sábado, 28 de marzo de 2020

Europa, Europa (Agnieszka Holland, 1990)


Título original: Europa, Europa. Dirección: Agnieszka Holland. País: Alemania. Año: 1990. Duración: 115 min. Género: Drama.
Agnieszka Holland basado en la autobiografíade Solomon Perel (Guión), Zbigniew Preisner (Música), Jacek Petrycki (Fotografía), Isabelle Lorente (Montaje), Artur Brauner, Margaret Ménégoz (Producción).
Nominada al Oscar 1991 al Mejor Guión Adaptado. Globo de Oro 1991 a la Mejor Película Extranjera.
Estreno: 14 de noviembre de 1990, en Francia.   

Reparto: Marco Hofschneider (Solomon Perel de joven), Julie Delpy (Leni), René Hofschneider (Isaak), Piotr Kozlowski (David), André Wilms (Soldado Robert Kellerman), Ashley Wanninger (Gred), Halina Labonarska (Madre de Leni), Klaus Abramowsky (Padre de Solomon), Michèle Gleizer (Madre de Solomon), Marta Sandrowicz (Bertha), Nathalie Schmidt (Basia), Delphine Forest (Inna), Martin Maria Blau  (Ulmayer), Andrzej Mastalerz (Zenek).   
 
Sinopsis:
Al estallar la Segunda Guerra Mundial, Solomon Perel, un joven judío polaco, fue internado en un orfanato soviético. Más tarde fue reclutado por los alemanes, que desconocían su identidad, y se convirtió, involuntariamente, en un héroe del ejército nazi.

Comentarios:
Muy reconocida por sus muy politizadas contribuciones a la nueva ola del cine polaco, Agnieszka Holland es considerada como una de las más prominentes cineastas polacas. Holland se graduó en la Academia de Cine y Televisión de Praga (FAMU) en 1971 y empezó su carrera como asistente de dirección de directores polacos como Krzysztof Zanussi y Andrzej Wajda.
Tras rodar en inglés la irregular “Conspiración para matar a un cura” (1988), Agnieszka Holland inició su etapa más reconocida embarcándose en esta co-producción europea (Alemania, Francia y Polonia), basada en una historia real, en la que se exorcizan por enésima vez los viejos fantasmas morales del holocausto nazi y la Segunda Guerra Mundial. Y es que Holland (directora y guionista), basándose en las memorias del superviviente Solomon Perel, arremete contra los dos totalitarismos reinantes en la Europa de ese momento (estalinismo y nazismo) por medio del relato de la extraordinaria vida cotidiana del protagonista, sin grandes batallas ni gestas heroicas; con una conmovedora historia llena de casualidades y pequeñas coincidencias que arremete contra los dogmatismos y la uniformidad que imponían desde diversos bandos.
Se trata de un sincero y conmovedor relato de las vicisitudes por las que tuvo que pasar Salomon Perel; un judío residente en Alemania que por sorpresa, se ve envuelto en una vorágine de violencia y disturbios, de carácter antisemítica, que estalla en el país "gracias" a las ideas nacionalsocialistas infundadas por el régimen de Hitler. Ante la creciente amenaza para su seguridad y por una desgracia puntual que ocurre en dichos disturbios, la familia de Salomon huye a Polonia, pero tras la invasión del país por las tropas alemanas, se ve de nuevo obligado a huir con su hermano Isaac a territorio Ruso.
Y es ahí donde empieza la historia de su odisea; un camino tortuoso y lleno de casualidades que por caprichos del destino, obligará a nuestro protagonista a "cambiar" constantemente de bando, de uniforme, así como de ideas políticas.
Salomon tiene que tragar con todo lo que venga por sobrevivir; y para ello tiene que inventarse una vida y ocultar su condición judía; así que se inventa la vida de Jupp; y mientras actúa como Jupp se topa inesperadamente con la amistad, y con la fama, y con la aceptación social, y con el amor... ¿pero hasta cuando tendrá que ser Jupp?, y ¿Hasta qué punto podrá seguir actuando como Jupp y no derrumbarse al descubrir lo que están haciendo con los suyos?...
Si no se nos dijese que la historia que se nos cuenta es real, y que Salomon existe de verdad, sería difícil dar crédito a un relato tan lleno de "pequeños milagros", pero supongo que este es uno de esos casos en los que se puede usar la tan trillada frase de "la realidad siempre supera a la ficción"; lo mejor de todo, es que en ningún momento se cae en juicios moralistas ni tiende a discursos facilones, sino que se limita a narrarnos con una conmovedora humildad y con un tono sincero la constante lucha de un hombre que lo único que pretende es sobrevivir.
Sin duda “Europa, Europa” es un estupendo relato y retrato del viejo continente en los tiempos de la II Guerra Mundial, con un discurso complejo bien desarrollado y expuesto. Pero es que Agnieszka Holland también convierte el film en una lección de cine clásico, con una cuidada ambientación, una inmaculada fotografía de Jacek Petrycki, la emotiva banda sonora de Zbigniew Preisner (habitual de Krzysztof Kieslowski), bellos encuadres, elaborados movimientos de cámara y, en general, una puesta en escena impecable. El periplo físico y existencial del protagonista por Alemania y la Unión Soviética (por el temido ‘Frente Ruso’) sirve a Holland para tratar una serie de temas que exploran la condición humana (la religión, la familia, la homosexualidad, la raza, la juventud, las nacionalidades, el comunismo, etc.), conformando la educación vital de Solomon Perel.
Recomendada.


viernes, 27 de marzo de 2020

Esquilache (Josefina Molina, 1989)


Título original: Esquilache. Dirección: Josefina Molina. País: España. Año: 1989. Duración: 100 min. Género: Drama.
Joaquín Oristrell, Josefina Molina, José Sámano (Guión), José Nieto (Música), Juan Amorós (Fotografía), Pablo del Amo (Montaje), Ramiro Gómez, Javier Artiñano (Dirección artística), José Sámano (Producción).
Presentada en el Festival de Cine de Berlín 1989. Ganadora del Goya 1989 al Mejor Actor de reparto (Adolfo Marsillach) y Mejor Dirección Artística.
Estreno en España: 26 Enero 1989.

Reparto: Fernando Fernán Gómez (Marqués de Esquilache), José Luis López Vázquez (Antonio Campos), Ángela Molina (Fernanda), Ángel de Andrés (Marqués de la Ensenada), Concha Velasco (Pastora Patermo), Adolfo Marsillach (Carlos III de España), Amparo Rivelles (Isabel de Farnesio), Alberto Closas (Duque de Villasanta), Tito Valverde (Bernardo).
 
Sinopsis:
Madrid, Domingo de Ramos de 1766. Cuando el Marqués de Esquilache llega a su residencia, la Casa de las Siete Chimeneas, todavía se oyen por las calles los gritos de ¡Muera Esquilache!. Tras comprobar horrorizado los efectos del saqueo a que ha sido sometida su casa, el ministro italiano de Carlos III (1759-1788), acompañado de Fernanda se dirige al Palacio Real al tiempo que evoca sus entrevistas con el rey, los enfrentamientos con los nobles españoles, la corrupción de su esposa y, sobre todo, su relación sentimental con Fernanda.

Comentarios:
La película “Esquilache”, presentada a concurso en el Festival de Berlín de 1989 y dirigida por Josefina Molina es un filme de cuidada recreación histórica que, en una atmósfera intimista, utiliza el popular motín ocurrido en el reinado de Carlos III para plantear una reflexión histórica. Su argumento y guión, en el que han colaborado Joaquín Oristrell, José Sámano y la propia realizadora, es una versión libre de la obra de Buero Vallejo “Un soñador para un pueblo”.
Josefina Molina, contaba con 52 años cuando realizó la película. Cordobesa y madrileña de adopción desde hacía décadas, fue la primera mujer que obtuvo el título en la especialidad de dirección en la hoy desaparecida Escuela Oficial de Cine. Entre sus más recordados trabajos se encuentran la serie televisiva “Teresa de Jesús” y las películas “Vera, un cuento cruel” y “Función de noche”. Estudiante de Ciencias Políticas, antes de que el teatro iniciara su cambio de rumbo (fundó en Córdoba, en 1962, el Teatro de Ensayo Medea), su interés por la política y la historia no han desaparecido. "Creo firmemente en la frase que afirma que los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla", dice Josefina Molina. El siciliano Leopoldo Gregorio, marqués de Squilacce, llamado en España Esquilache, uno de los ilustrados elevados al poder por Carlos III, que despertó muy pronto las envidias "por ser extranjero, pródigo y reformador", según opinión del historiador Gonzalo Anes, es utilizado por Josefina Molina, que ha complementado y estructurado con dinámica cinematográfica la obra de Buero Vallejo con un objetivo de reflexión ideológica.
"Para mí", afirmaba la realizadora el día de su estreno, "Esquilache es fundamentalmente el análisis de una situación política que se produjo en el siglo XVIII, susceptible de que se repita en el presente. En el filme está presente el eterno problema de nuestro país: el absurdo frente a la razón. Y también el poder despótico, la envidia y la corrupción". "No quisiera puntualizar aquí", agrega, "los paralelismos que debe encontrar el espectador entre la narración cinematográfica y nuestro presente, pues la película posee los suficientes datos para que el público pueda hacer una fácil reflexión".
Una de las obsesiones de la cineasta es el determinismo y posibilismo histórico, factores que condicionan el fin político de “Esquilache”, que será sacrificado a pesar de su amistad con el Rey. "El pueblo español es extremista, este país no es de matices, aquí todo tiene que ser a base de buenos y malos, tal vez sea una herencia que nos ha dejado el maniqueo cine americano". La combinación de acontecimientos históricos y la peripecia íntima de un personaje histórico, el marqués de Esquilache, que al final de su vida cae en la utopía y pierde el control de un pueblo al que no acaba de comprender, podría, en cierto sentido, recordar algunos planteamientos de Visconti, Rosselli y Scola, aunque la directora se manifiesta cinematográficamente influenciada por Renoir y Truffaut.
El filme apoya su reflexión histórica y su narración sentimental en una cuidada recreación, donde los actores y la plástica han merecido especial atención. "Al realizar la película", explica Josefina Molina, "hemos tenido en cuenta que la acción se situaba en un siglo (le razón, donde todo tenía armonía. Al haber podido rodar en el salón Gasparini, comprendí que a través de unas paredes decoradas, de unos dibujos, de unas sedas, se podría transmitir una serie de sensaciones muy fuertes, capaces de producir los mismos sentimientos que una música de Mozart; también hemos cuidado la fotografía, que destaca la blancura de los rostros, pues, en la época que reflejamos, los personajes se maquillaban mucho, tal vez porque tomaban muy poco el sol". "En cuanto a la música", prosigue la realizadora, "está utilizada para potenciar el suspense, colocada donde generalmente no se pone y quitada en las secuencias donde generalmente figura. Es una música moderna realizada con sintetizadores; no hemos caído en el curso de utilizar música de la época. Y, ante todo, jamás hemos olvidado que el protagonismo corresponde al enfrentamiento de Esquilache, a su crisis política, su situación angustiosa, en la que siente miedo. Era un hombre perdido en una coyuntura -histórica, lo cual no quiere decir que su trayectoria política fuese limpia, pues no se consigue llegar a ocupar un alto puesto de la política sin trepar por encima de muchas cosas". (Ángel Luis Inurria)
Recomendada.

jueves, 26 de marzo de 2020

Salaam Bombay! (Mira Nair, 1988)



Título original: Salaam Bombay! Dirección: Mira Nair. País: India. Año: 1988. Duración: 114 min. Género: Drama.
Sooni Taraporevala (Guión), L. Subramaniam (Música), Sandi Sissel (Fotografía), Barry Alexander Brown (Montaje), Mira Nair (Producción).
Nominada al Oscar 1988 a Mejor Película de habla no inglesa. Nominada al Globo de Oro 1988 a Mejor Película de habla no inglesa. Premio del Público y Cámara de Oro (Ópera Prima) en el Festival de Cannes 1988.  
Estreno: Mayo de 1988 en el Festival de Cannes (Francia).   

Reparto: Shafiq Syed (Krishna/Chaipau), Hansa Vithal (Manju), Chanda Sharma (Sola Saal), Raghuvir Yadav (Chillum), Anita Kanwar (Rekha), Nana Patekar (Baba), Irrfan Khan (Escritor de cartas), Raju Barnad (Keera), Chandrashekhar Naidu (Chungal), Sarfuddin Quarrassi (Koyla), Mohanraj Babu (Salim), Sanjana Kapoor (Reportero).
 
Sinopsis:
Krishna es un niño de las calles de Bombay. A pesar de su temprana edad ya tiene que sobrevivir de cualquier modo, en medio de una galería de personajes de la calle, entre los que encuentra lealtad, traición, amor y todas las experiencias que conforman la vida misma.

Comentarios:
“Salaam Bombay!”, película que basa su ficción en la realidad que protagonizan los niños que sobreviven en las calles de Bombay, es el primer largometraje de Mira Nair, triunfador en el Festival de Cannes de 1988, donde obtuvo la Cámara de Oro –galardón reservado para las óperas primas– y nominada al Óscar al mejor filme de habla no inglesa. Mira Nair, que inició su carrera artística como actriz de teatro en la India, es un caso atípico en dicha cinematografía –la mayor productora de películas del mundo–, ya que la cineasta india, tras estudiar en Harvard, se formó como realizadora en Estados Unidos, en el campo del documental. La película, rodada en las calles de Bombay y en uno de sus burdeles, está interpretada por un grupo de niños rescatados de los reformatorios y calles de la citada ciudad, entre los que destaca su protagonista, Shafiq Syed. Más que remitirnos al cine indio clásico, este título, de duro y sincero tratamiento, de paisaje urbano y tono documentalista en su ficción, nos remite a la corriente neorrealista, pero con una enorme diferencia. Aquí, los avatares de los jóvenes protagonistas no están propiciados por una situación anómala, como ocurría en la posguerra que reflejaba el cine italiano, sino que discurren inmersos en una fatal cotidianidad tercermundista, sin espacio ni tiempo para la queja. La cruel realidad presentada en “Salaam Bombay!”, busca su intensidad por acumulación. Y es así como encuentra coherencia su discurso narrativo, que evita sensiblerías y rehúye el error de incluir solución en su punto final, donde la última mirada del protagonista infantil marca su apoteosis dramática al transmitir toda la emotividad contenida en esta meritoria y recomendable película. (Angel Luis Inurria)
Recomendada.

miércoles, 25 de marzo de 2020

Yentl (Barbra Streisand, 1983)


Título original: Yentl. Dirección: Barbra Streisand. País: USA. Año: 1983. Duración: 130 min. Género: Musical.
Barbra Streisand, Jack Rosenthal (Guión), Isaac Bashevis Singer (Guión adaptado), Michel Legrand, Alan Bergman, Marilyn Bergman (Música), David Watkin (Fotografía), Terry Rawlings (Montaje), Larry DeWaay, Rusty Lemorande, Barbra Streisand (Producción).
Globo de Oro 1983 a la Mejor Película Musical o de Comedia y a la mejor Dirección. Oscar 1983 a la Mejor Banda Sonora Adaptada.  
Estreno: 18 de noviembre de 1983, en USA.   

Reparto: Barbra Streisand (Yentl / Anshel), Mandy Patinkin (Avigdor), Amy Irving (Hadass), Nehemiah Persoff (rabino Mendel, padre de Yentl), Steven Hill (rabino Alter Vishkower), Corduner (Shimmele Allan), Ruth Goring (Esther Rachel), David de Keyser (rabino Zalman), Bernard Spear (sastre), Doreen Mantle (Sra. Shaemen), Lynda Baron (Peshe), Jack Lynn (librero), Anna Tzelniker (Sra. Kovner), Miriam Margolyes (Sarah), Mary Henry (Sra. Jacobs), Robbie Barnett (Zelig), Ian Sears (David), Renata Buser (hija de la Sra. Shaemen), Norma Atallah (Debra).
 
Sinopsis:
En un pueblo de la Europa Oriental de principios del siglo XX, la joven judía Yentl Mendel, hija de un rabino viudo que enseña el Talmud a los jóvenes locales, se hace pasar por varón para estudiar en una escuela reservada para hombres. Pero los problemas aparecerán cuando se enamora de otro estudiante, Avigdor, que no sabe que es una mujer.


Comentarios:
Cuando se hace mención de Barbra Streisand, los más sensatos recuerdan que estamos ante una de las grandes voces de nuestra época, pero existe un estribillo que, de forma inevitable, hace recordar a otros la megalomanía de la estrella en su faceta como actriz o realizadora. Sin pretender hacer de menos estos arranques de personalidad (como sabemos, algo de lo que carecían por completo realizadores como Alfred Hitchcock, John Ford, Orson Welles o Stanley Kubrick), lo cierto es que sigo creyendo que de no venir “Yentl” (United Artist, 1983) firmada por quien viene firmada, la película sería mucho más recordada.
Idiosincrasias al margen, la historia de la joven que ha de hacerse pasar por un chico, en base al relato del escritor polaco y premio Nobel de Literatura Isaac Bashevis Singer (1904-1991), da comienzo con el plano de unos libros transportados en un carro, como leitmotiv para toda la película. El bello tema musical desplegado por Michel Legrand en esta secuencia de abertura (A piece of sky), enlaza precisamente con el final del relato, donde el mismo tema es cantado y en el que la protagonista parte hacia otro mundo con el fin de poder continuar su búsqueda del conocimiento, quedando así la idea principal bellamente reunida.
“Yentl” se publicitó como una “película con música”. Es mucho mejor denominarla un musical de pro, donde las canciones hacen avanzar la acción o expresan los sentimientos de la protagonista. Éstas complementan el relato o se instalan dentro de él -a veces ambas cosas-, como cuando Yentl (Barbra Streisand) atiende a su padre o escucha los comentarios de sus compañeros, en el momento en que es admitida como estudiante en una universidad.
Pero la historia da comienzo en una zona indeterminada de la Europa Oriental de 1904, no lejana de la extinta Checoslovaquia, en la que la joven Yentl toma la determinación, sin estridencias por su parte aunque sí por parte de quienes la rodean, no tanto de renunciar de forma irremediable a su naturaleza o sentimientos como persona, pero sí de sacrificar el rol que le ha sido asignado religiosa y socialmente, en favor del conocimiento. Una voluntad que, insisto, no pretende dar la espalda a las propias capacidades naturales (al fin y al cabo, sigue siendo necesaria la transmisión de todo lo heredado y aprendido). Con la apariencia de un chico, Yentl hará todo lo posible por ser admitida como estudiante varón en la referida universidad. Un arrojo que expresa claramente cuando comenta “¿quién me va a ayudar sino me decido yo?”.
Ya en la citada secuencia de abertura, la realizadora muestra claramente cómo en un asumido apartheid los hombres conversan de literatura, religión o filosofía, en tanto que las mujeres lo hacen aconsejándose sobre los quehaceres domésticos. Destaca además la relación de la joven con su padre (Nehemiah Persoff), estando la película dedicada a la figura del progenitor, propio y en general. La afinidad con este ha prendido la llama del conocimiento. La misma llama que, simbolizando también al padre, estará presente en otra de las canciones (Papa, can you hear me?).


Como estudiante, “Angel”, que así se hace llamar ahora Yentl, traba amistad con otros compañeros de estudios, especialmente con Avigdor (Mandy Patinkin). Pero el conocimiento también aísla, sobre todo en sociedades –más que comunidades: no pienso solo en pasado- donde el saber está encaminado a obtener un título exclusivamente, y en olvidar o desconocer el resto.
Para Yentl, este conocimiento supondrá el eterno conflicto entre vida y sabiduría, puesto que complementar ambas facetas no siempre resulta fácil, y como además ha podido comprobar y queda dicho, excluye. De hecho, "¿de qué sirve esto?", se preguntará Avigdor, refiriéndose a los libros cuando la vida le ha golpeado. “Angel” le devolverá otras palabras suyas cuando le recuerde que “nada es imposible”. Para ambos, además, el descubrimiento del discernimiento y la amistad va parejo. Una amistad que, para la joven estudiante, también equivaldrá al amor.
Las excelentes canciones compuestas por Michel Legrand, con letra de Alan y Marilyn Bergman, ensalzan todo este camino de búsqueda. Entre ellas, la que tiene lugar frente a una túnica, ante una simbólica vela bajo la noche estrellada, durante los preparativos y celebración de la boda con Hadass (Amy Inving), la prometida de Avigdor (acto que más que una farsa institucional, que un poco sí lo es, es todo un acto de sacrifico hacia Avigdor); o en fin, las que ilustran el baile de platos durante la cena previa en casa de Hadass, o la ceremonia del té entre “Angel”, Hadass y Avigdor, donde la cámara enlaza los tres rostros.
Otro buen momento de realización tiene lugar cuando ante la pregunta del padre “¿qué va a ser de ti?”, la cámara asciende en grúa hasta un árbol centenario, para volver a descender y evidenciar el transcurrir del tiempo.
En “Yentl” la tradición está para ser superada -no tergiversada u olvidada- siempre que redunde en un beneficio. Así sucede finalmente con el compromiso roto de Avigdor, y con los propios requisitos para tener acceso a ese conocimiento que anhela la estudiante, y del que otras mujeres, sencillamente, desconocen su existencia. Precisamente, antes de decidirse, amigas y vecinas habían asegurado a la joven que la tendrían “tan ocupada que no tendrás tiempo de pensar”. (Javier C. Aguilera)
Recomendada.