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domingo, 14 de enero de 2024

Saltburn (Emerald Fennell, 2023)

 

Título original: Saltburn. Dirección: Emerald Fennell. País: Reino Unido. Año: 2023. Duración: 127 min. Género: Drama, Thriller.  

Guión: Emerald Fennell. Fotografía: Linus Sandgren. Música: Anthony B. Willis. Montaje: Victoria Boydell. Producción: LuckyChap Entertainment, Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), MRC Film, Media Rights Capital (MRC). Distribuidora: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), Amazon Prime Video.

2 nominaciones a los Globo de Oro 2023.

Fecha del estreno: 22 Diciembre 2023 (Prime Video)

 

Reparto: Barry Keoghan (Oliver), Jacob Elordi (Felix), Rosamund Pike (Elsbeth), Richard E. Grant (Sir James), Carey Mulligan (Pamela), Alison Oliver (Venetia), Archie Madekwe (Farleigh).

 

Sinopsis:

Mientras lucha por encontrar su lugar en la Universidad de Oxford, el estudiante Oliver Quick se ve arrastrado al mundo del encantador y aristocrático Felix Catton, que le invita a Saltburn, la extensa finca de su excéntrica familia, para pasar un verano inolvidable.

 

Comentarios:

A estas alturas, ya resulta indiscutible que Emerald Fennell se está convirtiendo en un nombre propio del cine actual. La joven cineasta británica encandiló al mundo y nos dejó con la boca abierta por su descaro con su poderosa ópera prima “Una joven prometedora”, una fascinante y tarantiniana gamberrada que provocó reacciones virulentas a favor (es mi caso y con devoción) y en contra, donde nunca cabe la indiferencia. “Saltburn” es un portentoso paso adelante en la carrera de Emerald Fennell porque consigue superarse con creces tanto en continente como en contenido creando un film imprescindible y gozosamente misántropo y cáustico, a medio camino entre Tom Ripley y Michael Haneke.

Desde sus créditos iniciales, en una tipografía maravillosamente setentera y con un gran plano secuencia, sabemos que estamos ante un film que ha nacido con vocación de perdurar en la memoria del espectador. Emerald Fennell se sabe superdotada y está dispuesta a demostrarlo a través de un brillantísimo ejercicio de estilo espectacular, creando planos de una belleza que corta la respiración y demostrando que en el mundo de la caligrafía visual aún queda espacio para la innovación. La película es una gozada para la vista del cinéfilo más exigente, que no sabe con cuál plano magistral quedarse conforme se van derrochando unos tras otros, gracias además a una épica dirección de fotografía de contrastados colores y juegos constantes de luces y sombras firmada por Linus Sandgren.

Pero que nadie vaya a pensar que estamos ante un mero virtuosismo visual. Lo mejor está en su contenido, en el espléndido guión de la propia Emerald Fennell que actualiza y rejuvenece a un nuevo Tom Ripley (con algunas escenas fuertemente provocadoras de clara inspiración en el cine de mi adorado Michael Haneke), tan despiadado y carente de escrúpulos como el original, que no tiene límites a la hora de introducirse y escalar posiciones en el seno de una familia británica riquísima que vive en un castillo y que interpreta como nadie más podría hacerlo en todo el mundo Barry Keoghan. Este joven actor nació para inquietar y atemorizar al espectador. Yo lo descubrí en una de las películas de mi vida, “El sacrificio de un ciervo sagrado” de Yorgos Lanthimos y, desde entonces, no ha hecho más que progresar e incidir en unos personajes malsanos, extraños, perturbadores, desagradables… Barry Keoghan quiere convertirse en el más grande y, qué duda cabe, va por el mejor camino posible para lograrlo.

Pero no está solo este aprendiz de Tom Ripley en este camino, porque el resto del elenco actoral trata de aguantarle el pulso interpretativo a Barry Keoghan, destacando especialmente para mí unas impresionantes Rosamund Pike como siempre y una estelar Alison Oliver como nunca en su papel de hermana del coprotagonista rico de esta extraña relación sentimental homosexual, magnífico Jacob Elordi.

La música de Anthony B. Willis acaba de cerrar el círculo del cine imprescindible en una partitura inteligentemente completada con bastante buena música electrónica que acaba aumentando la sensación de perturbación en el espectador. (Sergio Berbel)

Recomendada.



sábado, 13 de enero de 2024

Patricia Ferreira (1958-2023)

 

Candidata al Goya a dirección revelación con Sé quién eres (2000), la cineasta Patricia Ferreira ganó también la Biznaga de Plata en el festival de Málaga al mejor guion por su labor junto a Virginia Yagüe en Los niños salvajes (2012). Probablemente su carrera haya sido menos prolífica de lo que ella hubiera deseado, pero su pasión por otras luchas, como la fundación de CIMA (la asociación de mujeres españolas del audiovisual), y su compromiso con la educación han dejado huella en el cine español junto a algunos de sus títulos.

 

Licenciada en la facultad de Ciencias de la Información en Madrid, Ferreira comenzó como periodista cinematográfica en TVE y Radio Nacional, desde donde pasó a convertirse en realizadora y guionista de programas culturales como Equinoccio; Un día en la vida de nuestros antepasados, serie documental sobre la vida en la prehistoria; Un país en la mochila, serie en la que José Antonio Labordeta recorría España; o Paraísos cercanos, serie documental de viajes con guiones de escritores como Rafael Chirbes o Javier Marías. Además, trabajó de asistente de dirección en series de ficción como Que usted lo mate bien, Cervantes o La celestina.

 

En el año 2000 debutó en el cine como directora con Sé quién eres, película que se estrenó en el festival de Berlín, en la sección Panorama y con el que fue candidata al Goya a la mejor dirección novel. La historia de una joven psiquiatra (Ana Fernández) que se encuentra ante un fascinante paciente desmemoriado con síndrome de Korsakov (Miguel Ángel Solá) le valió para desarrollar un género que siempre atrajo a Ferreira, el thriller con algo más, que añadiera una vertiente política o social: “Es un thriller de personajes en el que nos encontramos con dosis de acción, intriga y amor, sin olvidar una parte de la trama que cuenta con claras implicaciones políticas”, contaba en su estreno, en una frase que parecía una declaración de intenciones. Y rodado en Galicia, la tierra de su familia.

 

Dos años después estrenó El alquimista impaciente, que adaptaba la novela homónima de Lorenzo Silva, un thriller que desarrolla las investigaciones de dos guardias civiles —el sargento de la Unidad Central Operativa, Rubén Bevilacqua, y su ayudante, Virginia Chamorro—, y que se ha convertido en saga literaria y cinematográfica. Sobre la cuadratura del círculo, es decir, versionar libros al gusto del autor, la cineasta apuntaba en su momento: “Cuando la historia empieza a crecer desde el papel y se convierte en una película en la que trabaja mucha gente, ser fiel es imposible”.

 


Esa década puso a Ferreira en el listado de las cineastas españolas más interesantes: en 2004 participó, con su corto El secreto mejor guardado, sobre el sida en la India, en la película colectiva En el mundo a cada rato. Al año siguiente dirigió Para que no me olvides, con Fernando Fernán Gómez en uno de sus últimos personajes, en un drama sobre la relación entre tres generaciones de una misma familia. De nuevo, de fondo, la memoria. El drama participó en el festival de Berlín.

 

En 2010 realizó el documental Señora de, una obra a recuperar en la que, a través de testimonios de mujeres de muy distintas edades, mostraba el inmenso talento perdido en España al quedarse las creadoras encerradas en sus casas y en sus matrimonios. Un eco que podía sentirse en el audiovisual. Ella misma contaba en 2017, en un encuentro sobre mujeres cineastas: “El cine está en manos masculinas y de ahí las temáticas que vemos en pantalla. Muchas mujeres jóvenes no se atreven a dar el salto. Debemos reforzar políticas de igualdad en cultura, en cine, porque siempre se han hecho apaños pero nunca se ha hecho una regulación con coherencia”.

 

Justo dos años después llegaría su mejor filme, Los niños salvajes, que ganó la Biznaga de Oro a la mejor película en el festival de Málaga, el antes mencionado premio al mejor guion, y los galardones a actor y actriz secundarios. Como apuntaba Javier Ocaña en su crítica de un drama sobre la (mala) educación: “Ferreira predica una realización ágil, limpia, natural, como los movimientos de los personajes, siempre a la intemperie, y estructura su guion circular en una serie de entrevistas a los tres chavales protagonistas en las que, gran decisión, el entrevistador siempre está fuera de campo, solo se le oye: son los guardianes, son los espectadores, somos nosotros, es la sociedad, que los interroga cuando deberíamos ser nosotros los interrogados”.

 


En 2017 se despidió del cine con Thi Mai, rumbo a Vietnam, una comedia basada en sacar partido a la química entre Carmen Machi y Dani Rovira, que venían de triunfar en Ocho apellidos vascos y su secuela, Ocho apellidos catalanes. Su último trabajo en el audiovisual ha sido la creación (y coescritura) de la serie de TVE Las abogadas, que dirigen estos días Juana Macías y Polo Menárguez, y que se basa en la vida real en el Madrid de finales de los sesenta e inicios de los setenta de cuatro jóvenes letradas, fundamentales con el tiempo en la historia de España: Lola González, Cristina Almeida, Manuela Carmena y Paca Sauquillo.

 

En su vertiente educativa, Ferreira dio clases de dirección en la Escuela de Cine de Madrid (ECAM) y en numerosos talleres, escuelas y facultades. Además, fue cofundadora y formaba parte de la junta directiva de CIMA, además de estar también seis años en la junta directiva de la Academia de Cine.

 

Patricia Ferreira falleció en Madrid, su ciudad natal, a los 65 años, el pasado 27 de diciembre de 2023, víctima de un tumor cerebral.



lunes, 8 de enero de 2024

De noche y de pronto (Arantxa Echevarria, 2012)

 

Título original: De noche y de pronto. Dirección: Arantxa Echevarria. País: España. Año: 2012. Duración: 20 min. Género: Intriga, Terror, Cortometraje.

Guión: Arantxa Echevarria. Fotografía: Pilar Sánchez Díaz. Montaje: Renato Sanjuán. Sonido: Jorge Pablo. Ayudante de Dirección: Jorge Calatayud. Dirección artística: Charly Ramón. Efectos especiales: Eduardo Martín, Fernando Herranz. Vestuario: Mario Ville. Maquillaje: Saray Rodríguez. Peluquería: Rocío Cuenca. Producción: Pilar Sánchez, Miqui Martínez Navarro (Tvtec servicios audiovisuales).

Nominado al Goya 2012 a Mejor Cortometraje de Ficción.

 

Reparto: Javier Godino, Alicia Rubio.

 

Sinopsis:

María prepara tranquilamente la cena cuando llaman a la puerta. Un nuevo inquilino del edificio le pide ayuda desesperado. Alguien ha entrado en su casa.

 

Comentarios:

El título define exquisitamente la situación en la que se encuentran los dos únicos protagonistas principales del corto, fijando además la naturalidad acertada y directa con la que se podría definir el mismo, qué ante todo, goza de una sorprendente cotidianeidad.

Thriller psicológico que dirige y escribe Arantxa Echevarría en su tercer corto como directora, asombrando por la gran calidad en la dirección, ralentizando imágenes y acelerándolas a su antojo, logra además el impacto en el espectador gracias a la ambientación y el justo momento en que sitúa la historia. Porque existen muchos tipos de terror, especialmente desde que tenemos la capacidad de escribir, pintar, generar música y especialmente de hacer cine, donde monstruos, fenómenos paranormales y asesinos en serie han tenido su lugar. Pero el terror que nos puede llegar más adentro es precisamente el que creemos real, el que nos puede suceder a nosotros, como dice el título, De noche y de pronto, en la rutina de nuestro día a día.

Con el acierto del tema principal, un ritmo ágil a la hora de contar la historia y con los fogones de fondo mientras una sartén fríe verduras, encontramos la magia de los cortos, esos pequeños fragmentos de video, en duración, pero no en originalidad y calidad que logran atrapar al público, con sus sorprendentes historias. Donde la escasa duración es premiada por el seguidor acérrimo a estos formatos, aunque cortos como el sintetizado hoy, cuenta con la habilidad para sumergirnos en la historia y hacer que los casi veinte minutos de metraje se conviertan para el seguidor en un pequeño espacio de tiempo en la butaca.

Todo ello posible como mencioné anteriormente gracias a una ambientación, no solo en términos de situación y localización en la historia, sino también por la fotografía de Pilar Sánchez Díaz y la puesta en escena de los dos actores que, como dice el tópico “brillan con luz propia”, dentro de la oscura situación, tanto Alicia Rubio como Javier Godino, destacan notablemente, pero es este último el que hace el ejercicio más complicado de interpretación, que no voy a detallar, para no destrozar el corto a nadie que no haya tenido todavía la suerte de visionarlo.

La única nota negativa a destacar es un final que podría haber sido resuelto con mucha más sencillez y coherencia con la realidad y el buen nivel del guión.

Entretenido, original y asfixiante por momentos, de obligado visionado. (Gerard FM.)

Recomendada.



domingo, 10 de diciembre de 2023

Nahid (Ida Panahandeh, 2015)

 

Título original: Nahid. Dirección: Ida Panahandeh. País: Irán. Año: 2015. Duración: 126 min. Género: Drama.

Guión: Ida Panahandeh, Arsalan Amiri. Música: Majid Pousti. Fotografía: Morteza Gheidi. Producción: Documentary & Experimental Film Center.

Sección “Una cierta mirada” del Festival de Cine de Cannes 2015. Sección Oficial del Festival de Cine de Valladolid (SEMINCI 2015).

Fecha del estreno: 16 Mayo 2015 (España).

 

Reparto: Sareh Bayat, Pejman Bazeghi, Navid Mohammad.

 

Sinopsis:

Nahid es una joven divorciada que vive sola con su hijo de diez años en una ciudad del norte de Irán junto al Mar Caspio. Conforme a las normas que rigen la sociedad iraní, la custodia de un hijo le corresponde al padre, aunque en este caso su exmarido se la ha cedido a condición de que no se vuelva a casar. La relación entre Nahid y otro hombre que la ama apasionadamente y desea casarse con ella complicará su situación como mujer y como madre.

 

Comentarios: 

Bajo unos cielos encapotados que podría haber invocado Nuri Bilge Ceylan, Nahid, una madre iraní recién divorciada de su esposo toxicómano y que libra una incesante batalla por la supervivencia y por la custodia de su hijo, encuentra a orillas de una playa, videovigilada y desapacible, el frágil territorio para construir una nueva relación. Nada será fácil: las presiones sociales, familiares y económicas, las derivas de un hijo en quien quizá anide la potencialidad de los pecados del padre, y las diferencias de clase con su nuevo amante sumarán obstáculos en este relato que, sin estridencias, desvela, a través de un viacrucis cotidiano y concreto, la claustrofobia existencial de ser mujer bajo el régimen iraní y su herencia cultural sustentada sobre el poder del patriarcado.

La claridad, la contundencia y la eficacia narrativa de la propuesta de la debutante Ida Panahandeh remiten a otro reciente logro del cine iraní que, a través de un asunto particular, lograba ofrecer un ambicioso corte en sección de la sociedad del país: Nader y Simin, una separación, de Asghar Farhadi, en cuyo reparto también participó la espléndida Sareh Bayat, que aquí ocupa el centro del discurso, encarnando a una figura que no busca suscitar la compasión del espectador y que incurre, a menudo, en decisiones controvertidas por puro imperativo superviviente. Una sociedad opaca no parece el mejor territorio para la transparencia individual. Nahid también mantiene cierta cercanía con la española Techo y comida, pero sus maneras son bastante más sofisticadas y suponen una imaginativa apropiación de esa tendencia reflexiva del neorrealismo iraní de última generación que parece pensar a fondo cada uno de sus encuadres, considerar qué es lo que se deja fuera de cuadro. Fuera del relato, incluso.

En Nahid hay un radical manejo de las elipsis que la cineasta maneja con precisión y, también, una encomiable capacidad para representar escenas lacerantes sin caer en ninguna tentación melodramática: la secuencia de la agresión al padre en los lavabos de un campo de futbol, como represalia por una deuda de juego, resulta modélica en cuestiones de ética de la representación. Que la cineasta sepa, más tarde, reformularla como premonición de una situación pareja vivida por el hijo, revela su buen sentido de la construcción narrativa en esta ópera prima sin pasos en falso. (Jordi Costa)

Recomendada.



viernes, 8 de diciembre de 2023

Teresa (Paula Ortiz, 2023)

 

Título original: Teresa. Dirección: Paula Ortiz. País: España. Año: 2023. Duración: 100 min. Género: Drama.

Guión: Paula Ortiz, Javier García Arredondo (basado en una obra “La lengua en pedazos”, de Juan Mayorga). Música: Juanma Latorre. Fotografía: Rafael García. Producción: Bluebird Films, Inicia Films, La Lengua en Pedazos, RTVE.

Fecha del estreno: 24 Noviembre 2023 (España).

 

Reparto: Blanca Portillo (Teresa adulta), Asier Etxeandia (El Inquisidor), Greta Fernández (Teresa joven), Ainet Jounou, Consuelo Trujillo, Urko Olazabal, Julia de Castro (Beatriz de Ahumada), Claudia Traisac, Luis Bermejo, Miriam Moukhles (Ser del Infierno), Miriam Escurriola (Ser del Infierno), Núria Florensa (Monja).

 

Sinopsis:

Teresa espera paciente la llegada del Inquisidor para ser juzgada. De su visita y de sus palabras dependerá su futuro: libertad, cárcel o la hoguera.

 

Comentarios:

Teresa de Ávila era una cocinera virtuosa que disfrutaba dando de comer a las otras monjas. En el cuadro Teresa en la cocina, el pintor barroco Francisco Rizi se centra en esa imagen de mística doméstica frente a las de la santa con cuaderno y pluma de Ribera y Zurbarán. La idea de la cocina como escenario de su experiencia espiritual (Teresa dijo: “Entre los pucheros anda el Señor”) ha sido explorada por la artista Marina Abramovic en The Kitchen. Homage to Saint Therese, de 2009, y por el dramaturgo Juan Mayorga, que situaba en ese mismo espacio su obra La lengua en pedazos (Premio Nacional de Literatura Dramática de 2013). Inspirada en El libro de la vida, representaba el duelo dialéctico entre la escritora y el inquisidor que perseguía el cierre de su primera fundación, el convento de San José, y la vuelta de Teresa a la ortodoxia.

Sobre aquellas palabras se construye la nueva película de Paula Ortiz, la intensa Teresa, que propone un intrincado y difícil pulso entre imagen y texto y en el que la cocina del convento se convierte en el escenario de un proceso que enjuicia el vuelo imaginativo de la santa ante una Iglesia que rechaza su singularidad. Un juicio teológico y personal que se mueve entre el exceso y el rostro directo, casi translúcido, de una Blanca Portillo magnética, capaz de transmitir sin aparente esfuerzo todo el poder de su trance frente al inquisidor al que da vida con formas más engoladas Asier Etxeandia.

Después de acercarse al universo lorquiano en La novia y, este mismo año, a un otoñal Ernest Hemingway en Al otro lado del río y entre los árboles, Paula Ortiz (filóloga de formación) vuelve a mostrar su querencia para reinterpretar los clásicos de la literatura en una película que propone una experiencia estética ultrasensorial que, en su zona más tortuosa y delirante, encalla en sus excesos. La Teresa de Paula Ortiz tiene tres edades, con Greta Fernández en la piel de la joven novicia. A través del interrogatorio en la cocina del convento conocemos ese pasado y la obsesión de la Iglesia con su pureza: su familia paterna, toledana, era conversa, y su abuelo, un rico mercader de lanas y sedas, acabó procesado.

Teresa pasa de la luz de la infancia a la sensualidad de la juventud y a la oscuridad gótica de la madurez. Un viaje desde la niña amante de los libros a la joven presumida y enferma para, finalmente, intentar comprender el misterio de la mujer adulta ya escritora. Entre imágenes alegóricas, Ortiz despliega con audacia su retórica visual, aunque no siempre mezcle bien, sobre todo cuando el duelo santa-inquisidor peca de pompa y se pasa de intenso. (Elsa Fernández-Santos)

Recomendada (con reservas).



miércoles, 6 de diciembre de 2023

Scrapper (Charlotte Regan, 2023)

 

Título original: Scrapper. Dirección: Charlotte Regan. País: Reino Unido. Año: 2023. Duración: 84 min. Género: Comedia dramática.

Guión: Charlotte Regan. Música: Patrick Jonsson. Fotografía: Molly Manning Walker. Producción: BBC Film, British Film Institute, DMC Film, Great Point Media.

Premio del Jurado Película (World Cinema) en el Festival de Cine de Sundance 2023.

Fecha del estreno: 24 Noviembre 2023 (España).

 

Reparto: Lola Campbell, Alin Uzun, Cary Crankson, Carys Bowkett, Ambreen Razia, Ayokunle Oyesanwo, Ayobami Oyesabwo, Ayooluwa Oyesanwo, Freya Bell, Jessica Fostekew.

 

Sinopsis:

Georgie, una niña soñadora de 12 años, vive sola y feliz en su piso de Londres, llenándolo de magia. De repente, aparece su padre separado y la obliga a enfrentarse a la realidad.

 

Comentarios: 

La historia de un padre irresponsable y una hija precoz que reconectan ha sido contada en docenas de películas, y Scrapper de ningún modo reinventa esa fórmula argumental. Pero sí se distingue por aplicar una estética jovial, una gama de colores pastel y varias dosis de humor flemático a un género, el realismo social británico, mayormente representado por el dramatismo gris y deprimente del cine de Ken Loach.

Una niña de 12 años vive sola en la zona más humilde de Londres, esquivando a los servicios sociales y combatiendo el dolor por la muerte de su madre con resolución e inventiva propias de una criatura dickensiana. De repente aparece el padre al que nunca conoció, y que resulta ser tan niño como ella. Y mientras descubren que tienen mucho más en común que los genes, la debutante Charlotte Regan no se molesta en insuflar sorpresa alguna a la evolución de su relación ni en ahondar en asuntos como la paternidad o el duelo.

Algunos de los métodos cómicos que maneja -arañas que conversan con subtítulos, personajes que se dirigen a cámara como lo harían en una película de Wes Anderson- resultan tan calculados y artificiales como varias de sus florituras visuales, y las verdades más feas y duras que la película sugiere no concuerdan con la ternura que tanto se esfuerza en transmitir. Pero resulta valiosa como demostración de que el cine centrado en la gente pobre es capaz de conmover sin necesidad de hacernos polvo. (Nando Salvà)

Recomendada (con reservas).



martes, 5 de diciembre de 2023

La Singla (Paloma Zapata, 2023)

 

Título original: La Singla. Dirección: Paloma Zapata. País: España. Año: 2023. Duración: 95 min. Género: Documental.

Guión: Paloma Zapata. Música: Juliane Heinemann. Fotografía: Iñaki Gorraiz. Producción: La Fabrica Naranja, Inselfilm Produktion, Malandar Films.

Fecha del estreno: 10 Noviembre 2023 (España)

 

Reparto: Adelfa Calvo, Helena Kaittani, María Alfonsa Rosso, Antonia Singla.

 

Sinopsis:

La Singla se quedó sorda al nacer. Aprendió a bailar sin escuchar la música, y usa el baile para espantar el dolor. La joven bailaora, con apenas 17 años, revolucionó el mundo del flamenco, pero antes de cumplir los 30 desapareció de los escenarios.

 

Comentarios: 

Hacer bailar a un documental no es fácil. La Singla baila. Al compás se mueve su cuidada construcción sonora guiando el montaje del ingente material de archivo que maneja la película de Paloma Zapata. Imágenes estáticas y en movimiento se alternan para componer estrofas cinematográficas. Estas combinan con asonancias de ficción los muchos retales del ayer que dan fe de la existencia pretérita de una gran bailaora sorda de Barcelona. Aquella mujer, cuyo apellido y apodo artístico da título a la cinta, parece haberse disuelto en el tiempo: ha quedado perdida como esa ola marina que muestra el documental de manera recurrente. En un momento en el que la tendencia es huir de los bustos parlantes a favor del documental inmersivo, Zapata encuentra un camino intermedio que, sin ser para nada rompedor, sabe abrazar como resolutiva carta bien jugada.

La película inserta un personaje guionizado en la realidad filmada: el acierto va de la mano de la estilización del discurso y, sobre todo, de no despegarse nunca del punto de vista de este personaje femenino. Colocar la obsesión por encontrar a la bailaora como principal objetivo de una investigadora joven, que además comparte con La Singla su amor por el flamenco, es una táctica en pro de la empatía. El trucaje funciona. Hacer corpórea la voz en off del narrador aumenta el interés por rastrear el paradero de la misteriosa mujer desaparecida. El sentido del ritmo y la cadencia de los recuerdos en blanco y negro hacen el resto. ¿Por qué, de cara a la galería, Antoñita desapareció antes de cumplir los treinta? Había recorrido Europa; participó en la popular cinta Los Tarantos (1963, Francisco Rovira Beleta); subió a los escenarios con un joven Paco de Lucía y con Ella Fitzgerald, llegando incluso a cumplir su sueño de bailar flamenco a ritmo de jazz. Después de eso llegó el ostracismo. El álbum de recuerdos, que la cinta de Paloma Zapata filma en plano cenital, se queda vacío.

A mitad del metraje, y sobre todo en el último tercio, la película cambia de paisaje: de los documentos de archivo pasamos a la Barcelona actual. La joven investigadora viaja al lugar donde se ubicaba el antiguo barrio de barracas del Somorrostro. Allí vivía La Singla entonces. Tanto la tendencia al encuadre respetuoso con la regla de los tercios como el uso de la luz natural hacen lo posible por sortear este tramo difícil. La película hace equilibrios aquí por no perderse en lo que, ahora ya sí, son testimonios a cámara disfrazados de conversaciones casuales que la investigadora mantiene con las personas que va encontrando en su camino. Queda resolver si vamos a ver o no en pantalla, pasados tantos años de silencio, a esa Antoñita Singla que revolucionó el flamenco con solo diecisiete años. El documental termina utilizando a favor el fuera de campo. Después de complacer aportando respuestas, la propuesta se cierra con los ojos de una mujer de pelo blanco que se abanica en el parque mientras su nieto juega. (Raquel Loredo)

Recomendada.



lunes, 27 de noviembre de 2023

Makhmalbaf Film House. La familia Makhmalbaf


 

  • Mohsen Makhmalbaf (1957, padre), una veintena de películas ("Gabbeh", "Kandahar"...), otros tantos libros y medio centenar de premios internacionales
  • Marziyeh Meshkini (1969, madre). A menudo firma el montaje de las películas de sus hijas 
  • Samira (1980, hija), presentó La manzana en Cannes en 1998. Dos años después gana el Premio especial del Jurado con La pizarra.
  • Maysam (1981, hijo), productor e intérprete.
  • Hana (1988, hija), Premio especial del Jurado en el Festival de San Sebastián por Buda explotó por vergüenza.

 

Los Makhmalbaf, más que una familia, son un fenómeno cinematográfico. Ya es inusual que padre, madre e hijos se dediquen todos a hacer películas. Así que el éxito de padre e hijas en los festivales internacionales convierte a la Makhmalbaf Film House en una fábrica de genios. "No es que seamos gente extraordinaria. Es que lo hemos mamado", quita importancia Maysam, el único que de momento no dirige.

 

Los tres pequeños Makhmalbaf han crecido en los sets de rodaje. Su existencia no ha sido ni es fácil: los censores iraníes, de un lado, y el fundamentalismo religioso, de otro, nunca vieron bien a esta familia, y así se lo han hecho saber en forma de amenazas, intentos de secuestro y atentados en pleno rodaje (como el sufrido por Samira).

 

La cita es en un restaurante tradicional del centro de Teherán. Maysam llega con Hana. "¡Cómo has crecido!", exclama el encargado al ver a Hana. "Veníamos aquí de pequeños con mi padre". El recuerdo al jefe de la familia se repite cuando llegan los aperitivos. "Éste es el plato favorito de mi padre", comentan ambos ante la bandeja de kashke bademjun (una especie de puré de berenjenas con kashk). De una u otra forma, Mohsen Makhmalbaf estará presente en toda la conversación.

 

Los Makhmalbaf no tratan de tomar distancias unos de otros. Son una familia bien avenida. Todos trabajan de una forma u otra en las películas de todos. Samira actúa en El ciclista, de Mohsen; Maysam produce Stray Dogs, de Marziyeh; Hana supervisa el guión de La manzana, de Samira; Marzieh es la ayudante de dirección habitual de Mohsen, y Mohsen inspira a todos ellos.

 

Porque los Makhmalbaf son fruto de una experiencia inusual, casi un experimento. Una escuela de cine hecha a su medida. En realidad, Mohsen no se lo planteó así. Salió así. Samira, su hija mayor, se le plantó un día y le dijo que no quería seguir yendo al colegio. No podía soportar el adoctrinamiento ideológico del que era víctima. Quería ser cineasta como papá. "Es que en Irán, hasta en las clases de matemáticas y química te meten la religión", justifica Maysam. "No dejan que desarrolles tu individualidad", añade Hana.

 


"Al principio no estuve de acuerdo", declara Mohsen por teléfono, "este trabajo es muy duro por la censura, las dificultades financieras, se trabaja mucho y se reciben muchas críticas, en ocasiones de gente que no tiene ni idea. Es difícil tener vida privada". El director, un hombre de orígenes muy modestos, hecho a sí mismo en la lucha partisana contra el shah (en cuyas cárceles pasó varios años), leyó la determinación en los ojos de su hija y aceptó con una condición: estudiaría a diario un mínimo de ocho horas.

 

"Entonces, se dirigió a nosotros y nos dijo que pensáramos qué queríamos porque no estaba dispuesto a que dos años después le planteáramos lo mismo y tener que empezar de nuevo", recuerda Maysam. "Mi padre no pensó la escuela sólo para nosotros", apunta Hana, "él quería fundar un centro para la enseñanza del cine, pero en el ministerio [de Cultura y Orientación Islámica] le dijeron que con un Mohsen Makhmalbaf ya tenían bastante, que no querían cien como él".

 

Así que la Makhmalbaf Film School tuvo que limitarse a los Makhmalbaf y un puñado de allegados. "Inicialmente, no sabía cómo enseñarles", admite el director. Su idea era utilizar el cine para educarles. No sólo se trataba de hacer películas, sino de enseñarles a vivir. "Empecé por la pintura, los estilos, las épocas, los autores, las diferencias entre ellos, su relación con la vida real. Después de unos meses, pasamos a la fotografía y al ver que se lo tomaban en serio les hablé de la imagen poética y estudiamos a Farrokhzad, Shamlou, Hafez, Khayyam y otros poetas iraníes", rememora.

 

Makhmalbaf entiende que la poesía era tan necesaria para su formación de cineastas como la psicología, la sociología o los deportes. "Éste es un trabajo duro, hay que estar fuerte para poder levantarse temprano a rodar día tras día", explica. El programa de la escuela era sin duda singular. Había tres tipos de clases, que sus hijos agrupan en "clases para vivir mejor, cómo ser mejor personas y técnica cinematográfica".

 

Eso es lo que hizo la diferencia. "La técnica puede aprenderse en cualquier otra escuela, pero nuestro padre insistió en la formación humana", dice Hana. "Él insiste en que no basta con escuchar para aprender, que se necesita practicar", agrega Maysam. "No es genético. Si me dicen que soy especial, da la impresión de que no me he esforzado", se queja Hana cuando se le dice que ha tenido suerte de tener un padre como el suyo. "No he sido afortunada por tener un padre director. Directores hay muchos. He sido afortunada porque mi padre me ha transmitido el amor al cine, porque he tenido un padre que ha sido también maestro". Y Maysam añade: "Es la forma en que él mira las cosas. Hasta a una piedra es capaz de encontrarle un ángulo poético. Ése ha sido nuestro privilegio".

 


Aun así, trabajar con la familia debe de crear algunas tensiones. "La clave está en que cuando rodamos nos olvidamos de las relaciones familiares. Pero si preguntas a nuestra madre te dará una respuesta distinta porque ella sí que se siente madre y esposa", apunta Maysam.

 

"A veces en casa quiero ser directora, pero Hana me recuerda que ya estamos en casa", admite Marziyeh Meshkini, dos días después durante una visita al Museo del Cine. "Hemos aprendido a trabajar y vivir juntos. Es una manera de estar más tiempo juntos. El cine nos une más". Marziyeh acaba de llegar desde Tayikistán, donde su padre se ha refugiado para poder hacer el cine que quiere. "No me gusta mi país en la actualidad", explica desde Dushanbe. "Desde que me fui hace tres años la situación no ha hecho sino empeorar, cada vez hay más censura y represión, así no se puede trabajar". No obstante, espera volver un día para hacer cine. Para vivir.