![]() |
| Mesa Redonda formada por Mª Dolores Pérez y Jose Miguel Moreno, moderada por Paco Bellido. |
miércoles, 25 de mayo de 2022
martes, 24 de mayo de 2022
Onoda, 10.000 noches en la jungla (Arthur Harari, 2021)
Título
original: Onoda, 10.000 nuits dans la jungle. Dirección: Arthur Harari. País: Francia. Año: 2021. Duración: 173
min. Género: Drama, Bélico.
Guión: Arthur Harari, Vincent
Poymiro. Fotografía: Tom Harari. Música: Sebastiano De Gennaro, Enrico
Gabrielli, Andrea Poggio, Gak Sato, Olivier Marguerit. Montaje: Laurent Sénéchal. Producción: Nicolas Anthomé.
Mejor Guión Original en
los Premios César 2021. Mejor Guión y Premio Especial del Jurado en el Festival
de Cine Europeo de Sevilla (SEFF 2021). Presentada en la sección Un Certain Regard del Festival de Cine
de Cannes 2021.
Fecha del estreno: 6 Mayo 2022
(España)
Reparto: Yuya Endo (Hiroo Onoda),
Kanji Tsuda (Hiroo Onoda, old), Yûya Matsuura (Kinshichi Kozuka, Young), Tetsuya
Chiba (Kinshichi Kozuka, old), Shinsuke Kato (Shimada), Inowaki Kai (Akatsu),
Issei Ogata, Taiga Nakano, Nobuhiro Suwa, Mutsuo Yoshioka, Tomomitsu Adachi,
Kyusaku Shimada, Angeli Bayani.
Sinopsis:
Finales de 1944. Japón
está perdiendo la guerra. Por orden del misterioso comandante Taniguchi, el
joven Hirō Onoda es enviado a una isla de Filipinas justo antes del desembarco
estadounidense. Los pocos soldados que arrastra hasta la selva pronto
descubrirán la doctrina desconocida que los unirá a este hombre: la guerra
secreta. Para el Imperio, la guerra está a punto de acabar. Para Onoda, la
guerra terminará 10.000 noches después.
Comentarios:
Jean-Pierre Melville
encabezaba sus irremplazables películas con frases enigmáticas, místicas,
fatalistas y memorables. Recuerdo con perdurable temblor la que acompañaba a El silencio de un hombre: “No hay
soledad más terrible que la del samurái. Salvo, tal vez, la del tigre en la
selva”. La asocio continuamente a la durísima y surrealista odisea por la que
navega durante treinta años el protagonista de Onoda, 10.000 noches en la jungla. Y la historia no nace de la
imaginación de un guionista reinventando a otro Robinson Crusoe. Obedece a la
realidad. Ese hombre y su dantesca aventura existieron, además de convertirse
en leyendas.
Aquel militar japonés se
llamaba Hiroo Onoda. Estaba atormentado al principio por no haberse inmolado
como kamikaze. Creía hasta límites extremos en el honor, el cumplimiento ciego
de las órdenes de sus superiores, la convicción de que el emperador era tan
sagrado que merecía que sacrificaras tu vida por él. Cosas que nos resultan muy
raras afortunadamente a la mayoría de los seres humanos. Este hombre fue
adoctrinado en 1944 por su comandante para hacer sabotaje en una isla de
Filipinas. La guerra acabará en 1945. Pero él permanecerá en la selva treinta
años más, combatiendo contra los campesinos y los soldados filipinos, negándose
a creer que la contienda terminó, aunque aparezca incluso su hermano para
convencerle de esa agradable obviedad, aunque un milagroso transistor que ha
encontrado en la jungla le informe de que Estados Unidos tiene abiertas guerras
en Corea y en Vietnam, aunque escuche que el hombre ha pisado la luna. Onoda
sigue a lo suyo. Al principio, en compañía de tres subordinados. Que desertan
de su locura o la palman. Y se queda más solito que la una durante décadas,
sobreviviendo como una fiera acorralada, con la locura rondándole, sin la menor
duda de que está haciendo lo que juró hacer.
Este insólito personaje y
su demencial aventura están muy bien descritos por el director francés Arthur
Harari. Dibuja admirablemente el lado tragicómico, el compromiso moral, la
resistencia física y anímica ante una naturaleza que puede convertirse en feroz
enemigo, la quijotesca negación a admitir lo evidente, la solidaridad, la
complicidad, los desencuentros y las broncas con los otros náufragos, la terrorífica
soledad, el calvario de una persona incapaz de rendirse y de asumir la
realidad. En medio de tanta dureza también hay momentos líricos, humorísticos,
tiernos, compasivos. Este fulano puede ser un fanático, pero también existe en
él un punto de grandeza. Afronta el desastre con el convencimiento de que no
puede traicionar a su palabra, a sus creencias, a su dignidad. Que estas nos
suenen a disparate no quita valor a su empeño en defenderlas hasta el último
aliento.
También hay belleza visual en la forma con la que está fotografiada la naturaleza. Y notablemente interpretada por Yûya Endô y Kanji Tsuda, que dan vida al joven y al viejo Onoda. Y se agradece que el director no recurra al casi siempre grotesco maquillaje para describir el paso de los años en el personaje, esas 10.000 noches malvividas en la tenebrosa jungla. Junto a virtudes tan loables, la dirección del sensible Arthur Harari tiene un problema para mí. Y es que su película dure tres horas. El montador o el productor deberían haberle convencido de que su criatura saldría más guapa si se acortaran algunas secuencias, que no hace falta contarlo todo minuciosamente, caer en la repetición. (Carlos Boyero)
Recomendada (con reservas).
lunes, 23 de mayo de 2022
Vera Chytilová (1929-2014)
El pasado año 2014, la mítica Vera Chytilova, perdió la batalla contra una larga enfermedad que la había mantenido postrada de los focos y cámaras en los últimos tiempos. Chytilova perteneció a esa generación irrepetible de cineastas checoslovacos que revolvieron y pusieron patas arriba el panorama cinematográfico mundial a principios de los años sesenta, transformando de modo radical los paradigmas que a partir de entonces comenzaron a predominar en el mundo del cine, o lo que es lo mismo, dando lugar a lo que hoy conocemos como cine moderno (nada de Nouvelle Vagues ni Free cinema ni demás corrientes, fueron los checoslovacos los pioneros en reventar los armatostes clásicos del cine).
Todo comenzó con la película The sun in a net dirigida en 1962 por Stefan Uher. Por aquel entonces la joven Chytilova comenzaba a dar sus primeros pasos en el mundo del cine gracias al cortometraje y al documental una vez abandonados sus estudios en Filosofía y Arquitectura (dos carreras tan opuestas y surrealistas entre sí como la propia carrera cinematográfica de la de Ostrava) después de dar batacazos en ámbitos tan dispares como la moda, el dibujo o el diseño de vanguardia.
La aparentemente desorientada Vera centró sus motivaciones en el mundo del cine al arribar a Praga entrando a formar parte de los estudios Barrandov. Allí pasó por diversos departamentos, trabajando desde la base para ir poco a poco adquiriendo una mayor responsabilidad dentro de los estudios ejerciendo labores de guionista, actriz y ayudante de dirección. Pasado este período de aprendizaje total, la joven Chytilova ingresó en la Escuela de Praga, mítico centro formativo donde tuvo como maestro al gran sensei de la Nueva Ola checoslovaca, este es el cineasta Otakar Vávra compartiendo pupitre y andanzas a su vez con gente de la talla de Milos Forman o Jirí Menzel. La checa debutó con un cortometraje documental que llevaba por título Zelená ulice en el año 1960, precisamente el año en que se estrenó uno de los primeros éxitos mundiales del cine checoslovaco de esa incipiente década: la maravillosa Romeo Julieta y las tinieblas.
Una vez iniciada la experiencia en el ámbito del corto y el documental, la directora checa dirigió su primer largo en el año 1963 con O necem jinem, film que contaba con un guión firmado por la propia Chytilova. A esta experiencia le siguió la participación de la novel directora en una película de episodios de halo satírico titulada Las perlas del fondo del agua, film rodado a cinco manos con la participación de nombres tan legendarios como Jirí Menzel o Jan Nemec. Pero, es sin duda al año siguiente de este experimento cuando Chytilova dará el salto a la posteridad al filmar la que para muchos es la mejor sátira surrealista de la historia del cine, la emblemática Las margaritas, cinta multipremiada a nivel internacional, pero también prohibida por las autoridades comunistas a los pocos días de su estreno en el país centro-europeo.
![]() |
| Fotograma de "Las margaritas" |
Existen pocas películas en la historia tan magnéticas, enigmáticas y subyugantes como la obra maestra de Chytilova. A nivel personal, confieso que la primera vez que me enfrenté con este monumento del cine experimental más puro sentí una sensación extraña. Resumiendo en pocas palabras, la película era una especie de cuento grotesco e idiota en el que dos jóvenes y bellas damas, ataviadas más bien con poca ropa y tumbadas en una enorme cama, empezaban a desvariar parloteando sobre temas variopintos e inconexos, utilizando gestos y muecas aniñadas pretendidamente idiotas. Es cierto que la película me cautivo si bien no entendí muy bien el porqué de esta fascinación aparentemente incomprensible. Quizás las imágenes subliminales de la cinta hicieron su efecto en una mente aún no instruida como era la propia de un adolescente inquieto. Sin embargo, unos años después cuando volví a enfrentarme con este monumento la fascinación primeriza se convirtió en veneración sublime al genio de Chytilova cuando en mi más cultivado cerebro apercibí las metáforas e intenciones de la gran directora checa. Bajo una máscara de surrealismo, comedia alocada y película deslavazada se escondía una crítica feroz en contra del comunismo en particular y de las sociedades totalitarias así como en general de la corrupción imperante en la Checoslovaquia de aquellos años. El final de la cinta, una auténtica bomba en todos los sentidos que va directa al corazón, es sin duda uno de los ejemplos más dignificantes de eso que yo llamo cine de arte y ensayo profundo y sensual. El erotismo que desprendían las atolondradas peripecias de las dos niñas traviesas que protagonizaban el film no era más que el grito desgarrador y desesperado de toda una generación de jóvenes checoslovacos que anhelaban esa libertad de la que carecían bajo el yugo de la dictadura imperante. El enorme éxito mundial de Las margaritas motivó que los trabajos posteriores de Chytilova fueran objeto de una censura implícita por parte de los gobernantes checoslovacos, los cuales miraron siempre con lupa los incisivos trabajos de la autora checa, que a diferencia de sus colegas de generación renunció a emigrar a otras tierras, desempeñando por tanto toda su carrera en su país natal. Así tuvieron que pasar cuatro años desde la realización de la obra cumbre reseñada para que la gran Vera volviera a ponerse detrás de las cámaras en la cinta surrealista We eat the fruit of the trees of paradise otra sátira descarnada, extraña y caótica basada en el mito de Adán y Eva.
![]() |
| Fotograma de "We eat the fruit of the trees of paradise" |
Un año después la autora de Ostrava dirigió Karamadi, una película bastante maldita y muy poco vista que sin embargo es una de las películas de culto entre los fanáticos de Vera. Los pocos títulos que adornaron el curriculum de la checa en los setenta tuvieron su punto álgido con la tragicomedia Panelstory, película en la que se denunciaba la inmundicia y miserias de la sociedad checoslovaca de finales de los setenta y principios de los ochenta situando el desarrollo de la trama en el panal de relaciones vecinales que constituye el hábitat formado por un mastodonte barrio de apartamentos.
A partir de los ochenta Chytilova alternó trabajos en televisión y el documental con esporádicos re-encuentros con el cine dirigiendo películas de diversos géneros y éxito residual a nivel internacional, pero en las que nunca abandonó su estilo combativo, intelectual y feminista así como su ácido sentido del humor gracias al cual retrató con una clarividente y penetrante mirada la evolución social observada en Chequia a lo largo de casi medio siglo.
Hemos perdido a una cineasta única y singular, una luchadora incansable defensora de la libertad total libre de las corrupciones y vicios imperantes en el ser humano. Sin duda una artista irrepetible sin cuya presencia el cine de hoy sería menos independiente y más aburrido. Una heroína que seguramente plantará unas hermosas margaritas allá donde esté. (Rubén Redondo)
![]() |
| Varios carteles de sus películas más representativas |
sábado, 21 de mayo de 2022
El pacto (Bille August, 2021)
Título original: Pagten. Dirección: Bille August. País: Dinamarca. Año: 2021. Duración: 115 min. Género: Drama.
Guión: Christian Torpe (basado en las memorias de Thorkild Bjørnvig). Fotografía: Manuel Alberto Claro. Música: Frédéric Vercheval. Montaje: Janus Billeskov Jansen, Anne Østerud. Producción: Jesper Morthorst, Karin Trolle (Motor, SF Studios).
Fecha del estreno: 28 Enero 2021 (España)
Reparto: Birthe Neumann, Simon Bennebjerg, Asta Kamma August, Nanna Skaarup Voss, Anders Heinrichsen, Marie Mondrup, Kurt Dreyer, Jytte Kvinesdal, Mikkel Kjærsgaard Stubkjær, Téo Lepetit, Susanne Bruhn, Bjarne Jønsson, Nathan Benson.
Sinopsis:
Finales de los años
cuarenta. La escritora Karen Blixen, de 63 años, está en la cima del éxito y
parece ser la próxima en ganar el Premio Nobel de Literatura. Tras dejar atrás
su renuncia a la famosa granja en África para regresar a su Dinamarca natal y
habiendo perdido al amor de su vida, ahora Karen se ha reinventado a sí misma
como una sensación literaria. Ella sigue siendo un genio aislado. Sin embargo,
su vida se tambaleará el día que conoce a un talentoso poeta de 30 años. Karen
le promete el estrellato literario si él a cambio la obedece
incondicionalmente, incluso a costa de perderlo todo en su vida.
Comentarios:
El turbante, las perlas y
la cara afilada y dura en la que ya se adivinaban algunos surcos de su vejez.
Karen Blixen ya era una celebridad literaria cuando conoció al joven poeta
Thorkild Bjørnvig. La complicada relación de amistad que entablaron cuando ella
tenía 62 años y él 30 centra la nueva película del veterano cineasta danés Bille
August (73 años), ganador del Oscar y la Palma de Oro por Pelle el
conquistador y, otra vez de la Palma de Oro, por Las mejores intenciones.
El pacto
es una película atractiva aunque no acabe de cumplir después de dos horas su
promesa de arrojar luz sobre un episodio de la vida de Karen Blixen, cuya vanidad
literaria, alcanzada con el seudónimo de Isak Dinesen, no fue suficiente para
amortiguar su soledad. La actriz Birthe Neumann da vida a una diva crepuscular
y vampírica a la Gloria Swanson en el El crepúsculo de los dioses que se
ofrece como tutora y mecenas del aspirante a literato que interpreta Simon
Bennebjerg, con el que la escritora establecerá una relación de poder enfermiza
que no acaba de transmitir ni el dolor y ni la angustia que deja entrever su
endemoniado laberinto. A Simon Bennebjerg, en la piel de Thorkild Bjørnvig, le
falta nervio y en general solo Birthe Neumann funciona en su papel de una mujer
atormentada y envilecida. El pacto pinta a una Blixen chamánica moviendo
los hilos a su antojo con un amargo rictus en la boca, pero el resto de los
personajes no están a la altura del dolor y tormento de su personaje.
La película de Bille
August viene a completar la fascinación del cine con Karen Blixen, una galería
que incluye desde películas tan artesanales como la española Karen, de
María Pérez Sanz, a la famosa superproducción de Hollywood Memorias de
África, de Sydney Pollack. Entre una y otra, el cineasta danés apela por un
biopic que roza un gélido tono melodramático y en el que destacan la fotografía
y dirección de arte alrededor de la bellísima casa de Rungstedlund en la que
vivió hasta su muerte la escritora y que aquí, con sus preciosas paredes verdes
y su invernadero, expresan toda la pesadumbre y elegancia de una mujer atrapada
en la amargura. (Elsa Fernández-Santos)
Recomendada (con reservas).
viernes, 20 de mayo de 2022
Skin (Guy Nattiv, 2018)
Título original: Skin. Dirección: Guy Nattiv. País: USA. Año: 2018. Duración: 20 min. Género: Drama, Cortometraje.
Guión: Sharon Maymon, Guy Nattiv. Fotografía: Drew Daniels. Música: Brian McOmber. Producción: Guy Nattiv (New Native Pictures).
Oscar al Mejor Corto de Ficción 2019.
Reparto: Jonathan Tucker, Jackson Robert Scott, Johnse Allende Jr., Ashley Thomas, Zeus Campbell, Lonnie Chavis, Jared Day, Sam Dillon, Shelley Francisco, Ronnie Tyrone Lee, Danielle Macdonald, David Maloney, Jahdai Pickett, Katie Ryan, Michael Villar.
Sinopsis:
Tras pasar una jornada disparando armas en un lago, Jeffrey, Christa y su hijo Troy, una familia de supremacistas blancos, se detienen en un supermercado al volver a casa. Al pasar por caja Troy intercambia unas miradas agradables y sonrisas con Jaydee, un afroamericano. Esto enfurece a Jeffrey quien, junto a unos amigos, le dan una brutal paliza a Jaydee en el aparcamiento, delante de su indefensa familia.
Comentarios:
Skin es un cortometraje con un inicio y un desarrollo cotidianos en una familia y un entorno de skinheads donde el grupo es pilar fundamental. Las acciones que muestra son el relato del día a día y el pensamiento supremacista de unos padres que repercute en la crianza de su hijo pequeño.
Con el lema "Fuck the world!" gritado a todo pulmón por el grupo en su conjunto se muestra el deseo de desobediencia y segregación, como también el de superioridad (que les jodan, pero que les jodan a ellos, no a nosotros). Los protagonistas buscan el enfrentamiento; son ellos contra el mundo, son los blancos contra los negros. Skin supone el afán de demostración de quién es más fuerte que otro, quién el depredador y quién la presa.
También es relevante la elección en el cortometraje de la paleta de colores. En la grabación de las escenas de los skinheads se elige la luminosidad y claridad del día, para el grupo negro se usan tonos azules en la oscuridad de la noche.
Skin significa "piel". ¿Cuánta importancia le das tú al color de la piel del otro? ¿De verdad es tan importante? Pues parece ser que sí, ahí tenemos todas las atrocidades que se han cometido a lo largo de la historia por este motivo.
La piel es la raíz y esencia del cortometraje. En una parte de la América profunda un niño es educado por sus padres de ideología supremacista blanca. El niño (Jackson Robert Scott), perspicaz e inteligente, es una pequeña esponja. Pero, claro, en él no está odiar, se divierte con los juegos de su padre y aprendiendo sobre los colores brillantes de algunos animales venenosos.
La trivialidad del color se convierte en la metáfora que inconscientemente va calando en el niño. El trastorno que supone distorsionar la realidad por un odio infundado llegará también al más pequeño de los skinheads.
Skin es un cortometraje impresionante por las consecuencias del grupo e ideología que muestra. El odio solo puede generar más odio y presenta una única respuesta, la venganza. Sin embargo, el final es inesperado y superar la expectativa. La naturalidad de las interpretaciones nos sumerge en un drama documental existente hoy en algunas ramas de la sociedad. (Belén Martín)
Recomendada.










