miércoles, 23 de octubre de 2019

Llegan a Sevilla las propuestas del Festival de Cannes 2019



Del 14 al 25 de mayo, bajo la presidencia del cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu, se celebró el famoso Festival de Cine Internacional de Cannes 2019. La sección oficial contó con 19 películas que, más pronto que tarde, irán apareciendo en la cartelera sevillana, a excepción de alguna que otra rareza. Viene siendo tradicional que, como cada año, tras la temporada estival, comience a estrenarse en Sevilla un aluvión de películas procedentes de este prestigioso Festival.


La primera película de Cannes que se estrenó en Sevilla, incluso con anterioridad a la celebración del certamen, fue la última obra de Almodóvar. Se trata de “Dolor y Gloria”, estrenada el 22 de marzo de 2019. La película está interpretada por Antonio Banderas, Asier Etxeandia, Penélope Cruz, Leonardo Sbaraglia, Julieta Serrano, Nora Navas, Asier Flores, César Vicente y Raúl Arévalo. La película obtuvo el Premio al Mejor Actor (Banderas) en Cannes y narra una serie de reencuentros en la vida de Salvador Mallo, un director de cine en su ocaso. Algunos de ellos físicos, y otros recordados, como su infancia en los años 60, cuando emigró con sus padres a Paterna, un pueblo de Valencia, en busca de prosperidad, así como el primer deseo, su primer amor adulto ya en el Madrid de los 80, el dolor de la ruptura de este amor cuando todavía estaba vivo y palpitante, la escritura como única terapia para olvidar lo inolvidable, el temprano descubrimiento del cine, y el vacío, el inconmensurable vacío ante la imposibilidad de seguir rodando. "Dolor y Gloria" habla de la creación, de la dificultad de separarla de la propia vida y de las pasiones que le dan sentido y esperanza. En la recuperación de su pasado, Salvador encuentra la necesidad urgente de volver a escribir.
El crítico de cine, Luis Martínez, del Diario “El Mundo” escribe lo siguiente: “Magistral Antonio Banderas. La película alcanza un nivel de perfección difícilmente superable, un sentido de la depuración y la claridad muy cerca de lo sublime. Cine perfecto”.


La segunda película estrenada en Sevilla del catálogo de Cannes fue “Los muertos no mueren”, del director norteamericano Jim Jarmusch. Se estrenó el 14 de junio de 2019. Una comedia de terror interpretada por Bill Murray, Adam Driver, Tilda Swinton, Chloë Sevigny, Steve Buscemi, Danny Glover, Caleb Landry Jones, Rosie Pérez, Iggy Pop, Sarah Driver y Selena Gómez. Esta nueva obra de Jarmusch fue la película inaugural del Festival francés y centraba su acción en la pequeña localidad de Centerville, donde los muertos vuelven a la vida y un variopinto grupo de personajes tendrá que hacerles frente.
El crítico de cine, Javier Ocaña, del Diario “El País”, escribió sobre ella lo siguiente: “Aunque en principio en la película de Jarmusch encajan todas sus singularidades, como la extrañeza, la morosidad y el choque de culturas, también peca de cierto abandono y nada sorprende”.


La tercera película de Cannes que se estrenó en Sevilla fue el día 26 de julio de 2019. Se trata de “Érase una vez… Hollywood”, del inigualable  Quentin Tarantino, que se fue de vació en el Palmarés de Cannes. Interpretada por Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Margot Robbie, Emile Hirsch, Margaret Qualley, Al Pacino, Kurt Russell, Bruce Dern, Timothy Olyphant y Dakota Fanning. Sitúa la acción en el Hollywood de los años 60. La estrella de un western televisivo, Rick Dalton (DiCaprio), intenta amoldarse a los cambios del medio al mismo tiempo que su doble (Pitt). La vida de Dalton está ligada completamente a Hollywood, y es vecino de la joven y prometedora actriz y modelo Sharon Tate (Robbie) que acaba de casarse con el prestigioso director Roman Polanski. Cine dentro del cine, a caballo entre el thriller y la comedia negra.
Luis Martínez, crítico de cine del Diario “El Mundo”, escribió sobre ella: “Una obra maestra. Es el propio cine el que es invocado en su totalidad, en su plenitud, en su rareza y en su desesperación. Una película descomunal y monumental que deja sin aliento la posibilidad de nada más”.


La cuarta película estrenada en  Sevilla procedente de Cannes 2019 ha sido “Retrato de una mujer en llamas”, de la realizadora francesa Céline Sciamma. La película se alzó en Cannes con el Premio al Mejor Guión  para la propia Sciamma. Protagonizada por Adèle Haenel, Noémie Merlant,  uàna Bajrami y Valeria Golino, nos encontramos ante un drama romántico homosexual de época ubicado en el siglo XVIII, en Francia. Marianne, una pintora, recibe un encargo que consiste en realizar el retrato de bodas de Héloïse, una joven que acaba de dejar el convento y que tiene serias dudas respecto a su próximo matrimonio. Marianne tiene que retratarla sin su conocimiento, por lo que se dedica a investigarla a diario.
Javier Ocaña, crítico de cine del Diario “El País” comenta sobre este filme lo siguiente “Una segunda parte del relato en la que asciende desde una contención quizá excesiva en el inicio hasta un volcán de aliento poético y de amor”.


Por otro lado, destacamos el estreno en Sevilla, el día 11 de octubre de 2019, de la película “Lo que arde”, del gallego Oliver Laxe. Esta película estuvo en Cannes 2019, en la sección “Una cierta mirada” y se alzó con el Premio del Jurado.  Se trata de un drama, ambientado en la vida rural, interpretado por Amador Arias y Benedicta Sánchez. Nadie espera a Amador cuando sale de la cárcel tras cumplir condena por haber provocado un incendio. Regresa a su casa, una aldea perdida de las montañas lucenses, donde volverá a convivir con su madre, Benedicta, su perra Luna y sus tres vacas. Sus vidas transcurren al ritmo sosegado de la naturaleza, hasta que todo cambia cuando un fuego violento arrasa la zona.

Estas son las críticas que obtuvo la película: “Pocas películas recientes poseen un inicio tan deslumbrante. Es el talento de Oliver Laxe. Un cine contemplativo pero nunca redundante; ajustadísimo en cada plano, sin regodeos de grandilocuencia” (Javier Ocaña). “Oliver Laxe deslumbra. Una obra irrefutable y mayor con un prodigioso trabajo de fotografía de Mauro Hercé. Una película de una belleza tan provocadora como hipnótica, a la vez apología y refutación del fuego”. (Luis Martínez).

Pero esto no es todo, durante el transcurso del otoño y del invierno, irá apareciendo en la cartelera sevillana otros estrenos procedentes de Cannes. ¡Bienvenido sea el cine de calidad a nuestra ciudad!


lunes, 21 de octubre de 2019

Mis terrores favoritos... Fco. Javier Bernet


Desde la frivolidad más absoluta, se podría decir que me apasiona el cine de terror, es quizás el género cinematográfico que más pasiones levanta en la butaca y desde la pantalla de una televisión, pero también podría inferirse que muchas de las obras maestras del séptimo arte, han sido engendradas desde el terror.
Se pueden hacer muchos itinerarios de las mejores, desde el ámbito de los directores que las realizaron, desde los temas que abordaron, pero también desde el ámbito de las sensaciones que produjeron a los espectadores, en este caso a mí mismo en las diferentes butacas en las que las disfruté, o quizás más bien en la que las padecí, o en las que me horrorice, que es posiblemente, la razón esencial por la que nos acercamos a visionarlas, la mezcla de horror y fascinación que nos producen.
En este discurrir por las que considero mejores, en estas fechas cercanas de la festividad tan anglosajona de Halloween o nuestro día de los difuntos, y me han hecho sentir lo que realmente se pretendía con sus argumentos, realizaré un listado de las películas que en el terror han hecho historia, y como de alguna manera, han formado parte de mi vida cinéfila.


1. Drácula. (Tod Browning, 1931)
Ésta es una de las primeras versiones sobre el mítico vampiro. Fue realizada por la Universal, productora especializada en el cine de terror y dirigida por el genial Tod Browning. El conde Drácula abandona los Cárpatos y se traslada a Occidente, llevándose como sirviente a un contable. Una vez instalado, se enamora de una joven que ya está prometida. Empieza a a visitarla por las noches y va bebiendo su sangre poco a poco para convertirla así en su esposa. Pero el malestar que sufre la joven alerta a su familia, que busca la ayuda del doctor Van Helsing.
Es un clásico del terror, lo que más me fascina cada vez que la veo, es esa ambientación del film, tan gótica y esa sensación de magnetismo que el gran Bela Lugosi, como el conde,  irradiaba con cada fotograma; ese miedo ancestral que producen los vampiros, a la par terribles y elegantes, ese muerto diurno en su ataúd perfecto y tétrico a la par. Es una de las cintas, que desde mi infancia televisiva, descubrí y me acerco a un mundo cinematográfico de clásicos y monstruos, esos que interrumpían tu sueño nocturno, con pesadillas de lo más variado.
Son muchas las versiones que se han realizado sobre el Noble de Transilvania, incluso de mejor factura que está, cabe recordar la versión de Coppola, las versiones de la Hammer, etc., pero bien es cierto que el cine va asociado a las emociones y los momentos vitales de los espectadores, por ello en mi caso elijo al Drácula de la Universal, de este universo clásico y duradero.
                                                    

2. Psicosis. (Alfred Hitchcock, 1960)
Marion Crane (Janet Leigh), una joven secretaria, tras cometer el robo de un dinero en su empresa, huye de la ciudad y, después de conducir durante horas, decide descansar en un pequeño y apartado motel de carretera regentado por un tímido joven llamado Norman Bates (Anthony Perkins), que vive en la casa de al lado con su madre.
Difícil hacer un listado de películas de terror y no incluir al gran Alfred Hitchock, que era definido como el maestro del terror, otro problema sería el seleccionar una película del maestro, cuando fue muy prolífico en la producción y realizó grandes obras, casi todas incluidas en nuestro inconsciente colectivo.
Pájaros que de ser adorables, terminan siendo depredadores, personas que tras ser confundidas con asesinos, son perseguidas por todo el país, mujer que es víctima de su malvada ama de llaves, e incluso miedo a ducharnos con la cortina echada en la bañera, porque podría entrar alguien, no escucharla y terminar siendo apuñalados.... todo lo que creó el maestro para asustarnos, se mantiene por generaciones y los jóvenes que vean sus películas, o los imitadores, crearan situaciones parecidas, que inciten a sentir miedo con otras historias, pero con ideas del genial Alfred.
Seleccionar esta película es quizás causado por entre otras cosas, porque pude visionarla en pantalla grande en un cine de verano en la playa donde veraneaba de pequeño, no sabíamos mis primos y yo que película era y al final acabamos casi sentados en la misma silla, del miedo que teníamos, éramos niños y esta historia y su desarrollo sería un descubrimiento, que me acompaña cada vez que la veo.
Comenzando con unos títulos de crédito excepcionales, de Saul Bass, y una partitura auténticamente terrorífica, del maestro Bernard Hermann, te adentras en un historia de robo, que convierte a una buena chica en la asesinada a la mitad de la cinta, extraño que la protagonista muera a la mitad, y que nos va enseñando como el personaje de Bates, joven extraño y gris, forma parte de este asesinato, pero no sabemos porque, lo cual no es desvelado hasta al final de la cinta, como buena película de misterio.
Destinada en principio para la televisión, con actores de la nómina del estudio, se pensó como un subproducto menor, incluso rodado en blanco y negro, pero que por el desarrollo de su realización, por la maestría en el montaje, nadie puede olvidarse de la secuencia de la ducha, y por como fue estrenada, el propio director prohibió que se contara su argumento, y nadie podía entrar en el cine una vez empezada. Generó una película mito, un clásico que arrasó en taquilla, siendo de las películas más baratas de Hitchcock, a la par que lo relanzó como director estrella y permitió mucha más conexión con el gran público, más de lo que ya era entonces. 
                                             

3. La noche de los muertos vivientes. (George A. Romero, 1968)
Las radiaciones procedentes de un satélite provocan un fenómeno terrorífico: los muertos salen de sus tumbas y atacan a los hombres para alimentarse. La acción comienza en un cementerio de Pennsylvania, donde Bárbara, después de ser atacada por un muerto viviente, huye hacia una granja. Allí también se ha refugiado Ben. Ambos construirán barricadas para defenderse de una multitud de despiadados zombies que sólo pueden ser vencidos con un golpe en la cabeza. 
Este clásico de George A. Romero, de bajo presupuesto, consiguió ser un éxito de público e inició todo un subgénero de “zombies”, que trasciende hasta nuestros días. En fotografía en blanco y negro, que la hacía ser quizás, una película de mayor sensación en el espectador, más fría y espeluznante. Una sanguinolenta revisión de los códigos de los films de terror realizados hasta la fecha que tuvo influencia en posteriores directores como David Cronenberg, Tobe Hopper o Sam Raimi. No ha perdido de su fuerza original, quizas porque esta película generó toda una saga de imitadoras.
   
                                        
4. La residencia. (Narciso Ibánez Serrador, 1969)
La señora Fourneur (Lili Palmer) es la directora de una residencia para señoritas. Sus estrictos métodos no son del agrado de las alumnas; de hecho, tres se han fugado recientemente, sin que se haya vuelto a saber de ellas. Cuando Teresa llega al internado, pronto se entera de cuáles son las normas y del control que sobre las chicas ejerce Irene, una despiadada jovencita que se ha convertido en la predilecta de la directora. En el edificio también vive Luis, el hijo de la directora, quien se ve en secreto con una de las chicas, huyendo de la sobreprotección de su madre. Además, Luis suele espiar a las alumnas, pese a las reprimendas de su madre.
Elegir al maestro Ibáñez Serrador como uno de los grandes, es quizás imprescindible para hacer honores a este gran realizador de cine y televisión, versátil en cuanto a contenidos, pero excelso en el género de terror, comenzando con sus “Historias para no dormir”, que posibilitaron a varias generaciones de televidentes precisamente que tuvieran dificultades para conciliar el sueño.
La película de “La Residencia” es un clásico del terror español, de estilo gótico, con unas localizaciones excepcionales y unos interiores perfectos para la historia narrada. El director incluye actrices y actores anglosajones, para que la película tuviese posibilidad de salida al mercado de habla inglesa. El desarrollo de la historia, con los momentos de suspense y diversos “sustos”, hacía que de niño sentado en la butaca de aquel cine Maite de Sevilla, en el que se proyectaban los éxitos de la temporada, saltáramos de miedo, incluida la gran traca final.
Fue un éxito de temporada, y para aquellos que la vivimos en pantalla grande, bien en cines “de invierno o de verano” en nuestra ciudad, no podremos olvidarla fácilmente, trayendo a nuestra memoria las vivencias como espectadores.

                                            
5. El exorcista (William Friedkin, 1973)
Adaptación de la novela de William Peter Blatty que se inspiró en un exorcismo real ocurrido en Washington en 1949. Regan (Linda Blair), una niña de doce años, es víctima de fenómenos paranormales como la levitación o la manifestación de una fuerza sobrehumana. Su madre (Ellen Burstyn), aterrorizada, tras someter a su hija a múltiples análisis médicos que no ofrecen ningún resultado, acude a un sacerdote con estudios de psiquiatría. Éste, convencido de que el mal no es físico sino espiritual, es decir que se trata de una posesión diabólica, decide practicar un exorcismo. Seguramente la película de terror más popular de todos los tiempos.
Cuando un preadolescente de finales de los 70, ve esta película en los llamados “cines de reestreno”, oportunidad de poder asistir a una película de las denominadas para “mayores”; comprueba como el miedo era diferente en este film, distinto al que solíamos ver en la televisión y otras sesiones infantiles. Que abrío un camino nuevo en el cine de terror, con el subgénero de exorcismos. Que esta chica de cara angelical se convierte en un demonio con un lenguaje terrible y que la butaca del cine Rochelambert de Sevilla, ayuda poco a combatir el miedo que sientes. En muchos casos sería tu brazo el que impide seguir viendo las imágenes terroríficas, esas que no puedes dejar de ver, pero que a la par te producen un miedo atroz.
El nuevo camino que esta obra maestra del género abre en los inicios de los 70, hace que muchas la imitaran y siguiesen esa estela. El film es de un fuerza absoluta, en sus imágenes, música de Mike Oldfield, e interpretaciones de gran calado, entre otros con el bergmaniano Max Von Sydow, hizo de este producto, de gran éxito en taquilla, una obra personal de William Friedkin y un clásico de las filmotecas en el género de terror.
                                                

6. El resplandor. (Stanley Kubrick, 1980)
Jack Torrance (Jack Nicholson) se traslada con su mujer (Shelley Duvall) y su hijo de siete años al impresionante hotel Overlook, situado entre montañas en Colorado, para encargarse del mantenimiento de las instalaciones durante la temporada invernal, época en la que permanece cerrado y aislado por la nieve. Su objetivo es encontrar paz y sosiego para escribir una novela. Sin embargo, poco después de su llegada al hotel, al mismo tiempo que Jack empieza a padecer inquietantes trastornos de personalidad, se suceden extraños y espeluznantes fenómenos paranormales.
La perfección de Stanley Kubrick en la dirección y guión de esta obra maestra del terror contemporáneo, engrandece la novela sobre la que adapta la historia, del famoso Stephen King. El tempo en el que está contada, la precisión del montaje, la fotografía de la que Kubrick era un genio,  la puesta en escena en el contexto del Hotel en el que se rueda la historia, la música inquietante de la gran Wendy Carlos, el trasvase del personaje de la normalidad a la locura terrorífica, las vivencias de la madre y el niño... todos los elementos que nos hicieron y hacen sentir miedo en la butaca, y lo que es más terrible, pensar que la realidad podría ser cercana a la nuestra, son las personas normales en situaciones límite, las que en su desvarío, viven el terror.
                                           

7. Tesis. (Alejandro Amenábar, 1996)
Ángela (Ana Torrent) es estudiante de Imagen en la Universidad, está preparando una tesis sobre la violencia audiovisual. Como complemento a su trabajo, su director de tesis se compromete a buscar en la videoteca de la facultad material para ella, pero al día siguiente es hallado muerto. Ángela conoce a Chema (Fele Martínez), un compañero experto en cine gore y pornográfico, y a Bosco (Eduardo Noriega), un extraño chico, amigo íntimo de una joven asesinada en una snuff movie.
Fue el descubrimiento del cine español de los 90, un joven director de 23 años, Alejandro Amenábar, que debutaba en el largometraje con esta película tan personal e imaginativa a la par, ya había filmado dos cortometrajes y se lanza a la dirección de un film maduro y de género.
El terror psicológico que se plasma en la historia, nos lleva a sentir que esos lugares comunes, tan cotidianos, similares a los que pisamos a diario, podrían ser objeto de miedo y escenarios de terrores tan cercanos como posibles. Comprobar como una trama bien hilvanada, asesinaba a compañeras de facultad, nos hace pensar que los fantasmas están aquí, no en ultratumba.
Este film que tuvo un recorrido de público y crítica ascendente, y en el que el boca a boca promocionó, posibilitó otras formas de terror, y que pudiésemos ver nacer a un nuevo y gran director de cine. 
                                                 

Se acerca unas fechas en las que el cine de terror se pone más de moda de lo que está habitualmente, que suele ser mucho; es uno de los géneros que más palomitas vende y permite que las salas pervivan. Pero si volvemos a los clásicos del género, descubriremos que muchas de las imágenes que los autores actuales, cuentan con muchos más avances técnicos; nos permitirá saber, como muchas historias ya están contadas, pocas son novedosas, aunque las hay.
Pero para que un terror se convierta en clásico, debe hacernos sentir un miedo parecido o superior, al cabo de los años, que las películas no pierdan con el tiempo, sino que se hagan mayores y sean a modo de enciclopedias de cine.
Hay otras muchas grandes películas, este es un listado personal y particular de un espectador, pero fuera de coincidencias y desacuerdos en cuáles son nuestras películas de terror favoritas, estas son una muestra de autores que han filmado una obra que queda en las enciclopedias de cine para siempre.

sábado, 19 de octubre de 2019

Retrato de una mujer en llamas (Céline Sciamma, 2019)


Título original: Portrait de la jeune fille en feu. Dirección: Céline Sciamma. País: Francia. Año: 2019. Duración: 120 min. Género: Drama.  
Julien Lacheray (Montaje), Claire Mathon (Fotografía), Celine Sciamma (Guión), Benedicte Couvreu (Producción), Julien Sicart, Valerie Deloof, Daniel Sobrino (Sonido), Dorothee Guiraud (Vestuario), Christel Baras (Casting).
Mejor Guión en el Festival de Cannes 2019.
Estreno en Sevilla: 18 Octubre 2019

Reparto:
Noemie Merlant (Marianne), Adèle Haenel (Héloïse), Valeria Golino (La Condesa), Luàna Bajrami (Sophie).

Sinopsis:
Francia, 1770. Marianne, una pintora, recibe un encargo que consiste en realizar el retrato de bodas de Héloïse, una joven que acaba de dejar el convento y que tiene serias dudas respecto a su próximo matrimonio. Marianne tiene que retratarla sin su conocimiento, por lo que se dedica a investigarla a diario.

Comentarios:
“El pintor que no vea ningún mundo dentro de sí mismo, que deje de pintar”, afirmó Caspar David Friedrich, artista alemán que cabalgó entre los siglos XVIII y XIX, legando una huella romántica, misteriosa y sublime. La protagonista de “Retrato de una mujer en llamas”, cuarta película de la francesa Céline Sciamma, también es pintora, habita el siglo XVIII y va a vivir un apasionado romance con la mujer a la que debe plasmar, casi recién salida del convento y a punto de contraer matrimonio.
Mientras el personaje de ficción no alcanza a llevar al lienzo su propio universo interior, de conmoción, resonancias y estímulo, esa condición inexcusable de Friedrich, el cuadro tiende al hielo, al academicismo. Pero cuando entiende lo que ella lleva dentro y lo que comparte con su modelo, comienza a surgir el verdadero retrato de una mujer en llamas. En realidad, el de dos mujeres en llamas ante una pasión prohibida, que serían tres si sumamos a la propia Sciamma, con una segunda parte del relato en la que asciende desde una contención quizá excesiva en el inicio hasta un volcán de aliento poético y de amor.
Por ambientes, vestuario y vigor expresivo, Friedrich está presente a lo largo de toda la película. En las composiciones de Sciamma, que en momentos puntuales entroncan con cuadros concretos del artista, como ese plano de la futura esposa de espaldas, de pie y rodeada de rocas, envuelta, casi envenenada en azules de distintos tonos, mar, olas y cielo, que rememora el mítico “Caminante sobre un mar de nubes” (1818), con ambas figuras vestidas de ropajes de tonos verdes. O como ese paseo casi nocturno de tres de las mujeres de la película tras la puesta de sol, con el dominio del azul y del violeta en el plano de Sciamma, que tanto recuerda a “Salida de la luna a orillas del mar” (1822). O, en fin, todas esas composiciones del crepúsculo, con las figuras de espaldas, tan típicas de Friedrich, tantas veces contornos negros, intermediarias entre el observador y la profundidad de una imagen cargada de color. Es la naturaleza como símil de los estados de ánimo.
Porque, más allá de la forma, es ese fuego romántico el que acaba habitando la obra de Sciamma, ganadora del premio al mejor guion en el pasado festival de Cannes, sobre todo cuando decide acompañar la historia de diversos juegos formales y simbólicos que apenas tienen rastro en la primera hora: metáforas, presencias sobrenaturales, aparición de la música. Una tardanza que, de todos modos, quizá tenga que ver con el necesario crescendo del relato, con el proceso de conocimiento, complicidad y arrebato de las dos mujeres, en una hermosa relación lésbica que la directora de las notables “Tomboy” (2011) y “Girlhood” (2014) muestra a través de imágenes físicas de celo y pasión muy verosímiles. Noémie Merlant y Adèle Haenel, ambas magníficas, se abrazan, besan y fornican con temor y temblor, con el ardor y la pasión desbocada de lo prohibido y lo desconocido.
El habitual estilo sensorial de Sciamma, presente en sus tres obras anteriores, todas ellas sobre adolescentes, comienza así a relucir a partir del estallido musical junto al fuego. Y entonces no para. Hasta llegar a sus dos bellos finales consecutivos, crecientes en emoción, que culminan la sublimación del espíritu. La utopía de un amor trágico al borde del precipicio. (Javier Ocaña)
Recomendada.