martes, 16 de enero de 2024
Mitomanía... Sophia Loren
lunes, 15 de enero de 2024
El rapto (Marco Bellocchio, 2023)
Título original: Rapito. Dirección: Marco Bellocchio. País: Italia. Año: 2023. Duración: 125
min. Género: Drama.
Guión: Marco Bellocchio,
Susanna Nicchiarelli, Edoardo Albinati, Daniela Ceselli. Música: Fabio Massimo Capogrosso. Fotografía: Francesco Di Giacomo. Producción: Kavac Film, IBC Movie, Ad Vitam Production, Match
Factory Productions, RAI Cinema, Emilia-Romagna Film Commission.
Sección Oficial del
Festival de Cine de Cannes 2023. Mejor Guión en el Festival de Cine de
Valladolid (SEMINCI 2023).
Fecha del estreno: 12 Enero 2023 (España)
Reparto: Filippo Timi (Cardenal
Giacomo Antonelli), Fabrizio Gifuni (Pier Gaetano Feletti), Barbara Ronchi
(Marianna Padovani Mortara), Paolo Pierobon (Papa Pio IX), Fausto Russo Alesi
(Salomone Mortara), Enea Sala (Edgardo Mortara cuando era un niño), Leonardo
Maltese (Edgardo Mortara cuando era adolescente).
Sinopsis:
Bolonia. Año 1858. Los
soldados del Papa irrumpen en la casa de los Mortara para secuestrar a su hijo
de siete años, Edgardo. La película sigue la lucha de la familia para tratar de
recuperar a su hijo ante esta acción de la Iglesia Católica.
Comentarios:
En el último tramo de la filmografía de Marco Bellocchio, la Historia es un sueño, o una pesadilla, de la que resulta difícil zafarse, siendo imposible distinguir en ella la realidad de la fantasía. He ahí una convicción que llegó a su cima en la serie Exterior noche (2022), sobre el secuestro y asesinato de Aldo Moro –un suceso que el cineasta ya había tratado en Buenos días, noche (2003)–, y que ahora culmina en El rapto, su último largo, sobre el caso real de otra sustracción, la de un bebé judío alevosamente arrebatado a sus padres por el Vaticano, siguiendo intrincadas razones políticas, a mediados del siglo XIX, y férreamente educado según la ideología católica. Desde el principio, Bellocchio se niega a filmar un drama de época o a construir una simple ‘película-denuncia’. Al contrario, el relato va y viene, evoluciona entre luces y sombras, en elaboradas secuencias en claroscuro, que incluyen momentos gloriosamente oníricos: la imagen de Cristo descendiendo de la cruz por su propio pie y paseándose como si tal cosa por una iglesia, desde el punto de vista alucinado del niño protagonista, constituye el más atrevido de todos ellos, una escena digna del Saura o el Fellini de los años setenta. Y todo ello forma parte de algo aún más amplio, de la fe y la religión vistas igualmente como un cúmulo de fantasías mentales, casi una sucesión de psicosis, que pueden (mal)formar la identidad hasta resquebrajarla, una estrategia que Bellocchio considera (acertadamente) mucho más subversiva que cualquier descripción realista.
El rapto se puede permitir así convertirse poco a poco en una película que transcurre en la mente de su protagonista, en sus dudas y tormentos, incluso cuando muestra lo que éste no puede ver o ni siquiera aparece en pantalla, y que inesperadamente acaba enlazando con los films de juventud de su director, de Las manos en los bolsillos (1965) a En el nombre del padre (1971), sobre todo en el estremecedor primerísimo plano con que (casi) se cierra: este es también el retrato de una identidad escindida entre lo simbólico y lo imaginario, que diría Lacan. (Carlos Losilla)
Recomendada.
domingo, 14 de enero de 2024
Saltburn (Emerald Fennell, 2023)
Título
original: Saltburn. Dirección: Emerald
Fennell. País: Reino Unido. Año: 2023. Duración: 127 min. Género:
Drama, Thriller.
Guión: Emerald Fennell. Fotografía: Linus Sandgren. Música: Anthony B. Willis. Montaje: Victoria Boydell. Producción: LuckyChap Entertainment,
Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), MRC Film, Media Rights Capital (MRC). Distribuidora: Metro-Goldwyn-Mayer
(MGM), Amazon Prime Video.
2 nominaciones a los
Globo de Oro 2023.
Fecha del estreno: 22 Diciembre 2023 (Prime
Video)
Reparto: Barry Keoghan (Oliver), Jacob
Elordi (Felix), Rosamund Pike (Elsbeth), Richard E. Grant (Sir James), Carey
Mulligan (Pamela), Alison Oliver (Venetia), Archie Madekwe (Farleigh).
Sinopsis:
Mientras lucha por
encontrar su lugar en la Universidad de Oxford, el estudiante Oliver Quick se
ve arrastrado al mundo del encantador y aristocrático Felix Catton, que le
invita a Saltburn, la extensa finca de su excéntrica familia, para pasar un
verano inolvidable.
Comentarios:
A estas alturas, ya resulta indiscutible que Emerald Fennell se está convirtiendo en un nombre propio del cine actual. La joven cineasta británica encandiló al mundo y nos dejó con la boca abierta por su descaro con su poderosa ópera prima “Una joven prometedora”, una fascinante y tarantiniana gamberrada que provocó reacciones virulentas a favor (es mi caso y con devoción) y en contra, donde nunca cabe la indiferencia. “Saltburn” es un portentoso paso adelante en la carrera de Emerald Fennell porque consigue superarse con creces tanto en continente como en contenido creando un film imprescindible y gozosamente misántropo y cáustico, a medio camino entre Tom Ripley y Michael Haneke.
Desde sus créditos iniciales, en una tipografía maravillosamente setentera y con un gran plano secuencia, sabemos que estamos ante un film que ha nacido con vocación de perdurar en la memoria del espectador. Emerald Fennell se sabe superdotada y está dispuesta a demostrarlo a través de un brillantísimo ejercicio de estilo espectacular, creando planos de una belleza que corta la respiración y demostrando que en el mundo de la caligrafía visual aún queda espacio para la innovación. La película es una gozada para la vista del cinéfilo más exigente, que no sabe con cuál plano magistral quedarse conforme se van derrochando unos tras otros, gracias además a una épica dirección de fotografía de contrastados colores y juegos constantes de luces y sombras firmada por Linus Sandgren.
Pero que nadie vaya a pensar que estamos ante un mero virtuosismo visual. Lo mejor está en su contenido, en el espléndido guión de la propia Emerald Fennell que actualiza y rejuvenece a un nuevo Tom Ripley (con algunas escenas fuertemente provocadoras de clara inspiración en el cine de mi adorado Michael Haneke), tan despiadado y carente de escrúpulos como el original, que no tiene límites a la hora de introducirse y escalar posiciones en el seno de una familia británica riquísima que vive en un castillo y que interpreta como nadie más podría hacerlo en todo el mundo Barry Keoghan. Este joven actor nació para inquietar y atemorizar al espectador. Yo lo descubrí en una de las películas de mi vida, “El sacrificio de un ciervo sagrado” de Yorgos Lanthimos y, desde entonces, no ha hecho más que progresar e incidir en unos personajes malsanos, extraños, perturbadores, desagradables… Barry Keoghan quiere convertirse en el más grande y, qué duda cabe, va por el mejor camino posible para lograrlo.
Pero no está solo este aprendiz de Tom Ripley en este camino, porque el resto del elenco actoral trata de aguantarle el pulso interpretativo a Barry Keoghan, destacando especialmente para mí unas impresionantes Rosamund Pike como siempre y una estelar Alison Oliver como nunca en su papel de hermana del coprotagonista rico de esta extraña relación sentimental homosexual, magnífico Jacob Elordi.
La música de Anthony B. Willis acaba de cerrar el círculo del cine imprescindible en una partitura inteligentemente completada con bastante buena música electrónica que acaba aumentando la sensación de perturbación en el espectador. (Sergio Berbel)
Recomendada.
sábado, 13 de enero de 2024
Patricia Ferreira (1958-2023)
Candidata
al Goya a dirección revelación con Sé
quién eres (2000), la cineasta Patricia Ferreira ganó también la Biznaga de
Plata en el festival de Málaga al mejor guion por su labor junto a Virginia
Yagüe en Los niños salvajes (2012).
Probablemente su carrera haya sido menos prolífica de lo que ella hubiera
deseado, pero su pasión por otras luchas, como la fundación de CIMA (la
asociación de mujeres españolas del audiovisual), y su compromiso con la
educación han dejado huella en el cine español junto a algunos de sus títulos.
Licenciada
en la facultad de Ciencias de la Información en Madrid, Ferreira comenzó como
periodista cinematográfica en TVE y Radio Nacional, desde donde pasó a
convertirse en realizadora y guionista de programas culturales como Equinoccio;
Un día en la vida de nuestros antepasados,
serie documental sobre la vida en la prehistoria; Un país en la mochila, serie en la que José Antonio Labordeta
recorría España; o Paraísos cercanos,
serie documental de viajes con guiones de escritores como Rafael Chirbes o
Javier Marías. Además, trabajó de asistente de dirección en series de ficción
como Que usted lo mate bien, Cervantes o La celestina.
En
el año 2000 debutó en el cine como directora con Sé quién eres, película que se estrenó en el festival de Berlín, en
la sección Panorama y con el que fue candidata al Goya a la mejor dirección
novel. La historia de una joven psiquiatra (Ana Fernández) que se encuentra
ante un fascinante paciente desmemoriado con síndrome de Korsakov (Miguel Ángel
Solá) le valió para desarrollar un género que siempre atrajo a Ferreira, el
thriller con algo más, que añadiera una vertiente política o social: “Es un
thriller de personajes en el que nos encontramos con dosis de acción, intriga y
amor, sin olvidar una parte de la trama que cuenta con claras implicaciones
políticas”, contaba en su estreno, en una frase que parecía una declaración de
intenciones. Y rodado en Galicia, la tierra de su familia.
Dos
años después estrenó El alquimista
impaciente, que adaptaba la novela homónima de Lorenzo Silva, un thriller
que desarrolla las investigaciones de dos guardias civiles —el sargento de la
Unidad Central Operativa, Rubén Bevilacqua, y su ayudante, Virginia Chamorro—,
y que se ha convertido en saga literaria y cinematográfica. Sobre la cuadratura
del círculo, es decir, versionar libros al gusto del autor, la cineasta
apuntaba en su momento: “Cuando la historia empieza a crecer desde el papel y
se convierte en una película en la que trabaja mucha gente, ser fiel es
imposible”.
Esa
década puso a Ferreira en el listado de las cineastas españolas más
interesantes: en 2004 participó, con su corto El secreto mejor guardado, sobre el sida en la India, en la
película colectiva En el mundo a cada
rato. Al año siguiente dirigió Para
que no me olvides, con Fernando Fernán Gómez en uno de sus últimos personajes,
en un drama sobre la relación entre tres generaciones de una misma familia. De
nuevo, de fondo, la memoria. El drama participó en el festival de Berlín.
En
2010 realizó el documental Señora de,
una obra a recuperar en la que, a través de testimonios de mujeres de muy
distintas edades, mostraba el inmenso talento perdido en España al quedarse las
creadoras encerradas en sus casas y en sus matrimonios. Un eco que podía
sentirse en el audiovisual. Ella misma contaba en 2017, en un encuentro sobre
mujeres cineastas: “El cine está en manos masculinas y de ahí las temáticas que
vemos en pantalla. Muchas mujeres jóvenes no se atreven a dar el salto. Debemos
reforzar políticas de igualdad en cultura, en cine, porque siempre se han hecho
apaños pero nunca se ha hecho una regulación con coherencia”.
Justo
dos años después llegaría su mejor filme, Los
niños salvajes, que ganó la Biznaga de Oro a la mejor película en el
festival de Málaga, el antes mencionado premio al mejor guion, y los galardones
a actor y actriz secundarios. Como apuntaba Javier Ocaña en su crítica de un
drama sobre la (mala) educación: “Ferreira predica una realización ágil,
limpia, natural, como los movimientos de los personajes, siempre a la
intemperie, y estructura su guion circular en una serie de entrevistas a los
tres chavales protagonistas en las que, gran decisión, el entrevistador siempre
está fuera de campo, solo se le oye: son los guardianes, son los espectadores,
somos nosotros, es la sociedad, que los interroga cuando deberíamos ser
nosotros los interrogados”.
En
2017 se despidió del cine con Thi Mai,
rumbo a Vietnam, una comedia basada en sacar partido a la química entre
Carmen Machi y Dani Rovira, que venían de triunfar en Ocho apellidos vascos y su secuela, Ocho apellidos catalanes. Su último trabajo en el audiovisual ha
sido la creación (y coescritura) de la serie de TVE Las abogadas, que dirigen estos días Juana Macías y Polo Menárguez,
y que se basa en la vida real en el Madrid de finales de los sesenta e inicios
de los setenta de cuatro jóvenes letradas, fundamentales con el tiempo en la
historia de España: Lola González, Cristina Almeida, Manuela Carmena y Paca
Sauquillo.
En
su vertiente educativa, Ferreira dio clases de dirección en la Escuela de Cine
de Madrid (ECAM) y en numerosos talleres, escuelas y facultades. Además, fue
cofundadora y formaba parte de la junta directiva de CIMA, además de estar
también seis años en la junta directiva de la Academia de Cine.
Patricia
Ferreira falleció en Madrid, su ciudad natal, a los 65 años, el pasado 27 de
diciembre de 2023, víctima de un tumor cerebral.
jueves, 11 de enero de 2024
Series de TV: Compañeros de ruta (2023)
Título
original: Fellow Travelers. Temporada: 1. Episodios: 8. Año:
2023. País: USA. Género: Drama. Estreno: 19 Noviembre
2023. (SkyShowtime).
Creación: Ron
Nyswaner. Dirección: Uta Briesewitz, Daniel Minahan, Destiny Ekaragha,
James Kent. Guión: Ron Nyswaner, Brandon K. Hines, Dee
Johnson, Anya Leta, Katie Rose Rogers, Robbie Rogers, Jack Solomon. Novela:
Thomas Mallon. Música: Paul Leonard-Morgan. Fotografía: Simon Dennis, Ronald Plante. Producción: Fremantle Media North America, Showtime. Distribuidora: Showtime.
Nominada en los Globos de
Oro 2023 a Mejor Serie Corta Dramática.
Reparto: Matt Bomer (Hawkins
Fuller), Jonathan Bailey (Tim Laughlin), Jelani Alladin (Marcus Hooks), Noah J.
Ricketts (Frankie Hines), Linus Roache (Senador Wesley Smith), Allison Williams
(Lucy Smith).
Sinopsis:
Relata el romance
clandestino de dos hombres muy diferentes que se encuentran en la Washington de
la era McCarthy. La historia del carismático Hawkins Fuller y el idealista Tim
Laughlin, sus idas y vueltas durante la guerra de Vietnam, el hedonismo de la
época disco de los '70, hasta llegar a la crisis del SIDA en los ’80.
Comentarios:
Por allá, en los inicios de los 50, toda una arrolladora corriente de pensamiento americano conservador se erigía, sobre esa sociedad que renacía de la Segunda Guerra Mundial. En el mundo del cine, el temido Código Hays, imponía las normas de “decencia” en las obras de cine, y en esta década estaba aún con una fuerza aplastante.
Eran muchas las temáticas que eran obviadas y/o censuradas directamente de los guiones de los autores, en otras ocasiones se camuflaban y sólo se intuía ciertas referencias. En general, en los Estados Unidos, una ola anticomunista y tremendamente puritana, era lo habitual en las creaciones, aunque este proceso no era exclusivamente en el cine, provenía de una auténtica “caza de brujas”, que el temido Joseph McCarthy, senador por Wisconsin, inició en el mismo seno del Departamento de Estado.
Eran todos aquellos de los que se pensaba que podían haber tenido alguna relación con el partido comunista, incluso ser invitado a una posible fiesta en la cual había algún simpatizante del mismo, llamados a las sesiones de “juicio”, en las que se evidenciaba unas formas de acoso verbal, que en algunos casos derrumbaban a la persona acusada.
Ya en el cine, tenemos cercana la película “Oppenheimer”, en la cual se puede apreciar cómo al genial científico, luego se le cuestionó y fue destruido por un movimiento político caracterizado por demagogos ignorantes, antiintelectuales y xenófobos. Los cazadores de brujas de aquella época son los antepasados directos de nuestros actuales actores políticos de cierto estilo paranoico.
De toda esa “turba” de posibles “antiamericanos”, estaba claro, como ocurrió con las temáticas en el código Hays, que el grupo de posibles “homosexuales”, como “subersivos sexuales”, que serían llamados a “juicio” y en la mayoría de los casos, destruir sus vidas, por ser acusados de “conductas inmorales”, que contaminaban a la América pura. Estaba claro el deseo homogeneizador de la época, contexto de los 50, pero que tiene similitudes con aspectos que ocurren en la actualidad.
Eran las épocas de las redadas en baños públicos, locales de cierta tendencia, denuncias de compañeros y/o vecinos que pensaban que estas personas cometían un atentado contra la moralidad y la naturaleza.
Era
mundo de ideología pura, de gran consumo de alcohol en exceso y expedientes
secretos, y dominado por personajes tan descomunales como Cohen y McCarthy. Es
el mundo en el que nace la historia de “Fellow Traveler”, esa época de la
postguerra, en el cual la moralidad pacata y por supuesto heterosexualizante,
se mueven nuestros Fuller y Laughlin; los personajes esenciales de nuestra
historia.
Un
católico devoto, Laughlin, ansioso por unirse a la cruzada contra el comunismo
que, en un encuentro casual con Hawkins Fuller, un funcionario apuesto y
despilfarrador del Departamento de Estado, lleva a Tim a conseguir su primer
trabajo en Washington D.C. y, después de las insinuaciones de Fuller, mantener
su primera historia de amor.
Relata
el romance clandestino de dos hombres muy diferentes que se encuentran en la
Washington de esta era McCarthy. Con sus miedos, con sus historias ocultas, con
la trastienda de la vida que deben obligatoriamente de llevar ambos.
La
historia del carismático Hawkins Fuller y el idealista Tim Laughlin, sus idas y
vueltas durante los 50, los 60 con la guerra de Vietnam como elemento disruptivo,
el hedonismo de la época disco de los 70, con el despliegue de Fire Island,
hasta llegar a la crisis del SIDA en los 80.
En
el fondo una generación que lucho por ganar su libertad es totalmente paralela
a la de otros países, en los que esa misma época fue opresiva para los gays y
lesbianas, llámese España. Pero que se encontró curiosamente, con una pandemia,
de la cual todos hemos olvidado lo fácilmente que se morían y lo poco que se
les ayudó hasta los 90. Pero lo más curioso, es que, en el momento de mayor
libertad personal y social, de más consecución de derechos civiles, aparece la
plaga del SIDA, que borró a esta generación de los 50, que en los 80, comenzó a
ser “exterminada”, al principio sin saber cómo y que causa era, lo cual tampoco
importaba mucho.
Esta
miniserie plasma de forma muy veraz, la estética de los diferentes momentos
históricos que narra. Tiene en sus dos actores principales, Matt Bomer y
Jonathan Bailey, las principales bazas de la historia, así como en el resto de
los personajes secundarios de la misma. Acompañado de una correcta adaptación
de la obra en la que está basada, traducida al castellano en 2023, como “Los
Lavanda” de Thomas Mallon.
Quizás
como documento histórico de lo que nunca debió ocurrir, aunque en aquella
época, estaba muy apoyado no sólo por la religión, sino por la “ciencia”, puede
que el visionado de la historia nos lleve a plantearnos que este tipo de hechos
serían, no sólo reprobables, sino contrarios a los derechos civiles y sociales.
Lástima que aún en nuestro país hoy en día existan terapias de conversión, en
la serie se pueden también observar, pero eso ya sería otra película. (Javier
Bernet Toledano)
Recomendada.
miércoles, 10 de enero de 2024
La princesa Mononoke (Hayao Miyazaki, 1997)
Título original: Mononoke-hime. Dirección: Hayao Miyazaki. País: Japón. Año: 1997. Duración: 113
min. Género: Animación, Fantástico,
Aventuras.
Guión: Hayao Miyazaki. Música: Joe Hisaishi. Fotografía: Atsushi Okui. Montaje: Takeshi Seyama. Producción: Studio Ghibli, Dentsu Inc,
Nibariki, Nippon TV, TNDG, Tokuma Shoten.
Mejor Película en los
Premios de la Academia Japonesa 1997.
Fecha del estreno: 7 Abril 2000 (España)
Voces Originales: Yōji Matsuda, Yuriko
Ishida, Yūko Tanaka, Kaoru Kobayashi, Masahiko Nishimura, Tsunehiko Kamijo, Akihiro
Miwa, Mitsuko Mori, Hisaya Morishige.
Sinopsis:
Con el fin de curar la
herida que le ha causado un jabalí enloquecido, el joven Ashitaka sale en busca
del dios Ciervo, pues sólo él puede liberarlo del sortilegio. A lo largo de su
periplo descubre cómo los animales del bosque luchan contra hombres que están
dispuestos a destruir la Naturaleza.
Comentarios:
El argumento se sitúa en la era Muromachi (1392-1573), periodo singular en la historia de Japón caracterizado por el desarrollo de la industria metalúrgica, las armas de fuego, una mayor libertad para la mujer y una sociedad donde aún no había hecho mella la rígida estructura de clases. En este Japón antiguo lleno de rebeldía, guerreros samurais y pueblos separados por miles de kilómetros, una guerra se desencadena en el campo. El clan Tatara, fundidores de hierro, empiezan a arrasar los bosques. Comienza así un conflicto bélico entre la civilización invasora y los dioses del bosque. Muy lejos de allí, Ashitaka, el último joven guerrero del clan Emishi, se ve obligado a matar a un monstruo para proteger a su pueblo. Al matarlo, la maldición de la bestia cae sobre él como una peste que irá poco a poco extendiéndose por su cuerpo. Ashitaka emprende un viaje hacia las tierras del clan Tatara, donde espera comprender el origen de la misteriosa maldición antes de que se cobre su vida. Allí conoce a la enigmática lady Eboshi, dueña de la ciudad del hierro, y a San –Princesa Mononoke-, una joven criada por los lobos y dispuesta a morir para derrotar a los humanos. Sin querer, Ashitaka se verá envuelto en una agria lucha entre dos pueblos enfrentados entre sí y con los dioses del bosque.
Con tres años de retraso desde su estancia en Japón y avalada por el éxito de crítica y de público -es la película más taquillera de la historia de Japón-, llegó a España el estreno de la última obra de Hayao Miyazaki (Porco Rosso, 1992).
En el cine, el mundo en estado natural ha tenido pocas veces la oportunidad de exponer su punto de vista. Pero en La Princesa Mononoke, Miyazaki dota de una voz apasionada a los animales y a la propia alma del bosque. La naturaleza no es sólo objeto de la película, ni siquiera el decorado principal, sino sobre todo un mundo vivo que cobra una presencia portentosa en forma de enormes animales.
El autor no se ha propuesto recrear un retrato excesivamente preciso del Japón medieval. Más bien parece querer descubrir los principios de un conflicto aparentemente insoluble entre el mundo natural y la civilización moderna e industrial, un conflicto que está muy lejos de haberse acabado en nuestro mundo. Los asuntos que aborda La Princesa Mononoke son universales. Tratan de la lucha de los hombres y de las mujeres por vivir en armonía los unos con los otros, y en comunión con la naturaleza.
Miyazaki crea para los fondos unas acuarelas de belleza conmovedora y emocionante. Sitúa a los personajes en un entorno natural muy bien captado. La historia cobra vida trascendiendo todos los límites habituales de la animación como los de las películas de acción. Combina el realismo y la precisión con un dinámico relato épico de samurais; un reparto de personajes masculinos y femeninos colocados en pie de igualdad, que luchan por sus convicciones, y un viaje mítico por la mitología animista. Un mundo original y complejo, plagado de dramas fraguados por una imaginación desbordante.
Miyazaki con esta película se reafirma como uno de los mejores y más interesantes realizadores, junto a Kitano, en el panorama japonés. Su cine, de un profundo humanismo, reivindica un optimismo vital hecho de interés por las relaciones padres e hijos, la religión, el valor de los ancianos en la sociedad, por la naturaleza, la fantasía, el desarrollo tecnológico, la búsqueda permanente del bien común…, todo con abundantes toques de humor y ternura.
Resulta difícil imaginar la película en otro lenguaje que no sea el de la animación. Dioses y hombres en una leyenda épica donde no hay vencedores ni vencidos. Lejos del espiritualismo New Age y del materialismo biologista, Miyazaki nos propone -y acierta- un ecologismo de rostro humano. (Jesús Ruiz)
Recomendada.
martes, 9 de enero de 2024
Yo, capitán (Matteo Garrone, 2023)
Título
original: Io capitano. Dirección: Matteo
Garrone. País: Italia. Año: 2023. Duración: 121 min. Género:
Drama.
Guión: Massimo Ceccherini,
Matteo Garrone, Massimo Gaudioso, Andrea Tagliaferri. Fotografía: Paolo Carnera. Música:
Andrea Farri. Producción: Archimede,
RAI Cinema, Tarantula, Pathé, Logical Content Ventures, Proximus.
Premio del Público al
Mejor Film Europeo en el Festival de Cine de San Sebastián 2023. León de Plata
a la Mejor Dirección en el Festival de Cine de Venecia 2023. Nominada al Globo
de Oro a Mejor Película de habla no inglesa 2023.
Fecha del estreno: 3 Enero 2024
(España)
Reparto: Seydou Sarr (Seydou), Moustapha
Fall (Moussa), Bamar Kane (Bouba), Issaka
Sawadogo (Martin), Hichem Yacoubi
(Ahmed), Oumar Diaw.
Sinopsis:
Seydou y Moussa son dos
jóvenes que abandonan Dakar para emprender camino a Europa. Una odisea
contemporánea a través de los peligros del desierto, los horrores de los
centros de detención en Libia y los peligros del mar.
Comentarios:
“Yo, que vosotros, no
iría”. La frase, pronunciada por un mediador al final del primer acto de la
película, resuena en el resto del relato. En el interior de los dos
protagonistas, dos primos (e íntimos amigos) de 16 años, habitantes de Dakar,
en Senegal, que sueñan con una vida en Europa y andan indagando, con la ilusión
metida en las tripas y sus camisetas desteñidas del Barça y el Madrid, acerca
de sus posibilidades económicas. Pero también retumba en el interior de los
espectadores, sucesivamente sobrecogidos con el periplo de los chavales,
heroico, desgarrador y criminal, que les lleva a través de medio continente
africano hasta la costa italiana. Y en ese sentido, Yo capitán, regreso del excelente director que es Matteo Garrone a
sus orígenes en el largo, a dos títulos sobre la inmigración que no fueron
estrenados en cines españoles, Terra di
mezzo y Ospiti, se configura como
una película moral, casi aleccionadora. “Yo, que vosotros, no iría”.
Ahora bien, con una
particularidad interesante. Por desgracia, Yo
capitán, León de Plata a la mejor dirección en Venecia, premio del público
en San Sebastián, nominada al Globo de Oro a la mejor película de habla no
inglesa y probable candidata al Oscar, se verá en medio mundo, pero en el
primer mundo; difícilmente en los cines de Senegal, Níger o Malí. Así, junto a
la denuncia de las mafias que en cada estación del recorrido aprovechan para
hacer dinero a costa de los seres humanos, del retrato de la pobreza, de la
degradación y, por qué no, también de la ingenuidad, Garrone apuesta por el
contraste además de por el aviso: los primeros minutos de su historia,
ambientados en Dakar, en torno a una familia sin padre, con una madre vendedora
de huevos en un puesto en el que ayuda el hijo migrante, son especialmente
luminosos. En medio de unas calles deplorables, sin asfaltar, en una casa
austera, pero en la que hay comida cada día, reina la espontaneidad, incluso la
alegría en torno a la música, los partidos de fútbol y el carnaval.
El director no nos lo
dice de un modo explícito, pero lo da a entender: mejor ese día a día en Dakar
que el robo de su dinero en cualquiera de las fronteras, la cárcel en Níger en
medio de la corrupción policial, la muerte en el desierto del Sáhara, la humillación
en Libia o la letal sed en medio del mar rumbo a Sicilia. Frente al ansia de
los chicos, ningún mafioso se pringa. Todos sacan provecho. No existe la
piedad, solo el crimen y la puntual solidaridad entre los que están abajo.
Garrone, magnífico narrador, más clásico que nunca en Yo capitán, lejos de la prosa cinematográfica navajera de Gomorra, Reality y Dogman, ha
compuesto una obra emocionante y, pese a todo, cálida. Una crónica exhaustiva,
aderezada con unas gotas de onirismo y un montaje templado por medio de
elegantes encadenados que hacen que el relato, de unos meses, parezca abarcar
toda una vida.
Desde América, América (Elia Kazan, 1963)
hasta In This World (Michael
Winterbottom, 2002), pasando por Lamérica
(Gianni Amelio, 1994), son infinidad las películas que han narrado ese
periplo desde el barro hasta el sueño del supuesto paraíso. Yo capitán es una más, y de las
notables. El negocio de la inmigración no cesa ni cesará mientras haya sueños.
Y, sobre todo, como nos viene a decir Yo
capitán, mientras exista la crueldad humana. Yo, que vosotros, no iría. (Javier
Ocaña)
Recomendada.
lunes, 8 de enero de 2024
De noche y de pronto (Arantxa Echevarria, 2012)
Título original: De noche y de pronto. Dirección: Arantxa Echevarria. País: España. Año: 2012.
Duración: 20 min. Género: Intriga, Terror, Cortometraje.
Guión: Arantxa Echevarria. Fotografía:
Pilar Sánchez Díaz. Montaje: Renato
Sanjuán. Sonido: Jorge Pablo. Ayudante de Dirección: Jorge Calatayud. Dirección artística: Charly Ramón. Efectos especiales: Eduardo Martín, Fernando
Herranz. Vestuario: Mario Ville. Maquillaje: Saray Rodríguez. Peluquería: Rocío Cuenca. Producción: Pilar Sánchez, Miqui Martínez Navarro (Tvtec servicios audiovisuales).
Nominado al Goya 2012 a Mejor Cortometraje de
Ficción.
Reparto: Javier Godino, Alicia Rubio.
Sinopsis:
María
prepara tranquilamente la cena cuando llaman a la puerta. Un nuevo inquilino
del edificio le pide ayuda desesperado. Alguien ha entrado en su casa.
Comentarios:
El título define
exquisitamente la situación en la que se encuentran los dos únicos
protagonistas principales del corto, fijando además la naturalidad acertada y
directa con la que se podría definir el mismo, qué ante todo, goza de una
sorprendente cotidianeidad.
Thriller
psicológico que dirige y escribe Arantxa Echevarría en su tercer corto como
directora, asombrando por la gran calidad en la dirección, ralentizando
imágenes y acelerándolas a su antojo, logra además el impacto en el espectador
gracias a la ambientación y el justo momento en que sitúa la historia. Porque
existen muchos tipos de terror, especialmente desde que tenemos la capacidad de
escribir, pintar, generar música y especialmente de hacer cine, donde
monstruos, fenómenos paranormales y asesinos en serie han tenido su lugar. Pero
el terror que nos puede llegar más adentro es precisamente el que creemos real,
el que nos puede suceder a nosotros, como dice el título, De noche y de pronto, en la rutina de nuestro día a día.
Con
el acierto del tema principal, un ritmo ágil a la hora de contar la historia y
con los fogones de fondo mientras una sartén fríe verduras, encontramos la
magia de los cortos, esos pequeños fragmentos de video, en duración, pero no en
originalidad y calidad que logran atrapar al público, con sus sorprendentes
historias. Donde la escasa duración es premiada por el seguidor acérrimo a
estos formatos, aunque cortos como el sintetizado hoy, cuenta con la habilidad
para sumergirnos en la historia y hacer que los casi veinte minutos de metraje
se conviertan para el seguidor en un pequeño espacio de tiempo en la butaca.
Todo
ello posible como mencioné anteriormente gracias a una ambientación, no solo en
términos de situación y localización en la historia, sino también por la
fotografía de Pilar Sánchez Díaz y la puesta en escena de los dos actores que,
como dice el tópico “brillan con luz propia”, dentro de la oscura situación,
tanto Alicia Rubio como Javier Godino, destacan notablemente, pero es este
último el que hace el ejercicio más complicado de interpretación, que no voy a
detallar, para no destrozar el corto a nadie que no haya tenido todavía la
suerte de visionarlo.
La
única nota negativa a destacar es un final que podría haber sido resuelto con
mucha más sencillez y coherencia con la realidad y el buen nivel del guión.
Entretenido,
original y asfixiante por momentos, de obligado visionado. (Gerard FM.)
Recomendada.



















