sábado, 3 de abril de 2021

Akelarre (Pablo Agüero, 2020)

 

Título original: Akelarre. Dirección: Pablo Agüero. País: España. Año: 2020. Duración: 90 min. Género: Drama.

Guión: Pablo Agüero, Katell Guillou. Fotografía: Javier Agirre Erauso. Música: Maite Arrotajauregi, Aránzazu Calleja. Montaje: Teresa Font. Dirección artística: Mikel Serrano. Producción: Koldo Zuazua.

Presentada en la sección oficial del Festival de San Sebastián 2020. Ganadora de 5 premios Goya 2020.

Fecha del estreno: 2 Octubre 2020 (España).

 

Reparto: Amaia Aberasturi (Ana), Àlex Brendemühl (Rostegui), Daniel Fanego (Consejero), Jone Laspiur (Maider), Daniel Chamorro (Cirujano), Iñigo de la Iglesia (Sargento), Yune Nogueiras (María), Elena Uriz (Lara), Asier Oruesagasti (Padre Cristóbal), Garazi Urkola (Katalin), Irati Saez de Urabain (Olaia), Lorea Ibarra (Oneka).

 

Sinopsis:

País Vasco, 1609. Los hombres de la región se han ido a la mar. Ana participa en una fiesta en el bosque con otras chicas de la aldea. El juez Rostegui, encomendado por el Rey para purificar la región, las hace arrestar y las acusa de brujería. Decide hacer lo necesario para que confiesen lo que saben sobre el akelarre, ceremonia mágica durante la cual supuestamente el Diablo inicia a sus servidoras y se aparea con ellas.

 

Comentarios:

“Akelarre” no es una película histórica al uso. El filme –que ha dirigido Pablo Agüero y luchó por la Concha de Oro desde la sección oficial de la edición número 68 del Festival Internacional de Cine de San Sebastián– deja claro desde sus primeras imágenes que su cámara no se va a recrear en el paisaje, el vestuario o la épica: irá a la esencia, a lo psicológico, doméstico y cotidiano, para desde ahí enviar un mensaje universal que analiza por qué algunas barbaridades y despropósitos que nacieron hace siglos aún pueden perdurar en nuestros días.

La acción –plasmada bellamente por la cámara de Javier Aguirre (La trinchera infinita)– se sitúa en el País Vasco de 1609, donde un juez enviado por la corona española arresta a unas chicas que han celebrado una fiesta en el bosque, pues según su mirada enfermiza, tozuda y desconfiada, seguramente hayan llevado a cabo una ceremonia peligrosamente diabólica y altamente impura. “Akelarre” –con diálogos en euskera y castellano– sigue ese kafkiano proceso, absolutamente exento de equidad y justicia, donde manda el abuso de poder, la desconfianza y el miedo, sobre todo al sexo y a las mujeres.

Agüero, basándose –junto a su coguionista Katell Guillou– en el libro Tratado de la inconstancia de los malos ángeles y demonios, escrito por el juez Pierre de Lancre, ha optado por una puesta en escena nerviosa, cortante, de montaje rápido (por gentileza de la gran Teresa Font) y planos cercanos para no sólo adaptar su narración a la maneras contemporáneas, sino también para insuflarle nervio, empatía y garra al arresto injusto y brutal que sufrieron una chicas –alguna de ellas, casi niñas– arrolladas por una autoridad castrante que no toleraba la libertad, la cual queda representada desde los títulos de crédito del film por ese sensual cabello largo, ondulando con el viento, que ellas lucen con absoluta naturalidad.

Finalmente, la película argumenta también que aquel retorcido inquisidor llegó al norte de España –a los mismos lugares donde se ha rodado esta película– para arrasar con la diversidad cultural, imponer el pensamiento único y manipular al pueblo a través del terror. Y nos tememos que, como asegura el propio Agüero, todavía hoy algunos políticos siguen aplicando aquellas enseñanzas –más o menos disimuladas–, atizando el odio para obtener o perpetuarse en el poder. (Alfonso Rivera)

Recomendada.




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