jueves, 29 de agosto de 2013

El molino y la cruz, de Lech Majewski

 


Título original: The mill and the cross. Dirección: Lech Majewski. Países: Polonia y Suecia. Año: 2011. Duración: 92 min. Género: Drama, histórico. Producción: Lech Majewski. Música: Lech Majewski y Józef Skrzek. Fotografía: Lech Majewski y Adam Sikora. Montaje: Eliot Ems y Norbert Rudzik. Diseño de producción: Marcel Slawinski y Katarzyna Sobanska. Vestuario: Dorota Roqueplo. Estreno en Polonia: 18 marzo 2011. Estreno en España: 14 Diciembre 2012. Intérpretes: Rutger Hauer (Pieter Bruegel), Michael York (Nicolaes Jonghelinck), Charlotte Rampling (María), Joanna Litwin (Marijken), Dorota Lis (Saskia). Guion: Michael Francis Gibson y Lech Majewski.

Sinopsis:
La obra maestra épica del pintor Pieter Bruegel “Camino al calvario” narra la historia de la Pasión de Cristo situada en Flandes bajo la dura ocupación española de 1564, el mismo año en el que Bruegel pintó esa obra. De entre más de medio millar de figuras que pueblan el lienzo de Bruegel, “El molino y la cruz” se centra en una docena de personajes cuyas vidas se entrelazan en un paisaje panorámico poblado por aldeanos y jinetes de capa roja. Entre ellos se encuentra el propio Pieter Bruegel (interpretado por Rutger Hauer), su amigo y coleccionista de arte Nicolaes Jonghelinck (Michael York) y la virgen María (Charlotte Rampling).

Charlotte Rampling, Rutger Hauer y Michael York

Calificación: 6, Aceptable
Lo mejor de la película: Impresionante el trabajo de Majewski, dando vida al lienzo de Bruegel gracias a la tecnología digital. Dirige, produce, realiza la música, elabora el guión, se encarga de la fotografía, realiza las pinturas que forman parte del decorado, todo un genio éste Majewski. Con este film se abre un nuevo diálogo entre el cine y otras artes, en este caso, la pintura. Recomendada para amantes de la Pintura.
Lo peor de la película: Hay que verla sin sueño. Lento ritmo narrativo (carece de diálogos).

Trailer de la película:



martes, 13 de agosto de 2013

Mitomanía… BRIGITTE BARDOT





Brigitte Bardot (B.B.), la estrella más popular del cine francés pasará a la historia más como hecho sociológico que como actriz dramática. Dotada de ese peculiar carisma que distingue sólo a unos pocos astros, Brigitte conjuga una popularidad innegable con una lista de películas en las que la calidad suele ser la excepción.

Pero es que Brigitte, antes que actriz, es una pieza de la cultura popular, un personaje que influye en la moda y las costumbres de miles de personas a través de los medios de comunicación. 
  
Nacida un 28 de septiembre de 1934 en el seno de una familia media parisina, su ascenso al estrellato refleja la misma sencillez y naturalidad que luego ella imprimió a su vida. Unas fotos como modelo descubren su rostro a los cazatalentos, y entonces realiza un cuantos filmes, como Helena de Troya, Las maniobras del amor o Esa pícara colegiala, que hoy sólo recuerdan los mitómanos.
 
Una película, Y Dios… creó la mujer (1956), de Roger Vadim, la descubre para Francia y para el mundo. La perfecta mezcla de candor, perversidad y adolescencia que su imagen transpiraba en esta película fue una bomba para la moral de su tiempo, y desde ese momento B.B. será para unos la representación del pecado y para otros un estandarte de la libertad.
  

Brigitte conseguirá otros éxitos de taquilla, pero no tuvo ningún reparo en decir que no a Visconti o en negarse a viajar a Hollywood. Su participación en El desprecio (1956), de Jean-Luc Godard, pasará a la historia del cine, igual que algunas escenas de ¡Viva María! (1965), de Louis Malle, junto a su compañera de reparto Jeanne Moreau. Pero en el fondo la mejor actuación de Brigitte Bardot ha sido su propia vida, mezcla de comedia y drama, con su rosario de bodas (Vadim, Charrier, Sachs…), de amantes (Trintignant, Frei, Zaguri, Guilles, Kalt…), de intentos de suicidio, de escándalos… 

 
Prácticamente retirada del cine sin haber cumplido los cincuenta, su nombre continuó levantando popularidad y su presencia era habitual en muchas revistas, de tal modo que hizo buena la opinión del novelista y político francés André Malraux sobre las estrellas “persona con un mínimo de talento dramático, cuyo rostro expresa, simboliza y encarna un mito colectivo”. 

Os dejamos con un vídeo donde podemos escucharla cantando "Moi Je Joue".