lunes, 5 de diciembre de 2022

Banda Sonora Original: The Batman

 

La sociedad dicta el cine que se produce. Y la de hoy en día sigue demandando superhéroes, quizá debido a la relación entre las posibilidades que ofrece el avance de los efectos visuales y el momento que vivimos en el que lo diferente (el superhéroe como metáfora) tiende a integrarse en el conjunto, lo cual a largo plazo acabará por hacerlo desaparecer. Así, Warner Bros ha reproducido en 2022 uno de sus personajes más icónicos, un Batman que ya ha sido interpretado y reconducido media docena de veces (seis actores diferentes) en algo más de treinta años, desde aquel hito cinematográfico dirigido por Tim Burton en 1989. En esta ocasión se opta por dirigir la atención al lado más detectivesco del personaje, a la vez que sórdido, en una película, la de Matt Reeves, que alcanza las tres horas de duración.

 

No ayuda a hacer más llevadero el tránsito intestinal de la película el score de Michael Giacchino, pero sí en hacerlo más sórdido. Al final, si el objetivo era convertir lo retro en cool, parece conseguido. Por encima de todo ello, lo que tenemos es un score en la línea de los que el compositor de Nueva Jersey viene creando junto a Matt Reeves, hasta el punto de qué quitando algún elemento de la sección de percusión, podríamos estar escuchando perfectamente una tercera entrega de El Planeta de los Simios.

 

The Batman (2022) es, en lo que ha música se refiere, un score puramente giachiniano. Ese ritmo lento y pulsante, tanto para la acción como para la gestión del drama, que el compositor ya comenzase a experimentar en su génesis compositivo, la serie Perdidos, aparece en The Batman desde el minuto uno y hasta el final, durante dos horas de música, lo que hace de la experiencia fílmica casi una contemplación. Y sinceramente, con una hora menos de película, y una hora menos de música, estaríamos probablemente hablando de un score redondo. Menos siempre es más.

 

Así que tenemos un nuevo Batman, esta vez cien por cien Giacchino, lo cual es bueno, pero que no deja de tener sus influencias, y entre ellas está el trabajo realizado para el mismo superhéroe por otros compositores serios, especialmente el de Elliot Goldenthal (Batman Forever y Batman y Robin) y Hans Zimmer (la trilogía del Batman de Nolan). La influencia se deja sentir más en el color orquestal que en las líneas temáticas, especialmente en lo que se refiere a la combinación de percusión y el trabajo con metales. En uno de los mejores cortes de acción del score, Highway to the Anger Zone puede escucharse perfectamente esa influencia del trabajo de Goldenthal en la ampulosidad del viento metal insertada en una construcción a largo plazo más típica de Zimmer, incluso con ritmos y transiciones muy típicas del compositor alemán hacia el final.

 

El corte mencionado, por otra parte, es una de las pocas ocasiones en las que el score puntúa (redundancia) una escena de acción, reduciéndose prácticamente a dos los momentos en los que el Batman de Giacchino es una partitura de acción. Aunque eso sí, son dos de los mejores momentos del trabajo en su conjunto, porque Giacchino, y eso ya lo hemos dicho varias veces por esta página, es el último de una larga tradición de grandes compositores de música de acción, y desde luego el que más ocasiones tiene de sacar ese talento a reducir. A la excepcional Highway to the Anger Zone hay que añadir las dos partes de A Bat in the Rafters, menos excesivas, pero más densas dramáticamente.

 

Eso sí, lo que va a distinguir el score de The Batman en los años venideros no va a ser su retrocolor orquestal ni su música de acción, sino su contenido temático. Como ocurre con la música de acción, Giacchino es uno de los compositores actuales que más ocasiones tiene de escribir temas, melodías, como hicieron los padres de la música de cine desde que se incorporó la banda sonora al celuloide, y antes que ellos los compositores de ópera italianos o alemanes y los de la Zarzuela españoles.

 


The Batman se asienta sobre tres identidades temáticas principales, con cuatro temas muy destacados. La primera identidad es la de Batman/ Bruce Wayne, y aquí es donde me imagino que Giacchino más vueltas tuvo que darle a la historia. Al fin y al cabo se trata de continuar una senda en la que han dejado buenos temas otros compositores, y especialmente icónicos en el caso de Danny Elfman (Batman, 1989) y de Zimmer (Batman Begins, 2005). Tantas vueltas derivaron en cuatro notas que aparecerán decenas de veces en el score. El tema de Batman, el detective, cuatro notas, misterioso. Cuando se repite, la última de las cuatro notas es la primera del siguiente ciclo. Así que además de misterioso, encadenado. Normalmente será interpretado mediante campanas tubulares, el piano y el viento metal. En el lado contrario, el tema de Bruce Wayne, la persona y no el detective, tiene una expresión musical noble, aunque triste, que aparece por primera vez en Funeral and Far Between, y que adquirirá más desarrollo en la parte final.

 

La segunda identidad temática en aparecer es la del villano, Enigma, representada por un pequeño coro de niños y una fina línea melódica interpretada por violines de cuatro notas ascendentes y dos descendentes, y que en el score puede escucharse ya desde el segundo corte, Mayoral Ducting. De las cuatro identidades temáticas, me parece la menos interesante, por repetitiva, si bien hacia el final del score tiene un momento de evolución hacia lo ampuloso, convirtiéndose en la base temática de uno de los mejores cortes musicales, como es el A Bat in the Rafters.

 

Por último, y desde la cuarta pista, Don´t Be Voyeur with Me, Giacchino desempolva el mejor de los cuatro temas, el de Catwoman. Con un aire lejano a John Barry (como ya había ocurrido con algún tema de los dos scores que hizo para El Planeta de los Simios, por cierto), un toque de Blues en su naturaleza, y una melodía espléndida, sibilina, bella, ejecutada con delicadeza por los violines.

 

En definitiva, The Batman es un buen score, que como sucede con muchos otros del compositor, preveo que con el tiempo envejecerá bien, admitirá nuevas perspectivas, y hará hueco a fijarse en esta y aquella orquestación interesante que había pasado desapercibida. Giacchino es un compositor total. Sus obras son ricas temáticamente, son suyas a pesar de las fuertes influencias (Williams, Mancini, Schifrin, siempre estarán presentes en su música), y sobre todo son inteligentes y elevan el film al que acompañan. Su único debe, a estas alturas de su carrera, dos décadas ya, es no haberse hecho un hueco en el género del drama, del cine serio, incluso, algo para lo que trabajos como su biblia de Perdidos le capacita sobradamente. De momento, es el mejor compositor de las dos últimas décadas del cine como pura forma de entretenimiento. The Batman es brillante, un poco larga y tediosa en algunos momentos, pero rica orquestal y temáticamente, y con un par de momentos de acción sencillamente sublimes. Ojalá tenga ocasión de hacer alguna cosa más como Jojo Rabbit (2019), porque son esas músicas las que conectan con las personas más profundamente. Si no, aún le quedarán esos sentidos momentos que no pasan desapercibidos de Up (2015), Inside Out (Del Revés, 2015) y Coco (2017). (Braulio Fernández)

 

Nos quedamos con el corte que abre el álbum, cuyo título es: Can't Fight City Halloween.



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