lunes, 24 de agosto de 2020

Las margaritas (Vera Chytilová, 1966)


Título original: Sedmikrásky (Daisies). Dirección: Vera Chytilová. País: Checoslovaquia. Año: 1966. Duración: 74 min. Género: Comedia, Cine experimental.  
Guión: Vera Chytilová, Ester Krumbachová, basada en una historia de  Vera Chytilová, Pavel Jurácek. Fotografía: Jaroslav Kučera. Música: Jirí Slitr, Jirí Sust. Montaje: Miroslav Hájek. Producción: Filmové Studio Barrandov.
Estreno en España: 16 de diciembre de 1968

Reparto:
Jitka Cerhová, Ivana Karbanová, Marie Cesková, Julius Albert, Marcela Brezinová, Jan Klusák, Jirina Myskova.
 
Sinopsis:
Dos chicas jóvenes concluyen, mientras toman el sol en bikini, que "si en este mundo todo está corrompido, estaremos corrompidas nosotras también". Así se activa el mecanismo que pone en marcha la película: una tras otra, se irán produciendo escenas inconexas en las cuáles las dos protagonistas juegan a ser malas con su entorno. Engañan a hombres maduros para comer gratuitamente, escriben y dibujan en las paredes de su casa, improvisan un baile en un cabaret para boicotear el número que está en escena, engullen y despedazan los manjares de un banquete preparado para otros. Rompiendo toda linealidad narrativa y empleando la técnica collage tanto a nivel visual como auditivo.

Comentarios:
Hoy os traigo una recomendación a todos aquellos que queráis huir del cine convencional o estéis hartos de la narrativa clásica. Amantes del cine anarquista, si es que tal cosa existe, de lo críptico, de lo sensorial, ‘Las margaritas’ (‘Sedmikrásky’) es vuestra película, y lo es desde 1966, en plena efervescencia de nuevas modas y formas en el séptimo arte, que empezaba a rebelarse contra todo y todos. Su directora, Vera Chytilová, fallecida en marzo de 2014, se hizo enormemente popular con esta película, una de las más recordadas de la muy interesante, y nada conocida por estos lares, cinematografía checoslovaca.


Una película que a muchos sorprenderá por su frescura aun habiendo pasado más de 50 años desde su realización. En aquellos años, con la Nouvelle Vague en plena boga, para bien o para mal, el cine se sometía a la mayor transformación que ha sufrido desde su invención, y desde un país al que nunca se le había hecho caso en cuestiones cinematográficas. A partir de la recién formada cultura pop, Chytilová, tiende a la provocación, tan típica en aquellos años de libertad artística. El resultado puede maravillar y enojar al mismo tiempo. O todo lo contrario.
‘Las margaritas’ no posee una trama bien definida, o si queremos expresarlo de otro modo, no establece conexión con el típico planteamiento/nudo/desenlace que nuestro cerebro tiene ya asimilado hasta extremos impensables. Sus formas juegan a violar las leyes de montaje y narración clásicas, tienden al anarquismo puro y duro, pero aunque en una primera visión todo pueda parecer que goza de una libertad sin límites, lo cierto es que la película está perfectamente calculada de principio a fin. Incluso cuando uno quiere rebelarse contra todo lo establecido debe tener un plan bien pensado.
Así pues, ‘Las margaritas’ nos lleva a conocer a dos amigas que hartas de lo corrupto que está el mundo, deciden corromperse ellas mismas, ejerciendo la provocación más incómoda allá por dónde van. Su pasatiempo preferido es el liarse con hombres mayores a los que prácticamente humillan, y también poner patas arriba todos los lugares que visitan, todo ello entre risas impertinentes y falsa condescendencia. Un trabajo que puede resumirse como destruir para construir, algo que Chytilová parece estar haciendo con la película en sí.


El trabajo de montaje, colores y planificación revela un perfecto dominio de la técnica cinematográfica, y pocas veces como en esta ocasión ha servido para boicotear, destruir y reinventar un arte que parecía haberlo dicho todo en aquellos años. No obstante, las intenciones de la directora son bien claras, tal y como reza la dedicatoria final, digna de aplauso, que hace un llamamiento al sentido común, criticando a los siempre molestos bien pensantes. Curiosamente ‘Las margaritas’, que mucho tachan de feminista, carece de ideología política marcada, y lo más sorprendente es que no resulta tendenciosa.
Si acaso, una gamberrada realizada con algo de mala leche, surgida de una Checoslovaquia previa a la Primavera de Praga, y que con esta obra proclamaba la rebelión artística más importante del séptimo arte, al lado de otras cinematografías europeas. Atención al instante de las tijeras en la habitación. Nunca veréis nada igual, y aunque la película cae en la repetición, quizá también buscado intencionadamente, su importancia está más que justificada. Disfrutar o no de ella, depende del grado de tolerancia de cada uno a las gamberradas. Un collage tan inofensivo como interesante. (Alberto Albuín)
Recomendada.


sábado, 22 de agosto de 2020

Mirando hacia atrás con ira (Tony Richardson, 1958)


Título original: Look Back in Anger. Dirección: Tony Richardson. País: Reino Unido. Año: 1958. Duración: 99 min. Género: Drama.
Guión: Nigel Kneale, basado en la obra de John Osborne. Fotografía: Oswald Morris. Música: John Addison. Producción: Distribuida por Warner Bros. Woodfall Film Productions.
Nominada al Globo de Oro 1959 a Mejor Actor Dramático (Richard Burton). 4 nominaciones a los Premios BAFTA 1959, incluido Mejor Película.


Estreno mundial: 28 mayo 1959, en Londres.

Reparto:
Richard Burton, Claire Bloom, Mary Ure, Edith Evans, Donald Pleasence, Gary Raymond, George Devine, Nigel Davenport.
      
Sinopsis:
Jimmy Porter es un hombre culto que, a pesar de su educación universitaria, apenas puede conseguir un trabajo en una tienda de caramelos. Así, Jimmy considera su vida personal y profesional muy frustrante, y vive, además, lleno de amargura a causa de la sociedad que le rodea.

Comentarios:
El de 1958 fue un año importante para el cine británico, y en general para la cultura de tal país, pues supuso la eclosión de un movimiento -el de los "angry young men"- que iniciado pocos años antes desde el marco de la crítica y el teatro, supondría una importante transformación y renovación del cine, inaugurando la escuela del Free Cinema, del que este filme es magnífico ejemplo, y casi pistoletazo de salida (más allá de los antecedentes que se quieran ver en el "Breve Encuentro" de Lean, y en la coetánea "Room at the Top", de Clayton).
Así, el mismo año en que se publicaba el manifiesto de Lindsay Anderson, en el que éste explicaba la postura rebelde, realista e innovadora que caracterizaría a los autores del Free Cinema, Tony Richardson, hombre proveniente del teatro, dirigía esta película, adaptando una obra emblemática del dramaturgo John Osborne, también ligado al movimiento de los "jóvenes airados". La película encarna a la perfección las preocupaciones e intereses del movimiento, presentando una galería de personajes que parecen vivir a contrapelo, sintiéndose íntimamente incómodos consigo mismos y con el papel que la sociedad parece haber diseñado para ellos. Ello les genera una enorme frustración que provoca estallidos de ira, comentarios hirientes, pero también la necesidad de acompañarse en su desorientación. Ninguno de los personajes principales que nos propone la película encaja bien en el mundo, y es por eso que, más allá de las discusiones y desprecios que surgen entre ellos, se necesitan mutuamente.


El guión, adaptado por el propio Osborne y por Nigel Kneale, aporta una mirada penetrante sobre los personajes, que parecen magníficamente concebidos como arquetipos de esta actitud airada e incómoda, actitud que encuentra su perfecta encarnación en el personaje de Richard Burton (que está soberbio), pero también, aunque de forma menos ostentosa, en el resto de protagonistas, sobre todo en el caso de las dos mujeres, la sufriente Mary Ure y la potencialmente arrebatada Claire Bloom. Destacan además algunas frases excelentes, que retratan muy bien a los personajes, como cuando a propósito de Jimmy se afirma que "parece haber nacido en la época equivocada", o la ocasión en que Alison compara las actitudes desengañadas de su padre y su esposo (Jimmy), afirmando ante el primero que su desengaño proviene de sentir "que todo ha cambiado", mientras que el de su esposo procede de percibir "que nada ha cambiado": dos polos opuestos que, de nuevo, no encajan en el mundo retratado en la película. Precisamente tal retrato responde también a los parámetros conceptuales del Free Cinema, especialmente crítico con la sociedad burguesa y el clasismo británico, como ponen de manifiesto en todo momento los comentarios de Jimmy hacia la acomodada familia de su esposa, la religión, etc. Hay pues un afán por realizar un cine realista y socialmente comprometido, siempre desde una postura crítica hacia la realidad circundante.


Formalmente el filme no alberga rupturas radicales como las que caracterizarían a otros autores, más proclives a la experimentación con el montaje (abruptos saltos temporales), la luz y el sonido (con frecuencia otros directores optan por una estética poco elaborada, casi amateur, y por el sonido directo). En realidad si hay que destacar algo, -aparte de la estupenda música de Jazz, debida a Chris Barber, trombonista que vemos al principio del filme, junto a Jimmy- es la excelente fotografía de Morris, tendente a oscurecer y contrastar, envolviendo en sombras a los personajes. Bien rodada, destaca la última secuencia, verdaderamente hermosa, en la que la iluminación y la puesta en escena contribuyen a incrementar el dramatismo que desprende esa pareja de jóvenes libremente airados. (Quatermain)
Recomendada.


jueves, 20 de agosto de 2020

The Way Back (Gavin O'Connor, 2020)


Título original: The Way Back. Dirección: Gavin O'Connor. País: USA. Año: 2020. Duración: 108 min. Género: Drama.  
Guión: Brad Ingelsby. Fotografía: Eduard Grau. Música: Rob Simonsen. Montaje: David Rosenbloom. Vestuario: Cindy Evans. Producción: Gordon Gray, Jennifer Todd, Gavin O'Connor, Ravi Mehta.
Estreno en Sevilla: 7 Agosto 2020

Reparto: Ben Affleck (Jack), Al Madrigal (Dan), Michaela Watkins (Beth), Janina Gavankar (Angela), Brandon Wilson (Brandon Durrett), Will Ropp (Kenny Dawes), Fernando Luis Vega (Sam Garcia), Charles Lott Jr (Chubbs Hendricks), Melvin Gregg (Marcus Parrish), Ben Irving (Bobby Freeze), Nico David (Ryan).

Sinopsis:
Una antigua estrella del baloncesto caída en desgracia y sumido en el terrible mundo de las adicciones trata de volver al sendero correcto como entrenador de un equipo de instituto cuya mayor peculiaridad es estar compuesto por un variopinto grupo de estudiantes.

Comentarios:
Las segundas oportunidades en el deporte como figura retórica del regreso al camino de la vida tras un periodo de oscuridad personal son habituales en el cine. Dos obras tan distintas en el tono, el estilo, la época y la procedencia como la española “Volver a vivir” (Mario Camus, 1968), con Raf Vallone como nuevo entrenador del Racing de Santander de fútbol, y la estadounidense “Hossiers: más que ídolos” (David Anspaugh, 1986), con Gene Hackman como preparador de un equipo de baloncesto de instituto, lo demuestran. Películas diferentes que trataban exactamente lo mismo: la redención a través del deporte.
‘The Way Back’, sólido drama de Gavin O’Connor, incide en la vertiente con un trabajo de notable coherencia entre su forma y su fondo, en el que una tenue fotografía de áspera textura apenas ilumina el difícil deambular de un grupo de personajes de clase trabajadora alrededor de una institución educativa católica y el baloncesto. O’Connor, director irregular con más virtudes en su puesta en escena que en su narrativa en trabajos como el estimable policiaco “Cuestión de honor” (2008) y el tramposo y verborreico thriller “El contable” (2016), ya había demostrado encontrarse muy a gusto en las historias deportivas. Y aquí, como ya hiciera en la estupenda “El milagro” (2004), sobre el histórico triunfo del equipo de hockey estadounidense en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, se luce con un fantástico tratamiento de las miradas y el montaje en un grupo muy amplio.
Protagonizada por un excelente Ben Affleck (que las ha visto muy semejantes en su propia persona en variadas etapas de su vida), en la piel de un exbaloncestista de éxito en su periodo colegial, ahora alcohólico masacrado por los golpes de la existencia, ‘The Way Back’ ofrece además una credibilidad absoluta en sus partidos: en cada jugada, en cada frase, en cada decisión. La pérdida, la autodestrucción, la luz, la recaída, la entereza, la liberación. El deporte, la vida. (Javier Ocaña).
Recomendada.