viernes, 7 de agosto de 2015

Todo saldrá bien, de Win Wenders



Título original: Every thing will be fine. Dirección: Wim Wenders. Países: Canadá, Francia, Suecia, Noruega y Alemania. Año: 2015. Duración: 118 min. Género: Drama. Guion: Bjørn Olaf Johannessen. Producción: Gian-Piero Ringel. Fotografía: Benoît Debie. Música: Alexandre Desplat. Estreno en España: 24 Julio 2015.
Intérpretes: James Franco (Tomas Eldan), Charlotte Gainsbourg (Kate), Rachel McAdams, Marie-Josée Croze, Robert Naylor, Patrick Bauchau, Peter Stormare, Julia Sarah Stone, Patrick Bauchau, Lilah Fitzgerald, Jack Fulton, Peter Miller, Céline Bonnier, Martin Sims, Julien Boissaud, Anne-Sophie Bozon.

Sinopsis:
La vida del escritor Tomas Eldan (James Franco) cambia el día que, tras una acalorada discusión con su novia, atropella a un niño. Doce años después, Tomas sigue culpándose sin poder olvidar la tragedia. Aquel fatídico accidente afectó a Kate, la madre del niño, y todos los que rodean a Tomas, incluida su novia.

Fotograma de "Todo saldrá bien"

Comentarios:
Presentada en la Sección Oficial del último Festival de Berlín 2015, nos llega una nueva película de este gran director alemán, de 69 años de edad, que ha realizado películas tanto en Europa como en EE.UU.
Sin embargo nos acercamos a ella con ciertos prejuicios, debido a las malas críticas cosechadas, tanto en su paso por el propio Festival en Berlín, como en el pase de prensa en nuestro país, no obstante, tratándose de un maestro como Wenders, vale la pena ir a comprobar la verosimilitud de dichas críticas. Y lo cierto, es que no podemos estar más de acuerdo en todo lo que la prensa ha dicho sobre el filme. Qué desilusión, después de haber visto Pina o la magnífica La sal de la tierra hace tan solo unos meses. Nos da la impresión que, en su última etapa como realizador, el documental es el género que brilla en su filmografía.
Releyendo algunas críticas en los diarios, no me privo de trasladaros el comentario, que compartimos cien por cien, del gran Boyero para El País, donde nos cuenta que le apasionan sus documentales, cuando su poderoso sentido visual se centra en artistas a los que admira. Pina y La sal de la tierra son modélicas en su género, sentidas, muy hermosas. Pero Wenders sigue empeñado en narrar ficciones. Y no hay forma de que este director recobre la magia que le abandonó hace tanto tiempo. Todo saldrá bien, su última película, parte de un guión ajeno, algo insólito en alguien que siempre ha pretendido la autoría total. Le pertenece al noruego Bjorn Olaf Johannessen, aunque Wenders, siempre intenso, aclara: “No fui yo quien eligió la historia, ella me eligió a mí”.
Y entiendes que esa historia le apasionara. Es la de un escritor atormentado que se busca a sí mismo, acosado por demonios internos que no se explican, experto en huidas sentimentales aunque sus novias sean muy comprensivas y pacientes; que una noche de invierno, mientras deambula por la nieve y el hielo con su coche, atropella y mata a un niño que vivía en compañía de su diseñadora madre y de un hermano en una casa solitaria, en plena naturaleza. 
Wenders cuenta con estilo plúmbeo, entre misterioso y poético, a lo largo de 12 años, las espirituales y también retorcidas relaciones que se establecen entre ese fulano permanentemente en crisis y con lógico complejo de culpa con la familia del finado y sus intentos por encontrar estabilidad sentimental (el éxito literario ya lo ha conseguido) y formar una familia. Y esperas que tanta tragedia interior te afecte y te haga cómplice. Pero en vano. Lo que pretende ser sutil resulta soso. Y además, la protagoniza James Franco, actor muy de moda al que me resulta imposible encontrarle el punto. Ni los enigmas del profundo mundo interior de su personaje. Espero que Wenders siga haciendo documentales.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Alfred Hitchcock fue enviado a prisión



Hoy nos detendremos a recordar una divertida anécdota del gran mago del suspense. Corría el año 1905, casi en los albores del cine, cuando todo esto sucedió.

Hitchcock prefería no hablar de su infancia, sin embargo, solía repetir muy a menudo, tanto que seguramente podría haberla contado mientras dormía, lo siguiente:

Cuando tenía sólo seis años, hice algo que mi padre consideró que merecía un castigo. Me envió a la comisaría de policía con una nota. El agente de servicio la leyó y me encerró en una celda durante cinco minutos después de decirme: ”Esto es lo que les pasa a los niños malos”.

Marion Crane
Esta versión de la historia que Donald Spoto cita en “Alfred Hitchcock: El lado oscuro de un genio”, data de 1979, pero cuando Francois Truffaut entrevistó a Hitchcock diecisiete años antes, ya era lo bastante conocida como para que ambos la relataran a dúo. Sin embargo cuando el realizador francés le preguntó a qué se debía el castigo, Hitchcock se limitó a decir que no tenía la menor idea. Quizá hubiera olvidado ya si aquella encarcelación pertenecía al recuerdo o a la fantasía, pero sin duda consideraba que la anécdota explicaba su posterior interés por el delito y el castigo.

Manny Balestrero
Además, la insistencia con la que declaraba no saber qué “crimen” había cometido puede relacionarse con un elemento recurrente en sus películas, los castigos injustos: Richard Hannay en los 39 escalones (1935) se ve inmerso en una pesadilla por mostrar cierto interés sexual, Guy Haines en Extraños en un tren (1951) es castigado por desear la muerte de su esposa, Manny Balestrero en Falso Culpable (1956) es perseguido por un sistema judicial Kafkiano y, el ejemplo más crucial, Marion Crane en Psicosis (1960) muere asesinada después de decidir devolver el dinero que ha robado a su empresa, uno de los castigos más injustos de la Historia del Cine.

Por mucho que el genial director británico intentara que no se siguiera especulando sobre la anécdota de la cárcel, sea cierta o no, muestra el sello personal e inconfundible de su trabajo. 

lunes, 3 de agosto de 2015

El cumpleaños de Ariane, de Robert Guédiguian



Título original: Au fil d'Ariane. Dirección: Robert Guédiguian. País: Francia. Año: 2014. Duración: 96 minutos. Género: Drama. Guion: Robert Guédiguian, Serge Valletti. Producción: Marc Bordure, Robert Guédiguian. Música: Eduardo Makaroff, Christoph Müller. Fotografía: Pierre Milon. Montaje: Armelle Mahé, Bernard Sasia. Estreno en España: 24 Julio 2015.
Intérpretes: Ariane Ascaride, Jacques Boudet, Gérard Meylan, Jean-Pierre Darroussin, Anaïs Demoustier, Adrien Jolivet, Lola Naymark, Youssouf Djaoro.

Sinopsis:
Es el cumpleaños de Ariane y, en el último momento, todos sus invitados han cancelado su presencia en una pequeña pero divertida fiesta que ella misma había preparado con ilusión y al milímetro. Ariane se verá sola en un día que le gustaría compartir con los suyos pero, a pesar de la decepción, decide coger un taxi y perderse en la ciudad para celebrar su día especial. Una celebración improvisada y en la que se encontrará con personas y situaciones que le harán valorarse y valorar su vida.

Ariane Ascaride
Comentarios:
De vez en cuando nos llega una película por Sevilla de Robert Guédiguian. Recordamos Marius y Jeannette “Un amor en Marsella” (1997), De todo corazón (1998), La ciudad está tranquila (2000) o Las nieves del Kilimanjaro (2011). Tal como apunta Oti Rodríguez, la filmografía de Robert Guédiguian, que es también la de su mujer, actriz o musa Ariane Ascaride, es tan reconocible como la guitarra de Clapton, y sus películas son una mezcla de aromas a barriada marsellesa, compromiso político y social, troupe de actores propios y un deje naïf.
Ahora aterriza El cumpleaños de Ariane, que trata, como todas, de su mujer, gran actriz, que aquí interpreta a una mujer que, acorralada por la soledad el día de su cumpleaños, salta la valla de su vida previsible y burguesa para correr una aventura entre surrealista y vitalista.
Todo es sencillo y elocuente en este día o días en los que el personaje de Ariane se cruzará con otra vida distinta a la suya, y con unos personajes tan lejanos y a la vez tan próximos. No hay como en otras películas de Guédiguian ese afán por salvar a la clase obrera de la voracidad de la clase dirigente, sino más bien un deseo de retratar sin flashes las pequeñas zonas de sombra de una mujer ya madura, que se siente algo abandonada por los suyos, un marido demasiado ocupado y unos hijos en la cresta de la ola. La ingenuidad de los personajes y la escasa pretensión de las situaciones, como si a todas les faltara una manita por dar, producen una sensación de constante simpatía hacia la película, la cual, tiene la previsión de dar un giro de efecto que le da algo de sentido al hecho de que Guédiguian vea a su mujer y protagonista como Billy Wilder veía a Marilyn Monroe; el marsellés hubiera puesto tan contento a Ariane Ascaride en la rejilla del Metro de «La tentación vive arriba».
Igualmente Ocaña nos habla de que la cinta es deliciosa en su primera mitad, y algo dispersa en la segunda, donde las disquisiciones alrededor de la prostitución no acaban de captarse, El cumpleaños de Ariane acaba sin embargo con un giro que no por esperado resulta menos luminoso. Un desenlace de sonrisa de oreja a oreja que devuelve la vitalidad a un director que, incluso en una especie de Ariane en el país de las maravillas, con homenaje a las canciones de Jean Ferrat, sigue fidelísimo a sus convicciones. Sobre el cine, la sociedad y la vida.


sábado, 1 de agosto de 2015

Adiós a José Sazatornil "Saza"



El actor barcelonés José Sazatornil “Saza”, falleció el pasado 23 de julio, en Madrid, a los 89 años por causas naturales, según han informado a Europa Press fuentes de la familia. 

Nacido en Barcelona en 1925, comenzó muy joven en el teatro de aficionados. Participó en 114 películas y multitud de obras teatrales. Saza cosechó grandes éxitos en el cine español de los años sesenta y setenta con películas como Las que tienen que servir, junto a Gracita Morales, y en el teatro, como Filomena Maturano, con Concha Velasco.

Su primer papel en el cine se lo ofreció el productor Ignacio F. Iquino en la película Fantasía española, en la que hacía de sastre. "Iquino me descubrió para el cine y creó el Saza", dijo el actor en una entrevista a El País en 1995. En esa misma entrevista, el actor confesó las dificultades que tenía para aprenderse los guiones y dijo que necesitaba mucho tiempo para estudiarlos. "Envidio a muchos compañeros que se leen el guión dos veces y ya se lo saben. A mí, nadie sabe lo que me cuesta. Yo sería incapaz de hacer esas series de televisión que te dan un guión y te lo tienes que aprender para el día siguiente. Cuando he hecho este tipo de series he tenido el guión tres meses antes de su rodaje", dijo. Además afirmó que nunca había tenido problemas con los directores porque era un actor "obediente, serio y disciplinado".


En 1988 recibió el Goya al mejor actor de reparto por su papel en Espérame en el cielo, de Antonio Mercero. El Premio Nacional de Teatro José Isbert le llegó en 2005. En el cine destacan sus trabajos con Luis García Berlanga en El verdugo (1963), La escopeta nacional (1978) y Todos a la cárcel (1993); con José Luis Cuerda en Amanece que no es poco (1989) y participó también en La Colmena (Mario Camus, 1982). En 2014 recibió el Premio a toda una vida de la Unión de Actores.

Descanse en paz a uno de los secundarios de lujo de nuestro país.

Saza junto a Mónica Randal y Rafael Alonso