jueves, 15 de octubre de 2015

El precio de la fama, de Xavier Beauvois



Título original: La rançon de la gloire. Dirección: Xavier Beauvois. País: Francia, Suiza y Bélgica. Año: 2014. Duración: 110 min. Género: Comedia. Guión: Xavier Beauvois y Étienne Comar. Producción: Arches Films / Rita Productions / Why Not Productions. Fotografía: Caroline Champetier, AFC. Música: Michel Legrand. Montaje: Marie Julie Maille. Dirección artística: Yann Mégard. Vestuario: Françoise Nicolet. Sonido: Jean-Jac Ques Ferran, Eric Bonnard y Lo Ïc Prian. Maquillaje: Catherine Bruchon. Estreno en España: 2 Octubre 2015.
Intérpretes: Benoît Poelvoorde (Eddy Ricaart),  Roschdy Zem (Osman Bricha),  Séli Gmach (Samira),  Chiara Mastroianni (Rosa),  Nadine Labaki (Noor),  Peter Coyote (John Crooker),  Xavier Maly (Inspector Malataverne),  Arthur Beauvois (Joven inspector), Dolores Chaplin (Srta. Chaplin),  Eugène Chaplin (Director de pista),  Roland Noirjean, Jean-Daniel Bigler.

Sinopsis:
A finales de los 70, en Vevey, una pequeña ciudad suiza, Eddy Ricaart sale de prisión y se aloja en casa de su amigo Osman. El trato consiste en que, a cambio, Eddy se ocupará de cuidar a su hija de siete años mientras la mujer de Osman se somete a una revisión en el hospital. La víspera de Navidad se agudizan los problemas económicos de la familia; por eso, cuando la televisión anuncia la muerte de Charlie Chaplin, a Eddy se le ocurre la idea de robar el ataúd del actor y pedir un rescate a su familia.

Fotograma de "El precio de la fama"

Comentarios:
Presentada en la Sección Oficial del Festival de Venecia 2014, nos llega un nuevo trabajado del director de la magnífica “De dioses y hombres” (2010), una comedia anclada en los años 70 que respira amor al cine, amor a Chaplin, inspirada en hechos reales.
En la madrugada del 1 al 2 de marzo de 1978, apenas dos meses después del fallecimiento de Charles Chaplin, dos delincuentes comunes robaron del cementerio el ataúd del mito para pedir un rescate que los sacara de sus penurias económicas y sociales. Dos hombres pobres, y quizá también pobres hombres, dos vagabundos, dos inmigrantes, dos charlots de la modernidad con una apuesta tan suicida como la de Xavier Beauvois, el cineasta francés que ha llevado a la pantalla el suceso real con una intención tan irrealizable como la de sus protagonistas: componer una película de aliento chaplinesco, un melodrama con chico (aquí chica), madre enferma y fogonazos de comedia basada en la emoción y no en la negrura, musicalizada con entusiasmo y protagonizada por dos payasos en el sentido circense del término: el clown Roschdy Zem, y el augusto Benoît Poelvoorde. 
Tal como señala Javier Ocaña, los frutos del atrevimiento de Beauvois son dispares, con el manejo del tempo como principal socavón y la memorable interpretación de sus protagonistas como gran virtud. Sin embargo, al igual que la acción de sus personajes reales, la película tiene tanta valentía, tanta dignidad, y hasta honorabilidad, que resulta imposible criticarla con severidad.


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