Mostrando entradas con la etiqueta cine de animación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine de animación. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de marzo de 2024

Magia y música en Lotte Reiniger

 

Lotte Reiniger (1899-1981)


Cuando se nos pregunta por la primera película de animación de la historia, la mayoría de nosotros pensamos en ‘Blancanieves y los siete enanitos’ (1937) de Walt Disney, pero hubo antes otros realizadores que hicieron cine de animación. Es el caso de la alemana Lotte Reiniger que, pese a ser una gran desconocida para el gran público, es una cineasta imprescindible, con un lugar propio en la historia del cine gracias a sus películas de animación de siluetas. Su maestría se centró en el singular arte de recortar figuras de cartulina y darles vida gracias a la técnica de animación cinematográfica del stop-motion, siguiendo la senda de su admirado George Méliès e inspirada en el teatro de marionetas y el de sombras chinas.

 

Lotte vista por Isabel Ruiz Ruiz en "Mujeres 3"

 

 

Charlotte Reiniger (Berlín, 1899 - Dettenhaussen, 1981) es conocida por sus películas de siluetas en movimiento, sombras negras que danzan al ser filmadas fotograma a fotograma; de este modo ideó y realizó, durante décadas, alrededor de 60 títulos en los que cultivó esta peculiar técnica hasta alcanzar la más absoluta perfección, aunque siempre con el encanto y la magia de lo ‘hecho a mano’. Sus películas son generalmente cortometrajes de unos diez minutos de duración, basados en cuentos clásicos tradicionales o adaptaciones de relatos de autores como los hermanos Grimm, Wilhelm Hauff, Hans Christian Andersen y, con especial predilección, ‘Las mil y una noches’; con títulos como: Cenicienta, El chino que finge la muerte, La gallina de los huevos de oro, Aladino y la lámpara mágica, El príncipe rana, El sastrecillo galante, La Bella Durmiente, El gato con botas, El caballo mágico, El saltamontes y la hormiga, Los tres deseos, Pulgarcita, La cigüeña califa, Hansel y Gretel, Jack y las habichuelas mágicas, El pequeño deshollinador y El príncipe rana.

Musa de modernidad berlinesa de la década de 1920, fue amiga de Jean Renoir, admirada por René Clair y trabajó junto a grandes exponentes de la cultura alemana de época de la República de Weimar (1918-1933) como Fritz Lang, Murnau, Bertold Brech, Kurt Weil, Paul Wegener y Max Reihardt entre otros.

 

Lotte Reiniger con Carl Koch, su marido

Jean Renoir y Lotte Reiniger

 

Para ella las películas de siluetas «tienen una técnica muy precisa, sólo son necesarias unas tijeras, cartón negro, papel de calcar, hilo o alambre, algo de plomo, una cámara, bombillas, una placa de vidrio, madera para construir una mesa de fotografía y… mucha paciencia. Las figuras se ponen sobre una placa de cristal iluminada desde abajo, se sujeta la cámara sobre la placa y se hacen las tomas, una para cada imagen, luego se montan 24 imágenes por segundo».

 


"Tijeras, cartulina, una mesa de luz, una cámara y mucha paciencia"

Con esta técnica realizó ‘Las Aventuras del príncipe Achmed’ estrenada en 1926, que a día de hoy es el largometraje de animación más antiguo que se conserva, al que dedicó tres años, entre 1923 y 1926, para captar con su objetivo los más de 300.000 fotogramas que integran la cinta de un metraje de 65 minutos. El relato, articulado en varios cuadros o escenas, se inspira en las historias de Las Mil y Una Noches y otros cuentos y leyendas orientales, y narra las fantásticas aventuras del príncipe de las Indias Achmed y la princesa Pari-Banu. 

 

Las aventuras del príncipe Achmed (1926)

 En esta película se usó por primera vez la técnica multiplano, conjugando varios niveles de animación mediante capas superpuestas, que dotan de profundidad a la animación. La cámara multiplano, ideada por Lotte Reiniger y Berthold Bartosch, se considera una de las grandes innovaciones de la historia en el cine de animación al conseguir el efecto de tridimensionalidad y favorecer la movilidad y la complejidad de los elementos animados. Años más tarde, en 1933, Ub Iwerks, uno de los fundadores de los estudios Walt Disney patentó una cámara multiplano basada en la de Lotte, aunque perfeccionada, atribuyéndose su autoriía. Con esta técnica se hicieron grandes éxitos de Disney como ‘Blancanieves’ (1937) y ‘Pinocho’ (1940), antes del paso a la animación digital.

 

Lotte y su equipo trabajando con la cámara multiplano

 

 Melómana apasionada, también hizo bailar sus siluetas al compás de la música clásica. Realizó numerosas películas musicales inspiradas en óperas como La flauta mágica, Cosi fan tutte y Las bodas de Fígaro de Mozart o Carmen de Bizet, de estas obras las más conocidas son Carmen de 1934, una deliciosa parodia de la ópera de Bizet; y Papageno de 1935, la historia de amor del hombre pájaro, que acompaña a la Reina de la Noche, con Papagena en La flauta mágica’ de Mozart, película de la que Jean Renoir dijo que estaba a la altura de la música de Mozart. El genio de Salzburgo era su compositor favorito, y le dedicó también otros cortos como ‘Diez minutos Mozart’ (1930), en la que varias parejas cortesanas bailan al son de la ‘Pequeña serenata nocturna’; así como ‘Una noche en el harén’ basado en ‘El rapto del serrallo’.

 


 

Os dejamos con ‘El Doctor Dolittle en territorio caníbal’ uno de los tres cortometrajes que componen el mediometraje El doctor Dolittle y sus animales de 1928, la primera adaptación al cine de las novelas del inglés Hugh Lofting.

 


 

 

miércoles, 10 de enero de 2024

La princesa Mononoke (Hayao Miyazaki, 1997)

 

Título original: Mononoke-hime. Dirección: Hayao Miyazaki. País: Japón. Año: 1997. Duración: 113 min. Género: Animación, Fantástico, Aventuras.

Guión: Hayao Miyazaki. Música: Joe Hisaishi. Fotografía: Atsushi Okui. Montaje: Takeshi Seyama. Producción: Studio Ghibli, Dentsu Inc, Nibariki, Nippon TV, TNDG, Tokuma Shoten.

Mejor Película en los Premios de la Academia Japonesa 1997.

Fecha del estreno: 7 Abril 2000 (España)

 

Voces Originales: Yōji Matsuda, Yuriko Ishida, Yūko Tanaka, Kaoru Kobayashi, Masahiko Nishimura, Tsunehiko Kamijo, Akihiro Miwa, Mitsuko Mori, Hisaya Morishige.

 

Sinopsis:

Con el fin de curar la herida que le ha causado un jabalí enloquecido, el joven Ashitaka sale en busca del dios Ciervo, pues sólo él puede liberarlo del sortilegio. A lo largo de su periplo descubre cómo los animales del bosque luchan contra hombres que están dispuestos a destruir la Naturaleza.

 

Comentarios:

El argumento se sitúa en la era Muromachi (1392-1573), periodo singular en la historia de Japón caracterizado por el desarrollo de la industria metalúrgica, las armas de fuego, una mayor libertad para la mujer y una sociedad donde aún no había hecho mella la rígida estructura de clases. En este Japón antiguo lleno de rebeldía, guerreros samurais y pueblos separados por miles de kilómetros, una guerra se desencadena en el campo. El clan Tatara, fundidores de hierro, empiezan a arrasar los bosques. Comienza así un conflicto bélico entre la civilización invasora y los dioses del bosque. Muy lejos de allí, Ashitaka, el último joven guerrero del clan Emishi, se ve obligado a matar a un monstruo para proteger a su pueblo. Al matarlo, la maldición de la bestia cae sobre él como una peste que irá poco a poco extendiéndose por su cuerpo. Ashitaka emprende un viaje hacia las tierras del clan Tatara, donde espera comprender el origen de la misteriosa maldición antes de que se cobre su vida. Allí conoce a la enigmática lady Eboshi, dueña de la ciudad del hierro, y a San –Princesa Mononoke-, una joven criada por los lobos y dispuesta a morir para derrotar a los humanos. Sin querer, Ashitaka se verá envuelto en una agria lucha entre dos pueblos enfrentados entre sí y con los dioses del bosque.

Con tres años de retraso desde su estancia en Japón y avalada por el éxito de crítica y de público -es la película más taquillera de la historia de Japón-, llegó a España el estreno de la última obra de Hayao Miyazaki (Porco Rosso, 1992).

En el cine, el mundo en estado natural ha tenido pocas veces la oportunidad de exponer su punto de vista. Pero en La Princesa Mononoke, Miyazaki dota de una voz apasionada a los animales y a la propia alma del bosque. La naturaleza no es sólo objeto de la película, ni siquiera el decorado principal, sino sobre todo un mundo vivo que cobra una presencia portentosa en forma de enormes animales.

El autor no se ha propuesto recrear un retrato excesivamente preciso del Japón medieval. Más bien parece querer descubrir los principios de un conflicto aparentemente insoluble entre el mundo natural y la civilización moderna e industrial, un conflicto que está muy lejos de haberse acabado en nuestro mundo. Los asuntos que aborda La Princesa Mononoke son universales. Tratan de la lucha de los hombres y de las mujeres por vivir en armonía los unos con los otros, y en comunión con la naturaleza.

Miyazaki crea para los fondos unas acuarelas de belleza conmovedora y emocionante. Sitúa a los personajes en un entorno natural muy bien captado. La historia cobra vida trascendiendo todos los límites habituales de la animación como los de las películas de acción. Combina el realismo y la precisión con un dinámico relato épico de samurais; un reparto de personajes masculinos y femeninos colocados en pie de igualdad, que luchan por sus convicciones, y un viaje mítico por la mitología animista. Un mundo original y complejo, plagado de dramas fraguados por una imaginación desbordante.

Miyazaki con esta película se reafirma como uno de los mejores y más interesantes realizadores, junto a Kitano, en el panorama japonés. Su cine, de un profundo humanismo, reivindica un optimismo vital hecho de interés por las relaciones padres e hijos, la religión, el valor de los ancianos en la sociedad, por la naturaleza, la fantasía, el desarrollo tecnológico, la búsqueda permanente del bien común…, todo con abundantes toques de humor y ternura.

Resulta difícil imaginar la película en otro lenguaje que no sea el de la animación. Dioses y hombres en una leyenda épica donde no hay vencedores ni vencidos. Lejos del espiritualismo New Age y del materialismo biologista, Miyazaki nos propone -y acierta- un ecologismo de rostro humano. (Jesús Ruiz)

Recomendada.




sábado, 16 de diciembre de 2023

Robot Dreams (Pablo Berger, 2023)

 

Título original: Robot Dreams. Dirección: Pablo Berger. País: España. Año: 2023. Duración: 102 min. Género: Animación, Comedia dramática, Ciencia-Ficción.

Guión: Pablo Berger (basado en la novela gráfica de Sara Varon). Música: Alfonso de Vilallonga. Dirección artística: José Luis Ágreda. Montaje: Fernando Franco. Mezclas de Sonido: Fabiola Orodoyo. Producción: Ibon Cormenzana, Ignasi Estapé, Sandra Tapia, Jèrôme Vidal.  

Sección Special Screenings en el Festival de Cine de Cannes 2023. Mejor Película de Animación en los Premios del Cine Europeo 2023. Nominada a la Mejor Película de Animación en los Premios Goya 2023.

Fecha del estreno: 6 Diciembre 2023 (España).

 

Sinopsis:

Dog es un perro solitario que vive en Manhattan. Un día decide construirse un robot, como amigo. Su amistad crece, hasta hacerse inseparables, al ritmo del Nueva York de los 80. Una noche de verano, Dog, con gran pena, se ve obligado a abandonar al robot en la playa.

 

Comentarios: 

Sin diálogos, tierna, sabia, adulta e infantil. Dicho así parece fácil, pero Robot Dreams, cuarto largometraje del director bilbaíno Pablo Berger, es un logro artístico complejo: una película de animación que remite a personajes de trazos sencillos y a emociones puras y profundas. Una historia sobre un perro, un robot y una ciudad que transporta al espectador a un lugar que Berger evoca con inspirada melancolía.

Dog es un perro que vive solo en el Manhattan de los años ochenta y que un día decide comprarse un robot para tener compañía. La soledad siempre fue especialmente dura en la ciudad que no duerme, en la que Berger vivió durante una década. En ese entorno, el perro y el juguete descubrirán una feliz y leal amistad que se forjará al compás de September, hit disco funk del grupo Earth Wind & Fire, y de un Nueva York que Berger reconstruye a través de la iconografía pop de una época que resucita cargada de nostalgia: del interior del apartamento donde vive el personaje central a la calle y su fauna, y del metro a la playa en la que se desencadenará el drama de esta delicada y preciosa historia.

Pese a ser una película de animación, Robot Dreams no está tan lejos de los dos primeros largometrajes de Berger. Sin palabras, como Blancanieves (2012), y retro, como su ópera prima, Torremolinos 73 (2003). Pero sobre todo demuestra la heterodoxia creativa Berger, esa manera de ir por libre que une a todos sus proyectos.

Los dibujos de Robot Dreams son entrañables, tienen magia, humor y sentimiento. Dibujos que conectan detalles de la cultura popular que florecieron y desaparecieron durante aquella época —como la lata de cola Tab, una bolsa de deportes de Naranjito o los ubicuos boombox de los tiempos del breakdance—, con referentes cinematográficos clásicos, como el solitario Charlot y El mago de Oz, cuyo camino de baldosas amarillas se transformará en una coreografía floral a lo Busby Berkeley con un robot suplantando al hombre de lata y con las Torres Gemelas de fondo, coronando el falso espejismo de la tierra prometida de Oz.

Minimalista en su forma, como las cuatro líneas de dibujo del pasaje de los pajaritos que nacen junto al robot en la playa, Robot Dreams conduce la candidez de sus ilustraciones y el fetichismo de su nostalgia hacia algo tan profundo como los sentimientos de soledad y abandono y esa incapacidad para borrar de una ciudad las huellas de las personas que nos hicieron felices en ella. Lugares y melodías a ritmos neoyorquinos de los ochenta, de soul o de salsa. Aunque el corazón de la extraña pareja pertenezca a September y a su famosa introducción: “Do you remember?”.

De eso va Robot Dreams, de recordar, aunque duela: una vieja amistad, una vieja ciudad, un mundo analógico que lidiaba a su manera con la soledad y, como siempre, una canción que lo abrocha todo. (Elsa Fernández-Santos)

Recomendada.



jueves, 14 de diciembre de 2023

En nombre de la tierra (D. K., Hugh Welchman, 2023)

 

Título original: Chlopi. Dirección: D. K., Hugh Welchman. País: Polonia. Año: 2023. Duración: 115 min. Género: Animación, Drama.

Guión: DK Welchman, Hugh Welchman (basado en una novela de W.S. Reymont). Música: Lukasz Rostowski. Fotografía: Radosław Ładczuk, Kamil Polak. Producción: Agne Adomene, Jelena Angelovski, Sean M. Bobbitt, Steve Muench, Ivan Pribicevic, Desniana Rozhkova, Sita Saviolo, Kyle Stroud, Hugh Welchman, Tomasz Wochniak, Olga Zhurzhenko (BreakThru Films, Polski Instytut Sztuki Filmowej).

Fecha del estreno: 1 Diciembre 2023 (España).

 

Reparto: Andrzej Konopka (Mayor Piotr), Julia Wieniawa-Narkiewicz (Marysia Pastuszka), Robert Gulaczyk (Antek Boryna) Malgorzata Kozuchowska (Organiscina), Miroslaw Baka (Maciej Boryna), Sonia Mietielica (Hanka Borynowa) Ewa Kasprzyk (Marcjanna Paczes 'Dominikowa'), Sonia Bohosiewicz (Esposa del Alcalde), Kamila Urzedowska (Jagna Paczesiówna).

 

Sinopsis:

Cuenta la historia de Jagna, una joven de familia humilde decidida a forjar su propio destino en el pequeño pueblo de la campiña polaca en el que vive. El lugar es un hervidero de habladurías y disputas continuas donde ricos y pobres comparten el orgullo de su tierra, las tradiciones locales y un patriarcado profundamente arraigado. Jagna se verá atrapada entre los deseos enfrentados del terrateniente más rico de la aldea, un hombre mucho mayor que ella con el que se ve obligada a casarse, su hijo Antek con el que mantiene un romance secreto y otros miembros de la comunidad. Pero su rebeldía e independencia la acabarán convirtiendo en el centro de las envidias y el odio de todos.

 

Comentarios: 

Más de un siglo después de su invención, el cine o más bien algunos cineastas siguen buscando la legitimación de su arte en el pictorialismo. Varios caminos pueden ayudar a un director a acercar la imagen cinematográfica a la imagen pictórica, y con ello a alcanzar una cualidad expresiva que de otro modo se les resistiría. Un autor, el que sea, en un momento dado puede recrearse en un estilo, una escuela o una tradición pictórica. Entonces tendremos a un esteta del plano y la composición. Es un camino despejado, aunque evidente solo para el espectador con inquietudes plásticas. Más abstruso es el camino de los directores que en la puesta en escena sitúan a sus personajes en composiciones esencialmente pictóricas y les demandan una gestualidad codificada durante siglos en la pintura; también en el teatro, pero este es otro debate. Entonces tendremos a un manierista de la dirección y la interpretación, escondido detrás de sus actores. No hace falta dar nombres porque lo divertido de este juego consiste en ir descubriendo sus cartas. Una pista: hay más trileros en el cine de autor que en el cine comercial, en particular cuando el camino no está formado por baldosas amarillas.

Esta breve reflexión es necesaria para abordar y entender en su justa medida el trabajo de la pareja formada por DK Welchman y Hugh Welchman, puesto que primero en Loving Vincent (2017) y ahora en En nombre de la tierra han elegido uno de esos caminos abiertos, en su caso con el propósito de ofrecer «películas pintadas». Se trata quizá del sendero más arriesgado de todos, porque su planteamiento consiste literalmente en pintar al óleo la imagen cinematográfica hasta obtener un híbrido entre la animación y el verismo. No hablamos de la rotoscopia, sino de emplear a un grupo artistas para que pinten a mano cada fotograma, lo que da idea de la magnitud de esta empresa. Si el referente de Loving Vincent no podía ser otro que la pintura de Van Gogh, para En nombre de la tierra DK Welchman y Hugh Welchman se han fijado en la pintura polaca realista de finales del siglo XIX; precisamente la época en que transcurre la historia de la novela en que se basa la película, Los campesinos, de Wladislaw Stanislaw Reymont, Premio Nobel de Literatura en 1924.



La jugada es hábil puesto que deja sin asideros al espectador que ignora esa tradición pictórica y, por lo tanto, ve la película como un ejercicio de animación no convencional, al contrario de lo que ocurría en Loving Vincent, cuya eficacia visual como «película pintada», tal cual, residía en buena parte en la complicidad con el público. Van Gogh, ya se sabe, lo aguanta todo, y al fin y al cabo ¿quién no conoce sus obras más famosas? En nombre de la tierra no tiene un Van Gogh, de ahí que sus creadores se hayan esforzado en construir un armazón dramático más sólido a partir de la novela de Reymont, aparte de mejorar la técnica de la pintura fotograma a fotograma. En esta ocasión han sido necesarios hasta cuatro equipos de producción, uno por cada una de las estaciones del año que puntean el film. Reymont quiso de esta manera rendir homenaje a su admirado Vivaldi. Más artistas, más manos, más fotogramas, más escenas, más dinamismo. En nombre de la tierra es antes una película de pintura que una película pintada, del mismo modo que una cinta de Pixar suele (o solía) ser antes una película de animación que una película animada.



La diferencia es notable: mientras en Loving Vincent la técnica era un fin, en En nombre de la tierra es un medio. Liberados de la obsesión por vivificar lienzos, hecho que lastraba el ritmo y la personalidad de su primer largometraje, ahora los Welchman han podido centrarse en el desarrollo de una historia que no por conocida –sigue sin apenas desviarse las convenciones del cine rural– carece de interés, y ofrece además un par de detalles brillantes en el plano simbólico. En una aldea situada en los alrededores de Varsovia, Jagna (Kamila Urzedowska), una joven en edad casadera contrae, obligada, matrimonio con Maciej (Miroslaw Baka), un rico granjero ya entrado en años. Con fama inmerecida de buscona entre las mujeres del pueblo, Jagna tendrá que enfrentarse a los celos de su marido y sus antiguos amantes, en particular de Antek (Robert Gulaczyk), el hijo mayor de Maciej.



Desde la perspectiva de este triángulo dramático, el mismo desde el que se despliega la novela de Reymont, la película propone una tragedia que reflexiona sobre el peso de la tradición y las costumbres en las comunidades aisladas, haciendo hincapié en el despotismo de las tres figuras clásicas del patriarcado en el campo: el alcalde, el cura y el próspero hombre de negocios. Nada ni nadie escapa de ese centro de gravedad, y quien lo intenta, como Jagna, sufre el castigo inmisericorde de sus semejantes, hombres y mujeres. Ni rastro de sororidad. En nombre de la tierra se acerca en este sentido, aunque quizá sin pretenderlo de manera premeditada, a Belladona of Sadness (Kanashimi no Beradonna, Eiichi Yamamoto, 1973), puesto que en ambas películas una mujer y su sexualidad desinhibida, libre, son los motivos que desatan la envidia y la ira de los demás. Eva no fue expulsada del Paraíso por desobedecer a Dios, sino por el miedo que suscitaba su ansia de libertad.



Hablaba líneas atrás de dos detalles brillantes. Uno es precisamente éste, el paralelismo nada inocente que se establece entre la naturaleza indómita de Jagna y la naturaleza indómita de la tierra que con el devenir de las estaciones marca los ciclos vitales de la aldea. Sobre Jagna, símbolo de lo femenino en su significación más pretérita, la vida que alumbra vida, los hombres tratan de ejercer el control que no pueden ejercer sobre los elementos. De entre las escenas más representativas al respecto destaca el baile de la boda, en el que una Jagna enfebrecida trata de escapar de los brazos de los hombres que se la disputan. Una flor arrancada del tallo, como las que adornan su corona de recién casada. El otro detalle es el tratamiento cinemático de lo pictórico. Frente a Loving Vincent, en la que la suma de lienzos de Van Gogh, intocables, provocaban una sensación de tableaux vivants encorsetados, aquí las referencias a la pintura polaca del XIX funcionan como ventanas a un mundo que respira, humea, suda y sangra. Los cuadros no asaltan al espectador como en un museo, es el espectador el que asalta los cuadros. La virtud de los Welchman radica en lograr que nos quedemos dentro para mirar alrededor y detrás de las pinceladas inmóviles, y, antes de darnos la vuelta, soplarles la tonalidad de la libertad de Jagna. Un pañuelo rojo que ya no ahoga. (Raúl Álvarez)

Recomendada (con reservas).




viernes, 13 de octubre de 2023

Dispararon al pianista (Fernando Trueba, Javier Mariscal, 2023)

 

Título original: They Shot the Piano Player. Dirección: Fernando Trueba, Javier Mariscal. País: España. Año: 2023. Duración: 103 min. Género: Animación, Drama, Musical.

Guión: Alberto Gastesi, Alex Merino. Música: Joao Gilberto, Caetano Veloso, Gilberto Gil, Vinicius de Moraes, Paulo Moura. Producción: Fernando Trueba P.C., Les Films d'Ici Méditerranée, Animanostra, Submarine Animation, Tondero Producciones.

Fecha del estreno: 6 Octubre 2023 (España).


Sinopsis:

Un periodista musical de Nueva York comienza una trepidante investigación detrás de la misteriosa desaparición del pianista brasileño, Tenorio Jr, habitual de Vinicius de Moraes, entre otros. Este thriller de animación al ritmo de jazz y bossa-nova supone un punto de inflexión justo antes de que el continente latinoamericano fuera envuelto por regímenes totalitarios.

 

Comentarios: 

Las conexiones entre géneros, estilos y hasta formatos distintos en el cine contemporáneo están rompiendo barreras, casi siempre para bien. El término documental de animación, en principio cercano al oxímoron, empezó a saltar por los aires con la magnífica Vals con Bazhir (Ari Folman, 2008), seguida de, entre otras, la fallida pero interesante Un día más con vida (De la Fuente, Nenow, 2018). Pero Fernando Trueba y Javier Mariscal superan todos los márgenes con Dispararon al pianista, ficción animada sobre un documental político, con toques tanto de catálogo y espectáculo musical como de intriga criminal. Ahí es nada.

Para contar la historia de la desaparición y muerte (real) de un brillante pianista brasileño en Buenos Aires, compañero de banda de Vinícius de Moraes, en los días inmediatamente anteriores al golpe de estado de Videla y los suyos en 1976, Trueba se sirve finalmente de los dibujos de Mariscal para, entre otras cosas, huir de ese cierto hastío visual y sonoro que a veces provocan los documentales de bustos parlantes. Y como mediador elige a un trasunto de sí mismo (y de sus investigaciones durante 20 años), en forma de periodista estadounidense ficticio (doblado por Jeff Goldblum), que rastrea la figura musical de Ténorio Jr., junto con lo que pudo ocurrirle aquella noche en que tras un concierto salió a comprar un sándwich y nunca más se supo de su paradero.

Siguiendo la línea de Chico & Rita (2010), Trueba y Mariscal ofrecen muchas cosas al alimón, y en todas salen bien parados: la denuncia de la Operación Cóndor, el plan secreto de seis países latinoamericanos para implantar dictaduras con ayuda de la CIA; la mezcla entre lo erudito y lo popular de la música brasileña, y el brillante arte de dibujos a mano de Mariscal, en sus diseños, colores, fondos, sombras y volúmenes. (Javier Ocaña)

Recomendada.



viernes, 19 de marzo de 2021

Banda Sonora Original: Gnomeo y Julieta

 

Gnomeo y Julieta, es una película de animación producida por Rocket Pictures y distribuida por Touchstone Pictures, dirigida por Kelly Asbury. Está basada libremente en la tragedia Romeo y Julieta de William Shakespeare pero en esta versión los protagonistas son gnomos de jardín, y la película termina con un final feliz porque está dirigida a un público infantil.

Película en 3D de Walt Disney, se trata de un largometraje animado por ordenador que se estrenó en España el 18 de Marzo de 2011. En cuanto a su banda sonora salió a la venta en nuestro país el 8 de Marzo de 2011 y cuenta con la participación de artistas como Elton John y Lady Gaga. Todas las canciones fueron escritas por Bernie Taupin.

La banda sonora contiene 9 canciones de Elton John, cuatro de las cuales son nuevas grabaciones realizadas por Elton John expresamente para esta película, incluyendo un dueto con Nelly Furtado, y otras cinco son auténticos clásicos de Elton John.

El prestigioso compositor norteamericano James Newton Howard, también contribuye a la banda sonora con tres composiciones creadas partiendo de la partitura de algunas de las canciones favoritas de Elton John y Bernie Taupin. James Newton Howard es el responsable de las bandas sonoras de innumerables películas: El Sexto Sentido, Viven!, King Kong, entre otras. Tiene en su haber varias nominaciones al Óscar como mejor banda sonora de películas como Michael Clayton, El fugitivo, La boda de mi mejor amigo, El príncipe de las mareas o El bosque.

La banda sonora incluye además “Tiki Tiki Room”, un clásico atemporal que ha sido el emblema del Parque Disney durante décadas.

Os invitamos a escuchar HELLO HELLO, una de las nuevas canciones que Elton John ha compuesto expresamente para la película. A disfrutar.

 

 

jueves, 17 de diciembre de 2020

Breve historia del Cine de Animación (3)

 

En 1964 Ken Knowlon de Bell Laboratories comenzó a desarrollar técnicas informáticas para producir películas animadas. En 1967 se dirigieron Cibernetics 5.3, primer film de animación por ordenador creado para UCLA Animation Workshop, y Permutations de John Whitney. En 1982, Tron, una aventajada producción de Disney (aunque no se trataba de una película de animación) incluyó 15 minutos de animación por ordenador, aunque el primer largometraje de animación digital que se estrenó comercialmente fue Toy Story (1995), realizada por Pixar, los estudios del bebé flexo, para Disney.

 


Toy Story obtuvo un inmenso éxito y demostró la viabilidad de este tipo de producciones. Pronto se sumó a la pugna el estudio Dreamworks, que en 1998 estrenó Hormigaz, la segunda película generada por ordenador. Este filme fundó las bases del estilo de animación Dreamworks, con un guión inteligente y lleno de humor.

 

La aportación de los estudios Pixar a la historia del cine de animación es comparable con la de Disney en los 30, su socio hasta hace poco. Sus películas son capaces de hacer que los padres se lo pasen mejor que sus hijos cuando los llevan al cine. Sus trabajos son ya clásicos modernos: las diferentes Toy Story, Bichos, Monstruos S.A., Buscando a Nemo, Los increíbles...

 

El alma de los estudios Pixar es John Lasseter, que comenzó trabajando como animador para Disney. Suya fue la primera película de animación digital que optó al óscar y suyo el primer largometraje que ganó la recién creada categoría de mejor largo de animación: Toy Story (John Lasseter - Andrew Stanton, 1995). Su secreto ha sido combinar innovación tecnológica, técnicas de rodaje ajenas al cine animado y magníficos guiones, con un humor irresistible y una pizca de irreverencia.

 

Además de sus populares largometrajes, Pixar ha creado media docena de cortos trascendentales para entender la evolución de la animación por ordenador. De 1984 es su primer trabajo en 3-D, Las aventuras de André y Wally B. (The Adventures of André & Wally B., John Lasseter, 1984). Después con Luxo Jr. (John Lasseter, 1986) logró la primera candidatura al mejor corto de animación en los óscars y creó el flexo bebé que se convirtió en símbolo de Pixar. Su primer personaje orgánico fue el payaso Lumpy de El sueño de Red (Red's dream, John Lasseter, 1987), corto en el que ensaya con secuencias nocturnas y lluvia. El óscar llegó con su siguiente corto, Tin toy (John Lasseter, 1988), una historia de juguetes animados que anticipa Toy Story.

 

Toy Story es mucho más que una película infantil, pues a su impresionante despliegue técnico hay que sumar un magistral guión –el primero de animación candidato al óscar- con diálogos ingeniosos, chistes inteligentes, referencias a clásicos del cine, y los personajes tienen las flaquezas, la vanidad y el heroísmo de los seres humanos.

 

Toy Story 2 (John Lasseter - Ash Brannon - Lee Unkrich, 1999) también fue un éxito. Pixar, con la fuerza de su alianza con Disney, fue la principal referencia para el cine de animación, aunque se encontró con la aparición de Dreamworks SKG. Desde entonces han mantenido una lucha por la hegemonía en el mundo de los animación digital. Los primeros han demostrado su creatividad en títulos como Toy Story 2, Bichos, Monstruos S.A. o Buscando a Nemo. Aunque Dreamworks no le ha ido a la zaga con Shrek, Shrek 2, y Hormigaz, una brillantísima e irreverente cinta en la que un hormiguero es el escenario. El lanzamiento de Hormigaz (Eric Darnell - Jim Thomson, 1998) coincidió con un proyecto de Pixar muy parecido: Bichos (John Lasseter - Dean Stanton 1998). Una curiosidad que incluyó Pixar al final de la película fue incluir unas desternillantes tomas falsas, algo que tiene miga tratándose de películas de animación.

 

En 2001 Pixar estrena Monstuos S.A. (Peter Docter - David Silverman - Lee Unkrich, 2001) y Dreamworks Shrek (Andrew Adamson - Vicky Jenson, 2001). Después llegaría Buscando a Nemo (Andrew Stanton - Lee Unkrich, 2003). Las navidades de 2004 fueron las de una familia de superhéroes para la que su vida es una condena a convivir con la mediocridad: Los increíbles. Con formidables secuencias de acción, Los increíbles es una visión del heroísmo, tanto el superheroico como el diario y un contundente ataque al adocenamiento. También se estrenó con la película el corto Saltando, enunciado en verso, que es un cruce de parábola bíblica y esos recitados que acompañaban a los bailes del Oeste protagonizado por ovejas, topos y un cruce de conejo y antílope. Surrealista.

 


Hay que citar la producción de Disney, continuadora del clásico, Fantasía 2000, realizada en 1999 en la que siguiendo la idea del original, se crean animaciones, esta vez digitales, en las que se combinan composiciones de música clásica con imágenes a veces muy logradas.

 

Los otros estudios se resisten a quedar rezagados y producen La edad del hielo (Fox), Final Fantasy (Columbia) o Jimmy Neutron (Paramount), y la Warner con The Polar Express (2004), de Robert Zemeckis, en la que se utiliza la “performance capture”, mediante la que la interpretación real de un actor es captada por cámaras computerizadas para crear un personaje virtual. Así se pueden captar todos los movimientos y la sutileza de la expresión humana, hasta el más leve matiz, como la oscilación de un párpado, y simultáneamente movimientos faciales y corporales de múltiples actores en 3-D con una cobertura completa de 360º, lo que lleva a la animación a un resultado más realista y aún más capaz de transmitir emociones humanas.

 

En España también se producen, y con éxito, dibujos animados por ordenador. El primer film de animación digital fue El bosque animado (2001) basado en la novela homónima, producido por la empresa gallega Dygra Films. Poco después Filmax se inició con Pinocho 3000 (2002), una versión futurista del cuento de Collodi.

 

La animación digital es un camino que abre muchas puertas a la animación, aunque las animaciones tradicionales no van a desaparecer y en ocasiones en una misma película se utilizan varias técnicas de animación.

 

¡Deseamos mucho futuro al Cine de Animación!