martes, 5 de abril de 2011

Inside job (Charles Ferguson, 2010)


 

Título original: Inside job. Dirección: Charles Ferguson. País: USA. Año: 2010. Duración: 108 min. Género: Documental.

Guión: Charles Ferguson, Chad Beck y Adam Bolt. Fotografía: Kalyanne Mam, Sventlana Cvetko. Música: Alex Heffes. Montaje: Chad Beck, Adam Bolt. Producción: Charles Ferguson, Audrey Marrs.

Oscar a la Mejor Película Documental 2010. Mejor documental del Círculo de Críticos de Nueva York 2010.

Fecha del estreno: 25 Marzo 2011 (España).

 

Reparto: Matt Damon (narrador). Intervenciones de: Gylfi Zoega, Andri Snær Magnasson, Sigridur Benediktsdottir, Paul Volcker, Dominique Strauss Kahn, George Soros, Barney Frank, Scott Talbott, Andrew Sheng, Hsien Loong Lee, Christine LaGarde, Gillian Tett, Nouriel Roubini, Glenn Hubbard, Eliot Spitzer, Charles Morris, Robert Gnaizda, Willem Buiter, Michael Greenberger, Satyajit Das, Frank Partnoy, Eric Halperin, Martin Wolf, Kenneth Rogoff, Daniel Alpert, Raghuram Rajan, Lawrence McDonald, Harvey Miller, Jeffrey Lane, Jonathan Alpert, Allan Sloan, William Ackman, Jerome Fons, Frederic Mishkin, Simon Johnson, Joanna Xu, Columba Ramos, Eric Evanouskas, Steven A. Stephen, Martin Feldstein.

 

Sinopsis:

Documental sobre las causas y responsables de la crisis económica mundial de 2008, que significó la ruina de millones de personas que perdieron sus hogares y empleos, y que, además, puso en peligro la estabilidad económica de multitud de países. "Inside Job" muestra la escandalosa historia de un “gobierno de Wall Street” y explica cómo la reciente crisis financiera ha sido efectivamente un “inside job” o delito interno colectivo ejecutado por banqueros, políticos, agencias calificadoras, burócratas y profesores universitarios, que utilizaron la desregulación para crear y promover complejos instrumentos financieros para beneficiar sus propias cuentas bancarias, mientras hacían la vista gorda cuando el mercado subprime de hipotecas se desplomó, destruyendo los ahorros de toda una vida de muchas personas corrientes.

 

Comentarios:

Desde siempre, desde las antiguas épocas, la ambición humana ha roto el saco. En la vida moderna sus efectos son peores, ya que se riega por un sistema globalizado, disfrazada de academia, de tecnicismos y de complejidad. En esta forma, una serie de personajes exitosos, poderosos, se aprovechan de sus conocimientos, de su lenguaje, de sus capacidades verbales y de sus posiciones privilegiadas para jugar con los dineros de los ahorradores como si estuvieran en un casino universal. No parece importarles el descrédito que puedan recibir cuando se destapen las ollas sucias y se descubran sus manipulaciones, más bien están atrapados por la excitación de la aventura de engañar impunemente a millones de personas y por las inmensas ganancias que pueden obtener. 

 

"Inside job" significa el trabajo que se hace desde adentro. Es un trabajo taimado y traicionero que se basa en agendas ocultas y en secretos. Contar con información confidencial puede dar ventajas impresionantes que se pueden aprovechar para ganar dinero a costa de los que, inadvertidamente, confían en el sistema, sin darse cuenta de que está viciado, carcomido por dentro y manipulado.

 

Inside job, la película documental ganadora del Oscar 2010, dirigida por Charles Ferguson y narrada por el actor Matt Damon, es un análisis de las situaciones que dieron origen a la crisis mundial financiera del 2008, basada en entrevistas con financieros, políticos, periodistas y académicos, ilustradas con gráficos y ambientadas con imágenes. A ratos se advierte pesada y demasiado técnica y se dejan en el aire términos importantes que seguramente buena parte del público se va a quedar sin entender (sin embargo en el sitio web de la película hay un impresionante documento que trata de todos estos temas, mostrando que el film está respaldado por un periodismo serio). Sin embargo, el trabajo de entrevistas está muy bien hecho y el mensaje queda claro: hay una sistemática corrupción en el sistema financiero de los Estados Unidos, que afecta el establecimiento global y que está facilitado por la casi total falta de regulación y por los grandes incentivos económicos que reciben aquellos que hacen parte del esquema torcido y corrupto. Lo más grave es que detrás de todo hay una recurrente participación de prestigiosas figuras del establecimiento académico, que ganan jugosas cifras dando conceptos y haciendo parte de las juntas directivas de las instituciones financieras que se mueven irresponsablemente, y de los cuerpos estatales responsables de las regulaciones.

 


Por otra parte, hay que preguntarse: ¿De dónde vienen las presiones que llevan a los gobiernos a impulsar las aperturas y a eliminar las regulaciones; de dónde salieron las fuerzas que llevaron a Ronald Reagan al poder con su visión de alivio y liberalización de la economía? Pues del efecto opresivo y burocrático de los esquemas controladores, los cuales a su vez crean su propio sistema corrupto de académicos y burócratas listos a asfixiar cualquier sentido de libertad de movimientos. La película no se entretiene en estas preguntas ni en las causas profundas de los desbarajustes del comportamiento humano y tampoco es de esperar que lo haga, ya que quizás no haya una respuesta clara a tales inquietudes que se pueda documentar ordenadamente. Pienso que si se hace un trabajo de este tipo, en el fondo último van a aparecer las ideologías subyacentes de los grupos humanos y de sus líderes, divididas en dos polos: los que pregonan la libertad y los que pregonan el orden. Probablemente no será fácil  documentar la conveniencia de las interacciones creativas entre estos dos opuestos.

 

El documental se inicia de una manera muy atractiva: presenta la situación de Islandia, un idílico y pequeño país que había logrado el casi imposible equilibrio entre riqueza, desarrollo, ecología y avance social hasta que cae en manos de las ideas de liberación regulatoria, de tal manera que su sistema bancario, antes controlado, juicioso y responsable, se vuelve ambicioso y prepotente, creciendo de manera loca, hasta que explota la burbuja que se forma, llevando la economía del país a la quiebra en menos de dos años.

 


Luego examina con cierta profundidad las circunstancias que llevan a las crisis recurrentes en las economías norteamericana y mundial. Se hace mucho énfasis en cuatro aspectos: las tendencias políticas hacia la desregulación; el diseño de nuevos tipos de mercados plenos de riesgos, que en consecuencia no son regulados ni vigilados; los problemas de ética de los personajes que lideran el sector financiero y el sector regulatorio y su tendencia a manipular la información, llegando a que las calificadoras de riesgo clasificaran en forma optimista a empresas irresponsables y riesgosas, y finalmente, la actuación superficial y poco ética de los  académicos, que actúan como consultores muy bien pagados, sin que trascienda al público la gravedad de las situaciones que van conduciendo a la crisis.

 

Se pone en evidencia la existencia de un carrusel de privilegios, dominado por una élite de académicos, asesores, expertos, directivos, que se apoyan mutuamente y van cambiando de funciones entre lo regulatorio, lo financiero y lo académico. En esos movimientos reciben jugosos beneficios. Al revisar las reacciones de la película se ha visto que ha generado debate en los centros académicos y medidas regulatorias sobre el comportamiento de los profesores.

 


Inside Job señala que el sistema financiero se ha visto sometido a un ambiente de fiesta y de creatividad financiera, en el cual se diseñan nuevos productos, atractivos, casi mágicos y se conciben esquemas que permiten trasladar los riesgos entre inversionistas ambiciosos, unos ricos, otros no tanto, todos atraídos por las ganancias a corto plazo. En último término quedan atrapados los fondos de pensiones y los inversionistas individuales pequeños, convocados por inversiones aparentemente rentables y muy bien calificadas ¿Cómo resistir una rentable opción calificada con riesgo tripe A o doble A, aunque en realidad sea un esquema para engañar y hacer fraude?

 

En este ambiente, se da lugar a burbujas y a pirámides financieras, sostenidas por aquellos que se acercan a invertir, hasta que el esquema no aguanta más. De esta forma se da lugar a enormes salarios, premios y bonos que alientan la ambición. En tales circunstancias, se pierde la sabiduría y dominan criterios demasiado personalistas, materialistas y egoístas.

 


Pasa luego la película a describir la crisis y a señalar que es muy poco lo que se ha hecho para atacar sus causas profundas, señalando que la administración Obama no está actuando en forma efectiva y, en esencia, las cosas se manejan de la misma forma.

 

¿Qué tan documental es el trabajo, qué tanto es película, qué tanto es investigación? Me parece que se ha hecho un excelente trabajo investigativo, que además se ha completado con documentos adicionales incluyendo una guía de enseñanza y estudio disponible en internet.

 


Es de señalar que las declaraciones verbales de los realizadores se respaldan bien con trozos de materiales escritos y resaltados, basados en publicaciones o en artículos de los personajes, para que el espectador los oiga y los lea. De hecho, responde a las intenciones del director Ferguson, que más que atacar individuos, quería exponer las fallas del sistema. Las entrevistas con los personajes tienden a ser respetuosas, lo cual es importante para que no se los aprecie sometidos al escarnio o al acoso, de modo que el espectador juzgue basado más en el hecho mismo que en la tropelía. De hecho, varios  de ellos se aprecian dando respuestas honestas y cándidas con respecto a sus errores, lo cual muestra que los aspectos éticos pueden estar bastante confusos para ellos. El uso de gráficos estadísticos y de comportamiento es un recurso poco usado en el cine, pero acá se lo trabaja apropiadamente, igualmente como respaldo a los hallazgos que se van mostrando. La voz de Matt Damon es equilibrada, no cae en la burla o en la ironía y por ello me parece que el mensaje penetra con mayor efectividad. 

 

En una sociedad globalizada, de corte materialista, muy centrada en el crecimiento económico, como en la que vivimos, es importante estar informado y contar con criterios. Solo así se podrá dar cabida al diálogo ilustrado entre los dos polos opuestos y encontrar caminos más holísticos, honestos e integrales que permitan el desarrollo sostenible y respetuoso. Pienso que esta película contribuye mucho en este sentido. (Enrique Posada)

Recomendada.




domingo, 3 de abril de 2011

Potiche, mujeres al poder (François Ozon, 2010)


Título original: Potiche. Dirección: François Ozon. País: Francia. Año: 2010. Duración: 103 min. Género: Comedia.

Guión: François Ozon (adaptación libre de la obra de Pierre Barillet y Jean-Pierre Grédy). Fotografía: Yorick Le Saux. Música: Philippe Rombi. Montaje: Laure Gardette. Vestuario: Pascaline Chavanne. Dirección artística: Katia Wyszkop. Producción: Éric Altmeyer, Nicolas Altmayer.

Nominada a mejor película de habla no inglesa en los Premios BAFTA 2011. Nominada a Premio del Público en los Premios del Cine Europeo 2011. 4 nominaciones en los Premios César 2010 (incluyendo mejor actriz: Catherine Deneuve).

Fecha del estreno: 25 Marzo 2011 (España).

 

Reparto: Catherine Denueve (Suzanne Pujol), Gérard Depardieu (Maurice Babin), Fabrice Luchini (Robert Pujol), Karin Viard (Nadège), Judith Godrèche (Joëlle), Jérémie Renier (Laurent Pujol), Sergi López (camionero español).

 

Sinopsis:

Francia, 1977. Suzanne es una mujer consagrada a su hogar y su familia, y sometida al acomodado industrial Robert Pujol. Robert dirige con mano de hierro su fábrica de paraguas y tiene un comportamiento desagradable y déspota tanto con los obreros como con sus hijos y con Suzanne, a la que considera tan sólo una mujer florero. Después de una huelga y del secuestro de su marido, ella tiene que asumir la dirección de la empresa y, para sorpresa de todos, se revela como una mujer inteligente, capacitada y decidida. Pero cuando Robert vuelve a casa, en plena forma después de una cura de reposo, la situación se complica….

 

Comentarios:

En una de las primeras secuencias de este musical inconfeso, Catherine Deneuve arregla su casa, mientras en la radio suena Emmène-moi danser ce soir, un éxito de 1978 de Michèle Torr -un suave desliz temporal: la acción de la película transcurre un año antes-, un tema musical que hoy se revela una auténtica joya del kitsch: la canción habla de la recuperación del fulgor romántico en la rutina del matrimonio, pero sus formas reafirman la autoridad del patriarcado. La potiche del título es lo que llamaríamos una mujer florero: alguien a quien, tradicionalmente, no se le han concedido otras vías de escape que la ficción romántica, género que alcanzó cumbres de estridencia estética en esas fotonovelas que inspiran el diseño visual de la película de François Ozon, un divertimento irresistible que parece hermanar los influjos sucesivos de Mitchell Leisen, John Waters y Pedro Almodóvar con autoconscientes ecos de Demy.

Potiche adapta una obra teatral estrenada en 1980 por Pierre Barillet y Jean-Pierre Grédy, los autores de esa celebrada Flor de cactus que nutre la ingeniería vodevilesca de Sígueme el rollo, la última comedia de Adam Sandler. Ozon aplica aquí el tono zumbón de su primeriza Sitcom (1998) a las convenciones del teatro de bulevar y barniza el resultado con la revisión pop de esa mirada ultrakitsch que recorría su discutida Ocho mujeres (2002): confiar el papel de Suzanne Pujol a Catherine Deneuve y enfundarla en un chándal es una declaración de principios del calibre de la que formuló John Waters al convertir a Kathleen Turner en la serial mom de Los asesinatos de mamá (1994). Pero aún hay más: el cineasta samplea Fiebre del sábado noche (1977) en clave otoñal, con la complicidad de Depardieu y la Deneuve, convierte al hijo de la familia en una suerte de híbrido de Benito Sansón y Claude François, remata la caracterización de la hija con un peinado estilo Jill Munroe y deja que suene el dúo Baccara en la banda sonora. En Potiche, en definitiva, hay una base de datos filogay pasándoselo en grande.

Si Ozon ha querido usar la pieza de Barillet y Grédy para hablar en clave del pulso Nicolas Sarkozy-Ségolène Royal o si cree firmemente en que un orden matriarcal puede ser más humano y suave que el patriarcado, no importa tanto como el placer que proporciona sumarse a su verbena. Este crítico solo lamenta que Louis de Funès no haya vivido bastante para encarnar al colérico y ridículo Robert Pujol. (Jordi Costa)

Recomendada (con reservas).