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domingo, 14 de enero de 2024

Saltburn (Emerald Fennell, 2023)

 

Título original: Saltburn. Dirección: Emerald Fennell. País: Reino Unido. Año: 2023. Duración: 127 min. Género: Drama, Thriller.  

Guión: Emerald Fennell. Fotografía: Linus Sandgren. Música: Anthony B. Willis. Montaje: Victoria Boydell. Producción: LuckyChap Entertainment, Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), MRC Film, Media Rights Capital (MRC). Distribuidora: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), Amazon Prime Video.

2 nominaciones a los Globo de Oro 2023.

Fecha del estreno: 22 Diciembre 2023 (Prime Video)

 

Reparto: Barry Keoghan (Oliver), Jacob Elordi (Felix), Rosamund Pike (Elsbeth), Richard E. Grant (Sir James), Carey Mulligan (Pamela), Alison Oliver (Venetia), Archie Madekwe (Farleigh).

 

Sinopsis:

Mientras lucha por encontrar su lugar en la Universidad de Oxford, el estudiante Oliver Quick se ve arrastrado al mundo del encantador y aristocrático Felix Catton, que le invita a Saltburn, la extensa finca de su excéntrica familia, para pasar un verano inolvidable.

 

Comentarios:

A estas alturas, ya resulta indiscutible que Emerald Fennell se está convirtiendo en un nombre propio del cine actual. La joven cineasta británica encandiló al mundo y nos dejó con la boca abierta por su descaro con su poderosa ópera prima “Una joven prometedora”, una fascinante y tarantiniana gamberrada que provocó reacciones virulentas a favor (es mi caso y con devoción) y en contra, donde nunca cabe la indiferencia. “Saltburn” es un portentoso paso adelante en la carrera de Emerald Fennell porque consigue superarse con creces tanto en continente como en contenido creando un film imprescindible y gozosamente misántropo y cáustico, a medio camino entre Tom Ripley y Michael Haneke.

Desde sus créditos iniciales, en una tipografía maravillosamente setentera y con un gran plano secuencia, sabemos que estamos ante un film que ha nacido con vocación de perdurar en la memoria del espectador. Emerald Fennell se sabe superdotada y está dispuesta a demostrarlo a través de un brillantísimo ejercicio de estilo espectacular, creando planos de una belleza que corta la respiración y demostrando que en el mundo de la caligrafía visual aún queda espacio para la innovación. La película es una gozada para la vista del cinéfilo más exigente, que no sabe con cuál plano magistral quedarse conforme se van derrochando unos tras otros, gracias además a una épica dirección de fotografía de contrastados colores y juegos constantes de luces y sombras firmada por Linus Sandgren.

Pero que nadie vaya a pensar que estamos ante un mero virtuosismo visual. Lo mejor está en su contenido, en el espléndido guión de la propia Emerald Fennell que actualiza y rejuvenece a un nuevo Tom Ripley (con algunas escenas fuertemente provocadoras de clara inspiración en el cine de mi adorado Michael Haneke), tan despiadado y carente de escrúpulos como el original, que no tiene límites a la hora de introducirse y escalar posiciones en el seno de una familia británica riquísima que vive en un castillo y que interpreta como nadie más podría hacerlo en todo el mundo Barry Keoghan. Este joven actor nació para inquietar y atemorizar al espectador. Yo lo descubrí en una de las películas de mi vida, “El sacrificio de un ciervo sagrado” de Yorgos Lanthimos y, desde entonces, no ha hecho más que progresar e incidir en unos personajes malsanos, extraños, perturbadores, desagradables… Barry Keoghan quiere convertirse en el más grande y, qué duda cabe, va por el mejor camino posible para lograrlo.

Pero no está solo este aprendiz de Tom Ripley en este camino, porque el resto del elenco actoral trata de aguantarle el pulso interpretativo a Barry Keoghan, destacando especialmente para mí unas impresionantes Rosamund Pike como siempre y una estelar Alison Oliver como nunca en su papel de hermana del coprotagonista rico de esta extraña relación sentimental homosexual, magnífico Jacob Elordi.

La música de Anthony B. Willis acaba de cerrar el círculo del cine imprescindible en una partitura inteligentemente completada con bastante buena música electrónica que acaba aumentando la sensación de perturbación en el espectador. (Sergio Berbel)

Recomendada.



jueves, 19 de octubre de 2023

Orlando, mi biografía política (Paul B. Preciado, 2023)

 

Título original: Orlando, ma biographie politique. Dirección: Paul B. Preciado. País: Francia. Año: 2023. Duración: 98 min. Género: Documental.

Guión: Paul B. Preciado. Música: Clara Deshayes. Fotografía: Victor Zébo. Producción: 24 Images, arte, Les Films du Poisson.

Mención Especial en la Sección Encounters del Festival de Cine de Berlín 2023.

Fecha del estreno: 11 Octubre 2023 (España). 

Reparto: Arthur (Orlando), Emma Avena (Orlando), Amir Baylly, Jenny Bel'Air, La Bourette (Orlando), Nathan Callot (Vendedor de armería), Kori Ceballos, Liz Christin, Iris Crosnier (Orlando), Naëlle Dariya.

 

Sinopsis:

En 1928, Virginia Woolf publica Orlando, la primera novela en la que el personaje principal cambia de sexo en medio de la historia. Un siglo más tarde, el filósofo Paul B. Preciado decide escribirle una carta a Virginia Woolf: su Orlando ha salido de la ficción y lleva una vida que jamás habría imaginado.

 

Comentarios: 

Orlando, mi biografía política es la respuesta del filósofo trans Paul B. Preciado a la propuesta del Canal Arte de un documental sobre su vida. Como tantos de sus textos, se trata de una respuesta de naturaleza híbrida y experimental; una indagación en la teoría queer en forma de película-ensayo, pero también de carta y poema a la autora de Orlando, Virginia Woolf. Ocho décadas después de su suicidio, a los 59 años en el río Ouse, cerca de su casa de Sussex, acosada por la depresión y la reciente muerte de su sobrino en la guerra civil española, la escritora inglesa y su personaje reviven en una película que en lugar de reclamar una habitación propia —como el célebre ensayo feminista de Woolf— reivindica el cuerpo propio de Preciado y todos los orlandos.

Con voz pausada, el filósofo arranca así su relato: “Alguien me preguntó: ‘¿Por qué no escribes tu biografía?’. Y yo respondí: ‘Porque la capulla de Virginia Woolf la escribió por mí en 1928. Querida Virginia, siento haberte llamado capulla, lo digo con ternura y admiración… pero también lo digo con un poquito de rabia…”. La falta de conciencia de clase de la autora de Al faro será un reproche recurrente (“Mira estos orlandos, no han vivido como poetas o aristócratas, han sido reducidos a pacientes de la psiquiatría”) en una película que, por otro lado, es un canto de amor a una escritora adelantada a su tiempo.

Con este clásico de la literatura en la mano, Preciado pone el yo al servicio de una historia colectiva, la historia de los que no han tenido derecho a su propia historia. En esos primeros minutos, mientras escuchamos la voz en off de su narrador, también lo vemos ejecutar uno de los gestos políticos clandestinos más universales: la pegada de carteles en una noche oscura.

Queda pronto claro que esta es una película-manifiesto, un manifiesto onírico que rehúye los dogmas para proclamar la libertad absoluta del cuerpo. Es también una película epistolar escrita a mil manos con recuerdos de las primeras hormonas inyectadas, los nombres impuestos y otros imaginados, las metamorfosis y los sueños, no de ser otra persona sino todas las posibles. Conocemos a Lilie, a Arthur, a Janis, a Óscar, a Elios, a Amir, y Emma, a Jenny y a Paul, el hijo de una costurera y el dueño de un garaje de un pueblo del norte de España. Un orlando al que sus padres llevaron al psiquiatra con 14 años por ser un chicazo.

Si Sally Potter convirtió a principios de los noventa a una jovencísima y melancólica Tilda Swinton en la encarnación del personaje de Woolf, Preciado apuesta, también con dosis de humor, por una polifonía de rostros contemporáneos cuyo destino desemboca en esos “niños del futuro” a los que cantaba el poeta chileno Pedro Lemebel, figura clave para entender esta nueva revolución del cuerpo. (Elsa Fernández-Santos)

Recomendada.



domingo, 24 de septiembre de 2023

Series de TV: Las noches de Tefía (2023)

 

Título original: Las noches de Tefía. Temporada: 1. Episodios: 6. Año: 2023. País: España. Género: Drama, Musical. Estreno: 25 Junio 2023 (Atresplayer Premium).

Creación: Miguel Del Arco. Dirección: Romulo Aguillaume, Miguel Del Arco. Guión: Miguel Del Arco, Antonio Rojano. Fotografía: Jon Aguirresarobe. Producción: Atresmedia Televisión, Buendía Estudios. Distribuidora: Atresplayer Premium.

 

Reparto: Marcos Ruiz (Airam/La Bambi), Patrick Criado (La Vespa), Miquel Fernández (Charli), Israel Elejalde (Don Anselmo), Roberto Álamo (La Viga), Jorge Perugorría (Airam), Carolina Yuste (Nisa), Raúl Prieto (Boncho), Javier Ruesga (La Sissi), Luifer Rodríguez (La Pinito), Jorge Usón (Conde Fénix), Mingo Ávila (La Rata), Jorge Yumar (Perico), Ana Wagener (Agueda), Ciro Miró (Carlavilla), José Luis García-Pérez (El Andaluz), José Luís de Madariaga (La Vespa), Celeste González (La Sissi), Horacio Colomé (Carlos), Maykol Hernández (Miguel), Isaac dos Santos (Caranabo), José Gimeno (Don Bernabé), Elisa Cano (Nisa) y Ruth Trujillo (Claudia).

 

Sinopsis:

Entre 1954 y 1966 existió, en un paraje desértico de Fuerteventura, un campo de concentración franquista conocido con el eufemístico nombre de Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía, uno de tantos lugares donde el régimen enviaba a los condenados por la Ley de vagos y maleantes que, a partir del 54, fue implementada para incluir también a los homosexuales. En plena dictadura, los presos sobreviven día tras día al demoledor contexto que les rodea, aunque para lograrlo han recurrido a un truco imaginario: para huir de Tefía, al menos en sus mentes, han fundado el Tindaya, un music hall en el que pueden ser ellos mismos sin ningún peligro.

 

Comentarios: 

La idea de la ficción necesaria se debería desterrar de la crítica televisiva por confundir a menudo el discurso moral o político de una serie con su calidad intrínseca, por ensalzar la obra por encima de su valor audiovisual, a veces incluso reduciéndola a ser una víctima de una guerra cultural. ¿Cuántas obras hemos visto sobredimensionadas por tener el discurso adecuado en el momento oportuno? Pero, dicho esto, las palabras se abren camino de la conciencia hasta la punta de estos dedos que teclean en un impulso tan predecible como inevitable: Las noches de Tefía es una serie necesaria.

El dramaturgo y guionista Miguel del Arco se adentra en un capítulo poco explorado del franquismo: la Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía en las Canarias, un campo de concentración al que se enviaban los detenidos por la ley de vagos y maleantes del régimen. Esto significaba que allí había tanto proxenetas como homosexuales, bisexuales y transexuales. A los presos no les quedaba otra que trabajar de sol a sol en situaciones precarias, recibir torturas y vejaciones, y supuestamente ser reeducados para la reintroducción en sociedad como seres reformados, no desviados.

Las noches de Tefía comienza con Airam (Marcos Ruiz) llegando a la falsa colonia agrícola. Es silencioso, tímido y discreto, lo opuesto a la Vespa (Patrick Criado), un homosexual reincidente que vuelve allí y levanta los ánimos de los presos. El entusiasmo y el optimismo de la Vespa no es inconsciencia: él sabe que estar allí es un infierno pero siente el deber de reivindicar la humanidad de todos ellos, que nadie se avergüence de su sexualidad o su orientación de género. Y, para salir de allí ni que sea de forma simbólica, por la noche todos se rinden a los relatos de Charlie (Miquel Fernández), un preso con un don para narrar historias, que les traslada al Tindaya, un bar musical donde todos tienen un papel.

Esta producción es oportuna en un contexto en el que el neofranquismo de VOX entra con fuerza en instituciones y en el que no duda en mandar banderas a la papelera como la LGTBQ+, Tefía propone hacer un poco de memoria histórica. Nos recuerda quiénes eran los verdugos y su esencia no dista mucho de los vicepresidentes toreros.


Este pasado del campo de concentración, mostrado en blanco y negro, es todo un acierto. Ofrece un documento ficcionado pero verosímil de un campo de concentración que estuvo activo entre 1954 y 1966. Su autor se mueve con comodidad en ese terreno tan complicado entre mostrar la dureza de las situaciones y conseguir más allá de la victimización de los personajes, que no pierden su humanidad a pesar de sufrir palizas o violaciones. La cámara se asegura de resaltar ese brillo en la mirada: se reconocen sus existencias incluso si en ese presente eran simplemente parias.

Eso sí, Las noches de Tefía juega con tres líneas narrativas. Aparte de mostrar el día a día de la colonia, también muestra a Airam en 2004 enfrentándose a un pasado traumático y también muestra el mundo inventado por Charli, el bar Tindaya. El Airam maduro, interpretado por Jorge Perugorría, tiene problemas para sostenerse por sí mismo: tanto el desarrollo de su conflicto como los secundarios tienen un trato superficial. Con respecto al Tindaya, se entiende su razón de ser conceptual: es el mundo al que huyen los presos. Sirve como contrapunto ligero a la dureza del campo de concentración. Nos permite ver la plenitud de sus personalidades si no vivieran en una realidad tan injusta. ¿Pero tiene sentido invertir tanto tiempo en una realidad inventada? Con el interés que despierta la realidad en Tefía, el Tindaya se convierte casi en un obstáculo para invertir en las historias y las emociones reales de los personajes.

Las noches de Tefía, por lo tanto, es una serie que tiene una historia potente que contar pero que, temerosa de ser demasiado cruda, pierde el tiempo con números musicales desconectados. En su presentación, por lo menos, cuesta justificarlos más allá de la anécdota, del capricho, cuando la realidad en blanco y negro es mucho más interesante. (Pere Solà Gimferrer)

Recomendada.



miércoles, 30 de agosto de 2023

Blue Jean (Georgia Oakley, 2022)

 

Título original: Blue Jean. Dirección: Georgia Oakley. País: Reino Unido. Año: 2022. Duración: 97 min. Género: Drama.  

Guión: Georgia Oakley. Fotografía: Victor Seguin. Música: Chris Roe. Producción: BBC Film, BFI Film Fund, Kleio Films, Great Point Media.

Nominada en los Premios BAFTA 2022 a Mejor debut de un escritor, director o productor británico (Georgia Oakley, Hélène Sifre). Premio del Público en la sección “Historias Extraordinarias” en el Festival de Cine Europeo de Sevilla (SEFF 2022).

Fecha del estreno: 5 Abril 2023 (España)

 

Reparto: Rosy McEwen, Kerrie Hayes, Lydia Page, Lucy Halliday, Stacy Abalogun, Deka Walmsley, Gavin Kitchen, Farrah Cave, Amy Booth-Steel, Lainey Shaw, Aoife Kennan, Scott Turnbull.

 

Sinopsis:

En 1988, una profesora homosexual se ve enfrentada a un grave problema cuando una nueva estudiante amenaza con revelar su secreto.

 

Comentarios: 

La primera película de la británica Georgia Oakley es una observación compleja, entre lo individual y lo social, a un personaje homosexual en una época y unas circunstancias no propicias para ello, durante los años ochenta en la Inglaterra de Margaret Thatcher cuando una enmienda legal (sección o cláusula 28) advertía a los servicios escolares de que no debían promocionar intencionadamente la homosexualidad, lo cual generó múltiples disturbios pero esencialmente mucha confusión, pues ni la deslegitimaba ni la sancionaba. En cualquier caso, influyó en el ambiente social y estudiantil, y esta película propone una historia crispada por esa controvertida enmienda legal.

El personaje es una mujer joven y profesora de gimnasia en una escuela local que asume como problemática su condición de lesbiana, o lo que es lo mismo, que la vive preocupada y escondida en su ambiente de colegio y con enorme discreción junto a su pareja y amigas de nocturnidad.

La directora entra con cautela en los interiores de esa mujer, en sus conmociones y contradicciones, y elige para encarnarla a la actriz Rosy McEwen, sin apenas filmografía, pero con un dramatismo suave y bien contenido en su aspecto delicado, tímido.

La cámara de Georgia Oakley afronta las adversidades de su protagonista con elegancia, siempre atenta a sus sentimientos y dudas, aunque la mayor duda surge a los ojos del espectador: ¿está hablando de no aceptación social y legal? ¿Habla de no aceptación personal, pues su pareja y entorno no se ocultan, luchan? ¿Tal vez habla de la naturalidad o la ocultación en un área docente y de lo que hay que mostrar y encubrir a las alumnas? El caso es que como retrato ambiental o social queda romo, a pesar de la ambientación, la música y los flecos de unas tramas algo desequilibradas (la de la alumna, el bullying, la incorporación ‘al grupo’ o la calidad sentimental de su romance), pero sí impacta la autenticidad del retrato individual de una mujer incapaz de resolver el enigma de ella misma. (Oti Rodríguez Marchante).

Recomendada.




domingo, 30 de julio de 2023

Joyland (Saim Sadiq, 2022)

 

Título original: Joyland. Dirección: Saim Sadiq. País: Paquistán. Año: 2022. Duración: 126 min. Género: Drama.

Guión: Saim Sadiq, Maggie Briggs. Música: Abdullah Siddiqui. Fotografía: Joe Saade. Producción: Khoosat Films, All in Caps Productions, Blood Moon Creative, Film Manufacturers Inc. (FMI), Noruz Films, One Two Twenty Entertainment, Vested Interest.

Premio del Jurado en la sección “Una cierta mirada” del Festival de Cine de Cannes 2022.

Fecha del estreno: 10 Febrero 2022 (España).

 

Reparto: Ali Junejo, Alina Khan, Rasti Farooq, Sarwat Gilani, Salmaan Peerzada, Sania Saeed, Sameer Sohail, Ramiz Law, Honey Albela, Priya Usman Khan.

 

Sinopsis:

Mientras los Rana —una familia patriarcal y felizmente unida— esperan el nacimiento de un niño para continuar con el linaje familiar, su hijo más joven se une en secreto a una compañía teatral de danza erótica y se enamora de una joven y ambiciosa estrella trans. Su historia de amor imposible termina por avivar las ansias de rebeldía sexual de toda la familia Rana.

 

Comentarios:

Película paquistaní y, por ello, de un valor extra (y no ordinario) al ofrecer un retrato descarnado de la sociedad, la familia y las situaciones de género. Es la primera que dirige Saim Sadiq y ganó con ella un premio en Cannes. Entra con su cámara en los pormenores de una familia tradicional y se concentra en su hijo menor, desocupado, casado y que participa secretamente como bailarín en una compañía de danza erótica dirigida por un transexual.

La película va dosificando las tramas, los dramas, los traumas, y tanto se puede ver como corte transversal a un hogar lleno de prejuicios y tensiones, como frustrante historia de amores y triángulos escalenos, de pasiones cruzadas. Y tanto puede verse, también, como drama de la mujer, que tiene que abandonar su trabajo satisfactorio y quedarse en casa cuando el marido consigue el suyo, como drama del hombre delicado, tibio, emotivo, para estar situado correctamente en el rol que le corresponde.

Muestra valor la película al permitirle a esos personajes su complejo desarrollo interior; pero también cautela en su muestra de disidencias, rebeldía y en el reparto de oxígeno para que respiren. Visual y narrativamente es digna de estudio, por las sutilezas y amarguras que cuenta y esconde, y por su trato de la emoción, la intriga y la conmoción. El trío protagonista transmite a la perfección sus verdades amargas, y tiene algo más que mero mérito Alina Khan en ese papel transgénero que le pertenece. (Oti Rodríguez Marchante)

Recomendada.



sábado, 22 de julio de 2023

Te estoy amando locamente (Alejandro Marín, 2023)

 

Título original: Te estoy amando locamente. Dirección: Alejandro Marín. País: España. Año: 2023. Duración: 107 min. Género: Drama.

Guión: Carmen Garrido Vacas, Alejandro Marín. Música: Nico Casal. Fotografía: Andreu Ortoll. Producción: Escándalo Films, ESCAC Films, Zeta Studios, La Pepa Films.

Fecha del estreno: 6 Julio 2023 (España).

 

Reparto: Ana Wagener, Omar Banana, Carlos Bernardino, Lola Buzón, María Cabrera, Mar Cambrollé, Jesús Carroza, La Dani, Ignacio de la Puerta, Úrsula Díaz Manzano, Alba Flores.

 

Sinopsis:

Sevilla, 1977. En un momento en el que la homosexualidad es delito, Reme, una madre tradicional movida por el amor de su hijo, un adolescente aspirante a artista, se involucrará en el movimiento LGTBI andaluz, gestado paradójicamente en el seno de la Iglesia.

 

Comentarios:  

En un momento de Te estoy amando locamente, conmovedor debut en el largometraje de Alejandro Marín, joven director malagueño formado en la ESCAC de Barcelona, su protagonista, un chaval de 17 años que acaba de terminar el bachillerato y que ansía participar en el mítico programa Gente joven, envía el formulario de inscripción al concurso de TVE (una especie de Operación Triunfo orquestal y en blanco y negro) introduciendo la carta de sus ambiciones personales en un buzón de correos. Es en ese momento cuando Marín, maravillosamente simbólico, decide introducir un plano detalle del sobre, con dos sellos que marcan una época: uno de Franco, muerto dos años antes, pues estamos en 1977, pero aún presente en la legalidad postal, en una parte de la sociedad y de la gente, y en unas leyes dictatoriales que aún pervivieron durante demasiados años; y otro sello del nuevo rey, joven emblema de un país que pretendía empezar a circular por el camino de la modernidad.

Ese chaval, pendiente aún de la selectividad y a un paso de la carrera de Derecho, ser humano con las hormonas desbocadas, como todos a esa edad, sabe, sin embargo, lo que tiene por dentro y lo que desea. Y poco tiene que ver con estudiar leyes, sino con cambiarlas. Con poder desarrollar su homosexualidad en libertad. Así, la película se convierte en la historia de unos orígenes, los del movimiento homosexual y transexual en la Sevilla de la Transición, aún sin la Constitución de 1978, y la de una madre, la suya, que al fin y al cabo es la propia España del momento: descreída, pacata, pendiente de los vecinos, del qué dirán y de las represalias del poder, del rancio y fascista poder del que veníamos, pero luchadora hasta el fin.

Es Te estoy amando locamente una película inspiradora, muy bien producida y aún mejor interpretada, en la que apenas hay borrón. Un trabajo de una emoción desbordante que explota hasta la lágrima cuando surgen las primeras estrofas de la canción de Rigoberta Bandini Yo solo quiero amor junto a unas emblemáticas fotografías. Allí culminan los excelentes trabajos de vestuario y dirección artística, de banda sonora y de puesta en escena; el perfecto tono, entre el drama social, la comedia petarda y el melodrama testimonial; y un conjunto de magníficas interpretaciones: de la madre, Ana Wagener; del hijo, Omar Banana; y del fantástico grupo que los acompañan, sin fisuras, con especial mención para el debut de La Dani, carisma por arrobas, y para Álex de la Croix. Las nominaciones a los Goya están esperándoles.

La especial transversalidad del movimiento, tan bien conseguida, es otra de sus virtudes. Allí donde la lucha del movimiento homosexual (que entonces aún no se llamaba LGTBI+) convergía con el feminismo, y las reivindicaciones sindicales y obreras con la ayuda de cierto clero de corte activista, en busca de la mejora de los derechos sociales, cualquiera de ellos. Así, los entonces llamados “curas rojos” están representados por el precioso personaje que interpreta Jesús Carroza con su espontaneidad habitual.

Por último, hay un aspecto que es necesario tratar en una crítica, porque en principio puede sorprender en una película con un tema como este: la ausencia total de sexo. La amistad, las demandas sociales, la solidaridad, la dignidad y la nobleza están ahí. También el amor, aunque casi de soslayo y en torno a dos personajes secundarios, en una historia en la que todo se entiende (su pasado y su futuro), pero con poco desarrollo. Y, por supuesto, el amor fraternal entre una madre y un hijo. Sin embargo, nunca aparece el sexo. Ante esto, hay dos posibles explicaciones.

Un abogado del diablo podría acusar a los autores de Te estoy amando locamente —Marín y su coguionista, Carmen Garrido Vacas, además de los productores— de querer hacer una película para todos, popular en el más amplio (y peor) sentido de la palabra; de aligerar el lado más salvaje, procaz y lujurioso del movimiento, en pos del agrado de todo tipo de audiencias; de no querer ser una película nicho únicamente para radicalmente convencidos. Este crítico, en cambio, se apunta a una segunda opción, bastante más extraordinaria. La rabiosa libertad de haber hecho una película sin sexo cuando se está tratando un tema en el que el sexo resulta fundamental. E igual que aquellos seres humanos de mediados de los años setenta reivindicaban una existencia libre y desprejuiciada para poder desplegar su autonomía sexual en forma de liberación pública, pero también de un modo en el que nadie era quién para meterse en su vida privada, Te estoy amando locamente es la orgullosa muestra de que el cine también puede ser atrevido yendo a la contra.

Tan osado como para que apenas haya un beso entre un rosario de emociones solidarias, en un grupo de ciudadanos valientes hasta el heroísmo, que entonces (y, por desgracia, aún ahora en ciertos reductos a desterrar) eran calificados por demasiada gente como poco menos que alimañas enfermas sujetas a una Ley de Peligrosidad Social. (Javier Ocaña)

Recomendada.



martes, 20 de junio de 2023

Quédate a mi lado (Michael Showalter, 2022)

 

Título original: Spoiler Alert. Dirección: Michael Showalter. País: USA. Año: 2022. Duración: 112 min. Género: Comedia dramática.

Guión: David Marshall Grant, Dan Savage (basado en el libro de Michael Ausiello). Música: Brian H. Kim. Fotografía: Brian Burgoyne. Producción: Semi-Formal Productions, That's Wonderful Productions.

Fecha del estreno: 9 Junio 2023 (España).

 

Reparto: Jim Parsons (Michael Ausiello), Ben Aldridge (Kit Cowan), Sally Field (Marilyn), Josh Pais (Scott), Nikki M. James (Nina), Bill Irwin (Bob), Tara Summers (Mrs. Ausiello), Jeffery Self (Nick), Sadie Scott (Kirby), Allegra Heart (Franny).

 

Sinopsis:

La historia de la relación de periodista Michael Ausiello y Kit Cowan da un giro trágico cuando a Cowan se le diagnostica un cáncer terminal.

 

Comentarios: 

Spoiler alert está dirigida por Michael Showalter, quien hace que Jim Parsons y Ben Aldridge sostengan la película. El guion es simple: dos personas se conocen, se enamoran, conviven y tiene una relación de amor con sus altibajos. Sin embargo, el cáncer terminal aparecerá en el personaje de Ben Aldridge, lo cual condicionará la vida que ambos han tenido junto, la de sus amigos y sus padres (Sally Field). Se pasan por alto muchas cosas y puede ser algo simple en su concepción, pues se centra más en la relación de la pareja que en el cáncer en sí (hasta que llega el último cuarto). Se refleja, eso sí, las terceras o cuartas opiniones, la resistencia a afrontar la verdad, unos padres devastados que miran a otro lado, etc. Cabe decir que la interpretación de Jim Parsons me ha hecho sacarle del encasillamiento al que le tenía por The Big Bang Theory, como Sheldon Cooper.

Es precisamente el trabajo de ambos intérpretes lo que salva a la película de ser una más. Durante la primera mitad del filme se trabaja mucho con el fondo de los personajes, sobre todo con el de Jim Parsons, que viene de ser un niño que ha interpretado una sitcom, con grandes traumas en su infancia, además de manías que son descubiertas por su pareja y el espectador. Se dedica a las series de televisión como crítico, mientras que su pareja es fotógrafo. La comedia funciona y esa empatía que se genera con el espectador ayuda al filme a obtener esas cuotas lacrimógenas que se necesitan para calar en el espectador. Su último tercio muestra cómo afecta a las relaciones la enfermedad, cómo se afronta y, sobre todo, el miedo a cómo será. También se reflejan los roces con la pareja, las dificultades familiares, laborales, etc.

En definitiva, Quédate a mi lado es una película didáctica que puede ser interesante en secundaria, pese a que hay muchas que narran el cáncer y su afrontamiento, pero también toca aspectos importantes de la homosexualidad, como la dificultad que todavía a día de hoy se tiene para expresarse. No es de las más duras sobre el cáncer pero tampoco es excesivamente amable. Si os gusta el género, no os la perdáis, y preparad pañuelos.

Recomendada (con reservas).




martes, 11 de abril de 2023

El lugar sin límites (Arturo Ripstein, 1978)

 

Título original: El lugar sin límites. Dirección: Arturo Ripstein. País: México. Año: 1978. Duración: 110 min. Género: Drama.

Guión: José Emilio Pacheco, Arturo Ripstein, José Donoso, Manuel Puig. Novela: José Donoso. Música: Joaquín Gutiérrez Heras. Fotografía: Miguel Garzón. Escenografía: Kleomenes Stamatiades. Vestuario:  Kleomenes Stamatiades. Producción: Conacite 2.

Mejor Película en los Premios Ariel 1977. Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de San Sebastián 1978.

Fecha del estreno: 28 Abril 1978 (España).

 

Reparto: Roberto Cobo, Gonzalo Vega, Ana Martín, Lucha Villa, Fernando Soler, Julián Pastor, Hortensia Santoveña, Carmen Salinas, Marta Aura.

 

Sinopsis:

Ambientada en un México sórdido, patético, doloroso. En el prostíbulo de un pequeño pueblo sobreviven la Manuela, un trasvesti, y la Japonesita, una joven prostituta hija de un desliz de la Manuela. Don Alejo, el anciano cacique del lugar, quiere comprar el prostíbulo para venderlo a un consorcio junto con el resto del pueblo. El regreso de Pancho, un joven camionero ahijado de don Alejo, desata las tensiones entre los personajes.

 

Comentarios:

En un campo de futbol improvisado sobre una llanura de pastaje, un pequeño circo levantó su carpa durante la semana que pasé en el pueblo de mi abuela, cuando tenía 9 o 10 años. Cada noche acudí al mismo espectáculo; sin embargo, lo que llama mi atención ahora es el recuerdo de un individuo que ofrecía, a juzgar por la reacción del público, el mejor show. Después de media hora y luego de varios números, desde el fondo de la carpa salió un hombre disparado: envuelto en un conjunto de falda blanca y maquillado desastrosamente, sugería también, bajo la indumentaria pulcra, un cuerpo curvilíneo. El público inmediatamente comenzó a chiflarle y a proferir burlas al mismo tiempo que aquel se paseaba de un lado a otro, sin molestarle que el movimiento levantara su ropa. De pronto, el hombre se detuvo, miró hacia los primeros lugares y le lanzó besos a un grupo de muchachos, quienes respondieron con mentadas o cubriéndose la cara de vergüenza. En ese intercambio permaneció unos segundos hasta que, decidido, corrió detrás de uno de ellos, casi atrapándolo. Entraban y salían de la carpa, la gente reía y comía el caramelo de sus frutas, sin poder contener, paradójicamente, los gestos de repulsión y rechazo hacia ese individuo. Los minutos pasaban, la persecución se alargó incluso durante los siguientes números. La función no podía culminar para nadie sin el esperado momento en que el abatido muchacho perseguido volvía con besos marcados sobre el rostro y la camisa, al grito de «¡puto!» y «¡maricón!», mientras el hombre de falda hacía reverencia a los aplausos.

El lugar sin límites (1978), película de Arturo Ripstein, me remonta a esta anécdota. Cuando pienso en el circo, pienso a su vez en la noche, la gente y la Manuela, concentradas en un flashback donde vemos al personaje de Roberto Cobo bailar una danza española mientras su público se divierte a expensas de él. Las imágenes de lo real y lo ficticio, cautivantes como amargas, se repiten en mi mente una sobre otra, y me pregunto si acaso existe una suerte de libertad para estas vidas que parecen reducidas al espectáculo.

Al principio del filme, la Manuela despierta por la llegada de Pancho al pueblo y sostiene un diálogo con la Japonesita, su hija, sobre el temor que su acosador le provoca. Enseguida, con toda naturalidad, se refiere a sí mismo como a una mujer, mientras se empolva el rostro. La Japonesita le dice «papá». A la mañana siguiente, mientras busca un hilo rojo para arreglar su vestido, se cruza con varias trabajadoras de la casa de citas que dirige, donde se replica el acto de convertirlo por acción de la palabra en «chata» o «patrón». Esta ambigüedad no resulta un conflicto para la Manuela, sino que esboza la figura de un individuo quizás inclasificable, solo delimitado por su nombre.

En el flashback mencionado, la Japonesa (madre de la Japonesita) aún vivía. Durante los preparativos de una fiesta para Don Alejo, el personaje de Cobo relata cómo se enamoró de niño, admitiéndose homosexual desde que tiene uso de razón y tras encuentros con diferentes hombres. No obstante, culminado el festejo, su paradigma cambia. Gracias a una apuesta para quedarse con la casa de citas, la Japonesa seduce a la Manuela y la envuelve en un acto amoroso mediante la promesa de compartir la propiedad. A la luz de una lámpara débil, embelesado ante su descubrimiento, el protagonista rodea con las manos el cuello de su amante, proponiéndole sostener una relación más profunda que una simple amistad. Pese al fracaso de su petición, el acontecimiento complejiza sus preferencias sexuales.



Así, alguien que no sabe bien lo que representa (y que tampoco lo expresa decisivamente al espectador) habita las realidades de lo masculino y lo femenino, como también del sujeto homosexual y heterosexual, sin que nadie le exija precisiones. A la Manuela parece preocuparle, ante todo, ser molestada con abucheos cuando baila con su vestido negro para el gusto de Don Alejo, quien le pide continuar el espectáculo a cambio de doblar su paga.

Las paredes húmedas de la casa de citas, las calles empolvadas de su pueblo y el antiguo cuarto de la Japonesa son un oasis para el personaje de Cobo, quien, a pesar del trágico final que le depara, dialoga con la posibilidad de transformarse a partir de su vínculo con los demás. Queda preguntarnos en este punto de mi reflexión si el lugar sin límites no es el mapa fértil de la identidad, si no corresponde a una estancia plural dentro de la Manuela más que a unas coordenadas geográficas donde priman la corrupción y el machismo.

De la misma forma, me pregunto si, antes o después del espectáculo, el hombre del circo respondía a varios nombres, si se trataba también de un individuo con preferencias sexuales diversas o si, en el peor de los escenarios, compartió una tragedia similar a la que sufrió la Manuela. Frente a estas cuestiones, solo puedo imaginar el resguardo de la libertad de ambos sujetos bajo sus vestidos como un secreto, uno lejos de la violencia, las burlas y la muerte. (Ángel Sandoval)

Recomendada.



martes, 27 de diciembre de 2022

Happy Together (Wong Kar-wai, 1997)

 

Título original: Chun gwong tsa sit. Dirección: Wong Kar-Wai. País: Hong-Kong. Año: 1997. Duración: 98 min. Género: Drama.

Guión: Wong Kar-Wai. Música: Danny Chung. Fotografía: Christopher Doyle. Montaje: William Chang, Wong Ming-lam. Escenografía: Christopher Doyle. Producción: Wong Kar-Wai.

Mejor Director en el Festival de Cine de Cannes 1997.

Fecha del estreno: 14 Noviembre 1997 (España).

 

Reparto: Leslie Cheung, Tony Leung Chiu-Wai, Gregory Dayton, Chang Chen, Shirley Kwan.

 

Sinopsis:

Lai Yiu-Kai y Ho Po-Wing viven una apasionada relación. Viajan desde Hong Kong a Argentina, pero la llegada al nuevo país parece transformar las cosas y Ho, de repente, abandona a Lai. Éste comienza a trabajar como portero de un bar, con el único afán de reunir el dinero suficiente para volver a su país. Un día Ho reaparece, pero las cosas ya no son iguales...

 

Comentarios:

Basada en el relato "The Buenos Aires Affair", de Manuel Puig, fue escrita, dirigida y coproducida por Wong Kar-Wai. Se rodó, con un presupuesto modesto y sin permisos oficiales, en el barrio La Boca, de Buenos Aires, y en Taiwan, entre setiembre y diciembre de 1996. Obtuvo el premio al mejor director en Cannes.

La acción tiene lugar en Hong-Kong, Buenos Aires, Iguazú y Taiwan, entre el 12-05-1995 y el 20-02-1997. Narra la historia de amor, desencuentros, infidelidades, celos, rupturas y reencuentros de dos jóvenes hongkoneses, Ho Po-wing (Leslie Cheung) y Lai Yu-fai (Tony Leung), que abandonan Hong-Kong en busca de mejores oportunidades.

La historia se presenta como referencia del amor de pareja en general. Las diferencias, discusiones, arrebatos y desamores, que inundan la vida de convivencia, pretenden mostrar una experiencia amorosa amarga, de sentimientos intensos y grandes frustraciones, de valor universal. Es, también, una historia de soledades y desarraigo y, a la vez, una historia de amor gay, que se muestra con naturalidad. El amor humano puede ser fuente de felicidad por un espacio de tiempo limitado y reducido o prolongado. El amor no garantiza la felicidad para siempre. No hay felicidad sin amor, comprensión, tolerancia y habilidades de convivencia. La estética del filme, de aire expresionista, ofrece imágenes distorsionadas, espacios irreales, escenarios opresivos y rincones malolientes, en los que se mueven dos personajes infelices.

La música combina percusiones graves con melodías malancólicas. La añadida incluye la festiva "Happy Together", "Cucurrucucú paloma", "Tango apasionado" (Piazzola), "Milonga for Three" y otras. Se oyen guitarras, saxo alto, órgano, contrabajo, piano, clarinete, bandoneón, violín y otros. La fotografía hace uso de sobreexposiciones, contraluces deslumbrantes, planos picados, travellings espectaculares, cambios de velocidad de reproducción y otros artificios, que confieren a la narración una gran belleza visual. Destacan las escenas de las cataratas de Iguazú, símbolo de la vida y del ideal de serenidad que buscan los protagonistas. La imagen resalta la decoración kitsch y el ambiente deprimente de la obra. El guión construye unos diálogos fluidos y rápidos, que dan vida a una narración de miseria y desesperanza. Describe con precisión los perfiles diferenciados de los dos protagonistas: Lai You-fai es el amante que espera, soporta desaires, sufre y busca el amor duradero, mientras Ho Po-wing es agresivo, discutidor, infiel y busca refugio en amores ocasionales y en la prostitución. La interpretación de los dos protagonistas es excelente y rica en matices. La dirección con una magnífica puesta en escena realiza una obra no convencional y valiente.

Es la primera gran historia de amor del autor. Equilibrada, de música sugestiva y de fotografía expresionista de gran belleza, cuenta un relato dramático y desagarrador, profundamente humano y, por ello, sobrecogedor y de gran interés. (Miquel. Filmaffinity)

Recomendada.



domingo, 27 de noviembre de 2022

Bros: Más que amigos (Nicholas Stoller, 2022)

 

Título original: Bros. Dirección: Nicholas Stoller. País: USA. Año: 2022. Duración: 115 min. Género: Comedia.  

Guión: Billy Eichner, Nicholas Stoller. Fotografía: Brandon Trost. Música: Marc Shaiman. Producción: Apatow Productions, Universal Pictures, Stoller Global Solutions. 

Fecha del estreno: 28 Octubre 2022 (España)

 

Reparto: Billy Eichner, Luke Macfarlane, Monica Raymund, Guillermo Díaz, Guy Branum, Amanda Bearse, Dot Jones, Jim Rash, Eve Lindley, Peter Kim, Miss Lawrence, Lauren Yaffe, Harvey Fierstein, Bowen Yang, Brock Ciarlelli, Debra Messing.

 

Sinopsis: 

Dos hombres con vidas frenéticas y problemas para comprometerse intentan una relación.

 

Comentarios:

Vivimos malos tiempos para las comedias románticas (y para el romance en general). Motejadas de género menor y condenadas al streaming, a sus estrenos se les ha quitado la pompa y relevancia de antaño. Su último gran momento fue, probablemente, cuando Judd Apatow decidió, en 2005, sexualizar sus escenas, subir su recomendación por edades y trufar los guiones con referencias pop. Eichner y Stoller, dos de sus pupilos, van un poco más allá con una idea que, de puro simple, sorprende que nadie haya tenido antes. ¿Por qué no llevar esas innovaciones a otras formas de amor/cariño que no sean heteronormativas?

Bros nos entrega a un Eichner que es un Woody Allen/Alvy Singer gay: verborreico, petulante, acomplejado y adicto a los paseos por NY. Retrata a la comunidad, sus contradicciones, estereotipos (y esteroides), con sorprendente honestidad y tiene líneas de diálogo memorables. No es menos cierto que el filme, tan moderno en la exposición de la homosexualidad, vira hacia cierto conservadurismo en su resolución, y que la idea motriz que lo vertebra, la del derecho de una minoría a contar sus propias historias, se vuelve machacona.

Por ahí, y por la clase social de sus personajes, le buscarán las cosquillas los miembros de una comunidad que, como bien se muestra en el filme, tiene tendencia al integrismo. Con todo, un paso adelante para el colectivo… y para la comedia romántica. (Ruben Romero Santos)

Recomendada (con reservas).