lunes, 9 de noviembre de 2015

Mi gran noche, de Alex de la Iglesia



Título original: Mi gran noche. Dirección: Alex de la Iglesia. País: España. Año: 2015. Duración: 100 min. Género: Comedia. Guión: Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría. Producción: Enrique Cerezo. Fotografía: Ángel Amorós. Música: Joan Valent. Montaje: Cristina Laguna. Estreno en España: 23 Octubre 2015.
Intérpretes: Raphael (Alphoso), Mario Casas (Adanne), Pepón Nieto (José), Blanca Suárez (Paloma), Carlos Areces (Yuri), Luis Callejo (Regidor), Carmen Machi (Rosa), Jaime Ordóñez (Óscar), Santiago Segura (Benítez), Enrique Villén (Soriano), Hugo Silva (Roberto), Carolina Bang (Cristina), Terele Pávez (Madre de José), Carmen Ruiz (Amparo), Marta Guerras (Sofía), Marta Castellote (Lourdes), Tomás Pozzi (Perotti), Ana Polvorosa (Yanire), Toni Acosta (María), Luis Fernández y Alberto Chaves.

Sinopsis:
A José lo envía la ETT, en pleno agosto, a un pabellón industrial de las afueras de Madrid para trabajar en la grabación de una gala especial de Nochevieja. Cientos de figurantes como él llevan semana y media encerrados y desesperados mientras fingen celebrar con alegría la falsa venida del Año Nuevo. Alphonso, la estrella musical, es capaz de todo para asegurarse que su actuación tendrá la máxima audiencia. Adanne, su antagonista, joven cantante latino, es acosado por las fans que quieren chantajearle. Los presentadores del programa se odian y compiten entre sí para ganarse la confianza del productor. Pero lo que nadie sabe es que la vida de Alphonso corre peligro.

Fotogramas de "Mi gran noche"

Comentarios:
Alex de la Iglesia presentó en la sección oficial (fuera de concurso) de Festival de San Sebastián 2015 esta nueva producción, que añade a su irregular carrera desde que comenzara en 1991 con el original cortometraje “Mirindas asesinos”. Tras su debut en el largo con “Acción mutante”, producida por Pedro Almodóvar, llegaría “El día de la bestia”, la película que le ha proporcionado mayor fama salpicada de múltiples premios. Pero lo cierto y verdad es que a partir de ahí, su carrera cinematográfica ha sido muy irregular, llena de altibajos, de éxitos y fracasos, de películas olvidables y películas interesantes. Y esta nueva producción, tiene sus pros y sus contras.
Según la opinión del crítico Javier Ocaña, la cosa no está tan mal, pero seguro hay otras reseñas muy muy negativas para Alex de la Iglesia.  Una posible división del cine separa a los artistas minuciosos, rigurosos y con ansias de perfección, y a los volcanes creativos que, seguramente con tanta falta de control como maravillosa inspiración, acaban encontrando la chispa de lo distinto, el cine que llega más a las tripas que a la cabeza. Álex de la Iglesia siempre fue de los segundos y en “Mi gran noche”, casi más que nunca. De su nueva película, hermana pequeña de aquella “Muertos de risa” de 1999, aunque más lista y traviesa, con más experiencia en la jungla del rodaje hiperbólico, hay que valorar su idea, magnífica, y sobre todo las dificultades que conlleva una filmación (y un montaje) de estas características, con un presupuesto como el de las producciones españolas, donde interior y exterior de la película, con la figuración y las ansias de orden como testigo, se funden en una irónica paradoja sobre la imposibilidad del orden dentro del caos. 
“Mi gran noche” quizá no trascienda más allá de su propio fuego, que lo tiene, a pesar de esos toques sociales sobre la generación choni del gran hermano o los chanchullos político-empresariales, que no llegan a hacer pupa pudiendo lograrlo, pero siempre hay un momento delirante, descomunal, que la recupera de sus desiguales gags: el carisma de Raphael; la tierna tontura de los personajes de Mario Casas y Blanca Suárez, estupendos ambos; el oficio en el tempo de la comedia de secundarios como Carmen Machi, Luis Callejo o Carlos Areces; la genial idea de ese personaje que sólo habla a través de letras de canciones del mito, y que lleva a los mejores momentos de la película con Jaime Ordóñez como espectacular guía de perfecta dicción. Como un ángel exterminador de la era de la descomposición hortera, como un guateque sin petersellers, “Mi gran noche” quizá sea, como la propia realidad que retrata, más popular que subversiva, lo que no deja de ser una opción válida.



domingo, 8 de noviembre de 2015

Truman, de Cesc Gay



Título original: Truman. Dirección: Cesc Gay. País: España y Argentina. Año: 2015. Duración: 108 min. Género: Drama, Comedia. Guión: Cesc Gay y Tomás Aragay. Producción: Marta Esteban y Diego Dubcovsky. Coproducción: Daniel Burman, Hugo Sigman, Alejandro Gorodish, Matías Mosteirín y Axel Kuschevatzky. Sonido: Albert Gay y Jesica Suárez. Fotografía: Andreu Rebés. Música: Nico Cota y Toti Soler. Montaje: Pablo Barbieri. Dirección Artística: Irene Montcada. Estreno en España: 30 Octubre 2015.
Intérpretes: Ricardo Darín(Julián), Javier Cámara (Tomás), Dolores Fonzi (Paula), Àlex Brendemühl (Veterinario), Javier Gutiérrez (Asesor funeraria), Eduard Fernández (Luis), Elvira Mínguez (Gloria), Silvia Abascal (Mónica), José Luis Gómez (Productor), Pedro Casablanc (Médico), Francesc Orella (Actor restaurante), Oriol Pla (Nico), Ana Gracia (Actriz restaurante), Susi Sánchez (Mujer adopción), Ágata Roca (Mujer 1) Nathalie Poza (Mujer 2), Trolio (Truman).

Sinopsis:
Dos amigos de la infancia ahora ya en la mediana edad, Julián y Tomás, se reúnen después de muchos años y pasan unos días inolvidables juntos, principalmente debido a que su reunión es también, seguramente, su último adiós.

Javier Cámara y Ricardo Darín en "Truman"

Comentarios:
Darín y Cámara pasaron por el último certamen del Festival de San Sebastián 2015 y arrasaron, obteniendo ex aequo, el galardón al Mejor Actor. Estamos ante una bellísima historia de amistad, donde el amor a los animales se eleva al cielo. “Truman” es antes que nada, en palabras de su director, un intento. El intento de perder el pánico que a todos nos invade cuando la vida nos sitúa ante la enfermedad y ante el final que se acerca; el nuestro o el de alguien querido. Una mirada sobre cómo reaccionamos ante lo imprevisto, el desconsuelo y lo desconocido.
'Cave canem'. Los romanos ricos colocaban esta frase a la entrada de sus casas para avisar. 'Cuidado con el perro' no era tanto una amenaza (que también) como el nombre de una frontera imaginaria. De un lado, lo íntimo, lo privado, lo propio; del otro, todo lo demás. Y en medio, un ladrido. “Truman” es, además del título de la película de Cesc Gay que inauguró la competición de San Sebastián, el nombre de un perro. El animal es feo, viejo, tranquilo y se diría que sentimental. Además de eso es una metáfora; una metáfora que ladra. Suele ocurrir.
La película cuenta la historia de un hombre que muere. Un cáncer es el responsable. Justo en el momento en el que recibe la noticia, su único propósito no será otro que aguantar en pie lo que queda. Despedirse de quien debe hacerlo y dejar a 'Truman', su perro, de la mejor manera posible. No hay más. Ricardo Darín es el que se despide y Javier Cámara, el amigo que acude a recoger lo que queda cuando ya apenas queda nada.
Quiere el director adentrarse en el terreno quizá prohibido al que siempre se niega la posibilidad de la palabra. Vivimos un tiempo extraño en el que la intimidad es, y cada vez más, mercancía; un producto con el único valor de la exhibición pública, que no púdica. Sin embargo, hay un asunto que aún se mantiene al margen. Morir tiene mala prensa. Y es raro. Al fin y al cabo, la muerte o mejor la consciencia de ella (que diría, con perdón, Heidegger) nos define como proyecto inacabado, como posibilidad, como deseo. De alguna manera, la sociedad moderna ha claudicado, en el consumo acelerado de lo inmediato, de cualquier reflexión con sentido sobre quizá la única certeza: pase lo que pase llegará un momento en que dejará de pasar. Es así.
Pues bien, sigue comentándonos Luis Martínez, tras su asistencia al Festival de San Sebastián, a ello se aplica “Truman” con una claridad en equilibrio siempre inestable con la justa emoción. Digamos que la película traspasa la línea del 'Cave canem' con el rigor, la precisión y la intensidad debida. Se trata de entrar en el delicado terreno de lo privado, de lo íntimo, sin mercadear con las emociones, sin ladrar. Importa el dolor punzante del mordisco, no el ruido del ladrido. 
El cine de Cesc Gay se alimenta básicamente de la palabra; del tumulto de las conversaciones echadas a rodar sobre la retina. Y más adentro. La cámara se mueve sobre los rostros de los personajes sólo pendiente de cada inflexión de la voz. La carga de la prueba siempre descansa en el trabajo de los actores. Y aquí lo que ofrece “Truman” es una intensa, trágica, divertida por momentos y siempre resplandeciente exhibición de unos intérpretes al límite de casi todo. Darín, más Darín que nunca.


sábado, 7 de noviembre de 2015

Mejor Película del Festival de Sitges 2015: The invitation, dirigida por Karyn Kusama.



“The invitation”, dirigida por Karyn Kusama, se ha alzado con el Premio a la Mejor Película en el Festival de Sitges 2015. En su palmarés, el jurado del festival, formado entre otros, por el actor Carlos Areces y el director Javier Caldera, se ha decantado por destacar, como mejor película, una correcta obra de género, capaz de jugar en buena medida con las expectativas del espectador.
“The invitation” cuenta la historia del reencuentro de un matrimonio y sus viejos amigos tras varios años de separación por la muerte de su hijo. En ese tiempo, ambos han cambiado mucho. Tanto, que el reencuentro está repleto de momentos equívocos y señales de peligro, y el desenlace -tremendo, dentro de la mejor tradición del cine de terror- no se solventa hasta las últimas escenas.
Con “The invitation” el jurado reconoce un trabajo competente pero moroso. Donde Karyn Kusawa, su directora, ofrece lo que el filme promete y un poco más. Esa se puede decir que ha sido la tónica del palmarés de este Sitges 2015, pues se repite en buena parte de los otros títulos reconocidos, decantados en su mayoría al juego de expectativas.
La 48 edición del Festival del veterano certamen catalán consagrado al terror y la fantasía, que el domingo 18 de octubre cerró sus puertas, ha reconocido con el Premio Especial del Jurado a “The final girls”, de Todd Strauss-Schulson, filme que también se lleva el premio de guión. Un sugerente ejercicio de cine dentro del cine, en el que la hija de una estrella del género de terror, cine de persecución y asesinatos por concretar, eso que en jerga cinematográfica se llama slasher, se ve envuelta más allá de lo deseable en el rodaje de una de las películas de su madre.
El premio para el Mejor Director se lo lleva Craig Zhaler por el imprevisible western “Born Tomahawk”. Un ejemplo de un género clásico como el oeste, con praderas de por medio, vaqueros e indios -y con el veterano Kurt Russell como protagonista- que, en este filme, acaba instalado en el terror. “Born Tomahawk” ha sido reconocido, además, con el Premio de la Crítica, denominado José Luis Guarner en memoria del que fuera respetado y querido crítico de cine de La Vanguardia por todo el colectivo crítico catalán.
El Premio para la Mejor Interpretación Femenina recae en la niña Pili Groyne, encargada del difícil papel de ser la hija de Dios en “Le tout nouveau testament”. Porque, en el filme del belga Jaco Van Dormael, Dios existe, efectivamente, y vive en Bruselas. Su hija, interpretada con convicción por Groyne en el simpático pero prolijo filme del belga Jaco Van Dormael, tiene voluntad de enmendar la plana a su todo poderoso progenitor. No como su hermano mayor.
El Premio para el Mejor Actor se lo lleva Joel Edgerton por la muy sutil y bien llevada “The gift”, una película dirigida por el propio Edgerton, actor australiano de larga trayectoria, que gira alrededor de la presencia amenazante de un extraño en la vida de una supuesta pareja feliz. El filme es mucho menos previsible de lo que cabe suponer y mucho más sutil, hasta dar un giro inesperado pero coherente. “The gift” resulta más sutil e imprevisible que “The invitation”, que ha sido reconocido con el premio mayor de este certamen.
Con su palmarés, Sitges 2015 obvia tanto las grandes producciones, de distribución asegurada, como las rarezas, que también han abundado. Y se centra en el reconocimiento de las obras dignas y por momentos sorprendentes. Como la citada “The gift”, una de la favorita de la crítica hasta el final.
¡Enhorabuena a los premiados!


viernes, 6 de noviembre de 2015

Adiós a Maureen O'Hara



La actriz irlandesa Maureen O'Hara, que ha pasado a la historia de Hollywood como una de las grandes estrellas de Edad de Oro del cine estadounidense, falleció el pasado sábado 24 de octubre en su casa de Boiuse, Idaho. Rodeada de su familia y al son de su melodía favorita, la banda sonora de "El hombre tranquilo / El hombre quieto / The Quiet Man", de John Ford, la actriz pelirroja de ojos verdes se despedía por causas naturales a los 95 años de edad. O'Hara deja como legado cultural una amplia carrera cinematográfica que servirá, según expresa la familia mediante un comunicado recogido en Irish Times, "como un ejemplo para la gente joven de todo el mundo, especialmente en Irlanda, para que trabaje duro y haga realidad sus sueños".

La actriz nació en la capital irlandesa el 17 de agosto de 1920 como Maureen FitzSimons, segunda de los seis hijos del matrimonio. La faceta artística de O'Hara le venía de herencia, pues su madre, Marguerita, se dedicaba al cante de ópera en contralto. Su padre, Charles, era agente de negocios y además copropietario de un equipo de fútbol: Maureen, aparte de mostrar grandes aptitudes para el cante y la danza, también era gran aficionada a los deportes, especialmente el fútbol. Sus hermanos -Peggy, Florrie, Charles, Margot y James- también se vieron sumergidos en el mundo artístico, pues la mayoría se dedicó al cante de ópera para después seguir los pasos de su hermana en las artes escénicas. La joven O'Hara no solo mostraba grandes dotes para el cante, sino que también estaba entusiasmada con la actuación, y cuando tan solo contaba con 14 años fue aceptada en el prestigioso Abbey Theater, el teatro nacional irlandés, donde estudió arte drámatico y canto. A pesar de que ella tenía muy clara su vocación, su madre la obligó a estudiar secretariado contable pues los progenitores de la actriz mostraban cierto rechazo por la actuación, aunque ella nunca llegó a ejercer esa profesión secundaria.

Su salto al estrellato se produjo a los 18 años, de la mano del personaje Eileen O'Shea en el musical "My Irish Molly", el único en el que apareció citada con el apellido FiztSimons. Fue en esta circunstancia cuando el productor Eric Pommer y el actor Charles Laughton, ambos socios en Mayflower Pictures, descubrieron el talento de la joven irlandesa, que a partir de ese momento pasó a llamarse Maureen O'Hara, un apellido más corto y llamativo que FiztSimons. El dúo actor-productor aventuró a la joven en la última película británica de Alfred Hitchcock, "La posada de Jamaica / Posada maldita / Jamaica Inn" (1939), tras la cual director y actriz encaminaron sus rumbos en la misma dirección: Hollywood.

Apadrinada por Laughton, su siguiente aparición en la gran pantalla fue en el film "Esmeralda, la zíngara / El jorobado de Notre Dame / The Hunchback of Notre Dame", en 1939 junto al propio Laughton. Su interpretación, que no recibió demasiadas buenas críticas, junto con su fuerte carácter, sensatez y decisión, fueron peculiaridades que resultaron muy llamativas para el público, así como su acusada belleza. Precisamente la llegada del cine a color le valió el apelativo de "reina del Technicolor" por el contraste que producía su cabellera pelirroja y sus ojos verdes. La actriz se codeó con grandes personalidades de la época, incluido John Ford, con quien llegó a rodar hasta cinco películas. La primera de ellas, "¡Qué verde era mi valle! / How Green Was My Valley" (1941), llegó a ganar cinco premios Oscar, y aunque a O'Hara no se la incluyó en la lista de candidatos, su poderosa actuación no pasó inadvertida: la Fox compró el contrato de la artista, hasta ese momento en manos de la RKO Pictures, una de las cinco grandes empresas de los años dorados del cine.

Maureen O'Hara
En la filmografía de la actriz se encuentran más de cincuenta películas, entre las que destacan "El cisne negro / The Black Swan" (1942), "De ilusión también se vive / Miracle on 34th Street" (1947), "La isla de los corsarios / Contra todas las banderas / Against All Flags" (1952), "El hombre tranquilo / El hombre quieto / The Quiet Man" (1952), "La pelirroja de Wyoming / The Redhead from Wyoming" (1953) o "Fiebre en la sangre / Los nueve hermanos / Spencer's Mountain" (1963), aparte de realizar también diferentes interpretaciones musicales en Broadway. A principios de los años 70 se produjeron sus últimas apariciones formales, pues la actriz decidió dedicarse a su matrimonio con Charles F. Blair Jr, propietario de una empresa de hidroaviones. Este compromiso, el tercero después del productor George H. Brown y el director Will Price, con quien O'Hara tuvo una hija que también trabaja en el mundo de Hollywood como modista, terminó en 1978 con la muerte del marido en un accidente aéreo. Tras este suceso, O'Hara se encargó de la administración de la empresa, convirtiéndose así en la primera mujer gerente de una línea aérea en Estados Unidos. 

Continuando con el artículo de Sonia R. Castellanos, Maureen O'Hara regresó a la pantalla pocas veces tras su retiro, la mayoría en producciones televisivas como "Un viaje al corazón / Cab to Canada" (1998) y "El último baile / The Last Dance" (2000). La de Maureen O'Hara fue una larga y prolífica carrera, salpicada de éxitos, logros y superación personal, rodeada de grandes amistades y personalidades de una de las mejores épocas del cine. Su trabajo fue reconocido en noviembre de 2014 con la entrega de un Oscar honorífico de la mano de Clint Wastwood y Liam Neeson. Un broche perfecto para poner el punto y final a la vida de la reina del Technicolor.

Maureen O'Hara durante la entrega de su Oscar Honorífico