miércoles, 12 de julio de 2023

The Quiet Girl (Colm Bairéad, 2022)

 

Título original: An Cailín Ciúin. Dirección: Colm Bairéad. País: Irlanda. Año: 2022. Duración: 95 min. Género: Drama.

Guión: Colm Bairéad (basado en una historia de Claire Keegan). Música: Stephen Rennicks. Fotografía: Kate McCullough. Montaje: John Murphy. Producción: Cleona Ní Chrualaoí.

Nominada al Oscar 2022 a Mejor Película Internacional. Mejor Fotografía en los Premios del Cine Europeo 2022. Oso de Cristal a la Mejor Película (Generation Kplus) en el Festival de Cine de Berlín 2022. Espiga de Plata en el Festival de Cine de Valladolid (Seminci 2022).

Fecha del estreno: 24 Febrero 2023 (España).

 

Reparto: Catherine Clinch, Carrie Crowley, Andrew Bennett, Michael Patric, Kate Nic Chonaonaigh, Carolyn Bracken, Joan Sheehy, Tara Faughnan, Neans Nic Dhonncha, Eabha Ni Chonaola.

 

Sinopsis:

La Irlanda rural, 1981. Cáit es una reservada niña de nueve años que está desatendida por parte de su pobre, disfuncional y demasiado numerosa familia. Se enfrenta en silencio con dificultades en la escuela y en casa, y ha aprendido a pasar desapercibida para cuantos la rodean. Cuando llega el verano y se acerca la fecha del parto de su madre, Cáit es enviada a vivir con unos parientes lejanos. Sin saber cuándo volverá a casa, se queda en el hogar de unos desconocidos sin más pertenencias que la ropa que lleva puesta. Poco a poco, y gracias a los cuidados de la familia Kinsella, Cáit realiza notables progresos y descubre una nueva forma de vivir. Pero en esta casa donde reina el afecto y no parece haber secretos, ella descubre una dolorosa verdad.

 

Comentarios:

Se hace difícil recordar otras películas más elocuentes y sensibles que The Quiet Girl a la hora de explorar el poder del silencio como herramienta de protección y para sugerir alternadamente serenidad, represión, soledad, miedo y vergüenza. 

Ambientada a principios de los años 80, tiene como protagonista a Cáit (Catherine Clinch), una niña que usa la callada como respuesta tanto a la indiferencia que recibe en la casa familiar como al rechazo del que es víctima en el colegio, y desde el principio resulta demoledora por la sutil precisión con la que retrata la miserable existencia de la pequeña.

Afortunadamente, Cáit es instada a mudarse temporalmente con unos parientes, a un hogar más cálido y apacible que sin embargo, como el director Colm Bairéad va dejando claro gradualmente a través de la atmósfera de misterio y amenaza de la que envuelve a su diminuta heroína, está contaminado por el tipo de dolor que no puede ser explicado con palabras. Allí, en cualquier caso, Cáit experimenta dosis de amor y afecto que no creía posibles, y para escenificar esa revelación Bairéad apuesta por la discreción y el sigilo sin renunciar lo más mínimo a la contundencia emocional.

The Quiet Girl avanza con ritmo lánguido, dejando que las composiciones de los planos se erijan en significantes de las zozobras de sus personajes y que actividades mundanas como pelar patatas o correr por el campo funcionen a modo de símbolos de amor incondicional, comunicando con conmovedora precisión el efecto balsámico que esos momentos pueden llegar a tener para un ser humano que ha vivido demasiado tiempo privado de incluso los más pequeños actos de bondad.

La honestidad y la inteligencia que la película derrocha le impiden pretender que el camino que Cáit tiene por delante no está lleno de incertidumbres y, al mismo tiempo, la ayudan a convencernos de que tendrá los recursos suficientes para adaptarse adondequiera que la vida la lleve en el futuro. (Nando Salva)

Recomendada.



martes, 11 de julio de 2023

El cuarto pasajero (Alex de la Iglesia, 2022)

 

Título original: El cuarto pasajero. Dirección: Alex de la Iglesia. País: España. Año: 2022. Duración: 99 min. Género: Comedia, Road Movie.

Guión: Jorge Guerricaechevarría, Álex de la Iglesia. Música: Roque Baños. Fotografía: Rita Noriega. Producción: Pokeepsie Films, Telecinco Cinema, Mediaset España, Movistar Plus+.

Nominada a Mejor Comedia en los Premios Feroz 2022.

Fecha del estreno: 28 Octubre 2022 (España).

 

Reparto: Alberto San Juan, Blanca Suárez, Ernesto Alterio, Rubén Cortada, Carlos Areces, Enrique Villén, Jaime Ordóñez, Gorka Aguinagalde, Carolo Ruiz, María Jesús Hoyos, Josep Maria Riera.

 

Sinopsis:

Julián, un divorciado de 50 años con problemas económicos, recurre a una aplicación para compartir su coche con desconocidos y, en especial, con alguien que ya no lo es tanto: Lorena, una joven que viaja a menudo a Madrid. Desde hace meses tiene un asiento fijo en su coche y últimamente también en su corazón. Julián quiere aprovechar el viaje para sincerarse con ella, pero un error a la hora de escoger el resto de los ocupantes incluye a un inquietante pasajero, que provocará un radical cambio en el rumbo de los acontecimientos..

 

Comentarios: 

Dos años después de la emisión de la estupenda primera temporada de 30 monedas, apenas seis meses después del estreno en cines de la discreta Veneciafrenia, y a unos meses también del aterrizaje en 2023 de la segunda temporada de la serie del catolicismo, el mal y las crónicas de un pueblo (30 monedas), Álex de la Iglesia tiene nueva película en cartelera: El cuarto pasajero, desenfrenada comedia romántica con estructura de road movie, de gracia desigual y discutible reparto. La capacidad de trabajo del director de El día de la bestia y La comunidad, con Jorge Guerricaechevarría como habitual coguionista, es encomiable. Su creatividad, sin embargo, se muestra dispar en una obra inequívocamente suya, tanto en sus preocupaciones como en su estilo.

El cine a borbotones de De la Iglesia, desequilibrado, procaz y audaz, ese que irrumpe en un microcosmos formado por caracteres opuestos con particularidades personales cercanas a la perturbación, pero partiendo siempre de un reconocible costumbrismo, aparece una vez más en El cuarto pasajero, el viaje a través de un servicio de vehículo compartido de cuatro personajes muy distintos, aunque solo tres de ellos tengan interés. Y he ahí uno de los primeros problemas de la película: el rol de Rubén Cortada —que, de todos modos, ofrece una interpretación correcta con lo poco que tiene a su alcance— solo parece estar allí como motivo para el desencadenamiento de los celos del protagonista interpretado por Alberto San Juan. Por lo demás, es como si pasara por allí; como si los guapos solo pudieran ser guapos y nada más. Salvo una pincelada de egoísmo sin demasiada relevancia en la parte final, nada aporta. Y eso en una historia con cuatro únicos personajes metidos en un coche tres cuartos del metraje es una rémora.

El hombre de mediana edad obseso del control, adicto al ensayo para cada una de las facetas de su vida, solitario, prefabricado por él mismo y ajeno a cualquier forma de espontaneidad en su devenir diario sí es un personaje con posibilidades. También el caradura arribista, pícaro español con ademanes de pijo, vividor e insoportable para cualquiera con dos dedos de frente, al que pone rostro Ernesto Alterio. Pero con ellos ocurre algo sorprendente. Alberto San Juan, que interpreta al primero, parece fuera de foco. San Juan viene de desplegar una gracia espectacular en Sentimental y en El test, dos de sus últimos trabajos en comedia, ejerciendo el papel de payaso que todo lo embrolla sin necesidad de convertirse en un histrión. Con una brillante modulación de la voz y el gesto, y casi sin alzar la ceja, ese rol del clásico bufón augusto, liante, provocador y absurdo, parece perfecto para él. En cambio, el clown que interpreta en El cuarto pasajero, el payaso blanco objeto de las bromas del augusto Alterio, representante de lo adulto y lo recto en comparación con el burlador, le deja mustio.

Película sobre la soledad y la incomunicación en la era de las redes sociales, de reflexión ligera sobre la crisis económica y comicidad dispersa, El cuarto pasajero avanza a trompicones hasta el habitual final de las historias de De la Iglesia: un volcán de fuegos artificiales repleto de fisicidad y acción. Hay puntuales momentos brillantes y otros metidos con calzador, sin coherencia interna alguna (el del hotel y la piscina como paradigma). Pero finalmente lo que mejor funciona es el elemento romántico, la mirada desolada y sangrienta de San Juan y Blanca Suárez en la pesadilla de la carretera, el viaje en la peor compañía y el triunfo de la desfachatez. El infierno son siempre los otros. (Javier Ocaña)

Recomendada (con reservas).




lunes, 10 de julio de 2023

La maternal (Pilar Palomero, 2022)

 

Título original: La maternal. Dirección: Pilar Palomero. País: Francia. Año: 2022. Duración: 122 min. Género: Drama.

Guión: Pilar Palomero. Fotografía: Julián Elizalde. Montaje: Sofie Escudé. Música: Frederick Schlinder. Sonido: Leo Dolgan. Producción: Inicia Films, BTeam Pictures, RTVE, TV3, Aragon TV, Movistar Plus+.

Premio a la Mejor Interpretación Protagonista (Carla Quílez) en el Festival de Cine de San Sebastián 2022. Nominada a Mejor Película en los Premios Goya 2022.

Fecha del estreno: 18 Noviembre 2022 (España).

 

Reparto: Carla Quílez, Àngela Cervantes, Jordan Dumes, Pepe Lorente, Olga Hueso, Rubén Martínez, Gal-la Sabaté, Neus Pàmies, Clàudia Dalmau, Sheila Baños, Claudia Medina, Jamila Bengharda, Karol Ruiz-Tagle.

 

Sinopsis:

Carla tiene 14 años y es una joven desafiante y rebelde. Vive en un viejo restaurante de carretera en las afueras de un pueblo con su joven madre soltera mientras falta a clase y pasa las horas con su amigo Efraín. Cuando la trabajadora social se da cuenta de que está embarazada de cinco meses, Carla ingresa en 'La Maternal', un centro para madres menores de edad donde comparte su día a día con otras jóvenes como ella. Juntas con sus bebés, se enfrentarán a este nuevo mundo de adultos para el que no les ha dado tiempo a prepararse.

 

Comentarios:

Hace dos años, Pilar Palomero (Zaragoza, 1980) convirtió su ópera prima, Las niñas, en una de las películas más premiadas y aplaudidas del cine español reciente. La lógica losa de aquel prematuro éxito se desintegró ayer en el Festival de San Sebastián. Su segunda película, La Maternal, lleva mucho más lejos todos los logros de aquel primer filme a lomos de una indagación, llena de amor y verdad, de la maternidad adolescente.

Es difícil no enamorarse de esta película: tras su enorme tacto, hay una mirada sensible y profunda a una realidad que se presta a los tópicos fáciles. El enorme respeto de Palomero por el tema, su manera de evitar los aspectos más morbosos, se saldan con una certeza: a Palomero le importa mucho más el material humano de su película, y eso incluye a una protagonista muy joven y a un coro de actrices secundarias naturales que han pasado por experiencias traumáticas, que embelesarse consigo misma. La Maternal no necesita ser perfecta para ser redonda y eso solo habla bien de la mujer y del equipo que ha llevado la batuta de un filme que aborda un asunto tan crudo como ser madre cuando aún no has dejado de jugar a la pelota.

La música también es central en la película de Pilar Palomero. Concretamente, la canción de Estopa que la madre interpretada por la magnífica actriz Ángela Cervantes le ponía a la protagonista cuando era un bebé. Ese bebé es el que ahora, con 14 años, tiene que crecer a la fuerza por un embarazo precoz. Aunque la rutina alrededor del centro de acogida de menores embarazadas es lo más sensible del filme, también entra dentro de lo más previsible.

Pero donde La Maternal se dispara es en la relación entre Cervantes y su hija, interpretada por una extraordinaria Carla Quílez. Es esa dificultosa historia de amor entre una madre-niña (Cervantes) y una niña-madre (Quílez) la que corta la respiración. Tiene ecos al Jamón, jamón de Bigas Lunas (no es casual que el personaje de Cervantes se llame Penélope y que vivan en un pobre restaurante de la carretera de los Monegros), pero también a The Florida Project, de Sean Baker, una de las películas que mejor ha contado ese extraño juego roto que se establece entre una madre joven y perdida y su niña.

La presentación del personaje de Clara es formidable, viendo porno en el móvil con su “mejor amigo”, jugando al fútbol, más dura y rápida que cualquier chico. Es una “punki”, como lo era Linda Manz en Out of the Blue, la obra maestra de Dennis Hopper. Una pequeña punki que baila reggaeton y trap y tiene celos del novio de su madre, porque como todas las chicas duras en el fondo solo quiere que su madre sea para ella sola.

La Maternal es una película tan dolorosa como emocionante. Su contagiosa verdad ya está en marcha. (Elsa Fernández-Santos)

Recomendada.




sábado, 8 de julio de 2023

TÁR (Todd Field, 2022)

 

Título original: TÁR. Dirección: Todd Field. País: USA. Año: 2022. Duración: 158 min. Género: Drama.

Guión: Todd Field. Música: Hildur Guðnadóttir. Fotografía: Florian Hoffmeister. Producción: Todd Field, Alexandra Milchan, Scott Lambert.

Coa Volpi a la Mejor Actriz (Cate Blanchett) en el Festival de Cine de Venecia 2022. Globo de Oro a la Mejor Actriz de Drama (Cate Blanchett) en los Globos de Oro 2022. Nominada a Mejor Película en los Premios Oscar 2022.

Fecha del estreno: 27 Enero 2023 (España).

 

Reparto: Cate Blanchett, Nina Hoss, Noémie Merlant, Mark Strong, Sam Douglas, Sydney Lemmon, Murali Perumal, Diana Birenyte, Vivian Full, Amanda Blake, Julian Glover, Allan Corduner, Lucie Pohl, Lee R. Sellars, Sylvia Flote, Frank Röth, Sophie Kauer.

 

Sinopsis:

La mundialmente famosa Lydia Tár está a solo unos días de grabar la sinfonía que la llevará a las alturas de su ya formidable carrera. La notablemente brillante y encantadora hija adoptiva de Tár, Petra, de seis años, tiene un papel clave en la tarea. Y cuando los elementos parecen conspirar contra Lydia, la niña es un apoyo emocional importante para su madre en apuros.

 

Comentarios:

Este título llega a la pantalla precedido por el aura de Cate Blanchett, cuya interpretación ha merecido ya muchos premios, entre ellos el de mejor actriz en el Festival de Venecia, el Globo de Oro y el del Círculo de Críticos de Nueva York, aunque aún le falta por medirse contra los dos grandes galardones, el Oscar y el público de taquilla. El trabajo de Cate Blanchett es, desde luego, irreprochable en su forma y logradísimo en su fondo, en la cantidad de material para la reflexión que pone en su personaje, una celebérrima directora de orquesta, Lydia Tár, de cuya historia se ocupa la cámara y la intención del guionista y director, Todd Field.

Lydia Tár no es un personaje real, pero sin duda son muchos y bien exprimidos para que gotee la sustancia del zumo de nuestro tiempo, es una mujer que tiene y merece una batuta, que es ‘maestro’, patrón y que acepta desde el podio que le ha dado su enorme talento la responsabilidad de encontrar la excelencia, sin humildad, sin descanso.

Todd Field ha puesto a su personaje ante la gran música y la gran orquesta, pero de lo que habla vale para cualquier otra actividad artística, deportiva, intelectual…, y detrás de ello se adivina una pregunta incómoda para la normalidad de lo humano: ¿Cómo no se va considerar un dios alguien capaz de abrirle las aguas de los mares a un Moisés cualquiera? Y detrás aún de la pregunta se halla el irritante compuesto de tener autoridad.

Es magnífico cómo Field y Blanchett nos introducen, se sea o no melómano, en esos pormenores que relacionan las manos del director con la música de la orquesta, ese modo de ser dios y construir el tiempo (tempo) y el alma de la pieza, cómo modelar el sentimiento entre el vuelo, el silencio, el oído, la piel. Y se salen ambos al compás para dejar lo divino y entrar en lo humano, la relación de esa mujer, lesbiana, autoritaria, conquistadora, con su pareja violinista en su orquesta, con la hija adoptada de ambas, con los patrocinadores y publicistas y con su propia conducta como jefa, artista minuciosa, mujer vehemente, egoísta y con tendencia al atropello y al abuso laboral y sexual.

Es una película larga y ‘agrouyerada’, con agujeros por los que desaparecen sin atar algunos de los hilos argumentales que propone; no es importante, porque en ella, la directora, está todo el queso de la historia y esos hilos que tensan también excelentes actores, como Nina Hoss (su pareja), Mark Strong (su Salieri), Noémi Merlant (su mano derecha) o Sydney Lemmon (violonchelista joven a la que apunta con su batuta) están ahí para tornear la personalidad de Lydia Tár, para que veamos su gracia y su desgracia.

Tanto en lo visual como en lo musical y dramático, ‘Tár’ es profundamente elegante y atractiva, y explica la música, el mundo y el ser humano con profundidad. Sobresale por encima, naturalmente, el trabajo de Cate Blanchett, que pulsa cada tecla hasta el fondo y que deja que suene la sinfonía y el chirrido, y que abre una porfía muy actual (aunque ininteligible por el ruido) sobre el espontáneo, casi natural, atropello de los dioses a los humanos que quieren atravesar las aguas del mar. Y si el atropello está en la naturaleza de los dioses, en los humanos está, o debiera, la inteligencia de sortearlos (como Ulises) y hay un momento en ‘Tár’ que mueve a la reflexión y la polémica, cuando la joven chelista se niega a cruzar las aguas con un simple «tengo jet lag» y no acepta el envite. (Oti Rodríguez Marchante)

Recomendada.



viernes, 7 de julio de 2023

Almas en pena en Inisherin (Martin McDonagh, 2022)

 

Título original: The Banshees of Inisherin. Dirección: Martin McDonagh. País: Reino Unido. Año: 2022. Duración: 114 min. Género: Comedia dramática.

Guión: Martin McDonagh. Música: Carter Burwell. Fotografía: Ben Davis. Montaje: Mikkel E.G. Nielsen. Producción: Graham Broadbent, Peter Czernin.

Globo de Oro 2022 a la Mejor Película de Comedia. Copa Volpi al Mejor Actor (Colin Farrell) en el Festival de Cine de Venecia 2022. 9 nominaciones a los Premios Oscar 2022 (incluido Mejor Película).

Fecha del estreno: 3 Febrero 2023 (España).

 

Reparto: Colin Farrell, Brendan Gleeson, Kerry Condon, Barry Keoghan, Pat Shortt, David Pearse, Gary Lydon, Jon Kenny.

 

Sinopsis:

Ambientada en una isla remota frente a la costa oeste de Irlanda, ‘Almas en pena de Inisherin’ cuenta la historia de dos amigos de toda la vida, Pádraic y Colm, quienes se encuentran en un callejón sin salida cuando Colm pone fin a su amistad de un modo abrupto. Un Pádraic atónito, ayudado por su hermana Siobhán y por Dominic (un joven con problemas), se esfuerza por reconstruir la relación, negándose a aceptar las negativas de su amigo de siempre. Cuando Colm le plantea a Pádraic un ultimátum desesperado, los acontecimientos se precipitan y provocan consecuencias traumáticas.

 

Comentarios:

Martin McDonagh es un dramaturgo y director inglés de origen irlandés y tiene demostrado un gran talento para manejar en sus historias la truculencia, la humanidad, ese aburrimiento cercano a la depresión, el sarcasmo trágico y los olores y sabores del ambiente. Todo eso, en mayores o menores dosis lo tenemos visto en sus títulos, ‘Escondidos en Brujas’, ‘Siete psicópatas’, ‘Tres anuncios en las afueras’ y, ahora, en estas almas en pena a las que mira, y comprende, su última película. Es evidente que sus actores favoritos para dirigirse a nosotros son Colin Farrell y Brendan Gleeson (presentes en varias) y que aquí le regalan una interpretación perfecta, matizadísima, para entender incluso lo ininteligible.

La historia ocurre en una isla frente a la costa oeste de Irlanda, Inisherin, tan ficticia y tan atiborrada de espíritu (tal vez, cliché) irlandés como el Innisfree de Ford, un lugar donde la rutina se mastica y la monotonía es un arte, y lo que se cuenta allí es una fractura, la amistad rota entre dos hombres porque uno descubre que el otro lo aburre solemnemente: lo que era camaradería, fraternidad, se convierte de un día para otro en un tedio insoportable.

Pádraic (Farrell) aburre a Colm (Gleeson) y se forma entre ellos un grumo de melancolía y abatimiento que el guion, la cámara y la interpretación le dan forma entre pedazos de humor negro y drama conmovedor. Son personajes sencillos, simplones, rústicos, de tozudez cimarrona y de honradez cercana a lo absurdo, y tanto Farrell como Gleeson los convierten en generadores de sentimientos fortísimos y cercanos a lo shakespeariano, como el dolor espiritual por el desprecio o el dolor físico por el sacrificio para honrar la propia palabra (la mutilación como tarjeta de crédito de la palabra dada).

Pero por encima de lo grueso de la anécdota está la necesidad de la película de construir esos estados de ánimo, o mejor, desánimo, como única vestimenta de vida, que se aprecia en la erosión de los dos personajes, pero también en los interpretados por Kerry Condon (la hermana de Pádraic) y el joven Barry Keoghan, que descifran ese mal de islote, esos síntomas de desagüe vital, esa necesidad de huir del día a día como sea. Los cuatro actores, por cierto, candidatos este año al Oscar de interpretación, protagonista y de reparto.

Está muy bien trabajada la atmósfera, los ambientes, el revoltillo de diálogos entre lo insustancial y lo esencial para que se oiga el lamento de esas almas… Una película que, vista de lejos, apenas parece contar algo más que una anécdota alargada, extremada, pero que, en su interior, deja oír el eco de las bombas, la sinrazón de la guerra (civil), o de la paz, la facilidad de abrir heridas y lo penoso de cauterizarlas. Inisherin es la contraportada de Innisfree, pero, claro, una es bruma y la otra era sol. (Oti Rodríguez Marchante)

Recomendada.



jueves, 6 de julio de 2023

Argentina, 1985 (Santiago Mitre, 2022)


Título original: Argentina, 1985. Dirección: Santiago Mitre. País: Argentina. Año: 2022. Duración: 140 min. Género: Drama, Thriller.

Guión: Santiago Mitre, Mariano Llinás. Fotografía: Javier Juliá. Música: Pedro Osuna. Montaje: Consuelo Catucci. Producción: La Unión de los Ríos, Kenya Films, Infinity Hill, Amazon Studios.

Premio FIPRESCI en el Festival de Cine de Venecia 2022. Premio del Público en el Festival de Cine de San Sebastián 2022.

Fecha del estreno: 30 Septiembre 2022 (España)

 

Reparto: Ricardo Darín, Peter Lanzani, Alejandra Flechner, Carlos Portaluppi, Norman Briski, Héctor Díaz, Alejo García Pintos, Claudio Da Passano, Gina Mastronicola, Walter Jakob, Laura Paredes.

 

Sinopsis:

Argentina, 1985 está inspirada en la historia real de Julio Strassera, Luis Moreno Ocampo y su joven equipo jurídico que se atrevieron a acusar, contra viento y marea, a contrarreloj y bajo constante amenaza, a la más sangrienta dictadura militar argentina. Una batalla de David contra Goliat, con los héroes menos esperados.  

 

Comentarios: 

En un discurso inesperadamente emotivo al recoger el premio del público en el Festival de San Sebastián, el actor Chino Darín, esta vez en calidad de productor, apuntó hacia la justicia poética que había detrás del reconocimiento “popular y anónimo” a una película que habla “de la democracia” precisamente en un momento en el que sus valores peligran por medio mundo.

En su acertado mensaje, el hijo de Ricardo Darín —actor que en Argentina, 1985 da vida al célebre fiscal Julio César Strassera, responsable junto a Luis Moreno Ocampo de dirigir la acusación contra la Junta Militar que gobernó con nauseabunda impunidad y sadismo Argentina entre 1976 y 1983—, resumía el sentido último de una película que, a través de un género tan jugoso como el del cine judicial, reivindica la épica del hombre común en el curso de la historia. Una épica que, con enorme audacia, este filme trae al presente.

El director Santiago Mitre (La cordillera, Paulina) ha escrito junto a su coguionista habitual en estos últimos años, Mariano Llinás (autor de Historias extraordinarias y la monumental La flor), una película que juega abiertamente con los clichés del cine clásico de juicios para lograr eso que tantas veces se repite en este filme: convencer al mayor número de personas posible. Argentina, 1985 representa el histórico juicio a la cúpula militar por crímenes de lesa humanidad a través de la figura de un funcionario, Strassera, convencido de que el triunfo del juicio dependía tanto de la calle como del tribunal. No se trata solo de mandar a Videla o a Massera a la cárcel, sino que los ciudadanos que los habían apoyado, esos “fachos” que dan pie a algunos diálogos cargados de humor, abrieran los ojos ante la cadena de crímenes que cometieron.

La película se construye alrededor del personaje de Strassera y de su propia familia. Un retrato a lo Frank Capra de un funcionario de clase media (“La historia no la hacen tipos como yo”, afirma el personaje al principio del filme) cuya lucha inicial es contra su propia inmovilidad. Ese arco dramático tan bien explotado en el cine de Hollywood es la base de un filme que no teme ser lo que es: una película política que apela a la emoción del espectador a través de un personaje que lo acapara casi todo y que solo un actor con la estrella de Ricardo Darín puede llevar a buen puerto. Aunque siempre con el apoyo de personajes secundarios tan bien construidos y ejecutados como la esposa de Strassera, interpretada por Alejandra Flechner; el propio Luis Moreno Ocampo (Peter Lanzani), el viejo ayudante al que da vida Walter Jakob, o el hijo pequeño del fiscal, que aporta la mirada cómplice de ese presente al que Argentina, 1985 interpela.

A diferencia de películas tan emblemáticas como ¿Vencedores o vencidos?, el clásico sobre los juicios de Núremberg de Stanley Kramer, o Algunos hombres buenos, en la que Rob Reiner logra uno de los mejores retratos que existen sobre la toma de conciencia de un joven abogado (Tom Cruise), Argentina, 85 reduce al monstruo, los militares, a una caricatura sin voz. Es la decisión más cuestionable de un guion que en su exposición de ese gran teatro de la historia que son los juicios introduce de forma brillante una épica no tan común, la de la propia escritura.

El famoso alegato de Strassera, el “Nunca más” que acuñó para los libros, es presentado aquí con la emoción de la voz individual, pero también la de la colectiva, del trabajo en equipo que tacha o agrega palabras para construir lo que perdura, un texto escrito por un hombre gris que supo entender que un par de cuartillas podían contener toda la gloria de su profesión y la última línea de defensa de la democracia. (Elsa Fernández-Santos)

Recomendada.



martes, 4 de julio de 2023

Un paso adelante (Cédric Klapisch, 2022)

 


Título original: En corps. Dirección: Cédric Klapisch. País: Francia. Año: 2022. Duración: 117 min. Género: Comedia dramática.

Guión:Santiago Amigorena, Cédric Klapisch. Música: Thomas Bangalter, Hofesh Shechter. Fotografía: Alexis Kavyrchine. Montaje: Anne-Sophie Bion. Producción: Cédric Klapisch.

9 nominaciones a los Premios César 2022.

Fecha del estreno: 17 Marzo 2023 (España).

 

Reparto: Marion Barbeau (Elise Gautier), Denis Podalydès (Henri Gautier), Hofesh Shechter (Hofesh), Muriel Robin (Josiane), Pio Marmai (Loic), Francois Civil (Yann).

 

Sinopsis:

Élise, de 26 años, es una gran bailarina clásica. Sufre una lesión durante una función y le informan que tendrá que dejar de bailar. A partir de ese momento, su vida da un vuelco y Élise tendrá que aprender a reconstruirse...

 

Comentarios: 

Una mezcla curiosa de drama, comedia, ballet clásico, danza contemporánea, filosofía vital, buenrollismo e ímpetu juvenil forman el amasado argumental de esta película bien construida por Cédric Klapisch, veterano director francés que le suele dar un toque particular a lo convencional. La protagonista es una joven bailarina clásica, lo que le permite a Kaplisch tener un arranque de película excepcional, con los preliminares de nervios y calentamiento para una función de ballet que va a subir el telón. También se sube el telón a la trama, el conflicto, porque esa joven sufre una lesión que provoca todo el resto de la historia.

De principio, ‘Un paso adelante’ parece que quiere hablar de la caída y de la necesidad de reconstruirse, una situación propia del mero hecho de vivir (danza, caballos, boxeo, deporte en general, actividad artística, delictiva, sentimental o incluso funcionarial conlleva el riesgo del batacazo y la urgencia de levantarse), y ese cometido de buscar aire el personaje de Klapisch lo supera mediante un guion propicio en buenos diálogos y situaciones amables (es una obra que se deja gozar), también por la simpatía de su protagonista, Mario Barbeau. Pero aún más gozoso que su historia en sí es el esfuerzo en filmar unas secuencias de baile con gran sentido estético y musical, muy atentas al detalle y al conjunto.

La obra transcurre por un carril con sus vías dramáticas, sus momentos de humor y sus ráfagas románticas y sentimentales, y funciona porque el director resuelve con suerte un viejo dilema para este tipo de películas: ¿una actriz que baila o una bailarina que actúa? Marion Barbeau es bailarina (también su partenaire, Mehdi Baki) pero sabe colocar los acentos de la interpretación en su sitio. ‘Un paso adelante’ deja eso que se llama ‘buenas vibraciones’, y también algunas lecciones de vida y hábitos que no hay por qué lanzarse a ellas. (Oti Rodríguez Marchante)

Recomendada.



lunes, 3 de julio de 2023

As bestas (Rodrigo Sorogoyen, 2022)

 

Título original: As bestas. Dirección: Rodrigo Sorogoyen. País: España. Año: 2022. Duración: 137 min. Género: Drama, Thriller.

Guión: Isabel Peña, Rodrigo Sorogoyen. Música: Olivier Alary. Fotografía: Alex de Pablo. Sonido: Fabiola Ordoyo. Dirección artística: José Tirado. Montaje: Alberto Del Campo. Producción: Arcadia Motion Pictures, Caballo Films, Cronos Entertainment AIE, Le Pacte, RTVE, Movistar Plus+, Canal+, Ciné+.

Premio del Publico a la Mejor Película Europea en el Festival de Cine de San Sebastián 2022. Premios a la Mejor Película, Mejor Director y Mejor Actor (Denis Ménochet) en el Festival de Tokyo 2022

Fecha del estreno: 11 Noviembre 2022 (España).

 

Reparto: Marina Foïs, Denis Ménochet, Luis Zahera, Diego Anido, Marie Colomb, Luisa Merelas, José Manuel Fernández y Blanco, Xavier Estévez, Gonzalo García, Federico Pérez, Javier Varela, Pepo Suevos, Machi Salgado, Emile Duthu.

 

Sinopsis:

Antoine y Olga son una pareja francesa que se instaló hace tiempo en una aldea del interior de Galicia. Allí llevan una vida tranquila, aunque su convivencia con los lugareños no es tan idílica como desearían. Un conflicto con sus vecinos, los hermanos Anta, hará que la tensión crezca en la aldea hasta alcanzar un punto de no retorno.

 

Comentarios: 

En la mayoría de las ocasiones cuando se habla de neorruralismo se utiliza la idea de que mirar el campo implica hablar de una pérdida y del abandono de un modo de vida. En esta mirada surge una poética que acaba asociando la vida en el campo con un mundo idílico o con cierto sistema de vida equilibrado, con otra temporalidad que desafía al mundo urbano. “As bestas” de Rodrigo Sorogoyen confronta dos mundos rurales. El primer mundo es el de los que siempre han estado allí, como los hermanos Anta. Son los ganaderos que han nacido junto a sus vacas, que han perdido la razón intentando domesticar a los caballos salvajes y que viven del miedo a la alteridad. Son los que han convertido su pequeño mundo en el único mundo posible y que, desde su propia miseria moral y humana, se sienten atrapados en un campo sin horizonte. En el otro lado están los neorrurales, aquellos que creen en la utopía de que en el campo residen los únicos vestigios posibles del paraíso terrenal y que dimiten de la vida para encontrar entre las coles, los grelos y las lechugas de su propia plantación el anhelo de una nueva vida. En las paredes de sus casas hay libros, en el garaje una furgoneta para cargar las hortalizas que venderán en el mercado. El viejo mundo odia el nuevo mundo porque lo considera un intruso, mientras el nuevo mundo busca unas alianzas imposibles bajo una mirada paternalista y un tanto ingenua. En una de las mejores escenas de “As bestas”, los hermanos Anta recuerdan a Antoine que ellos siempre han sido unos miserables y que han sido tan miserables que siempre han olido a mierda, por lo que incluso las mujeres del prostíbulo los detestaban.

“As bestas” no pretende ser una crónica sociológica de las dos formas de mirar el campo, ni una exploración en la vida oscura que se esconde tras las granjas, sino un peculiar thriller lleno de violencia verbal y física. En su primera parte, en la que la tensión entre los lugareños y los franceses que se han instalado en el pueblo, no cesa de ir en aumento, puede parecer que nos hallamos ante una revisión de “Perros de paja” de Sam Peckinpah. La intolerancia frente a la alteridad provoca que el espectador sienta cómo la tensión aumenta y cómo algo verdaderamente insoportable puede ocurrir en cualquier momento. Sorogoyen sube los decibelios y en un momento determinado los abandona. Mientras en la primera parte estamos ante una película tremendamente viril en la que los hombres y sus cuerpos son los protagonistas, en la segunda parte todo cambia. “As bestas” acaba siendo una película en la que una mujer y su hija intentan preguntarse muchas cosas sobre las bestias humanas y al hacerlo no solo cuestionan la placidez del campo, sino que también ponen en evidencia las miserias de un mundo en el que la única mujer es la matriarca que lo ha visto todo pero nunca ha hablado, porque el silencio ha sido su estrategia. Sorogoyen nos proporciona muchas pistas sobre los caminos que puede seguir la historia, pero afortunadamente rompe con muchas expectativas y convierte su película en una obra sólida, en una experiencia incómoda pero altamente emocionante. “As bestas” atrapa y no deja escapar a nadie. (Àngel Quintana)

Recomendada.



domingo, 2 de julio de 2023

Lunana, un yak en la escuela (Pawo Choyning Dorji, 2019)

 

Título original: Lunana: A Yak in the Classroom. Dirección: Pawo Choyning Dorji. País: Bután. Año: 2019. Duración: 110 min. Género: Drama.   

Guión: Pawo Choyning Dorji. Fotografía: Jigme Tenzing. Música: Yi Chen Chiang, Duu-Chih Tu. Producción: Dangphu Dingphu: A 3 Pigs Production.

Nominada al Oscar a la Mejor Película Internacional 2021.

Fecha del estreno: 22 Julio 2022 (España)

 

Reparto: Sherab Dorji, Pem Zam, Gurung Ugyen, Tshering Dorji, Kelden Lhamo, Norbu Lhendup, Sonam Tashi Choden.

 

Sinopsis:

Ugyen es un joven profesor en Bután, que elude sus deberes mientras planea ir a Australia para convertirse en cantante. Como reprimenda, sus superiores le envían a la escuela más remota del mundo, una aldea glacial del Himalaya llamada Lunana. Tras un agotador viaje, Ugyen llega a Lunana, donde se encuentra sin electricidad ni calefacción, en una escuela sin ventanas ni pizarra. Aunque pobres, los aldeanos dan una cálida bienvenida a su nuevo maestro, pero él se enfrenta a la abrumadora tarea de enseñar a los niños del pueblo sin ningún material. Desesperado, quiere abandonar y marcharse cuanto antes pero, poco a poco, se ve conquistado por la sencillez, bondad y ganas de aprender de los pequeños y sus familias.

 

Comentarios:

Impartir clase en el colegio más remoto de la Tierra. A casi 5.000 metros de altitud. Sin apenas medios. A una decena de críos. Y no precisamente porque el joven profesor haya pedido ese destino, sino porque le ha venido impuesto desde el departamento de educación de su país, Bután, a causa de su continuo apoltronamiento en anteriores asignaciones. El profesor, de hecho, lo que quiere es ser cantante e irse a vivir a Australia, pero los inicios en el funcionariado suelen ser así en medio mundo. Es Lunana, un yak en la escuela, título quizá no demasiado bueno, con un póster promocional que tampoco lo es. Sí, en cambio, la película: sencilla, sincera, humilde, bonita.

“Creo que no quiero ser profesor”, dice el protagonista a la delegada de educación en su despacho antes del último de los cinco años de contrato con el Gobierno. “Pues descúbrelo en el peor lugar del mundo para intentar recuperar la ilusión”, le vienen a decir desde arriba, sin el menor subterfugio. La historia, desde luego, no es nueva. No está muy lejos de la esencia inicial de Doctor en Alaska: de Nueva York a Cicely. Tampoco de la bastante desconocida pero excelente Conrack, de Martin Ritt, 30 años de carrera artística crítica y comprometida con la sociedad de su tiempo, siempre al lado de los de abajo y sin maniqueísmos.

El arco del personaje protagonista se ve venir desde el inicio. La película nunca sorprende, pero no tiene por qué hacerlo. No hay caídas, y cuando surge el cliché algodonoso, Pawo Choyning Dorji, director y guionista en solitario, huye de él: en el poblado del Himalaya, de 56 habitantes, es evidente que va a haber una chica joven y guapa con la que confraternizar. Es el asomo del lugar común. Sin embargo, el autor no desarrolla esa relación en la línea más habitual. En verdad, la gran historia de amor y dulzura de Lunana es la del maestro con la pequeña delegada de clase, de unos ocho años, con la sonrisa más bonita del cine reciente.

Estrenada en 2019 en el festival de Londres, llega a los cines españoles con bastante retraso, pero bienvenida sea. Hace unos meses se convirtió en una de las grandes sorpresas de las candidaturas a los Oscar de este año 2022, con su (tardía) nominación a mejor película internacional. Una distinción quizá exagerada, y con poco que hacer frente a Drive My Car, La peor persona del mundo, La mano de Dios y Flee, pero, en todo caso, un logro para el creador de Bután (dejando fuera del quinteto a Titane y a Un héroe, entre otras), perteneciente a una industria audiovisual casi inexistente, aunque formado en Estados Unidos y con formas cinematográficas occidentales.

Película de buenos sentimientos, sin alharacas, aunque rodada en paisajes imponentes, Lunana es noble y certera. Y además tiene dos grandes hallazgos: el largo recorrido de media hora de metraje desde la capital hasta el poblado, ideal para hacerse una idea del culo del mundo al que se dirige el personaje; y la sustancia que le va a hacer cambiar su visión de la vida: el exquisito respeto por la educación y por los educadores que tienen los adultos y los niños del lugar, del que deberíamos aprender en muchos otros sitios. “Los profesores pueden tocar el futuro”, repiten sus habitantes un par de veces. Pocas frases más verdaderas y radiantes. (Javier Ocaña)

Recomendada.




sábado, 1 de julio de 2023

Indiana Jones y el dial del destino (James Mangold, 2023)

 

Título original: Indiana Jones and the Dial of Destiny. Dirección: James Mangold. País: USA. Año: 2023. Duración: 154 min. Género: Aventuras.

Guión: Jez Butterworth, John-Henry Butterworth, James Mangold (basado en el personaje creado por George Lucas, Philip Kaufman). Música: John Williams. Fotografía: Phedon Papamichael. Producción: Amblin Entertainment, Lucasfilm, Paramount Pictures.

Sección Oficial (fuera de competición) del Festival de Cine de Cannes 2023.

Fecha del estreno: 30 Junio 2023 (España).

 

Reparto: Harrison Ford (Indiana Jones), Phoebe Waller-Bridge (Helena Shaw), Mads Mikkelsen (Mantis), Antonio Banderas (Renaldo), John Rhys-Davies (Sallah), Toby Jones (Basil Shaw), Boyd Holbrook (Klaber), Karen Allen (Marion).

 

Sinopsis:

El arqueólogo Indiana Jones deberá emprender otra aventura contra el tiempo para intentar recuperar un dial legendario que puede cambiar el curso de la historia. Acompañado por su ahijada, Jones pronto se encuentra enfrentándose a Jürgen Voller, un ex nazi que trabaja para la NASA.

 

Comentarios:

Para los que hemos crecido adorando a Indiana Jones, la quinta y última entrega de la saga es un digno adiós a un héroe que cambió nuestras vidas. Su estreno mundial se produjo en el festival de Cannes 2023. 

Por momentos, Indiana Jones y el dial del destino pisa sobre un territorio demasiado conocido para los espectadores. El arranque del filme, con un Harrison Ford rejuvenecido digitalmente, entronca directamente con pasajes anteriores de la saga, solo que esta vez, aunque la factura sea buena, el resultado roza el videojuego. Demasiado artificio que solo funciona para introducir a los personajes que interpretan el danés Mads Mikkelsen, un malo que sale adelante casi sin esfuerzo, y el inglés Toby Jones, en la piel de un arqueólogo colega de Indy cuya corta estatura valdrá para provocar una media sonrisa cuando, años después, su hija reaparezca en la vida del profesor Jones bajo la alta y espigada figura de Phoebe Waller-Bridge.

Por fortuna, ya no hay más flashbacks, y el resto de la película ocurre en los años sesenta. Jones vive solo en su apartamento de Nueva York, está a punto de jubilarse y es un viejo cascarrabias sin mujer y sin hijos que no soporta las fiestas de sus jóvenes vecinos. Sus alumnas ya no se escriben embelesadas “te quiero” en los párpados; más bien bostezan con sus clases de arqueología. Corre el año 1969 y suenan los Beatles, los jóvenes se manifiestan contra la Guerra de Vietnam y el hombre ya ha pisado la Luna. Acontecimientos históricos que solo son ruido en la cabeza de un hombre que ya ha visto pasar los mejores años de su vida.

A partir de entonces arranca la verdadera película, que no evita los guiños nostálgicos, pero que también brinda números de acción tan espectaculares como el de Indiana galopando por las calles y el metro de Nueva York en un bello anacronismo, o el de los tuk-tuk de tres ruedas de Tánger en una persecución exótica y divertida a la altura de las mejores de la saga.

La elección de Phoebe Waller-Bridge como compañera de aventuras, o la de su escudero, el joven Ethann Isidore, aporta una distancia generacional que también acaba funcionando, sobre todo en la recta final de un filme que brinda una honrosa despedida al héroe. En un final muy hábil, Mangold toma partido por una solución que nos recuerda con emoción que el traje de héroe de Indy siempre fueron sus cicatrices. Un aventurero que, pese a la fantasía de sus hazañas, es profundamente humano.

Esa humanidad se la debemos al actor que supo darle sentido a un personaje que nació con la idea de ser una mezcla entre James Bond y Humphrey Bogart, pero que Ford llevó a un territorio que solo le pertenece a él. Si algo aprendimos con las aventuras de Indiana Jones es que el fracaso es una forma de victoria, que la erudición es una variante de la elegancia y el humor y la picardía, una forma de supervivencia.

En Cannes, el centro de todo fue, obviamente, Harrison Ford, el intérprete que supo catalizar todas estas contradicciones en un personaje único que revivió el valor de las aventuras cuando ya no quedaban aventuras. Ford recibió una Palma de Oro de Honor que no estaba anunciada antes de la proyección de la película, con un vídeo-homenaje que repasó su carrera entre aplausos de un público que logró emocionarlo poniendo su timidez y su seriedad en apuros.

“Dicen que antes de morir ves tu vida pasar y yo acabo de verla pasar, al menos, una parte importante de mi vida”, aseguró tras revisar en un montaje las imágenes su gloriosa filmografía. “Me habéis querido mucho, pero lo que no sabéis es que yo os quiero a vosotros. Le habéis dado sentido a mi vida”, añadió en un discurso breve e intenso.

Indiana Jones y el dial del destino cierra el círculo que se abrió en 1981 con la aventura de En busca del arca perdida, la mejor de la saga junto a Indiana Jones y la última cruzada (1989). La historia concluye 42 años después con un arqueólogo octogenario que no oculta sus canas ni su cuerpo vencido, y que se despide de la pantalla con la dignidad que siempre ha merecido. (Elsa Fernández-Santos)

Recomendada.