martes, 7 de marzo de 2023

Música de Cine: Vangelis (1943-2022)

 

Fue el autor de docenas de bandas sonoras, algunas celebérrimas, pero su gran mérito radica en haberle puesto música al subconsciente melódico de millones de melómanos. Es un mérito enorme para un sintesista que nunca ejerció de cantante y que labró el grueso de su trayectoria en torno a la música instrumental, en teoría siempre más alejada de los gustos mayoritarios. Con Vangelis no fue así: su popularidad, en particular en la transición entre los años setenta y ochenta, fue colosal por medio mundo.

 

El compositor griego, nacido el 29 de marzo de 1943, en Agria (Grecia) falleció el pasado 17 de mayo de 2022, en París (Francia) a los 79 años. Su oficina de abogados no comunicó la pérdida hasta dos días después, para una mayor sensación desangelada. Durante el nuevo siglo se había prodigado muy poco, pero la publicación en 2021 del extenso álbum Juno to Jupiter, donde retomaba la fascinación por la temática espacial, hacía concebir esperanzas de que volvía a la actividad y llegarían nuevas entregas.

 

Durante su época dorada, Evángelos Odysséas Papathanassíou despuntó como un autor no solo innovador y personalísimo, sino también extraordinariamente próspero. El mundo le descubrió como integrante y gran cerebro en la sombra de Aphrodite’s Child, un espléndido trío griego de pop psicodélico que a principios de los setenta entregó canciones hermosas y admiradas en círculos selectos, en particular Rain and Tears o Spring, Summer, Winter and Fall. Todas las miradas apuntaban hacia su carismático vocalista, Demis Roussos, luego famosísimo en su algo manierista carrera en solitario y desaparecido en 2015. Pero Vangelis movía los hilos y tenía demasiadas inquietudes en la cabeza como para restringirse al universo del pop, por muchas ínfulas progresivas que incluyera.

 

En 1973 llegaría Earth, el primer álbum oficial en solitario del artista de Agria, un pueblito hoy desaparecido e integrado en la ciudad de Volos. Ahí aparecían ya las grandes constantes de su obra: pasión por ambientes planetarios, música de vocación sinfónica pero con dimensiones melódicas muy accesibles, un dominio efectista de los sintetizadores de última generación. Imposible que aquel universo pasara inadvertido entre los apóstoles del rock sinfónico. El grupo Yes ofreció a Vangelis integrarse en la banda para cubrir la vacante de Rick Wakeman, pero el griego declinó in extremis la tentadora oferta para centrarse en su producción propia, a partir de entonces muy copiosa. Álbumes como Heaven and Hell (1975), Albedo 0.39 (1976) o Spiral (1977) eran accesibles y adictivos, y le llevaron a protagonizar a ojos de los aficionados una rivalidad con el compositor francés Jean-Michel Jarre, de características relativamente similares, por el cetro de la entonces llamada música electrónica. Porque la denominación de new age no llegaría hasta años después, siempre ensombrecida por connotaciones peyorativas de trascendencia espiritual.

 

Llegarían también trabajos de corte más vanguardista y experimental, en especial Beaubourg (1978), que para muchos de sus seguidores resultaba inaudible y provocó un aluvión de devoluciones en las tiendas. También cayó por su peso la irrupción de Papathanassíou en el universo audiovisual, en vista del carácter ambiental, evocador y envolvente de sus partituras. La árida Ignacio (1975) y la selvática La fiesta salvaje (1976) significaron su estreno con las bandas sonoras, pero la gran eclosión en esta faceta llegaría, evidentemente, con Carros de fuego (1981), la película de Hugh Hudson que se hizo con los Oscar a la mejor cinta y mejor música. El tema central, inolvidable y reproducido hasta el infinito, traducía a corcheas la épica de los atletas y supuso, de paso, el homenaje de Vangelis a su progenitor, que había ejercido como tenaz corredor aficionado.

 

A la gloria fílmica se sumó la sorprendente aventura de Jon & Vangelis, el dúo con el cantante Jon Anderson, que en aquellos tiempos había abandonado de manera momentánea las filas de Yes. Era un tándem atípico e inesperado, pero permaneció en activo durante tres elepés muy interesantes, sobre todo el imprescindible The Friends of Mr Cairo, también de 1981. Aquella fórmula de pop vocal con envoltorios sintetizados resultó tan llamativa que State of Independence, uno de los cortes de The Friends… acabaría conociendo una inimaginable versión discotequera a manos de Donna Summer. Los años de máxima esplendor llegan hasta la banda sonora de Blade Runner (1982), de Ridley Scott, donde su Love Theme (dominado por un saxo tenor) y los créditos finales forman parte esencial en la historia de la música para cine.

 


El ascendente de Vangelis fue perdiendo fuelle al retomar su actividad solista, con un puñado de discos bien recomendables (Soil Festivities, Mask, Direct…), pero enmarcados en una época de menor fascinación por la música instrumental y los álbumes temáticos. Sin embargo, el nombre del griego regresaría a todos los titulares cuando recibió el encargo de escribir la música para 1492: La Conquista del Paraíso, la megaproducción de Scott en torno al quinto centenario del desembarco de Colón en América. La película distó mucho de convencer a la crítica, pero los 55 minutos de composiciones originales figuran entre las obras cumbre de su firmante.

 

Aquellos años noventa serían ya de menor notoriedad en su producción, pese a que siguió manteniendo un ritmo vigoroso y alcanzó hitos como un disco con vocalistas invitados (Voices, 1995) o el neoclásico El Greco (1998), en el que aparecía Montserrat Caballé. El siglo XXI le sería aún menos propicio, pero el ascendente de la obra de Vangelis se antoja, nunca mejor dicho, estratosférico. Y no solo por sus bandas sonoras más célebres. Es casi imposible no haber escuchado temas en solitario como Pulstar, utilizado hasta la saciedad en anuncios y sintonías. O el movimiento de Heaven and Hell que Carl Sagan aprovechó para su serie Cosmos. Nunca el sonido de las esferas celestiales estuvo tan bien representado. (Fernando Neira)




lunes, 6 de marzo de 2023

Diamond Flash (Carlos Vermut, 2011)


Título original: Diamond Flash. Dirección: Carlos Vermut. País: España. Año: 2011. Duración: 123 min. Género: Thriller.

Guión: Carlos Vermut (Texto radiofónico escrito por Raúl Minchinela). Fotografía: Carlos Vermut. Música: Carlos Vermut. Montaje: Carlos Vermut. Sonido: Pablo Hernando y Alberto Carpintero. Productor Asociado: Silvestre López. Producción: Carlos Vermut.

Fecha del estreno: 10 octubre 2012 (Lanzamiento del DVD).

 

Reparto: Ángela Boix (Juana),  Miquel Insua (Diamond Flash),  Klaus (Jaime),  Rocío León (Lola),  Eva Llorach (Violeta),  Victoria Radonic (Enriqueta),  Ángela Villar (Elena),  Petra del Rey (Angustias),  Alba Guerrero (Alba),  Miguel Noguera (Arturo),  Micaela Quesada (Matilde),  Teresa Soria Ruano (Lucía),  María Cuéllar (Elena niña), Inma Isla (Madre de Elena), Ramos López (Asistente social), Santiago Meléndez (Policía), Javier Botet (Hombre chistoso), Adrián López (Camarero), Raúl Minchinela (Locutor).

 

Sinopsis:

Violeta está dispuesta a lo que sea por encontrar a su hija desaparecida. Elena guarda un extraño secreto. Lola quiere saldar cuentas con su pasado. Juana necesita que alguien la quiera sin condiciones ni preguntas, y Enriqueta sólo busca que le hagan reír. Estas cinco mujeres tienen algo en común: todas están relacionadas con Diamond Flash, un misterioso personaje que cambiará sus vidas para siempre.

 

Comentarios: 

Diamond Flash, primer largometraje de Carlos Vermut y película underground donde las haya, es una de las producciones españolas que más me han impresionado últimamente: por su empeño, por su arquitectura, por sus diálogos, entre el naturalismo extremo y la estilización helada; por su humor esquinado y su dolor atroz, por su trabajo actoral y por el poso que deja en la memoria.

Su autor, por lo que sé, es un joven dibujante e historietista madrileño, que se dio a conocer como director en 2009 al ganar el gran premio del Jurado de la 7ª edición del Notodofilmfest con su corto Maquetas. Pasma conocer, por su acabado, que Diamond Flash se rodó con el dispositivo de vídeo de una cámara fotográfica y costó tan solo 20.000 euros. Vermut es el guionista, director, cámara y productor: esos 20.000 euros son el dinero que le pagaron por los derechos de merchandising del diseño de personajes de una serie de animación para Carton Network llamada Jelly Jam. Hizo por internet el casting de su formidable elenco, rastreando en páginas de asociaciones de actores y seleccionando a cinco intérpretes para cada uno de los papeles: de ahí surgieron los nombres, para mí desconocidos, de Ángela Boix, Miquel Insua, Rocío León, Eva Llorach y todos los que intervienen en la película. Presentada en los festivales Abycine 2011 y Sitges del mismo año, obtuvo poco más tarde el premio Rizoma, que garantiza que la película pase a formar parte del catálogo de la distribuidora on-line Filmin y luego se edite en DVD por el sello Cameo. Se proyectó un día en los cine Golem, y de cuando en cuando su autor programa sesiones en Madrid y Barcelona, pero no ha tenido estreno comercial.

Diamond Flash es un alcohol fuerte, que hace pensar en los laberintos de Rivette, en los mundos claustrofóbicos de Paulino Viota (otro rey del underground patrio), en el perfume onírico del Judex de Franju. Se puede hablar poco de su trama porque trata, a mi entender, de lo imprevisible en su domesticidad, esto es, de lo subterráneo cotidiano, de lo que pasa a nuestro lado y no puede contarse. Es imprevisible lo que sucede subterráneamente entre el hermano y la hermana de la primera parte de la historia, y las oscuridades que laten bajo las dos parejas femeninas de la segunda, y lo que se esconde bajo el superhéroe masculino que le da título, del mismo modo que hay un mal que lleva gafas de bibliotecaria y frecuenta los bares polinesios de barriada, y ese mal de encarnación femenina tiene por encima a un super-mal del que sólo conoceremos la voz telefónica y, en imagen digna de Lynch, la mano que pinta de rojo (a bulto, sin perfiles) un angelote de yeso, como si fuera una de esas tías segundas que todos tenemos y que vive lejos, en la Vaguada o Sant Andreu, rodeada de tapetitos de ganchillo. La superioridad numérica de las mujeres en Diamond Flash puede hacer creer, a primera vista, que se trata de una película programáticamente feminista o monotemática: una película que trata sobre la mujer, pongamos por caso, como colectivo doliente y maltratado. El tema del maltrato, que Vermut se toma profundamente en serio, está presente, desde luego, pero no de modo maniqueamente genérico, y si no que se lo pregunten al hermano de la farmacéutica de la primera parte, o a la esposa golpeada que cae en manos de la temible adicta a los bares polinesios.

El mal y la ferocidad, pues, adoptan muy diversas formas y se encarnan de un modo aleatorio, aunque sí parece haber un determinismo en su primera parte: la familia como nido de herencias y patrones de los que es muy difícil escapar, alternando los roles de víctimas y verdugos.

Yo diría que el asunto verdaderamente central de Diamond Flash es el de la capacidad de hacer daño. Peor aún: de la necesidad de hacer daño. Da igual que ese daño se ejerza por venganza, por anhelo de justicia, por dinero o por pura y simple patología: el daño es daño por muchas razones que se le echen. Es quizás el tema axial pero, aclaro, no es el único, y precisamente por eso resulta tan apasionante la película: porque tiene muchas capas y muchos tonos, porque es ambigua, porque no parece hecha para ilustrar o defender un único postulado.

Diamond Flash no es un plato de mi gusto: es una de las películas más negras, turbadoras y desesperanzadas que he visto. Turbadora porque sus niveles de malestar y violencia (física pero sobre todo psicológica) rozan lo insostenible; negra porque otro de sus temas es la amoralidad de ese mal que ni siquiera se plantea la culpa; desesperanzada porque ninguno de sus personajes parece que vaya a alcanzar la entrevisión de un poco de luz, salvo en un encuentro fugaz o una no menos fugaz remembranza infantil. No abundan las buenas personas en el mundo que retrata, lo que no impide que suframos al ver cuando lo pasan mal y acaban peor, y que sintamos eso prueba que Carlos Vermut sabe muy bien lo que se hace como escritor y como director: si sus personajes fueran planos o de cartón piedra, si no provocaran empatía, si no fueran verídicos, a los diez minutos desconectaríamos de la trama por considerarla embarullada, sobrecargada, o inverosímilmente melodramática. Juegan a su favor, y nos retienen en la butaca, las intensidades del relato, la firmeza de su extraña arquitectura, y la alegría secreta pero manifiesta de sus logros: la felicidad que exhalan sus interpretaciones, sus ganas de contar, su puesta en escena, su proyecto mismo. Recuerdo que sentí algo parecido con una subterranísima película argentina reciente, que tampoco ha conocido distribución comercial: Historias extraordinarias, de Mariano Llinás. Tengo muchas ganas de ver qué nos depara Carlos Vermut en un futuro, aunque su futuro ya es presente y se llama Diamond Flash. (Marcos Ordóñez)

Recomendada.




domingo, 5 de marzo de 2023

Till, el crimen que lo cambió todo (Chinonye Chukwu, 2022)

 

Título original: Till. Dirección: Chinonye Chukwu. País: USA. Año: 2022. Duración: 131 min. Género: Drama.

Guión: Keith Beauchamp, Chinonye Chukwu, Michael Reilly (basado en la autobiografía de Simeon Wright). Música: Abel Korzeniowski. Fotografía: Bobby Bukowski. Producción: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), Frederick Zollo Productions, Whoop / One Ho Productions / Lil' Whoop Productions, Orion Pictures.

Nominada a Mejor actriz (Danielle Deadwyler) en los Premios BAFTA 2022.

Fecha del estreno: 24 Febrero 2023 (España).

 

Reparto: Danielle Deadwyler, Jalyn Hall, Frankie Faison, Haley Bennett, Whoopi Goldberg, John Douglas Thompson, Sean Patrick Thomas, Jamie Renell, Kevin Carroll, Roger Guenveur Smith, Tosin Cole, Jayme Lawson, David Caprita, Njema Williams, Gail Everett-Smith, Josh Ventura, Marc Collins, Diallo Thompson, Tyrik Johnson, Enoch King.

 

Sinopsis:

La historia de Emmett Louis Till y el legado de su madre, que buscó justicia para su hijo asesinado.

 

Comentarios: 

Los hechos que se cuentan son tremendos y además están recogidos de la realidad. La directora nigeriana Chinonye Chukwu narra, lo mejor que puede y con pleno control de las claves del cine americano, la historia de Emmett Till, un chico de raza negra que vive con su madre en Chicago y emprende una trágica visita a unos parientes en un pueblo del delta del Mississippi, a mediados de los años cincuenta, cuando el racismo y la humillación a los negros era aceptado y alentado por las propias leyes locales.

Es una película visualmente alegre y musical (al menos, parte de ella) aunque envuelva un enorme drama y una lucha tensa y dolorosa por la búsqueda de la justicia y los derechos humanos.

El personaje central es Mamie Till-Mobley, la madre de Emmett, un papel dificilísimo por lo extremo de sus matices que interpreta Danielle Deadwyler, actriz que realmente se descose entre emociones en la pantalla y que ha recibido varios premios por su trabajo.

La línea de la película es clara y mira siempre desde aquí, lo justo, lo negro, lo inaceptable, hacia allá: ese mundo atroz y podrido por la discriminación y el abuso; y toca las teclas precisas para que la tensión, la repugnancia y la irritación siempre acompañen a la trama, con momentos de mucha pegada sentimental, como cuando explica una madre cómo y por qué conoce cada centímetro de la piel de su hijo. No es contenida emocionalmente, y tal vez ni siquiera se busque o se merezca esa contención, pero ello hace que se resienta en su impacto contra un espectador más resabiado en el uso del tópico cinematográfico. (Oti Rodríguez Marchante)

Recomendada (con reservas).



sábado, 4 de marzo de 2023

Mitomanía... Vincent Price

 

Vincent Price, la estrella cortésmente amenazante de incontables pero a veces afinadas películas de horror gótico y bajo presupuesto, murió el pasado 25 de octubre de 1993, en Los Ángeles, a los 82 años de edad, de cáncer de pulmón. El histriónico y legendario actor, de cerca de dos metros de altura, voz sedosa y aire burlón, contribuyó en 1953 al resurgimiento de los filmes de ficción científica con su retrato de un escultor cruelmente desfigurado en Los crímenes del museo de cera. Fue uno de los rostros fundamentales de la célebre fábrica de horrores del cineasta Roger Corman.

 

Price participó en una serie de personajes macabros en las adaptaciones que Corman realizó basadas en historias de Edgar Allan Poe, entre ellas El péndulo de la muerte y La máscara de la muerte roja. Apareció en decenas de películas, más de 2.000 espectáculos de televisión y, ocasionalmente, en los escenarios. En las películas de sus inicios frecuentemente caracterizó a figuras históricas -Walter Raleigh en Las vidas privadas de Isabel y Essex (1939); el rey de Inglaterra Carlos II en Hudson's Bay (1941), y Richelieu en Los tres mosqueteros (1948). En otros papeles secundarios, Price fue un gigoló desvergonzado en Laura (1944); un monseñor cínico en Las llaves del reino (1944); un aristócrata asesino en Dragonwyck (1946) y un actor florido en His Kind of Woman (1951).

 

Pero fue protagonizando Los crímenes del museo de cera cuando Price se unió al panteón del horror ocupado por Bega Lugosi, Boris Karloff y Peter Lorre. Su especialidad consistía en un amplio reparto de científicos dementes, inventores o médicos cuyo talento había sido corrompido y derivado a propósitos malvados.

 


"Los mejores papeles en las películas son las de los duros", dijo Price en una entrevista de 1971. "El héroe es comúnmente alguien que realmente no tiene nada que hacer. Él llega a la cima, pero es el duro el que más se divierte". "Para mí, las películas que tratan de la drogadicción, el crimen y la guerra son las verdaderas películas de horror", dijo en otra ocasión. "En un mundo donde los crímenes son asuntos cotidianos, una buena película macabra supone un alivio cómico".

 

A Price le encantaba actuar y despreciaba a los que miraban por encima del hombro sus papeles en películas de terror. "Me gusta ser visto, adoro estar ocupado y creo en la actividad" dijo. "Conozco a alguna gente que cree que me he depreciado a mí mismo como actor, pero la idea de 'declive profesional' equivale a 'no trabajar".

 

Price fue también un conocido especialista en arte y coleccionista, así como columnista en esta materia. Fue asesor de compras artísticas de la firma Sears, y escribió varios libros divulgativos sobre arte. También era un experto cocinero y colaboró en varios éxitos de ventas de libros de cocina.

 


Su forma de moverse y hablar reflejaba el cultivado poso de Vincent Leonard Price. Nació el 27 de marzo de 1911 en San Luis, en una familia de cuatro hermanos cuyo padre era el presidente de una fábrica de caramelos. Fue alumno de escuelas privadas de San Luis, hizo el recorrido por los grandes museos de Europa siendo adolescente y consiguió títulos académicos en historia del arte en Yale y la Universidad de Londres, donde se empezó a enganchar por el teatro y decidió convertirse en actor. Pronto alcanzó notoriedad en la escena londinense como el príncipe Alberto de la obra Victoria Regina. Repitió papel junto a Helen Hayes en Broadway durante meses. Allí emergió en su primera entrega como villano en el papel de un esposo maníaco en Angel street (1941).

 

Entre su centenar de películas se cuentan La canción de Bernadette; Wilson; El barón de Arizona o El abominable doctor Phibes. Los filmes de su carrera que más le gustaban incluyen el de 1973 titulado Ricardo, corazón de león, en el que interpretaba a un actor desquiciado que asesina a críticos de teatro con fórmulas inspiradas en Shakespeare; el de 1987 Ballenas de agosto, en el que aparecía como un noble ruso encantando a dos hermanas ancianas (Bette Davis y Lilian Gish), y Eduardo manostijeras, en 1990, donde interpreta al inventor del personaje surreal que da título a la película.

 

El irreprimible Price también hizo un monólogo para Michael Jackson en el vídeo de 1983 Thriller, y actuó como anfitrión durante ocho años en la serie televisiva Misterio. En el teatro, encarnó al moribundo Oscar Wilde de la obra de un solo personaje escrita por John Gay Diversiones y delicias, durante una gira por más de 200 ciudades entre 1977 y 1982. Los críticos alabaron su labor como un delicado y poderoso tour de force.

 

"La gente te recuerda como alguien que ha contribuido a su placer", dijo. "Un hombre se acercó una vez y me dijo: 'Gracias por todos los ratos agradables que me ha dado. Esto es realmente lo que cuenta".

 

Price, que vivió durante décadas en lo alto de una colina sobre la que se divisa la ciudad de Los Ángeles, era miembro de muchos consejos asesores de arte, y fue presidente de la Universidad de California. Su tercera mujer, la actriz Coral Browne, con la que se casó en 1974, murió en 1991. Anteriormente había estado casado con Edith Barrett, actriz, y Mary Grant, diseñadora. Le sobrevivió un hijo, Vincent Barrett, y una hija, Mary Victoria.

 


 

miércoles, 1 de marzo de 2023

Pilar Távora, directora de cine




El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía ha concedido a Pilar Távora la medalla ‘Manuel Clavero Arévalo’, por su trayectoria como directora, productora y guionista de cine, teatro y televisión y por su compromiso con la cultura andaluza.

Pilar Távora Sánchez nació en Sevilla, en el barrio del Cerro del Águila, hija del conocido dramaturgo Salvador Távora, director de la compañía “La Cuadra”, por lo que desde niña estuvo inmersa en el mundo del espectáculo flamenco y la escena teatral, en un contexto político de oposición al régimen franquista. Su familia prefería que estudiara una carrera a que se dedicará al mundo del teatro, así que Pilar se licenció en psicología en la Universidad de Sevilla, aunque al mismo tiempo se inicia también en el mundo del cine.

Desde mediados de la década de 1980, consciente de la dificultad que había para contar desde el sur historias como las que ella, y otros realizadores, querían llevar al cine, decide crear su propia productora, Artimagen Producciones, que actualmente se llama Arbonaida Films & Arts. Con su propia productora ha realizado la mayoría de sus trabajos, tanto para cine, como series y programas para televisión. Así mismo, desde esta doble faceta de creadora y empresaria, ha levantado numerosos espectáculos teatrales y flamencos.

Su trabajo está dedicado a los temas que le interesan, que son la identidad y la cultura andaluza, la mujer y la etnia gitana, abordados tanto desde el punto de vista de una mujer andaluza. Ella misma define su obra como ‘una defensa de Andalucía y de la mujer’.

Como realizadora de cine, ha dirigido seis largometrajes, numerosos documentales de creación y varios cortometrajes, tanto documentales, como de ficción. No obstante, en la obra de Pilar Tavora no es posible hacer una división estricta entre ficción y documental, ya que ambas categorías suelen entremezclarse.

Sus primeros trabajos ya abordan distintos elementos de la cultura popular andaluza, en cortometrajes ‘documentales’ como “Sevilla, viernes santo madrugada” (1981), “Andalucía entre el incienso y el sudor” (1982), “Úbeda” (1985), “Costaleros” (1985) o “Antonio Divino” (1986), que son algunos títulos en los  que vemos el interés de Távora por filmar Andalucía desde una perspectiva antropológica.

En cuanto a sus largometrajes para cine, tenemos los siguientes títulos:

Nanas de Espinas” (1984) Es una adaptación cinematográfica de la obra teatral del mismo nombre creada por Salvador Távora para “La Cuadra”, inspirada a su vez en “Bodas de sangre” de Federico García Lorca. Fue rodada íntegramente en escenarios teatrales, exceptuando algunos planos de exteriores.

Yerma” (1998), Su segundo largometraje es tal vez el más conocido por el gran público. Rodado en la sierra de Huelva, adapta otro de los grandes dramas de Lorca, en el año que se conmemoraba el centenario del nacimiento del poeta granadino. Contó con Aitana Sánchez Gijón, Juan Diego, María Galiana e Irene Papas para los principales papeles.




Brujas” (2008) Una reflexión sobre la hechicería en España y en Andalucía en particular. Los orígenes de la brujería, su función social (el conocimiento de la naturaleza, de las plantas medicinales, del cuidado del alma y el cuerpo humano) y la persecución de estas mujeres a lo largo de la historia. Una película de ficción documental, o documental dramatizado con la presencia de actores, entre los que está su hermana Concha Távora.




Madre Amadísima” (2009) Es un relato sobre la España rural de la segunda mitad del siglo XX, narrado a través de los ojos de un hombre homosexual en su edad madura, Alfredito que dialoga con “su virgen” mientras la viste para la procesión. Protagonizada por Ramón Rivero, Gala Évora y José Burgos como protagonistas.




“Salvador Távora: La Excepción” (2017) un documental dedicado al análisis de la figura de su padre y la huella que ha dejado en la dramaturgia posterior el lenguaje teatral revolucionario que él acuñó con “La Cuadra”. Narrado a través de documentos inéditos, vivencias y testimonios de personas como Nuria Espert, Julio Anguita o Alfonso Guerra, entre otros.

Helios Gómez: Tinta y Munición” (2019) Documental sobre la vida del dibujante sevillano Helios Gómez (1905-1956), pintor, intelectual y revolucionario, perseguido y detenido continuamente a lo largo de su vida, coherente a sus ideas sociales y políticas. Es la última película estrenada por Távora y también las más política, en la que hace una defensa de la II República y aborda expresamente la cuestión de la identidad gitana.




Desde el punto de vista de la profesión, hay que destacar otros aspectos como que en 1982 organizó la Primera Muestra del Cine Andaluz, durante el Certamen Internacional de Cine Documental de Bilbao, que ha participado en numerosos festivales nacionales e internacionales, entre los que destacan Berlin, Montreal o San Sebastián. Ha sido profesora de la Escuela Andaluza de Cinematografía, presidenta de la Asociación de Productores Independientes de Andalucía y miembro de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA) y entre 2019 y 2022 Consejera del Consejo Audiovisual de Andalucía.

Pilar Távora también ha ejercido el andalucismo desde la militancia política, sobre todo en el Partido Andalucista para el que fue candidata a la alcaldía de Sevilla en 2015, y luego desde otras formaciones políticas como Izquierda Andalucista o Por Andalucía.

Su blog personal es: http://blogpilartavora.blogspot.com/