jueves, 20 de septiembre de 2018

La música en el Cine: Historia de Nuestras Bandas Sonoras (1)

Programa nº 014 de "La música en el Cine".
21 de septiembre de 2018.  Radio Tomares (92.0 FM)

"La músa en el Cine" es un programa de Linterna Mágica en Radio Tomares

viernes, 14 de septiembre de 2018

Los estrenos en Sevilla de 14-09-2018


7 películas se estrenan el 14 de septiembre de 2018 en la cartelera cinematográfica de Sevilla. Tres son producciones estadounidenses, dos españolas, una argentina y una italiana. Esta semana se queda sin editar en Sevilla tres películas españolas “Penélope” (Eva Vila, 2017), que tuvimos ocasión de ver en el SEFF´2017 (Festival de Cine Europeo de Sevilla 2017), “Marisa en los bosques” (Antonio Morales, 2017), presente en el Festival de Cine de Alicante 2018; y la comedia “Contigo no, bicho” (Álvaro Alonso y Miguel A. Jiménez, 2018). Además de estas tres películas españolas, se queda sin estrenar en nuestra ciudad la película danesa “Iqbal y el superchip” (Oliver Zahle, 2016). Lamentamos las ausencias en nuestra cartelera y pasamos al repaso semanal de costumbre.


Todos lo saben. (España, 2018). Dir. Asghar Farhadi.
Sección Oficial del Festival de Cannes 2018.
Thriller psicológico interpretado por Penélope Cruz, Javier Bardem, Ricardo Darín, Eduard Fernández, Bárbara Lennie, Elvira Mínguez, Ramón Barea e Inma Cuesta.
La música corre a cargo de Alberto Iglesias.
Nueva película del director iraní Asghar Farhadi, ganador de dos Oscars de Hollywood por “El viajante” y “Nader y Simin, una separación”.
Laura viaja con su familia desde Buenos Aires a su pueblo natal, en España, para asistir a la boda de su hermana. Lo que iba a ser una breve visita familiar se verá trastocada por unos acontecimientos imprevistos, que sacudirán las vidas de los implicados.
En “Todos lo saben”, Fashadi desdeña utilizar estudios sofisticados para plasmar las emociones. Su cámara se mueve con convicción, destreza e intensidad en los interiores y los exteriores de un pueblo que inicialmente rebosa alegría ante la celebración de una boda. Tiempo de reencuentros, de dicha compartida, de familiares, amigos y vecinos celebrando una plenitud amorosa y deseándole que tenga futuro. Noche festiva, etílica, cantarina y danzarina. Todo se desmorona y hace explotar una tormenta anímica de consecuencias devastadoras cuando desaparece la hija de una mujer que emigró a Argentina, formó una familia y ha regresado a su pueblo natal para asistir a la boda de su hermana. A partir de algo tan enigmático y desasosegante, Farhadi despliega su poderío sentimental para hablar del pasado y de la huella imborrable que puede causar en los que lo padecieron o lo disfrutaron (o ambas cosas), de las simas de dolor y de pérdida que pueden ocultarse detrás de la aparente normalidad, de la incertidumbre y del miedo, de la necesidad de encontrar culpables, de complicidades sórdidas, de que la apariencia y la realidad pueden mantener una guerra ancestral, de secretos difícilmente confesables.
Farhadi saca nota en su salto al cine español gracias a unos actores, encabezados por Bardem y Cruz, en perfecta sintonía. Recomendada.


Los amores cobardes. (España, 2018). Dir. Carmen Blanco. 
Mejor Dirección y Premio de la Crítica en el Festival de Cine de Alicante 2018.
Drama romántico interpretado por Blanca Parés, Ignacio Montes, Anna Coll Miller, Tusti de las Heras, Agustín Otón y David Mora.
El estreno hace apenas una semana de “Las distancias”, de Elena Trapé, y hoy mismo de “Los amores cobardes”, ópera prima de la gaditana Carmen Blanco, demuestra una vez más la preocupación de los jóvenes directores españoles por el reflejo de las relaciones interpersonales en la treintena de edad, las amorosas y las amistosas, las familiares y las meramente sociales. Un universo capaz de hacerte salir a flote y hundirte en el barro, despertarte o estrellarte con la vida, con lo que te une y te separa de los que se supone que son los tuyos. Los que te conmueven, aman y bien te partirán el alma.
Pequeñísima producción de bajo presupuesto y aliento intimista, de cámara, la película de Blanco presenta a sus personajes de un modo, en principio, muy atractivo: es la sutileza de los gestos en soledad la que dibuja caracteres, y no la mera información. Sin embargo, con la llegada de las secuencias de grupo, discretas en las interpretaciones y mucho más enfatizadas por el diálogo, comienzan a abrirse las costuras. Se van introduciendo demasiados interludios musicales que, si no son para rellenar, al menos lo parece, y las conversaciones sobre cultura suenan impostadas (no por lo que dicen, sino por cómo lo dicen, por cómo se encajan), culturetas en el peor sentido de la palabra.
En lo formal, tiene mérito la textura lograda en la fotografía de exteriores nocturnos, pero la imagen de los interiores, acogotada además por el abuso del primer plano y el vacío de los espacios, ofrece una impresión menos austera que ordinaria, de cortometraje con el que se está empezando a adquirir profesionalidad mientras se filma.
Blanco ofrece sensibilidad, pero, aunque no haya nada especialmente frustrante en la película, tampoco hay nada con lo que sacar la cabeza de la medianía, de un digno pero discreto esfuerzo en todos los ámbitos de la creación, que, al menos esta vez, no ofrece frutos. Recomendada (con reservas).


Predator. (USA, 2018). Dir. Shane Black.
Secuela de “Predators” (2010)
Ciencia-ficción con extraterrestres de pro medio, interpretada por Olivia Munn, Boyd Holbrook, Trevante Rhodes, Sterling K. Brown y Jacob Tremblay.
El score compuesto por Henry Jackman.
Desde los confines del espacio hasta los suburbios de las pequeñas ciudades, la búsqueda llega a la casa de la reinvención por Shane Black de la saga "Predator". Ahora, los cazadores más letales del universo son más fuertes, más inteligentes y más mortales que nunca, y se han mejorado genéticamente con ADN de otras especies. Cuando un niño accidentalmente desencadena su regreso a la Tierra, solo un grupo de ex soldados y una profesora de ciencias podrán evitar, quizá el fin de la raza humana...
Explicar en estas líneas el argumento de “Predator” sería dar a la película demasiadas vueltas. Baste decir que incluye referencias al calentamiento global, a la ingeniería genética, a las corruptelas gubernamentales y a las normas de la comunidad depredadora, y un niño con asperger. Black no parece tener tiempo de pensar en la lógica narrativa; está demasiado ocupado aumentando el número de muertos y encadenando un gag tras otro, buena parte de los cuales funcionan.
“Predator” avanza a ritmo frenético, y en ningún momento provoca un ápice de amenaza o de tensión dramática. E incluye tantos personajes y esbozos de ideas prometedoras que en última instancia da la sensación de ser más una serie de divertidas escenas que un todo cohesivo. Sea como sea, al final de la película queda abierta la puerta a una secuela. Sin duda será tan innecesaria como esta, pero eso no tiene por qué suponer un problema grave siempre y cuando se tome a sí misma tan poco en serio. No Recomendada.


Book Club. (USA, 2018). Dir. Bill Holderman.
Comedia interpretada por Diane Keaton, Jane Fonda, Candice Bergen, Mary Steenburgen, Andy García, Craig T. Nelson, Alicia Silverstone, Don Johnson y Richard Dreyfuss.
Unas fotos de los cuatro personajes principales en su juventud, cuando debían rondar los veintitantos años de edad, abren los primeros minutos de “Book Club”, como detalle narrativo que informa al espectador sobre su larga relación de amistad. Sin embargo, esas imágenes conjuntas tienen también una brutal contrapartida, al llevar de forma irremisible a un pensamiento que es una losa para la propia película: el atroz contraste entre las historias que interpretaban en la década de los setenta Diane Keaton, Jane Fonda, Candice Bergen y Mary Steenburgen, y la que protagonizan ahora. Algo que nada tiene que ver con la edad y seguramente sí con el estado del cine. Del atrevimiento, la singularidad, la modernidad, la trascendencia y la frescura, tanto social como cinematográfica, de obras como “Annie Hall”, “Buscando al señor Goodbar”, “Julia”, “California Suite”, “Conocimiento carnal” y “Camino del Sur”, al adocenamiento, la espesura, la gracia meliflua y el romance lánguido de “Book Club”.
A través del círculo de lectura formado por cuatro mujeres alrededor de la edad de jubilación, la película, con aires de picante comedia otoñal de amor y lujo, indaga en el estado emocional de una peña felizmente heterogénea en lo personal y en lo profesional: una casada que ha ido olvidando lo que es el sexo; una divorciada liberada y sin complejos; una viuda reciente, y una triunfadora en el trabajo que solo parece vivir para lo laboral. Pero las tres novelas elegidas, a libro por mes para el arco de tiempo en que se desarrolla el relato, no pueden ser mejores exponentes de la vía que han elegido Bill Holderman, director y escritor, y su coguionista, Erin Simms. Sí, lo han adivinado, la trilogía de “50 sombras de Grey”.
Así, la comedia está asentada en los dobles sentidos de los diálogos, con términos como “desatascar” (que sale al menos dos veces), y ambigüedades como “la puesta a punto” (de la moto) y la necesidad de “lubricante”, todo ello mientras uno de los personajes masculinos, en el colmo de la sutileza, se come un plátano. Una decisión tonal que acaba de reforzarse cuando otro de los gags se establece a partir de la mentira de lo que están leyendo ese mes en el club: Moby Dick, en lugar de la trilogía de E. L. James (cualquiera con ciertos conocimientos de inglés lo pillará sin problema).
Por suerte, del desastre de la comedia se pasa a un puñado de conversaciones mayores, y bastante más interesantes, sobre la inevitable decadencia del cuerpo, la fuerza de la costumbre en el matrimonio, y la peligrosa necesidad de vender “tu sentido de la vida” en las redes sociales, casi como una pegatina en la frente. Pero son apenas unas migajas en un conjunto que nunca merece la presencia de un cuarteto interpretativo tan formidable. No Recomendada.


Una casa, la familia y un milagro. (Italia, 2017). Dir. Augusto Fornari.
Comedia familiar italiana protagonizada por Valentina Chico, Marco Conidi, Libero De Rienzo, Luigi Diberti y Antonio Fornari.
Ser fan del cine italiano es un sufrir, y, de la commedia all’italiana, más todavía. Así pues, calcúlense las perspectivas al saber que la crítica transalpina le había arreado la del pulpo al debut de Augusto Fornari. ¿Merecía la cinta el vapuleo? Pues en parte sí, tratándose de una comedia cuya gracia se extingue casi del todo tras los primeros tres cuartos de hora. Por otra parte, sin embargo, “Una casa…” presenta rasgos redentores en sus detalles de chispa visual (los muebles que componen mensajes, el coro griego de enfermos a semejanza de las monjas de El Decamerón) y en unos protagonistas que se hacen querer incluso siendo clichés. Especialmente el personaje de Lino Guanciale, ese profesor de tenis cuya jeta de cemento armado habría merecido la aprobación de Alberto Sordi. No Recomendada.


Testigo de otro mundo. (Argentina, 2018). Dir. Alan Stivelman.
Documental sobre ovnis.
El propio director, Alan Stivelman, ejerce de hilo conductor en este documental que investiga sobre el caso de un gaucho que, de niño, a finales de los años 70, dijo haberse encontrado con un OVNI, una experiencia traumática que marcó su vida y le convirtió en un ser solitario, atormentado y ultrasensible.
El cineasta localiza al personaje 40 años después y juntos intentan encontrar explicaciones mediante una búsqueda que les lleva a encontrarse con diversos líderes espirituales guaraníes y algunos terapeutas y científicos, como el doctor Jacques Vallée, asesor de Spielberg en “Encuentros en la tercera fase”, en un relato formalmente impecable, que hace alarde de una verdadera puesta en escena y llega a escenificar con ademanes de desacomplejada ficción unas cuantas experiencias paranormales, de manera que el tono va fluctuando de la curiosidad etnográfica a un puñado de especulaciones sobre la espiritualidad o el sentido de la vida, hasta parecerse por momentos a algún sofisticado tratado de autoayuda. No Recomendada.


Al aire, patos. (USA, 2018). Dir. Christopher Jenkins. 
Película de animación coproducida entre USA y China.
Banda sonora compuesta por Mark Isham.
Christopher Jenkins, experto en los efectos visuales de películas de animación de Disney, debuta en la dirección de largometrajes con esta película asiática dirigida fundamentalmente al público infantil menor de 10 años, y que tiene todos los elementos para que guste a los más pequeños, entre ellos unos personajes entrañables con los que se encariñarán y algunas situaciones de acción sencillas sin necesidad de estar rodadas a un ritmo muy rápido.
El protagonista es Max, un ganso torpe y que al principio se ganará la enemistad de los que le rodean, siendo el hazmerreír de los de su misma especie. Pero con el paso de los minutos ese animal irá cogiendo experiencia y terminará por ser el salvador y se llevará bien con los polluelos, a los que acompaña y ayuda en situaciones de peligro.
Una película que tiene un diseño de animación bastante clásico que encaja muy bien con la historia y que tiene como uno de los puntos fuertes, como casi siempre en este tipo de películas infantiles, al " malo " que en esta ocasión es un felino hambriento y que quiere comerse al grupo de gansos que iban al Valle feliz. Todo demasiado infantil. No Recomendada.

jueves, 13 de septiembre de 2018

La música en el Cine: Michael Curtiz

Programa nº 013 de "La música en el Cine".
14 de septiembre de 2018.  Radio Tomares (92.0 FM)
"La música en el Cine" es un programa de Linterna Mágica en Radio Tomares

martes, 11 de septiembre de 2018

Palmarés de la 75ª Mostra de Venecia



Una vez concluida la 75 edición de La Mostra Internazionale d´Arte Cinematografica de Venecia, el festival de cine más antiguo del mundo, parece oportuno hacer aquí un breve repaso del palmarés de su sección oficial, en la certeza de que muchas de las cintas premiadas llegarán pronto a las pantallas de nuestra ciudad.
No lo tenía fácil el jurado presidido por Guillermo del Toro, dado que en la sección oficial competían veintiún títulos, entre los que están los últimos trabajos de algunos de los más importantes directores del momento. Destacaban títulos como “Doubles vies”, de Olivier Assayas (Mejor Director en Cannes 2016, por Personal Shopper), “First Man”, de Damien Chazelle (Oscar al Mejor Director en 2016, por La la land), “Suspiria”, de Luca Guadagnino (aclamado en 2017 por Call me by your name), “Napsazállta" (Atardecer) del húngaro László Nemes (Oscar 2015 a la Mejor película de habla no inglesa por El hijo de Saúl), el drama histórico “Peterloo”, del veterano Mike Leight (responsable títulos como Mr Turner y Secretos y mentiras). Pero, finalmente, no hubo sorpresas y ganaron los favoritos:

León de Oro, a la mejor película: Roma, del mexicano Alfonso Cuarón.


Roma, con guión del propio Cuarón (Oscar a la mejor dirección por Gravity), es un filme en blanco y negro, muy personal y en buena parte autobiográfico, sobre la niñez del realizador en el barrio mexicano de Roma. Un retrato familiar y de una época, en el que juega un papel fundamental Cleo, la joven criada de la familia, interpretada por la actriz no profesional Yalitza Aparicio.

Alfonso Cuarón junto a Yalitza Aparicio, durante el rodaje de Roma

El hecho de que Del Toro, presidente del jurado, y Cuarón además de mexicanos, sean amigos, suscitó algunas suspicacias, que fueron oportunamente aclaradas por el propio Del Toro, al recordar que en el arte cuenta la calidad, no el pasaporte. Es cierto que Roma partía como favorita y contaba, desde su presentación, con el respaldo unánime del público y de la crítica. El premio a Roma supone que, por primera vez, la Mostra conceda el León de Oro a una película producida por la plataforma Netflix que, como recordaréis, no pudo concursar en la sección oficial del pasado Festival de Cannes.

León de Plata – Gran Premio del Jurado: La Favorita, de Yorgos Lanthimos.


En esta ocasión, el griego Lanthimos (autor de Canino, Langosta o El sacrificio de un ciervo sagrado) nos traslada a la Inglaterra del siglo XVIII, para revivir el reinado de Ana de Gran Bretaña, la última soberana de la casa de los Estuardo. El filme recrea todas las maquinaciones políticas de ese reinado, en una historia llena de pasiones,  traiciones y ambiciones, que puede ser fácilmente extrapolable a nuestros días. Está protagonizada por Olivia Colman, Emma Stone, Rachel Weisz.

León de Plata – Premio a la Mejor Dirección: The Sisters brothers, de Jacques Audiard.


El francés Audiard (galardonado en Cannes por Un profeta y Dheepan) realiza un importante cambio de registro en este western ambientado en los Estados Unidos, en 1850. En plena fiebre del oro, dos hermanos, Eli y Charlie Sister realizan un largo viaje desde Oregón hasta San Francisco, con un objetivo concreto, cumplir el encargo de encontrar y matar a Hermann Kermit Warm, un buscador de oro. Los protagonistas son John C. Reilly, Joaquin Phoenix y Jake Gyllenhaal.

Copa Volpi Mejor Interpretación Femenina: Olivia Colman, por La Favorita, de Yorgos  Lanthimos.

Oivia Colman con la Copa Volpi

Olivia Colman ha sido distinguida por su papel de Ana Estuardo, la reina de Gran Bretaña que gobernó un país en guerra bajo la influencia de sus criadas. Además de en esta película de Lanthimos, pronto la veremos en el papel de otra reina, Isabel II, en la tercera temporada de la serie de televisión The Crown, de Netflix.

Copa Volpi Mejor Interpretación Masculina: Willem Dafoe, por At Eternity´s Gate, de Julian Schnabel.

Willem Dafoe con la Copa Volpi

En esta producción estadounidense, Dafoe encarna a Van Gogh, lo mismo en su día hicieran Kirk Douglas y Tim Roth. Lejos de un biopic al uso, Schnabel (Mejor Director en Cannes 2007, por La escafandra y la mariposa) hilvana un conjunto de escenas inspiradas en pinturas de Vincent Van Gogh, junto a otras que muestran acontecimientos de su vida, algunos de ellos reales, mientras que otros se basan en rumores, o son directamente inventados, para componer con todo eso una narración cuyo único fin es la búsqueda de la belleza.

Premio al Mejor Guión: Joel Coen y Ethan Coen, por The Ballad of Buster Scruggs.


Lo último escrito y dirigido por los hermanos Coen es un western por entregas, o una película dividida en varias partes, cada una de ellas independiente. Son seis historias del lejano Oeste y de la frontera que serán distribuidas por Netflix.

Premio Especial del Jurado: The Nightingale, de Jennifer Kent.

Aisling Franciosi, en el papel de Clare

La australiana Jennifer Kent (única mujer directora en la sección oficial) ha sido distinguida por el jurado por este thriller de venganza ambientado en la Australia colonial de 1825. Nos cuenta la historia de Clare, una joven convicta irlandesa que atraviesa el agreste paisaje de Tasmania, tras los pasos de un oficial británico, con el objetivo de vengar la muerte de su familia; para ello contará con la ayuda de un guía aborigen llamado Billy, también marcado por un pasado lleno de violencia.

Premio “Marcello Mastroianni” a un actor emergente: Baykali Ganambarr, por The Nightingale, de Jennifer Kent.


Aisling Franciosi y Baykali Ganambarr, con la directora Jennifer Kent

El galardón a un joven actor o actriz emergente ha recaído en esta ocasión en el australiano Baykali Ganambarr, que ha debutado en el cine con su papel de Biliy, en el film The Nightingale, de Jennifer Kent.

Esperamos impacientes a que estos interesantísimos títulos vayan llegando a nuestras (grandes o pequeñas) pantallas.


viernes, 7 de septiembre de 2018

Los estrenos en Sevilla de 07-09-2018


8 películas se estrenan el 7 de septiembre de 2018 en la cartelera cinematográfica de Sevilla. Cuatro son producciones españolas, dos estadounidenses, una británica y una japonesa. Esta semana estamos de enhorabuena, ya que todas las películas programadas para estrenarse en España han aterrizado en nuestra ciudad. Veamos que podemos recomendar.


Carmen y Lola. (España, 2018). Dir. Arantxa Echevarria.
Drama romántico sobre lesbianas gitanas, coun reparto compuesto por Moreno Borja, Carolina Yuste, Rosy Rodríguez, Zaira Morales y Rafaela León.
La música corre a cargo de Nina Aranda.
Ópera prima de Arantxa Echevarria.
Carmen es una adolescente gitana que vive en el extrarradio de Madrid. Como cualquier otra gitana, está destinada a vivir una vida que se repite generación tras generación: casarse y criar a tantos niños como sea posible. Pero un día conoce a Lola, una gitana poco común que sueña con ir a la universidad, dibuja graffitis de pájaros y es diferente. Carmen desarrolla rápidamente una complicidad con Lola, y ambas tratarán de llevar hacia delante su romance, a pesar de los inconvenientes y discriminaciones sociales a las que tienen que verse sometidas por su familia.
No hay lagunas de principiante en la película ni pretensiones vacuas. Su costumbrismo es del bueno, posee frescura, sensualidad y capacidad para emocionarte.
La cinta se ocupa de la más prohibida de las pasiones y, sin embargo, todo resulta obvio y hasta necesario. Es mito, es provocación y es sueño. Recomendada.


Las distancias. (España, 2018). Dir. Elena Trapé.
Premio a la Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Actriz en el Festival de Cine Español de Malága.
Película que bascula entre el drama y la comedia, tocando sobremanera el tema de la amistad, interpretada por Alexandra Jiménez, Miki Esparbé, Isak Férriz, Bruno Sevilla y María Ribera.
Segundo largometraje de la directora Elena Trapé (Blog, 2010).
En “Las distancias”, un grupo de antiguos compañeros de universidad visita, por sorpresa, al amigo que fijó su residencia en la ciudad alemana. El motivo aparente es la celebración del cumpleaños del anfitrión a la fuerza, aunque cada uno de los visitantes carga con sus propias expectativas, que la mirada de Trapé irá revelando sin necesidad de verbalizar demasiado, dejando que su cámara no pase por alto ni un gesto, ni un silencio revelador. La inesperada fuga del homenajeado hará que la carga de tensiones del frustrado reencuentro vaya minando una cohesión grupal que quizá haya sido siempre ilusoria.
Un muy interesante retrato generacional. Unos personajes con los que es inevitable empatizar (y muy bien interpretados) y unos diálogos vivos llenan de verdad una película real y triste como la vida misma. Recomendada.


Mary y la flor de la bruja. (Japón, 2017). Dir. Hiromasa Yonebayashi.
Película de animación japonesa nominada al Mejor Guión y al Mejor Diseño de Producción en los Premios Annie 2018.
El guión corre a cargo de Riko Sakaguchi, basándose en una historia de Mary Stewart.
El tercer largometraje del realizador Hiromasa Yonebayashi (Arrietty y el mundo de los diminutos, 2010 y El recuerdo de Marnie, 2014).
Con abundantes ecos de “El viaje de Chihiro” (2001), “Mi vecino Totoro” y, muy en especial, “Nicky, la aprendiz de bruja” (1989), la nueva película de Yonebayashi detalla el viaje de su protagonista a un universo mágico donde descubrirá algo sobre su propio origen. El cineasta logra que impresione tanto lo excesivamente prodigioso (la forma acuática de la directora de la universidad de magos) como lo acusadamente frágil (la expresividad del gato coprotagonista, las escenas cotidianas en el hogar familiar).
Podemos afirmar que estamos ante una versión simplificada de los mejores trabajos de los maestros Hayao Miyazaki e Isao Takahata, con un resultado encantador y, ocasionalmente, hasta cautivador. No le hace falta más. Recomendada.


Cuando los ángeles duermen. (España, 2018). Dir. Gonzalo Bendala. 
Thriller andaluz interpretado Julián Villagrán, Marián Álvarez, Ester Expósito y Marisol Membrillo
Segunda película del realizador sevillano Gonzalo Bendala (Asesinos inocentes, 2015).
El score está compuesto por Pablo Cervantes.
Germán, un honrado padre de familia, ve cómo todo su mundo se tambalea la noche en que, conduciendo de regreso a casa, atropella accidentalmente a dos chicas adolescentes. A partir de ese momento, Germán tendrá que hacer todo cuanto esté en su mano para evitar que su vida quede destrozada para siempre.
Bendala presenta a un protagonista pusilánime, pero quizá no tanto como para cometer tan larga lista de estupideces, y no saber resolver ni una sola de las circunstancias adversas que le llevan a un infierno nocturno relacionado con un crimen. Y aunque sea cierto que hay autores que apoyan esas contingencias en ciertos estudios sobre el azar, no es el caso. Y aunque también sea evidente que hay y ha habido autores cuyas intrigas se desvían a propósito del naturalismo (Hitchcock como exponente máximo), tampoco es este el caso.
Bendala muestra un aceptable manejo de la tensión, el relato se diversifica bien en varias acciones, y todos los intérpretes, con Julián Villagrán como protagonista, hacen un buen trabajo. Pero la parte final de la historia parece otra película, aún más inaudita, y, lo peor, a esas alturas puede que el espectador haya tirado ya la toalla ante la indolencia del personaje y el ilusionismo del guion para ir atando cabos. Recomendada (con reservas).


Un océano entre nosotros. (Reino Unido, 2018). Dir. James Marsh. 
Película de aventuras, biográfica, ambientada en los años 60.
Interpretada por Colin Firth, Rachel Weisz, David Thewlis, Jonathan Bailey y Adrian Schiller.
El score está compuesto por Jóhann Jóhannsson.
Nueva película del director de “La teoría del todo” (2014) y del documental “Man on wire” (2008),
El caso real de Donald Crowhurst, marino aficionado e inventor, que en el otoño de 1968 inició una carrera a bordo de su trimarán en pos de la vuelta al mundo en solitario más rápida de la navegación, ya había dado pie a una crónica de investigación periodística, publicada en 2016, y ahora a una película. Sus títulos, The strange last voyage of Donald Crowhurst y The mercy, respectivamente, no pueden ser más distintos en tonos y objetivos. Y, sin embargo, cuánto sentido tienen ambos, pues la extrañeza y la piedad son los sentimientos que inspiran su odisea, y los que están en la base de la misma historia.
La película arranca bien, incluso muy bien, con un espléndido Colin Firth en la piel de este ambicioso inventor, pero el naufragio narrativo se desencadena apenas el personaje se hace a la mar.
Si no fuera por la convicción de Colin Firth y Rachel Weisz, esta película sobre una conquista imposible basada en hechos reales no tendría mucho sentido. No Recomendada.


La monja. (USA, 2018). Dir. Corin Hardy.
Película de terror, spin-off de “Expediente Warren: El caso Enfield” (2016).
Interpretada por Taissa Farmiga, Demian Bichir, Bonnie Aarons, Charlotte Hope e Ingrid Bisu.
Un convento rumano levantado sobre una puerta avernal es el enclave elegido para la auténtica montaña rusa de sustos que propone esta atracción, cuya vagoneta principal está ocupada por una joven novicia (Taissa Farmiga) y por un tópico de reciente cuño, el exorcista con niño muerto dentro de su carga de culpa que actúa como una suerte de rudo agente especializado del Vaticano (Demián Bichir).
Corin Hardy, director reclutado con tan solo una ópera prima a sus espaldas (The Hallow, 2015) parece haber dado con unas escasas secuencias eficaces –el suicidio inicial, el repiqueteo de campanillas en el cementerio- por azar, porque su manera de afrontar esta película parece seguir un único norte: disparar sustos elementales como cañonazos. No Recomendada.


I love dogs. (USA, 2018). Dir. Ken Marino. 
Comedia romántica interpretada por Nina Dobrev, Vanessa Hudgens, Adam Pally, Eva Longoria, Rob Corddry.
Relato coral de vidas cruzadas con apariencia de cine familiar y estructura de comedia romántica de escuadra y cartabón, “I Love Dogs” está mejor escrita en sus partes dialogadas, casi siempre ocurrentes, que en las situaciones en sí mismas, un tanto desiguales en cuanto a su efectividad, tanto para la emoción como para el humor. Sin embargo, en lo que acaba destacando la película es en el trabajo de puesta en escena de Marino, habitual actor, y bregado en la realización televisiva (Super Fun Night, la serie de Rebel Wilson), ya sea en planos largos o cortos, con la cámara en el lugar justo para que las dudosas situaciones humorísticas sean más expresivas sin que apenas se note.
No obstante, los perros pueden hacer mucho, pero no pueden salvar a esta historia tan aséptica. No Recomendada.


El pomo azul. (España, 2018). Dir. Montse Bodas y Raquel Troyano. 
Comedia negra interpretada por Aurora González, Ricardo Lacámara, Selica Torcal y Anzony Blanco.
De parecido razonable a los televisivos Pepa y Avelino –lástima por Marisa Porcel–, pero bien avenidos, la pareja de ancianos que regala su casa para “irse a la playa”, y la chica con novio (Aurora González, la menos descalabrada en el lance) dispuesta a cualquier cosa para conseguirlo, curita de por medio, pudiera haber servido de anécdota para una pieza simpática, independientemente del formato. Convertida por Montse Bodas y Raquel Gómez Troyano en esta película, la cosa pierde su gracia. Afectada por sus insípidas decisiones escénicas y narrativas, “El pomo azul” resulta una tentativa audiovisual vana en la que solo casan los créditos y algún tiro de cámara objetual a lo Hideaki Anno (desde el interior de la nevera, de una cerradura o desde el desagüe de un lavabo). No Recomendada.