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viernes, 29 de octubre de 2021

El fantasma de Rodolfo Valentino



Tras la muerte de Rodolfo Valentino, Natasha Rambova, una de las estrellas femeninas que intentaban aprovechar la situación para cobrar mayor popularidad apareciendo como la desconsolada viuda, inició un ciclo de sesiones de espiritismocon el médium George B. Wehner.

 

Según Rambova, tal procedimiento le permitía entrar en contacto con el espíritu de Rodolfo, que le confiaba algunas informaciones ciertamente alentadoras para sus seguidores, a saber: que su puso muy contento cuando vio su propio funeral, porque veía a las masas luchar por ver su cadáver, popularidad de la que carecía antes de morirse.

 

Valentino también informó a la Rambova que tras morir había tenido la oportunidad de charlar animadamente con otros famosos espíritus cinematográficos, como Wallace Reid, Bárbara La Marr y Olive Thomas. También pudo entablar conversación con la estrella de la ópera Enrico Caruso y con otros amigos que habían fallecido antes que él.

 

El astro fallecido aseguró a la Rambova que aprovechando su nueva capacidad fantasmal había acudido a todos los estrenos de su última película, The son of the Sheik (El hijo del Caid), dirigida en 1926 por George Fitzmaurice, y había sacado incluso tiempo en su ajetreada vida de ultratumba para pasearse por la popular calle 47 de Broadway, New York, el mismo lugar por el que paseaba en su juventud cuando no tenía un duro y ejercía como bailarín para poder sobrevivir.



Rodolfo Valentino y Natasha Rambova


A raíz de estas alucinaciones de la Rambova, se desató una auténtica campaña espiritista, según la cual, el fantasma de Rodolfo Valentino se aparecía con inusitada frecuencia en distintos lugares. La casa de Falcon Lair, que Valentino mandó construir para Natasha Rambova se convirtió en el epicentro de esta gira de apariciones. Los seguidores del actor, advertidos de las visitas del espíritu de Valentino a la mansión, empezaron a acudir a la misma generando serios problemas de seguridad. Algunos de ellos pagaron importantes sumas para pasar la noche en la habitación de Rodolfo Valentino.



Rodolfo Valentino y Natasha Rambova


Otra de las leyendas sobre las apariciones del famoso fantasma afirma que el encargado de los establos de la casa de Rodolfo Valentino huyó despavorido tras ver el fantasma del ídolo del cine mudo acariciando a su caballo favorito al atardecer. El hombre apareció corriendo por la carretera en mitad de la noche afirmando que se había encontrado con el fantasma de Valentino cara a cara.

 

Además una mujer Seattle, amiga de los cuidadores de la mansión de Valentino, afirmaba haber oído pasos y puertas que se abrían y se cerraban dentro de la misma. La mujer estaba sola en la casa y sólo la acompañaban los dos perros gran danés del actor.

 

En fecha tan próxima como abril de 1989, las leyendas sobre el fantasma de Valentino continuaban circulando. Una joven aspirante a actriz aseguró que se había encontrado con el fantasma de Rodolfo Valentino mientras estaba tumbada en la cama. Sintió como alguien se sentaba en el borde de su cama, cuando intentaba dormirse en un viejo edificio de apartamentos que se conoce como Valentino Place,  que según afirma la leyenda, es el mismo edificio en el que el astro del cine mudo gustaba de pasar ratos agradables con sus amigos y amigas.

 

Ante la aparición, el cuerpo que la actriz asumió era de un hombre, se estiró a su lado en la cama. Cuando la muchacha reunió valor para darse la vuelta… vio el rostro de Rodolfo Valentino apoyado en la almohada.

 

Rodolfo Valentino y Natasha Rambova

domingo, 13 de junio de 2021

El fantasma de Jayne Mansfield

 

 

Una de las sex symbols más explosivas y desinhibidas de los 50 y 60 fue Jayne Mansfield. Su muerte aconteció en un accidente de automóvil. En el coche viajaban además su abogado y nuevo amante, Sam Brody, los hijos de éste y el chófer. Todos sufrieron heridas leves, excepto ella y su amante, decapitados al salir disparados a través del parabrisas.

 

La leyenda negra cuenta que fue la maldición que, llevado por los celos, le lanzó otro de sus amantes, Anton LaVey, fundador y gurú de la extinta Iglesia de Satán. Desde entonces su biógrafa y médium, May Mann, asegura haber contactado con ella varias veces.

 

Por otro lado, el propietario de la casa que habitó en vida Jayne Mansfield, una mansión de 3 plantas situada en Sunset Boulevard y dotada de 6 dormitorios y 13 cuartos de baño, es un cantante popular de EE.UU., Engelbert Humperdinck. Hace años compró la casa, que recibe el nombre de Palacio Rosa desde que la actriz la hizo pintar de dicho color, pagando un precio mucho menor que el que ha tenido en otras ocasiones, ya que la mansión ha llegado a estar valorada en 8 millones de dólares.

 


Poco después de mudarse al lugar con su familia, el cantante vio el fantasma de Jayne Mansfield en las escaleras. Engelbert asegura que está acostumbrado a tener encuentros con los espíritus. Según el cantante, Jayne bajaba por las escaleras y de repente desaparecía. No obstante, la fiabilidad del testimonio queda puesta en entredicho por la obsesión que manifiesta el cantante por la actriz, una manía de tal magnitud que incluso tiene una habitación con las paredes totalmente empapeladas con portadas de revista en las que aparece Jayne Mansfield. ¡Cosas de mitómanos!

 

Para terminar, os dejo con una fantástica foto de Jayne acompañada de Sophia Loren. La instantánea no tiene precio. Fíjense en los ojos de la Loren.

 


 

miércoles, 5 de agosto de 2015

Alfred Hitchcock fue enviado a prisión



Hoy nos detendremos a recordar una divertida anécdota del gran mago del suspense. Corría el año 1905, casi en los albores del cine, cuando todo esto sucedió.

Hitchcock prefería no hablar de su infancia, sin embargo, solía repetir muy a menudo, tanto que seguramente podría haberla contado mientras dormía, lo siguiente:

”Cuando tenía sólo seis años, hice algo que mi padre consideró que merecía un castigo. Me envió a la comisaría de policía con una nota. El agente de servicio la leyó y me encerró en una celda durante cinco minutos después de decirme: ”Esto es lo que les pasa a los niños malos”.

Marion Crane
Esta versión de la historia que Donald Spoto cita en “Alfred Hitchcock: El lado oscuro de un genio”, data de 1979, pero cuando Francois Truffaut entrevistó a Hitchcock diecisiete años antes, ya era lo bastante conocida como para que ambos la relataran a dúo. Sin embargo cuando el realizador francés le preguntó a qué se debía el castigo, Hitchcock se limitó a decir que no tenía la menor idea. Quizá hubiera olvidado ya si aquella encarcelación pertenecía al recuerdo o a la fantasía, pero sin duda consideraba que la anécdota explicaba su posterior interés por el delito y el castigo.

Manny Balestrero
Además, la insistencia con la que declaraba no saber qué “crimen” había cometido puede relacionarse con un elemento recurrente en sus películas, los castigos injustos: Richard Hannay en los 39 escalones (1935) se ve inmerso en una pesadilla por mostrar cierto interés sexual, Guy Haines en Extraños en un tren (1951) es castigado por desear la muerte de su esposa, Manny Balestrero en Falso Culpable (1956) es perseguido por un sistema judicial Kafkiano y, el ejemplo más crucial, Marion Crane en Psicosis (1960) muere asesinada después de decidir devolver el dinero que ha robado a su empresa, uno de los castigos más injustos de la Historia del Cine.

Por mucho que el genial director británico intentara que no se siguiera especulando sobre la anécdota de la cárcel, sea cierta o no, muestra el sello personal e inconfundible de su trabajo.