lunes, 4 de abril de 2022

La peor persona del mundo (Joachim Trier, 2021)

 

Título original: Verdens verste menneske. Dirección: Joachim Trier. País: Noruega. Año: 2021. Duración: 121 min. Género: Comedia dramática.   

Guión: Joachim Trier, Eskil Vogt. Fotografía: Kasper Tuxen. Música: Ola Fløttum. Montaje: Olivier Bugge Coutté. Vestuario: Ellen Dæhli Ystehede. Producción: Oslo Pictures, Snowglobe Films, arte France Cinéma.

Nominada al Oscar 2021 a Mejor Película Internacional y Mejor Guión Original. Mejore Actriz (Renate Reinsve) en el Festival de Cannes 2021. Mejor Película de habla no inglesa 2021 en el Círculo de Críticos de Nueva York. Premio del Público en el Festival de Cine Europeo de Sevilla (SEFF 2021). Premio FIPRESCI en el Festival de Valladolid (SEMINICI 2021).

Fecha del estreno: 11 Marzo 2022 (España)

 

Reparto: Renate Reinsve, Anders Danielsen Lie, Herbert Nordrum, Silje Storstein, Maria Grazia Di Meo, Hans Olav Brenner, Marianne Krogh, Vidar Sandem, Sofia Schandy Bloch, Anna Dworak, Eia Skjønsberg, Thea Stabell, Mina Elise Friesl-Stavdal, August Wilhelm Méd Brenner, Lasse Gretland, Deniz Kaya, Karla Nitteberg Aspelin, Savannah Schei, Tumi Løvik Jakobson, Helene Bjørnebye, Karen Røise Kielland.

 

Sinopsis:

Julie va a cumplir los treinta y su vida es un desastre existencial. Ya ha desperdiciado parte de su talento y su novio Aksel, un exitoso novelista gráfico mayor que ella, la presiona para que contenga su energía creativa y siente la cabeza. Una noche se cuela en una fiesta y conoce al joven y encantador Eivind. Tardará poco en romper con Aksel y embarcarse en una nueva relación con la esperanza de que su vida adquiera una nueva perspectiva. Sin embargo, tendrá que darse cuenta de que ya es demasiado tarde para ciertas opciones vitales.

 

Comentarios:

Stendhal, que sabía mucho del tema y lo expresó con prosa deslumbrante, escribió: “Lo malo no es el amor, sino su incertidumbre”. Ignoro si el rotundo o solamente irónico título de esta película, La peor persona del mundo, se ha traducido al español caprichosamente o es el internacional, pero puede despistar a los espectadores sobre su trama. No se refieren a Hitler, a Jack el Destripador, a Trump ni a Putin. La protagoniza una mujer joven. Ni buena ni mala. Solo dubitativa, en posesión de un caos anímico que no le permite tener claro lo que quiere hacer con su vida, con capacidad para iniciar el abordaje con amantes y novios, especializada a su pesar en huidas que implican devastación sentimental, capaz de hacer felices a sus parejas, pero planteándose con excesiva frecuencia si ella lo sigue siendo. Conociendo la plenitud, la ruptura fulminante y el reencuentro en situaciones al límite, cuando para la otra persona, en palabras del inolvidable Raymond Chandler, ya todo es triste, solitario y final.

La dirige Joachim Trier, un señor noruego que al parecer triunfa mogollón en los festivales, pero cuya obra no he visto o la olvido. Me ocurre mucho con gran parte del cine que exhiben en esos sitios tan distinguidos. Mi idea del verdadero prestigio, o simplemente las películas que más me gustan, no suelen figurar en el palmarés de esos templos de la nadería moderna o posmoderna. Mis prejuicios iniciales desaparecen pronto con esta curiosa y original película, dividida en prólogo, epílogo y 12 capítulos. La partición puede ser amenazante si lo que te van contando es una pesadez, pero a mí me interesa esta enigmática mujer que parece muy normal.

Posee una sonrisa tan frecuente como atractiva, tiene estilo, te desconcierta, reivindica sin aspavientos su libertad, toma la iniciativa en los asuntos sentimentales, puede ir de destroyer cuando sus parejas están tan enamoradas como desarmadas. Y ella, a seguir buscando. Aunque están mejor descritos los subidones sentimentales que las bajadas. Tampoco entiendo mucho que el intenso coqueteo de una noche entre dos desconocidos que se atraen mucho no termine en una cama, sino en algo que debe de ser lo más vanguardista, como que ambos se observen mientras mean y luego se despidan sin saber si su historia va a tener continuación, ya que ambos viven con sus parejas. Debe de ser algo muy erótico lo de la exclusividad urinaria; sin embargo, no acabo de pillarle el punto.

Los sentimientos y las situaciones están descritos con vocacional sutileza y con una sofisticada narrativa visual. No me molesta. Tampoco está forzado el reencuentro final de un viejo amor, cuando la definitiva oscuridad acorrala al que se quedó fundido con la ruptura. Y no hay moralina por parte del director. Las cosas fueron así. Son las cosas de la vida, gratas y duras, ilusionantes y desoladas, llenas de magia hasta que esta se esfuma por algún lado. El guion de La peor persona del mundo está trabajado, demuestra conocimiento de los vaivenes del amor, te mantiene interesado hasta ese desenlace que tiene tantos interrogantes como al principio. Y dispone de Renate Reinsve, una actriz con magnetismo que hace creíble a un personaje volátil, entregado y distante, sin planes de futuro. (Carlos Boyero)

Recomendada.




domingo, 3 de abril de 2022

Mitomanía... Montgomery Clift

 

 

De los tres míticos rebeldes que el cine americano alumbró en la década de los cincuenta, Montgomery Clift fue tal vez el más intransigente, pero también el más vulnerable.

Nacido en Omaha, Nebraska, el 17 de octubre de 1920, su infancia, marcada por una madre autoritaria que soñaba con recuperar lustres pasados, transcurrió desconectada de la realidad, entre profesores particulares y estancias en Europa, para aprender idiomas. Precisamente uno de sus tutores, ex actor, le ofreció la primera oportunidad de subir a los escenarios cuando Monty contaba solamente trece años. A partir de entonces, el jovencísima actor iniciará una continuada y aplaudida carrera teatral en Broadway, que le conducirá a Hollywood.

Reservado, individualista, hipersensible, atormentado…, sus brillantes interpretaciones en Río rojo, Un lugar en el sol, Yo confieso o De aquí a la eternidad le consagraron como uno de los actores con más recursos expresivos, e indudablemente como una estrella con luz propia. Pero su tragedia personal, similar a la que acabó con la vida del legendario James Dean, pulverizó tan halagüeños comienzos.

La defensa casi obsesiva de su independencia y su intimidad, y el sistemático ocultamiento de sus inclinaciones homosexuales, en aquella época inconfesables para cualquier figura pública, terminaron por desquiciar una naturaleza débil y precaria, minada además por el alcohol y los fármacos.

Durante el rodaje de El árbol de la vida, un accidente de coche desfiguró su rostro y estuvo a punto de acabar con todo. Pero el destino de Monty no era desaparecer en plena gloria como su discípulo James Dean. Recuperado de sus heridas, su carrera prosiguió con discretos éxitos y más voluntad que convicción, mientras su salud empeoraba por momentos, agravada por el aceleramiento del proceso autodestructivo del actor.

“El más lento suicidio de Hollywood” terminaría el 24 de julio de 1966, cuando Monty fue encontrado muerto de un ataque al corazón.

 

 


Filmografía esencial.

 

·        1948: Los ángeles perdidos; Río rojo.

·        1949: La heredera.

·        1950: Sitiados.

·        1951: Un lugar en el sol.

·        1953: Yo confieso; De aquí a la Eternidad; Estación Término.

·        1957: El árbol de la vida.

·        1958: El baile de los malditos.

·        1959: Lonelyhearts; De repente, el último verano.

·        1960: Río salvaje.

·        1961: Vidas rebeldes; ¿Vencedores o vencidos?

·        1962: Freud.

·        1966: El desertor.

 

 


Vamos a recordar a Montgomery Clift en una famosa escena de “Rio rojo” (Howard Hawks, 1948), acompañado del actor John Ireland. Este filme consigue enseñarnos a amar el nostálgico y épico género del western. El maestro Hawks contó con un reparto inmejorable -en el que destaca el descubrimiento del gran Montgomery Clift, que debutó ese año- para dar vida a unos vaqueros que conducen el ganado en un largo viaje de millas y polvo, de aventuras y cambiantes relaciones humanas. De entre los clásicos del western, sin duda uno de los mejores.

 


 

viernes, 1 de abril de 2022

Los diseños de José Luis López Vázquez

 

Ultimando un decorado de la película "De Madrid al cielo" (1952)


Con motivo del centenario del nacimiento de José Luis López Vázquez, el Ministerio de Cultura y Deporte ha organizado la exposición “Del escenario a la pantalla. Los diseños de José Luis López Vázquez” dedicada a una de las facetas menos conocidas de este artista fundamental de nuestro cine: la de dibujante y diseñador gráfico. La muestra, que estará abierta en la Filmoteca Española hasta el 5 de junio, ha sido comisariada por Joaquín Cánovas Belchí.



Cartel de la Exposición


La presencia de José Luis López Vázquez (1922-2009) como actor imprescindible del cine español ha ocultado al espectador otra de sus facetas artísticas (iniciada en 1939) como dibujante de figurines y ambientador en numerosas obras de teatro y cine. La exposición, organizada en el año de su centenario, pretende mostrar el talento de López Vázquez como creador en un itinerario que abarca desde sus inicios y periodo de formación, hasta sus trabajos como figurinista y escenógrafo, así como su labor en el campo del diseño gráfico. Todas ellas actividades que compaginó con la de actor hasta que, en 1957 y tras protagonizar “El pisito” (Marco Ferreri), abandonó el dibujo para dedicar sus esfuerzos a la interpretación.


Figurín para "Los sacristanes burlados" (1942)


Figurines para "Alhucemas" (1947)


Gracias a la colaboración de particulares, en especial su hijo José Luis López Magerus y la actriz recientemente fallecida Carmen de la Maza, e instituciones como el Museo Nacional del Teatro de Almagro, se ha reunido una amplia selección de sus diseños. Desde los primeros figurines realizados para el Teatro Español Universitario de Modesto Higueras y José Caballero, heredero de La Barraca de Federico García Lorca, hasta las escenografías de su etapa en el Teatro Nacional María Guerrero, en tiempos de Luis Escobar, donde coincidió con Salvador Dalí en su afamado montaje de Don Juan Tenorio en 1949. Estos trabajos muestran la excelente calidad de las obras de López Vázquez, en las que despliega un dominio completo de diversas técnicas con alarde de imaginación y buen gusto: lo mismo define al personaje con un bosquejo rápido de esquematismo duro, como modela otro haciendo gala de un acabado minucioso, digno de una ilustración enciclopédica.


Escenografía para "Don Juan Tenorio" (1952)

Figurín para "Don Juan Tenorio" (1952)


En 1942 tuvo su primer contacto con el mundo del cine como dibujante de figurines en “Sucedió en Damasco”, película dirigida por José López Rubio, entonces recién llegado de Hollywood. Hasta 1957 López Vázquez participó en otras once películas. Dos más con López Rubio -”Eugenia de Montijo” (1944) y “Alhucemas” (1947)-, una con Enrique Herreros -”María Fernanda, La jerezana” (1946)-, otra con Pío Ballesteros, tres dirigidas por Rafael Gil -entre ellas “La señora de Fátima” (1951)- y cuatro con José María Forqué. Casi siempre como figurinista, pero asumiendo también otras funciones: actor ocasional, ayudante de dirección o ambientador de decorados junto al escenógrafo Enrique Alarcón. Con Forqué incluso hizo de dibujante de raccord y de script. De ellas se exponen carteles, secuencias, guías de prensa, programas de mano, fotografías y los escasos figurines que se han conservado.



Bocetos de personajes de "La vida es sueño" (1953)

Escenografía para "El perro del hortelano" (1954)

Escenografía para "La dama duende" (1954)


Por último, la exposición incluye su trabajo como diseñador gráfico, faceta muy poco conocida del actor que desarrolla tras ingresar como funcionario en la Organización de Actos Públicos, organismo dependiente de la Vicesecretaría de Educación Popular, después Ministerio de Información y Turismo. Hasta 1957 diseñó todo tipo de stands y pabellones para ferias nacionales e internacionales, carteles para eventos, certámenes cinematográficos y otros encargos extraoficiales, exlibris, portadas de libros o sus particulares felicitaciones de Navidad. En estos trabajos se pone de relieve la variedad de registros estilísticos manejados por López Vázquez y su perfecta sintonía con el grafismo más avanzado, mostrando su frescura estética y originalidad. Los stands para ferias son un prodigio de concreción temática y diseño funcional, y evidencian su profundo conocimiento de la escenografía.


Cartel "San Sebastían. Feria del Mar" (1957)

Cartel "Feria del Libro" (1957)


La exposición se completa con obras, dibujos, carteles y escenografías de Salvador Dalí, José Caballero, Federico García Lorca, Manuel Comba y Benjamín Palencia, que ubican y ayudan a entender sus influencias y vínculos creativos en el contexto de la España de posguerra.


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