miércoles, 8 de julio de 2015

Adiós a James Horner



El compositor James Horner falleció hace unas semanas en un accidente de avioneta en Santa Bárbara (California). La primera en anunciar su muerte fue su asistente personal, Sylvia Patrycja, en Facebook: "Hemos perdido a una persona estupenda, con un corazón enorme y un talento increíble. Ha muerto haciendo lo que amaba". Horner, autor de bandas sonoras memorables de los últimos 30 años, pilotaba un pequeño aparato cuando se desplomó sobre un pueblo, Ventucopa, a 150 kilómetros al noroeste de Los Ángeles. El músico volaba solo en una de sus cinco avionetas. Según su abogado, Jay Cooper, “amaba volar”. Compositor de la música de un centenar de películas, recibió dos oscars (ambos por Titanic) y otros dos Globos de Oro.

Hijo de Harry Horner, director de arte ganador de dos oscars (por La heredera y El buscavidas) James Horner nació en Los Ángeles en 1953 y empezó con el piano con cinco años. Por su talento, siguió estudiando en su infancia en el Royal College of Music, en Londres, aunque con los años él mismo se confesaba como un pianista regular. Se doctoró en la Universidad de California y compuso su primera banda sonora para La dama de rojo en 1979. Dos años más tarde se hizo popular por su partitura de La mano. “Cuando compuse esa música no sabía quiénes eran Jerry Goldsmith o John Williams. Si en mi trabajo se nota la influencia de la pasión de Goldsmith por las grandes orquestaciones –hecho que es cierto-, probablemente se deba a que quienes me contrataron querían esa clase de sonido. Y yo no estaba en posición de protestar”.

Pronto enganchó títulos muy taquilleros, un olfato que ha marcado su carrera desde Límite 48 horas y Star Trek II: la ira de Khan (1982) hasta la última versión de Spider Man (2012). Por el camino, logró el estatus de compositor de élite en Hollywood con títulos como Cocoon, Aliens, El nombre de la rosa, Campo de sueños, Troya o Juego de patriotas. Entre sus mejores trabajos están las músicas de Aliens, Braveheart, Sneakers (los fisgones) y de En busca de Bobby Fisher.

Colaborador habitual de Ron Howard (trabajaron juntos en siete ocasiones) y James Cameron, en 1997 logró dos estatuillas de Hollywood por su música de Titanic de Cameron. Ganó el Oscar a la mejor banda sonora original y a la mejor canción por My heart will go on, interpretada por Celine Dion, una de las canciones para una película más famosas de todos los tiempos y la banda sonora más vendida de la historia. Curiosamente, tuvo que convencer primero a Dion, para que grabara la canción –lo hizo en una única toma, que se convirtió en la definitiva-, y después a Cameron para que la incluyera en la película. Repitió con el director en Avatar (la última de sus 10 candidaturas al Oscar), y eso que tras Aliens, experiencia que calificó de “pesadilla”, aseguró que jamás se pondría otra vez a sus órdenes. Más aún, habituado a componer hasta cinco bandas sonoras para largometrajes por año, paró durante 24 meses para centrarse exclusivamente en Avatar.



Escuchemos las B.S.O. de  "Avatar"

 


Escuchemos las B.S.O. de  "Braveheart"
  



Ron Howard, otro de sus jefes habituales, ha mostrado su tristeza en Twitter: "El brillante compositor James Horner, amigo y colaborador en 7 películas ha fallecido trágicamente en un accidente de aviación. Mi corazón está con sus seres queridos". El cineasta Juan Antonio Bayona, amante de su trabajo, también ha reconocido su dolor: “James Horner le puso música a nuestra infancia. Tenía un sonido muy particular y característico, identificable con su persona y con un tipo de cine con el que hemos crecido. Que desaparezca una persona así, y de una manera tan trágica, es algo que toca tu corazón cinéfilo. Ha sido un hombre capital en la historia de la música de cine porque supo crear un sonido, patentarlo y hacerlo reconocible al público. Era un músico de cine mucho antes que un músico, y eso es importante, porque son disciplinas muy diferentes. Hay que saber poner música a las imágenes y que estas cuenten algo más gracias a la banda sonora. Ha sido un compositor muy criticado porque era muy honesto en sus entrevistas, y siempre muy didáctico. Y también le atacaron por esa manía a veces de autoplagiarse, que para mí es un valor en Horner, porque nunca le dio más importancia a su sello que a la propia historia”.


Horner deja acabadas las bandas sonoras del drama pugilístico Southpaw, con Jake Gyllenhaal, y de Los 33, sobre los mineros chilenos que sobrevivieron bajo tierra a centenares de metros de la superficie, en la que participan Juliette Binoche, Mario Casas, Gabriel Byrne y Antonio Banderas.

Textos: Gregorio Belinchón. El País.

Revisa las entradas de nuestro BLOG sobre este excelente músico:

  1. 02-Mayo-2011. B.S.O. nominadas al Oscar 2010: Avatar

  1. 20-Enero-2012. Banda Sonora de... Braveheart

 

martes, 7 de julio de 2015

Cuestión de actitud (Xenia), de Panos H. Koutras



Título original: Xenia. Dirección: Panos H. Koutras. Países: Grecia, Francia y Bélgica. Año: 2014. Duración: 134 min. Género: Drama. Guión: Panos H.Koutras y Panagotis Evangelidis. Casting: Christina Azkoti. Dirección de Fotografía: Helené Louvart, a.f.c. y Simos Sarketzis, g.s.c. Música: Delaney Blue, George Boussounis. Montaje: Yorgos Lamprinos. Sonido: Fabrice Osinski. Decorados: Pinelopi Valti. Productores: Eleni Kossifidou, Panos H.Koutras, Alexandra Bousson. Estreno en España: 3 Julio 2015.
Reparto: Kostas Nikouli (Danny), Nikos Gelia (Odysseas), Yannis Stankoglou (Lefteris Christopoulos), Marissa Triandafyllidou (Vassiliki Christopoulos), Aggelos Papadimitriou (Tassos Peris), Romanna Lobats (Maria-Sonia)

Sinopsis:
Tras la muerte de su madre, Dany y su hermano Odysseas, de 16 y 18 años, emprenden la ruta de Atenas a Tesalónica para buscar a su padre, un hombre griego que nunca han visto. Albaneses por parte de madre, los chicos son extranjeros en su propio país y esperan que su padre los reconozca para obtener la nacionalidad griega. Además, Dany y Ody se hicieron la promesa de participar en un concurso de canto popular que podría cambiar su vida. Este viaje pondrá a prueba la fuerza del vínculo que los une, su lado infantil y el gusto por las canciones italianas.

Kostas Nikouli y Nikos Gelia

Comentarios:
Tenemos que celebrar el aterrizaje por la cartelera sevillana de esta obra griega presentada en Cannes en 2014 dentro de la sección “Una cierta mirada”. También obtuvo el Premio del Jurado en el Festival de Gijón 2014.
Además, ahora que Grecia está en el punto de mira de todos, ver una obra cinematográfica helena no está nada mal.  Tal como dice el crítico Javier Ocaña, mientras el país se debate entre el maremoto económico, ideológico y social, una serie de cineastas se está acercando a la realidad desde una órbita que hace maravillosos equilibrios entre el fiel retrato a pie de calle y un punzante surrealismo. Como Panos H. Koutras, bautizado por razones evidentes como el almodóvar griego, que en esta su cuarta película (y primera estrenada en España) se acerca a una buena cantidad de temas y subtextos desde metodologías abiertas y libérrimas con la osada valentía del incauto. Incauto con talento.
Algo pasada de tiempo, la escena climática en casa del supuesto padre, la única que se le va de madre, es lamentablemente reiterativa, pero su potente surrealismo de corte oníricoingenuo es de una belleza sorprendente, con la escena del conejo en el bosque, pelos de punta, como paradigma de libertad narrativa. Una película que es al mismo tiempo petarda y compleja, desinhibida y trascendente, tiene que ser buena a la fuerza. Koutras presenta la Grecia de hoy como un torrente de cine popular italiano de los 60, aunque actualizado. Por ahí aparecen Greek Star, los realities televisivos y los fachas de Amanecer Dorado dando palizas a inmigrantes y homosexuales; Raffaella Carrà, Patti Bravo y las dificultades de la inmigración albanesa; el chaperismo y los excesos policiales. Todo ello conformado con los rasgos y las estaciones de paso de una tragedia clásica griega (uno de los hermanos protagonistas en busca de su padre se llama Odysseas), el ramalazo social del Almodóvar de ¿Qué he hecho yo para merecer esto? y unos momentos musicales con bailes incluidos de una efervescencia pop mayúscula.


jueves, 2 de julio de 2015

White god, de Kornél Mundruczó



Título original: Fehér isten. Dirección: Kornél Mundruczó. Países: Hungría, Alemania y Suecia. Año: 2014. Duración: 121 min. Género: Drama. Guión: Kata Wéber, Kornél Mundruczó y Viktória Petrányi. Productor: Eszter Gyárfás y Viktória Petrányi. Música: Asher Goldschmidt. Fotografía: Marcell Rév. Montaje: Dávid Jancsó. Estreno en España: 19 Junio 2015.
Intérpretes: Zsófia Psotta, Sándor Zsótér, Szabolcs Thuróczy, Lili Monori, Károly Ascher, Lászlo Gélffi, Lili Horváth.

Sinopsis:
Una nueva ley da preferencia a los perros de raza e impone un tributo considerable por las razas cruzadas. Rápidamente, los refugios caninos se llenan con perros abandonados. Lili, de 13 años, lucha por proteger a su perro, Hagen, pero su padre lo suelta en la calle. Aún inocentemente creyendo que el amor puede conquistar cualquier dificultad, Lili comienza a buscar a su perro para salvarlo. Por su parte, Hagen lucha por sobrevivir y rápidamente se da cuenta de que no todo el mundo es el mejor amigo del perro. Se une a un grupo de perros errantes, es capturado y enviado a la perrera. Entonces, los perros aprovechan para escapar y hacer una revolución contra los seres humanos.
 
Fotograma de White god
Comentarios:
Qué maravilla que haya llegado hasta nuestras salas sevillanas esta joya premiada en el último Festival de Cine de Sevilla con el Premio Eurimages, veniendo precedida del Premio a Mejor Película en la sección “Un Certain Regard” del Festival de Cannes 2014.
Además, Hungría apostó por esta obra y la remitió a la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, con el fin de que pudiera ser nominada a los Oscars, finalmente no consiguiendo tal distinción.
Recogiendo los comentarios de La Vanguardia, del director húngaro Kornél Mundruczó (Pleasant Days, 2002; Perdido y encontrado, 2005; Johanna, 2005; Delta, 2008; Semilla de maldad, 2010) nos llega su sexta y muy curiosa cinta, que viene dedicada a la memoria del cineasta mayor de su cinematografía, Miklós Jancsó, fallecido en enero de 2014.
Partiendo de la base de que es casi imposible ver las películas de Mundruczó en Sevilla, sólo habíamos visto de su filmografía Johanna, que se pasó por el Festival de Cine de Sevilla hace unos años, y la verdad, es que quedamos muy defraudados con ella. Por eso, fuimos a ver “White god” con ciertos recelos, a pesar de que venía avalada por premios en su haber. Al acabar de visionarla, nos quedamos sorprendidos muy gratamente con esta nueva producción del director húngaro.
Sus protagonistas son una niña preadolescente, Lili (estupenda Zsófia Psotta), y su cariñoso perro, Hagen, que viven una aventura que, en su superficie, podría ser la de cualquier sensiblera película de Lassie. Obligada Lili a vivir unos meses con su padre, porque mamá se va de viaje, el perro supondrá un estorbo para el progenitor, que acabará abandonándolo en plena carretera. Separados, las vidas paralelas de la niña y el animal serán duras, sobre todo para el can, que padecerá una serie de crueldades extremas hasta su práctica desnaturalización: Hagen convertido en bestia salvaje.
Como ya nos alertó su excelente prólogo in media res, de naturaleza netamente fantástica, White god abandona en el tramo final el esquema Lassie para derivar en un inesperado calco canino de El origen del planeta de los simios, donde Hagen, como allí César, emprende en la sádica perrera donde está confinado un rol de líder que arrastrará a los de su raza a una implacable rebelión contra la especie humana.
Estamos, claro está, ante una metáfora social, donde el ser humano, salvo Lili, es un poder dominante despiadado y represor hasta el exterminio, mientras los perros, ninguno de pura raza para subrayar lo obvio, son criaturas indignadas, antisistema si lo prefieren. White god contiene exceso de "mensaje", pero su acabado, su ritmo y la tensión creciente cuando coquetea con el suspense son francamente convincentes. Además de saludar directamente a Jancsó, habría que preguntarle a Mundruczó si el juego de palabras del título, con el anagrama que convierte al perro en dios, no es también un homenaje a la memorable White dog de Sam Fuller.