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lunes, 15 de enero de 2024

El rapto (Marco Bellocchio, 2023)

 

Título original: Rapito. Dirección: Marco Bellocchio. País: Italia. Año: 2023. Duración: 125 min. Género: Drama.

Guión: Marco Bellocchio, Susanna Nicchiarelli, Edoardo Albinati, Daniela Ceselli. Música: Fabio Massimo Capogrosso. Fotografía: Francesco Di Giacomo. Producción: Kavac Film, IBC Movie, Ad Vitam Production, Match Factory Productions, RAI Cinema, Emilia-Romagna Film Commission.

Sección Oficial del Festival de Cine de Cannes 2023. Mejor Guión en el Festival de Cine de Valladolid (SEMINCI 2023).

Fecha del estreno: 12 Enero 2023 (España)

 

Reparto: Filippo Timi (Cardenal Giacomo Antonelli), Fabrizio Gifuni (Pier Gaetano Feletti), Barbara Ronchi (Marianna Padovani Mortara), Paolo Pierobon (Papa Pio IX), Fausto Russo Alesi (Salomone Mortara), Enea Sala (Edgardo Mortara cuando era un niño), Leonardo Maltese (Edgardo Mortara cuando era adolescente).

 

Sinopsis:

Bolonia. Año 1858. Los soldados del Papa irrumpen en la casa de los Mortara para secuestrar a su hijo de siete años, Edgardo. La película sigue la lucha de la familia para tratar de recuperar a su hijo ante esta acción de la Iglesia Católica.

 

Comentarios: 

En el último tramo de la filmografía de Marco Bellocchio, la Historia es un sueño, o una pesadilla, de la que resulta difícil zafarse, siendo imposible distinguir en ella la realidad de la fantasía. He ahí una convicción que llegó a su cima en la serie Exterior noche (2022), sobre el secuestro y asesinato de Aldo Moro –un suceso que el cineasta ya había tratado en Buenos días, noche (2003)–, y que ahora culmina en El rapto, su último largo, sobre el caso real de otra sustracción, la de un bebé judío alevosamente arrebatado a sus padres por el Vaticano, siguiendo intrincadas razones políticas, a mediados del siglo XIX, y férreamente educado según la ideología católica. Desde el principio, Bellocchio se niega a filmar un drama de época o a construir una simple ‘película-denuncia’. Al contrario, el relato va y viene, evoluciona entre luces y sombras, en elaboradas secuencias en claroscuro, que incluyen momentos gloriosamente oníricos: la imagen de Cristo descendiendo de la cruz por su propio pie y paseándose como si tal cosa por una iglesia, desde el punto de vista alucinado del niño protagonista, constituye el más atrevido de todos ellos, una escena digna del Saura o el Fellini de los años setenta. Y todo ello forma parte de algo aún más amplio, de la fe y la religión vistas igualmente como un cúmulo de fantasías mentales, casi una sucesión de psicosis, que pueden (mal)formar la identidad hasta resquebrajarla, una estrategia que Bellocchio considera (acertadamente) mucho más subversiva que cualquier descripción realista.

El rapto se puede permitir así convertirse poco a poco en una película que transcurre en la mente de su protagonista, en sus dudas y tormentos, incluso cuando muestra lo que éste no puede ver o ni siquiera aparece en pantalla, y que inesperadamente acaba enlazando con los films de juventud de su director, de Las manos en los bolsillos (1965) a En el nombre del padre (1971), sobre todo en el estremecedor primerísimo plano con que (casi) se cierra: este es también el retrato de una identidad escindida entre lo simbólico y lo imaginario, que diría Lacan. (Carlos Losilla)

Recomendada.




jueves, 4 de enero de 2024

Fallen Leaves (Hojas caídas) (Aki Kaurismäki, 2023)

 

Título original: Kuolleet Lehdet. Dirección: Aki Kaurismäki. País: Finlandia. Año: 2023. Duración: 81 min. Género: Comedia dramática.

Guión: Aki Kaurismäki. Fotografía: Timo Salminen. Producción: Sputnik, Finnish Film Foundation.

Premio del Jurado en el Festival de Cine de Cannes 2023. Nomimada al Globo de Oro 2023 a Mejor Película de habla no inglesa. Premio del Público en el Festival de Cine de Morelia 2023

Fecha del estreno: 27 Diciembre 2023 (España)

 

Reparto: Alma Pöysti (Ansa), Jussi Vatanen (Holappa), Alina Tomnikov, Sakari Kuosmanen, Janne Hyytiäinen (Huotari), Martti Suosalo, Maria Heiskanen.

 

Sinopsis:

Ansa es soltera y vive en Helsinki. Trabaja con un contrato de cero horas en un supermercado, abasteciendo los estantes; luego clasifica el plástico reciclable. Una noche se encuentra accidentalmente con el igualmente solitario trabajador Holappa, un alcohólico. Contra todo pronóstico y malentendidos, intentan construir una relación. Como resultado, Holappa logra controlar su adicción al alcohol.

 

Comentarios: 

Una coherente genealogía se abre paso en la obra de Aki Kaurismäki: es la que da sus primeros pasos con Contraté un asesino a sueldo (1990), el primer film que rueda fuera de su país, y sigue después con Luces de bohemia (1992), Juha (1999) y Un hombre sin pasado (2002), hasta llegar a esta Fallen Leaves. Entre medias quedan otras obras mayores del cineasta (sobre todo, Nubes pasajeras y  Le Havre), pero las citadas anteriormente comparten el hecho de narrar, en su columna vertebral, una historia de amor vivida siempre por personajes situados al margen de la confortable ‘sociedad del bienestar’: un humilde oficinista despedido de su trabajo y tentado por el suicidio, vagabundos y bohemios sin rumbo, un hombre sin memoria instalado en un campamento de indigentes o proletarios despedidos una y otra vez de su empleo. A la postre, el universo del trabajo de los obreros en los camiones de basura, en un restaurante, en una fábrica, en una obra de la construcción, en un supermercado o en una fundición retorna siempre a las imágenes de este cineasta (recordemos también Sombras en el paraíso, La chica de la fábrica de cerillas o La fundición, entre otras muchas), un director que hoy se sigue reivindicando comunista, que puebla sus películas de un atrezo deliberadamente anacrónico (dice que no le gusta la estética del presente) y de música de todo tipo, un acompañamiento que aquí se hace más presente y constante que en casi ninguna otra de sus realizaciones: karaoke, tango finlandés, rock indie, una serenata de Schubert…

El milagro estrictamente cinematográfico de la historia de amor entre los dos protagonistas de este nuevo film (auténticas ‘hojas caídas’, casi perdidas y barridas por el viento en medio de una sociedad que ni siquiera los mira) es la empatía y la ternura que destilan unas imágenes tan secas y lacónicas como en todo el cine de su director, pero cuyo encadenado en el montaje se muestra esta vez, si acaso, algo más poroso y abierto, algo más reposado y menos cortante. Una cadencia atravesada quizás por la bonhomía y por la mirada profundamente humanista de un director que, a sus sesenta y seis años, mira a sus criaturas con una amplitud, una solidaridad y un deseo de felicidad que no oculta, en ningún momento, la devastadora realidad en la que viven sin más horizonte de futuro que el de su propio amor, irrenunciable por ambas partes, a pesar de que todo en el relato conspira para separarlos.

Los protagonistas salen de ver en el cine una película de zombis (Los muertos no mueren, de Jim Jarmusch) y a la salida escuchan comentarios de otros espectadores. A uno el film le ha recordado El diario de un cura rural, de Bresson, y a otro Bande à part, de Godard. La primera vez que se encuentran frente a frente, lo hacen delante de un afiche de Breve encuentro (David Lean), lo que nos anuncia ya el futuro inmediato de su relación, de la misma manera que todas las canciones del film, varias de ellas interpretadas en directo dentro de la diégesis, comentan el desarrollo de la historia casi a la manera del coro griego. Todo en esta obra maestra incontestable respira amor por los personajes sin ceder jamás al sentimentalismo. Profundamente romántica en su interior, Fallen Leaves se desvela finalmente como una cierta relectura de Luces de la ciudad que se cierra, en el final más lacónico, hermoso y bello que hemos visto en muchos años, con un guiño de ojo, un corte de montaje y un plano de cierre en el que Chaplin aparece donde menos se le espera y a modo de emocionado tributo. Una felicidad y una hermosura de película. (Carlos F. Heredero)

Recomendada.




sábado, 30 de diciembre de 2023

A fuego lento (Tran Anh Hung, 2023)

 

Título original: La passion de Dodin Bouffant. Dirección: Tran Anh Hung. País: Francia. Año: 2023. Duración: 135 min. Género: Drama.  

Guión: Tran Anh Hung (basado en una novela de Marcel Rouff). Fotografía: Jonathan Ricquebourg. Producción: Curiosa Films, Umedia, Gaumont, France 2 Cinema, Canal+.

Premio a la Mejor Dirección en el Festival de Cine de Cannes 2023. Sección Oficial del Festival de Cine Europeo de Sevilla (SEFF 2023).

Fecha del estreno: 20 Diciembre 2023 (España)

 

Reparto: Juliette Binoche (Eugénie), Benoît Magimel (Dodin Bouffant), Emmanuel Salinger (Rabaz), Patrick D'Assumçao (Grimaud), Galatéa Bellugi (Violette), Jan Hammenecker (Magot), Frédéric Fishbach (Beaubois), Bonnie Chagneau-Ravoire (Pauline), Jean-Marc Roulot (Augustin), Yannick Landrein (El padre de Paulina), Sarah Adler (La madre de Paulina).

 

Sinopsis:

Ambientada en el mundo de la gastronomía francesa en 1885. La relación entre Eugenie, cocinera de prestigio, y Dodin, el gastrónomo para el que trabaja desde hace 20 años. Cada vez más enamorados el uno del otro, su vínculo se convierte en un romance y da lugar a deliciosos platos que impresionan incluso a los chefs más ilustres del mundo.

 

Comentarios: 

Basta la primera media hora de La pasión de Dodin Bouffant (titulada en España A fuego lento) para disfrutar de su fabuloso festín. Se trata de un arranque que funciona como una coreografía de placeres mundanos que introducen al espectador, entre el calor y el olor que emanan de hornos, fuegos y fogones, en el ritual de la cocina del gastrónomo Dodin Bouffant (“El Napoleón del arte culinario”, dice un personaje) y de su cocinera durante veinte años, la magnífica Eugénie.

La sensual introducción, al ritmo de los sonidos de la propia cocina, pone sobre la mesa la química entre Juliette Binoche y Benoît Magimel, y basta para intuir que lo que se cuece en la cocina de este château francés es, además de exquisitos platos, una historia de amor reposado y adulto. Durante más de dos horas de película, conoceremos algunas claves de ese amor y de los menús más sofisticados, de un consomé de tuétano de esturión para abrir boca al postre que llaman tortilla noruega, un soufflé de merengue quemado con aguardiente y corazón de helado que cierra el primer banquete.

Dirigida por el franco-vietnamita Tràn Anh Hùng, A fuego lento adapta una de las novelas más conocidas del Marcel Rouff, La vie et la passion de Dodin-Bouffant, gourmet, publicada en los años veinte del pasado siglo y reconvertida en el XXI en una novela gráfica de éxito. La película, que logró el premio a la mejor dirección del pasado festival de Cannes, ha sido la elegida para representar a Francia en los Oscar (no sin la merecida polémica por dejar fuera a la incontestable Anatomía de una caída, de Justine Triet). Gastronomía y chovinismo servido en bandeja. Después de todo, Hollywood ya se encandiló en los ochenta con un referente del cine culinario, El festín de Babette, adaptación del cuento de Isak Dinesen dirigida por Gabriel Axel, y otra adaptación, la mexicana Como agua para chocolate (1992), basada en el libro de Laura Esquivel, fue un fenomenal éxito de taquilla en Estados Unidos.

Situada a finales del siglo XIX, A fuego lento es una mirada al trabajo en la cocina como vínculo de amistad y amor. Un lugar siempre en marcha aunque sereno, que contrasta con la histeria de la popular serie The Bear. El director de El olor de la papaya verde (1993) pone el foco en el espacio-escenario de la cocina, un laboratorio de grandes mesas de madera con toda su parafernalia. Mucho más importantes que las cristalerías y vajillas de porcelana son los paños y los mandiles de lino, los cacharros de cobre y los viejos utensilios de un lugar entregado a las labores de descubrimiento del placer.

Todo en A fuego lento gira alrededor de la gastronomía, también la manera de entender el amor: Binoche y Magimel expresan sus contrariados sentimientos a través del paladar. Plagada de citas culinarias y de un inevitable exceso de empalago, la película cumple su papel de manjar, que, guiado por los sonidos y movimientos de una historia de amor y recetas, consigue literalmente que la boca del espectador se haga agua. (Elsa Fernández-Santos)

Recomendada.



viernes, 15 de diciembre de 2023

Anatomía de una caída (Justine Triet, 2023)

 

Título original: Anatomie d'une chute. Dirección: Justine Triet. País: Francia. Año: 2023. Duración: 150 min. Género: Drama, Thriller.

Guión: Arthur Harari, Justine Triet. Fotografía: Simon Beaufils. Montaje: Laurent Sénéchal. Producción: Les Films Pelléas, Les Films de Pierre.

Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes 2023. Mejor Película en los Premios del Cine Europeo 2023.

Fecha del estreno: 6 Diciembre 2023 (España).

 

Reparto: Sandra Hüller (Sandra Voyter), Swann Arlaud. (Maître Vincent Renzi), Milo Machado Graner (Daniel), Antoine Reinartz (Abogado), Samuel Theis (Samuel Maleski), Jehnny Beth (Marge Berger).

 

Sinopsis:

Sandra, una escritora alemana, vive con su marido Samuel y su hijo ciego, Daniel, en un chalé en medio de los Alpes franceses. Cuando Samuel fallece en misteriosas circunstancias, la investigación no puede determinar si se trata de un suicidio o de un homicidio. Sandra es arrestada y juzgada por asesinato, y el proceso pone su tumultuosa relación y su ambigua personalidad en el punto de mira.

 

Comentarios:

Las películas sobre procesos o dramas judiciales forman un verdadero subgénero, dentro del más amplio del thriller o policiaco. Y es que el cine ha encontrado quizá aquí la única manera de mostrar el derecho como algo divertido. Todo conflicto que no pueda ser resuelto de manera amistosa tiene que plegarse a los trámites y a la jerga jurídicos, por lo que es casi obligada esta recurrencia del cine de dicho subgénero cuando todo aquel tiene como una de sus notas definitorias, al menos según la ortodoxia del guión, la de plantear y eventualmente resolver un conflicto determinado. Si se quiere desgranar este con minuciosidad, apelando a un tratamiento más racional que pasional, pero sin renunciar a la fascinación (de ahí la diversión) que despierta todo análisis de algo desconocido o incierto, la investigación criminal o el proceso judicial se prestan bien a tal labor. Es casi como el equivalente de una autopsia, para el forense, que al examinar las entrañas de un cadáver descubre toda la descomposición que ha podido conducir a su muerte. En una investigación o en un proceso, también se trata de levantar capas para revelar el meollo de un crimen, usando la palabra en lugar del bisturí, aunque aquella puede funcionar igualmente como herramienta de incisión y disección. Por ello es afortunado el título del magistral drama judicial, Anatomía de un asesinato, dirigido por Otto Preminger y protagonizado por James Stewart en 1959. Al mencionar ya el asesinato en el título, quedaba claro el tipo delictivo sobre el que giraría toda la película.

Para su tercer trabajo, que ha decidido integrar en todo este subgénero, Justine Triet sigue aquel referente clásico y lo titula Anatomía de una caída. Sin embargo, en este caso no se hace referencia directa a un crimen, teniendo en cuenta por lo demás que la caída en cuestión tiene dos acepciones: física y psicológica. Un hombre cae desde el ático de su casa sobre el suelo nevado, pero ello desencadena (o refleja) una caída de otro tipo, la de su familia, y en particular la de su mujer (Sandra Huller). Enseguida ésta aparece como sospechosa, pues no habría motivo para que este hombre se precipitara, fatal y voluntariamente, desde lo alto de su domicilio, ni de que otra persona entrara, vil y subrepticiamente, en su interior para empujarlo. El matrimonio vivía en una casa aislada, y su hijo único estaba paseando a su perro. Tales son los hechos que observamos en el primer tramo de metraje, antes de que sean recreados y valorados hasta la saciedad en la instrucción y el juicio subsiguiente. Esto último concentra el grueso del metraje y Triet y su coguionista Arthur Harari lo desarrollan con gran verosimilitud, tanto narrativa como estrictamente jurídica (se nota en este punto el asesoramiento experto). Con todo, el filme ya destaca en su parte anterior, la antes relatada, porque ya entonces advertimos muchos detalles significativos. Por ejemplo, la transición entre el instante posterior al fallecimiento del hombre (antes no se le ha visto, solo se le intuía fuera de campo) escrutado por el perro, y el siguiente plano en que este animal camina por la casa ya ocupada por los agentes, hasta una foto de su antiguo amo (es la primera imagen suya, solo retratada, sin vida). Se establece pues un vínculo temprano entre hombre y mascota (aunque esta sea más bien custodia del niño), en apariencia anodino, que luego será clave para desentrañar todo este misterio.



Esta primera parte de la historia, además de impulsar muy oportunamente el drama, es muy ajustada desde un punto de vista técnico, aunque de nuevo, de primeras, no lo parezca. Seguimos hablando de las transiciones, en este caso mediante el empleo de la imagen y el sonido, como por ejemplo los planos sucesivos y progresivamente alejados de la casa, con la reducción en volumen de la música diegética, para poco después volver al interior de esa localización, una vez acontecida la desgracia, y con otro número paralelo de planos detalle, otra vez con aquella música, mostrar desde varios ángulos el lugar del “crimen”. Valgan estos ejemplos para dejar constancia de uno de los grandes méritos de esta cinta, que es presentar como fortuitos o espontáneos, ya sea narrativa o técnicamente, elementos que en el fondo están muy pensados y que tienen mucho sentido. Este fondo concienzudo se corresponde bien con el mentado género de Anatomía de una caída, y con su voluntad de revelar, progresiva pero incansablemente, todas las dimensiones de esa caída, tanto la del hombre solo como la de su matrimonio. Realmente, quien toma el protagonismo es su mujer, en cuyo papel Sandra Huller nos regala una actuación tan portentosa como matizada, en varios registros y en dos idiomas alternos. Guión e interpretación son así los puntos fuertes de la película, si bien como decíamos su puesta en escena tampoco es descuidada. No estamos ante una obra demasiado original, pues sigue la estela de todos sus referentes cinematográficos, pero apenas se le pueden encontrar fallos en su concepción y ejecución, precisamente por su grado de detalle. Hasta cabe mencionar uno que podría restar verosimilitud al conjunto, como es la conversación recordada por un testigo años después, para resolver una duda, recurso habitual en este género pero que sería imposible en la vida real (nadie tiene tan buena memoria). Pues bien, hasta esto tiene aquí su explicación. En cualquier caso, no todo es expositivo sino que se deja margen para la interpretación, incluyendo, como suele suceder, la culpabilidad de la acusada y las circunstancias reales del mediático crimen, por lo que el espectador tendrá que tomar partido en todo un juego que, por mucha prueba y verdad que se aporten, no deja de ser puramente subjetivo. (Ignacio Navarro)

 Recomendada.




jueves, 9 de noviembre de 2023

Creatura (Elena Martín, 2023)

 

Título original: Creatura. Dirección: Elena Martín. País: España. Año: 2023. Duración: 112 min. Género: Drama.

Guión: Elena Martín, Clara Roquet. Música: Clara Aguilar. Fotografía: Alana Mejía González. Producción: Vilaüt Films, Lastor Media, Avalon P.C, Elastica Films, TV3, Filmin.

Mejor película en la sección “Quincena de realizadores” del Festival de Cine de Cannes 2023

Fecha del estreno: 8 Septiembre 2023 (España).

 

Reparto: Elena Martín (Mila 35), Oriol Pla (Marcel), Àlex Brendemühl (Gerard), Clara Segura (Diana), Clàudia Dalmau (Mila 15), Mila Borràs (Mila 5), Marc Cartanyà (Gerard), Carla Linares (Diana), Teresa Vallicrosa.

 

Sinopsis:

Tras mudarse con su pareja a un nuevo hogar, Mila se da cuenta de que su pérdida de deseo se encuentra en sí misma. A partir de ahí, empieza un viaje en el que revisita experiencias de su infancia y adolescencia con la esperanza de reconciliarse con su propio cuerpo.

 

Comentarios: 

¿Dónde, cuándo y por qué nace el deseo sexual? ¿Cómo se desarrolla la excitación? ¿En qué momento de nuestras vidas somos conscientes de lo que nos está ocurriendo? ¿Cómo se convierte en plena? ¿Por qué de ese determinado modo y no de otro? ¿Qué condicionantes físicos, familiares, generacionales, sociales, culturales y de género provocan que ese deseo parta, se explore y se consuma de una forma y no de otra?

Las preguntas que plantea Creatura, la fascinante y formidable segunda película como directora de Elena Martín, son de una abrumadora complejidad. Lo son en el aspecto científico y en el sociológico, y por supuesto también en el cinematográfico. ¿Cómo se pergeña, se cuenta y se filma todo eso? Lo que ha hecho esta aún joven cineasta y actriz, de 31 años, tiene una relevancia artística de enorme enjundia. De su envergadura personal se encargará cada espectador a la salida del cine, sea hombre o mujer, porque esto nos atañe a todos. De hecho, quizá el título debiera haber sido “del deseo de una mujer”, y no “del deseo femenino”. Porque, aunque en la mujer y en los hombres haya modelos y arquetipos del deseo, cada mujer lo es de un modo diferente (igual que los hombres), y cada ser humano se topa, y seguramente se tropieza, a lo largo de su vida con la excitación y con su práctica a través de formas particularmente distantes. 

Creatura no es una obra de tesis (y está bien que sea así), pero despliega un amplio y ambicioso abanico por medio de un único personaje: en la edad adulta, durante la adolescencia y con el tabú de la excitación infantil. El misterio del deseo y su reflejo en el cuerpo y la mente, a lo largo de tres etapas que se van intercalando con naturalidad y exactitud en el guion de la propia Martín y de Clara Roquet, su compañera de escritura. Sin otorgar respuestas, porque no las hay, pero acercándose sin freno a la existencia de esta mujer en crisis de pareja por culpa de la falta de conexión en el sexo, que no tiene más remedio que volver la vista atrás —a los 15 años, y a los cinco—, a los momentos en que comenzó a sentir ese deseo, intentó desarrollarlo, y su propio cuerpo reaccionó de una forma extraña y antinatural que ahora se repite: una urticaria severa, producto de la somatización.

Filmada con elegancia, pulcritud y no por ello sin explicitudes, acompañada de una puntual banda sonora envolvente y disonante, la película puede ser incómoda para algunos, pero será reveladora para la mayoría. De las mujeres y de los hombres, que se verán reflejados en actitudes, frases y circunstancias que incluso servirán de recuerdo de aquello que sintió y nunca ha sabido explicar. Con cierto simbolismo, sobre todo en sus últimas imágenes, pero reflejando con concreción la materialización física de la excitación de un modo maravillosamente cotidiano.

Martín, también actriz protagonista, que debutó tras la cámara con la excelente Jùlia Ist en 2017, y que interpretó un corto con el que Creatura podría formar un interesante tándem, Suc de síndria, alrededor de la recuperación del cuerpo, la mente y el deseo tras una agresión sexual, tiene la valentía de llegar a extremos muy ásperos, pero reconocibles, en torno a la atracción, el cariño, la excitación y la culminación de la pasión en todas las edades. Y ahí también tiene una importancia primordial el papel del hombre, casi siempre confuso, algunas veces cómplice, otras tantas insultante (“No sabía que eras tan guarrilla”), ante las enigmáticas derivas de una mujer compleja. (Javier Ocaña)

Recomendada.



miércoles, 8 de noviembre de 2023

Extraña forma de vida (Pedro Almodóvar, 2023)

 

Título original: Strange Way of Life. Dirección: Pedro Almodóvar. País: España. Año: 2023. Duración: 31 min. Género: Cortometraje, Western.

Guión: Pedro Almodóvar. Música: Alberto Iglesias. Fotografía: José Luis Alcaine. Producción: El Deseo, Saint Laurent.

Sección Oficial (fuera de competición) del Festival de Cannes 2023.

Fecha del estreno: 26 Mayo 2023 (España).

 

Reparto: Ethan Hawke (Jake), Pedro Pascal (Silva), Jason Fernández, José Condessa, George Steane, Manu Ríos, Pedro Casablanc, Sara Sálamo, Erenice Lohan (Clara).

 

Sinopsis:

Un hombre cruza a caballo el desierto que le separa de Bitter Creek. Viene a visitar al Sheriff Jake. Veinticinco años antes, ambos -el sheriff y Silva, el ranchero que cabalga a su encuentro- trabajaron juntos como pistoleros a sueldo. Silva viene con el pretexto de reencontrarse con su amigo de juventud, y en efecto celebran su encuentro, pero a la mañana siguiente el sheriff Jake le dice que la razón de su viaje no es el recuerdo de su vieja amistad.

 

Comentarios:

Hay películas cuya razón de ser no se revela hasta el instante final. Extraña forma de vida, el nuevo mediometraje de Pedro Almodóvar es un canto al romanticismo más loco y crepuscular vestido de wéstern. Una historia de deseo entre dos vaqueros que pese a su latente erotismo solo es al final de sus veloces treinta minutos cuando se desboca toda su secreta emoción. Rodada en inglés, con Ethan Hawke y Pedro Pascal en la piel de dos viejos amantes que se reencuentran en su madurez, Extraña forma de vida ha pasado por la segunda jornada de Cannes dejando el sello de Almodóvar en un festival que le rinde auténtico culto: bajo una lluvia torrencial, decenas de admiradores del cineasta se agolpaban en los alrededores de la sala Debussy intentando pescar una entrada libre para la proyección y la posterior charla entre Ethan Hawke y el cineasta. El colapso fue tal que decenas de periodistas y acreditados con entrada se quedaron fuera ante la avalancha de público.

Desde el mismo arranque de la película no hay dudas de que este es un viaje al universo almodovariano: un hombre a caballo, símbolo inequívoco del solitario ritual del wéstern, cruza la pantalla mientras la inconfundible voz de Caetano Veloso interpreta uno de los fados más populares de Amália Rodrigues, Estranha forma de vida. La saudade, particular forma de melancolía, irrumpe en medio de la mitología del Lejano Oeste.

Como ocurría en su anterior mediometraje, La voz humana, protagonizado por Tilda Swinton sobre el texto de Jean Cocteau, hay mucha libertad y mucho juego en este nuevo concentrado del cineasta. Un juego plagado de referencias al género y su implícito homoerotismo en el que la verdad de Almodóvar asoma casi de sorpresa, en una recta final arrebatada, en la que aflora una especie de nuevo y fulminante Átame, quizá la película que, junto a La ley del deseo, mejor define la turbulenta idea del romanticismo de un cineasta especialmente grave cuando entra en territorio masculino.

Hasta llegar a ese momento, el director de Hable con ella se sumerge en la iconografía del cine del Oeste para deconstruirla y llevarla a su terreno. Dos vaqueros se reencuentran después de años separados y se emplazan para aclarar sus cuitas en una secuencia doméstica nunca vista en el género. Cocinan, se observan con deseo y hasta acaban haciendo juntos la cama mientras hablan sin freno. Hay porcelanas y cuidados tejidos. Todo sin perder la rudeza de esa masculinidad tan asociada al paisaje del desierto.

Hawke y Pascal condensan en su espléndida madurez un poderoso atractivo que le sirve al cineasta para romper desde la virilidad un arquetipo que ha mirado con hostilidad homófoba cualquier rasgo ajeno a la masculinidad más tradicional. Almodóvar ha citado en reiteradas ocasiones que su nuevo mediometraje es una respuesta al Brokeback Mountain que nunca hizo cuando le ofrecieron dirigir la película, pero, en realidad, Extraña forma de vida es la respuesta queer a un género que ha escondido a lo largo de su historia su homoerotismo. En ese sentido, es imposible no pensar en una figura como Montgomery Clift cuando vemos los ojos claros de los jóvenes vaqueros de una película que recurre en su zona central a un flashback en el que unos cueros de vino presiden una muy feliz y quijotesca bacanal.

Almodóvar le toma la medida al wéstern europeo en sus primeros planos pero es la sombra aniñada y vulnerable de Clift la que, como tantos jóvenes del wéstern que desde su juventud y belleza desafiaban los códigos, irrumpe en un duelo que recuerda al célebre choque entre John Wayne y un imberbe Monty en Río Rojo, clásico de 1948 de Howard Hawks cuyo subtexto gay ha dado pie a múltiples interpretaciones. Ojos claros y puros que también nos conectan con El Zurdo, la película que dirigió una década después Arthur Penn y en la que Paul Newman daba vida a Billy el Niño, figura mítica del Oeste cuya ambigüedad fascinó al escritor homosexual Gore Vidal.

Pero Almodóvar, que bebe de una tradición tan cercana al Lonesome cowboys de Warhol como al Johnny Guitar de Nicholas Ray (filme al que ya brindó su particular homenaje en Mujeres al borde de un ataque de nervios), busca su propia filiación en un género que también le remite a su propia niñez.

En su recién publicado libro de relatos, El último sueño, Almodóvar evoca el pueblo manchego de su infancia como un lugar parecido al salvaje Oeste. Un páramo físico y mental en cuyo interior parece emerger ese volcán que también describe en su libro al evocar a una de las mujeres de su vida, Chavela Vargas, que tenía mucho de wéstern y de frontera. En definitiva, un universo de soledad y deseo encerrado en un diálogo e imagen final en los que la mirada de Almodóvar a la pasión se enfrenta, finalmente, a su destino. (Elsa Fernández-Santos)

Recomendada.




martes, 7 de noviembre de 2023

Monstruo (Hirokazu Koreeda, 2023)

 

Título original: Kaibutsu. Dirección: Hirokazu Koreeda. País: Japón. Año: 2023. Duración: 126 min. Género: Drama.

Guión: Yuji Sakamoto. Música: Ryūichi Sakamoto. Fotografía: Ryûto Kondô. Producción: Genki Kawamura.

Premio al Mejor Guión en el Festival de Cine de Cannes 2023.

Fecha del estreno: 29 Septiembre 2023 (España).

 

Reparto: Soya Kurokawa (Minato), Hiiragi Hinata (Eri), Sakura Ando (Saori), Eita Nagayama(Hori), Mitsuki Takahata (Hirona), Akihiro Kakuta (Shoda), Shido Nakamura (Kiyotaka), Yûko Tanaka (Fushimi).

 

Sinopsis:

Cuando su joven hijo Minato empieza a comportarse de forma extraña, su madre siente que algo va mal. Al descubrir que el responsable de todo ello es un profesor, irrumpe en la escuela exigiendo saber qué está pasando. Pero a medida que la historia se desarrolla a través de los ojos de la madre, el profesor y el niño, la verdad va saliendo a la luz, poco a poco...

 

Comentarios: 

Monstruo es una película sobre la búsqueda de la verdad a través de todas sus capas. Para ello, el gran cineasta japonés Hirokazu Kore-eda recurre a una estructura narrativa a lo Rashomon, el clásico de Akira Kurosawa; es decir, se aproxima a los mismos hechos a través del punto de vista de distintos personajes. En ese cruce primará la mirada de una madre viuda que detecta comportamientos extraños en su hijo preadolescente, el profesor que según ella podría estar detrás del problema de su hijo y la mirada del propio crío, centro de este intrigante y emotivo puzle en el que también figura la directora del colegio y un compañero de clase.

Kore-eda propone un camino a la verdad salpicado de matices y grutas secretas que enfrenta al espectador a un magma en el que convergen la disfuncionalidad familiar y la orfandad, las fallas del sistema educativo, el acoso escolar y, finalmente, el corazón de una amistad.

Acompañado por la música del fallecido Ryuichi Sakamoto y con un elenco de intérpretes maravillosos entre los que destacan las actrices Sakura Any y Yûko Tanaka y los niños Soya Kurokawa y Hiiragi Hinata, Kore-eda muestra con su habitual inteligencia emocional a unos personajes acorralados por esas formas a veces imperceptibles de violencia contemporánea que son la incomunicación y sus tentáculos. Aunque la trama de la película a veces se retuerce en exceso, el resultado final convence.

En Monstruo, que logró el premio al mejor guion en el último festival de Cannes, vuelven a brotar muchas de las obsesiones de su director, cuya filmografía está atravesada por los dilemas y misterios de los lazos afectivos, consanguíneos o no. Kore-eda ha contado alguna vez cómo el cine le salvó de su enfermiza timidez y del estrecho hogar en el que creció, la pequeña y pobre casa de estilo tradicional japonés, de las adicciones de su padre, un exprisionero de guerra en Siberia, y de las penurias de la madre trabajadora.

Tras rodar en Francia y Corea del Sur, el director de Nadie sabe, de Un asunto de familia, Palma de Oro en Cannes, o de la más reciente Broker, regresa a su país para urdir junto al guionista Yûji Sakamoto esta historia cruzada cuyos personajes lidian con un dolor común: el del desamparo. Un desamparo que en primera instancia anida en la propia familia para extenderse de forma más brutal al colegio, microcosmos de una sociedad que expulsa lo que no acepta ni reconoce y que Kore-eda, una vez más, acoge en sus brazos. (Elsa Fernández-Santos)

Recomendada.



lunes, 6 de noviembre de 2023

El sol del futuro (Nanni Moretti, 2023)

 

Título original: Il sol dell'avvenire. Dirección: Nanni Moretti. País: Italia. Año: 2023. Duración: 95 min. Género: Comedia dramática.

Guión: Francesca Marciano, Nanni Moretti, Federica Pontremoli, Valia Santella. Música: Franco Piersanti. Fotografía: Michele D'Attanasio. Producción: Sacher Film Rome, Fandango Produzione, RAI Cinema.

Sección Oficial del Festival de Cannes 2023.

Fecha del estreno: 15 Septiembre 2023 (España).

 

Reparto: Mathieu Amalric (Pierre), Margherita Buy (Paola), Nanni Moretti (Giovanni), Silvio Orlando (Ennio), Barbora Bobulova (Vera), Jerzy Stuhr (Embajador polaco), Blu Yoshimi (Actriz), Flavio Furno (Edoardo), Francesco Brandi (Fabricante de herramientas), Laura Nardi (Maquilladora).

 

Sinopsis:

Giovanni (Nanni Moretti) un conocido cineasta italiano, se prepara para rodar su nueva película. Pero entre su pareja en crisis, su productor francés al borde de la quiebra y su hija que no le hace caso, ¡todo se ha puesto en su contra! Siempre en el límite, Giovanni va a tener que replantearse su manera de hacer las cosas, si quiere conducir a todo su pequeño mundo hacia un futuro brillante.

 

Comentarios: 

Sus películas le pueden salir mejor o peor, pero para mí reencontrarme o revisitar el cine de ese señor tan singular llamado Nanni Moretti siempre posee algo grato. Me garantiza frecuentemente una sonrisa, imaginación con el sello de la casa, un estilo agridulce para ofrecerte su insólita visión de las personas y las cosas. Bueno, en alguna ocasión era imposible que te alegrara el ánimo. Todo era sombrío y desolado, consecuentemente, cuando habló en la impresionante La habitación del hijo de la ruina anímica que invade a una familia venturosa a la que le ocurre algo tan salvaje e inconsolable como la muerte de uno de sus hijos. Moretti es creíble y cercano en la comedia y en la tragedia. Sabe que la vida contiene ambas cosas y es dueño de una personalidad tan inteligente como identificable para retratar las luces y las sombras de esa cosa tan compleja llamada vida.

Siempre asocio a Nanni Moretti con la entrañable imagen de un tipo en vespa recorriendo Roma y hablando con gracia tan identificable como peculiar de lo que ve, lo que escucha, lo que piensa y siente. En El sol del futuro retorna frecuentemente a esos parlamentos característicos con el pretexto de la historia que está contando. Interpreta a un director de cine con una misión que cada día se complica más. Está rodando una película ambientada en el pasado, cuando un circo húngaro viaja a Italia y en su país la apertura y la libertad que este reclama se ve aplastada con la invasión del ejército soviético, algo que volverá a repetirse años después ante la pretendida y corta primavera de Praga. Moretti cuenta la actuación del floreciente partido comunista de Italia, con dos millones de afiliados, ante la salvajada que han cometido los sagrados poderes de Moscú. En nombre de la revolución y del proletariado, por supuesto. Y la escandalizada, valiente y conmovedora reacción de algunos disidentes, que no pueden aceptar que en nombre del comunismo y del siempre implacable poder se cometa esa barbarie.

Todo ello se narra paralelamente a la muy complicada y afligida existencia del creador de esa película, interpretado por un Nanni Moretti en su salsa. No para de hablar ni de quejarse. Duda, se contradice, se exalta, se lamenta sin tregua del estado de las cosas, se turba al descubrir que su hija veinteañera se ha liado con un señor mayor que él mismo. Y, sobre todo, no intuye lo más grave: que la comprensiva y dulce esposa, que también ejerce como productora en su cine, está a punto de abandonarle porque ya no le aguanta más, porque está harta de su egolatría y de sus permanentes quejas observándose permanentemente el ombligo.

Moretti combina muy bien la comedia y el drama, sigue creyendo en la supervivencia de una izquierda racional y que no sea deudora de las cansinas y mentirosas consignas, no sectaria, subversiva en nombre de la verdad, aunque esta pueda ser incómoda. Y si en Caro diario lograba crear una imagen perdurable de sus motorizados paseos, aquí se permite el lujo de deslizarse en patinete o pasarse unos minutos dándole patadas a un balón. Cositas que en otro personaje te resultarían complacientes y prescindibles, y que en él te resultan naturales y graciosas. También canta y baila acompañado de su exótico reparto. Yo, incluso, me emociono un poco, cuando veo la interpretación que hacen de Voglio vederti danzare, aquella canción que se inventó el maravilloso Franco Battiato. Y salgo contento del cine, con esa sensación tan infrecuente. (Carlos Boyero)

Recomendada.




viernes, 3 de noviembre de 2023

Asteroid City (Wes Anderson, 2023)

 

Título original: Asteroid City. Dirección: Wes Anderson. País: USA. Año: 2023. Duración: 104 min. Género: Comedia.

Guión: Wes Anderson, Roman Coppola. Música: Alexandre Desplat. Fotografía: Robert D. Yeoman. Montaje: Barney Pilling. Vestuario: Milena Canonero. Producción: Wes Anderson, Jeremy Dawson, Steven M. Rales.

Sección Oficial del Festival de Cine de Cannes 2023.

Fecha del estreno: 16 Junio 2023 (España).

 

Reparto: Scarlett Johansson (Midge Campbell), Tom Hanks, Margot Robbie, Jason Schwartzman (Augie Steenbeck), Tilda Swinton, Adrien Brody, Bryan Cranston, Hope Davis, Jeffrey Wright, Liev Schreiber, Rupert Friend (Montana), Maya Hawke, Matt Dillon.

 

Sinopsis:

En 1955, colegiales y padres de todo el país se reúnen para un concurso escolar dedicado a la observación de fenómenos astronómicos (Junior Stargazer Convention) que se lleva a cabo en una ciudad ficticia del desierto estadounidense llamada Asteroid City. La convención se verá espectacularmente interrumpida por eventos que cambian el mundo.

 

Comentarios:

Las películas de Wes Anderson solo las puede hacer Wes Anderson y en esta obviedad se encierra su singularidad y las filias y fobias que provoca uno de los escasos cineastas contemporáneos que son en sí mismos un género y una estética. Asteroid City, el nuevo filme de este tejano aficionado a los trajes de pana y a la vida europea, es el regreso de Anderson a sus raíces a través del imaginario del desierto del Oeste y sus espejismos alienígenas.

En su anterior película, la desparramada y agotadora La crónica francesa (2020), un personaje “extranjero” decía: “Buscamos algo que nos falta, nos falta algo que dejamos atrás”. Con la mirada en el retrovisor, Anderson ha encontrado ese “algo” en un teatro de curiosidades retrofuturistas en las que su estado de ánimo ensimismado viaja a la velocidad del Coyote y Correcaminos, personajes míticos de los Looney Tunes (“¡Bip, bip!”), pero guiado por la melancolía existencial de las viñetas de Charlie Brown, uno de sus eternos referentes.

Asteroid City atraviesa cierta memoria de la inocencia estadounidense de los años cincuenta a través de dos lugares que parecen encerrar la idea idealizada de un país que el director de la inolvidable Moonrise Kingdom (2012) observa desde su perpleja distancia. En el corazón de la película está el escenario del desierto, podría ser el de Nevada, con sus leyendas de ovnis y sus ecos del folclore del Oeste. Del otro lado está el Este, concentrado en las bambalinas del teatro del Broadway neoyorquino donde se representa ese desierto, un espacio que por momentos evoca el ambiente del mítico Actors Studio. El color saturado está reservado para la obra que transcurre en la nada y el blanco y negro para la tramoya donde se gesta esta función de niños sabelotodo, padres solitarios y extraterrestres despistados. Son dos escenarios antagónicos unidos por un narrador televisivo que mueve los hilos de todas las marionetas.

Por estas tres pistas discurre un infatigable desfile de estrellas, la mayoría de ellas, cómplices habituales del cine de este director amante de las casas de muñecas y los planos hechos con tiralíneas. Un elenco que conoce bien un estilo de, perdón por el oxímoron, telegráfica verborrea a lomos de decorados que lo absorben todo. Una vez más, el cineasta se vale de un firmamento de grandes nombres como un camuflaje de sus crípticas ideas y emociones.

Después de viajar por el mundo —de la Europa del Este de El gran hotel Budapest (2014) al Japón en Isla de perros (2018)―, Asteroid City tiene mucho de regreso a casa. Anderson, creador fetichista y perfeccionista, busca la fantasía de su tierra desde un decorado imaginado en el mesetario pueblo madrileño de Chinchón y quizá por eso este páramo de experimentos nucleares, estética de familias tupperware y adolescentes cum laude encierra un íntimo misterio.

Sin la soledad de los niños prodigio no existiría la esencia del cine de Wes Anderson y a este desierto teñido de azul turquesa, corales, marrones y amarillos llegan una serie de familias atraídas por una convención escolar para futuros astrónomos.

A sus 54 años y con once películas a la espalda, la alambicada afición de Anderson al juego de muñecas rusas fluye en Asteroid City. Un decorado dentro de otro decorado y otro hasta configurar un mosaico de minirrelatos, memorabilia, canciones y símbolos tan encerrados en sí mismos que por momentos el espectador corre el riesgo de quedarse al otro lado del espejo. Pero el núcleo central de la película, ese vacío en el vacío de un desierto que ni siquiera es lo que es, es de una imaginación tan extraña, fértil y poderosa que solo cabe dejarse abducir por su alienígena belleza. (Elsa Fernández-Santos)

Recomendada.