domingo, 7 de enero de 2024

Disco Boy (Giacomo Abbruzzese, 2023)

 

Título original: Disco Boy. Dirección: Giacomo Abbruzzese. País: Francia. Año: 2023. Duración: 91 min. Género: Drama, Bélico.

Guión: Giacomo Abbruzzese. Música: Vitalic. Fotografía: Hélène Louvart. Producción: Donten & Lacroix Films, Dugong Films, Films Grand Huit, DIVISION, Panache Productions.

Premio a la Contribución Artística Sobresaliente a la Fotografía en el Festival de Cine de Berlín 2023.

Fecha del estreno: 27 Diciembre 2023 (España)

 

Reparto: Franz Rogowski, Morr Ndiaye, Laetitia Ky, Leon Lucev, Robert Wieckiewicz, Matteo Olivetti, Michal Balicki, Wahab Oladiti, Salem Kisita, Mutamba Kalonji.

 

Sinopsis:

Tras un difícil viaje a través de Europa, Aleksei llega a París para alistarse en la Legión Extranjera francesa, un cuerpo militar muy selectivo que permite conceder el pasaporte francés a cualquier extranjero, incluso indocumentado. En el delta del Níger, Jomo lucha contra las compañías petroleras que amenazan la supervivencia de su aldea. Mientras tanto, su hermana Udoka sueña con escapar, sabiendo que allí todo está perdido.

 

Comentarios:

En Disco Boy, debut del director italiano afincado en Francia Giacomo Abbruzzese, hay al menos dos fuerzas mayores: la de la veterana directora de fotografía Hélène Louvart y la del cautivador e inquietante actor alemán Franz Rogowski. Ambos funcionan como un faro. Ella, por una apuesta visual absorbente que fue premiada en la pasada Berlinale; él, por un carisma que este año ya se ha comprobado con un personaje en las antípodas en Passages, de Ira Sachs. Sus luces guían al espectador por este oscuro, a veces demasiado confuso, pero sugerente filme sobre el colonialismo francés y europeo.

La historia cruza los caminos de un joven activista africano en defensa del ecosistema del Delta del Níger, y contra su explotación petrolífera, y el de un inmigrante bielorruso sin papeles que atraviesa Europa para enrolarse en la Legión Francesa y conseguir así la nacionalidad. El resultado es un drama bélico contemporáneo con el expolio de la riqueza de África de fondo que remite de forma directa al retrato de la legión de Claire Denis en Beau Travail (1999) y a su célebre final. Como un hermano pequeño, Disco Boy entronca con Denis en sus difusas formas narrativas y en la búsqueda del discurso del cuerpo.

Franz Rogowski, bailarín de formación, logra sacar adelante a un huérfano de la Europa de hoy con esa fisicidad suya tan particular y eléctrica. Si en Passages lograba, con un preciso estudio del personaje, capturar el ego de un narciso; aquí, sin apenas diálogos, ofrece un acercamiento más impresionista a un inmigrante del este, Aleksei, que circula sin pasado ni futuro por el subsuelo del sueño europeo.

Basta una secuencia, la de la legión cantando el Non, je ne regrette rien de Édith Piaf, para comprobar una vez más el talento del actor de Ondina (2020), de Christian Petzold, o del drama carcelario de Sebastian Meise Great Freedom (2021). Tanto los momentos del cuartel como la secuencia africana rodada con luces nocturnas ultravioleta —un alarde de expresión fluorescente de Louvart— están entre lo mejor de una película que confirma el año de Rogowski como uno de los rostros del cine europeo y a Giacomo Abbruzzese como un prometedor debutante. (Elsa Fernández-Santos)

Recomendada.



sábado, 6 de enero de 2024

Los que se quedan (Alexander Payne, 2023)

 

Título original: The Holdovers. Dirección: Alexander Payne. País: USA. Año: 2023. Duración: 133 min. Género: Comedia dramática.

Guión: David Hemingson. Música: Mark Orton. Fotografía: Eigil Bryld. Producción: CAA Media Finance. Distribuidora: Focus Features.

3 nominaciones a los Globos de Oro 2023.

Fecha del estreno: 3 Enero 2024 (España)

 

Voces Originales: Paul Giamatti (Paul Hunham), Dominic Sessa  (Angus Tully), Da'Vine Joy Randolph (Mary Lamb), Carrie Preston (Miss Lydia Crane), Brady Hepner  (Teddy Kountze), Ian Dolley  (Alex Ollerman).

 

Sinopsis:

Paul Hunham, un profesor cascarrabias de un prestigioso colegio americano, se ve obligado a permanecer en el campus durante las vacaciones de Navidad para velar por un puñado de estudiantes que no tienen a dónde ir. Contra todo pronóstico, la convivencia le llevará a forjar un insólito vínculo con uno de ellos, un inteligente y problemático muchacho con sus propios traumas, y con la jefa de cocina de la escuela, que acaba de perder un hijo en Vietnam.

 

Comentarios: 

Inteligente, ácida, divertida, triste, tierna y melancólica… Los que se quedan es todo lo que se puede esperar de una película de Alexander Payne. El octavo largometraje del director de Los descendientes (2011) es una tragicomedia con trazas de road movie situada en las Navidades de 1970 en un internado de Nueva Inglaterra. Allí, un profesor de historia antigua malhumorado y pedante interpretado por Paul Giamatti tiene que quedarse de guardia con un grupo de alumnos que se ven obligados a pasar las vacaciones en el campus.

Después del tibio aplauso que recibió su último filme, Una vida a lo grande (2017), Payne rueda un guion que no es suyo ni de su guionista habitual, Jim Taylor, sino de David Hemingson y que está vagamente inspirado en Merlusse, película de los años treinta de Marcel Pagnol. El punto de partida nos sitúa ante el avinagrado profesor, pero la trama se desvía hacia su relación con la jefa de la cocina del internado (Da’Vine Joy Randolph), una afroamericana que acaba de perder a su hijo en Vietnam, y con uno de los alumnos (Dominic Sessa), un pobre niño rico, furioso e inadaptado, cuya cándida misantropía parece evocar el espíritu de Holden Caufield, el díscolo adolescente de J.D. Salinger en El guardián entre el centeno.

Incluso desde antes de los títulos de crédito, Los que se quedan se presenta con un aura vintage que logra no caer en los tics de la industria de la nostalgia. Payne y el cámara danés Eigil Bryld evocan el tono y el grano de las comedias negras de los setenta que tanto admira el cineasta, como Harold y Maude, de Hal Ashby. Para afinar las capas de época, Payne también echa mano de citas a Arthur Penn y su Pequeño gran hombre y de las melodías de Labi Siffre y Cat Stevens.

Gran retratista de los pequeños infortunios y miserias de la vida, los antihéroes de Payne beben demasiado, viven solos y parapetan su fragilidad con dosis de desprecio hacia sus semejantes. Los hombres huraños recorren con su patetismo una filmografía brillante, de Jack Nicholson en A propósito de Schmidt (2002) a Bruce Dern en Nebraska (2013). Entre una y otra, se situaba Entre copas (2004), la película que hace ya dos décadas unió al cineasta de Omaha con Paul Giamatti en una de las mejores interpretaciones de su carrera.

Payne, un extraordinario director de actores, vuelve a sacar lo mejor de Giamatti en la piel de un profesor que remite a la propia Entre copas —ambos son escritores fracasados, aunque esta vez sin excesos autocompasivos— y, sobre todo, a la película que lo puso en el mapa, la cáustica Election (1999), en la que Mathew Broderick también encarnaba a un docente enfrentado a sus principios, aunque aquella vez por motivos mucho menos honrosos.

Sin llegar a la catarsis final de Los descendientes, Payne vuelve a filmar una historia sentimental y emotiva en la que el cinismo y la burla de los estereotipos —en este caso, el de un hombre fuera de la realidad cuya pedantería es proporcional a la magnitud de su naufragio—, se van disolviendo plano a plano hasta forjar el vínculo de soledad y orfandad que une a los personajes de esta inolvidable película llamada a ser un nuevo clásico navideño. (Elisa Fernández-Santos)

Recomendada.



viernes, 5 de enero de 2024

Holy Spider (Araña sagrada) (Ali Abbasi, 2022)

 

Título original: Holy Spider. Dirección: Ali Abbasi. País: Dinamarca. Año: 2022. Duración: 117 min. Género: Thriller, Drama.

Guión: Ali Abbasi, Afshin Kamran Bahrami (basado en una historia de Jonas Wagner). Música: Martin Dirkov. Fotografía: Nadim Carlsen. Producción: Profile Pictures, ONE TWO Films, Nordisk Film Production, Wild Bunch, Why Not Productions, arte France Cinéma.

Mejor Actriz (Zar Amir-Ebrahimi) en el Festival de Cine de Cannes 2022. Mejor Actriz (Zar Amir-Ebrahimi) en el Festival de Cine Europeo de Sevilla (SEFF 2022). Nominada a Mejor Película en los Premios del Cine Europeo 2022.

Fecha del estreno: 13 Enero 2023 (España).

 

Reparto: Zar Amir-Ebrahimi, Mehdi Bajestani, Arash Ashtiani, Forouzan Jamshidnejad, Mesbah Taleb, Alice Rahimi, Sara Fazilat, Sina Parvaneh, Nima Akbarpour, Firouz Agheli.

 

Sinopsis:

Irán, 2001. Una periodista de Teherán se sumerge en los barrios con peor reputación de la ciudad santa de Mashhad para investigar una serie de feminicidios. Pronto se dará cuenta de que las autoridades locales no tienen ninguna prisa por resolver el asunto. Los crímenes son obra de un solo hombre, que asegura purificar la ciudad de sus pecados y que ataca a prostitutas por la noche.

 

Comentarios:

Esta película la dirige un señor iraní llamado Ali Abbasi. Vive en Dinamarca. La producción también es de allí. Se ha rodado en Jordania. Sería una utopía que los ayatolás le hubieran permitido rodarla en Irán. Tampoco se pueden encontrar referencias poéticas, costumbristas y sociales que caracterizan al cine que se realiza en este país. Tiene vocación de thriller. Europeo o estadounidense. Su estilo narrativo entretiene y lo que cuenta es tremebundo. Sobre todo, porque no es una ficción. Lo que cuenta ocurrió realmente. En 2001 y en la ciudad santa de Mashhdad, símbolo de la religiosidad suprema. En ella, un tipo que se desplazaba en moto se cargó a 16 mujeres, estrangulándolas con los pañuelos que llevaban estas, sin que hubiera violación ni rituales especialmente macabros. Las mataba por ser putas y drogotas, muy tiradas todas ellas, buscándose la supervivencia en los rincones más oscuros y sórdidos de la ciudad. Este asesino contumaz y selectivo no tenía sentido de culpa. Se consideraba un justiciero, un exterminador del mal, representado por las fornicadoras impías. Asesinaba en nombre de la moral, de la religión, con la intención de acabar con el pecado. Qué miedo las religiones.

A diferencia de tantas películas memorables, incluidas Seven y Zodiac, dos obras maestras firmadas por David Fincher, aquí nos muestran el rostro del matarife desde el principio, no se demora el misterio de su identidad. El pavo no tiene nada de fascinante. Es un marido y padre modélico, salvo algún pequeño arrebato que demuestra que algo funciona muy mal en su perturbada cabeza. Lo más terrible es que la opinión popular justifica o exalta sus crímenes, el Jack el destripador persa es entronizado en las calles como el necesario y anhelado redentor social. Y el gobierno, la policía y la justicia hechos un lío sobre cómo actuar con él. Será una periodista muy incómoda, que pide respeto para su oficio y su peligrosa condición de mujer, la que se empeñe en cazar a ese popular sicópata que asesina pensando en el Altísimo.

Holy Spider ofrece imágenes inéditas en los argumentos del cine que habla de la vida en Irán. Cosas tan naturales como que la gente se viste y se desnuda, algunas mujeres maquillan sus ojos y sus labios. Incluso aparece una pareja follando. Tengo claro que esta película no podrá ser exhibida allí. La visión que ofrece de ese país es consecuentemente sombría. Y los que se opongan al fanatismo lo tienen muy crudo. Con peligro no ya de que les enchironen, sino que les pueden condenar a muerte por razones espúreas. Y las mujeres lo tienen muy chungo. Ellas encabezan protestas en las que se juegan la existencia. A una dama la mataron en una comisaría. Su delito terrorista, y de ahí el fulminante castigo, consistía en que llevaba mal puesto el hiyab. Es alucinante que pueda ocurrir semejante barbarie. Y hay que tener mucho valor para seguir reclamando derechos cuando la factura por ello es tan salvaje. (Carlos Boyero)

Recomendada.




jueves, 4 de enero de 2024

Fallen Leaves (Hojas caídas) (Aki Kaurismäki, 2023)

 

Título original: Kuolleet Lehdet. Dirección: Aki Kaurismäki. País: Finlandia. Año: 2023. Duración: 81 min. Género: Comedia dramática.

Guión: Aki Kaurismäki. Fotografía: Timo Salminen. Producción: Sputnik, Finnish Film Foundation.

Premio del Jurado en el Festival de Cine de Cannes 2023. Nomimada al Globo de Oro 2023 a Mejor Película de habla no inglesa. Premio del Público en el Festival de Cine de Morelia 2023

Fecha del estreno: 27 Diciembre 2023 (España)

 

Reparto: Alma Pöysti (Ansa), Jussi Vatanen (Holappa), Alina Tomnikov, Sakari Kuosmanen, Janne Hyytiäinen (Huotari), Martti Suosalo, Maria Heiskanen.

 

Sinopsis:

Ansa es soltera y vive en Helsinki. Trabaja con un contrato de cero horas en un supermercado, abasteciendo los estantes; luego clasifica el plástico reciclable. Una noche se encuentra accidentalmente con el igualmente solitario trabajador Holappa, un alcohólico. Contra todo pronóstico y malentendidos, intentan construir una relación. Como resultado, Holappa logra controlar su adicción al alcohol.

 

Comentarios: 

Una coherente genealogía se abre paso en la obra de Aki Kaurismäki: es la que da sus primeros pasos con Contraté un asesino a sueldo (1990), el primer film que rueda fuera de su país, y sigue después con Luces de bohemia (1992), Juha (1999) y Un hombre sin pasado (2002), hasta llegar a esta Fallen Leaves. Entre medias quedan otras obras mayores del cineasta (sobre todo, Nubes pasajeras y  Le Havre), pero las citadas anteriormente comparten el hecho de narrar, en su columna vertebral, una historia de amor vivida siempre por personajes situados al margen de la confortable ‘sociedad del bienestar’: un humilde oficinista despedido de su trabajo y tentado por el suicidio, vagabundos y bohemios sin rumbo, un hombre sin memoria instalado en un campamento de indigentes o proletarios despedidos una y otra vez de su empleo. A la postre, el universo del trabajo de los obreros en los camiones de basura, en un restaurante, en una fábrica, en una obra de la construcción, en un supermercado o en una fundición retorna siempre a las imágenes de este cineasta (recordemos también Sombras en el paraíso, La chica de la fábrica de cerillas o La fundición, entre otras muchas), un director que hoy se sigue reivindicando comunista, que puebla sus películas de un atrezo deliberadamente anacrónico (dice que no le gusta la estética del presente) y de música de todo tipo, un acompañamiento que aquí se hace más presente y constante que en casi ninguna otra de sus realizaciones: karaoke, tango finlandés, rock indie, una serenata de Schubert…

El milagro estrictamente cinematográfico de la historia de amor entre los dos protagonistas de este nuevo film (auténticas ‘hojas caídas’, casi perdidas y barridas por el viento en medio de una sociedad que ni siquiera los mira) es la empatía y la ternura que destilan unas imágenes tan secas y lacónicas como en todo el cine de su director, pero cuyo encadenado en el montaje se muestra esta vez, si acaso, algo más poroso y abierto, algo más reposado y menos cortante. Una cadencia atravesada quizás por la bonhomía y por la mirada profundamente humanista de un director que, a sus sesenta y seis años, mira a sus criaturas con una amplitud, una solidaridad y un deseo de felicidad que no oculta, en ningún momento, la devastadora realidad en la que viven sin más horizonte de futuro que el de su propio amor, irrenunciable por ambas partes, a pesar de que todo en el relato conspira para separarlos.

Los protagonistas salen de ver en el cine una película de zombis (Los muertos no mueren, de Jim Jarmusch) y a la salida escuchan comentarios de otros espectadores. A uno el film le ha recordado El diario de un cura rural, de Bresson, y a otro Bande à part, de Godard. La primera vez que se encuentran frente a frente, lo hacen delante de un afiche de Breve encuentro (David Lean), lo que nos anuncia ya el futuro inmediato de su relación, de la misma manera que todas las canciones del film, varias de ellas interpretadas en directo dentro de la diégesis, comentan el desarrollo de la historia casi a la manera del coro griego. Todo en esta obra maestra incontestable respira amor por los personajes sin ceder jamás al sentimentalismo. Profundamente romántica en su interior, Fallen Leaves se desvela finalmente como una cierta relectura de Luces de la ciudad que se cierra, en el final más lacónico, hermoso y bello que hemos visto en muchos años, con un guiño de ojo, un corte de montaje y un plano de cierre en el que Chaplin aparece donde menos se le espera y a modo de emocionado tributo. Una felicidad y una hermosura de película. (Carlos F. Heredero)

Recomendada.




miércoles, 3 de enero de 2024

Rebeca (Alfred Hitchcock, 1940)



Título original: Rebecca. Dirección: Alfred Hitchcock. País: USA. Año: 1940. Duración: 140 min. Género: Suspense, Drama.

Guión: Robert E. Sherwood, Joan Harrison (basado en una novela de Daphne Du Maurier). Fotografía: George Barnes. Música: Franz Waxman. Ayudante de dirección: Edmond Bernoudy. Montaje: Hal C. Kern. Dirección artística: Lyle Wheeler. Sonido: Jack Noyes. Vestuario: Fernanda Gattinoni. Efectos especiales: Jack Cosgrove. Producción: Selznick International Pictures.

Oscar 1940 a la Mejor Película y Mejor Fotografía.

Fecha del estreno: 10 Diciembre 1942 (España)

 

Reparto: Laurence Olivier (Maxim de Winter), Joan Fontaine (2ª señora de Winter), George Sanders (Jack Favell), Judith Anderson (señora Danvers), Gladys Cooper (Beatrice Lacy), Nigel Bruce (Giles Lacy), Reginald Denny (Frank Crawley), C. Aubrey Smith (coronel Julyan), Melville Cooper (médico forense), Florence Bates (señora Van Hopper), Leonard Carey (Ben), Leo G. Carroll (doctor Baker), Edward Fielding (Frith), Lumsden Hare (señor Tabbs), Forrester Harvey (Chalcroft), Philip Winter (Robert).

 

Sinopsis:

Al poco tiempo de perder a su esposa Rebecca, el aristócrata inglés Maxim De Winter conoce en Montecarlo a una joven humilde, dama de compañía de una señora americana. De Winter y la joven se casan y se van a vivir a Inglaterra, a la mansión de Manderley, residencia habitual de Maxim. La nueva señora De Winter se da cuenta muy pronto de que todo allí está impregnado del recuerdo de Rebeca.   

 

Comentarios:

'Rebecca' es la primera película estadunidense del director inglés, que sucumbió a la llamada yanqui gracias a la mano de David O. Selznick, uno de los productores más famosos de Hollywood, y que por aquel entonces acababa de obtener un estruendoso éxito con una película titulada 'Lo que el viento se llevó' ('Gone With the Wind', Victor Fleming, 1939). El productor intentaba repetir la operación con esta adaptación de la novela de Daphne Du Maurier a quien Hitchcock ya había adaptado en su anterior film 'La posada de Jamaica' ('Jamaica Inn', 1939), última película filmada en suelo inglés. Lo cierto es que Selznick había contratado a Hitchcock para que realizase una versión sobre el hundimiento del Titanic, cambiando el proyecto por el que nos ocupa.

El realizador ya había intentado hacerse con los derechos de la novela con anterioridad, pero no puedo obtenerlos porque resultaban demasiado caros para su bolsillo. Sin embargo, con Selznick ayudándole la cosa fue coser y cantar, al menos en cuanto a los derechos se refiere, porque en el rodaje los enfrentamientos entre ambos fueron sonados. Selznick había contratado a Hitchcock para diez películas, de las cuales el director británico sólo terminó realizando cuatro. Enfrentamientos que influyeron en algunas decisiones de forma, pero que afortunadamente no afectaron a una obra que sigue incólume al paso del tiempo, y eso que el propio Hitchcock decía sobre ella que "no era una película del estilo Hitchcock". Una aseveración con la que muchos no estamos de acuerdo.

Hitchcock comienza la película con un travelling que se acerca hacia una maqueta, algo que ya era marca de la casa. Con la voz en off de Joan Fontaine y el travelling que hace avanzar la cámara llegamos a una visión general de la mansión de Manderley, enigmática y fascinante toda ella. La mansión está abandonada y la voz nos recuerda cuándo empezó todo, el inicio de una historia que dependerá siempre de otra historia, la de Rebeca, a la que nunca llegaremos a ver. Algo así como el inicio de un cuento de hadas, algo que el director siempre consideró debido a que es una película de época, y como él decía, muy británica aunque escrita desde una mentalidad muy estadounidense y más abierta. Una historia de tintes góticos en la que la protagonista del relato, de la que nunca llegamos a saber el nombre, está continuamente influenciada por la existencia pasada de la señora De Winter, título que ha heredado hace poco debido a su boda con Maxim (Laurence Olivier).

Pocas películas hablan de un personaje que no aparece en las mismas con tanta pasión como la presente —en el cine moderno me viene a la mente 'Sin perdón' ('Unforgiven', Clint Eastwood, 1992), en la que el personaje de Claudia, ya fallecido y jamás aparece en el film, aún influye sobre uno vivo de tal forma que notamos su presencia—. Sobre Rebeca sólo sabremos a través de las bocas de los distintos personajes que pululan por el relato, y juntando todo lo que dicen puede hacerse un retrato de la misma, tal vez algo difuso, pero sin duda omnipresente en las vidas de casi todos. Una presencia e influencia que pesa sobre la nueva señora De Winter, a la que da vida una espléndida Joan Fontaine, a quien no soportaba Olivier sólo porque había recomendado a su pareja por aquel entonces, Vivien Leigh, para el papel y fue rechazada. El cualquier caso la historia de amor es lo de menos, lo que cuenta es el juego psicológico que se establece en todas y cada una de las situaciones que la película va desplegando según avanza, y en el que una muerta parece estar viva.

 

Fontaine llena la pantalla como la nueva y pusilánime esposa de Maxim, tanto que la compadecemos en su nueva vida, totalmente alejada de la sencillez que caracterizaba su existencia. La actriz le infiere al personaje ese aire de inocencia que raya la sumisión —atención al detalle de la figura rota, cuyos trozos esconde en un cajón del escritorio— enfrentada directamente al personaje más fascinante de la función: el ama de llaves. La señorita Danvers —recalco lo de señorita, pues tal vez nunca ha conocido hombre— está interpretada por una más que inmensa Judith Anderson, que fue tan convincente en su personaje que la actriz quedó marcada por ello hasta el punto de que a partir de ahí le ofrecían mayormente papeles en la misma línea. Si Fontaine divide su papel entre la sumisión y el fuerte carácter, que sólo emerge en determinados momentos y ya cerca del final, Anderson no se queda atrás con su fascinante personaje que parece enamorado de Rebecca. Notemos cómo Hitchcock filma dicho personaje; nunca le vemos caminar, sus apariciones siempre son de repente, cual fantasma cuya presencia perturbará a la nueva señora De Winter hasta límites insospechados.

 

'Rebecca' contiene algunos de sus momentos más poderosos en ese enfrentamiento entre féminas con el recuerdo de Rebecca como pesada losa a sus espaldas, y también se perfila como imposible historia de amor entre Maxim y la nueva señora De Winter, cuya relación parece un mero reflejo de lo que debió ser convivir con Rebeca, mujer a la que Maxim admira tanto como desprecia. Sólo admitimos el final de Manderlay, que termina sus días con un espectacular incendio con la señorita Danvers como principal víctima, como el final de Rebeca y su recuerdo. El resto es un deslumbrante juego de apariencias, algo que a Hitchcock se le daba muy bien —capaz de suplir fallos tan gordos como el supuesto cadáver de la mujer que Maxim reconoce como su esposa muerta—, puesto que le encantaba la mentira del cine, convirtiéndose en un gran mentiroso, el mejor. 'Rebeca' ganó dos Oscars, mejor película —el de mejor director se lo "robó" John Ford, y creo que no debemos protestar—, y el de mejor fotografía, para George Barnes, cuyo trabajo acerca el film al Film Noir y al fantastique. Baste la secuencia de Fontaine y Anderson en el dormitorio de Rebeca para unir ambos géneros.

Hitchcok consiguió un gran éxito y su siguiente trabajo sería una emocionate historia de espías que dejaría a un lado la sordidez que 'Rebecca' esconde muy inteligentemente en muchas de sus imágenes. (Alberto Abuín)

Recomendada.


lunes, 1 de enero de 2024

Cecil Beaton, fotógrafo, diseñador y artista

 


Cecil Beaton (1904-1980) fue el gran retratista del siglo XX. Fotógrafo oficial de la realeza británica y de la alta sociedad, del mundo de la moda y de las celebridades del Hollywood dorado, fue además corresponsal de guerra, diseñador de vestuario, escenógrafo de teatro, director artístico de cine y ganador de tres Oscar.

Nacido en Londres en 1904, en una familia burguesa, se formó en arte en Cambridge, aunque sin mostrar mucho interés por el mundo académico. La fue su más temprana pasión fue la fotografía, alentado por su niñera, que tenía una cámara Kodak con la que Beaton comenzó fotografiar a su madre y a sus hermanas, a las que vestía con historiados trajes y hacía posar en escenografías igualmente elaboradas. Lo que empezó siendo un hobby terminó convirtiéndose en su principal ocupación durante décadas. Sus retratos tenían tanto éxito que todo el mundo quería posar ante su cámara, desde la reina de Inglaterra hasta Salvador Dalí, pasando por Picasso, Mick Jagger, Jean Shrimpton, Twiggy, Andy Warhol y un largo etcétera.


La reina Isabel de Inglaterra con las princesas Isabel y Margarita en 1942.


Viajó a Estados Unidos en varias ocasiones, pasando temporadas en Nueva York y el Hollywood dorado de los años treinta, donde conoció y fotografió a todas las estrellas: Gary Booper, Buster Keaton, Grata Garbo, Orson Welles, Elizabeth Tylor, Marilyn Monroe, etc.




En América quedó fascinado por los estudios de cine y sus decorados, llegando a compararlos, por su belleza y grandeza, con la arquitectura de las catedrales europeas. Allí coincidiría también con la flor y nata de la industria de la moda, de Coco Chanel o Cristóbal Balenciaga, que también posaron para él. Fue entonces cuando comenzó a trabajar para Vogue y otras revistas como Vanity Fair y Harper´s Bazaar.


Durante la II Guerra Mundial Beaton recibió un encargo del Ministerio de Información británico para documentar fotográficamente los frentes del conflicto, tanto en la propia ciudad de Londres, tras los bombardeos alemanes, como viajando a otros paises. Su fotografía de la niña Eileen Dunne, herida, apareció en la portada de la revista Life en septiembre de 1940 y se usó en un póster americano para la captación de fondos.





Muchas de las miles de fotos que realizó para este proyecto las podemos ver en la web del Imperial War Museums https://www.iwm.org.uk/ como esta, tomada en Irak, en la que vemos a un soldado ante uno de los famosos toros o leones alados de la cultura asiria.




Tenía una gran pasión por el teatro, inspirada por las representaciones que vio y las actrices a las que conoció, y él mismo actuó ocasionalmente como en alguna función. Fue diseñador del vestuario y escenógrafo de numerosas obras teatrales recibiendo por ello cuatro premios Tony, para Broadway, por ejemplo, hizo “El abanico de lady Windermer” de Oscar Wilde, en la él mismo actuaba, y también en el ámbito de la ópera, se recuerda su producción de “Turandot” de Puccini. Su ojo escenográfico y su manera de entender la fantasía del teatro modelaron la fotografía de Beaton. Sus sesiones fotográficas a menudo se convertían en auténticos actos dramáticos, pues le gustaba situar a los personajes retratos en su ambiente de trabajo o con atributos propios de su profesión.


En el ámbito del cine, está acreditado como diseñador de vestuario en doce largometrajes, habiendo consiguió un Oscar por “Gigi”, en la que Leslie Caron protagonizaba una adaptación de un cuento de Colette dirigida  por Vicente Minelli (1959); aunque sin duda su trabajo más celebrado es el realizado para “My Fair Lady”, la revisión del mito de Pigmalión de George Cukor (1964), con Audrey Hepburn y Rex Harrison, que le valió sendos premios Oscar en las categorías de diseño de vestuario y dirección artística. Aquí Beaton supo recrear la moda de la época eduardiana, dejando constancia de su dominio de los volúmenes y los colores, adquirido en su experiencia como fotógrafo; la adecuada iluminación y los tejidos utilizados le permiten obtener resultados sublimes, como por ejemplo el conjunto que lleva a las carreras de Ascot, el traje de noche del baile, o el de gasa color rosa que lleva Eliza Doolittle, en la escena final.




Finalmente, os vamos a recomendar el documental “Love, Cecil” (en España titulado "Te quiero, Cecil Beaton") de 2017, que resulta de gran interés para conocer la apasionante vida y la obra de este destacado fotógrafo y artista británico.