jueves, 6 de diciembre de 2018

Durante la tormenta (Oriol Paulo, 2018)


Título original: Durante la tormenta. Dirección: Oriol Paulo. País: España. Año: 2018. Duración: 128 min. Género: Thriller, Ciencia-Ficción.
Jaume Marti (Montaje), Xavi Gimenez (Fotografía), Oriol Paulo, Lara Sendim (Guión), Fernando Velazquez (Música), Mercedes Gamero, Eneko Lizarraga Arratibel, Mikel Lejarza, Jesus Ulled Nadal, Jaime Romero (Producción), Anna Aguilà (Vestuario), Jaime Anduiza (Dirección Artística), Eva Leira, Yolanda Serrano (Casting).
Estreno en Sevilla: 30 Noviembre 2018.

Reparto: Adriana Ugarte (Vera Roy), Chino Darin (Inspector Leyra), Javier Gutierrez (Ángel Prieto), Nora Navas, Álvaro Morte (David Ortiz), Miquel Fernandez, Mima Riera, Francesc Orella, Albert Perez, Clara Segura, Silvia Alonso, Aina Clotet.

Sinopsis:
Una interferencia entre dos tiempos provoca que Vera, una madre felizmente casada, salve la vida de un chico que vivió en su casa 25 años antes. Pero las consecuencias de su buena acción provocan una reacción en cadena que hace que despierte en una nueva realidad dónde su hija nunca ha nacido.

Fotograma de "Durante la tormenta"

Comentarios:
El mejor antídoto para el extendido dicho de que “todos los chinos son iguales” es una película de Oriol Paulo que más que probablemente demuestre que para los chinos todos los españoles también somos iguales. De otro modo es complicado entender el sorprendente éxito, magnífico para la industria española, de “Contratiempo” en el país asiático: casi 25 millones de euros de recaudación, a pesar de que cualquiera al que le suene, aunque sea un poco, la cara de Ana Wagener, o sea medianamente fisonomista, quedaba patidifuso ante el risible intento de Paulo por dejar boquiabierto al personal con la resolución de la historia.
Pero lo cierto es que había gente que se lo tragaba, sobre todo en China, y lo bueno es que Paulo tiene nueva película en muy poco tiempo, que “Durante la tormenta” es la mejor de su carrera, manteniéndose fiel a sus esencias pero ajustándolas un tanto, y que aunque vuelva a incidir en una sorpresa en el desenlace que quizá también se vea venir, no importa en absoluto porque es consecuente con lo que está contando y porque además, en un ejercicio de puesta en escena que le honra, la va adelantando con la pura dramaturgia cinematográfica.
Como ya hiciera en “El cuerpo” (2012) y “Contratiempo” (2016), Paulo compone un thriller comercial de intriga, de ínfulas hitchcockianas, pero que para su trama bebe de películas del cine contemporáneo más que del clásico, todas ellas en torno a la influencia del azar y a los viajes en el tiempo. En este caso, fundamentalmente, de “Frequency” (Gregory Hoblit, 2000), cambiando la radio por la televisión, pero calcando el fenómeno meteorológico; de “Una cuestión de tiempo” (Richard Curtis, 2013), y de “Regreso al futuro”, a la que homenajea con el rayo en el reloj, esta vez no de la torre, sino del colegio de los niños protagonistas. Eso sí, aunque Paulo recoja fuentes demasiado claras, es capaz de llevarlas a su propio terreno, el del melodrama grandilocuente que acompaña al suspense criminal.
Paulo no se corta con la vehemencia y eso no es nada malo en un tiempo en el que en España apenas existe cine de este tipo, el del thriller puramente comercial. Ahí está su hueco. “Durante la tormenta” es ambiciosa, está muy trabajada con multitud de subtramas y detalles que acaban encajando bien. Y, a pesar de que las últimas filigranas del relato son excesivas y puede que innecesarias, que cuando se quiere poner cariñoso se vuelve remilgado, y cuando quiere ser grave se torna un pelo engolado, la película se traga con cierto gozo, tiene ritmo, buenas interpretaciones y un delirio atractivo. Y hasta el buen gusto de meter una generacional canción de Transvision Vamp. (Javier Ocaña)
Recomendada (con reservas).

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Viudas (Steve McQueen, 2018)


Título original: Widows. Dirección: Steve McQueen. País: Reino Unido y USA. Año: 2018. Duración: 128 min. Género: Thriller.
Joe Walker (Montaje), Sean Bobbitt (Fotografía), Gillian Flynn, Steve McQueen, Lynda La Plante (Guión), Hans Zimmer (Música), Iain Canning, Steve McQueen, Arnon Milchan, Emile Sherman (Producción). 
4 nominaciones incluyendo Mejor Película Dramática en los Satellite Awards.
Estreno en Sevilla: 30 Noviembre 2018.

Reparto: Viola Davis (Veronica Rawlins), Elizabeth Debicki (Alice), Michelle Rodriguez (Linda), Cynthia Erivo (Belle), Colin Farrell (Tom Mulligan), Liam Neeson (Harry Rawlings), Carrie Coon (Amanda), Jon Bernthal (Florek), Daniel Kaluuya (Jatemme), Garret Dillahunt (Bash), Robert Duvall (Padre de Jack Mulligan), Lukas Haas (David), Jacki Weaver (Agnieska), Kevin J. O'Connor (Bobby Welsh), Michael Harney (Sargento Fuller), Brian Tyree Henry (Jamal Manning).

Sinopsis:
Cuatro mujeres sin nada en común y con una vida a cuál más diferente se unirán tras el asesinato de sus maridos durante un robo. Con una millonaria deuda a sus espaldas a causa de sus parejas, Verónica, Alice, Michelle Rodriguez y Belle tendrán que tomar las riendas de sus vidas y perpetrar un robo para comenzar una nueva vida solas.

Fotograma de "Viudas"

Comentarios:
Las polisemias son caprichosas y ligeramente absurdas, pero dan pistas. Que un director como Steve McQueen se llame como se llama obliga cuanto menos a una sonrisa. Siempre. Y todo por culpa de un desconcierto que acaba por infectar su cine. Así, “Viudas” es básicamente un thriller levantado sobre los planos de un supuesto robo perfecto; pero lo más importante, decíamos, es polisémico. La película cuenta la historia de cuatro mujeres que, de repente, han de tomar el puesto de sus maridos.
Lo que sigue es lo exigible en estos casos: un poco de fiebre y un bonito laberinto en el que quizá perderse. Pero, vuelta al principio, también es otra cosa. Y es aquí, en el terreno de lo diferente, donde el cineasta se mueve con la misma soltura, claridad y arrojo de siempre. Si en “Hunger” convertía una simple conversación entre un terrorista y un policía en una cinta entre el misterio y el terror; si en “Shame” utilizaba la compulsión hacia el sexo de su protagonista para ofrecer una desasosegante reflexión sobre el acto de mirar y si en “12 años de esclavitud” la idea era transformar un drama en la memoria agraviada de un pueblo entero; ahora, lo mismo. Pero de otra manera.
Si se quiere, se trata de una lectura feminista de una forma de hacer cine inflada de testosterona. Pero lo realmente llamativo, por original y brillante, es la forma en la que juega con las expectativas hasta desmontarlas del todo, hasta colocar al espectador ante la certeza de, en efecto, haber visto algo salvaje y felizmente distinto. Es la mirada misma la que cambia. Cosas de las polisemias. (Luis Martínez)
Recomendada (con reservas).


martes, 4 de diciembre de 2018

lunes, 3 de diciembre de 2018

Recordando "Fanny y Alexander" en el centenario de Ingmar Bergman



Todo puede suceder, todo es plausible y probable
El espacio y el tiempo no existen

Ya desde las primeras secuencias de “Fanny y Alexander” (1982), Ingmar Bergman define su posición y señala abiertamente cuáles son sus intenciones: al principio de la película aparece un niño contemplando un teatro de marionetas. Uno a uno desmonta todos los elementos de la decoración. De forma similar, el muchacho irá penetrando en la fachada y desenmascarando el mundo de los adultos. La perspectiva de esta película es, sobre todo, la de este niño de diez años, y el drama se desarrolla en todo momento bajo la atenta mirada del joven alter ego de Bergman.


Alexander (Bertil Guve) y su hermana de ocho años Fanny (Pernilla Allvin) son los miembros más jóvenes de los Ekdahl, una familia que dirige un teatro en una adormecida ciudad sueca a principios del siglo XX. La abuela es quien dicta las normas del clan con sabiduría y paciencia. La vida de los Ekdahl transcurre así turbulenta y variopinta, y ofrece a Alexander constante inspiración para nuevos y fantásticos juegos. El muchacho sueña con hacer una brillante carrera sobre los escenarios, al igual que su abuela y su madre, pero la muerte del padre trastocará sus planes. Al año de morir su marido, Emile (Ewa Flölig), la joven viuda, se casa con el obispo Edvard Vergerus (Jan Malms). En nombre del amor y de la respetabilidad, renuncia a su carrera como actriz y se muda con sus hijos a la residencia del obispo. En la atmósfera estricta (e hipócrita) de su nuevo hogar, los niños viven intimidados y atormentados. Pero Alexander es un rebelde. A la hora de bendecir la mesa, recita indecencias poco cristianas y con su astucia cruel e infantil consigue a menudo sacar de quicio a su padrastro. El obispo le pega sin misericordia, por lo que, en lugar del amor de Dios, Alexander conoce más bien el látigo y los métodos humillantes de la inquisición. El hogar se ha convertido para madre e hijos en un infierno puritano y a todos ellos les parece un milagro cuando por fin logran escapar de él. El odiado obispo muere accidentalmente devorado por el fuego del infierno, ¡Bravo por el director!


La película “Fanny y Alexander” es un tejido de imágenes barrocas y de gran dramatismo, en el que Ingmar Bergman elabora la materia prima bruta de su propia infancia. La historia de los Ekdahl (no parece una casualidad que el apellido de la familia nos recuerde al del fotógrafo de la obra de Ibsen “El pato salvaje”) trata sobre la necesidad del teatro, es decir, de la imaginación en la vida humana. El propio Bergman era hijo de un pastor  y, quizás por ello, la película no deja dudas sobre la opinión del director acerca de la actitud de ciertos clérigos santurrones para quienes el amor y el temor a Dios no son más que instrumentos de poder que utilizan con el fin de dominar y tiranizar a sus congéneres.

Oskar Ekdahl (Allan Edwall), el padre de Fanny y Alexander, muere de un infarto durante un ensayo de la obra de teatro “Hamlet”, en la que interpretaba el papel de espíritu. Desde entonces, acude ocasionalmente en ayuda de su hijo Alexander, que se siente un poco como el personaje de Shakespeare. Bergman complementa así de forma fluida su realista historia familiar con otra de carácter sobrenatural. El director se esfuerza además por contrastar el dionisíaco amor por la vida que se respira en casa de los Ekdahl, con la opresiva disciplina de la residencia episcopal e intenta explorar el inevitable conflicto entre fantasía y razón.


Este filme tiene una duración de tres horas y media, pero la versión televisiva de cuatro episodios, montada por el propio director, se prolonga hasta 312 minutos. Para Bergman, “Fanny y Alexander” supone una especie de balance de su vida y de su obra. Aunque en los últimos veinte años, el prestigioso artista sueco ha dirigido un sinfín de trabajos para el teatro y la televisión, éste es, hasta el día de hoy, su último largometraje para el cine.

Fanny y Alexander” fue, por cierto, la primera película extranjera que obtuvo cuatro oscars: a la Mejor Película Extranjera, Mejor Fotografía (Sven Nykvist), Mejor Dirección Artística (Anna Asp y Susanne Linghelm) y Mejor Vestuario (Marik Vos-Lundh).


La Linterna Mágica: Alexander no sólo posee un teatro de marionetas, sino también una linterna mágica, en claro homenaje de Bergman al séptimo arte. Igualmente los fundadores integrantes de nuestra querida “Asociación Linterna Mágica” quisimos llamarnos así por lo mismo que el admirado Bergman. El primer paso hacia el cine contemporáneo lo dio en el siglo XVII Athanasius Kircher, un jesuita austriaco que inventó la llamada “linterna mágica”. El artilugio funcionaba con velas y lograba proyectar imágenes en la pared. Consistía en una caja iluminada ante la que se colocaban pequeñas imágenes pintadas sobre cristal. Cuando éstas giraban ante la luz, este aparato totalmente mecánico creaba la ilusión de reproducir el movimiento de, por ejemplo, trineos o molinos de viento. En 1820, la invención de la luz de calcio supuso un gran paso en la evolución del cine. Las nuevas posibilidades de iluminación permitieron la divulgación del aparato y sus “fantasmagorías”. Por fin se había hecho posible la representación de movimientos y efectos sorprendentes, y se podían reproducir de una forma convincente la lluvia, la nieve, el fuego y las olas del mar.

Fanny y Alexander es una suntuosa película de época, así como un rico tapiz de recuerdos e impresiones de la infancia, con sus miedos y sus alegrías, que emplea los mejores recursos y formas de la teatralidad cinematográfica, desde la comedia hasta la más oscura tragedia, con incursiones en lo gótico, lo fantasmal y lo horrible.” (Variety).

Este año se celebra el centenario del nacimiento de Ingmar Bergman, y esta película es mi preferida de este gran director sueco, digna de un 10.
                                                                                 

                                                                       Virginia Rivas Rosa





domingo, 2 de diciembre de 2018

Entre dos aguas (Isaki Lacuesta, 2018)


Título original: Entre dos aguas. Dirección: Isaki Lacuesta. País: España. Año: 2018. Duración: 135 min. Género: Drama.
Sergi Dies (Montaje), Diego Dussuel (Fotografía), Isaki Lacuesta, Isa Campo, Fran Araujo (Guión), Raül Refree, Kiko Veneno (Música), Isaki Lacuesta, Isa Campo, Álex Lafuente (Producción), Álvaro Alonso, Isa Campo, Isaki Lacuesta, Alex Lafuente (Producción ejecutiva), Amanda Villavieja (Sonido).
Concha de Oro en el Festival de San Sebastián 2018. Premio a la Mejor Película y el Mejor Actor (Israel Gómez Romero) en el Festival de Mar de la Plata 2018.
Estreno en Sevilla: 30 Noviembre 2018.

Reparto: Israel Gómez Romero (Isra), Rocío Rendón, Daniela Gámez, Erika Gámez, Manuela Gómez, Lorrein Galea, Yolanda Carmona, Manuel González del Tanago.

Sinopsis:
Isra y Cheíto son hermanos: Isra está encarcelado por narcotráfico y Cheíto enrolado en la Marina. Cuando Isra sale de la cárcel y Cheíto termina una larga misión que le ha llevado a Somalia y las Seychelles, ambos regresan a la Isla de San Fernando. El reencuentro de los hermanos renovará el recuerdo de la muerte violenta de su padre cuando eran niños. Han pasado doce años desde “La Leyenda del Tiempo”, la primera película de Isaki con los hermanos Isra y Cheíto. Ahora Isra tiene 26 años y regresa a la Isla de San Fernando para intentar recuperar a su mujer y sus tres hijas. ¿Pero será posible para Isra sobrevivir de forma legal en el lugar con más paro de España? La búsqueda de redención, la necesidad de retomar sus vidas y reconciliarse consigo mismos unirá de nuevo a Isra y Cheíto. Con el reencuentro de los dos hermanos, descubriremos la vida actual en el barrio de La Casería y la necesidad de superar un pasado marcado por la ausencia del padre..

Fotograma de "Entre dos aguas"

Comentarios:
Un joven espera, en una sala de partos, el nacimiento de su hija. Los nervios que sacuden su rostro se contrapuntean con un progresivo quejido, sustentado sobre un denso tapiz sonoro, sobre el que se abrirá paso, como corriente de agua clara, el llanto de la recién nacida. En el pasillo, dos funcionarios de prisiones esperan al joven para colocarle unas esposas y llevarle al centro penitenciario donde sigue cumpliendo condena. Así arranca “Entre dos aguas”, tras un breve prólogo que marca la distancia que separa a este nuevo trabajo de Isaki Lacuesta de su segundo largometraje, la inolvidable “La leyenda del tiempo” (2006): el tipo al que se ha concedido un permiso para acompañar a su pareja en un momento tan trascendente es el mismo Israel Gómez Romero que, en aquel entonces, era un niño al que el duelo y la adolescencia arrebataban esa voz que parecía colocarle en la línea sucesoria de Camarón.
Han transcurrido doce años, pero la estrategia del cineasta tampoco se ha mantenido estable: el parto es real, la madre es real e Isra es real, pero nunca ha estado en la cárcel –aunque esa posibilidad vital sea uno de sus miedos más arraigados-. Ahondando en los márgenes de ambigüedad que separan al documental de la ficción, Lacuesta, con la complicidad y el tesón de Isa Campo y Fran Araújo –aquí coguionistas-, ha articulado, partiendo de los materiales de la realidad, un relato que crea una ilusión de pura vida, aparentemente despojada de artificio.
No hay ninguna posibilidad de confundir a Lacuesta con un cineasta esencialista y dogmático –su trayectoria no puede ser más diversa e insumisa-, pero en “La leyenda del tiempo” apeló a los dos pilares fundamentales que, según Bazin, sostenían la singularidad del séptimo arte: la temporalidad y el realismo. Entre dos aguas parece responder, además de al interés humanista y afectuoso por el porvenir de los hermanos Isra y Cheíto, a la necesidad de depurar el registro de la película anterior: desbrozar lo que en ella aún podía haber de construcción.
Lacuesta ha hecho un Houdini, desapareciendo tras el minucioso trabajo necesario para crear este veraz espejismo de vida que utiliza las esperanzas y las angustias de sus protagonistas para hablar, sin moralismo, ni condescendencia, del pulso entre marginalidad e integración. Y todo parece sencillo, como si descorrer un visillo y que pasen doce años fuera lo más natural del mundo. (Jordi Costa)
Recomendada.


sábado, 1 de diciembre de 2018

El silencio de otros (Almudena Carracedo y Robert Bahar, 2018)


Título original: El silencio de otros. Dirección: Almudena Carracedo y Robert Bahar. País: España. Año: 2018. Duración: 95 min. Género: Documental.
Kim Robert, Ricardo Acosta (Montaje), Almudena Carracedo (Fotografía), Almudena Carracedo (Guión), Leonardo Heiblum, Jacobo Lieberman (Música), Pedro Almodóvar, Agustin Almodovar, Esther Garcia, Justine Nagan, Chris White, Sally Jo Fifer, Sandie Viquez Pedlow (Producción ejecutiva), Steve Miller, Robert Bahar (Sonido).
Premio del Público al Mejor Documental en la Sección “Panorama” del Festival de Berlín 2018. Nominada a Mejor Documental en los Premios del Cine Europeo 2018.
Estreno en Sevilla: 16 Noviembre 2018.

Sinopsis:
‘El Silencio de Otros’ revela la lucha silenciada de las víctimas del régimen franquista, que continúan buscando justicia hasta nuestros días. Filmada a lo largo de seis años, con un estilo de cine directo e intimista, la película acompaña a las víctimas y los supervivientes del régimen a medida que organizan la denominada “Querella Argentina” y confrontan un “pacto del olvido” sobre los crímenes que padecieron.

Fotograma de "El silencio de otros"

Comentarios:
En España hay 2.500 fosas comunes. Desde que se empezaron a abrir en 2000 se han recuperado los restos de ocho mil personas. Más de 100 mil aún están esperando, bajo tierra, sin identificar. Un 10% de esas fosas están debajo de infraestructuras, edificios, carreteras, como la que cubre la fosa de Buenaventura, en Toledo, donde echaron a la madre de María Martín el 21 de septiembre de 1936. Más de 70 años después, María seguía poniendo flores en la cuneta, en el punto kilométrico donde está su madre. María es la primera protagonista de “El silencio de otros”, el sobrecogedor y clarividente documental de Almudena Carracedo y Robert Bahar, producido por Pedro Almodóvar. No es lo mismo leer esas cifras que ver la cara de María en la cuneta de esa carretera o leyendo alguna de las decenas de cartas que escribió pidiendo justicia, pidiendo los restos de su madre, esperando a que “las ranas críen pelo”. En 1977 con la Ley de Amnistía, el pacto del olvido, el Gobierno decidió que ella y todas las víctimas del Franquismo debían olvidar. Pero nadie les preguntó si querían olvidar. La película, rodada a lo largo de una década siguiendo a las víctimas del Franquismo (los herederos de esos fusilados, los torturados y las madres de los niños robados), sigue la querella argentina contra todos esos delitos, amparada en la justicia universal.
Da pocos datos, solo pone rostros, nombres y lágrimas que nadie debería olvidar. (Irene Crespo)
Recomendada.