sábado, 19 de febrero de 2011

"Lifeline" (2002), un corto de Víctor Erice



     El vizcaíno Víctor Erice (Carranza, 1940) es uno de los grandes directores españoles y su talla como creador es internacionalmente reconocida en todos los foros cinematográficos.  Muchos de los que ya vamos teniendo una cierta edad aún recordamos la emoción que nos produjo, allá por los ochenta, El sur, su segundo largometraje, cuando la niña Sonsoles Aranguren, mientras contemplaba por la ventana el frío paisaje de Ezcaray, abría la caja con las postales de Sevilla acompañada por la música de Granados.  Después descubrimos que El sur es un proyecto truncado por razones ajenas al arte y que, con ser ya una joya, podía haberlo sido aún más si a Erice le hubieran permitido contar el viaje de Estrella-Icíar Bollaín a Carmona para encontrar sus raíces andaluzas de la mano de Fernán Gómez.

     Después –yo lo hice en este orden– descubrí que este hombre era el autor de una obra maestra llamada El espíritu de la colmena (1973) en la que una niña de ojos penetrantes, Ana Torrent, jugaba junto a un río con la criatura de Frankenstein mientras sus padres (Teresa Gimpera y Fernando Fernán Gómez) vivían sus vidas solitarias en la España de la posguerra.  Y años después –pues Erice, decíamos entonces, hace una película cada diez años– cuando al otro lado de otro Río los “fastos del 92” cambiaban la fisonomía de la ciudad, muchos nos dimos el placer de asistir en el “Corona Center” al empeño íntimo de Antonio López por captar en un lienzo el paso del tiempo en el patio de su casa: El sol del membrillo (1992).

     Después de su primer trabajo “profesional”, el episodio de la obra colectiva Los desafíos (1969), producida por Elías Querejeta, Víctor Erice nunca nos había fallado: en los sesenta, en los setenta, en los ochenta, en los noventa…  Muchos ya pensábamos que, cansado de las miserias de la industria, el director-artista habría optado por dedicarse a otras actividades.  Pero he aquí que 2002 no nos proporcionó el esperado largometraje, pero sí un maravilloso corto de diez minutos – Lifeline (conocido en España como "Alumbramiento")– publicado en un DVD colectivo titulado Ten Minutes Older: the Trumpet en el que colaboran gente como Kaige Chen, Werner Herzog, Jim Jarmusch, Aki Kaurismäki, Spike Lee o Wim Wenders.  Como este país es España y esta ciudad es, encima, Sevilla, sólo lo descubrimos –pues somos simples aficionados al cine– por el boca a boca y por gentileza de los internautas que publican esta clase de noticias: una obra de Erice, financiada en parte con dinero español, ni se estrena ni se distribuye en nuestro país.

     Cada uno de los autores de Ten Minutes Older (en sus dos entregas: The Trumpet y The Cello) intenta plasmar en una pieza de diez minutos el paso y la percepción del tiempo.  Erice lo hace con un hermoso poema en blanco y negro sobre la figura de un niño recién nacido: en la quietud de un mediodía estival de un pueblo del norte de España, con las tropas de Hitler en la frontera de Hendaya y en medio de una sociedad herida por la guerra civil, un pequeño accidente lo pone en la línea que separa la vida de la muerte, en esa “lifeline” que es un cordón umbilical que se quiebra inesperadamente.  Mucho se puede comentar y analizar, pero es mejor degustar sin especulaciones las imágenes de Erice y dejar que despierten en cada uno toda clase de pensamientos y sensaciones. 

     ¿Habrá que esperar mucho más tiempo para ver de nuevo una obra de Víctor Erice?  Quizá algún día pase por Sevilla La morte rouge (2006), que junto con la Correspondencia con Abbas Kiarostami, sólo algunos privilegiados –Madrid, Barcelona, Lisboa– han podido contemplar in situ en una exposición itinerante.  En estos momentos desearía que este hombre tuviera un gramo de sentido práctico, que pactara mínimamente con la industria para que nos ofreciera más regalos o para que, al menos, nos facilitara a los que vivimos "en provincias" o no pertenecemos a los "círculos especializados" la labor de acceder a su obra.  Pero sólo queda respetar al artista y admitir, con Fernando Savater, que entonces ya no sería el gran Víctor Erice.

     Enlaces interesantes
     En el "Centre de Cultura Contemporània de Barcelona" tenéis una relación exhaustiva de toda su obra:  http://www.cccb.org/es/autor-victor_erice-5366.  
       Es también muy interesante la entrevista que le hicieron en "Versión española", de TVE, a propósito de todo el affaire de El sur:  http://www.rtve.es/mediateca/videos/20110107/version-espanola---entrevista-a-victor-erice/981574.shtml

4 comentarios:

  1. Me ha parecido muy interesante la entrevista a Víctor Erice, por lo que cuenta y por lo que calla: un buen director de cine tiene que ser maestro en el uso de la elipsis.
    Productor versus director, industria y beneficios frente a la expresión artística. Y ya sabemos que el dinero manda.

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  2. Me gusta este inicio del club, con el señor Víctor Erice como presentación, puesto que representa "el lado oscuro de la luna" de nuestro cine, que tal vez no sería el mismo sin esta oscuridad. Los que conocimos la película "El Sur" en su día, y todo el alboroto de la segunda parte abortada, pensamos que había sido una pérdia. Pasados los años, y desde la lejanía que impone el tiempo, yo he llegado a la conclusión de que Elías Querjeta llevaba razón, y de que su drástica decisión no respondió sólo a criterios económicos sino también estéticos. Estamos acostumbrados a las víctimas cinematográficas amputadas de su creación por otros intereses más prosaicos (Stroheim, Eisenstein) sin embargo, "El Sur", tal como es, es redonda y el final perfecto. Es imposible que la obra hubiese alcanzado más intensidad con la segunda parte y, por el contrario, podría haber sobrecargado la trama por exceso de duración perdiendo esa densidad que tanto la caracteriza. El sur permanece evocado como algo lejano perteneciente al pasado paterno y que Icíar va a descubrir tras el suicidio de su padre. Este es el final perfecto. La esencia de la película es la relación (Electra) entre el padre y su hija. El pasado del padre debe permanecer así, oculto y misterioso. No hay nada que rebuscar en ese misterio salvo que queramos perder el Sur.
    Por cierto, en el fnac Víctor Erice ha publicado recientemente un DVD con sus cartas con Kiarostami, por quien quiera pasarse.
    Un cordial saludo, un tal Galo.

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  3. Galo, comparto contigo la idea de que "El sur" es una obra redonda y perfecta. Pero eso se debe, entre otras cosas, al trabajo magnífico de montaje que hizo el director cuando le dijeron que se acabó lo que se daba. Es cierto que la presencia inmaterial del "Sur" en la película posee un fuerte efecto poético, como en la versión truncada del "Romance del prisionero": "por el mes era de mayo...". Pero sólo Dios sabe lo que Erice hubiera conseguido de haber culminado el proyecto. Y después de "El espíritu de la colmena", sólo cabría esperar lo mejor... En todo caso, según se desprende de la entrevista, las razones de Querejeta no fueron artísticas, sino de carácter oportunista: acceso directo al Festival de Cannes y vía directa hacia el triunfo. Después de leer la novela de Adelaida García Morales es fácil comprender que una vez completada la obra (estaba todo preparado: guión, actores, escenarios...), habríamos tenido una de las grandes películas del cine español, lo que no significa que, tal como está, no sea maravillosa.

    Con respecto a lo del DVD de las cartas con Kiarostami te agradecería que me dieras la referencia, pues he rastreado toda la red y he preguntado directamente en FNAC y nadie sabe absolutamente nada del DVD que comentas.

    Saludos

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  4. Lo leí hace algún tiempo, que para después de Navidades iba a salir un DVD de Víctor Erice sobre sus cartas con Kiarostami. Si no ha salido ya es cuestión de tiempo. De todos modos intentaré informarme con más precisión y pasaré la información. Con seguridad puedo afirmar que está ya elaborado.
    Tenemos que hacer una votación sobre las dos versiones que damos a la amputación de la película El Sur (Seguro que pierdo), pero siempre que haya polémica habrá debate que es lo que importa. (Ya intuía yo que me iba a llegar alguna contrarréplica... (entiéndase este comentario con humor))

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