martes, 12 de marzo de 2024
viernes, 1 de marzo de 2024
Magia y música en Lotte Reiniger
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| Lotte Reiniger (1899-1981) |
Cuando se nos pregunta por la primera película de animación de la historia, la mayoría de nosotros pensamos en ‘Blancanieves y los siete enanitos’ (1937) de Walt Disney, pero hubo antes otros realizadores que hicieron cine de animación. Es el caso de la alemana Lotte Reiniger que, pese a ser una gran desconocida para el gran público, es una cineasta imprescindible, con un lugar propio en la historia del cine gracias a sus películas de animación de siluetas. Su maestría se centró en el singular arte de recortar figuras de cartulina y darles vida gracias a la técnica de animación cinematográfica del stop-motion, siguiendo la senda de su admirado George Méliès e inspirada en el teatro de marionetas y el de sombras chinas.
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| Lotte vista por Isabel Ruiz Ruiz en "Mujeres 3" |
Charlotte
Reiniger (Berlín, 1899 - Dettenhaussen, 1981) es conocida por sus
películas de siluetas en movimiento, sombras negras que danzan al
ser filmadas fotograma a fotograma; de este modo ideó y
realizó, durante décadas, alrededor de 60 títulos en los que
cultivó esta peculiar técnica hasta alcanzar la más absoluta
perfección, aunque siempre con el encanto y la magia de lo ‘hecho
a mano’. Sus películas son generalmente cortometrajes de unos diez
minutos de duración, basados en cuentos clásicos tradicionales o
adaptaciones de relatos de autores como los hermanos Grimm, Wilhelm
Hauff, Hans Christian Andersen y, con especial predilección, ‘Las
mil y una noches’; con títulos como: Cenicienta, El chino que finge la muerte, La gallina de los huevos de oro, Aladino y la lámpara mágica, El príncipe rana, El sastrecillo galante, La Bella Durmiente, El gato con botas, El caballo mágico, El saltamontes y la hormiga, Los tres deseos, Pulgarcita, La cigüeña califa, Hansel y Gretel, Jack y las habichuelas mágicas, El pequeño deshollinador y El príncipe rana.
Musa de modernidad berlinesa de la década de 1920, fue amiga de Jean Renoir, admirada por René Clair y trabajó junto a grandes exponentes de la cultura alemana de época de la República de Weimar (1918-1933) como Fritz Lang, Murnau, Bertold Brech, Kurt Weil, Paul Wegener y Max Reihardt entre otros.
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| Lotte Reiniger con Carl Koch, su marido |
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| Jean Renoir y Lotte Reiniger |
Para ella las películas de siluetas «tienen una técnica muy precisa, sólo son necesarias unas tijeras, cartón negro, papel de calcar, hilo o alambre, algo de plomo, una cámara, bombillas, una placa de vidrio, madera para construir una mesa de fotografía y… mucha paciencia. Las figuras se ponen sobre una placa de cristal iluminada desde abajo, se sujeta la cámara sobre la placa y se hacen las tomas, una para cada imagen, luego se montan 24 imágenes por segundo».
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| "Tijeras, cartulina, una mesa de luz, una cámara y mucha paciencia" |
Con esta técnica realizó ‘Las Aventuras del príncipe Achmed’ estrenada en 1926, que a día de hoy es el largometraje de animación más antiguo que se conserva, al que dedicó tres años, entre 1923 y 1926, para captar con su objetivo los más de 300.000 fotogramas que integran la cinta de un metraje de 65 minutos. El relato, articulado en varios cuadros o escenas, se inspira en las historias de Las Mil y Una Noches y otros cuentos y leyendas orientales, y narra las fantásticas aventuras del príncipe de las Indias Achmed y la princesa Pari-Banu.
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| Las aventuras del príncipe Achmed (1926) |
En esta película se usó por primera vez la técnica multiplano, conjugando varios niveles de animación mediante capas superpuestas, que dotan de profundidad a la animación. La cámara multiplano, ideada por Lotte Reiniger y Berthold Bartosch, se considera una de las grandes innovaciones de la historia en el cine de animación al conseguir el efecto de tridimensionalidad y favorecer la movilidad y la complejidad de los elementos animados. Años más tarde, en 1933, Ub Iwerks, uno de los fundadores de los estudios Walt Disney patentó una cámara multiplano basada en la de Lotte, aunque perfeccionada, atribuyéndose su autoriía. Con esta técnica se hicieron grandes éxitos de Disney como ‘Blancanieves’ (1937) y ‘Pinocho’ (1940), antes del paso a la animación digital.
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| Lotte y su equipo trabajando con la cámara multiplano |
Melómana apasionada, también hizo bailar sus siluetas al compás de la música clásica. Realizó numerosas películas musicales inspiradas en óperas como La flauta mágica, Cosi fan tutte y Las bodas de Fígaro de Mozart o Carmen de Bizet, de estas obras las más conocidas son Carmen de 1934, una deliciosa parodia de la ópera de Bizet; y Papageno de 1935, la historia de amor del hombre pájaro, que acompaña a la Reina de la Noche, con Papagena en ‘La flauta mágica’ de Mozart, película de la que Jean Renoir dijo que estaba a la altura de la música de Mozart. El genio de Salzburgo era su compositor favorito, y le dedicó también otros cortos como ‘Diez minutos Mozart’ (1930), en la que varias parejas cortesanas bailan al son de la ‘Pequeña serenata nocturna’; así como ‘Una noche en el harén’ basado en ‘El rapto del serrallo’.
Os dejamos con ‘El Doctor Dolittle en territorio caníbal’ uno de los tres cortometrajes que componen el mediometraje El doctor Dolittle y sus animales de 1928, la primera adaptación al cine de las novelas del inglés Hugh Lofting.
miércoles, 21 de febrero de 2024
Mitomanía... Burt Lancaster
Su carrera es el más vivo
ejemplo de la ardua carrera como profesional y de las irrenunciables ansias de
superación que deben prevalecer en todo actor de cine que pretenda llegar a ser
estrella. Como además le acompañaba una simpática y varonil figura cuyo
magnetismo animal traspasaba la pantalla, pronto se convertiría en uno de los
personajes claves del cine internacional, a través de una meteórica evolución
que le llevaría a trabajar en Europa con Visconti o Bertolucci, sin renunciar
por ello a su gloriosa etapa americana, cuajada de grandes éxitos comerciales,
un Óscar, dos premios de la crítica neoyorquina y numerosas menciones
especiales en festivales de cine por todo el mundo.
Brutal en sus comienzos,
de gángster o convicto lóbrego y taciturno, su siguiente etapa de espadachín
acrobático, a lo Douglas Fairbanks o Errol Flynn, popularizó su alegre sonrisa
despreocupada, que en lo sucesivo, acentuada por su resplandeciente dentadura,
pasaría a ser, junto a su recia y vigorosa complexión atlética, una de las bazas
primordiales para obtener el apetecible estrellato.
Burton Stephen Lancaster
nació en Nueva York en 1913. A los dieciséis años daba clases de gimnasia en
la Universidad de Nueva York y de baloncesto en la Settlement House, mientras
se entrenaba con el trapecista Nick Cravat, con el que, más tarde, formó pareja
como saltimbanqui en dos películas memorables del género de aventuras, El halcón y la flecha y El temible burlón. En 1932 ambos
formaron un número acrobático que recorrió el país de circo en circo (aunque,
básicamente, en el Kay Brother Circus). Años después, durante la Segunda Guerra
Mundial, sirvieron en el Quinto Ejército, en una sección especial que se
ocupaba del entretenimiento de las tropas que luchaban en ultramar.
Licenciado en 1946,
regresó a Nueva York y, tras un breve paso por el teatro, fue descubierto por
Mark Hellinger, quien le llevó a la Universal para interpretar, en la obra
maestra de Robert Siodmak, Forajidos (1946),
a un boxeador fracasado que se ve sorprendido en una intriga de muerte y
seducido por los inestimables encantos de una Ava Gardner nunca tan guapa,
embutida en un insinuante vestido de satén negro. Gracias a las
interpretaciones que ambos hicieron de esos personajes malditos, que rezumaban
erotismo por todos los poros, la película ingresó pronto en la mitología del
cine negro.
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| Forajidos |
Burt Lancaster siguió
desenvolviéndose a las mil maravillas por la senda negra, asustando a Bárbara
Stanwyck en un filme magnífico de Anatole Litvak, Voces de muerte (1948). En El
abrazo de la muerte (1949), de Robert Siodmak, se vio abocado por el
influjo de una mujer (Yvonne De Carlo) a participar en un golpe insensato, un
atraco perfecto en un hipódromo, teniendo como cómplice precisamente al nuevo
compañero de la mujer, un peligroso gángster (el siempre inquietante Dan
Duryea). Lancaster volvió a encarnar a un hombre físicamente dotado pero
sentimentalmente débil que acaba siendo manejado por una mujer (como en Forajidos), ofuscado por el amor o por
el deseo sexual.
Inmediatamente, Lancaster
interpretó el Dardo de El halcón y la
flecha (1950), de Jacques Tourneur, y el pirata de El temible burlón (1952), de Robert Siodmak. En la primera,
Lancaster se destapa como el aguerrido y risueño héroe italiano medieval que
lucha por su hijo, por el amor de una Virginia Mayo (con los labios en
Technicolor) y por la libertad de su tierra, Lombardía. En la segunda es un
gallardo pirata en una de las piezas clásicas del género de aventuras, por no
decir del cine en general. En ambas tenía un viejo amigo para, entre mandoble,
galanteo y caída de velas, guardarle las espaldas: su mudo compañero Nick
Cravat.
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| El halcón y la flecha |
En medio de estos dos
clásicos, se fue por primera vez al oeste norteamericano de la mano, curiosamente,
de un gran experto en la aventura, Richard Thorpe: El valle de la venganza (1951) fue en efecto su primer western.
Pero volvió tres años más tarde con fuerza en dos magistrales muestras del
género. Antes, en 1953, se dio el baño más famoso de la historia del cine,
quizá porque lo hizo con una bellísima Deborah Kerr (encorsetada en un bañador
atrevidísimo para la época) en el papel más erótico y seductor de toda su
carrera: el que interpretó en el filme De
aquí a la eternidad, de Fred Zinnemann, que se convirtió en un éxito enorme
y mereció ocho Oscar, incluido el de mejor película. Burt Lancaster impresionó
con su sobria interpretación, lo que le valió el primer premio de la crítica de
Nueva York y una candidatura para el Oscar.
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| De aquí a la eternidad |
Burt Lancaster fue,
además, el primer actor de su generación que se dio cuenta a tiempo de la
fragilidad del sistema de los grandes estudios y se lanzó a producir por su
cuenta. Junto al célebre guionista Ben Hecht fundó en 1947 la Norma Production,
que con la incorporación de James Hill pasaría a llamarse Hecht-Hill-Lancaster.
Los frutos llegaron con Apache
(1954), de Robert Aldrich (uno de los primeros alegatos en favor de la
maltratada y exterminada raza india que contó con la magnífica interpretación
de un Lancaster embetunado para la ocasión), y sobre todo, en ese mismo año,
con Veracruz, del mismo Aldrich. Lancaster
incorporaba a un personaje algo frustrado, un vividor con sonrisa asesina tan
detestable como encantador; todo lo contrario que su compañero Gary Cooper,
reflexivo, tranquilo, justo e imbuido de sus principios morales. No les quedó
más remedio que vivir juntos las mismas aventuras, la misma epopeya, en un
duelo interpretativo casi épico. La actriz española Sara Montiel lució su
maravilloso físico entre estos dos monstruos de la pantalla.
Se lanzó a la dirección
con El hombre de Kentucky (1955), que
no aportó nada nuevo a su carrera; volvería a intentarlo, muchos años después,
en El hombre de medianoche (1974),
que corrió la misma suerte. También en 1955 aportó una soberbia tranquilidad a
su personaje de despreocupado italiano en La
rosa tatuada, de Daniel Mann, junto a Anna Magnani, según la obra homónima
de Tennessee Williams. Viajó un año después a Europa para rememorar viejas
acrobacias en Trapecio, de Carol
Reed, una encantadora cinta de trapecistas que se lanzan en un triple salto
mortal sin red. Estos temerarios del aire eran, aparte de Burt Lancaster, Tony
Curtis y una maravillosa Gina Lollobrigida.
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| Trapecio |
En 1957 regresó al género
del Oeste interpretando al Wyatt Earp de Duelo
de Titanes, de John Sturges, una nueva versión del viejo tema del
enfrentamiento entre los Clanton y los Earp en O.K. Corral, ya llevado
magistralmente al celuloide por John Ford en Pasión de los fuertes (1946). En esta ocasión, Dimitri Tiomkin
compuso una pegadiza y original melodía que se hizo muy familiar. El Oscar le
llegó con El fuego y la palabra
(1960), de Richard Brooks, donde da vida de manera sublime, bajo la apariencia
del altruismo y de la generosidad, a un falso evangelista que, con la bendición
de la religión, manipula no sin un cierto regocijo a las masas crédulas y
traumatizadas a través del mítico chantaje del infierno.
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| El fuego y la palabra |
Con ¿Vencedores o vencidos? (1961), de Stanley Kramer, comenzó una
serie de interpretaciones humanitarias y tiernas. Le siguió su alentador
trabajo para El hombre de Alcatraz
(1962) de John Frankenheimer, una interesante reconstrucción de la reconversión
de un criminal en un ornitólogo de prestigio; y terminó con Ángeles sin paraíso (1963), una
conmovedora película de John Cassavetes sobre los niños con problemas para
relacionarse con los demás.
Ese mismo año marchó a
Italia para ponerse a las órdenes de Luchino Visconti. Lancaster estuvo sublime
como el príncipe don Fabrizio Salina, en uno de los más bellos, frescos y
románticos filmes de la historia: El
Gatopardo, un verdadero clásico del cine histórico y político. Con
Visconti, once años después, volvió a estar espléndido en Confidencias (1974). Lancaster se reencarnó en un profesor
envejecido, amante de la literatura y la pintura, que siente llegar la muerte,
y que se debate entre angustias personales y el desencanto de tener que
compartir lugar con jóvenes burgueses disolutos y desordenados, incapaces de
sentir ni el arte ni la vida. En Italia participaría aún en otro título mítico,
esta vez obra de Bernardo Bertolucci: Novecento
(1976), que, como El Gatopardo y Confidencias, volvió a fracasar entre
sus compatriotas.
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| El gatopardo |
A lo largo de los años
setenta apareció en un filme que puso de moda los productos de catástrofes: Aeropuerto (1970), de George Seaton. Y,
más tarde, en otro que ayudó a reforzar el género, El puente de Cassandra (George Pan Cosmatos, 1977). Ofreció una de
sus mejores interpretaciones en La
venganza de Ulzana (1972), un impresionante western de Robert Aldrich, e
intervino también en la importante superproducción Amanecer Zulú (1979), de Douglas Hickox.
Su presencia fue
requerida para tres filmes de culto en los años ochenta: Un tipo genial (1983), de Bill Forsyth, donde interpreta a un
magnate obsesionado con contemplar una aurora boreal, por lo que pretende
comprar todo un pueblo; La piel
(1981), de Liliana Cavani; y Atlantic
City (1980), de Louis Malle, por la que volvió a ser nominado al Oscar
gracias a su memorable interpretación. Todavía en 1989 resultó todo un lujo
volverle a ver en esa pequeña joya del cine que es Campo de sueños, de Phil Alden Robinson, interpretando a un doctor
que ha tomado los caminos que la vida le ha ofrecido, pero que nunca ha
olvidado lo que el Baseball había significado para él.
La carrera
cinematográfica de Burt Lancaster atravesó distintas etapas: en los años
cincuenta fue uno de los más insignes acróbatas del cine de aventuras; en los
años sesenta se rebeló como el más empecinado actor de culto; en los años
setenta fue una baza segura para las producciones en las que participaba, y en
los ochenta gozó de una madurez gloriosa. Asusta ver la impecable filmografía
de un actor irrepetible, capaz de saltar encima de un caballo, pasar por un
aristócrata italiano o columpiarse a 25 metros de altura. Lancaster no ha
parado de sorprender a las distintas generaciones de cinéfilos que lo han ido
conociendo a través de sus películas. Cuando en sus inicios fue catalogado como
un actor de registro limitado, Lancaster dio cantidad y calidad, y supo callar
las lenguas que le asignaban pocas armas para triunfar.
Fue una persona muy
celosa de su intimidad. Estuvo casado en tres ocasiones. Su primer matrimonio
fue con June Ernst, de 1935 a 1946. Su segundo matrimonio (1946-1969) fue con
Norma Anderson, una antigua acróbata como él, con quien tuvo cuatro hijos y
adoptaron otro. Lancaster tuvo fama de mujeriego, lo que provocó el divorcio de
Anderson en 1969. Se casó con su tercera esposa, Susan Martin, en 1990 ya en el
ocaso de su vida; ella lo acompañó hasta su muerte.
A medida que se fue
haciendo mayor, su corazón comenzó a fallar, lo que le impidió seguir
desarrollando su actividad profesional con normalidad. A finales de ese mismo
año de 1990 sufrió un ataque de apoplejía que lo dejó mudo y tuvo que someterse
a una operación a corazón abierto. Más tarde, un segundo ataque cerebral le
obligó a usar silla de ruedas, quedando parcialmente paralítico.
Falleció en 1994, en su
casa de Los Ángeles, de un infarto de miocardio. Sus restos se encuentran en el
Cementerio Westwood Village Memorial Park de Los Ángeles, California.
martes, 20 de febrero de 2024
domingo, 11 de febrero de 2024
Cristóbal Balenciaga (1895-1972)
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| Alberto San Juán encarna con solvencia al diseñador vasco. |
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| Vistiendo a Belén Cuesta en el papel de Fabiola de Bélgica. |
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| Simplicidad de líneas y dominio del volumen en una creación de Balenciaga. |
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| Cristóbal Balenciaga (Guetaria 1895 - Jávea 1972) |
miércoles, 7 de febrero de 2024
jueves, 1 de febrero de 2024
La tierra prometida (Nicolaj Arcel, 2023)
Tras su paso en 2023 por los principales festivales como Venecia, San Sebastián y Sevilla, llega a nuestras carteleras “La Tierra Prometida” un relato épico dirigido por el danés Nicolaj Arcel y protagonizada por el también danés Mads Mikkelsen, que ya trabajaron juntos en 2012 en otra producción de época, que muchos recordarán: “Un asunto real” que se desarrollaba en la corte del rey danés Christian VII.
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| Mads Mikkelsen y Nicolaj Arcel durante el rodaje |
“La tierra prometida” también se desarrolla en la Dinamarca del siglo XVIII, y está basada en hechos reales. Es la historia de un veterano capitán del ejército, Ludvin Kahlen (interpretado por Mads Mikkelsen) que emprende, prácticamente en solitario, la dura misión de colonizar los despoblados páramos daneses de la península de Jutlandia, con el objetivo de establecer un núcleo de población permanente, para mayor gloria del rey y, a cambio, recibir un título nobiliario y experimentar el ansiado ascenso y reconocimiento social que este nombramiento conllevaría. La tarea no es fácil, el terreno es inhóspito y las condiciones climáticas no son las más adecuadas ni para el ganado, ni para el cultivo de unas tierras secularmente despobladas y baldías. No obstante, Kahlen es un hombre tozudo y tenaz que empeñará su vida en esta épica conquista de un nuevo territorio, un relato que comparte muchos de los ingredientes del western clásico: un héroe solitario y errante que se rebela ante la injusticia en un territorio agreste y "sin civilizar".
Nuestro capitán, por un lado, tendrán que enfrentarse al poderoso señor local, el tirano Frederik de Schinkel, un personaje violento y despiadado que será el gran antagonista de esta historia. Por otro lado, luchará contra la fuerza de la naturaleza, el frío y las plagas junto a la falta de mano de obra y los constantes boicots sufridos, que podrán en peligro la ejecución de su proyecto. De su lado tendrá a algunas personas: sus criados, el matrimonio formado por Johannes y Ann Barbara, antes empleados en la mansión de Schinkel, y la niña Anmai Mus, que aporta las dosis necesarias de humor y ternura en esta historia.
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| Kahlen y De Schinkel |
La interpretación de Mads Mikkelsen es una de las mejores bazas con las que cuenta esta cinta de algo más de dos horas de duración. Como cabía esperar, el galardonado actor por “La caza” u “Otra ronda” ejecuta aquí con habilidad el papel del capitán Kahlen con todas sus aristas, militar ambicioso, soldado feroz, hombre desarraigado, rudo y metódico, pero potencial amante y padre a la postre.
Entre los aspectos técnicos de este filme hay que destacar el diseño de producción, el vestuario y, sobre todo, la dirección de fotografía capaz de mostrar el territorio del páramo a lo largo del día y de las distintas estaciones del año. Precisamente actor, diseño de vestuario y fotografía han sido reconocidos justamente en los premios del Cine Europeo EFA 2023.
"La tierra prometida", la propuesta danesa para el Óscar como mejor película internacional, se estrena en nuestra ciudad mañana, viernes 2 de febrero, os dejo aquí el trailer.
martes, 30 de enero de 2024
viernes, 26 de enero de 2024
Pobres criaturas (Yorgos Lanthimos, 2023)
Llega a las pantallas de nuestro país una de las películas más esperadas de 2023, 'Pobres criaturas' del griego Yorgos Lanthimos (1973). Ambiciosa, arriesgada, asombrosa, extraordinaria, generosa, creativa, radical, inteligente, divertida, delirante o deslumbrante son solo algunos de los adjetivos que han utilizado los críticos para definir esta película.
‘Pobres criaturas’ es la increíble y fantástica historia de Bella Baxter, una joven victoriana, a la que da vida Emma Stone, que tras su suicidio es devuelta a la vida por un extraño y genial médico, el doctor Godwin Baxter, encarnado por Willem Dafoe, que, mediante prácticas poco ortodoxas, le implanta el cerebro de un bebé. La renacida Bella es una mujer completamente libre: posee el cuerpo de una adulta pero la inocencia de un bebé, y como tal se mostrará ávida de conocimientos y de experiencias. Su anhelo por vivir experiencias mundanas la lleva a escaparse junto a Duncan Wedderburn, un abogado astuto y libertino, interpretado por Mark Ruffalo, y vivirán aventuras vertiginosas a través varios continentes. Libre de los prejuicios de su época, Bella se mantiene firme en su propósito de defender la igualdad y la liberación, sin vergüenza ni de pudor.
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| Ruffalo, Stone y Dafoe |
El responsable de películas como ‘Canino’, 'Alps', ‘Langosta’, ‘El
sacrificio de un ciervo sagrado’ o ‘La favorita’, tan hábil en su forma
de analizar la realidad, especialmente en el los momentos en que la
realidad parece dejar de ser real, se adentra ahora en el mundo de lo
fantástico, en una historia victoriana, con regustos de cuento gótico
que supone un giro posmoderno y deslenguado del mito de Frankenstein, en
el que el protagonismo lo tiene, en este caso, una mujer. El guion es la adaptación de la novela homónima ‘Poor Things’ publicada
en 1992 por el escritor escocés Alasdair Gray (1934-2019), que fue
editada en España por Anagrama en 1996 con el título ¡Pobres criaturas!.
La película se mantiene fiel al libro, desplegando una contundente, satírica y grotesca crítica al modo en que las sociedades modernas oprimen al individuo, en particular a la mujer y su sexualidad. Ambientada en Glasgow y en el Mediterráneo, en que se narran la vida de dos médicos y su relación con una deslumbrante mujer creada -al menos, en parte- por uno de ellos, mediante un experimento científico similar al realizado por el doctor Víctor Frankenstein en la novela de Mary Shelley.
Al recibir el León de Oro en Venecia Lanthimos tuvo palabras de
agradecimiento para el autor de la novela, y para la actriz Emma Stone,
que ha colaborado en la producción de este trabajo, afirmando que “esta
película no existiría sin lo que Emma aportó delante y detrás de la
cámara”. La colaboración entre Stone y Lanthimos arrancó en ‘La
Favorita’ (2018), continuó con el cortometraje mudo ‘Bleat’ (2022), y
con estas ‘Pobres criaturas’, teniendo previsto para el presente año
2024 el estreno de otro largometraje titulado ‘Kind of Kindness’.

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| Emma Stone, protagonista indiscutible |
Este filme viene avalado por el León de Oro en Venecia, sendos Globo de Oro como Mejor película (comedia o musical) y Mejor actriz principal para Emma Stone (por la que muchos consideran la mejor interpretación de su carrera), once nominaciones a los premiso Oscar y otras once para los BAFTA.













































