jueves, 7 de julio de 2011

Leer a Hitchcock


Hoy no toca ver, sino leer a Alfred Hitchcock. Así que nos pararemos en la lectura de una de las anécdotas más curiosas que él contaba sobre su infancia.
Lo cierto es que él prefería no hablar de su infancia, pero siempre contaba algo de cuando era pequeño y lo repetía hasta la saciedad:
Cuando tenía sólo 6 años, hice algo que mi padre consideró que merecía un castigo. Me envió a la comisaría de policía con una nota. El agente de servicio la leyó y me encerró en una celda durante 5 minutos después de decirme: esto es lo que les pasa a los niños malos”.
Esta anécdota es citada por Donald Spoto en el libro “Alfred Hitchcock: La cara oculta del genio”. Sin embargo, el director francés François Truffaut entrevistó a Hitchcock años antes para elaborar el libro “El cine según Hitchcock”, y ya la anécdota era lo bastante conocida como para que ambos la relataran a dúo.
Para conocer esta anécdota y muchas más os recomiendo leer estos dos estupendos libros sobre Alfred Hitchcock, porque al genial director británico no sólo hay que verlo, sino que hay que leerlo y así descubremos muchas más cosas de él.


En relación a la anécdota antes mencionada, cuando Truffaut le preguntó a Hitchcock a qué se debía el castigo, se limitó a decir que no tenía la menor idea. Quizá hubiera olvidado ya si aquella encarcelación pertenecía al recuerdo o a la fantasía, pero sin duda consideraba que la anécdota explicaba su posterior interés por el delito y el castigo.
Además, la insistencia con la que declaraba no saber qué “crimen” había cometido puede relacionarse con un elemento recurrente en sus películas, los castigos injustos: Richard Hannay en “Los 39 escalones” (1935) se ve inmerso en una pesadilla por mostrar cierto interés sexual, Guy Haines en “Extraños en un tren” (1951) es castigado por desear la muerte de su esposa, Many Balestero en “Falso culpable” (1956) es perseguido por un sistema judicial kafkiano y, el ejemplo más crucial, Marion Crane en “Psicosis” (1960) muere asesinada después de decidir devolver el dinero que ha robado a su empresa en uno de los castigos más injustos de la Historia del Cine.
Por mucho que el genial director británico intentara que no se siguiera especulando sobre la anécdota de la cárcel, sea cierta o no, muestra el sello personal e inconfundible de su trabajo.   
Para estas vacaciones, ya sabéis, leer a Hitchcock.  

1 comentario:

  1. El libro de la entrevista de Truffaut a Hitchcock es interesantísimo. Por cierto, fantástico blog, enhorabuena.

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