martes, 13 de agosto de 2013

Mitomanía… BRIGITTE BARDOT





Brigitte Bardot (B.B.), la estrella más popular del cine francés pasará a la historia más como hecho sociológico que como actriz dramática. Dotada de ese peculiar carisma que distingue sólo a unos pocos astros, Brigitte conjuga una popularidad innegable con una lista de películas en las que la calidad suele ser la excepción.

Pero es que Brigitte, antes que actriz, es una pieza de la cultura popular, un personaje que influye en la moda y las costumbres de miles de personas a través de los medios de comunicación. 
  
Nacida un 28 de septiembre de 1934 en el seno de una familia media parisina, su ascenso al estrellato refleja la misma sencillez y naturalidad que luego ella imprimió a su vida. Unas fotos como modelo descubren su rostro a los cazatalentos, y entonces realiza un cuantos filmes, como Helena de Troya, Las maniobras del amor o Esa pícara colegiala, que hoy sólo recuerdan los mitómanos.
 
Una película, Y Dios… creó la mujer (1956), de Roger Vadim, la descubre para Francia y para el mundo. La perfecta mezcla de candor, perversidad y adolescencia que su imagen transpiraba en esta película fue una bomba para la moral de su tiempo, y desde ese momento B.B. será para unos la representación del pecado y para otros un estandarte de la libertad.
  

Brigitte conseguirá otros éxitos de taquilla, pero no tuvo ningún reparo en decir que no a Visconti o en negarse a viajar a Hollywood. Su participación en El desprecio (1956), de Jean-Luc Godard, pasará a la historia del cine, igual que algunas escenas de ¡Viva María! (1965), de Louis Malle, junto a su compañera de reparto Jeanne Moreau. Pero en el fondo la mejor actuación de Brigitte Bardot ha sido su propia vida, mezcla de comedia y drama, con su rosario de bodas (Vadim, Charrier, Sachs…), de amantes (Trintignant, Frei, Zaguri, Guilles, Kalt…), de intentos de suicidio, de escándalos… 

 
Prácticamente retirada del cine sin haber cumplido los cincuenta, su nombre continuó levantando popularidad y su presencia era habitual en muchas revistas, de tal modo que hizo buena la opinión del novelista y político francés André Malraux sobre las estrellas “persona con un mínimo de talento dramático, cuyo rostro expresa, simboliza y encarna un mito colectivo”. 

Os dejamos con un vídeo donde podemos escucharla cantando "Moi Je Joue".

 

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