domingo, 12 de abril de 2015

Gett, el divorcio de Viviane Amsalem, de Ronit y Shlomi Elkabetz




Título original: Gett, the Trial of Viviane Amsalem. País: Israel, Francia, Alemania. Género: Drama. Dirección y Guión: Ronit Elkabetz y Shlomi Elkabetz. Fotografía: Jeanne Lapoirie. Vestuario: Li Alembik, Naomi Bar Or. Diseño de Producción: Ehud Gutterman, Hagai Galimidi. Montaje: Joel Alexis. Sonido: Tully Chen Oded Ringel. Estreno en España: 3 de abril de 2015.
Intérpretes: Ronit Elkabetz (Viviane), Menashe Noy (Carmel), Simon Abkarian (Elisha Simon), Sasson Gabai (Rabino Shimon), Eli Gornstein (Rabino Salmion).

Sinopsis:
Viviane Amsalem se separó hace años de Elisha, su marido, y ahora quiere un divorcio legal para no convertirse en una marginada social. Los matrimonios civiles todavía no existen en Israel; tan solo manda la ley religiosa, que estipula que únicamente el marido puede conceder el divorcio. Sin embargo, Elisha, no está dispuesto a aceptarlo. Viviane tendrá que luchar ante el Tribunal Rabínico para lograr lo que ella considera un derecho. Así se verá inmersa en un proceso de varios años en el que la tragedia competirá con lo absurdo y absolutamente todo se pondrá en tela de juicio.

Fotograma de "Gett, el divorcio de Viviane Amsalem"


Comentarios:

Nominada a Mejor Película de Habla No Inglesa en la última edición de los Globos de Oro (2014) nos llega la tercera película que los hermanos Elkabetz (Ronit y Shlomi) escriben y dirigen conjuntamente, tras "To take a wife" (2004) y 'Los siete días' (2008). En las tres cintas aparece el personaje de Viviane Amsalem, papel que la misma Ronit Elkabetz interpreta. “Gett” supone la conclusión final de esta trilogía sobre la emancipación femenina en Israel.

Esta cinta fue la enviada por Israel este año para conseguir la nominación al Oscar a Mejor Película de Habla No Inglesa (2015). Es el intento nº 47 por parte de este país en la búsqueda de la preciada nominación. Sin embargo, finalmente no consiguió tal distinción. Hasta la fecha, Israel ha conseguido la nominación al Oscar en 10 ocasiones, aunque ninguno de los 10 filmes acabó llevándose la estatuilla de mejor película en habla no inglesa. Lo que convierte a Israel en el país con más nominaciones que no ha conseguido dicho Oscar.

Fotograma de "Gett, el divorcio de Viviane Amsalem"

Juan Sardá escribe acerca del este filme lo siguiente: "Esto no es un juicio por asesinato" dice en un momento de desesperación (hay varios) el abogado de Viviane Amsalem. No lo es, pero esta extraordinaria película israelí sí nos cuenta el penoso e interminable proceso por el que una mujer, la Viviane del título, trata de divorciarse de su marido, un hombre al que no ama, y no ha amado nunca, que se niega a concederle su libertad. El asunto está en que en Israel una mujer solo puede divorciarse de su marido si este da el consentimiento. Una costumbre con fuerza legal tan profundamente machista y delirante que asombra y que los hermanos cineastas Ronit y Shlomi Elkabetz ponen de manifiesto con enorme inteligencia.

Sin duda, el precedente más claro de esta Gett es aquella Divorce Iranian Style (1997) uno de los mejores documentales de los últimos años. En ese filme, vemos algo muy parecido a lo que en ésta: sin moverse de una sala de justicia asistimos al horror de las leyes persas a través del retrato de la lucha agónica de una serie de mujeres a las que se impide divorciarse de hombres a los que no quieren cuando no están sometidas a maltratos o humillaciones, o casadas a la fuerza en su adolescencia con señores mucho mayores que han destruido su vida y con quien tienen que seguir conviviendo.

No deja de ser trágicamente irónico que Israel, país con tendencia a justificar sus desmanes con su superioridad ética al tratarse de la única democracia en Oriente Medio, mantenga unas leyes matrimoniales medievales no tan terroríficas como las iraníes pero no muy lejos de ellas.

Como en una tragedia griega, la protagonista se enfrenta a un destino trágico que la supera, unas leyes absurdas y crueles que otorgan un poder desmedido a un hombre, su marido, que el filme retrata más como un imbécil que como un malvado. De forma sublime, con una dirección sencilla y sabia que busca la emoción en los rostros de los actores, el filme traza no tanto un canto feminista como una historia universal del hombre enfrentado a la injusticia y la vulnerabilidad y fragilidad que provoca en los seres humanos los poderes tiránicos.

Humillada por un sistema legal grotesco, Vivianne se alza en el filme como una heroína clásica y por momentos su agonía nos recuerda la de esa Juana de Arco de Dreyer. Ese último plano de los pies de la protagonista, camino del patíbulo, sacrificada por una sociedad enferma que considera a las mujeres apéndices de los hombres, es tan demoledor como cinematográficamente perfecto. El divorcio de Viviane Amsalem es mucho más un "proceso" como dice la traducción francesa, un proceso a las mujeres por serlo que se acaba volviendo en contra de su propio país revelando un aspecto siniestro de una nación que acaba siendo mucho más 'Oriente Medio' de lo que le gusta decir que es. 



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