martes, 24 de mayo de 2011

El inocente (Brad Furman, 2011)



Título original: The Lincoln Lawyer. Dirección: Brad Furman. País: USA. Año: 2011. Duración: 119 min. Género: Drama.

Guión: John Romano (basado en la novela de Michael Connelly). Fotografía: Lukas Ettlin. Montaje: Jeff McEvoy. Música: Cliff  Martinez. Diseño de producción: Charisse Cardenas. Vestuario: Erin Benach. Producción: Gary Lucchesi, Tom Rosenberg.

Nominada a Mejor Película de acción/aventuras en los Saturn Awards 2011.

Fecha del estreno: 13 Mayo 2011 (España).

 

Reparto: Matthew McConaughey (Mick Haller), Marisa Tomei  (Maggie), Ryan Phillippe (Louis), William H. Macy (Frank Levin), Josh Lucas (Ted), John Leguizamo (Val), Margarita Levieva (Reggie), Frances Fisher (Mary), Bryan Cranston (detective Lankford), Michael Peña (Jesús).

 

Sinopsis:

Mickey Haller, un astuto abogado de Los Ángeles, se ha especializado en defender a criminales de poca monta procedentes de los barrios bajos. Cuando se le presenta la oportunidad de defender al joven Louis Roulet, un rico heredero de Beverly Hills, acusado de intento de asesinato de una prostituta, su carrera da un vuelco, pues esto significa percibir unos ingresos muy superiores a los habituales. Sin embargo, aunque el caso es aparentemente sencillo, todo se va complicando según avanza la investigación...

 

Comentarios:

Durante buena parte de la década de los noventa, el thriller judicial con cierto toque político vivió su época de esplendor en la taquilla gracias, sobre todo, a las numerosas adaptaciones cinematográficas de las novelas del muy vendido John Grisham. Incluso las más convencionales, como Tiempo de matar y El cliente, de Joel Schumacher; El jurado, de Gary Fleder; o Cámara sellada, de James Foley, conseguían agarrar al espectador con el entretenimiento como banderín de enganche, y aunque un par de grandes directores (Francis Ford Coppola, con Legítima defensa; Robert Altman, en Conflicto de intereses) firmaron sendas películas del montón, otro par autores de verdad filmaron las potentes El informe pelícano (Alan J. Pakula) y La tapadera (Sydney Pollack). Michael Connelly no es John Grisham, pero lo parece, al menos en esta notable adaptación de su novela El inocente, con estructura, personajes, giros y esencias semejantes a las de aquellas cintas de los noventa; unos trabajos que, a causa de la sobredosis de series de abogados en las televisiones de medio mundo, comenzaron a declinar en la gran pantalla con el nuevo siglo.

El inocente no inventa nada. En ella se dan cita desde el posible culpable con cara de pan de Las dos caras de la verdad (1996) hasta el abogado sin escrúpulos con la soberbia como segundo traje de Algunos hombres buenos (1992), pero la graduación de la información siempre es la correcta, los giros de guion contienen la sorpresa necesaria, y los personajes, su punto justo de atractivo malsano y de sensibilidad. En su segundo largometraje (el primero no se estrenó en España), Brad Furman demuestra tanto oficio como carencia de estilo propio (esos minizooms que reencuadran constantemente, típicos de las series, son un hartazgo), sin embargo, aquí lo importante es que el ritmo nunca decaiga, que los flecos sueltos se unan en la madeja del entretenimiento. Y aunque la trascendencia inmersa en su mensaje (los peores clientes para los abogados son los verdaderos inocentes) no adquiera la altura deseada, la película cumple firmemente con sus propósitos. (Javier Ocaña)

Recomendada (con reservas).

 


domingo, 22 de mayo de 2011

Sin identidad (Jaume Collet-Serra, 2011)


 

Título original: Unknown. Dirección: Jaume Collet-Serra. País: USA. Año: 2011. Duración: 113 min. Género: Thriller.

Guión: Oliver Butcher, Stephen Cornwell (basado en la novela “Out of my head” de Didier Van Cauwelaert). Fotografía: Flavio Labiano. Montaje: Tim Alverson. Música: John Ottman, Alexander Rudd. Diseño de producción: Richard Bridgland. Vestuario: Ruth Myers. Producción: Leonard Goldberg, Andrew Rona, Joel Silver.

Sección oficial (fuera de competición) del Festival de Berlín 2011.

Fecha del estreno: 13 Mayo 2011 (España).

 

Reparto: Liam Neeson (Dr. Martin Harris), January Jones (Elizabeth Harris), Diane Kruger (Gina), Aidan Quinn (el otro Martin Harris), Frank Langella (Rodney Cole), Bruno Ganz (Ernst Jürgen), Sebastian Koch (profesor Bressler), Olivier Schneider (Smith).

 

Sinopsis:

Estando con su mujer de visita en Berlín, el doctor Martin Harris sufre un accidente de tráfico y entra en un prolongado estado de coma. Cuando se despierta, comprueba alarmado que otro hombre ha usurpado su personalidad. Entonces emprenderá con la ayuda de una mujer una frenética investigación para averiguar la verdad sobre lo que está sucediendo.

 

Comentarios:

Sin identidad, cuarto largometraje del catalán afincado en Hollywood Jaume Collet-Serra, se abre con exquisitas imágenes aéreas de una nevada sobre Berlín, captadas por la cámara de otro talento exportado: el director de fotografía Flavio Martínez Labiano. Caben, pues, motivos para el orgullo: en la factura no ya competente, sino deslumbrante de una gran producción de Hollywood reconocemos la excelencia de dos compatriotas.

En dos de sus películas anteriores, La casa de cera (2005) y La huérfana (2009), Collet-Serra había aplicado, no obstante, algo más que su buen oficio. O se dieron las circunstancias -¿el alucinado diseño de producción de la primera, el astuto guión de la segunda?- que invitaban a pensar que el director había aplicado algo más que su oficio: ninguna de las dos películas era una obra maestra, pero tampoco eran rutinarios ejercicios de género y lograban erigirse en gratificantes aportaciones disfuncionales al cine de terror moderno. Eran dos trabajos, en suma, ajenos a las corrientes dominantes en su especialidad.

Desgraciadamente, no se puede decir lo mismo de Sin identidad, que no sólo es una película que parece responder a la irritante inercia del high concept -Frenético (1988) se cruza con el factor Bourne, con algún toque Alias (2001-06)-, sino que acaba cobrando la naturaleza de laboriosa puesta al día de un esquema mil veces visto. O, más bien, mil veces consumido.

Hitchcock es antes un deseo inalcanzable que una referencia interiorizada en este thriller sobre identidades arrebatadas, donde la figura secundaria de un ex agente de la Stasi, encarnado por Bruno Ganz, señala, sin querer, con el dedo el principal talón de Aquiles de la propuesta: el personaje habla de la amnesia consubstancial a la identidad alemana, obligada a olvidar su pasado nazi y su pasado comunista. Y es, precisamente, la idea de la culpa lo que parece haber desaparecido sin dejar rastro en esta trama que la requería como principal nutriente, para dotar de espesor tanto al conjunto como a la figura que interpreta Liam Neeson, reciclado en improbable héroe de acción, según parece insistir el último tramo de su carrera.

Es en el guión donde la película y, sobre todo, el personaje de Neeson tienen a su peor enemigo. La identidad del protagonista -y, por extensión, su heroicidad, su ética y su dignidad- acaban asentándose en un territorio tan frágil que clama al cielo que a ninguno de los guionistas se le haya ocurrido convertir esta fisura en la verdadera materia dramática. Lo que queda es un producto muy bien realizado, fotografiado con estilo, interpretado por un elenco de primera... pero tan poco convincente que su aparente competencia se revela espejismo. (Jordi Costa)

No Recomendada.



Festival de Cannes 2011

Terrence Malick, el cineasta misterioso, el hombre que aparece aún menos en público que el otro gran creador fílmico invisible, el ya fallecido Stanley Kubrick, el director que solo ha hecho cinco películas en su vida -y ahora ha finalizado el rodaje de la sexta- ha estado en Cannes. De presencia y de obra. De obra, porque su El árbol de la vida, la película evento que todos los cinéfilos llevan esperando desde hace un lustro y que incluso se anunció como posible concursante en Cannes del año pasado, ha ganado hoy la Palma de Oro, después de que, por fin, se proyectó en público hace seis días. De presencia, porque Malick (Ottawa, Illinois, 1943) pisó la Croisette, pero controló que nadie le hiciese fotografías en el Palais y solo quedara el resto de una sombra, una estela de humo, de su magnética presencia. Quienes han trabajado con él, gente como Javier Bardem, Brad Pitt o los productores de su El árbol de la vida, Bill Pohland y Dede Gardner, hablan de un tipo normal. El español, un sacerdote en el último filme de Malick, una comedia romántica aún sin título, le define como "un hombre normal, incluso bastante divertido". Pitt recordaba en la rueda de prensa el pasado lunes: "Terrence capta lo que pasa cada día, filmando con luz natural. Está siempre a la caza de los felices accidentes que puedan ocurrir, como que una mariposa revolotee entre las manos de una compañera de reparto". Y que su manera de trabajar le hacía dudar si repetiría con alguien así. "Eso sí, he aprendido que debes vivir el momento en el rodaje, que no puedes planificar el futuro de forma muy concreta, siempre que estés en buenas manos". Así ve también la vida Malick.

 


Todas esas dudas volaron por el aire hoy con la Palma de Oro otorgada por un jurado presidido por Robert de Niro, que no pudo verbalizar nada más para justificar su decisión que "la película es tremenda". Malick ya ganó en 1979 el premio a la mejor dirección en el certamen francés con su segundo largometraje, Días del cielo. Ahora ha vuelto a Cannes con las miserias y alegrías de una familia en un pequeño pueblo de Texas hace cuatro décadas que mezcla con el nacimiento del universo y la vida, una avasalladora disertación visual sobre el alma humana, que no dejó indiferente a nadie. Los productores aseguraron que Malick estaba "emocionado". "Es muy tímido, no quiere perder su privacidad, y pide que se entienda su timidez. No es fácil para él enfrentarse al público".

 


El Gran Premio del Jurado se repartió ex aequo entre los hombres récords de Cannes. Por un lado, el turco Nuri Bilge Ceylan con Érase una vez en Anatolia (tenía ya otro Gran Premio del Jurado, un galardón de la Crítica y otro al mejor director). Por otro, los hermanos belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne con El niño con bicicleta (dos palmas de oro, un premio ecuménico y otro al mejor guion). Dos propuestas muy opuestas, que recibieron esta distinción, según el jurado, porque "lo merecían". Ceylan la recibió con su habitual media sonrisa -"no me esperaba tanto honor"- y los Dardenne se definieron como "felices ya solo por estar aquí".

Hubo un nombre danés en la gala, pero no el esperado, el del castigado Lars von Trier, sino el de Nicolas Winding Refn, que se llevó el galardón a mejor dirección con Drive, una de las propuestas más diferentes del concurso con su seco y contundente thriller protagonizado por un tipo silencioso, un conductor que trabaja de día como especialista en el cine y de noche como chofer de bandas de atracadores en huidas de robos en Los Ángeles. "Nunca una cita a ciegas ha llegado tan lejos", decía Refn, porque fue a Hollywood llamado por el actor protagonista, Ryan Gosling.

 

 

Si el mejor actor fue para Jean Dujardin, cómico francés famosísimo en su país, gracias a su delicada encarnación de una estrella del cine mudo en The Artist, el galardón a la actriz más destacada lo recogió Kirsten Dunst, protagonista de Melancholia, de Lars von Trier. Al danés, declarado persona non grata en el festival tras sus declaraciones filonazis, le prohibieron acudir a la gala. Dunst tampoco charló (o no pudo) con la prensa.

Dos nombres de los otros grandes favoritos, el finés Aki Kaurismäki y el español Pedro Almodóvar, no aparecieron en el palmarés. Ni Le Havre ni La piel que habito lograron del jurado nada más que un premio técnico para José Luis Alcaine por su uso de la luz en la narración en el filme español. Uno de los miembros del jurado, Jude Law, aseguró que discutieron cada película y llegó a mencionar algunos títulos. Faltaba un nombre y Uma Thurman lo apuntó: "Y la de Pedro Almodóvar". (Gregorio Belinchón)

 

Almodóvar en Cannes 2011

 

Palmarés de la 64 edición del Festival de Cannes.

 

·        Palma de Oro: El árbol de la vida, de Terrence Malick

·        Gran premio del Jurado: ex aequo para El niño con bicicleta de Jean-Pierre y Luc Dardenne, y Érase una vez en Anatolia, de Nuri Bilge Ceylan

·        Premio del Jurado: Polisse, de Maïwenn

·        Mejor dirección: Nicolas Winding Refn, por Drive

·        Mejor actor: Jean Dujardin, por The Artist

·        Mejor actriz: Kirsten Dunst, por Melancholia

·        Mejor guion: Footnote, de Joseph Cedar

·        Cámara de oro: Las acacias, de Pablo Giorgelli

·        Mejor cortometraje: Cross, de Maryna Vroda

·        Premio FIPRESCI de la sección oficial: La Havre, de Aki Kaurismäki

·        Mejor película en la sección “Una cierta mirada”: Arirang, de Kim Ki-duk, y Halt Auf Freier Strecke, de Andreas Dresen, ex aequo

·        Premio del Jurado en la sección “Una cierta mirada”: Elena, de Andrew Zvyagintsev

·        Mejor dirección en la sección “Una cierta mirada”: Mohammad Rasoulof, por Be omide e didar

·        Premio FIPRESCI de la sección “Una cierta mirada”: L'exercise de l'état, de Pierre Schoeller

·        Premio de la Juventud: La piel que habito, de Pedro Almodóvar

·        Quincena de Realizadores: Atmen, de Karl Markovics, y Les géants, de Bouli Lanners

·        Mejor película de la Semana de la Crítica: Take shelter, de Jeff Nichols

 

Los productores de "El árbol de la vida" con su Palma de Oro