martes, 23 de abril de 2019

Dobles vidas (Olivier Assayas, 2018)


Título original: Non-Fiction. Dirección: Olivier Assayas. País: Francia. Año: 2018. Duración: 107 min. Género: Comedia dramática.  
Simon Jacquet (Montaje), Yorick Le Saux (Fotografía), Olivier Assayas (Guión), CG Cinema, Charles Gillibert (Producción).
Presentada en el Festival de Cine de Venecia 2018 y en el Festival de Cine Europeo de Sevilla 2018.
Estreno en Sevilla: 12 Abril 2019.

Reparto:
Juliette Binoche (Selena), Guillaume Canet (Alain), Christa Theret (Laure D'Angerville), Pascal Greggory (Marc-Antoine Rouvel), Vincent Macaigne (Léonard Spiegel), Nira Hamzawi (Valérie).

Sinopsis:
A Alain, un exitoso editor parisino, y a Léonard, uno de sus autores de toda la vida, les cuesta aceptar por completo el mundo digital actual... y puede que la crisis de la mediana edad. Cuando se reúnen para debatir sobre el nuevo manuscrito de Léonard, Alain debe encontrar una manera elegante de decirle a Léonard que se está quedando atrás, de exponerle sus dudas, mientras que la esposa de Alain, Selena, cree que por fin Léonard ha conseguido realizar su obra maestra.

Fotograma de "Dobles vidas"

Comentarios:
Gran apólogo de los editores capaces de apostar por la novedad y el talento sin que la rentabilidad determinase necesariamente sus decisiones, Ramón Gómez de la Serna también reservó en sus caudalosas memorias un espacio para los profesionales indignos de la supuesta grandeza de ese gremio: “Monederos falsos son esos editores que se valen de la proliferación de la imprenta y sus moldes para lanzar nada más que libros sin sacrificio, ni abnegación, sin margen para la miseria del escritor puro”. Al autor de Automoribundia 1888-1948 no le caería nada bien Alain Danielson, el editor al que da vida Guillaume Canet en “Dobles vidas”, la última película de Olivier Assayas.
El título –que en inglés se transforma en el también revelador Non-Fiction- funciona en múltiples direcciones, porque, de entrada, la película asume el aspecto de una comedia ligera de infidelidades, género que propicia un ingenioso juego de desdoblamientos en el contexto de una mirada, tan incisiva como documentada, a los cambios e incertidumbres del mundo de la edición ante los retos de la era digital: no sólo todos los personajes viven desdoblados entre sus relaciones visibles y las adúlteras, sino que el propio universo descrito se mueve en perpetuo vaivén espiritual entre la fidelidad al papel y la seducción del libro digital (o el audiolibro), mientras otros afluentes del relato abordan el pulso entre la imagen pública y la privada del político, o entre las glorias pasadas y los presentes pragmatismos (televisivos) de una actriz. Conseguir hablar de todo eso –reflejar, en suma, un trascendental cambio de paradigma- sin renunciar en ningún momento a la liviandad dominante del código genérico tiene algo de virtuoso juego de manos.
“Dobles vidas” puede interpretarse como respuesta luminosa al “Basado en hechos reales” (2017) que, a partir de la novela de Delphine de Vigan, Assayas guionizó para Roman Polanski: si allí la autoficción daba pie a un relato de vampirismo, aquí invita a una lúdica y compasiva mirada a las fragilidades humanas con la que Ernst Lubitsch podría haber simpatizado. Una comedia civilizada, transparente y tan empapada de cultura como alérgica a la pedantería. (Jordi Costa)
Recomendada (con reservas).

domingo, 21 de abril de 2019

Bibi Andersson una estrella del maestro Bergman

 Un artículo de Francisco Javier Bernet.


Hace unos días que ha fallecido la actriz sueca Bibi Andersson (1935 - 2019), aunque su nombre real era Berit Elisabeth Andersson, fue conocida profesional y de forma mundial como Bibi Andersson, y de forma esencial por sus colaboraciones estelares, dentro del elenco habitual del maestro del cine Ingmar Bergman, incluso ha desaparecido casi en el centenario del nacimiento del Director.

Puede que muchos de nuestros cinéfilos más jóvenes no conozcan a la actriz, pues sus actuaciones más exitosas con el maestro sueco, fueron en la década de los 50 y 60, pero aquellas películas, se convirtieron en referente de cualquier espectador que se preciara de ver y saber del buen cine.

Al margen de su obra Bergmaniana, que nos obliga de forma gustosa el hacer esta reseña, a modo de obituario, como actriz realizó cerca de 60 películas, incluso dando el salto al mundo anglosajón, con films como “La carta del Kremlin” (1970) de John Houston, incluso actriz y directora de teatro, y participando en películas para televisión, aunque en sus inicios trabajó como actriz para publicidad.

Siempre hago un comentario que pudiera parecer jocoso, cuando en ocasiones hablo de alguna actriz o actor, y refiero del mismo, que si en toda su carrera, ha realizado alguna película esencial para la historia del cine, la misma la catapulta al olimpo de los dioses del celuloide. En cualquier caso, y aunque esto suene a broma, ciertos interpretes han tenido carreras cuando poco, anodinas, pero el haber participado en obras, que han captado el interés de la crítica y público, les hace ser, cuando menos un tanto mejores.
 
Esta referencia anterior, no es el caso de esta intérprete, porque si el centro de la importancia de su carrera, por la edad de la misma, fueron las décadas de los 50, 60 y parte de los 70, participó en papeles estelares en varias películas del maestro Bergman.

En esta entrada incluiré tres de estas participaciones, en las cuales demostró su buen hacer así como la importancia que el realizador sueco, le daba a los papeles femeninos en sus films, alguno de los mismos, como en el caso de aquellos que interpretó Andersson, pasaron a la historia del cine como esenciales y fundamentales.

Los que mencionaré en este relato son:

“El séptimo sello” (1957); en esta película participa interpretando una comediante, que con su esposo e hijo, van por los pueblos interpretando algunas obras,  lo cual dentro del contexto y tema de la película, tiene un significado central, pues su actitud jocosa y tierna, cambia el sentido a la vida, que están todos sufriendo por la enfermedad de la peste, y son los únicos que logran escapar a la muerte.

También logra su personaje entrelazar el valor esencial de la amistad entre su familia y el caballero, que le permite, aunque sea de forma esporádica.  alejarlo de la muerte y las preocupaciones, llevándolo amorosamente hacia el camino de la vida.

Es un papel que si en un primer visionado lo podríamos tildar  de secundario, analizándolo más, comprenderemos la importancia que tiene, en la historia general de la película; pues ella misma es el símbolo de la maternidad, de la risa, de lo futuro, en general de todo lo que parece a lo que están avocados el resto de los personajes de la historia.

Bibi en "El séptimo sello"

“Fresas salvajes” (1957);  en esta película realiza un doble papel, Sara, una autoestopista que recoge por el camino el profesor Borg en su coche, y el de su prima Sara, que a modo de flashbacks, la recuerda como parte de su infancia y juventud, así como de ese amor perdido, que nunca pudo tener.

El papel de Bibi en esta película es tremendamente troncal, porque obliga al personaje del Profesor, a revisitar su pasado, analizándolo y presionándolo a cambiar aspectos del presente, aunque por su edad, pueda parecer que esto sería imposible.

De la misma forma el personaje de la autoestopista alegre y dicharachera, dispuesta con sus dos amigos / amantes, a recorrer Europa, le muestra todo lo contrario a lo que él ha sido, la extroversión de esta Sara, frente a su hermetismo, la comunicación frente a su aislamiento con respecto a los que más ha debido querer.

Por tanto la actriz actúa con su personaje en la historia, como catalizador y espejo, a veces de forma literal, de la vida de Borg, lo que lo catapulta a los infiernos, y también a la calma; reconoce el cariño cuando ella misma se lo muestra, decide que puede también demostrar amor y que puede ser recompensado, a pesar de su edad.

“Persona” (1966); en esta película interpreta uno de los dos personajes centrales del mismo, el de la enfermera Alma; que cuida de forma ocasional a una actriz que ha dejado de hablar, mostrándose en un estado cercano a la catatonía (Liv Ullmann). Película compleja donde las haya y presta a multitud de significados, los cuales no vienen al caso, la cual obligó a la actriz a un importante esfuerzo expresivo. 

Bibi en "Persona"
 
Quizás de las películas que realizó con Bergman, fuese en la que más estamos valorando la capacidad de actuación de la misma, por los matices que debe mostrar y por los cambios e  inflexiones del personaje.

Es de las dos intérpretes, la que muestra más transformaciones, la que sufre más ese proceso de vampirización de la una en la otra, y la que más se desnuda, no en sentido literal, pero si en el de las emociones y los secretos.
Supuso un reto y una meta para la actriz sueca, que siguió realizando cine con el maestro, pero que con las anteriores films, demostró su valía y su buen  hacer.

Por todo lo anterior, que no es más que un grano de arena, en la valía de la carrera de esta actriz, consideramos que su pérdida, debe ser como la de una grande en el mundo del cine, y por lo mismo, lo traemos al Blog de nuestra Asociación.


sábado, 20 de abril de 2019

Quiero comerme tu páncreas (Shin'ichirô Ushijima, 2018)


Título original: Kimi no suizô wo tabetai. Dirección: Shin'ichirô Ushijima. País: Japón. Año: 2018. Duración: 108 min. Género: Animación.  
Mayuko Koike (Fotografía), Shinichiro Ushijima (Guión), Hiroko Sebu (Música), Shoji Hata (Sonido), Yukako Ogawa (Dirección Artística).
Estreno en Sevilla: 12 Abril 2019.

Sinopsis:
"Yo" es un estudiante de secundaria que no siente ningún interés por los demás y se pasa todo el tiempo solo leyendo libros. Un día, en una sala de espera de un hospital se encuentra un libro titulado "Vivir con la muerte", que resulta ser el diario secreto de Sakura Yamauchi, una chica popular de su clase. En él relata que le han diagnosticado una enfermedad pancreática terminal y que ha decidido no contárselo a nadie y exprimir al máximo el tiempo que le queda de vida. A pesar de su desdén inicial, la actitud de la chica hace que el corazón de "Yo" se va ablandando poco a poco. Estos son los recuerdos primaverales de una chica que convive con una enfermedad terminal, un chico que le guarda el secreto y una relación que todavía no tiene nombre.

Fotograma de "Quiero comerme tu páncreas"

Comentarios:
Hace tiempo quedó instalado en Occidente el prejuicio de que el sexo y la violencia eran las principales materias primas que nutrían tanto el imaginario de la animación japonesa como el del manga. En realidad, las poéticas de la transgresión y las de la delicadeza han tenido siempre su espacio en el seno de una cultura popular diversa, transversal y, sobre todo, intergeneracional. En el tipo de ficciones que la animación japonesa ha exportado han prevalecido a veces unos tonos sobre otros y, frente a ese dominio de lo ultraviolento a finales de los ochenta, el romanticismo excéntrico de Makoto Shinkai parece hoy la unidad de medida rectora en muchas decisiones de distribución. Lo que ocurre es que el modelo Shinkai es tan delicado y evanescente que, a menudo, los trabajos realizados bajo su inspiración se pueden quedar en lo llanamente afectado y cursi.
Un título como “Quiero comerme tu páncreas” parece una broma cultural: suena a película de anime extremo con canibalismo incluido, pero, en realidad, es una historia de amor sostenida sobre un fenómeno de última generación que reformula, para el mercado adolescente, el viejo tema romántico de la cierta glamurización de la enfermedad incurable. El pasado y el presente de la distorsionada percepción occidental del anime concentrados, en suma, en un solo título. La película parte de una novela de Yoru Sumino, inicialmente serializada en la Red, que ya había sido adaptada al manga en 2016 y al cine de imagen real en 2017.
Primer largometraje de Shin’ichirô Ushijima, “Quiero comerme tu páncreas” relata la improbable relación entre una adolescente con enfermedad terminal y el menos empático compañero de clase que se pueda concebir. La elección no es caprichosa: ella busca a un interlocutor que no se sienta afectado por la situación. No obstante, queda claro que el dispositivo narrativo se pondrá al servicio de una convencional dinámica de humanización del personaje masculino. La animación es funcional y no especialmente imaginativa, mientras que el relato discurre por terrenos exasperantemente redundantes. No basta con algunos elementos decorativos –desenfoques, reflejos- para impostar un sentimiento que no se hace forma. (Jordi Costa)
Recomendada (con reservas).