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viernes, 27 de octubre de 2023

Un paseo por La Rioja (I). La localización de "El Sur" de Víctor Erice.



Son muchas las películas que se resumen en un paisaje, en un edificio, en una estancia, en un rostro, incluso en un detalle sin importancia aparente al que asociamos la peripecia de esos personajes que forman parte de nuestros recuerdos.  Sus historias “ficticias”, que en su momento nos emocionaron, son para nosotros más verdaderas que las de los miles de individuos de carne y hueso que nos cruzamos día tras día sin que aporten nada a nuestras vidas.  Más aún, los que nos dejamos fascinar por el mito damos un paso más y caemos en la tentación de buscar “en el mundo real” esos lugares, esos objetos, que en los relatos históricos, en la literatura o, por supuesto, en el cine, estaban tan llenos de sentido y de hermosura. 


Este “perverso” afán me llevó a aprovechar el verano pasado un viaje  por La Rioja para localizar uno de esos lugares míticos de mi “memoria cinematográfica” –no fue el único, como veréis en alguna entrada posterior–, un enclave del Norte de España en el que el protagonista es, paradójicamente, el Sur: un territorio de ensueño que añoran y desean un padre y una hija que viven en una casa poblada de silencios.  Esta casa, de nombre “La Gaviota” por su inconfundible veleta, está situada fuera de la ciudad, en un espacio distante que los lugareños, según la narradora, denominaban “la Frontera”.  En ella vivían Agustín, médico y zahorí, (Omero Antonutti), Julia, su esposa, maestra represaliada por el franquismo (Lola Cardona), y  Estrella, la hija de ambos (Sonsoles Aranguren / Icíar Bollaín).



Erice envuelve en el misterio esa “ciudad del Norte” en la que se ubica La Gaviota, y de hecho la película está rodada en diversas localizaciones: Estella (Navarra), Zamora (a la que corresponde el plano general que nos muestra la ciudad al atarceder), Vitoria (ubicación del cine “Arcadia” donde el padre acude a ver la película de Irene Ríos), El Escorial (en cuyo hotel Felipe II tiene lugar el inolvidable pasodoble de la comunión) y Ezcaray, a pocos kilómetros de Santo Domingo de la Calzada, en la Rioja, en cuyas afueras, en la margen derecha  de la carretera que lleva a Valgañón, aún podemos contemplar La Gaviota, si bien su nombre actual es el mucho más prosaico de “Villa Carmen”.



Dejé el coche en el centro de Ezcaray y llegué, cámara en ristre, hasta Villa Carmen caminando por la hermosa carretera que tan familiar me resultaba por los paseos en moto y en bicicleta de los protagonistas de "El Sur," aún flanqueda, para mi sorpresa, por los mismos castaños de indias que tan maravillosamente fotografió José Luis Alcaine. 



Aunque el asfalto recién depositado (este verano pasaba por allí la Vuelta Ciclista a España) y la insulsa urbanización de sus márgenes deteriora el encanto del camino, que evoca los años de la Posguerra, lo cierto es que por él siguen circulando las bicicletas  y, lo más importante, que la casa y su entorno se mantienen intactos, como un verdadero milagro: el muro venerable, el jardín con la galería poblada de flores, la fachada vetusta del caserón y, sobre todo, la veleta que señala los cuatro puntos cardinales.



Fue un día para la evocación de una historia hermosa y triste – e inacabada, como sabéis– que permanece en mi recuerdo con toda la fuerza de lo que realmente ha sido.  De hecho me sentía tan emocionado que le conté a más de un paseante lo que había pasado allí en los años ochenta: nada menos que el rodaje de una de las mejores películas del cine español.  No me tomaron, la verdad, muy en serio. Nadie sabía nada y, por lo que pude comprender, los inquilinos actuales menos aún.  Así que concluí que, como siempre, en otros países con mayor respeto hacia sí mismos habría alguna placa conmemorativa, alguna clase de referencia.  Y la verdad es que la había, pero más botánica que cinéfila. Sin embargo, me consolé al comprobar que alguien –supongo que por mera casualidad o quizá se trata de una vieja denominacion– tuvo la ocurrencia de darle al camino de “la Frontera” el nombre cinematográficamente más adecuado, su nombre  verdadero para el que lleva en la memoria la historia de Estrella y Agustín: “Arboleda del Sur”.





Joaquín Ritoré (11/12/2012)

lunes, 11 de octubre de 2021

Alberto Rodríguez rueda en Sevilla "Modelo 77"

 


Sevilla ha acogido durante el mes de septiembre la segunda fase del rodaje de “Modelo 77”, el octavo largometraje del cineasta sevillano Alberto Rodríguez. Tras rodar en agosto en Barcelona, Rodríguez y su equipo han vuelto a Sevilla, para trabajar en la antigua Fábrica de Santa Bárbara, un interesante edificio en el se ha recreado el interior de la barcelonesa Cárcel Modelo, en la que transcurren la acción.


Panorámicas del exterior e interior de la barcelonesa cárcel Modelo, cerrada en 2017


“Modelo 77” es un emocionante drama carcelario basado en hechos reales, en el que subyace un importante sustrato humano, socio-político y, en definitiva, histórico, y supone una nueva aproximación de Alberto Rodríguez, después de La Isla Mínima, a la etapa de la transición democrática española. Los hechos ocurrieron el 2 de junio de 1978, cuando los vecinos de la calle Provença de Barcelona, observaron atónitos como por las alcantarillas empezaban a surgir hombres del subsuelo, en lo que fue una fuga multitudinaria de presos dela Cárcel Modelo, que tras pasar varios días excavando un túnel, alcanzaron la calle y la libertad.

La idea de hacer esta película llevaba años rondado por la cabeza de Rodríguez y Rafael Cobos, en concreto desde 2006, cuando conocieron la historia de COPEL (Coordinadora de Presos en Lucha), una organización de los presos sociales que, en plena transición, reivindicaban la amnistía para todos: “Presos a la calle”, era su lema.

"Inicialmente Rafael Cobos y yo planeamos contar la fuga de la Modelo, que fue multitudinaria, con 45 personas evadiéndose de la cárcel por una alcantarilla que desembocaba en el centro de Barcelona. Pero luego descubrimos la historia de COPEL, el microcosmos que componían las cárceles españolas y la Modelo -pensemos que en 1977 encierran en ella a Albert Boadella de El Joglars- y nos decidimos por contar la historia del movimiento en sí. Es muy difícil que gente tan oprimida sea capaz de vencer el miedo a la represión tras tantos años de dictadura y poner su lucha por la libertad por encima de todo, incluso de sus propias vidas y cuerpos, pero así sucedió. En la Modelo hubo un día en que más de 200 personas se autolesionaron y cortaron las venas a la vez para que acudiera la prensa y poder denunciar que carecían de médicos, de higiene, de derechos, y que tenían que tapar con botellas de plástico el váter para impedir que salieran las ratas", declara el cineasta.

El director y los protagonistas en la puerta de la celda que comparten

"Modelo 77" cuenta la historia de Manuel, un joven contable, encarcelado y pendiente de juicio por cometer un desfalco, que se enfrenta a una pena de entre 10 y 20 años, un castigo desproporcionado para la cuantía de su delito. En las cárceles de esa época los derechos de los reclusos eran pocos, y en ellas impera la ley del más fuerte. Manuel, a pesar de tener todo en contra, se une a un grupo de presos comunes que se está organizando para exigir una amnistía, de igual modo que la que se barajaba para los presos políticos. Si las cosas están cambiando fuera,dentro de las cárceles también tendrán que hacerlo.

Javier Gutiérrez, Alberto Rodríguez y Miguel Herrán


Esta emocionante historia está protagonizada por Miguel Herrán (Premio Goya al Mejor Actor Revelación por “A cambio de nada”, como el joven contable Manuel, y por Javier Gutiérrez (Premios Goya al Mejor Actor por “La Isla Mínima”, y “El autor” y Concha de Plata por “La Isla Mínima”) como Pino, su compañero de celda. Junto a ellos podemos destacar también a Jesús Carroza (Premio Goya al Mejor Actor Revelación por “7 vírgenes”, como El Negro, y a Fernando Tejero (Premio Goya al Mejor Actor Revelación por “Días de fútbol”, como El Marbella. Entre los principales papeles, no hay muchos personajes femeninos (algo habitual ya en las películas de Rodríguez), pero podemos señalar a Catalina Sopelana, como Lucía.

Alberto Rodríguez y Álex Catalán en una galería de la cárcel Modelo


Alberto Rodríguez acompañado de parte de su equipo habitual en Santa Bárbara


El equipo técnico es el habitual de Alberto Rodríguez, que confía una vez más en el mismo grupo de profesionales y colaboradores, todos ellos con una brillante y galardonada trayectoria cinematográfica. En esta nómina encontramos a Rafael Cobos, que firma el guion junto al propio Rodríguez, al director de fotografía Álex Catalán, a la directora de producción Manuela Ocón, al director de arte Pepe Domínguez del Olmo, al sonidísta Daniel de Zayas, al figurinísta Fernando García, a Julio de la Rosa como compositor de la música original, a José M. García Moyano en el montaje y a Paco Baños como scrip y ayudante de dirección.

Pepe Domínguez en el interior de la celda recreada en Sevilla



Alberto Rodríguez y los dos protagonistas entre el vestuario creado por Fernando García

“Modelo 77” está producida por Atípica Films y Movistar+ y se estrenará en salas de cine en 2022; tras su paso por las salas, se podrá ver en exclusiva en la plataforma Movistar+. Quedamos a la espera, y con muchas ganas, de poderla disfrutar.





jueves, 4 de julio de 2019

Sevilla en el Cine: Ruta por rodajes sevillanos


Desde que el cinematógrafo de los hermanos Lumière llegó a Sevilla en enero de 1897 y comenzaron las proyecciones en el número 68 de la calle Sierpes, ya en ese local se proyectaron documentales rodados en Sevilla, con el tema de las inundaciones ocurridas a finales del XIX.
Desde los inicios del cine Sevilla fue una ciudad muy atractiva para el mundo del cine. Las primeras filmaciones que se realizaron en Sevilla fueron los documentales del operador Henry W. Short, que trabajaba para la empresa inglesa de Robert W. Paul y sus títulos fueron: Danza andaluza (1896), Sevilla, salida de misa (1896) y Toreros (1896). Por su parte, la empresa de los hermanos Lumière filmó: Procesión en Sevilla (1898), Corrida de toros (1900) y Danzas españolas (1900) y Alexandre Promio filmo La vida de Cristóbal Colón y su descubrimiento de las Américas en el año 1916 en el interior de los Reales Alcázares (la podeis ver completa en https://www.youtube.com/watch?v=Oz-Z1tt22Fg). Tambien la Gaumont rodó imágenes inmortalizando el puerto de Sevilla, la Catedral, la Torre del Oro y la Giralda.


Desde entonces y hasta los años 70 los toros y el folclore han sido el tema fundamental de las películas rodadas en la ciudad, consolidándose la imagen folclorista que se pretendía dar sobre Andalucía, que toma a Sevilla como un escenario habitual, rodándose en la ciudad películas como El patio de los naranjos, del año 1926,  obra muda con personajes estereotipados, rodada en escenarios sevillanos típicos como La Maestranza, la catedral, el barrio de Santa Cruz, la Feria de Abril y la Semana Santa y Currito de la Cruz rodada en 1926. Benito Perojo rodo en 1931 una producción estadounidense, El embrujo de Sevilla. Otras películas con esta temática son Carmen la de Triana (1938), Jalisco canta en Sevilla (1949), Una cubana en España (1951), Pan, amor y… Andalucía (1958).
 
Pero el cine de Hollywood ha contribuido de manera significativa a dar forma a la iconografía cinematográfica de Sevilla, así en Sangre y arena de 1941, Rouben Mamoulian recrea una Sevilla tópica con escenarios perfectamente reconocibles como el barrio de Triana, la plaza de toros de la Maestranza o la capilla del Cristo del Gran Poder. 

Pero una de las películas más relevantes que contiene algunas escenas rodadas en la ciudad es Lawrence de Arabia (1961), filme épico dirigido por David Lean, en ella reconocemos perfectamente la plaza de España, la Plaza de América (Parque de María Luisa), el Casino de la Exposición, el Alcázar de Sevilla, donde se filmó la llegada de Lawrence de Arabia al cuartel general de El Cairo después de derrotar a los turcos en Áqaba. 


También se rodaron en Sevilla algunas escenas de una de las entregas de la saga Star Wars: El ataque de los clones (2002), en la que se identifica perfectamente la Plaza de España. El viento y el león (John Milius, 1975) necesitaba la inspiración mudéjar de la Plaza de América y los arabescos del Alcázar. También Rojos (1980), de Warren Beatty, tiene escenas rodadas en el Alcázar sevillano, o 1492: La conquista del paraíso (Ridley Scott, 1992). El interés de Hollywood por rodar en Sevilla se mantiene hasta nuestros días, lo que atestiguan películas como El reino de los cielos (Ridley Scott, 2005), Los límites del control (2009, Jim Jarmusch), La joven de las naranjas (2009, Eva Dahr) Noche y día (James Mangold, 2010) o El dictador (Sacha Baron Cohen, 2012). 



 Mención aparte merece Misión Imposible 2 por la imagen tan disparatada que ofrece de Sevilla, protagonizada por Tom Cruise, podemos ver una especie de Semana Santa de Sevilla en la que las falleras arrojan arroz a la multitud y la celebración acaba en una cremá de un paso ante el regocijo de una multitud que porta antorchas con santos ardiendo.


El cine español de la democracia también ha utilizado a Sevilla de manera habitual hasta hoy, siendo muy amplio el número de rodajes realizados. Una de las primeras películas en cambiar el enfoque del folclorismo fue la del cineasta Gonzalo García Pelayo, que en 1978 rodó Vivir en Sevilla, película pionera del llamado cine andaluz. Se pueden reseñar películas de géneros muy diversos como: Ese obscuro objeto del deseo (1977) de Luis Buñuel, Malaventura (1988) de Manuel Gutiérrez Aragón, Más allá del jardín (Pedro Olea, 1996), Solas (1999) de Benito Zambrano, Nadie conoce a nadie (Mateo Gil, 1999),  Carmen (Vicente Aranda, 2003),  El capitán Alatriste (Agustín Díaz Yanes, 2005), Siete vírgenes (2005) y Grupo 7 (2012) de Alberto Rodríguez; Carmina o revienta (2012) y su secuela Carmina y amén (2014) ambas dirigidas por Paco León. Blancanieves (2012), película muda dirigida por Pablo Berger, aporta la particularidad de que la Sevilla que vemos representada en las imágenes se apoya en fotografías de la época, presentando una imagen casi onírica de la ciudad, aunque la película no se rodó en Sevilla. 


Otros filmes españoles destacables de los últimos años en los que Sevilla es referente son El mundo es nuestro (Alfonso Sánchez, 2012) cuya acción transcurre en el barrio de Triana; A puerta fría (Xavi Puebla, 2012), Ocho apellidos vascos (2014) de Emilio Martínez Lázaro, Animales sin collar, Tu hijo (2018), con José Coronado como médico del Virgen del Rocío. Uno de últimos rodajes realizados en Sevilla, con la ciudad como escenario es el de La ignorancia de la sangre, filme dirigido por Manuel Gómez Pereira y de inminente estreno en este mes de septiembre.

Tambien las producciones de series de televisión han mostrado su interés por Sevilla. Cabe citar a Falcón, producción europea, estrenada en España en 2012. Se trata de un thriller policíaco, dirigido por Pete Travis, basado en las novelas de Robert Wilson, cuya acción se sitúa en Sevilla. Por supuesto hay que destacar Juego de tronos, que escogió el Real Alcázar para convertirlo en el reino de Dorne y La Peste, en la que Alberto Rodríguez recrea la Sevilla del siglo XVI asolada por la peste bubónica, inundada por el barro, la suciedad, los excrementos y ratas.



Es tal el tirón de esta ficción que Sevilla Inside, la empresa oficial de Turismo de Sevilla y Prodetur dedicada a la realización de visitas guiadas y actividades de ocio, ofrece una ruta para recorrer los principales puntos emblemáticos. 

En la página web http://www.andalucia.org/es/andalucia-destino-de-cine/ podéis encontrar información sobre las películas rodadas en las distintas provincias andaluzas. 

Y podéis tener más información en el libro Sevilla en el Cine de los hermanos sevillanos, Iván y Said Zoido Salazar, que es la primera Guía de Turismo Cultural Cinematográfico que recorre los lugares sevillanos de rodaje a lo largo de 100 años,  que el libro propone de la mano de películas como Lawrence de Arabia, El viento y el león o Star Wars Episodio II de un total de 40 largometrajes, estas rutas cinematográficas dejan ver desde otra perspectiva a la ciudad, a sus plazas y a sus monumentos. Estas localizaciones y las películas en las que aparecen se dividen en la guía en cuatro rutas:
 
La primera de las rutas comienza en la Puerta de Jerez, continúa por la calle San Fernando, pasa por el Prado de San Sebastián y concluye en el Parque de María Luisa. En apenas tres kilómetros, el metraje es largo y da para recordar, paso tras paso, a filmes como Sangre y Arena, Carmen, El mundo es nuestro, Las chicas de la Naranja, Los Duendes de Andalucía, Star Wars: Episodio II. El Ataque de los Clones, Lawrence de Arabia, Morena Clara, Jalisco canta en Sevilla, El Dictador y El Viento y el León. Como parada obligada, se recomienda la Plaza de España, con una decena de puntos destacados.

La segunda de las rutas arranca en el Archivo de Indias y durante 2,5 kilómetros el paseo transcurre por el Real Alcázar, el Barrio de Santa Cruz y la Catedral. En este caso, se incorporan a la lista de títulos películas como Nadie conoce a nadie, Los límites del control, Ese oscuro objeto del deseo, Morena clara, Más allá del Jardín, Noche y Día y la serie Doctor Who. Por méritos, el Alcázar es la estrella de esta ruta gracias a su elevado número de apariciones en escena.

En la tercera ruta se cruza el río. Así, se parte de la Puerta de Jerez para después acercarse a la Casa de la Moneda, continuar por la Torre del Oro, pasar el Puente de San Telmo y discurrir por Triana y sus calles Betis y San Jacinto para retornar por el Puente de Triana y concluir en la Plaza de Toros. 2,6 kilómetros que han dado vida a Alatriste, Camino del Rocío, Grupo 7 o Cabriola, entre otras películas. La protagonista en este paseo es la plaza de toros de la Maestranza, la opción predilecta de media docena de directores para rodar.

La última ruta de 2,5 kilómetros, parte de la Plaza Nueva, continúa por Sierpes, Campana, Plaza de la Encarnación, Casa de Pilatos, Plaza del Salvador y acaba en la Catedral. Aquí se puede encontrar dónde, por ejemplo, se localizó Padre Coraje. La visita obligada se aconseja a la Casa de Pilatos, donde se gestaron filmes como El Caballero Don Quijote, El Reino de los Cielos y 1492-La Conquista del Paraíso, entre otros.


jueves, 11 de junio de 2015

Un país de cine



De vez en cuando escuchamos en el telediario como noticia glamurosa que alguna productora extranjera está rodando una película en nuestro país, lo que se considera un gran acontecimiento que atrae a numerosos medios de comunicación, cinéfilos y curiosos varios. Sin embargo, en nuestro país los rodajes de grandes producciones son ahora mucho menos habituales que hace unos años y no porque hayamos perdido interés (nuestra riqueza cultural, nuestro gran patrimonio artístico y nuestro paisajes siguen estando ahí). Parece increíble que nuestros dirigentes no se den cuenta de la cantidad de puestos de trabajo, publicidad y dinero que dependen de ello y no exista más ayuda gubernamental e incentivos fiscales que atraigan a los grandes rodajes.

Podríamos nombrar muchas producciones, pero vamos a señalar detalles de algunas de ellas desde los años cincuenta hasta los años 70:

Pandora y el holandés errante (1.951)

Filmada en Cataluña, cabe señalar que los rumores de romance entre Mario Cabré  y Ava Gardner atrajeron a Sinatra y a una pulsera de 10.000 dólares a Tossa de Mar. Mientras los extras cobraban 25 pesetas diarias.



El Cid (1.961)

Rodada en Peñíscola, Belmonte, La Pedriza y Sierra de Guadarrama no tuvo un rodaje accidentado, lo difícil fue su preparación. Sofía Loren no estaba convencida con el guión y se negó a aparecer envejecida por lo que tuvieron que ponerle a unas hijas más jóvenes, alterando la historia. Charlton Heston por su parte no olvido nunca el frío que paso.



El bueno, el feo y el malo (1.966)

Se rodó en Madrid, Burgos, Almería  y Granada. Un rodaje donde se trabajaron más horas de las concertadas, a pleno sol, sin roulottes, ni hoteles buenos para las estrellas. Para colmo un  accidente lo complico más: un puente construido sobre el río Arlanza fue volado antes de que se pudiese filmar.



Patton (1.970)

Con localizaciones muy diversas se rodó en  Madrid, Almería, Pamplona y Segovia. En el rodaje hubo conflicto con los extras españoles caracterizados de soldados nazis que un día prefirieron comer a su hora que seguir rodando. En venganza, Franklin J. Schaffner colocó petardos cerca de ellos y los hizo explotar. Y cuando salieron corriendo… ¡los filmó!



El reportero (1.975)

Rodada en Barcelona, Málaga y Almería. En esta última María Schneider, lanzada a la fama poco antes por “El último tango en París”, denuncio a un fotógrafo aficionado que le hizo unas fotos mientras se bañaba en la piscina de su hotel. Fíjense en que aparece como extra Joan Gaspart (futuro presidente del Barça) como recepcionista del hotel Oriente.




Mª Carmen Santiago