miércoles, 13 de marzo de 2019

Breve Historia del Striptease en el Cine


La palabra striptease proviene, del inglés strip (desnudar) + tease (engañar), es un baile sensual en el que la persona ejecutante se va quitando la ropa de forma lenta y sensualmente, dice la leyenda que nació en el siglo III a.C. entre los sumerios, aunque de esto no hay ninguna confirmación. En este baile la lentitud al desnudarse es fundamental para provocar de forma progresiva el deseo de una mayor exhibición, por ello los que se desnudan suelen llevar varias capas de ropa de las que se van desprendiendo de forma lenta, jugando a mantener la ropa que se va quitando, o las manos, delante de las partes de cuerpo que van quedando desnudas, lo importante está más en el acto de desnudarse lentamente y con movimientos sensuales sugerentes, que en el hecho de estar desnudo. Puede realizarse en forma de espectáculo para multitud de espectadores o de forma privada como juego erótico. En su forma de espectáculo se suele realizar en clubes nocturnos y es fundamental el acompañamiento de un vestuario llamativo y sugerente, la música y la iluminación.

Como no podía ser de otra manera el cine ha recogido también la idea del striptease y la ha incorporado a sus historias prácticamente desde sus inicios. En el año 1896 se rodó Le Coucher de la Mariée (La hora de dormir de la novia) que es considerada la pionera del género de la pornografía, fue una película dirigida por Albert Kirchner y estrenada en 1903, presenta el primer striptease en la historia del cine realizado durante una escena en el baño, en la que se observa el juego precoital. Duraba 7 minutos, pero solo se conserva parcialmente. 


En 1901 se rodó Trapeze Disrobing Act película de la compañía de Thomas A. Edison en la que una artista de circo A. Charmion se va quitando la ropa lentamente en un trapecio. He encontrado también una peliculita de la compañía Pathe titulada Mademoiselle Strip-tease de 12,35 minutos publicada en 1950 y que recoge varias escenas de striptease de los primeros años del cine (etiquetada solo para adultos).

 

Hay todo tipo de stripteases en el cine, divertidos, sexys, hablados, bailados, femeninos, integrales, míticos, masculinos... los hay para todos los gustos. Daremos un repaso a algunos de los más reconocidos clasificándolos en femeninos y en masculinos y cada uno de ellos en stripteases públicos o privados.

Strepteases femeninos

Son los más frecuentemente filmados y habitualmente la forma más frecuente de verlos en el cine es en su faceta de espectáculo público, chicas que se desnudan en un escenario por dinero, variando los motivos, siendo los más frecuentes huir de la mafia, rescatar a sus hijos, querer ser una actriz famosa o simplemente poder comer. Los escenarios han cambiado con los años, así antes de los años 90 solían ser escenarios teatrales mas o menos elegantes, como podemos ver en Deshojando la margarita comedia francesa de 1956 en la que Brigitte Bardot muy avergonzada participa en un concurso de striptease, en Viva María de Louis Malle del año 1965 tambien protagonizada por Brigitte Bardot y Jeanne Moreau que realizan un striptease doble. Hemos podido ver tambien en un elegante escenario a Natalie Wood en la secuencia final de la película Gipsy de 1962.


En los años 80 ya las salas no son teatros sino clubes nocturnos en su mayoría, así vemos a Suzanna Willis en El Club de los Monstruos de 1980,  la primera que he localizado bailando en una barra y a Jennifer Beals en Flashdance de 1983, con la famosa escena del agua que le cae al finalizar el baile. 


En los años 90 hay dos películas imprescindibles al hablar de striptease en el cine que son Showgirls de 1995 protagonizada por Elizabeth Berkley y Striptease de 1996 protagonizada por Demi Moore. En ambas las protagonistas son chicas dedicadas al striptease bailando en la barra por diferentes motivos, la primera de ellas es la única que lo hace por que le apetece este trabajo y disfruta con él y la segunda para rescatar a su hija de unos mafiosos. 


Siguen las películas de stripers en los años 2000, sin que ninguna de ellas aporte nada de interés en general a la historia del cine, y con historias más o menos comunes y reiterativas, así podemos ver a Daryl Hannah en “Dancing at the Blue Iguana” del año 2000, a Rebecca Romijn en Femme Fatale del año 2002, a Jessica Alba en  Sin City  del 2005, a Penélope Cruz en Alta sociedad del año 2005, a Lindsay Lohan  en Sé quién me mató del 2007, a Marisa Tomei en The Wrestler del año 2008, a Jessica Biel en Powder Blue del año 2009, a Olivia Wilde en Butter del año 2012 y a Jenifer Ariston en We're the Millers del año 2013. De todas ellas quizás destacaría por la intensidad y el erotismo que se consigue a Rebecca Romijn en Femme Fatale.

 

Aunque menos, tambien hay películas españolas en las que hay stripteases públicos, comento por sorprendente y muy característica de los años del destape en España el baile que se marcan Jenny LLada y Andrés Pajares en Los chulos de 1981, comedia banal, con un humor chusquero, que abusa del estereotipo, pero representa muy bien una época de nuestro país.

Mas interesantes me han resultado las películas que representan stripteases privados como juegos eróticos. Entre ellas yo destacaría Barbarella,  película de ciencia ficción de 1968 en la que Jane Fonda hace un striptease que es tan privado como que no está dirigido a nadie, solo a ella misma o a todo el cosmos en sí, la secuencia del striptease aparece en los títulos de crédito iniciales y en ella observamos a la protagonista vestida de astronauta y como va quitándose el traje (casco incluido) en gravedad cero, muy sugerente. 


En 1966 Woody Allen consiguió introducir un striptease en una de sus películas Lily la tigresa, la stripper es China Lee, legendaria conejita del imperio Playboy y amiga del director. Esta escena de striptease no tiene mucha congruencia con la historia, pero en palabras de Allen “quería meter un striptease en esta película, pero no tenía claro dónde”

 

Sin duda el gran mito del striptease en el cine es Nueve semanas y media, en el año 1986 dirigida por Adrian Lyne, en ella se retrata un retorcido juego y una intensa historia de amor entre dos adultos,  en la que se insinúa más que se muestra. Una de sus escenas es un striptease que Kim Basinger le hace a Mickey Rourke al ritmo de la canción de Joe Cocker  You can leave your hat on” y que dura 4 minutos, que se ha convertido en un himno del erotismo.   


Otro striptease interesante, esta vez en una película de acción es el que realiza Jamie Lee Curtis en Mentiras arriesgadas de 1994, actuando para un peligroso espia-terrorista mundial, que sin ella saberlo resulta ser su marido, trepidante película y gran actuación de Jamie. 


Dentro de las peliculas españolas destacaria una película de striptease privado que es Lucía y el sexo del año 2006 dirigida por Julio Medem, en ella Paz Vega rememora aspectos de la relación con su novio que ha fallecido, entre ellos un striptease. Por valorar el trabajo de los directores de cortometrajes tambien incluyo en esta breve recopilación un corto español llamado Striptease de Juan Carlevaris e interpretado por Manuela Burló, son 9 intensos minutos de plano subjetivo de una historia cotidiana, que consigue sorprendernos cuando desnudarse puede ser bastante complicado.





Strepteases masculinos

En general los stripteases masculinos en el cine han sido mas tardíos, y generalmente de ámbito público en espectáculos, sobretodo todo utilizados en las despedidas de solteras. El primero que he encontrado es del año 1977 en la película El castañazo, en la que hay un espectacular striptease de Michael Ontkean, que lo hace patinando. En Dinero caído del cielo, película musical del año 1981 ambientada en los años de la depresión americana, Christopher Walken hace un striptease parcial en una escena ambientada como en una especie de sueño. Del año 1983 es Las locas peripecias de un señor mamá, en la que Michael Keaton se desnudan quitándose una especia de traje de astronauta. The Chippendales Murder del año 2000, relata la verdadera historia de la mejor compañía de stripers y de Steve Banjerlee, un americano de origen indio que montó un club de striptease masculino cuando éstos no existían.


Pero es sin duda Full Monty del año 1997 el mejor exponente del striptease masculino, en esta película protagonizada por un grupo de parados que deciden organizar un espectáculo de striptease en su pueblo, llevados por la desesperación de no encontrar trabajo ahondando en esa idea que lleva a las personas a exhibirse por dinero.




Como originalidad Sam Mendes introdujo una escena de striptease masculino en el contexto de un grupo de militares en la guerra del golfo celebrando la navidad, en Jarhead del año 2005 podemos ver a Jake Gyllenhal cubierto solo con gorros de Papá Noel. 


En las despedidas de soltera hemos podido ver en el año 2009 a Ryan Reynolds haciendo de stripper con Sandra Bullock de novia en el escenario, en la película La proposición, película y escena completamente insulsas y tambien en Despedida de soltera del año 2012 podemos ver escenas de striptease completamente banales y prescindibles. Siguiendo la estela de Magic Mike, en 2015 se rodó una versión negra, con la misma excusa argumental, pero con todos los strippers negros, se llama Chocolate City y recrea la incorporación de un estudiante universitario a un espectáculo de striptease masculino.

Hay un striptease masculino privado muy simpático y muy cortito, que encontramos en una película banal, pero la escena interpretada por Gerard Butler en Postdata: te quiero del año 2007 es simpática y probablemente lo mejor de la película.



Esta es una pequeña selección  de como el striptease ha quedado reflejado en el cine, sin duda no están todos los que son, pero desde luego si son todos los que están.


Visita guiada la exposición "Los dioses del Prado" en Caixa Forum Sevilla







  













 



martes, 12 de marzo de 2019

Mula (Clint Eastwood, 2018)


Título original: The Mule. Dirección: Clint Eastwood. País: USA. Año: 2018. Duración: 116 min. Género: Drama.  
Joel Cox (Montaje), Yves Belanger (Fotografía), Nick Schenk, Sam Dolnick (Guión), Arturo Sandoval (Música), Clint Eastwood, Dan Friedkin, Jessica Meier, Tim Moore, Kristina Rivera, Bradley Thomas (Producción).
Estreno en Sevilla: 8 Marzo 2019.

Reparto:
Bradley Cooper (Colin Bates), Clint Eastwood (Earl Stone), Taissa Farmiga (Ginny), Andy Garcia (Laton), Michael Peña, Laurence Fishburne (Agente especial), Dianne Wiest (Mary), Clifton Collins Jr (Gustavo), Noel Gugliemi (Bald Rob), Victor Rasuk (Rico).

Sinopsis:
Earl Stone es un hombre de unos 80 años solo y arruinado que se enfrenta a la ejecución hipotecaria de su negocio y al que ofrecen un trabajo en el que sólo tiene que conducir. Pero sin saberlo, Earl acaba de convertirse en un correo de drogas para un cártel mexicano. Earl lo hace tan bien, que su carga aumenta exponencialmente y se le asigna un controlador. Pero ese controlador no es el único que vigila a Earl. La nueva y misteriosa mula de la droga también ha llegado al radar de Colin Bates, un agente de la DEA. Y aunque sus problemas de dinero han desaparecido, los errores del pasado de Earl vuelven a la carga. No está claro si tendrá tiempo para corregir esos errores antes de que los agentes de la ley, o los sicarios del cártel, lo atrapen.

Fotograma de "Mula"

Comentarios:
A Clint Eastwood hay que quererle como es: tan salvajemente incorrecto (quizá sólo reaccionario) como lúcido en la puntual descripción de las contradicciones de sus héroes. En “Mula” se coloca ante el espejo y allí le vemos reflejado, en el centro mismo de su laberinto. La historia real de un viejo al que la casualidad le lleva a convertirse en aliado de narcotraficantes (transporta droga sin que nadie pueda sospechar de él: un hombre blanco, viejo y republicano) le sirve a la vez para retratar los más turbios rincones de la sociedad racista que habita y, en un alarde de cinismo, no diremos justificarla, pero casi.
De nuevo, con la ayuda del guionista de “Gran Torino”, la película habita toda ella el corazón de un hombre que al final de su vida tiene que enfrentarse a la certeza de todos sus errores. Que son muchos e imperdonables. En un tono tan cerca de una comedia grave como de la más ridícula de las tragedias, la película avanza consciente de que no habla tanto de un personaje como de un mito. Y ese titán es él mismo, el propio Eastwood disfrazado de Jimmy Markum (Mystic River) o William Munny (Sin perdón). Borges imaginaba la vida de un rey condenado al desierto por su afrenta al mismo Dios de construir el más intrincado de los laberintos, el más perfecto de los espejos. Un desierto es, en efecto, un laberinto sin trampa, sin más misterio que el silencio, primero, y la muerte, después. Y ¿qué es la muerte sino el punto más alejado de la vida y, por ello, el centro de ella? Y ahí, este Eastwood en una despedida que es, a la vez, bello y cruel reencuentro. (Luis Martínez)
Recomendada.


lunes, 11 de marzo de 2019

Adiós a André Previn


El músico André Previn, compositor y director de orquesta ganador de cuatro premios Oscar, falleció el pasado 28 de febrero de 2019, en Nueva York a los 89 años de edad, según confirmó al diario The New York Times su representante, Linda Petrikova. Previn murió en su residencia de Manhattan, aunque no se ha explicado la causa exacta.

El compositor trabajó en docenas de películas, y por su labor mereció la estatuilla de Hollywood por “Gigi” (1958), “Porgy y Bess” (1959), “Irma la dulce” (1963) y “My Fair Lady” (1964). Además, mantiene el récord de haber recibido el mayor número de nominaciones a los Oscar en un año, cuando en 1961 se destacó su trabajo musical en “El fuego y la palabra” y “Suena el teléfono”, y su canción “Faraway Part of Town” de la comedia “Pepe”. En total fue 11 veces candidato al Oscar -la última por su trabajo en “Jesucristo Supertar”- y grabó más 500 álbumes.

Nacido el 6 de abril de 1929 en Berlín, con el nombre de Andreas Ludwig Priwin, Previn ingresó en el Conservatorio de Berlín a los 6 años de edad, después de que sus padres descubrieran su talento. Además estudió un año en París en 1938, cuando su familia huyó del régimen nazi, tras lo que se trasladaron a Los Ángeles (EE.UU.) en 1939, ya que allí residía su tío abuelo Charles Previn, director musical en Universal Studios. El padre de André Previn, abogado y juez en Alemania, trabajó en EE.UU. como profesor de piano -no dominaba el inglés-, y su hijo espabiló para ayudar a la familia. Se convirtieron en ciudadanos estadounidenses en 1943. Previn empezó en MGM, en 1946, cuando un ejecutivo de la major se dio cuenta de su capacidad musical al oír sus arreglos en una radio local. Durante años -su nombre aparece por primera vez en “Corrientes ocultas” (1946), de Vincente Minelli- trabajó en el departamento musical de la Metro Goldwyn Mayer, que dirigía Arthur Freed. Para el cine grabó o adaptó música en medio centenar de bandas sonoras para películas como “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”, “Gigi”, “Conspiración de silencio”, “Siempre hace buen tiempo” y un puñado de las obras maestras de Billy Wilder.

Pese a su lucrativa carrera profesional en Hollywood, el músico decidió en los años sesenta abandonar el estudio, y volcarse en su pasión por el jazz, el piano y la música clásica, lo que le llevó a dirigir la Orquesta Sinfónica de Houston en 1967 y, al año siguiente, la Orquesta Sinfónica de Londres, una institución que dijo en un comunicado estar "profundamente entristecidos" por su muerte. "André Previn es una parte inmensamente importante de la Orquesta Sinfónica de Londres", dijo su directora, Kathryn McDowell, que destacó su capacidad de llegar a nuevos sectores del público a través de la televisión. Según Previn, en la MGM sabía que tenía trabajo y que cobraría, aunque nunca podría desarrollar su ambición musical. El eclecticismo de Previn le llevó a que fuera descrito como uno de los mejores y más completos músicos del siglo XX, y a actuar junto a estrellas del jazz como Ella Fitzgerald, además de componer musicales, piezas de orquesta, dos óperas y varios conciertos para su quinta y última esposa, la violinista Anne-Sophie Mutter. Grabó con artistas como Shorty Roberts, Russ Freeman, Benny Carter, Dinah Shore o Doris Day.

Ese talento para todo tipo de músicas de Previn queda claro en los diez Grammy que ganó: cinco por grabaciones de música clásica, dos por jazz, dos por bandas sonoras y un último por un disco, “Like Young”, con canciones que contenían en sus títulos las palabras young o youth. Previn también compuso dos óperas: “Un tranvía llamado deseo” (1995) y “Breve encuentro” (2009). Fue además candidato a un Tony y a seis Grammy.

Previn se casó cinco veces. Una de sus ex esposas, la también compositora y cantante Dory Previn, tomó cumplida venganza de los amoríos de su marido con una actriz, y se vengó en la canción Beware of Young Girls. Esa actriz fue la tercera esposa de Previn, Mia Farrow, de la que se divorció en 1979. Ambos tuvieron en común tres hijos y adoptaron a otros tres, entre ellas Soon-Yi Previn, que acabaría emparejándose con Woody Allen. (Gregorio Belinchón)



Nos quedamos con “I Never Was You”, una canción que forma parte de un musical escrito por el compositor alemán Kurt Weill. Aquí, podemos escucharla cantada por la soprano Kiri Te Kanawa y al piano, André Previn, quien interpreta una versión personal del acompañamiento. La interpretación es sublime; Kiri Te Kanawa canta con una voz dulce y serena, suavísimo, el pequeño crescendo que hace no abandona, no sobrepasa el dolce continuo con el que canta esta canción. Previn toca como sólo un gran músico es capaz de hacerlo: haciendo notar su presencia de un modo desapercibido. La compenetración entre ambos es íntima; no se sabe quién no quiere tapar a quién. Recuerda aquellas palabras de Kleiber: «deje entrar primero a quien tiene al lado». La canción es una de las más bonitas de este mundo.


domingo, 10 de marzo de 2019

Las herederas (Marcelo Martinessi, 2018)


Título original: Las herederas. Dirección: Marcelo Martinessi. País: Paraguay. Año: 2018. Duración: 97 min. Género: Drama.  
Fernando Epstein (Montaje), Luis Armando Arteaga (Fotografía), Marcelo Martinessi (Guión), La Babosa Cine, Pandora Film, Mutante Cine, Norsk Filmproduksjon A/S, Esquina Filmes, Sebastian Peña Escobar, Marcelo Martinessi (Producción), Daniel Turini, Fernando Henna, Rafael Álvarez (Sonido), Tania Simbron (Vestuario), Carlo Spatuzza (Dirección Artística).
Premio FIPRESCI y Premio a la Mejor Actriz (Ana Brun) en el Festival de Berlín 2018.
Estreno en Sevilla: 8 Marzo 2019.

Reparto:
Ana Brun, Margarita Irun, Ana Ivanova (Angy), Nilda Gonzalez (Pati), Maria Martins (Pituca), Alicia Guerra (Carmela).

Sinopsis:
Asunción, Paraguay. La relación de pareja entre Chela y Chiquita se está deteriorando. Sobre todo desde que, para enfrentar su difícil situación económica, comenzaron a vender sus bienes heredados. Cuando Chiquita, la más dinámica de las dos, va a la cárcel acusada de fraude, Chela se ve obligada a abandonar la comodidad de su existencia pequeño-burguesa y empieza una especie de ‘servicio de taxi’, con su propio automóvil principalmente para un grupo de ancianas. Fortuitamente conoce a Angy – hija de una de sus clientas - una mujer más joven y muy extrovertida. Junto con su repentino trabajo, esta nueva relación va a afectar profundamente la vida de Chela provocándole una revolución interna.

Fotograma de "La herederas"

Comentarios:
La ópera prima de Marcelo Martinessi es el preciso estudio psicológico de una relación que, aunque sólida, se ha estancado en la rutina: la de dos mujeres maduras, una enérgica y resoluta y la otra tendente a la pasividad y el ensimismamiento. Sorprendentemente, la película elige poner el foco en esta última.
Una vez que Chiquita (Margarita Irun) ha ingresado en la cárcel por un delito de fraude, Chela (Ana Brun) se ve obligada a lidiar con la soledad y con unos problemas económicos que amenazan su estilo de vida de clase alta, y a contemplar cómo su mundo es desmantelado a medida que pinturas y cuberterías que han pertenecido a su familia son vendidas. Desde el principio queda claro que es ella quien realmente vive en una prisión, tras los barrotes mentales que ella misma ha construido y que su compañera ha contribuido a reforzar. A su edad, está demasiado atada a sus hábitos como para asumir ni un cambio tan dramático ni, por supuesto, la nueva forma que su existencia está a punto de tomar.
En todo caso, “Las herederas” no habla tanto del final de una forma de vida como de un complejo renacer; para Chela, después de todo, perder los muebles y la dignidad y hasta las certezas sentimentales acaba siendo menos un trauma que una verdadera liberación. Martinessi en ningún momento subraya esta transformación, sino que permite que suceda a la manera de una confusa suma de circunstancias, elecciones, casualidades y accidentes. Y de esa manera, casi de forma milagrosa, logra que al final de la película hayamos ido conociendo a su heroína al mismo tiempo que ella se conocía a sí misma, y que en el proceso hayamos sido sutilmente enfrentados a algunas lacras –las disfunciones administrativas, las desigualdades de clase, las condiciones de vida de las reclusas– que afectan a la sociedad paraguaya. (Nando Salvá)
Recomendada.