane consigue dar caza al canalla. Los ciudadanos salen aliviados de sus casas, pero él les tira la estrella de sheriff a los pies, lleno de desprecio, y abandona con Amy la ciudad.

En los seis primeros minutos de película se establecen las convenciones del género del western. Mientras los tres compinches de Miller cabalgan por la ciudad hacia la estación y suena el tema “Do not forsake me, oh my darling” (No me dejes, querida)  interpretado por la estrella de música country Tex Ritter, el sheriff y la cuáquera Amy se casan y, con ello, establecen el contraste entre una sociedad civil y los bandidos sin ley.

No me dejes, querida

No obstante, la boda y la renuncia a la placa de sheriff se suceden ante el espectador que ya sabe que a Will Kane le espera un nuevo enfrentamiento. Al recibir la noticia de la llegada de Miller, decide quedarse aunque acaba de dejar su cargo: un hombre, así lo quiere la dramaturgia del western, tiene que cumplir con su deber.

Ellos me están haciendo huir y yo jamas he huido ante nadie

El filme, rodado en 1951, se realizó durante la tensa fase inicial de la Guerra Fría. En busca de comunistas en la vida pública de EE.UU., el senador republicano Joseph McCarthy calentaba el ambiente político desde el año 1950 con una comisión para investigar “actividades antiamericanas”. Un hecho que tuvo consecuencias para Solo ante el peligro: el guionista Carl Foreman fue citado ante la comisión, pero se negó a declarar. Esta actitud le llevó a formar parte de la lista negra y provocó tensiones y desavenencias en el equipo de rodaje. El productor Stanley Kramer y el protagonista Gary Cooper renegaron de Foreman; el director Fred Zinnerman le fue leal.

Una pausa en el set de rodaje

En Hollywood los detractores de “Sólo el peligro” estuvieron encabezados por John Wayne, que como presidente de la Motion Picture Alliance for preservation of American Ideals, una asociación de gente del cine en defensa de los ideales americanos, se alzó con fuerza contra Foreman y algunos años después interpretó con fervor el papel principal de “Río bravo” (1959) dirigida por Howard Hawks, que se inscribió en la historia del western como una película “anti Sólo ante el peligro”.

La película de Zinnerman es uno de los westerns clásicos con un mensaje más allá del argumento. Las varas de medir políticas y morales han provocado las interpretaciones más diversas; por un lado, trata de la integridad, la conciencia y la lealtad, del deber y la responsabilidad; por otro lado, del oportunismo y la desidia, del egoísmo y la cobardía. Queda por determinar si el film cuestiona la propia democracia o si sólo critica la forma que presenta en EE.UU. El lema del director puede aplicarse a Sólo ante el peligro: “El carácter de un hombre es su destino”.

Claro que necesito tu ayuda, pero no quiero comprarla, tiene que salir de ti

La responsabilidad de la película se reparte entre un grupo de especialistas: el productor Kramer; el director Zinnerman; el guionista Foreman; el director de fotografía Floyd Crosby (premiado con un óscar en 1931 por “Tabú” de Willerm Murnau), el compositor Dimitri Tiomkim, y los montadores Elmo Williams y Harry W. Gerdstad. El equipo se deshizo ya a principios de los años 50, y cada uno reclamó para sí la parte decisiva del éxito de la obra.

Pero lo que hicieron atractivo el filme para el público fueron sobre todo los actores: Gary Cooper, que acababa de cumplir los cincuenta, en el papel del aislado Will Kane, un héroe tan entrado en años como el salvaje oeste, que tiene que superarse a sí mismo; Grace Kelly, con veintiún años, interpretando a Amy Kane, en los inicios de una vertiginosa y breve carrera; Thomas Mitchell haciendo de alcalde; Lloyd Bridges, de ayudante del sheriff y Katy Jurado de antigua novia de Kane. Así, los actores están por entero al servicio de la historia, no tienen vida propia; tampoco existe para ello una salida cómica. La película es seria hasta la médula.

Katy Jurado, Grace Kelly, Gary Cooper y Lloyd Bridges

La austeridad y el laconismo formal, la unidad de tiempo real y cinematográfico (unos cien minutos que se comprimen en ochenta y cinco minutos del metraje), el estilo documental de las imágenes y la interpretación de los actores, convirtieron a Sólo ante el peligro en una obra que se sale del género: Kane no es un “jinete solitario”, sino que está aislado socialmente. No es en modo alguno “frío”, más bien tiene miedo, hace testamento y casi se echa a llorar. Además se ve forzado a un combate sucio, le acosan y tiene que sobrevivir por cualquier medio.

Las imágenes también son excelentes, Zinnermann y el director de fotografía querían que la película pareciera un antiguo noticiario. Y finalmente, en contraste con las tomas en blanco y negro, a menudo granuladas, se alza la magnífica música de Dimitri Tiomkin, que no sólo impulsa la acción, sino que también le presta al filme un ritmo propio, por el que aún nos dejamos cautivar con placer más de 50 años después.

Gary Cooper (1901 - 1961)

El nombre y la cara de Gary Cooper son conocidos por todos los que nacieron antes de su muerte (1961), relativamente temprana. Su rostro fue calificado por un crítico estadounidense como “el mapa de América”, mientras que para Jean-Luc Godard, era un “objeto de la mineralogía”. El actor, al que simplemente llamaban Coop, nació en Montana, trabajó de especialista en producciones de westerns a partir del año 1925. Su ascenso comenzó en 1929 con el papel que daba título a El virginiano (1929), una película de vaqueros que se centraba en la vida en la “frontera”, donde no había ni jueces ni cárceles. Por lo tanto, había que actuar en favor de la sociedad. Según The New York Times, Gary Cooper era en 1937 el actor americano mejor pagado; los más prestigiosos directores de la Paramount trabajaron con el lacónico actor, de aspecto algo torpe, y sus parejas fueron siempre actrices de la talla de Marlene Dietrich, Jean Arthur o Claudette Colbert. A menudo vestido con uniforme del ejército o ropa del Oeste, Cooper se convirtió en el perfil del americano tradicional: en 1947 declaró ante la Comisión de Actividades Antiamericanas, aunque sin denunciar a ningún colega. En febrero de 1961 le concedieron un Oscar honorífico, James Stewart recogió el premio en representación de su amigo enfermo; Cooper murió de cáncer en mayo de ese mismo año, en Beverly Hills.


"Estamos muy orgullosos de ti, Coop"
                                                                                 
Reseñar por último que el filme ganó varios Oscars de la Academia: Mejor actor (Gary Cooper); mejor montaje (Elmo Williams y Harry W. Gerstad), mejor banda sonora (Dimitri Tiomkin) y mejor canción: Do not Forsake me, oh my darling (Dimitri Tiomkin, música y Ned Washington, letra).




                                                           VIRGINIA RIVAS ROSA


miércoles, 19 de febrero de 2020

Sinónimos (Nadav Lapid, 2019)


Título original: Synonymes. Dirección: Nadav Lapid. País: Francia. Año: 2019. Duración: 123 min. Género: Drama.
Era Lapid, FranÇois Gedigier, Neta Braun (Montaje), Shaï Goldman (Fotografía), Nadav Lapid, Haïm Lapid (Guión), Saïd Ben Saïd, Michel Merkt (Producción), Marina Kertesz, Sandy Notarianni, Christophe Vingtrinie (Sonido).
Oso de Oro a la Mejor Película en el Festival de Berlín 2019. Premio a la Mejor Dirección en el Festival de Cine Europeo de Sevilla 2019.
Estreno en Sevilla: 14 Febrero 2020

Reparto:
Tom Mercier (Yoav), Quentin Dolmaire (Emile), Louise Chevillotte (Caroline).

Sinopsis:
En París, las cosas no comienzan bien para Yoav. Un joven israelí que llega a la capital francesa con grandes expectativas, decidido a deshacerse de su nacionalidad lo más rápido posible. Para él, ser israelí es como un tumor que debe ser extirpado. Convertirse en francés, por otra parte, simplemente significaría su salvación. Para borrar sus orígenes, Yoav primero decide no hablar una sola palabra de hebreo. El diccionario se convierte en su mejor compañero. Las visitas a la embajada israelí le molestan. Pero el proceso también tiene sus trampas. Y la joven pareja francesa de la que se hace amigo tiene algunas ideas bastante extrañas sobre cómo ayudarlo... Basándose en sus propias experiencias, el director Nadav Lapid explora los desafíos de tratar de empezar en un nuevo país.

Comentarios:
En una época como la actual de no solo preponderancia sino casi tiranía de las películas narrativas, de estructura aristotélica, convencional presentación de personajes, tramas meridianas y desenlaces más o menos comprensibles, la presencia en los cines de una obra como la francoisraelí “Sinónimos” se convierte en una bendita anomalía. Eso sí, solo apta para valientes, para amantes del simbolismo y del lenguaje cinematográfico alejado de lo usual. Navad Lapid, que presentó su película en el Festival de Berlín, donde ganó el Oso de Oro y el premio de la crítica internacional, ha compuesto un (no) relato extraño, inclasificable y, en muchos momentos, fascinante.
El director de la estupenda, aunque bastante más ordinaria en su narrativa, “La profesora de parvulario”, comienza su trabajo de un modo tan chocante que cuesta entender de qué va. Inmigración, lenguaje, adaptación, integración, asimilación y olvido son palabras que se van colando por unas situaciones insólitas protagonizadas por unos personajes estereotipados que nunca se comunican mediante diálogos verosímiles. Un inmigrante israelí, el rol más ambiguo: un exsoldado del que se tarda en averiguar si es un refugiado o un espía, un ejemplar cargado de lucidez o un peligroso demente. Un pijo diletante francés al que “educaron en el aburrimiento”. Y una chica lánguida, sensual e intelectual.
Lavad sabe utilizar la gama de colores en forma de despliegue visual y artístico (¡ese abrigo ocre, anclado al protagonista!). Sabe mover la cámara con la convicción y el riesgo de la extrañeza, con brusquedad incluso, con sentido de la metáfora basada en el montaje, y ahí el último plano y su radical corte a negro es el gran paradigma. Y sabe manejar las músicas para impulsar las emociones, con temas radicalmente opuestos: el concierto para violonchelo de Edward Elgar; la feliz Here Comes the Girls, del excéntrico Ernie K-Doe; la hortera, catequista y eurovisiva Aleluya. En variados instantes, parece una obra pensada por Alain Resnais y filmada por Jean-Luc Godard.
En “Sinónimos”, de corte autobiográfico, se duda de la grandeza francesa como lugar para el refugio de la libertad, la igualdad y la fraternidad mientras se machaca al gobierno israelí. Película social y política no apta para espectadores perezosos, puede ser una fiesta o una tortura. En todo caso, un reto inolvidable. (Javier Ocaña).
Recomendada (con reservas).

lunes, 17 de febrero de 2020

El escándalo (Jay Roach, 2019)


Título original: Bombshell. Dirección: Jay Roach. País: USA. Año: 2019. Duración: 108 min. Género: Drama.
Jon Poll (Montaje), Barry Ackroyd (Fotografía), Charles Randolph (Guión), Theodore Shapiro (Música), A.J. Dix, Aaron L. Gilbert, Robert Graf, Beth Kono, Charles Randolph, Margaret Riley, Jay Roach (Producción).
Ganadora del Oscar al Mejor Maquillaje 2019 (Kazu Hiro, Anne Morgan, Vivian Baker).
Estreno en Sevilla: 07 Febrero 2020

Reparto:
Margot Robbie (Kayla Pospisil), Charlize Theron (Megyn Kelly), Nicole Kidman (Gretchen Carlson), Alice Eve (Ainsley Earhardt), Alanna Ubach (Jeanine Pirro), Kate McKinnon, Elisabeth Röhm (Martha MacCallum), Allison Janney (Susan Estrich), Stephen Root (Neil Mullen), Madeline Zima (Edie), Nazanin Boniadi (Rudi Bakhtiar), Ashley Greene (Abby Huntsman), John Lithgow (Roger Ailes), Connie Britton (Beth Ailes), Malcolm McDowell (Rupert Murdoch), Mark Duplass (Douglas Brunt), Brooke Smith (Irena Brigante), Ahna O'Reilly (Julie Roginsky), Mark Moses (Bill Shine), Spencer Garrett (Sean Hannity), P.J. Byrne (Neil Cavuto).

Sinopsis:
Deconstrucción de la caída de uno de los imperios mediáticos más poderosos y controvertidos de las últimas décadas, Fox News, y de cómo un grupo de explosivas mujeres logró acabar con el hombre responsable de él: Roger Ailes.

Comentarios:
“Lo chocante es que haya resistido tantos años y ahora se venga abajo tan de repente”, dijo el periodista Gabriel Sherman tras la dimisión pactada de Roger Ailes como ideólogo ejecutivo de la cadena Fox News, a causa de las acusaciones de varias presentadoras por acoso sexual. Sherman, que comenzó con un reportaje de investigación para la revista New York y acabó escribiendo un libro, “The Loudest Voice in the Room: How the Brilliant, Bombastic Roger Ailes Built Fox News and Divided the Country”, resume a la perfección con la frase inicial la deriva de los nuevos tiempos. Se ha acabado la bula. La revolución feminista ha llegado para quedarse y buena prueba de ello son los dos rápidos productos audiovisuales sobre las maquinaciones de Ailes: “La voz más alta”, excelente serie de televisión de Showtime (que en España emite Movistar), basada en el libro de Sherman, y la notable película “El escándalo”, dirigida por Jay Roach, que hoy se estrena en cines, y que cambia el foco desde el ejecutivo acosador hasta las mujeres acorraladas, interpretadas por las formidables Charlize Theron, Nicole Kidman y Margot Robbie, aquí protagonistas de un drama social de ambiciones, perversiones y manipulaciones.
A diferencia de la serie protagonizada por Russell Crowe, que recoge dos décadas de trabajo y depravación en la figura de Ailes, la película de Roach desplaza el punto de vista, y no solo hacia las acosadas sino también hacia sus compañeros de trabajo. Así, lo mejor de “El escándalo” es su subtexto final: lo que está podrido, tanto o más que Ailes, es el sistema. El amparado por el miedo, la desigualdad y el dinero. El marcado por los compadreos entre jefes, la falta de apoyo y el perfil bajo, los compañeros de mirada oblicua y los que denigran, el terror a perder un puesto de trabajo, a no prosperar y, sobre todo, el de quedar marcada para siempre. La letra escarlata del siglo XXI.
Y en ese sistema, como también ocurría con una figura que no se nombra pero que pulula por toda la historia, la de Harvey Weinstein, la denuncia abarca a los cómplices, que son muchos: manos derechas y manos izquierdas; hombres, sobre todo, trepas machistas, delincuentes de camisa impoluta y demás ralea; pero también mujeres, alcahuetas, esposas sumisas. “Piensa en algo que dé miedo a tu abuela y que cabree a tu abuelo. Eso es materia de Fox News”. El eslogan oculto de Ailes funcionaba como paradigma del machismo y de la mentira. Y por esa bifurcación también aparece el presidente Donald Trump, a quien el ejecutivo llegó a asesorar.
Tiene “El escándalo” algunos problemas de narración. Comienza con las mujeres mirando a cámara y la fórmula se olvida pronto. Y opta la mayoría de las veces por la falta de representación y por el carácter elíptico del envilecimiento sexual, a diferencia de la serie de Showtime, que sin ser siempre explícita se apoyaba en la continuidad de una imagen terrible: una de las mujeres acosadas lavándose la boca en el lavabo tras las felaciones. Pero, a cambio, es (aún) más certera en sus disparos hacia todos los culpables, incluido Rupert Murdoch, el magnate que sostuvo a Ailes y que luego lo dejó caer, machacado con una frase final puesta en su propia boca: “Roger, tu versión ya no tiene la audiencia suficiente”. (Javier Ocaña).
Recomendada.