viernes, 15 de mayo de 2015

A cambio de nada, de Daniel Guzmán



Título original: A cambio de nada. Dirección y guion: Daniel Guzmán. País: España. Año: 2015. Duración: 93 min. Género: Drama. Producción: El Niño Producciones / La Competencia / La Mirada Oblicua / Ulula Films. Director de fotografía: Josu Inchaustegui. Director artístico: Antón Laguna. Casting: Arantza Vélez. Director de producción: Sergio Díaz Bermejo. Ayudante de dirección: Antonio Ordóñez. Sonido directo: Sergio Bürmann. Montaje: Nacho Ruiz Capillas. Maquillaje: Lola Pérez. Peluquería: Itziar Arrieta. Vestuario: María del Carmén Pérez. Estreno en España: 8 Mayo 2015.
Intérpretes: Miguel Herrán (Dario), Antonio Bachiller (Luismi), Antonia Guzmán (Antonia), Felipe García Vélez (Caralimpia), Luis Tosar (padre de Dario), María Miguel (madre de Dario), Miguel Rellán (El director del centro).

Sinopsis:
Darío, un chico de dieciséis años, disfruta de la vida junto a Luismi, su vecino y amigo del alma. Mantienen una amistad incondicional, se conocen desde que tienen uso de razón y juntos han descubierto todo lo que saben de la vida. Darío sufre la separación de sus padres y se escapa de casa, huyendo de su infierno familiar. Comienza a trabajar en el taller de Caralimpia, un viejo delincuente con envoltura de triunfador, que le enseña el oficio y los beneficios de la vida. Darío conoce a Antonia, una anciana que recoge muebles abandonados con su motocarrro y junto a ella descubre otra forma de ver la vida. Luismi, Caralimpia y Antonia se convierten en su nueva familia en un verano que les cambiará la vida.

A cambio de nada

Comentarios:
La película “A Cambio de nada” supone el debut en la dirección de largometrajes del popular actor Daniel Guzmán, que también firma el guión de la cinta. Se trata de un proyecto y una apuesta muy personal de Guzmán, que ha tardado más de diez años en completar, desde que inició la escritura del guión hasta su estreno, y que cuenta con elementos autobiográficos de sus vivencias en la adolescencia en Aluche, un barrio del extrarradio de Madrid.
La película se ha convirtió en la gran triunfadora de la última edición del festival de cine español de Málaga, donde consiguió los premios a la mejor película, dirección y actor de reparto (Antonio Bachiller). Estos premios le han dado visibilidad de cara a su estreno en las salas comerciales, un merecido empujón a esta ópera prima en la que sus luces brillan por encima de sus sombras.
El guión de la cinta está bien construido, y uno de sus grandes aciertos es la creación de un personaje principal muy atractivo e interesante, Darío, un adolescente de 15 años completamente perdido, con unas importantes carencias emocionales, que se ve afectado de lleno por la complicada separación de sus padres. Darío es una persona con muy buen fondo, pero durante toda la película asistimos a una serie de desafortunadas decisiones que toma, fruto de su desesperación y de una falta evidente de referentes positivos, casi siempre acompañado en sus andanzas por su vecino y mejor amigo Luismi. El largometraje se localiza en un barrio humilde de Madrid y está también bastante presente un mensaje de denuncia social ante la realidad que a estos chicos les ha tocado vivir, pero aderezado en todo momento por situaciones cómicas, que nos dejan un regusto agridulce.

Antonio Bachiller, Miguel Herrán y Felipe García Vélez

Hay que destacar las interpretaciones de los dos adolescentes protagonistas, los cuales llevan todo el peso de la película, son los dos debutantes, Miguel Herrán (Darío) y Antonio Bachiller (Luismi). Su puesta en escena es fresca, con una gran complicidad y conexión entre ambos, se desenvuelven perfectamente tanto en las situaciones dramáticas como en las cómicas, algo realmente sorprendente tratándose de su primer trabajo. El reconocimiento como mejor actor secundario para Antonio Bachiller en Málaga es completamente merecido, ya que clava el papel de chaval bonachón y patético a partes iguales, siempre dispuesto a compartir todo tipo de vivencias con su mejor amigo.
Algunas de las pequeñas tramas que muestra la película están solamente esbozadas, y dejan en el espectador ganas de un mayor desarrollo, es el caso de la historia del adolescente protagonista con una anciana que vende muebles antiguos. El papel de esta anciana es interpretado por la propia abuela del director, Antonia Guzmán, y a pesar de sus limitaciones interpretativas consigue emocionarnos con la tierna relación que establece con Darío.
La cinta tiene un arranque y un final muy interesantes y bien armados, pero en la parte intermedia el ritmo decae, ya que toma excesiva importancia y acapara demasiados minutos del metraje una trama que se muestra del todo inverosímil, que lastra en cierta forma el resultado final de la película. Pero por encima de estas incorrecciones, en “A cambio nada” destaca la verdad y la honestidad que nos muestra en cada una de sus imágenes, en la que el espectador entiende y comparte la desesperación y desorientación de su protagonista, y sufre impasible ante como se le van torciendo las cosas. Es una apuesta muy valiente de Daniel Guzmán que parece que ha puesto mucho de sí para llegar a un resultado tan cercano y tan lleno de verdad.
Víctor Montero Hernández.


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