sábado, 25 de septiembre de 2021

Banda Sonora Original: Yo confieso

 



Una modesta pieza teatral de Paul Anthelme titulada Nous deux consciences inspiró este fascinante ejercicio de suspense, incluido habitualmente entre las obras menos reconocidas de su realizador, quien, por cierto, nunca se sintió demasiado satisfecho con ella, entre otras razones por carecer del sentido de la ironía con el que habitualmente acostumbraba a aderezar sus películas.

De todos modos, Hitchcock enriqueció por medio de connotaciones morales y religiosas su obsesión por el tema de la transferencia de culpabilidad al tratar con tremendo dramatismo el dilema interior que fustiga a un sacerdote de Québec, cuyo deber profesional le impide delatar al sacristán de su parroquia como asesino de un crimen admitido en secreto de confesión a pesar de que las sospechas sobre el mismo empiezan a recaer sobre su propia persona.

Si bien el maestro del suspense no estuvo en principio de acuerdo con la designación de la pareja protagonista, éstos ofrecieron una labor inestimable; sobre todo Monty Clift, quien supo plasmar con absoluto empaque el sentido de la dignidad y rectitud de su personaje.

Para la música contó con el gran compositor ucraniano Dimitri Tiomkin, afincado en Estados Unidos, que tenía una gran experiencia en el cine de los Grandes Estudios. La lista de directores con los que trabajó Tiomkin no es muy amplia, pero ahí están los más grandes, de manera que tampoco podía faltar Alfred Hitchcock. En cuatro años hizo la música para tres películas tan diferentes (y tan complejas) como Extraños en un tren (1951), Yo confieso (1953) y Crimen perfecto (1954).

Para Yo confieso compuso una intensa banda sonora dramática, que peca por sus excesos en el largometraje, ya que su presencia es prácticamente constante. Tiomkin aplica una música expiatoria, por momentos de fuerte contenido religioso.

Incorpora melodías religiosas adaptadas a los registros de una gran orquesta. Las secuencias iniciales evocan de modo estremecedor el canto gregoriano del “Dies irae”, del antiguo ritual de la misa de difuntos. Añade, interpretada al órgano durante la ceremonia de la ordenación, la melodía del "Veni Creator".

Desgraciadamente su banda sonora no se editó en su momento, ni tampoco se ha editado con el paso de los años. El único track que se ha editado hasta la fecha ha sido el tema principal del filme, de aproximadamente tres minutos y medio de duración, incluido en 1999 en el CD “Alfred Hitchcock Presents Signatures In Suspenseha” y posteriormente, en 2001, en el CD “Hitchock Et La Musique”.

Os invitamos a disfrutar de este precioso tema, gracias al video-montaje que hemos creado.  

 


 

NOTA:

Yo confieso (Alfred Hitchcock, 1953), en Círculo Mercantil e Industrial de Sevilla

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