domingo, 11 de enero de 2015

¡Viva Mary! ¡Viva Douglas!



De este modo fueron recibidos en Madrid Mary Pickford y Douglas Fairbanks a su llegada a la Estación del Norte, el día 18 de mayo de 1924. El propósito del viaje, en palabras de Pickford, era “conocer este maravilloso país. Nos quedamos dos días en Madrid, el martes visitaremos Toledo, luego Sevilla y Granada. De Granada volveremos a la capital, y de aquí iremos a Barcelona” (ABC, 20/05/1924, pág. 19). Su estancia en nuestro país durante prácticamente diez días, mezclaba la visita privada con la promoción profesional de los actores.

Douglas Fairbanks (1883-1939) y Mary Pickford (1892-1979) formaban una de las parejas más famosas de su tiempo; estuvieron casados entre 1920 y 1936, en el que para ambos era su segundo matrimonio, de los tres que tuvieron.
Mary Pickford y Douglas Fairbanks

Él era muy famoso entonces, lo llamaban “El rey de Hollywood”, había protagonizado películas de gran éxito, como “La máscara del zorro” (1920), “Los tres mosqueteros” (1921), “Robin de los bosques” (1922) y “El ladrón de Bagdad” (1924). Ella era la mayor estrella del cine mudo de esa década, gracias al personaje de muchacha inocente, ingenua y romántica, que repetía en melodramas especialmente concebidos para ella. Su poder era absoluto en aquellos años y sus ingresos superaban el millón de dólares anuales. Para su última película “Rosita la cantante callejera” (1923) había contratado al director más prestigioso del cine alemán del momento, Ernst Lubitsch. Únicamente trabajaron juntos en una película: "La Fierecilla Domada" (1929).

Fairbanks, Pickford, Chaplin y Griffith

Ambos eran fundadores de la United Artists, la productora y distribuidora de cine fundada en Hollywood en 1919, junto a Charles Chaplin y D. W Griffith,  para distribuir sus películas y las de otros cineastas. Pero, al igual que los demás fundadores de la UA, la pareja estaban fuertemente anclados en el cine mudo, por lo que sus carreras no se prolongarían mucho tiempo después de la llegada del cine sonoro. Mary Pickford rodó su última película en 1933 tras  conseguir un Oscar en 1930, y Douglas Fairbanks se retiró en 1934.

La estancia en Sevilla se produjo los días 21 y 22 de mayo de 1924. En esas fechas, la actividad cinematográfica en la ciudad, en lo relativo a exhibición comercial, estaba en buena parte concentrada en las manos del empresario Vicente Llorens, que además de varios cines de verano, explotaba Salón Llorens (adaptado para el cine), así como los teatros Imperial, Cervantes y San Fernando, en los que se simultaneaban las proyecciones con otros espectáculos.

Llorens fue asimismo el promotor del Cine Pathé, primera sala de la ciudad concebida expresamente para la exhibición de cine, obra del arquitecto Juan Talavera Heredia, inaugurado el 18 de octubre de 1925. Habría que esperar a enero de 1930 que la salas Llorens y la Pathé proyectaran por primera vez cine sonoro en Sevilla (parece que en el pabellón de los Estados Unidos, durante la Exposición Ibero Americana hubo algunas experiencias previas en este sentido)

La crónica de la estancia de la famosa pareja en Sevilla la proporciona el periódico “El Liberal” (22 de mayo), que relataba que fueron recibidos como verdaderas estrellas y que quedaron entusiasmados con la ciudad. Se alojaron, con su séquito, en el Hotel Madrid, que estaba en la Plaza de la Magdalena, visitaron la Alameda, la Macarena en San Gil, el Barrio de Santa Cruz, los Jardines de Murillo, deteniéndose especialmente en los monumentos más representativos de la ciudad: El Alcázar y la Catedral, con subida a la Giralda. En la siguiente instantanea vemos a la pareja a su entrada en la catedral hispalense por la Puerta de la Adoración de los Magos, también llamada de los Palos.

Catedral de Sevilla

En el Corral del Conde, Fairbanks dio 100 pesetas a la casera, para obsequiar a los vecinos, y otras 100 a los niños, para juguetes. Vieron el tipismo de lugar, pero también las estrecheces en las que vivían muchas familias de la corrala.

Corral del Conde

En el Patio principal de la Casa de Pilatos, escogieron para posar la bella fuente renacentista dedicada al dios Jano, un dios bifronte, con dos caras, una mira hacia el pasado y la otra hacia el futuro.

Casa de Pilatos

Desde Sevilla la pareja se trasladó a Granada, donde el día 23 visitaron la Alhambra, contando como anfitrión con el arquitecto y restaurador del monumento nazarí Leopoldo Torres Balbás. Por la tarde, en automóvil, según contaba ABC, se trasladaron a Córdoba, para desde la capital de los califas, regresar a Madrid.

“La Vanguardia” se hacía eco del multitudinario recibimiento que tuvieron el lunes 26 a su llegada a Barcelona, procedentes en tren de Madrid. Se produjo un verdadero tumulto en el apeadero del Paseo de Gracia, ocasionado por el numeroso grupo de personas que esperaba ver de cerca a la pareja, por lo que tuvieron que intervenir las fuerzas del orden para facilitar su tránsito llevándolos, casi en vilo, hasta el automóvil que los trasladaría al hotel Ritz.

En Barcelona, última escala de su viaje antes de partir hacia Francia, la pareja, al hacer balance, recordaba especialmente la belleza de Andalucía.

"La Vanguardia" 27 de mayo 1924

2 comentarios:

  1. Estupendo reportaje! Me han gustado mucho las fotos de su visita a Sevilla.
    Qué bien te documentas! Gracias por enriquecer mi escaso conocimiento cinematográfico.

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  2. Gracias Ana. Tirando del hilo, he reconstruido un poco la visita, y también he tenido suerte de encontrar tres fotos, no sé si habrá más... (Miguel Angel)

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