martes, 27 de marzo de 2012

Recordando… Las dos tormentas, de David W. Griffith




Poco después de "El nacimiento de una nación" (1915), una de las películas más comerciales de la historia del cine, D.W. Griffith vio que su carrera declinaba, sobre todo como resultado de su incapacidad para adaptarse a los deseos cambiantes del público. Griffith se había especializado en llevar a la pantalla melodramas victorianos, que giraban en torno a la inocencia femenina amenazada. En 1920, no obstante, el público había empezado a manifestar menos interés por la virtud rescatada o preservada. Por consiguiente, fue una sorpresa que Griffith decidiera adaptar para la pantalla un melodrama teatral de la década de 1890, "Las dos tormentas", además de insuflar nueva vida a la historia y convertirla en un gran éxito.

Lillian Gish

Anna Moore (Lillian Gish) abandona su pueblecito de Nueva Inglaterra para ir a vivir con unos parientes más ricos en Boston. Allí cae bajo el hechizo de un atractivo joven llamado Sanderson (Lowell Sherman), quien la convence de que se acueste con él tras organizar un matrimonio falso. Después, la envía de vuelta a Nueva Inglaterra, con la orden de que guarde silencio respecto a su boda. Tras descubrir que está embarazada, Anna se pone en contacto con él, pero solo consigue descubrir la amarga verdad. El desastre se desencadena. Su madre muere, y también su hijo. La expulsan de la pensión donde se ha refugiado porque la dueña sospecha que no está casada. Por suerte, encuentra empleo en una granja cercana, propiedad del caballero Barlett (Burr McIntosh), pero Sanderson no vive muy lejos. En la granja, Anna conoce al hijo del caballero, David (Richard Barthelemess), y los dos no tardan en enamorarse.




Pero el pasado persigue a Anna. Expulsada de la granja, se pierde en una terrible tormenta de nieve y se encuentra en un río helado. Mientras flota sobre un témpano de hielo hacia unas gigantescas cataratas, David la rescata en el último segundo. Se revela la villanía de Sanderson, y Anna se reconcilia con el caballero arrepentido. La película termina con su boda. El ritmo narrativo y las eficaces interpretaciones de un reparto muy sólido insuflan vida a las partes dramáticas de "Las dos tormentas". El final de la película, por su parte, muestra al director en la cumbre de su talento, tanto en el rodaje de la secuencia (se filmaron tomas en un río helado de Vermont) como en el montaje, que es trepidante y emocionante.

Os dejamos con la fantástica secuencia del rescate de Anna por parte de David. Obsérvese los magníficos travellings que usa Griffith para darle mayor dinamismo a la acción, así como su maestría en el montaje de los planos, que dota a todo la secuencia de un ritmo trepidante.  


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