sábado, 18 de junio de 2016

Mi hija, mi hermana (Thomas Bidegain, 2015)

 

Título original: Les cowboys. Dirección: Thomas Bidegain. País: Francia. Año: 2015. Duración: 100 min. Género: Drama.  

Guión: Thomas Bidegain, Noé Debré. Fotografía: Arnaud Potier. Música: Raphael Haroche. Producción: Les Productions du Trésor, La Fabrique Films, Lunanime.

4 nominaciones a los Premios César 2015.

Estreno en España: 17 Junio 2016

 

Reparto: François Damiens, Finnegan Oldfield, Agathe Dronne, Ellora Torchia, John C. Reilly, Antoine Chappey, Maxim Driesen, Jean-Louis Coullo'ch, Gilles Treton, Francis Leplay, Djemel Barek, Mounir Margoum, Leïla Saadali, Laure Calamy, Antoine Régent, Antonia Campbell-Hughes, Iliana Zabeth.

 

Sinopsis:

En una inmensa pradera, al este de Francia, se reúne un grupo de amantes del estilo de vida country del lejano oeste americano. Alain baila con su hija Kelly, de 16 años, mientras su esposa y Kid, su hijo pequeño, los miran. Ese mismo día Kelly desaparece, y Alain la busca desesperadamente, recorriendo lugares siniestros e inquietantes. Sólo cuenta con la ayuda de Kid, dispuestos ambos a entregarse en cuerpo y alma a una misión que parece interminable.

 

Comentarios:

Hay que ser muy osado para acercarse al mito de Centauros del desierto. No para componer un remake ni mucho menos un plagio, sino una relectura: una película auténticamente nueva que, mirando de frente la premisa argumental de la obra maestra de John Ford y alcanzando buena parte de sus subtextos, ofrezca absoluta contemporaneidad con una de las claves de nuestro tiempo, el yihadismo. El atrevido es un director novel, pero no un cualquiera: el francés Thomas Bidegain, guionista de las películas de Jacques Audiard Un profeta, De óxido y hueso y Deephan, y de la magnífica Perder la razón, de Joachim Lafosse. Y la apuesta es apasionante en el fondo y bellísima en la forma.

La niña blanca raptada por los indios es esta vez una francesa huida de su casa junto a un musulmán radicalizado. Lo estamos viendo cada día. Desde Londres o desde Melilla. Chicas que huyen de sus hogares occidentales para hacer la yihad. La fina línea que a veces separa, además en relativo poco tiempo, a una adolescente encerrada en su cuarto oscuro de casa, puerta a cal y canto, secretos en el armario de su mente, donde internet y la mensajería moderna son un misterio cotidiano, de una escapada esquiva y absolutamente sorprendente para sus tolerantes y despistados padres. Bidegain, con buen criterio, comienza su odisea (el mito griego ya estaba en Ford) sin mostrar a la joven. Y se adentra en la búsqueda, la de un padre con los modos y maneras del Ethan Edwards del clásico: lleno de prejuicios y de ira, contradictorio, razonablemente humano.

De excelentes fotografía y diseño sonoro, Mi hija, mi hermana (Les cowboys, en el original francés) destaca también por el tratamiento de las elipsis. Cuando, tras un hermoso fundido a negro, se oye "eres el francés que estuvo en Yemen el año pasado", y aún pensabas que habían pasado un par de días desde la desaparición, sabes que detrás del recurso elíptico hay un narrador con mayúsculas. Bidegain, simbología del western a cuestas, se adentra en los hostiles ambientes del yihadismo. En Siria o Irak, pero también en Ámsterdam, Amberes o Bruselas. Y articula una gran película de silencios y de rostros, de amargura y de dolor contemporáneos. (Javier Ocaña)

Recomendada.




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