lunes, 28 de septiembre de 2015

Everest, de Baltasar Kormákur



Título original: Everest. Dirección: Baltasar Kormákur. País: EE.UU. Año: 2015. Duración: 121 min. Género: Aventuras, Thriller, Drama. Guión: William Nicholson y Simon Beaufoy. Diseño de Producción: Gary Freeman. Fotografía: Salvatore Totino. Música: Dario Marianelli. Montaje: Mick Audsle. Dirección artística: Alessandro Santucci y Tom Still.  Estreno en España: 18 Septiembre 2015.
Intérpretes: Jason Clarke (Rob Hall),  Josh Brolin (Beck Weathers),  Jake Gyllenhaal (Scott Fischer),  Keira Knightley (Jan Arnold),  Sam Worthington, (Guy Cotter),  Robin Wright (Peach Weathers), Emily Watson (Helen Wilton), John Hawkes (Doug Hansen),  Elizabeth Debicki,  Clive Standen,  Michael Kelly,  Martin Henderson,  Vanessa Kirby,  Thomas Goodman-Hill,  Mia Goth.

Sinopsis:
Inspirada en los acontecimientos que tuvieron lugar durante un intento por alcanzar el pico más alto del mundo, narra el recorrido de dos expediciones que se enfrentan a una de las peores tormentas de nieve que el hombre ha conocido jamás. El temple de los alpinistas es puesto a prueba cuando deben luchar contra la furia desatada de los elementos y superar obstáculos imposibles en un desesperado esfuerzo por sobrevivir.

Fotograma de "Everest"

Comentarios:
Everest se presentó en la pasada Mostra de Venecia 2015, dentro de la sección oficial de largometrajes, pero fuera de concurso. A caballo entre la aventura y el thriller, Baltasar Kormákur consigue mantener la atención del espectador durante más de dos horas. Filme inspirado en los acontecimientos acaecidos en 1996 durante los intentos por coronar la cumbre más alta del mundo. 
Jon Krakauer, escritor, periodista y montañero estadounidense, autor del best-seller Hacia rutas salvajes, acudió en 1996 al Everest con un doble propósito: escalar hasta la cima y, si no moría en el intento y acababa bajando, momento crítico según los especialistas, contarlo en un reportaje para la revista Outside. Krakauer no iría solo, sino junto a una expedición dirigida por una empresa comercial dedicada precisamente a eso, a ayudar a cumplir los sueños a gente con ansias de heroísmo y 65.000 dólares en el bolsillo (cada uno).
El dato sobre Krakauer, relatado en la emocionante y sugestiva Everest, dirigida por el islandés Baltasar Kormákur (Contrabando, Lo profundo, Las marismas), aunque con el dueño de la empresa montañera como protagonista principal y el periodista como secundario, ya muestra a la perfección tanto la originalidad de la propuesta cinematográfica, alejada de la habitual épica de la victoria y el descubrimiento, como las complejas implicaciones morales de la historia, en una doble vertiente: la de los montañeros consigo mismos, y la de los montañeros en relación con los que les rodean, con sus familiares.
A pesar de ser una película con poco texto, comenta Javier Ocaña, el guión firmado por los reputados William Nicholson y Simon Beaufoy logra reflejar, con apenas unas pinceladas, unos magníficos retratos de grupo (heterogéneo) e individualizado de cada uno. Y en la puesta en escena, Kormákur, director de las estupendas 101 Reikiavik (2000) y, ya en Estados Unidos, 2 guns (2013), despliega un arsenal de recursos, espectacular en la acción pero muy elegante también en la captura de las miradas. Y todo ello a través del siempre discutible uso de las tres dimensiones, un tanto molesto en la primera parte de la película, durante la preparación de la ascensión, pero muy adecuado en el resto, sobre todo para amplificar en el espectador las sensaciones de los montañeros.
Aunque, de todos modos, lo más interesante de Everest es lo que deja entrever: el contemporáneo estado de la aventura, atestada de aficionados que pretenden grandes gestas mientras los profesionales los llevan de la mano, y en la que el heroísmo posee muchas caras, una de ellas, la comercial.
Una situación en la que la masificación te lleva a preguntarte con mayor encono aún la gran cuestión del alpinismo: ¿Por qué escalar? “Porque la montaña estaba ahí”, dijo Edmund Hillary, frase que se cita textualmente en Everest. Una respuesta que, desde luego, no vale para todos.


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