viernes, 8 de noviembre de 2013

Adiós a Amparo Rivelles


 


Tan querida en España como al otro lado del Atlántico, en México, hoy sus dos patrias lloran la desaparición de Amparo Rivelles Ladrón de Guevara, que falleció a las 21.30 horas del jueves en el Hospital Fundación Jiménez Díaz de Madrid a los 88 años de edad.

Nieta, hija, hermana y tía de actores, Amparo Rivelles era la mayor de una larga saga de artistas. En agosto de 2012 sufrió la desaparición de su hermano por parte de madre, el también actor Carlos Larrañaga. Este jueves por la noche, una escueta nota emitida por un representante de la familia informaba del deceso y añadía que "su hija María Fernanda, su nieto, sus sobrinos los hermanos Larrañaga, sus amigos Rosa María y Pedro, así como su familia política lamentan profundamente tan dolorosa pérdida y rinden homenaje a una actriz y extraordinaria mujer".

Rivelles es una de las actrices más importantes del cine español y cuenta, entre otros, con el Premio Nacional de Teatro y el Premio Goya a la mejor actriz. Destacó por su belleza e inconfundible personalidad.

Debutó en Barcelona a los trece años en la compañía escénica de su madre, María Fernanda Ladrón de Guevara, con la comedia 'Siete Hermanas', de Leandro Navarro, y en 1940, con quince años, hizo su primera aparición en el cine, en la película 'Mari Juana', de Armando Vidal.

Alcanzó la fama rápidamente y consiguió un contrato en exclusiva con la productora Cifesa, para la que realizó alguno de sus mejores papeles en los años 40 y 50.

Entre sus interpretaciones más elogiadas de su primera etapa están 'Eloisa está debajo del almendro' (1943) y 'La fe' (1947), películas dirigidas por Rafael Gil.

De esta época son también sus filmes 'Los ladrones somos gente honrada' (1941), 'Malvaloca' (1942), 'El clavo' (1944), 'Espronceda' (1945, de Fernando Alonso Casares), 'Fuenteovejuna' (1947), 'La calle sin sol' (1948), 'La duquesa de Benamejí' (1949), 'De mujer a mujer' (1950), 'Alba de América' y 'La Leona de Castilla' (ambas, 1951); y 'Un ángel tuvo la culpa' (1959). Trabajó con Orson Welles en 'Mister Arkadin' (1954) y con Tulio Demicheli, en 'La herida luminosa' (1957).

Viajó a México en 1957 para realizar la obra de teatro 'Un cuarto lleno de rosas', con Manolo Fabregas, y lo que en principio iba a ser una corta estancia, se convirtió en un exilio voluntario de más de veinte años.

Durante su estancia allí siguió haciendo cine y teatro e irrumpió en la televisión como protagonista de grandes seriales, al tiempo que siguió haciendo otros papeles en España. Destaca su interpretación en 'La madrastra' (1974), con la que la revista 'Nuestro Cine' la consideró la mejor actriz del momento.

A su regreso a España, en 1979, reapareció en la escena con la comedia de Santiago Moncada, 'Salvar a los delfines', y después, con 'Anillos para una dama' de Antonio Gala. Representó en 1982 'El caso de la mujer asesinadita', de Miguel Mihura, con la que obtuvo el premio que lleva el nombre del autor.

Junto a Lola Cardona protagonizó 'Hay que deshacer la casa' (1986), de Sebastián Junyent, con la que fue galardonada con el Premio Lope de Vega y con un premio Goya a mejor actriz protagonista por la adaptación cinematográfica de José Luis García Sánchez.

Uno de sus papeles más recordados en televisión es el de Doña Mariana, en la serie 'Los gozos y las sombras' (1982), donde trabajó junto a su hermano, Carlos Larrañaga. Celebró sus bodas de oro en el teatro en 1988 con 'La Celestina', en una adaptación de Torrente Ballester dirigida por Adolfo Marsillach.

También interpretó 'La loca de Chaillot', de Jean Girandoux, y 'Rosas de Otoño', de Jacinto Benavente, dirigidas ambas por José Luis Alonso.

Con la película 'Esquilache' (1989, Josefina Molina) fue nominada de nuevo a un premio Goya como actriz de reparto. En 1992 interpretó en Madrid 'El abanico de Lady Windermere o la importancia de llamarse Wilde', finalista al Premio Mayte de Teatro.

Junto a Alberto Closas, protagonizó en 1993 'El canto de los cisnes' y dio vida a Paula Raíces en 'La Regenta', de Clarín, realizada para televisión bajo la dirección de Fernando Méndez Leite.

En 1999 estrenó 'Los árboles mueren de pie', de Alejandro Casona, con la que recibió homenajes en Cádiz y Santander al coincidir la gira, en 2000, con su sesenta aniversario como actriz. Interpretó también, de 2001 a 2003, 'Paseando a Miss Daisy', de Alfred Uhry, con la que alcanzó las 60 representaciones en gira por toda España. Con Nuria Espert representó, entre 2003 a 2004, 'La brisa de la vida', dirigida por Lluis Pascual.

Participó en el documental 'Sombras y luces. Cien años de cine español' (1996), de Antonio Giménez Rico, y en la película 'El olor de las manzanas' (1999, Juan Cruz). Su última actuación fue con 'La Duda' en 2006. Suspendió la gira en Murcia pero fue en Santander, la ciudad que la vio debutar, donde anunció su adiós a los escenarios.


jueves, 7 de noviembre de 2013

Vivir es fácil con los ojos cerrados (David Trueba, 2013)

Título original: Vivir es fácil con los ojos cerrados. Dirección: David Trueba. País: España. Año: 2013. Duración: 109 min. Género: Comedia.  

Guión: David Trueba. Fotografía: Daniel Vilar. Música: Pat Metheny. Montaje: Marta Velasco. Dirección artística: Pilar Revuelta. Vestuario: Lala Huete. Producción: Cristina Huete (Fernando Trueba PC).

Goya 2013 a la Mejor Película, al Mejor Director y al Mejor Actor (Javier Cámara). Presentada en la sección oficial del Festival de San Sebastián 2013. Mejor Director y Mejor guión en los Premios Feroz 2013.  

Estreno en España: 31 Octubre 2013

 

Reparto: Javier Cámara (Antonio), Natalia de Molina (Belén), Francesc Colomer (Juanjo), Ramón Fontseré (Ramón), Rogelio Fernández Díaz (Bruno), Jorge Sanz (padre de Juanjo), Ariadna Gil (madre de Juanjo).

 

Sinopsis:

Un profesor que utiliza las canciones de los Beatles para enseñar inglés en la España de 1966, se entera de que John Lennon está en Almería rodando una película. Decidido a conocerle, emprende el camino y en su ruta recoge a un chico de 16 años que se ha fugado de casa y a una joven de 21 que aparenta estar también escapando de algo. Entre los tres nacerá una amistad inolvidable.

 

Comentarios:

Tres bofetadas sirven para presentar a los personajes que, en Vivir es fácil con los ojos cerrados, emprenden un viaje rumbo a sus respectivas victorias morales. Tres bofetadas que los personajes contemplan o, en uno de los casos, sufren: la de un cura a un alumno díscolo, la de una monja a una chica con el embarazo embargado por la disciplina moral y el de un padre conservador a un hijo sensatamente rebelde. La España de 1966 era un país de bofetadas y la película de David Trueba parece plantear la tesis de que, con el tiempo, las bofetadas tuvieron que desaparecer para que todo siguiera, en el fondo, igual. En la elección del trío protagonista late la clara voluntad política de buscarle las cosquillas a la España de aquí y ahora: un profesor cargado de ideales (Javier Cámara), una futura madre (Natalia de Molina) protegida por una Iglesia siniestra y un adolescente (Francesc Colomer) que hoy tendría un futuro tan incierto como entonces. Como en Madrid 1987 (2011), Trueba aprovecha un contexto histórico concreto para desvelar líneas de continuidad entre el ayer y el hoy. Bajo la estrategia, el optimismo impenitente del autor, que contempla a la juventud como motor de cambio, ensalza el heroísmo humilde y, en un extremo discutible, se resiste a leer nuestra historia reciente —la dictadura aquí, la postransición allí— como una serie de resfriados mal curados.

Hay una cuarta bofetada en la película: la da un personaje secundario —el hijo discapacitado del dueño de un merendero— cuando una secuencia corre el riesgo de almibararse. No es una bofetada eficaz, porque Trueba no contiene toda blandura potencial en esta película luminosa y cargada de carisma —su reparto encajaría en una de esas clásicas comedias españolas que se miraron en el neorrealismo rosa—, excéntrica mezcla de road movie y western errante con chamán (y pipa de la paz) en el punto de destino, a la que no le hubiese venido mal algún contrapunto amargo. Algo se ha perdido entre Madrid 1987 y esta película: nada que no pueda ser recuperado en la última entrega de esta trilogía inconfesa sobre nuestra memoria sentimental. (Jordi Costa)

Recomendada.




miércoles, 6 de noviembre de 2013

Adiós a Antonia Bird





Mucha gente la recordará por Sacerdote (1994), pero los cinéfilos preferirán su apuesta por el terror en Ravenous (1999). La directora británica de cine y televisión Antonia Bird falleció el pasado 24 de octubre a los 62 años víctima de un cáncer. Aparte de los mencionados, su firma está detrás de títulos como Amor loco (1995) o El rostro (1997), y de un buen puñado de telefilmes y series para televisión como Gente de barrio, La célula de Hamburgo, Cracker y The village. Ahora estaba embarcada en la preproducción de la película Cross my mind, un drama erótico con Olivia Williams. En muchos de sus trabajos participó el actor Robert Carlyle, a quien conoció en su primera película para televisión, en concreto para la BBC, Safe (1993), y quien tuiteó: “Hoy es un día muy triste. RIP Antonia Bird. Hasta siempre, mi bella amiga”.


Londinense, hija de un actor y de una productora teatral, Bird empezó muy joven en el teatro, con 17 años, donde hizo de todo: actriz, directora, escenógrafa… y luchó por mantener los ideales del teatro más politizado de los años setenta. Pasó por escenarios de Leicester, y en los londinenses Royal Court y el National Theatre, antes de saltar a la tele. Por cierto, nunca volvió al teatro, porque decía que prefería usar la cámara: “Con ella puedo capturar la luz en los ojos de los intérpretes”. En 1985, los productores de Gente de barrio (East Enders), una de las series más famosas de Reino Unido, la contrataron para dirigir 17 capítulos, y de ahí pasó a ser la responsable del lanzamiento de otra serie, Casualty. Pero con el trabajo que se hizo verdaderamente popular fue con Safe, telefilme centrado en un grupo de adolescentes sin hogar —uno de ellos, Robert Carlyle—, que le reportó un premio BAFTA y otro del festival de Edimburgo. Con su debut en la gran pantalla, la controvertida Sacerdote, protagonizada por un cura católico y gay, obtuvo premios en los certámenes de Berlín, Edimburgo y Toronto (el del público).

Tras su frustrante paso por Hollywood con Amor loco, volvió a Reino Unido a filmar El rostro, un thriller en donde mezcló robos de bancos y desilusiones políticas. En 1999 rodó la hipnótica e infravalorada Ravenous, que tras un arranque de western, se desarrolla en un fuerte militar estadounidense, se convierte en una historia de canibalismo: Bird sustituyó al director original, Milcho Manchevski, e hizo suyo ese filme de terror.

De vuelta a Reino Unido, Antonia Bird quiso ganar control creativo y con Carlyle, el escritor Irvine Welsh y el documentalista Mark Cousins montó la productora 4Way Pictures.

Con Care, un telefilme de abusos en orfanatos, y con Off by heart, un documental sobre un concurso nacional de poesía para escolares, ganó sendos BAFTA.


lunes, 4 de noviembre de 2013

El mayordomo, de Lee Daniels



Título original: The butler. Dirección: Lee Daniels. País: USA. Año: 2013. Duración: 132 min. Género: Drama. Guion: Danny Strong; basado en un artículo de Wil Haygood. Producción: Lee Daniels, Laura Ziskin, Pam Williams, Cassian Elwes y Buddy Patrick. Música: Rodrigo Leão. Fotografía: Andrew Dunn. Montaje: Joe Klotz. Diseño de producción: Tim Galvin. Vestuario: Ruth E. Carter. Estreno en España: 11 Octubre 2013.
Intérpretes: Forest Whitaker (Cecil Gaines), Oprah Winfrey (Gloria Gaines), David Oyelowo (Louis Gaines), Alan Rickman (Ronald Reagan), Jane Fonda (Nancy Reagan), John Cusack (Richard Nixon), Cuba Gooding Jr. (Carter Wilson), Terrence Howard (Howard), Lenny Kravitz (James Holloway), James Marsden (John F. Kennedy), Alex Pettyfer (Thomas Westfall), Robin Williams (Dwight Eisenhower), Liev Schreiber (Lyndon B. Johnson), Vanessa Redgrave (Annabeth).

Sinopsis:
Cecil Gaines es un joven que trata de escapar de la segregación racial del sur de EE. UU. en busca de una vida mejor. A lo largo de su arduo viaje a la madurez, Cecil adquiere habilidades inestimables que le permiten acceder a una oportunidad única en la vida: un trabajo como mayordomo en la Casa Blanca. Allí, Cecil se convierte en testigo directo de la historia y el funcionamiento interno del Despacho Oval, mientras se gesta el movimiento por los derechos civiles, los asesinatos de John F. Kennedy y Martin Luther King, los movimientos de los Freedom Riders y las Panteras Negras, la guerra de Vietnam y el escándalo Watergate.

Oprah Winfrey

Calificación: 7, Buena.
Lo mejor de la película: El director de “Precious (2009)” sabe conmover al espectador con este alegato contra el racismo que revisa la historia de los derechos civiles en EE.UU.  Bien por Whitaker y Winfrey, dos de los mejores aciertos del filme. El reparto de lujo: Fonda, Redgrave, Rickman, Williams,…
Lo peor de la película: El tema está muy trillado, no busquen nada nuevo. Ciertas secuencias pueden resultar empalagosas convenientemente resaltadas por una música pastelosa.  

Trailer de la película: 


viernes, 1 de noviembre de 2013

Adiós a Amparo Soler Leal




Muere a los ochenta años, una grande del cine y del teatro: Amparo Soler Leal, quien  tuvo la sabiduría de dejar la escena tras un éxito: la gira de Al menos no es navidad, de Carles Alberola, lo que se dice un “mano a mano servido”, con Asunción Balaguer, en 2003.

Es difícil sintetizar en setecientas palabras una carrera como la suya. Durante años fue “la hija de Milagros Leal y Salvador Soler Marí”: fueron los años de sus comienzos, primeros cincuenta, en la compañía del María Guerrero, a las órdenes de Luis Escobar, donde destacó en lo cómico y lo dramático. Fue también Amparito (así la llamaban en las críticas) cuando, casada con Marsillach, consiguieron grandes éxitos en el Windsor barcelonés: Bobosse, de Roussin, y George y Margaret, de Savory, en el 58, y, al año siguiente, en la sala del cine (que llevaba el que sería su segunda pareja, Alfredo Matas), Café del Liceo, de Armiñán.
  
En 1961, sin abandonar su carrera teatral, fue Marilú, la entretenida generosa que albergaba en su piso a Julia Caba Alba en Plácido, de Berlanga, con quien trabajaría en media docena de películas memorables, hasta la última, Paris Tombuctú (1999): en la memoria queda su fantástico rol de Chus, la marquesa tuerta y sulfúrica de la Trilogía Nacional. Volviendo a la cronología, y si tuviera que completar una selección (forzosa) de sus mejores trabajos en la pantalla, me quedaría, de la década de los sesenta, con sus burbujeantes roles en tres adaptaciones de Paso (Usted puede ser un asesino (Forqué, 61), Vamos a contar mentiras (Isasi, 61) y Las que tienen que servir (Forqué, 67), y la amante de Maurice Ronet en la negrísima Amador (1966).

En los setenta ya es plenamente “la” Soler Leal: triunfa en televisión con Tres eran tres (72/73), de la mano de Armiñán, que vuelve a reclamarla para El amor del capitán Brando (73) y Jo, papá (75), y alcanza su mayor cota dramática como la madre terrible de Mi hija Hildegart (77), a las órdenes de Fernán-Gómez. No quisiera olvidar sus composiciones en La adúltera (75), de Bodegas, o la agridulce Nosotros que fuimos tan felices (76), de Drove, ni aquella insólita road-movie que fue Vámonos, Barbara (78), de Cecilia Bartolomé. Tras el bombazo de La escopeta nacional (78), llega la Varona de El crimen de Cuenca (Miró, 80), y dos papelazos con Chavarri: Dama Maria Antonia en Bearn (83) y Dolores, la esposa de Agustín González, en Las bicicletas son para el verano, al año siguiente.
 
Si no recuerdo mal, se había alejado de los escenarios a mediados de los setenta, tras la gira de La señorita Julia (1973), con Julio Núñez, dirigida por Marsillach, y no regresó hasta el 94, por puro placer, en una pequeña sala, la Beckett barcelonesa, y con la pieza de un debutante, Amanda (94), de Carsten Ahrenholz, dirigida por Herman Bonnin, junto a Jordi Dauder, Miquel Cors e Ivan Tubau. Encadena las funciones, porque en abril de ese mismo año, Bonnin le hace la clásica oferta imposible de rechazar: protagonizar La Celestina, la obra que su madre, Milagros Leal, había interpretado un cuarto de siglo antes. Lo hace en el Condal barcelonés, en versión de José Ruibal, secundada por Romà Sánchez, Bea Guevara, de nuevo Dauder, y Lina Lambert, entre otros.

El nombre de Amanda le trae suerte, porque poco más tarde la llama Mario Gas para interpretar a la madre de El zoo de cristal, Amanda Wingfield, de Tennessee Willims, junto a Francesc Orella, Maruchi León y Alex Casanovas. La función, todo un éxito, se estrena en abril del 84 en el Joventut de L’Hospitalet, recala luego en la Villarroel, gira por toda España y en enero del 95 llega al María Guerrero. En el 97 volvió a alejarse del teatro, diría que tras el estreno de Salvajes, de Alonso de Santos. Escribiendo esta nota he recordado, de golpe, la primera función que ví de Amparo Soler Leal: Viaje en un trapecio (70), de Jaime Salom, con José María Mompín, dirigidos por Loperena, en el extinto Moratín barcelonés, propiedad del dramaturgo. Estaba deliciosa, arrasadora. Inolvidable.
Marcos Ordónez. El País.


Secuencia del filme "Placido", con Amparo Soler Leal.