sábado, 10 de octubre de 2015

Regresión, de Alejandro Amenábar



Título original: Regresión. Dirección y Guión: Alejandro Amenábar. País: España. Año: 2015. Duración: 106 min. Género: Thriller. Producción: Fernando Bovaira, Alejandro Amenábar y Christina Piovesan. Fotografía: Daniel Aranyó. Casting: Jina Jay. Música: Roque Baños. Sonido: Stephan Marian y Gabriel Gutiérrez. Maquillaje: Catherine Viot. Peluquería: Peggy Kiriakidou. Estreno en España: 2 Octubre 2015.
Intérpretes: Ethan Hawke (Bruce Kenner), Emma Watson (Angela Gray), Devon Bostick (Roy Gray), David Thewlis (Profesor Kenneth Raines), Dale Dickey (Rose Gray), Aaron Abrams (Farrell), Adam Butcher (Brody), David Dencik (John Gray),  Kristian Bruun (Andrew), Lothaire Bluteau (Reverend Murray), Matija Matovic Mondi,  Janet Porter,  Goran Stjepanovic, Aaron Ashmore.

Sinopsis:
Minnesota, 1990. El detective Bruce Kenner (Ethan Hawke) investiga el caso de la joven Angela (Emma Watson), que acusa a su padre, John Gray (David Dencik), de cometer un crimen inconfesable. Cuando John, de forma inesperada y sin recordar lo sucedido, admite su culpa, el reconocido psicólogo Dr. Raines (David Thewlis) se incorpora al caso para ayudarle a revivir sus recuerdos reprimidos. Lo que descubren desenmascara una siniestra conspiración.

Emma Watson y Ethan Hawke

Comentarios:
Amenábar es un director que se prodiga poco, esta es su sexta película y la última (Agora) la realizó hace seis años. Parece ser que se lo piensa mucho antes de lanzarse a realizar su próxima creación. En esta ocasión, su productor y amigo, Fernando Bovaira, ha afirmado que este filme se inspira en una oleada de sucesos ocurridos en EE.UU. durante la década de los ochenta, pero que en manos de Amenábar se transforma en una reflexión sobre la maldad y una exploración de los vericuetos de la mente.
Criticas a favor y en contra ha obtenido, taquillas de infarto y hoy recogemos la opinión de un célebre critico que la visionó en su paso por la última edición del Festival de San Sebastián (fuera de concurso), Carlos Boyero.
Alejandro Amenábar debe de tener cuarenta y pocos años y una filmografía limitada a seis películas, pero tengo la sensación de que es un director con el que estoy familiarizado desde hace infinito tiempo, que su cine es de toda la vida. Disponiendo de un notable crédito comercial y artístico, pudiendo rodar lo que quiera y en cualquier momento, aborda sus proyectos con calma. Y está claro que hace lo que le apetece, que no acepta encargos lujosos, que se involucra solo lo justo en la promoción publicitaria de sus películas, que no se tira el rollo, que va a su bola.
Siendo una persona discreta y educada, alguien que afortunadamente se comporta con normalidad aunque su obra esté asociada permanentemente al éxito, sabe que cada nueva película que dirige posee el aura de los acontecimientos, que se espera mucho de él, que independientemente de la temática que aborde y de que le salga mejor o peor siempre imprime su poderosa firma. Y en Regresión yo no percibo esa autoría.
Es una película bien contada, dotada de clima y tensión, que ves y escuchas con atención y en el caso de algunos espectadores con verdadero acojone, pero que en mi caso no me deja poso. Podría haberla creado cualquier director sólido y respetable del cine norteamericano. Lo cual me parece bien, pero sin huellas de ese concepto tan prestigiado (tal vez excesivamente) de la autoría, de reconocer la personalidad, el estilo narrativo, las obsesiones de su creador. No creyendo ni en Dios ni en Satanás, siento estremecimientos y mal rollo ante el cine (a condición de que sea bueno) protagonizado por el segundo y sus acólitos terrenales. No hace falta que estos sean perversos, sádicos y tenebrosos.
Los pintorescos y excéntricos viejecitos que vivían al lado de la pobre, violada y acorralada Rosemary en el siniestro edificio Dakota me siguen provocando escalofríos y la angustiosa imagen de esta mujer embarazada huyendo, sudando y suplicando ayuda por las calles de Nueva York en La semilla del diablo me provocan más miedo que el aquelarre más realista y feroz.
Amenábar no abusa del efectismo ni de los sustos (aunque tal vez le sobren planos de esos encapuchados que aparecen en las pesadillas), y te transmite la inquietud, la incertidumbre y el pavor en el que está inmerso un grupo de gente que investiga el mal, con el cerebro en estado de vértigo y la amenaza real o presunta que sienten. El demonio parece haberse instalado junto a su humano ejército en un pueblo en el que nunca ocurría nada extraordinario. Los monstruos existen o los crea la mente, el pánico, la histeria colectiva. Al frente de esa investigación está un policía atípico, tan vulnerable como cualquiera, tembloroso, alucinado, solo, muy creíble. 
Hay espectadores que me cuentan que a los diez minutos ya saben la resolución del misterio. Y culpan a Amenábar. Bendita sea su perspicacia. Yo, que soy muy inocente, no puedo prever el desenlace. Regresión me entretiene y me desasosiega, algo que agradezco, pero se desvanecerá pronto de mi memoria. Algo que no me ocurre con Tesis y Mar adentro. También imagino que dispondrá de mucho público, como todo el cine de Amenábar. Tele 5 se preocupará de que nos encontremos con ella hasta en la sopa, el cine de terror dispone de numerosa demanda y el talento de Amenábar siempre ha sido incuestionable. Pero el estado de gracia es algo que viene y va. Y hablo de los más dotados.


1 comentario:

  1. De momento esta la aparco, no está mi ánimo para cine de terror o angustia. Me sorprende que no haya ni un actor español. Gracias por la información

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