lunes, 21 de diciembre de 2015

De aquí a la eternidad (Fred Zinnemann, 1953)




Todo el mundo recordará esta película por la famosa escena en la playa entre Burt Lancaster y Deborah Kerr. Cabe decir que dicha escena tuvo que ser rodada durante tres días y en ella intervinieron alrededor de cien personas. Una de las mayores dificultades era poder captar la toma perfecta con la llegada de la ola sobre los cuerpos de ambos actores con la misma intensidad que la pasión del beso de ambos intérpretes.


Nada en esta película es lo que parece, la censura de 1953 no permitió el principal objetivo de este film que era la crítica del ejército de los EEUU. Si bien hay una cierta referencia al abuso de los mandos oficiales sobre los soldados, se obligó al guionista a establecer la dimisión del Capitán Holmes para ejemplificar un ejército que depura responsabilidades y que no admite cierto tipos de comportamientos. Con cierta astucia, finalmente el film  trata de dejar patente esa crítica pesimista y antimilitar.

El rodaje se realizó en una base militar del ejército con imágenes reales de soldados desfilando y trató de retratar las vivencias militares en los años 40 previos al ataque de Pearl Harbor.  El rodaje en escenario real es algo muy dado al director Zinnemann.



Este film tiene un elenco de grandísimos actores y a pesar de la talla y del cuerpo atlético de Burt Lancaster, el actor Montgomery Clift realiza un brillante papel como soldado honesto, fiel y leal cuyo compromiso con el ejército va más allá de su propia seguridad personal. Hay ciertas escenas en las que el color de sus ojos sobresale a pesar de ser un film rodado en blanco y negro.  Montgomery sabe retratar una personalidad arrolladora con su magnífica interpretación de Prewitt.


Sin embargo, un papel muy mejorable es el de Frank Sinatra (Maggio),  que consiguió que Columbia Pictures le contratara para esta película utilizando ciertas artimañas presuntamente relacionadas con la mafia. Frank no atravesaba su mejor momento en su carrera como músico y finalmente consiguió hacerse con este papel, del que finalmente se llevó incluso un Oscar. En una escena de la película El Padrino se explica como Frank consiguió este papel. 

El estamento militar lejos de recibir una crítica, utiliza este film como propaganda militarista y en el ataque aéreo que reciben se menciona: “no saben lo que hacen, están provocando al mejor ejército del mundo".

Por otra parte, se puede observar el carácter puritano de la sociedad estadounidense, con respecto al divorcio que al final no se consuma entre el capitán y la Sra. Holmes con la laxa excusa del Sargento ya casado con el ejército y con su fiel vocación de soldado. El tratamiento de la infidelidad del personaje de Deborah Kerr es también digno de mención, y queda patente que no es la misma infidelidad si la comete un hombre que una mujer (palabras textuales del Capitán Holmes en el film). Una de las mejores frases de la película donde se puede apreciar este sentimiento atormentado a causa de la infidelidad es el que realiza Burt Lancaster ante su amor imposible por la Sra. Holmes  “nunca en mi vida me había sentido infeliz hasta que me enamoré de ti”. Donna Reed está maravillosa y también muy suavizada en su papel ya que aparece como señorita de compañía, suavizando así la prostitución de aquella época que frecuentaban los militares. 

Con el paso de los años, se evidencia que dejar a las mujeres en un segundo plano en la última escena del barco puede resultar incómodo y un tanto desacertado, pero así era la época de 1953. Y es curioso un final en el que ninguno de los personajes consigue lo que realmente quería. 

A pesar de la censura y del puritanismo de la época, sin duda Zinnemann consiguió dirigir una de las mejores películas de la historia del Cine con un total de 13 nominaciones y  8 oscar a la mejor película,  mejor director, actor secundario Frank Sinatra, actriz secundaria Donna Reed, mejor guión, mejor fotografía, mejor montaje y mejor sonido.

Es posible que junto con Laurence de Arabia, esta sea una de las mejores películas de Columbia Pictures.


Mercedes Lara 



 

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