Título original: Larry Crowne. Dirección: Tom Hanks. País: USA. Año: 2011. Duración: 98
min. Género: Comedia.
Guión: Tom Hanks, Nia Vardalos.
Fotografía:Philippe Rousselot. Música:James
Newton Howard. Montaje: Alan Cody. Diseño de producción: Victor Kempster. Vestuario: Albert Wolsky. Producción: Gary Goetzman, Tom Hanks.
Fecha del estreno: 30 Septiembre 2011
(España)
Reparto: Tom Hanks (Larry Crowne),
Julia Roberts (Mercedes Tainot), Bryan Cranston (Dean Tainot), Taraji P. Henson
(B’Ella), Wilmer Valderrama (Dell Gordo), Rob Riggle, Cedric the Entertainer
(Lamar), Gugu Mbatha-Raw (Talia), Rami Malek (Steve Dibiasi), Pam Grier
(Frances), Nia Vardalos (voz de Map Genie)..
Sinopsis:
Tras ser despedido de su
trabajo, Larry Crowne, un hombre de mediana edad, quiere darle un nuevo rumbo a
su vida. A pesar de tener graves deudas, decide volver a estudiar y se
matricula en la Universidad. Allí conoce a Mercedes Tainot, una atractiva
profesora de la que se enamora.
Comentarios:
Larry Crowne, firme
creyente en las bondades del sistema, acude a una reunión con sus superiores
totalmente convencido de que van a nombrarle empleado del mes. Lo que le espera
es el despido. Con su segundo largometraje como director, Tom Hanks, emblema
del buenrollismo de multisalas, introduce los nubarrones de la crisis
financiera en los códigos de aquello que los anglosajones denominan una
feel-good movie, una película bálsamo, una ficción para abrazar el lado
luminoso de la vida, para salir de la sala oscura como quien sale de la ducha.
La aparente paradoja se resuelve de manera consecuente. Larry Crowne parece una
inoportuna sobredosis de Prozac en un velatorio, una mala inyección de bótox en
la cola del paro.
Hanks ha coescrito el
guion junto a Nia Vardalos, que está aquí mucho menos en forma que en Mi gran boda griega (2002), incluso que
en la menor y demasiado subestimada Mi
vida en ruinas (2009). Solo Julia Roberts, en la piel de una profesora que
mira a su alumnado con la misma envenenada condescendencia con que la actriz
suele mirar a la prensa, aporta alguna estimulante arista a un conjunto regido
por un crispado, extemporáneo optimismo. (Jordi Costa)
Título original: Somewhere. Dirección: Sofia Coppola. País: USA. Año: 2010. Duración: 97
min. Género: Drama.
Guión: Sofia Coppola. Fotografía: Harris Savides. Música: Phoenix. Montaje: Sarah Flack. Diseño
de producción: Anne Ross. Vestuario:
Stacey Battat. Producción: G.
Mac Brown, Roman Coppola, Sofia Coppola.
León de Oro a la Mejor Película
en el Festival de Venecia 2010.
Fecha del estreno: 30 septiembre 2011
(España).
Reparto: Stephen Dorff (Johnny
Marco), Elle Fanning (Cleo), Michelle Monaghan (Rebecca), Laura Chiatti
(Sylvia), Chris Pontius (Sammy), Benicio del Toro, Amanda Anka (Marge), Ellie
Kemper (Claire).
Sinopsis:
Johnny Marco es un actor
de gran éxito cuya vida de excesos y lujo cambia por completo cuando, sin
previo aviso, se presenta su hija de once años, fruto de un matrimonio
fracasado. Johnny es una estrella de cine que vive en un lujoso hotel de
Hollywood, conduce un ferrari y sale con bellas mujeres sin comprometerse con
ninguna.
Comentarios:
La potente obra de Sofia
Coppola tiene un núcleo rector, cuya exposición es radicalizada al máximo en Somewhere. Y es que todas las criaturas
de su mundo, las cuales hasta ahora siempre habían sido mujeres, están
caracterizadas por un profundo sentimiento de alienación. Las hijas cruelmente
apresadas por un conservadurismo patológico de sus padres en la perturbadora Las vírgenes suicidas (The virgin
suicides, 1999), la chica ignorada por su novio y perdida en la inmensa
metrópoli rebosante de estímulos de Lost
in translation (2003), o la reina encerrada en su palacio, embriagada con
excesos fastuosos de opulencia y derroche de María Antonieta (Marie-Antoinette, 2006). Johnny (Stephen Dorf),
nuestro protagonista, es actor, y aparece hermanado por el mismo estado vital.
Aquí ese sentimiento se corporeiza mediante el vacío existencial, pero sin
ningún atisbo de náusea sartriana, precisamente por la decidida renuncia a
recurrir a un psicologismo explicativo que permita hacer legibles los
sentimientos de los personajes. No es existencia angustiosa, o al menos, nunca
es visible para el espectador, pero es la planificación visual y la economía
máxima de gestos la que somatiza el carácter hueco del personaje, el cual, por
supuesto, no denota ningún estado placentero.
A diferencia de sus
anteriores incursiones, donde el tratamiento pop y colorista entraba en
penetrante confrontación con la desubicación y el desarraigo de sus personajes,
en Somewhere, los oropeles de la fama
son desnudados bajo la más aséptica de las miradas. Una perspectiva
documentalista drástica que aleja cualquier sospecha de complacencia, supongo
que como respuesta a los ataques (injustificados) que recibió conMaría
Antonieta. De hecho, es fácil caer en la tentación de calificarla como obra
menor, precisamente por su total aspecto de film deshabitado, pero estamos ante
un cambio de registro en las antípodas de sus anteriores trabajos, donde saber
encontrar lecturas visuales desde la inanidad más absoluta, tanto la del film
como la de la vida de Johnny. El tratamiento, la puesta en escena, la duración
de los planos (lejos del tempo narrativo típicamente norteamericano) y la
perspectiva desde la que filma a sus seres están plenamente fusionados con la
opaca interioridad del personaje. Incluso se atreve a sustentar el film a
través de un pretexto argumental mínimo y trillado. A travésdel contacto con su hija, con la que apenas
tiene trato, toma conciencia de su estado aletargado. Esa aparente falta de
importancia dramática refuerza con creces la sensación de hastío, por caminos
menos evidentes de los acostumbrados. Porque la falta de acontecimientos, o
dejar la cámara grabando situaciones que son carne de elipsis, permite a Sofia
Coppola trazar su sendero para impresionar el vacío metafísico que recorre el
film. Un ejemplo, el plano secuencia en el que vemos cómo los operadores de
efectos especiales le aplican un molde, borrando su rostro bajo una amorfa capa
de yeso, hasta dejarlo solo, totalmente aislado. Una secuencia, sencilla en su
concepción y limpia en su escritura, que hubiese caído en la sala de montaje en
cualquier otro film más convencional, describe, desde la ausencia de signos, lo
absurdo de la vida de Johnny, donde el actor que lo interpreta casi es un
maniquí. Porque discretos detalles nos atestiguan de qué manera vive de
prestado. Por ejemplo, cuando llega a su habitación de hotel (por supuesto, esa
es su vivienda, el epítome máximo de la despersonalización), se encuentra una
fiesta, en la que él permanece totalmente ajeno de ella, cuando se supone que
debería ser el anfitrión. O cómo cada día es despertado para recordarle sus
obligaciones promocionales.
Es tal su concisión que
la primera secuencia inicial condensa el film y resume todo lo que hasta ahora
hemos comentado. Un plano secuencia con cámara fija, en vista panorámica, filma
una planicie sesgada en primer término por una carretera, que se adentra por el
vector de la profundidad de campo, pero que el marco del plano no nos permite
ver el recorrido completo. Un deportivo entra por el lado izquierdo y sigue por
la carretera, entendemos que circular, hasta parecer de nuevo por donde había
entrado. Sólo oímos el ruido de motor, que es el que nos hace seguir el coche
cuando no lo vemos. Así varias vueltas hasta que para delante de nosotros y
Johnny sale para quedarse impávido mirándonos. Una significación oblicua desde
la claridad expositiva más absoluta, pero que escapa con sabiduría del
academicismo.
Así pues, no es una
película para todo tipo de público, pero tampoco es árida. Su aparente falta de
sustancia, donde el qué y el cómo reciben un completo grado cero, pueden
conducir a infravalorarla, si no se aplica una atenta mirada, dispuesta a
interrogarse sobre esa ambigua visión apática y desapasionada del engranaje
dramático. Su falta de énfasis, su nula intención de deslumbrar, sino de
resguardarse y concentrarse en un pequeño espacio íntimo, el que se crea entre
padre e hija, desde la más corriente de la cotidianeidades -lejos queda el
glamour de las súper estrellas de Hollywood-, consigue demostrarnos que Sofia
Coppola ya es una realizadora mayor. Para aquellos que la criticaron por su
artificialidad y pretenciosidad de María
Antonieta ya tienen su respuesta. (Manu Argüelles)
Los académicos del cine español ya han decidido. Esta semana anunciaron qué película española competirá en los Oscar y en los Ariel mexicanos. La gran favorita era 'La piel que habito' de Pedro Almodóvar. Pero los académicos se decantaron por Agustí Villaronga y su 'Pa negre', que vuelve a la vida con esta confirmación y se convierte en la primera película en catalán que vaya a Los Ángeles. Por el contrario, Almodóvar se queda una vez más sin poder pelear por la estatuilla a mejor película de habla no inglesa. Su última participación fue con 'Todo sobre mi madre', en 1999.
Durante el anuncio, Isona Passola no pudo esconder su alegría. La productora de la película fue la voz de Agustí Villaronga en Madrid. El director mallorquín se encontraba en Gerona preparando 'Una carta para Evita', su nuevo proyecto para televisión. No quiso saber nada de acudir a la sede de la Academia de Cine para saber si era la candidata a los Oscar y a los Ariel. «Es una gran noticia que la película sea en catalán porque la piel de toro manda al mundo un mensaje de diversidad. Solo los malignos pueden ver algo negativo», apuntó.
Esta apertura comenzó en San Sebastián, cuando se presentó hace justo un año en el festival de cine y recibió unas críticas favorables. Tan contento estaba Villaronga que se atrevió con un vaticinio. «¿Te imaginas que vayamos a los Oscar?», le preguntó por sorpresa a Passola. «Soy muy mitómano y me encantaría pisar la alfombra roja», comentó tras saber que su película había hecho doblete. Después del Zinemaldia y de la Concha de Plata para Nora Navas la película comenzó a funcionar en taquilla. «Era el boca oreja el que nos abrió las salas», confesó Passola. Hasta los premios Gaudí, que otorga la Academia catalana de cine, la película había recaudado 600.000 euros. Con los trece premios que se llevó, subió a un millón. Pero el espaldarazo final fueron los Goya.
Los nueve Goyas se tradujeron en una taquilla de 2,6 millones. Y ahora ya ronda los tres millones, a la espera de lo que ocurra en el mercado internacional. La cinta está en estos momentos en 40 cines de Francia «cumpliendo los objetivos» y también se ha estrenado en Japón y China. En Barcelona y Madrid, se volverá a poner en cuatro cines.
Passola está convencida que la película puede enganchar a los académicos de Hollywood porque «los sentimientos de humillación y de humanidad de 'Pa negre'» son comunes para todo el mundo. Además, la productora no escondió que la presencia de dos niños (Francesc Colomer y Marina Comas) como protagonistas puede ayudar a convencer de las bondades de Pa negre. «Cuando pasamos la película en Toronto y Nueva York, sus interpretaciones gustaron mucho», señaló. Además, este gancho infantil se repitió hace unos días en Japón. Colomer se fue con su padre a Tokio para defender la película y los japoneses «se quedaron prendados» de él y de la película.
Francesc Colomer y Marina Comas
Entre octubre y diciembre, los miembros de la institución estadounidense verán los films en lengua no inglesa y seleccionarán nueve finalistas. Después, entre el 22 y el 24 de enero, dos comités en Nueva York y Los Ángeles elegirán las cinco finalistas que pelearán por el Osca el 26 de febrero de 2012.
La ceremonia de entrega de premios que conducirá el cómico Eddie Murphy tendrá lugar el 26 de febrero de 2012.