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miércoles, 3 de julio de 2019

Oscar Honorífico 2019 para David Lynch, Geena Davis, Wes Studi y Lina Wertmüller


La Academia de cine de Hollywood ha anunciado que los Oscar honoríficos serán este año para David Lynch, Wes Studi y Lina Wertmüller, y el galardón humanitario Jean Hersholt lo recibirá Geena Davis. Las cuatro estatuillas de Oscar se estregarán el próximo domingo 27 de octubre.

John Bailey, presidente de la Academia, reveló por Internet el nombre de los premiados, elegidos en la reunión de la junta de gobernadores celebrada recientemente. Geena Davis ganó el Oscar a la mejor actriz de reparto con “El turista accidental” en 1988, año en el que también estrenó “Beetlejuice·. Su consagración llegaría en 1991 con “Thelma y Louise”. El premio lo recibe en reconocimiento a su labor como fundadora y directora del “Geena Davis Institute on Gender in Media”, dedicado a la lucha contra los estereotipos sobre la mujer y las desigualdades de género en el audiovisual. Desde 2015 organiza el “Bentonville Film Festival” para apoyar la diversidad y los personajes femeninos en el cine.

Geena Davis

David Lynch necesita pocas presentaciones. Iconoclasta, creador vanguardista en diversas artes como el cine, la pintura y la televisión, cuatro veces candidato al Oscar por el guion de “El hombre elefante” y por la dirección de esta película, de “Terciopelo azul” y de “Mulholland Drive”, Lynch ganó la Palma de Oro de Cannes con “Corazón salvaje”. Su último trabajo audiovisual ha sido la segunda temporada de la serie de televisión Twin Peaks.

David Lynch

El actor Wes Studi, de origen cherokee, ha estado comprometido toda su carrera con la interpretación de personajes creíbles y alejados de maniqueísmos de nativos americanos, y ha participado en filmes como “Bailando con lobos”, “El último de los mohicanos”, “Gerónimo”, “Heat”, “El nuevo mundo” o “Avatar”.

Wes Studi

En 1976, la italiana Lina Wertmüller se convirtió en la primera cineasta candidata al Oscar a la mejor dirección (también recibió otra candidatura a mejor guion original) por “Pascualino Siete Bellezas”. Además, entre sus numerosas películas, destacan “Film de amor y anarquía”, “Insólita aventura de verano”, “Delirios de un marido” o “Mi querido profesor”.

Lina Wertmülller

viernes, 16 de marzo de 2018

Los Oscars de la Academia de Hollywood 2018




Los Premios Oscar han cumplido 90 años este 2018. La edición 90ª de la gala se celebró el domingo 4 de marzo en el Dolby Theatre de Los Ángeles, en California (Estados Unidos) y fue presentada de nuevo por Jimmy Kimmel.

Estos han sido los premiados:

  • Mejor Película: "La forma del agua".
  • Mejor Director: Guillermo del Toro por "La forma del agua".
  • Mejor Actriz: Frances McDormand por "Tres anuncios en las afueras".
  • Mejor Actor: Gary Oldman por "El instante más oscuro".
  • Mejor Actriz de Reparto: Alisson Janney por "Yo, Tonya".
  • Mejor Actor de Reparto: Sam Rockwell por "Tres anuncios en las afueras".
  • Mejor Película Animada: "Coco".
  • Mejor Película Extranjera: "Una mujer fantástica" (Chile).
  • Mejor Guión Original: "Déjame salir".
  • Mejor Guión Adaptado: "Call me by your name".
  • Mejor Fotografía: "Blade Runner 2049".
  • Mejor Edición: "Dunkerque".
  • Mejor banda musical: "La forma del agua" de Alexander Desplat.
  • Mejor Canción Original: "Remember me" / "Recuerdame" de "Coco".
  • Mejor Diseño de Producción: "La forma del agua".
  • Mejor vestuario: "El hilo invisible".
  • Mejor Maquillaje y Peinados: "El instante más oscuro".
  • Mejor Edición de Sonido: "Dunkerque".
  • Mejor Mezcla de Sonido: "Dunkerque".
  • Mejores Efectos Visuales: "Blade Runner 2049". 
  • Mejor Documental: "Icarus".
  • Mejor Corto Documental: "Heaven is a Traffic Jam on the 405".
  • Mejor Corto Acción: "The Silent Child".
  • Mejor Corto Animado: "Dear Basketball".

Pero todos estos han sido los nominados de este año. Os dejamos su foto oficial:
 

Enhorabuena a los premiados. Casi todas las películas ya han sido estrenadas en nuestra ciudad. Corred a verlas.  

lunes, 12 de marzo de 2018

¿Qué fue de Baby Jane? / Feud: Bette and Joan



Título: ¿Qué fue de Baby Jane? Título original: What ever happened to Baby Jane? Dirección: Robert Aldrich. País: Estados Unidos. Año: 1962. Duración: 134 minutos. Guión: Lukas Heller, basado en la novela de Henry Farrell. Producción: Robert Aldrich. Música: Frank de Vol. Fotografía: Ernest Heller. Montaje: Michael Luciano.

Intérpretes: Bette Davis (Baby Jane Hudson), Joan Crawford (Blanche Hudson), Victor Buono (Edwin Flagg), Maidie Norman (Elvira Stitt), Anna Lee (Mrs. Bates), Barbara Merrill (Liza Bates), Marjorie Bennett (Dehlia Flagg), Julie Allred (Baby Jane niña), Gina Gillespie (Blanche niña), Anne Barton (Cora Hudson), David Willock (Ray Hudson).


Vamos hoy a recordar una gran película que reunió a dos actrices cuando ambas estaban en la cuesta abajo de sus carreras. Se trata de ¿Qué fue de Baby Jane? (Robert Aldrich, 1962), con Joan Crawford y Bette Davis en los dos papeles protagonistas.

La película cuenta con méritos propios para que sea digna de análisis, pero si no los tuviera, hay abundantes dosis de ingredientes extracinematográficos que también alimentan la curiosidad de los mortales, para qué engañarnos. En torno a la rivalidad de las actrices antes, durante y después del rodaje, se articula la primera temporada de la miniserie Feud: Bette and Joan, creada por Ryan Murphy para FX.


Comencemos hablando de la película. El guión, con un final redondo, es excelente y su desarrollo está llevado con buena mano. Apenas tres breves secuencias nos ponen en antecedentes del presente: en la infancia triunfa Baby Jane y la madre insta a su otra hija, Blanche, a que cuide de su hermana si fuese necesario; en la juventud cambian las tornas y Blanche intenta ayudar a Jane como prometió. Los dos dibujos de las personalidades y roles están ya hechos: Jane, caprichosa e irascible, Blanche, protectora por deber. Entonces tiene lugar un accidente que presenciamos fragmentado a través de diversos planos detalle que, a continuación, ilustran los títulos de crédito. 

Julie Allred, Gina Gillespie, Anne Barton y David Willock

Se trata de una historia de odio gestado desde la infancia, alimentado por las frustraciones y llevado al extremo por el imperativo de una relación tóxica de dependencia que degenera en locura.

La película avanza con ritmo ágil, la tortura psicológica se vuelve protagonista y el cinismo adereza los diálogos. Ese hay ratas en el sótano, queda resonando en el espectador mientras imágenes potentes se suceden enlazadas en un buen montaje: rostro de espanto e incredulidad de Blanche, plano detalle del hecho en cuestión, plano de Jane en su habitación riéndose grotescamente, plano general con la cámara desde debajo de la mesa, para terminar con plano cenital de ella girando en la silla de ruedas, de modo que subraye su indefensión.



Robert Aldrich domina cámara y montaje para que estén al servicio de lo que nos quiere transmitir. La iluminación está muy bien utilizada, proporcionando penumbra y misterio en algunas secuencias o dando crudeza y patetismo en otras (como la de Jane ante el espejo cantando su éxito de la infancia, I’ve written a letter to daddy). También destaca la dirección artística en general: obtuvo el Oscar a Mejor Vestuario en Blanco y Negro (Norma Kotch).

Con todo esto hay elementos suficientes para levantar una buena película, pero se podría venir abajo fácilmente si las protagonistas no estuvieran a la altura. No, no es el caso. Las dos dan un recital interpretativo: Joan Crawford débil, asustada, vencida; Bette Davis, alcoholizada, histriónica, aterradora.


A pesar de ser un éxito de público y crítica, la película no conllevó el relanzamiento de la carrera de las dos actrices. El negocio es el negocio y a la hora de apostar por proyectos no pesaba tanto la calidad (tampoco ahora, diría yo) como la rentabilidad económica y el atractivo sexual de sus estrellas.

Lo que sí triunfó fue el género. La película sirvió para inaugurar el subgénero del “Grand Dame Guignol” (aunque ya con un antecedente claro en El crepúsculo de los dioses, Billy Wilder, 1950). Se engloban aquí películas de terror en la que las protagonistas eran viejas glorias femeninas con un presente de desequilibrio mental.

Bette estuvo nominada al Oscar a mejor actriz principal, aunque no lo ganó. Otras nominaciones de la película que no obtuvieron galardón fueron al mejor actor de reparto (Victor Buono, debutante que se convertiría en uno de los mejores amigos de Bette), al mejor sonido y a la mejor fotografía en blanco y negro.

Joan Crawford y Maximilian Schell

Lo curioso es que la que apareció ese año en las fotos, triunfante con una estatuilla en las manos, fue Joan Crawford, maravillosamente vestida por Edith Head. Y eso que no estaba nominada. Fue un punto sin retorno en la enemistad de las dos actrices que nos desgrana Feud: Bette and Joan



Título original: Feud: Bette and Joan. Creador: Ryan Murphy. Dirección: Ryan Murphy, Gwyneth Horder-Payton, Helen Hunt, Liza Johnson, Tim Minear. País: Estados Unidos. Año: 2017. Duración: 480 minutos en 8 episodios. Guión: Ryan Murphy, Tim Minear, Gina Welch, Jaffe Cohen, Michael Zam. Producción: Jaffe Cohen y Michael Zam. Música: Mac Quayle. Fotografía: Nelson Cragg. 

Intérpretes: Susan Sarandon (Bette Davis), Jessica Lange (Joan Crawford), Alfred Molina (Robert Aldrich), Judy Davis (Hedda Hopper), Stanley Tucci (Jack Warner), Jackie Hoffman (Mamacita), Alice Wright (Pauline Jameson), Catherine Zeta-Jones (Olivia de Havilland), Dominic Burgess (Victor Buono), Kathy Bates (Joan Blondell), Kiernan Shipka (B.D. Merrill).



Rivales en distintos estudios en un primer momento, más tarde serían competencia directa dentro de la Warner. No es mi intención detallar el rico anecdotario de la complicada relación entre ellas, sus escabrosas biografías, sus frustraciones como madre, ni los avatares del rodaje. Para eso recomiendo ver la serie. Pero sí voy a subrayar algunos aspectos que me han parecido interesantes.

En primer lugar, aplaudir los títulos de crédito de Kyle Cooper. En claro homenaje al estilo de siluetas negras recortadas que reprodujo Saul Bass, por ejemplo en Anatomía de un asesinato (Otto Preminger, 1959), añade modernidad con el elemento narrativo que también apareció en los créditos de Kuntzel y Deygas en Atrápame si puedes (Steven Spielberg, 2002).


Los créditos de Feud desmenuzan la película de ¿Qué fue de Baby Jane? y, a la vez, ofrecen una lectura clara: las actrices son meras marionetas de la industria que fomenta la rivalidad entre ellas para obtener una publicidad gratuita en un evidente contexto machista. Jack Warner espeta en determinado momento: “¿le darías un papel a dos mujeres con las que no te acostarías?

En esta línea, se plantea la corta vida laboral de las actrices y su dificultad para encontrar buenos papeles protagonistas al llegar a cierta edad, reivindicación de plena actualidad.

Si buenas fueron las interpretaciones de Bette Davis y Joan Crawford, no se quedan atrás las de Susan Sarandon y Jessica Lange. Ambas están espléndidas representando esta lucha de egos de afilada dialéctica. La serie parece una extensión de ¿Qué fue de Baby Jane? realizando un interesante juego de espejos en que realidad y distintos niveles de ficción convergen.


En cuanto al alegato feminista que supone la serie desde la crítica, destaca el papel de Pauline Jameson. Es la actriz Alice Wright la que interpreta a la asistente de Robert Aldrich. Investigo para descubrir algo más de este personaje de comentarios modernos e incisivos pero los resultados desilusionan: es el único personaje ficticio creado para dar voz a las mujeres de la industria que fueron relegadas a papeles menores y que podrían haber brillado con luz propia. Eso sí, se inspira en parte en Geraldine Hersey, secretaria real de Aldrich que tenía buen olfato a la hora de elegir guiones.

Alice Wright como Pauline Jameson

Sería injusto no nombrar al menos a otros cuatro secundarios de lujo: Alfred Molina, como un Robert Aldrich que tiene que hacer malabares para que la cuerda se tense sin romperse, Stanley Tucci como Jack Warner, presidente de la Warner Bros, Jackie Hoffman como Mamacita, la mano derecha de Crawford, y la magistral Judy Davis en un papel muy alejado de la Adela de Pasaje a la India (David Lean, 1984): encarna a Hedda Hopper, el baluarte de la moralidad según ella, veneno para otras mujeres señala Bette Davis/Susan Sarandon, veneno a secas, diría yo.

Judy Davis y Hedda Hopper
Estos cuatro secundarios así como las dos actrices principales, estuvieron nominados en la pasada edición de los Emmys (17 de septiembre de 2017), compitiendo entre sí por parejas en la misma categoría. Y no eran las únicas nominaciones que había conseguido. Aun así solo consiguió dos premios de los denominados menores (Mejor Maquillaje y Mejor Peluquería, aunque destaca también el vestuario y la ambientación), cosas de coincidir con Big Little Eyes, otra buenísima miniserie que también recomiendo. 

Feud tiene muchos momentos memorables. Me quedo con dos. El primero, comienza con el plano secuencia siguiendo a Joan Crawford/Jessica Lange entre bastidores desde que entrega el Oscar a David Lean por Lawrence de Arabia hasta que llega el momento cumbre del premio a mejor actriz. Máxima tensión de Bette/Susan ansiando tener que salir a recoger su tercer Oscar y hacer historia.


El segundo pertenece al octavo y último episodio titulado ¿Quieres decir que todo este tiempo pudimos ser amigas?, frase amarga de ¿Qué fue de Baby Jane? Es conmovedor el montaje que se hace con la voz en off de Jessica Lange dando consejos de distinción que se incluirán en el libro Joan Crawford, my way of life (1971), contrastando vivamente con las imágenes del penoso rodaje de Trog (Freddie Francis, 1970), última película de Joan Crawford tras la que decide despedirse del cine. De fondo, la canción The end, del grupo The Doors. 

La primera temporada de Feud no defrauda en ningún momento. Imprescindible para descubrir las soledades y carencias de Bette Davis y Joan Crawford, hay que acudir a ¿Qué fue de Baby Jane? para disfrutar de su grandeza como actrices.





jueves, 25 de mayo de 2017

Recordando... El viajante (Asghar Farhadi, 2016)


Título original: Forushande (The Salesman). Dirección: Asghar Farhadi. País: Irán. Año: 2016. Duración: 125 min. Género: Drama. Guión: Asghar Farhadi. Producción: Asghar Farhadi, Alexandre Mallet Guy, Olivier Père. Fotografía: Hossein Jafarian. Montaje: Hayedeh Safiyari. Música: Sattar Oraki. Departamento de Arte: Edris Azizi.

Intérpretes: Taraneh Alidoosti (Rana), Shahab Hosseini (Emad), Babak Karimi (Babak), Mojtaba Pirzadeh (Majid), Farid Sajjadi Hosseini (suegro de Majid).

SinopsisEmad y Rana deben dejar su piso en el centro de Teherán, ya que peligra el edificio.


La pareja protagonista: Emad y Rana

En la película El viajante, Asghar Farhadi nos presenta un tipo de drama en el que ya ha demostrado con creces que es un maestro, el drama en el ámbito familiar. El máximo reconocimiento internacional, el Oscar a la mejor película extranjera, lo ganó con Nader y Simin, una separación y lo ha vuelto a obtener este año con El viajante. Entre ambas, la algo inferior El pasado. Las tres tienen en común el tema de la dificultad de las relaciones entre los miembros de una familia, que a su vez se ven limitados por la sociedad en que viven.

A pesar de esto, no se repiten personajes y las situaciones que se plantean son bien distintas. Este último trabajo trata sobre un matrimonio cuya esposa es atacada en el piso al que se han visto obligados a mudarse ante el peligro de derrumbe del edificio en que vivían.

La actriz Taraneh Alidoosti

Lo primero que me llama la atención es que no se desvela el tipo de agresión sufrido. No se verbaliza siquiera entre la pareja. Es un tema tabú fruto de pertenecer a la sociedad iraní, más conservadora que la nuestra. Se le da más importancia a la pérdida del honor, a la humillación, a las habladurías, a las formas. Y por todo eso, la víctima tiene miedo de ser señalada como culpable y no denuncia.

Estamos en un país en el que rozar una pierna con otra al compartir un vehículo puede verse como intento de abuso: el marido es acusado injustamente de algo así y no se defiende.

Farhadi, que empezó su profesión en el campo del teatro, hace que este matrimonio pertenezca a una compañía de aficionados que representan Muerte de un viajante. Esto permite introducir dos niveles narrativos que enriquecen la obra. Existen paralelismos temáticos, pues ambos son relatos de humillación social y familiar en la que los protagonistas se muestran débiles y contradictorios y caminan en la misma dirección.

La familia de Majid

Un guión perfecto, premiado en Cannes, y una interpretación de actores sobresaliente (Shahab Hosseini también fue ganador en Cannes) consiguen que, a pesar de presenciar reacciones que no tienen nada que ver con las que tendrían lugar en Occidente, comprendamos unos sentimientos sinceros por más que no los compartamos (el pulso entre la pareja es extraordinario: ¿a quién sirve la venganza?, ¿a quién satisface y quién está siendo realmente vengado?).

Enfrentamiento entre Emad y Rana

La cámara, inestable en muchas ocasiones, consigue crear un ambiente inquietante. Son numerosos los planos tomados a través de los cristales fragmentados del antiguo piso. ¿Solo se desmorona el piso? ¿La pareja? ¿La sociedad o el país? Producen una sensación continua de fragilidad, de amenaza. 

El actor Shahab Hosseini

La tensión se vuelve inmensa. Hay un momento en el que parece aliviarse, pero no: precisamente por eso me resulta la secuencia más dura. Ella ha invitado al niño de otra actriz a quedarse con ellos. Prepara una buena cena y se muestra por primera vez más animada. Hasta que el marido se da cuenta del dinero que ha pagado esa cena y él, que se ha callado que fue el primero en llegar a verla herida y pudo más su deseo de venganza que el hecho de socorrerla, no puede callarse qué supone ese dinero. Opta por amargarle a ella el momento. Tremenda la severidad que subyace en esa actitud.

Shahab Hosseini ganó el premio a Mejor Actor en Cannes

Y sin embargo, no podemos dejar de intentar entender todos los puntos de vista, de cambiar la perspectiva y ponernos en el lugar del otro. Va a ser entonces que  Asghar Farhadi ha conseguido su objetivo. En el texto que leyeron dos compatriotas suyos al recoger el Oscar (el director optó por no asistir a la ceremonia en respuesta a la política migratoria de Donald Trump), decía que los cineastas intentan con sus obras crear empatía, “una empatía necesaria hoy más que nunca”.

No podemos más que esperar impacientes la nueva película de Farhadi que se rodará en nuestro país y en español, proyecto en el que iba a participar El Deseo, aunque finalmente se ha retirado. Por ahora, Ricardo Darín, Javier Bardem y Penélope Cruz serán los actores al frente de la obra. Ojalá que esté a la altura.