viernes, 21 de julio de 2023

El acusado (Yvan Attal, 2021)

 

Título original: Les choses humaines. Dirección: Yvan Attal. País: Francia. Año: 2021. Duración: 138 min. Género: Drama.

Guión: Yvan Attal, Yaël Langmann (basado en una novela de Karine Tuil). Música: Mathieu Lamboley. Fotografía: Rémy Chevrin. Producción: Curiosa Films, Films Sous Influence, France 2 Cinema, Gaumont.

Nominada a Mejor Guión Adaptado en los Premios César 2021. Sección Oficial (fuera de competición) del Festival de Cine de Venecia 2021.

Fecha del estreno: 9 Septiembre 2022 (España).

 

Reparto: Ben Attal, Suzanne Jouannet, Charlotte Gainsbourg, Pierre Arditi, Mathieu Kassovitz, Benjamin Lavernhe, Audrey Dana, Judith Chemla, Laëtitia Eïdo, Camille Razat, Franz-Rudolf Lang, Romain Barreau.

 

Sinopsis:

Los Farel son una pareja poderosa: Jean es un destacado experto francés y su esposa Claire una ensayista conocida por su feminismo radical. Juntos tienen un hijo ejemplar, Alexandre, que estudia en una prestigiosa universidad estadounidense. Durante una breve visita a París, Alexandre conoce a Mila, la hija de la nueva pareja de su madre, y la invita a una fiesta. Al día siguiente, Mila presenta una denuncia contra Alexandre por violación, que destruye la armonía familiar y pone en marcha una inextricable máquina judicial mediática que confronta versiones opuestas.

 

Comentarios: 

La película se estrenó en el festival de Venecia de 2021, hace justo un año, pero llega a los cines españoles en el momento justo: coincidiendo con la aprobación de la llamada ley del solo sí es sí, que consagra el consentimiento como eje del tratamiento de la violencia sexual. De hecho, la francesa El acusado, historia de enorme complejidad, repleta de aristas legales y morales que convierten a sus protagonistas en seres humanos cargados de contradicciones y a su trama en el perfecto dibujo de la a veces difusa línea que no acaba de diferenciar lo (i)legal y lo (in)moral, podría servir para que los distintos extremos en torno a la ley se reafirmen en sus convicciones.

Para unos, el relato de Yvan Attal, director y escritor francés (también actor, aunque aquí no lo sea), será el vivo ejemplo en el que apoyarse para reclamar o confirmar la necesidad de una ley como la española. Para otros, en cambio, quizá pueda ser el paradigma de que, pese a su promulgación, aún existirán casos en los que la llamada “zona gris” de la culpabilidad y de la inocencia, de los actos de víctima y verdugo, sea particularmente irresoluble. Y todo esto, rebosante de ambigüedad, habla muy bien del trabajo de Attal como artista apegado a su tiempo.

Las mejores películas sociales no son las que confirman nuestros ideales por medio de estrategias narrativas, de personajes y de actitudes, que desemboquen en la respuesta fácil con respecto a los temas más difíciles. Las mejores películas son las que nos enfrentan a nuestras propias convicciones, sean las que sean, haciéndonos al menos dudar de ellas con un relato adulto, complejo y gris, inmerso, como en este caso, en un mundo de sexo en libertad. Y aquí hablamos, exclusivamente, de cine.

Los esquinazos de El acusado, basada en una novela de Karine Tuil, no son pocos: joven de 22 años, de familia de clase alta, estudiante de ingeniería en la universidad estadounidense de Stanford, viola presuntamente a la hija del novio de su madre divorciada, de 17 años. La madre, en la cincuentena de edad, es ensayista especializada en temas de género; el padre, poderoso periodista y estrella de la televisión, aún anda llevándose a las becarias a la cama a pesar de su edad al borde de la jubilación. ¿Cuáles son entonces los referentes del joven violador? El arribismo, el arrepentimiento, el deseo, la culpa, la humillación, el clasismo, la arrogancia y el impulso están presentes en el caso y en el interior de los personajes. También el dolor de unos padres, y la incomprensión, ya que no creen, o no quieren creer, que su hijo haya hecho lo que ha hecho. Enfrente, una joven aún menor de edad y las acusaciones de la policía y los jueces.

Él es un niño de papá insolente, imbécil y vanidoso. Pero, ¿eso le convierte en un violador? Ella, como se demuestra en el juicio, ha fantaseado en el pasado con la cultura del victimismo y con la (falsa) solidaridad de género. Pero, ¿eso la convierte en una mentirosa respecto al hecho concreto que se juzga?

La película, siempre interesantísima, se estructura de un modo formidable: presentación de personajes con actos de demoledora ambigüedad que reafirman la complejidad de los seres humanos; elipsis que evita el hecho juzgado para que cada espectador se vaya alineando; interrogatorios policiales de él y de ella (durísimo); examen ginecológico; consecuencias para la víctima y para el verdugo; nueva elipsis de 30 meses hasta el juicio; y proceso (de nuevo, arduo para ella), intercalado con flashbacks de la noche de autos, pero solo de sus prolegómenos, no del acto en sí. No hay respuestas para el espectador, salvo las que se haya querido formar. ¿Lo hizo bajo coacción sabiendo que la chica no había otorgado su consentimiento? ¿Qué papel juegan las presiones del poder? ¿Puede ser el arraigado desprecio a la mujer un aspecto peor incluso que la propia violencia? La fina línea que separa lo legal de lo moral, en una película magnífica en la que, para rematar los conflictos, Ben Attal, hijo del director, interpreta al acusado, y Charlotte Gainsbourg, esposa del autor y progenitora del joven, es también su madre en la ficción. (Javier Ocaña)

Recomendada.



jueves, 20 de julio de 2023

El imperio de la luz (Sam Mendes, 2022)

 

Título original: Empire of Light. Dirección: Sam Mendes. País: Reino Unido. Año: 2022. Duración: 119 min. Género: Drama.

Guión: Sam Mendes. Música: Trent Reznor, Atticus Ross. Fotografía: Roger Deakins. Producción: Neal Street Productions, Searchlight Pictures.

Nominada al Oscar 2022 a Mejor Fotografía.

Fecha del estreno: 3 Marzo 2023 (España).

 

Reparto: Olivia Colman (Hilary), Micheal Ward (Stephen), Colin Firth (Donald Ellis), Toby Jones (Norman), Tom Brooke (Neil), Tania Moodie (Delia), Hannah Onslow (Janine).

 

Sinopsis:

Una historia de amor ambientada alrededor de un hermoso cine antiguo en la costa sur de Inglaterra, en la década de 1980.

 

Comentarios:

Han pasado los Oscar, los Globos de Oro, los Bafta británicos y demás premios del año sin que hayan levantado ninguno ni el director de esta película, Sam Mendes, ni su protagonista, Olivia Colman, lo cual no tiene por qué sorprender a nadie hasta que uno la ve. Tiene Mendes una filmografía modélica y premiada, como ‘American Beauty’, ‘Camino a la perdición’ o ‘1917’, por poner sólo tres, pero ningún título tan íntimo, emotivo y luminoso como éste. Una película especial por el lugar y el personaje, un cine en un pueblo costero de Inglaterra y una mujer empleada allí junto a taquilleros y acomodadores.

Hay en la historia una evidente voluntad de homenaje a las viejas salas de cine, al polvillo de luz sobre la pantalla y al manoseo interior que procuran las películas, pero es aún más fuerte la voluntad de homenaje a los posos románticos en la vida de una mujer infeliz y acomplejada. Una especie de canto al desamor. Las primeras escenas son puro esplendor, y la cámara nos muestra la elegancia y belleza de ese animal en peligro de extinción que es una gran sala de cine y la enorme vida de trastienda que guarda en sus interiores. Y enseguida la conocemos a ella, a Olivia Colman en un papel en el que cada gesto es una página de sí misma, su risa, su soledad, su entrega (incluso a su sórdida aceptación del abuso sexual por el dueño del cine) y su capacidad de entusiasmo naif con el joven recién contratado para cortar entradas.

Sam Mendes poetiza la imagen para sentir lo trascendente del cine (el tramo final, la entrada de ella en las películas, su transfusión de vida, es delicado y hermoso) y también despliega prosa para hablar del racismo de la época (principio de los años ochenta) y del pasado mentalmente convulso de ella. Aunque es en el dibujo de Hilary donde la percepción de su cámara se muestra más sutil y donde la actriz Olivia Colman consigue la proeza de construir emoción, subversión, amargura y temperamento para el relato que se cuenta. Todos los actores están bien, Colin Firth, Michael Ward, Toby Jones…, pero ella es un libro cerrado que se deja leer de par en par. Un pequeño pero: hay tantos finales encadenados que cuando aparece la palabra Fin te sorprende. (Oti Rodríguez Marchante)

Recomendada.



miércoles, 19 de julio de 2023

Una bonita mañana (Mia Hansen-Løve, 2022)

 


Título original: Un beau matin. Dirección: Mia Hansen-Løve. País: Francia. Año: 2022. Duración: 112 min. Género: Drama.

Guión: Mia Hansen-Løve. Fotografía: Denis Lenoir. Montaje: Marion Monnier. Vestuario: Judith de Luze. Producción: arte France Cinéma, Mubi, Razor Film.

Sección “Quincena de Realizadores” del Festival de Cine de Cannes 2022.

Fecha del estreno: 31 Marzo 2023 (España).

 

Reparto: Léa Seydoux, Melvil Poupaud, Nicole García, Pascal Greggory, Kester Lovelace, Ema Zampa.

 

Sinopsis:

Una mujer con una hija de ocho años vive con su padre, que padece una enfermedad neurodegenerativa. Mientras lucha por conseguir un hogar de ancianos decente, se encuentra con un amigo con el que inicia una aventura... aunque éste se encuentre en una relación.

 

Comentarios:

Un cuerpo decrépito y una mente averiada por la vejez y una enfermedad neurodegenerativa logran enchufarse con una pieza de Schubert que suena en una pequeña habitación de hospital. Los sonidos de una vida logran conectar el deterioro del espíritu y la decadencia del cuerpo con un punto álgido del pasado, los del arte, la emoción y la memoria, y el hombre que ya no mira ni oye ni siente, tararea su melodía y hasta se anima con una tentativa de baile. Sin embargo, poco después, desiste y pide a su hija que corte la música. “Demasiados recuerdos…”. La secuencia parece el símbolo de la obra completa de su directora, la magnífica Mia Hansen-Løve. Un cine de la memoria, de su memoria, de su existencia y las de su familia y sus amigos, con el que mantiene una relación fiel y directa, pero a la vez pudorosa porque nunca se excede en el sentimentalismo, la explicitud o la crueldad. Una bonita mañana, su último trabajo, inspirado por la enfermedad de su padre, profesor de filosofía, es un trabajo luminoso sobre las tinieblas, feliz sobre el fin de los días, calmado sobre el vértigo de la contemporaneidad.

El humanismo de su cine, la huida de lo melodramático pese a tratar historias que pueden desembocar en ello y la ausencia de grandilocuencia en la puesta en escena vuelven a destacar en Una bonita mañana, presentada en la Quincena de Realizadores de Cannes del año pasado. Dos tramas principales se aglutinan en el guion. La primera, la del anciano profesor de filosofía, obsesionado durante toda su vida con la claridad y con el rigor, que ha debido bregar en los últimos tiempos con la certeza de que ya ni siquiera controla los espacios. El incierto fin: “¿Cómo se muere de esta enfermedad?”, pregunta a los médicos su hija. La segunda, la de esa madre viuda con una hija pequeña, que inicia una relación amorosa y adúltera con un hombre casado y con hijos. Todo se tambalea en su devenir. Tres generaciones turbadas entre las arenas movedizas en las que a veces se convierten los días, sin saber lo que va a ser de ellas casi un rato después.

En Todo está perdonado (2007) se inspiró en lo acontecido a una prima suya y la relación con su padre. En El padre de mis hijos (2009) se fijó en la dramática muerte de su productor cinematográfico. En Primer amor (Un amour de jeunesse) (2011), en sus propias experiencias. En Edén (2014), en el éxito profesional de su hermano DJ y su caída en las drogas. En El porvenir (2016), en sus padres, profesores de filosofía. Y en La isla de Bergman (2021), en su propia experiencia cinematográfica y en la relación con Olivier Assayas, su expareja y padre de su hija. Hansen-Løve siempre ha dicho que no tiene la suficiente inventiva para pergeñar de la nada. Así que la autoficción domina toda su carrera. También en Una bonita mañana. Pero para nosotros, los espectadores, eso da igual. Lo esencial es que hay conflictos apasionantes, relaciones complejas y una lucha abierta por contar nuestra existencia. La suya, por supuesto, pero trascendiendo a la nuestra. Tocando fibras.

El suicidio, uno de sus grandes temas, vuelve a salir de refilón. Por supuesto, también el adulterio, la verdadera naturaleza del amor y la sensación de no poder dejar nunca de ver a otra persona y de quererla, por mucho que alguien se lo prohíba a sí mismo. Y el legado, siempre el legado. Los libros y la memoria: la cultura, las crisis personales e intelectuales. Un modo de pasar por este mundo y de dejarlo en paz y armonía. Pese a todo, el irrenunciable color de los buenos y sencillos momentos, esos que dejarán poso. La esperanza de que, frente a la ausencia y la pérdida, quedan también los reencuentros, la necesidad de sobrevivir y el devenir de la mujer contemporánea. Como el de ella, ya sea el de Hansen-Løve o el del álter ego que interpreta con brío inmenso Léa Seydoux, a veces azorada, pero siempre tierna y talentosa, dispuesta para una bonita mañana de luz, acompañada de lo mejor que hay en la vida. Y, sobre todo, acompañada de la calma consigo misma. (Javier Ocaña)

Recomendada.



martes, 18 de julio de 2023

Armageddon Time (James Gray, 2022)

 

Título original: Armageddon Time. Dirección: James Gray. País: USA. Año: 2022. Duración: 114 min. Género: Drama.

Guión: James Gray. Música: Chris Spelman. Fotografía: Darius Khondji. Producción: Focus Features, RT Features, Spacemaker Productions.

Sección Oficial del Festival de Cine de Cannes 2022.

Fecha del estreno: 18 Noviembre 2022 (España).

 

Reparto: Michael Banks Repeta (Paul Graff), Anne Hathaway (Esther Graff), Jeremy Strong (Irving Graff), Anthony Hopkins (Abuelo Aarón Rabinowitz), Jaylin Webb (Johnny Davis), Ryan Sell (Ted Graff), Marcia Jean Kurtz (Guía), Andrew Polk (Mr. Turkeltaub), Dane West (Topper Lowell), Lauren Yaffe (Maestro).

 

Sinopsis:

Paul Graff lleva una infancia tranquila en los suburbios neoyorquinos. Junto a Johnny, un compañero de clase excluido por su color de piel, se dedican a hacer travesuras. Paul cree contar con la protección de su madre, presidenta de la asociación de madres y padres de alumnos, y de su abuelo, con el que mantiene una muy buena relación. Pero, tras un incidente, es enviado a una escuela privada, cuyo consejo de administración cuenta con el padre de Donald Trump como uno de sus miembros. El elitismo y el racismo sin complejos con el que se encuentra cambiarán drásticamente su mundo.

 

Comentarios: 

James Gray no necesita presentación para una parte de la cinefilia. Su cine sobrio, auténtico, simbólico pero apegado al hogar, a la familia, a la herencia, de todos los géneros y de ninguno, aventura, ciencia ficción, policiaco, drama (anti)romántico, siempre con el poder de la sangre como esencia temática, marcando a fuego el destino de sus personajes, lleva más de dos décadas calando como un gotero que nos alimenta artística y emocionalmente cada cierto tiempo. Y, sin embargo, otra parte de la cinefilia y la inmensa mayoría del gran público aún no encaja ese nombre con sus películas. Como ya le calificamos aquí hace 12 años, sigue siendo el mejor director estadounidense sin éxito, quizá el mejor director desconocido del mundo.

Por si el lector aún anda perdido, Gray ha compuesto, por este orden, Cuestión de sangre, La otra cara del crimen, La noche es nuestra, Two lovers, El sueño de Ellis, Z, la ciudad perdida y Ad Astra. Casi todas, formidables; notabilísima, la menos buena (El sueño de Ellis). Buena parte de ellas, estrenadas en el festival de Cannes, mientras los Oscar siguen sin enterarse de nada. Y ahora llega Armageddon Time, en la que el marco temático y el aspecto formal de cada una de sus propuestas anteriores se tornan aún más lúgubres, serenos y genuinos. Una película sobre la educación y los 400 golpes que da la vida. Sobre el legado, las aspiraciones personales, el judaísmo, las relaciones entre padres e hijos, el valor de conocer al diferente, la integración, el destino, la traición y la culpa. Y protagonizada por un crío de los años ochenta que bien podría ser el propio Gray por origen y época, y hasta por su aspecto y aficiones, pelirrojo y con aspiraciones artísticas.

Una película valentísima y a contracorriente porque cada miembro de la familia protagonista, vida de clase media con dinero guardado en el cajón por si vienen mal dadas, tiene poco de lo que presumir. Salvo el abuelo que interpreta Anthony Hopkins, el único que sabe dar tranquilidad y consejos sencillos y nobles a un chaval tan perdido que gamberrea solo por destacar en algo, los demás deambulan entre la imperfección, la incomprensión y la simple violencia. Modos de mal educar: judíos racistas con los negros; padre castigador, cinturón en alto, mano suelta. Ahora que el público se obstina innecesariamente en simpatizar con los personajes de todas las películas, con esta le va a resultar difícil.

Con el ascenso de Reagan a la presidencia como telón de fondo, visto por la familia (y por el director) como el principio del fin, Armageddon Time es al mismo tiempo una refutación del sueño americano y su confirmación. Una contradicción en la que no por casualidad tienen presencia hasta dos miembros de la familia Trump; el padre de Donald aparece como personaje real en el colegio privado al que acaban mandando al crío, ante sus desmanes en la pública, y no precisamente para establecer un armazón ético irreprochable. El neoliberalismo que nacía.

Con aire de fábula, incluso de novelón sobre los socavones infantiles y la mala educación (los paralelismos con David Copperfield y Los 400 golpes no son pocos), la película es de Gray por los cuatro costados: fotografía ocre, marca de la casa, herencia del Gordon Willis de El padrino. Aunque esta vez con un par de momentos indignos de un director tan mesurado como él: un pedestre onirismo en la secuencia del sueño (despierto) del chaval ante el kandinsky del Guggenheim; y los innecesarios insertos infantiloides en el clímax con el ordenador en la casa de empeños.

Manchas, eso sí, que no acaban de empañar la enésima película de Gray con el arrojo de la contención, con ese clasicismo ajeno a las modas, más áspero que nunca, que presenta seres de carne y hueso que se aman, sufren, ríen y lloran con el desparpajo y la franqueza de la vida real y el aprendizaje doloroso. De la vida que decepciona, pero que no por ello se deja de vivir. (Javier Ocaña

Recomendada.




lunes, 17 de julio de 2023

La consagración de la primavera (Fernando Franco, 2022)

 


Título original: La consagración de la primavera. Dirección: Fernando Franco. País: España. Año: 2022. Duración: 110 min. Género: Drama.

Guión: Fernando Franco, Bego Aróstegui. Música: Maite Arroitajauregi, Beatriz Vaca. Fotografía: Santiago Racaj. Producción: Blizzard Films, Lazona Producciones, Kowalski Films, Ferdydurke, Canal Sur Radio y Televisión, ICAA, Movistar Plus+.

Goya 2022 al Mejor Actor Revelación (Telmo Irureta).

Fecha del estreno: 30 Septiembre 2022 (España).

 

Reparto: Valeria Sorolla (Laura), Telmo Irureta (David), Emma Suárez (Isabel).

 

Sinopsis:

Laura acaba de llegar a Madrid para instalarse en un Colegio Mayor y estudiar la carrera de Químicas. Sola y casi sin dinero, intenta adaptarse a su vida universitaria mientras lidia con sus inseguridades. Una noche, por casualidad, conoce a David, un chico con parálisis cerebral que vive con su madre, Isabel. Laura inicia con ellos una relación de confianza mutua que le ayuda a superar sus complejos y afrontar una nueva etapa hacia la madurez. La consagración de la primavera es una historia sobre ese momento vital en el que todo es posible y sobre cómo el encuentro más inesperado nos puede cambiar la vida.

 

Comentarios:

Una estudiante de primero de Químicas, residente en un colegio mayor de monjas, procedente de una familia de clase media católica española, masturba a un joven con una parálisis cerebral, a cambio de dinero y en su casa. Suena sórdido, provocador, malsano. No lo es en absoluto. Es una de las secuencias climáticas de La consagración de la primavera, tercera película de Fernando Franco tras las excelentes La herida (2013) y Morir (2017).

La relación entre ambos jóvenes, y también el acto en sí, están expuestos con delicadeza, mesura, credibilidad, ternura y, por qué no, también emoción. Se ha llegado hasta ahí a través de un guion en el que cada situación parte de una categórica cotidianidad para acabar abordando un proceso natural, el de madurez de una chica tímida, sola y perdida, de la forma más extraña y original, con una rigurosa puesta en escena.

Jugando con el título, como hace Franco en su historia, inspirado por el ballet clásico de Ígor Stravinski, la adolescente consagra su proceso de desfloración (o pérdida de la virginidad) del modo más valiente e insólito del cine reciente. Horrendos jerséis marrones en la era de Tinder, Instagram y el MDMA. Torrijas, apuntes prestados, “la bachata me deprime” y “mejor te la chupo”. Son los fascinantes contrastes de una película en la que los noveles en cine Valèria Sorolla y Telmo Irureta conmueven con sus trabajos interpretativos a tumba abierta. (Javier Ocaña)

Recomendada.




domingo, 16 de julio de 2023

Luna nueva (Howard Hawks, 1940)

 

Título original: His Girl Friday. Dirección: Howard Hawks. País: USA. Año: 1940. Duración: 92 min. Género: Comedia.

Guión: Charles Lederer. Música: Morris Stoloff. Fotografía: Joseph Walker. Producción: Columbia Pictures.

Fecha del estreno: 11 Enero 1940 (New York, USA).

 

Reparto: Cary Grant (Walter Burns), Rosalind Russell (Hildy Johnson), Ralph Bellamy (Bruce Baldwin), Gene Lockhart (Sheriff Hartwell), Porter Hall (Murphy), Ernest Truex (Bensinger), Cliff Edwards (Endicott), Clarence Kolb (Mayor), Roscoe Karns (McCue), Frank Jenks (Wilson), Regis Toomey (Sanders), Abner Biberman (Louie).

 

Sinopsis:

Hildy Johnson, la mejor reportera del periódico Morning Post, anuncia que va a dejar el periodismo para casarse y fundar una familia. Pero Walter Burns, el editor del periódico y exmarido de Hildy, no está dispuesto a aceptarlo, por lo que se sirve de toda clase de tretas para retenerla en el periódico.

 

Comentarios: 

“The front page”, la pieza teatral escrita por Ben Hecht y Charles MacArtur, es ya toda una leyenda del siglo XX, una de las comedias mejor construidas de todos los tiempos. Y como no sólo de construcción vive el género, se hace necesario subrayar la poderosa carga satírica de su historia, que no es sólo una feroz diatriba contra el periodismo sensacionalista y sus mil y una argucias desalmadas, sino, al propio tiempo, una visión esperpéntica, negrísima, del sueño americano y una aviesa y enormemente atinada panorámica de la insoportable levedad del cinismo humano.

Se han hecho varias versiones de esta obra, pero sin duda, la de Hawks es la mejor. El director se permite la frivolidad de cambiar el sexo del periodista principal, ahora una mujer, para así poderle arrear mejor a su proverbial misoginia en lo tocante a la batalla de los sexos. Hawks rompe el lastre teatral mediante una enérgica, clásica e inventiva puesta en escena. Extrae de los actores principales y secundarios, actuaciones superlativas y, bajo su apariencia festiva típica de la “Scrabble Comedy” (comedia loca), propone un discurso agresivo, violento, incluso patético, del que nada ni nadie se libra. Los personajes hablan con una celeridad inusitada, se pisan las frases, entran y salen de escena a velocidad todavía mayor, se increpan, se engañan… El sustrato aparece muy claro: sus almas, las nuestras, como las páginas del rotativo, están impresas en tinta muy sucia.

El film ataca la injusticia, el lucro personal, el triunfo del engaño… La historia se desarrolla en el contexto de una corrupción generalizada. Hildy (una estupenda Rosalind Russell) asume la tipología Hawksiana, mujer independiente de fuerte carácter, mirada penetrante y actuación amenazadora con sus colegas del periodismo. Su jefe y ex marido Walter Burns (un deslumbrante Cary Grant) utilizará innumerables artimañas para recuperar el amor de su ex mujer. Una película saturada de gags antológicos, denunciando el conformismo burgués y el artificio mediático. En definitiva, ocupa un puesto de honor entre mis favoritas. (Antonio Morales)

Recomendada.



sábado, 15 de julio de 2023

Los Fabelman (Steven Spielberg, 2022)

 

Título original: The Fabelmans. Dirección: Steven Spielberg. País: USA. Año: 2022. Duración: 151 min. Género: Drama.

Guión: Tony Kushner, Steven Spielberg. Música: John Williams. Fotografía: Janusz Kaminski. Montaje: Michael Kahn, Sarah Broshar.  Producción: Kristie Macosko Krieger, Steven Spielberg, Tony Kushner.

Globo de Oro 2022 a la Mejor Película Dramática y al Mejor Director. 7 nominaciones a los Premios Oscar 2022 (incluyendo Mejor Película). Premio del Público a la Mejor Película en el Festival de Cine de Toronto 2022.

Fecha del estreno: 10 Febrero 2023 (España).

 

Reparto: Michelle Williams, Paul Dano, Gabriel LaBelle, Seth Rogen, Judd Hirsch, Mateo Zoryon Francis-DeFord, Julia Butters, Jeannie Berlin, Oakes Fegley, David Lynch, Robin Bartlett, Gabriel Bateman, Nicolas Cantu, Sam Rechner, Chloe East, Isabelle Kusman, Jonathan Hadary, Sophia Kopera, Birdie Borria, Alina Brace, Keeley Karsten, Chandler Lovelle.

 

Sinopsis:

Film semiautobiográfico de la propia infancia y juventud de Spielberg. Ambientada a finales de la década de 1950 y principios de los años 60, un niño de Arizona llamado Sammy Fabelman, influido por su excéntrica madre, artista, y su pragmático padre, ingeniero informático, descubre un secreto familiar devastador y explora cómo el poder de las películas puede ayudarlo a contar historias y a forjar su propia identidad.

 

Comentarios:

Añorar es un recurso de estilo tan socorrido como el pleonasmo. El énfasis a fuerza de repetir la misma frase (en eso básicamente consiste 'pleonasmear', valga el neologismo) ayuda a ganar tiempo para ordenar las ideas. La nostalgia cumple el mismo objetivo y sirve a idéntico propósito. Se recuerda el pasado para conjurar la perplejidad ante el presente, para convertir el estupor por lo perdido en bálsamo, para no morir de repente. Para ganar tiempo, decíamos. En realidad, la memoria es puro pleonasmo, es vivir de nuevo y mucho mejor lo vivido para dar énfasis a la existencia, para que algo tenga sentido, para durar un poco más. Como decía el mítico chiste de Woody Allen, lo peor de todo esto no es lo mal que se come aquí sino lo pequeño que son las raciones.

Los Fabelman, como ya sabrán a estas alturas de la temporada de premios, es de forma declarada y consciente "la más autobiográfica" de las películas de Steven Spielberg. Lo que quiere decir, debido al grado de identificación que cualquier espectador normal tiene con su cine, que también es algo biográfica de todos nosotros. Si ya en E.T. y sin demasiados miramientos, nos contaba el divorcio de sus padres, ahora hace lo mismo, pero sin marciano. O, mejor, el extraterrestre que todo lo cura es el propio cine, el cine entendido como refugio, el cine como "mi casa". Pero de un modo u otro, esta misma pulsión ha atravesado todo su cine. No en balde, el verdadero motor de buena parte de una filmografía siempre descrita como un patio de recreo para los hijos del 'boom' fue siempre la nostalgia de la autoridad, el deseo doloroso de precisamente el padre ausente.

Si nos fijamos, el esquema del progenitor obsesivo, volcado en su trabajo y ajeno a nada que tenga que ver con la familia se repite de un modo u otro en cada uno de sus trabajos, personales o no, con tenacidad. Y siempre (o casi) de la mano de un final catártico que llena ese vacío con el sucedáneo de una figura paterna más o menos convincente. La primera trilogía del arqueólogo que odia a las serpientes se cierra con la reconciliación de nuestro héroe con su progenitor en Indiana Jones y la última cruzada con un explícito y marcial "Sí, señor". Y el personaje al que da vida Richard Dreyfuss en Encuentros en la tercera fase no deja de ser un hombre infantilizado en pleno estado de regresión que consigue su sueño de ser adoptado por unos adultos perfectos llegados del espacio.



En Los Fabelman se repite el patrón, pero esta vez convertido no en mito sino en carne. Ahora el protagonista es el propio Spielberg de niño. Él se cuenta y lo hace a través de una fábula idealizada en la que la infancia y el propio cine se confunden. Se diría que en esta cinta coincide todo Spielberg: el que entiende su profesión y su arte como una forma de reescribir la propia realidad para quizá huir de ella, y el creador torturado que tiene en el cine, que descubrió cuando vio por primera vez El mayor espectáculo del mundo de Cecil B. DeMille, el consuelo y sustitutivo perfecto de la figura paterna. Ahora, y esto es novedad, el padre que interpreta Paul Dano no es alguien a quien recriminar su ausencia sino a quien comprender. Y la madre (una Michelle Williams cerca del milagro) es del mismo modo transformada en víctima de un tiempo que le impidió ser la concertista de piano que quiso ser. De algún modo, Spielberg le agradece a ella la herencia de la inspiración y le disculpa a él el carácter obsesivo que el propio director vive como legado.



La autobiografía idealizada que nos regala nada tiene que ver con los autorretratos torturados y ligeramente infectados de melancolía de Truffaut en Los 400 golpes o de Fellini en Amarcord u Ocho y medio. Es cine dentro del cine que reclama para sí la gracia de lo ingrávido, lo feliz y, sobre todo, la nostalgia sin sentimiento de culpa. Y es aquí, en su vocación hacia el autoperdón donde la película gana y pierde a la vez. Gana implicación emotiva con el espectador y pierde en profundidad, en verdadero examen de conciencia que ahora es, de forma autocondescendiente, un mágico cuento de hadas sin heridas.

Spielberg se imagina y se idealiza convertido en puro pleonasmo. Cuando Spielberg-Sammy (así se llama el personaje ideado por el propio Spielberg en colaboración con, de nuevo, Tony Kushner) descubra en la película familiar que acaba de rodar el secreto que condena a la amada madre y, de paso, salva al odioso padre, la infancia desaparece de golpe. Pero sin asomo de catarsis, sin drama, sin la hondura debida.

Y el propio Spielberg, merced al plácido y deslumbrante truco de magia que es Los Fabelman, se salva a sí mismo para ganar tiempo, para durar más, para, feliz, 'pleonasmear'. Nostalgia de la nostalgia. (Luis Martínez)

Recomendada.



viernes, 14 de julio de 2023

Houria (Libertad) (Mounia Meddour, 2022)


Título original: Houria (Freedom). Dirección: Mounia Meddour. País: Argelia. Año: 2022. Duración: 98 min. Género: Drama.

Guión: Mounia Meddour. Música: Maxence Dussere, Yasmine Meddour. Fotografía: Léo Lefèvre. Producción: Ink Connection, High Sea Production, Cirta Films, France 2 Cinema, Les Productions du Ch'Timi, Same Player, Scope Pictures, Shotinmars, Solar Entertainment. Distribuidora: Front Row Filmed Entertainment, Le Pacte, Wild Bunch.

Fecha del estreno: 30 Junio 2023 (España).

 

Reparto: Lyna Khoudri (Houria), Rachida Brakni (Sabrina), Nadia Kaci (Halima), Hilda Amira Douauoda (Sonia), Meriem Medjkane (Amel), Sarah Hamdi (Lamia).

 

Sinopsis:

Houria es una joven y talentosa bailarina. Para luchar por sus sueños y conseguir algo de dinero, participa en apuestas clandestinas. Pero una noche, tras haber ganado una fortuna, es atacada. Tras este inesperado acontecimiento, su mundo cambiará para siempre.

 

Comentarios: 

La intimidad es, por definición, inescrutable. Y filmarla es, por definición, complicado. No diremos imposible. Max Scheler hablaba del amor como un conocimiento transparente del otro que, en el momento de ofrecernos su intimidad, deja de ser, también por definición, alguien diferente a nosotros. Somos uno con la persona amada. Mounia Meddour lleva con estas dos películas, las dos con la proverbial actriz Lyna Khoudri de protagonista, empeñada en retratar la intimidad. Sin más. Se le puede añadir que su objeto de estudio es la intimidad femenina, pero se antoja redundante. Lo que le interesa a la directora de Papicha, sueños de libertad (2019) y ahora de Houria (Libertad) es ese momento extraño y casi milagroso en el que la cámara desaparece y el espectador se acerca a algo así como la intimidad transparente del cine. De repente, el espectador es uno con lo que se ve en pantalla. Puro amor. Puro cine.

Se cuenta la historia de una bailarina que para cumplir su sueño de bailar debe antes pasar una de esas pruebas que definen una vida. Y por ello pierde la voz y se fractura una pierna. En el fondo, como en su película anterior, se ve el paisaje de un país convulso donde a la mujer le cuesta ser mujer o simple ciudadana. Lo que sigue es una fábula sobre el poder de la danza para sanar. Pero también es un cuento sobre la solidaridad entre un grupo de mujeres por fuerza dañadas. Y ello sin renunciar a ser una radiografía de un mundo, el nuestro, dividido entre los que pueden y los que sueñan con poder. El resultado es un melodrama confuso en la narración y algo exagerado en las formas. Pero, y esto es lo que cuenta, detenido en algunos momentos de una claridad deslumbrante donde un grupo de mujeres se reconocen unas a otras hasta el punto de amarse. Y así hasta alcanzar la transparencia de la intimidad, la intimidad de los cuerpos y del propio cine. (Luis Martínez)

Recomendada.



jueves, 13 de julio de 2023

El caftán azul (Maryam Touzani, 2022)

 

Título original: The Blue Caftan. Dirección: Maryam Touzani. País: Marruecos. Año: 2022. Duración: 122 min. Género: Drama.

Guión: Maryam Touzani, Nabil Ayouch. Música: Kristian Eidnes Andersen. Fotografía: Virginie Surdej. Producción: Les films du nouveau monde, Ali n' Productions, Snowglobe Films.

Sección Oficial “Una cierta mirada” del Festival de Cine de Cannes 2022. Premio a la Mejor Actriz (Lubna Azabal) en el Festival de Cine de Valladolid (SEMINCI 2022).

Fecha del estreno: 10 Marzo 2023 (España).

 

Reparto: Saleh Bakri, Lubna Azabal, Ayoub Messioui.

 

Sinopsis:

Halim lleva mucho tiempo casado con Mina, con quien regenta una tienda tradicional de caftanes en la medina de Salé, una de las más antiguas de Marruecos. La pareja vive desde siempre con un secreto que Halim ha aprendido a ocultar, pero la enfermedad de Mina y la llegada a la tienda de un joven aprendiz amenazan con perturbar este equilibrio. Unidos por el amor, cada uno tratará de ayudar al otro a enfrentarse a sus miedos.

 

Comentarios: 

El debut hace tres años de la directora tangerina Maryam Touzani ya anunciaba una sugerente mirada capaz de adentrarse con sabiduría en las realidades ocultas de su país, Marruecos. Si “Adam” giraba alrededor del estigma de ser madre soltera en una sociedad retrógrada a través de tres personajes, una joven embarazada, una viuda y su hija, la nueva película de Touzani, “El caftán azul”, aborda la homosexualidad, latente y secreta en esa misma sociedad, también a través de tres personajes y con la misma sensibilidad e inteligencia de su anterior filme.

La estupenda actriz Lubna Azabal vuelve a ser el eje de un conflicto ajeno a su cuerpo, pero no a su mirada. Si en “Adam” su personaje regentaba con amargura una pastelería, ahora se trata de la dueña de una tienda de ropa y tejidos en la que su esposo y un joven ayudante confeccionan con mimo preciosos caftanes. Touzani se detiene en las tareas artesanas, en los bordados y en las delicadas y nobles manos masculinas que cosen esta típica indumentaria magrebí mientras la esposa se dedica a dar la cara en el comercio. La rutina de la pequeña sastrería oculta una realidad de la que no se habla pero que está presente en cada plano, la homosexualidad de un marido bueno y cariñoso que establece otro tipo de complicidades y afectos con una mujer acorralada por una enfermedad de la que tampoco se habla.

Pero “El caftán azul” es sobre todo la historia de un silencioso triángulo amoroso, un melodrama elegante que respira amor por sus tres personajes, que observa sus vidas a través de objetos y rituales, platos de comida, frutas e hilos dorados. Costumbres y tradiciones que se cuelan como la música por la ventana sin caer en la postal, sino con un conocimiento profundo y respetuoso de la sociedad que retrata. (Elsa Fernández-Santos)

Recomendada.




miércoles, 12 de julio de 2023

The Quiet Girl (Colm Bairéad, 2022)

 

Título original: An Cailín Ciúin. Dirección: Colm Bairéad. País: Irlanda. Año: 2022. Duración: 95 min. Género: Drama.

Guión: Colm Bairéad (basado en una historia de Claire Keegan). Música: Stephen Rennicks. Fotografía: Kate McCullough. Montaje: John Murphy. Producción: Cleona Ní Chrualaoí.

Nominada al Oscar 2022 a Mejor Película Internacional. Mejor Fotografía en los Premios del Cine Europeo 2022. Oso de Cristal a la Mejor Película (Generation Kplus) en el Festival de Cine de Berlín 2022. Espiga de Plata en el Festival de Cine de Valladolid (Seminci 2022).

Fecha del estreno: 24 Febrero 2023 (España).

 

Reparto: Catherine Clinch, Carrie Crowley, Andrew Bennett, Michael Patric, Kate Nic Chonaonaigh, Carolyn Bracken, Joan Sheehy, Tara Faughnan, Neans Nic Dhonncha, Eabha Ni Chonaola.

 

Sinopsis:

La Irlanda rural, 1981. Cáit es una reservada niña de nueve años que está desatendida por parte de su pobre, disfuncional y demasiado numerosa familia. Se enfrenta en silencio con dificultades en la escuela y en casa, y ha aprendido a pasar desapercibida para cuantos la rodean. Cuando llega el verano y se acerca la fecha del parto de su madre, Cáit es enviada a vivir con unos parientes lejanos. Sin saber cuándo volverá a casa, se queda en el hogar de unos desconocidos sin más pertenencias que la ropa que lleva puesta. Poco a poco, y gracias a los cuidados de la familia Kinsella, Cáit realiza notables progresos y descubre una nueva forma de vivir. Pero en esta casa donde reina el afecto y no parece haber secretos, ella descubre una dolorosa verdad.

 

Comentarios:

Se hace difícil recordar otras películas más elocuentes y sensibles que The Quiet Girl a la hora de explorar el poder del silencio como herramienta de protección y para sugerir alternadamente serenidad, represión, soledad, miedo y vergüenza. 

Ambientada a principios de los años 80, tiene como protagonista a Cáit (Catherine Clinch), una niña que usa la callada como respuesta tanto a la indiferencia que recibe en la casa familiar como al rechazo del que es víctima en el colegio, y desde el principio resulta demoledora por la sutil precisión con la que retrata la miserable existencia de la pequeña.

Afortunadamente, Cáit es instada a mudarse temporalmente con unos parientes, a un hogar más cálido y apacible que sin embargo, como el director Colm Bairéad va dejando claro gradualmente a través de la atmósfera de misterio y amenaza de la que envuelve a su diminuta heroína, está contaminado por el tipo de dolor que no puede ser explicado con palabras. Allí, en cualquier caso, Cáit experimenta dosis de amor y afecto que no creía posibles, y para escenificar esa revelación Bairéad apuesta por la discreción y el sigilo sin renunciar lo más mínimo a la contundencia emocional.

The Quiet Girl avanza con ritmo lánguido, dejando que las composiciones de los planos se erijan en significantes de las zozobras de sus personajes y que actividades mundanas como pelar patatas o correr por el campo funcionen a modo de símbolos de amor incondicional, comunicando con conmovedora precisión el efecto balsámico que esos momentos pueden llegar a tener para un ser humano que ha vivido demasiado tiempo privado de incluso los más pequeños actos de bondad.

La honestidad y la inteligencia que la película derrocha le impiden pretender que el camino que Cáit tiene por delante no está lleno de incertidumbres y, al mismo tiempo, la ayudan a convencernos de que tendrá los recursos suficientes para adaptarse adondequiera que la vida la lleve en el futuro. (Nando Salva)

Recomendada.