lunes, 31 de diciembre de 2012

Susanne Bier, cambia de registro tras el óscar





"Amor es todo lo que necesitas" ("Love is all you need", 2012) es el último trabajo de la directora danesa Susanne Bier. Tras conocer el éxito por cintas como "Hermanos", "Después de la boda / Después del casamiento" o "En un mundo mejor", por la que consiguió el Globo de Oro de 2011 a la mejor película en lengua extranjera,  lo mismo que el óscar en esa misma categoría, todas ellas películas en las que prevalecían dramas convulsos, esta vez se atreve a acercarse casi a la comedia. Porque "Amor es todo lo que necesitas", no es una comedia al uso, sino una historia que en realidad,  podría resultar muy dramática dependiendo de su tratamiento, y de ahí que la directora con su buen hacer la lleve en ocasiones, a terrenos de ese género sin serlo.

Trine Dyrholm, que ya ha trabajado anteriormente con Bier, da vida a Ida, una mujer que acaba de concluir un tratamiento de quimioterapia por sufrir cáncer, y sorprende a su marido en actitud comprometida, con una compañera de trabajo mucho más joven que ella.

Pierce Brosnan por su parte, interpreta a un empresario sumergido en sus negocios, y resentido con la humanidad después de haber perdido a su mujer.

Los protagonistas coinciden cuando se dirigen a Italia, para asistir a las bodas de sus respectivos hijos.

Aunque la historia, por momentos pueda resultar predecible, el público será testigo de la metamorfosis de muchos de sus protagonistas. En esto radica fundamentalmente la diferencia de este trabajo, en el tratamiento de los individuos y lo que muestran al espectador.


Pierce Brosnan y Trine Dyrholm

Unos bellos paisajes de la costa italiana de Sorrento,  canciones de los años cincuenta y sesenta, que componen una atractiva y "vintage" banda sonora, una romántica y antigua villa italiana entre árboles frutales, y a la luz de las velas, componen el  escenario idílico, de las celebraciones previas al enlace, el caldo de cultivo idóneo para que pueda surgir fácilmente cualquier romance o coqueteo, pero en realidad los que emergerán serán sus conflictos soterrados, la falta de comunicación, las infidelidades, y demás miserias familiares no resueltas.

Los personajes se irán mostrando tal y como son, con sus secretos, sus frustraciones, sus anhelos, su egoísmo, su vanidad y por supuesto su generosidad y valentía.

Es "Amor es todo lo que necesitas"  una historia que sorprenderá al espectador por su falta de artificio, por lo inesperado y por lo real, pero que sin embargo deja un buen sabor de boca y alguna que otra lagrima. Sigue el comienzo de un amor maduro, tratado sin cursilería y sin ñoñeces, la muestra de que todo el mundo necesita el amor,  pero no a cualquier precio.

Se puede afirmar que Susanne Bier ha vuelto a ganar a pesar de haber arriesgado.
 
 

sábado, 29 de diciembre de 2012

Recordando... El hombre que mató a Liberty Valance



Título original: The man who shot Liberty Valance. Dirección: John Ford. País: Estados Unidos. Año: 1962. Duración: 119 min. Género: Western. Guión: James Warner Bellah y Willis Goldbeck (basado en un relato de Dorothy M. Johnson. Producción: Willis Goldbeck. Fotografía: William H. Clothier (B/N). Montaje: Otho Lovering. Música: Cyril Mockridge. Vestuario: Edith Head.

Intérpretes: James Stewart (Ransom Stoddard), John Wayne (Tom Doniphon), Lee Marvin (Liberty Valance), Vera Miles (Hallie), Edmond O’Brien (Dutton Peabody), Woody Strode ( Pompey).
Sinopsis: Ransom Stoddard, un senador del Congreso de los Estados Unidos, relata a un periodista la historia de por qué ha viajado junto a su mujer Hallie para acudir al funeral de un viejo amigo, Tom Doniphon. Todo comenzó muchos años atrás, cuando Ransom era un joven abogado que llegó en diligencia a Shinbone, un pequeño pueblo del Oeste, para ejercer la abogacía. Poco antes de llegar a su destino, es atacado y golpeado brutalmente por el temido pistolero Liberty Valance.

Nunca me gustó el género del western. Y no podía ser de otro modo si las numerosas películas vistas durante la infancia te mostraban una realidad maniquea, normalmente centradas en la lucha por los intereses de indios y blancos y que no te dejaban mucha opción respecto a quién dirigir las filias y fobias. Sólo de pocos años para acá he afinado en mi selección (Horizontes de grandeza, Centauros del desierto, Solo ante el peligro, El árbol del ahorcado) y he ido suavizando mi exclusión categórica.

Todas se han eclipsado con El hombre que mató a Liberty Valance. Me habla de individuos que cargan con sus contradicciones,  personajes llenos de matices. Puedo buscar el simbolismo del viejo Oeste caduco que deja paso a la nueva realidad donde quien mandará es la ley, sí, aunque me quedo con los nombres propios de quienes encarnan esta historia.

Lee Marvin, James Stewart y John Wayne

John Ford nos muestra en un gran flashback, en ésta una de sus últimas películas del género, qué es lo que puede haber detrás de la leyenda (“en el Oeste, cuando la leyenda supera la verdad, publicamos la leyenda”). Y su exposición es tan brillante que mi fantasía vuela imaginando los años de silencio y olvido de Tom,  los escrúpulos de Ransom, el desengaño de Hallie, tanto equívoco y todo lo que hubo detrás del hecho legendario de esta ficción.

Mantiene el ritmo de modo magistral: lo que se nos va contando se equilibra con lo que nos falta por saber y nos tiene atrapados de tal forma que, cuando intuimos ya el fin de la historia, nos involucra todavía más, acercándonos a unos personajes que han tenido que vivir con las implicaciones morales de basar su prestigio sobre una mentira. El “perdedor” se nos engrandece y el símbolo de la flor de cactus, más allá de expresar un simple recuerdo, nos remite a todo lo que no se dice en una relación fallida.

James Stewart con Vera Miles al fondo

Habría que citar al menos otros aspectos sobresalientes de la película: la interpretación de todos los actores, los diálogos, la fotografía. Todo redunda en una factura impecable.

Pero quizá lo que hace que me llegue tanto esta obra, además del centrarse en el análisis psicológico de los personajes, tenga que ver con el punto antihéroe y con la distancia que mantiene con el western simplón y su compartimentación. También con la ambigüedad del posicionamiento en cuanto a la dicotomía entre el mundo civilizado regido por las leyes y la mano armada que en cierto momento se alza y salva la situación. Aunque algunos llamen a John Ford manipulador o cosas peores por su ideología, a mí me gusta que el director consiga hacerme dudar, que haga plantearme la justificación del que no actúa según mis principios. Y que finalmente ese personaje se lleve mi simpatía y hasta mi afecto. Lo siento: me quedo con el hombre que mató a Liberty Valance.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Los miserables, de Tom Hooper

 


Título original: Les misérables. Dirección: Tom Hooper. País: Reino Unido. Año: 2012. Duración: 158 min. Género: Drama, musical, romance. Guión: William Nicholson, Alain Boublil, Claude-Michel Schönberg y Herbert Kretzmer; basado en el musical de Alain Boublil y Claude-Michel Schönberg; a su vez basado en la novela de Victor Hugo. Producción: Tim Bevan, Eric Fellner, Debra Hayward y Cameron Mackintosh. Música: Claude-Michel Schönberg. Fotografía: Danny Cohen. Montaje: Chris Dickens y Melanie Ann Oliver. Diseño de producción: Eve Stewart. Vestuario: Paco Delgado. Estreno en Reino Unido: 11 Enero 2013. Estreno en España: 25 Diciembre 2012.
Intérpretes: Hugh Jackman (Jean Valjean), Russell Crowe  (inspector Javert), Anne Hathaway (Fantine), Amanda Seyfried (Cosette),  Helena Bonham Carter (Madame Thénardier), Eddie Redmayne (Marius), Aaron Tveit (Enjolras), Sacha Baron Cohen (Thénardier), Samantha Barks (Éponine), Daniel Huttlestone (Gavroche).
 
Sinopsis:
El expresidiario Jean Valjean (Hugh Jackman) es perseguido durante décadas por el despiadado policía Javert (Russell Crowe). Cuando Valjean accede a cuidar a Cosette, la joven hija de Fantine (Anne Hathaway), sus vidas cambiarán para siempre. Nueva adaptación de la novela homónima de Victor Hugo, completamente cantada.
 
Anne Hathaway
 
Calificación: 8, Muy Buena.
Lo mejor de la película: Los incondicionales del musical están de enhorabuena, aconsejada para todos ellos, caerán en sus encantos. Magnífico casting, donde todos los actores se desenvuelven perfectamente en sus personajes. Está bien hasta Sacha Baron Cohen, que ya es decir. Se aprecia el costoso diseño de producción al servicio del oscarizado Hooper. Se admiten apuestas para la carrera de los óscars, a ésta le cae varios este año.
Lo peor de la película: Abstenerse los alérgicos al musical y todos aquellos que nos les guste pasarse dos horas y media leyendo subtítulos.
 
Trailer de la película:
 
 

martes, 25 de diciembre de 2012

Una pistola en cada mano, de Cesc Gay



 
Título original: Una pistola en cada mano. Dirección: Cesc Gay. País: España. Año: 2012. Duración: 95 min. Género: Comedia. Guion: Cesc Gay y Tomás Araguay. Producción: Marta Esteban. Música: Jordi Prats. Fotografía: Andreu Rebés. Montaje: Frank Gutiérrez. Diseño de producción: Bernat Rifé. Estreno en España: 5 Diciembre 2012.
Intérpretes: Ricardo Darín (G.), Luis Tosar (L.), Javier Cámara (S.), Eduard Fernández (E.), Eduardo Noriega (P.), Leonardo Sbaraglia (J.), Alberto San Juan (A.), Jordi Mollà (M.), Candela Peña (Mamen), Cayetana Guillén Cuervo (Sara), Leonor Watling (María), Clara Segura (Elena).
 
Sinopsis:
Ocho hombres alrededor de los 40 años de edad que, desconcertados y perplejos, se ven envueltos en situaciones cotidianas que reflejan su principal conflicto: la crisis de identidad masculina. Su incapacidad para expresar lo que sienten les conduce a situaciones cómicas y patéticas que dejan atónitas a las mujeres. Un retrato en clave de comedia, irónico y sin compasión sobre las carencias, debilidades y otras “virtudes” de los hombres de hoy: perdidos y confusos en busca de una nueva identidad. Un film coral que radiografía la vida sentimental de unos hombres… y de algunas mujeres.
 
Javier Cámara
 
Calificación: 7, Buena.
Lo mejor de la película: El duelo interpretativo entre primeras espadas en estado de gracia. Por destacar algunos, quizás, Javier Cámara y Eduardo Noriega, ambos están magníficos en la creación de sus personajes.  Guión muy interesante y una dirección de actores ejemplar. Cesc Gay firma su mejor película, con el máximo respeto a “En la ciudad”.
Lo peor de la película: No todas las historias pueden despertar el mismo interés, pero el conjunto, es bueno.

Trailer de la película:
 
 
 
Ver también:
El Periódico, escenario de la nueva película de Cesc Gay "Una pistola en cada mano":
 

lunes, 24 de diciembre de 2012

El cuerpo, de Oriol Paulo




Título original: El cuerpo. Dirección: Oriol Paulo. País: España. Año: 2012. Duración: 107 min. Género: Thriller, suspense. Guión: Oriol Paulo y Lara Sendim. Producción: Joaquín Padró, Mar Targarona, Mecedes Gamero y Mikel Lejarza. Música: Sergio Moure. Fotografía: Óscar Faura. Montaje: Joan Manel Vilaseca. Dirección artística: Balter Gallart. Vestuario: María Reyes. Estreno en España: 21 Diciembre 2012.
Interpretación: Belén Rueda (Mayka Villaverde), José Coronado (Jaime Peña), Hugo Silva (Álex Ulloa), Aura Garrido (Carla), Juan Pablo Shuk (Pablo), Cristina Plazas (Dra. Tapia), Oriol Vila (agente Mateos), Patricia Bargalló (agente Norma), Mia Esteve (Luna), Montse Guallar (Gloria).
 
Sinopsis:
Tras atropellar a alguien, un guardia de seguridad de la morgue huye. En el depósito de cadáveres, la policía descubre que la puerta de una de las neveras está abierta y el cadáver de una mujer ha desaparecido. El inspector de policía encargado de la investigación cuenta con la colaboración del marido de la difunta, aunque no descarta la posibilidad de que esté relacionado con el asunto.
 
Belen Rueda
 

Calificación: 7, Buena.
Lo mejor de la película: El comienzo y el final. Durante la trama nos satisface a los mitómanos encontrarnos con un claro homenaje a “Sospecha” del maestro Hitchcock, cuando Alex (Hugo Silva) sube por unas escaleras imperiales con una copa de vino envenenada camino de la alcoba de Mayka (Belen Rueda), de la misma forma que Cary Grant lo hacía portando un vaso de leche. El suspense está garantizado hasta el último minuto y es de agradecer que en España también se hagan películas de género, en contra de lo que opina un reducido grupo de “carcas” que pululan por ciertos medios machacando al cine español, pregonando que los cineastas de este país sólo hablan en sus obras de la Guerra Civil: ¡cuánta mentira! Por otro lado, destacar el buen hacer de Hugo Silva, con una interpretación bastante logrado en un personaje de gran dificultad.
Lo peor de la película: Durante el “nudo” de la película existen algunos altibajos con respecto a la trama, pero su comienzo y su final son tan buenos y sorprendentes que nos hacen olvidar estos leves fallos de un estupendo director novel. Hay que apostar por los nuevos talentos. Todo perdonado.
 
Trailer de la película:
 
 

domingo, 23 de diciembre de 2012

Escopofilia en cine: espejo de dos caras


Durante la preparación de mi trabajo sobre el erotismo en el cine, a presentar en breve, dentro del impagable programa confeccionado por nuestro ilustre Paco Bellido para este curso, he tenido ocasión de adentrarme en unas consideraciones para espectadores  de cine que me han parecido interesantes.

En mi condición de cinéfilo “pardillo” confeso, como saben los que conocen mis primeras aportaciones a estas páginas, siempre he tenido una cierta aprensión al llamado cine independiente cuando sus temáticas y contenidos, más que contribuir al esparcimiento, te suministran molestas inquietudes, durante y después del visionado de las películas.

Cuando, además, ese tipo de cine aborda problemáticas costumbristas y está realizado con asombrosa sencillez, de tal manera que la cámara parece haber entrado en casa de cualquier vecino, cuando no en la nuestra, para rodar vivencias humanas reales y no ficticias, aquellas inquietantes sensaciones llegan a resultarnos más perturbadoras todavía.

Hemos visionado y comentado recientemente el corto “Luisa no está en casa”, de Celia Rico, que bien podría acercarnos a lo que quiero referirme. Pero después, sacando datos para ilustrar el trabajo a que aludía al principio, me he topado casualmente con una película, del mismo corte intimista, titulada “Año bisiesto” y dirigida por un tal Michael Rowe en el 2010. Me llamó la atención, al encontrarla en un listado de supuestas películas eróticas, por la controversia que había originado entre los espectadores su inclusión en el mismo. Después de haberla visto, coincido con quienes no ven en la cinta unos parámetros para clasificarla como tal. Si bien el componente sexual prevalece y de manera explícita durante todo el metraje, su estética resulta desagradable y sórdida, aunque le aporta una credibilidad inusitada, que es el asunto a que venía a referirme.

Como os decía también, he escudriñado en las influencias de ese cine en nuestras sensaciones y descubierto personalmente algunas de sus motivaciones, muy relacionadas con el grado de sensibilidad del espectador y de sus circunstancias, por otra parte. Francamente, desconocía el término “escopofilia” de escopo (espejo) y filia. Aunque puede aplicarse a otros conceptos, parece tener mucha relación con el cine, en su acepción de placer de percibir o algo por el estilo. Y es su distinción con el voyeurismo puro y duro, tan clásico del cine erótico por cierto, lo que puede llamar la atención si consideramos el mucho mayor recorrido de aquel otro vocablo, en películas con cargas de profundidad abundantes aunque no aparezcan submarinos.

Porque, efectivamente, la sensación escopofílica tiene unas vertientes más subjetivas. Se trata de que lo que vemos en la pantalla, haya veces que tiene mucho de contenido, pero poco de placer el cómo lo percibimos. De ahí mi alusión al espejo de dos caras. Y eso sucede cuanto más nos involucramos con unos personajes y situaciones que, lejos de retratar sus existencias en tiempos históricos, quiméricos futuros o situaciones de peregrina credibilidad, se nos acercan peligrosamente hasta la misma butaca. Si esto se consigue, además, con la perfección que exhiben muchas de estas producciones, de escaso presupuesto crematístico pero con derroches de inteligencia en su realización e interpretación, cuesta trabajo abstraerse de que lo que se nos ofrece sea ficción. Ahora me explico yo que, de muchas películas, haya salido uno escopofílico perdido, incluyendo algunas eróticas, dicho sea de paso.






El Hobbit: Un viaje inesperado, de Peter Jackson




Título original: The hobbit: An unexpected journey. Dirección: Peter Jackson. País: Nueva Zelanda. Año: 2012. Duración: 169 min. Género: Fantástico, aventuras. Guion: Peter Jackson, Philippa Boyens, Guillermo del Toro y Fran Walsh; basado en la novela de J.R.R. Tolkien. Producción: Peter Jackson, Carolynne Cunningham, Fran Walsh y Zane Weiner. Música: Howard Shore. Fotografía: Andrew Lesnie. Montaje: Jabez Olssen. Diseño de producción: Dan Hennah. Vestuario: Ann Maskrey, Richard Taylor y Bob Buck. Estreno en Nueva Zelanda: 12 Diciembre 2012. Estreno en España: 14 Diciembre 2012.
Intérpretes: Martin Freeman (Bilbo Bolsón), Ian McKellen  (Gandalf), Andy Serkis (Gollum), Cate Blanchett (Galadriel), Elijah Wood  (Frodo Bolsón), James Nesbitt (Bofur), Lee Pace (rey Thranduil), Christopher Lee (Saruman), Ian Holm (Bilbo anciano), Hugo Weaving (Elrond), Richard Armitage (Thorin, Escudo de Roble), Ken Stott (Balin), Graham McTavish (Dwalin), William Kircher (Bifur), Stephen Hunter (Bombur), Dean O’Gorman (Fili), Aidan Turner (Kili), John Callen (Oin), Peter Hambleton (Gloin), Jed Brophy (Nori), Mark Hadlow (Dori), Adam Brown (Ori), Benedict Cumberbatch (El Nigromante).
 
Sinopsis:
El hobbit: Un viaje inesperado” es la primera de las tres partes de la adaptación al cine de la popular novela de J.R.R. Tolkien. La historia está ambientada en la Tierra Media, 60 años antes de “El Señor de los Anillos”. La aventura cuenta el viaje de Bilbo Bolsón, quien se ve arrastrado a una épica búsqueda que le llevará a reclamar el reino que años atrás perdieron los enanos a manos del temible dragón Smaug. Sin verlo venir, y convencido por el mago Gandalf el Gris, Bilbo termina formando parte de una compañía de 13 enanos liderados por el legendario guerrero Thorin Escudo de Roble. Su viaje les llevará a lo salvaje, a través de tierras peligrosas infestadas de trasgos, orcos y huangos mortíferos, así como de una misteriosa y siniestra criatura conocida como El Nigromante. A pesar de que su destino está situado al Este, en las tierras yermas de la Montaña Solitaria, los personajes primero tendrán que escapar de los túneles de los trasgos, donde Bilbo conocerá a la criatura que cambiará su vida para siempre… Gollum. A orillas de un lago subterráneo será cuando el modesto Bilbo, al quedarse a solas con Gollum, descubra no solo la profundidad del ingenio y el coraje, hecho que le sorprende incluso a él, sino que además se apoderará del “precioso” anillo de Gollum, un anillo con inesperadas cualidades y de gran utilidad… Una sencilla sortija de oro que está ligada de tal manera al destino de toda la Tierra Media que Bilbo no es capaz siquiera de imaginar.
 
Martin Freeman
 
Calificación: 8, Muy Buena.
Lo mejor de la película: El momento en que se encuentran Bilbo Bolson y Gollum o lo que es lo mismo, Martin Freeman y Andy Serkis: el episodio de los acertijos es fantástico. Toda la factura técnica es espléndida, fruto de un abultado presupuesto. La música de Shore roza lo celestial.  
Lo peor de la película: El metraje es largo, teniendo en cuenta que aún nos quedan dos partes de esta trilogía. La megalomanía de Peter Jackson parece no tener límites.
 
Trailer de la película:
 
 

sábado, 22 de diciembre de 2012

Adiós a Tony Leblanc

 


Hay una España de sonrisa por encima de los sinsabores; de “al mal tiempo, buena cara”; y de saber sacar lo mejor de los golpes de la vida. Y a esa España le puso rostro Tony Leblanc, uno de los cómicos más populares del siglo XX, el protagonista de títulos como El día de los enamorados, Los tramposos, El hombre que se quiso matar, Las chicas de la Cruz Roja, Historias de la televisión o El tigre de Chamberí, y que acabó ganando el Goya al mejor actor secundario por su labor en Torrente: el brazo tonto de la ley, después de recibir el de honor cuatro años antes, en 1994.

Leblanc ha fallecido en su casa de Villaviciosa de Odón (Madrid) a los 90 años víctima de un cáncer: no por esperado su final no es menos doloroso.

La vida de Leblanc rebosa de anécdotas que él desgranó en sus memorias, Esta es mi vida, publicadas en 1999. Empezando por sus inicios, ya que Ignacio Fernández Sánchez, su auténtico nombre, nació en el museo del Prado, en un sofá, contaba él, de la sala de los Cartones de Goya: su padre era conserje de la puerta principal. Leblanc se jactaba de estas y de otras cosas, como que era el vigente campeón de España de claqué, porque tras ganarlo él no volvió a celebrarse. Para ganarse la vida hizo de todo en el mundo artístico… y en el deportivo. Actuó en la compañía de Celia Gámez a los ocho años, fue bailaor y cantante en la compañía de Lola Flores y Manolo Caracol, protagonizó 77 películas y actuó en casi medio centenar más, dirigió otras tres, actuó en todo tipo de obras teatrales, revistas y espectáculos…

En el lado deportivo queda su época como portero de fútbol en el Fuyma, filial del Atlético de Aviación y boxeador en unos 50 combates. También tenía fama de mujeriego, que él resumió, en una entrevista publicada en el diario El País, con esta declaración, cuando presentó su autobiografía: “Fui mujeriego 18 años, desde los 12, cuando perdí el virgo con una puta en la Cuesta de Moyano, hasta los 30, cuando me casé con Isabel. Iba de bailarina de clásico español en la compañía de Enrique El Cojo, me entregó su rosa en Jerez y yo le di mi amor. Luego me colocaron muchas novias que no he tenido. Concha Velasco, por ejemplo. Desgraciadamente, nunca he tenido nada con ella. Ya me hubiera gustado. Fui novio de Nati Mistral, eso sí lo cuento. La llevaba en mi Harley Davidson por ahí, había tres en Madrid, pero no nos llevábamos bien y lo dejamos. Luego, estando en Barcelona, Isabel se quedó un poquito embarazada y, a partir de ahí, solo me interesó su amor”.

En otro de sus grandes momentos, Tony Leblanc, que participaba en el programa de televisión de José María Íñigo Martes de fiesta, sacó un plato, un cuchillo y una manzana, y con gesto adusto peló y comió la fruta en un sketch de nueve minutos que demostraba el talento que escondía una carrera sobreexplotada por los productores del cine español de los años cincuenta y sesenta: “La noche anterior había visto a mi hija Silvia comiéndose una manzana mientras veía la tele y se me ocurrió hacerlo. Fue muy difícil, una cosa histórica, salió hasta una crítica en el Times”.


Tony Leblanc junto a Conchita Velasco
 
El nombre artístico de Tony Leblanc –que era uno de sus apellidos- se le ocurrió al hijo de un joyero en cuyo taller entró el actor como aprendiz a los 14 años. Antes había trabajado ya en el Museo del Prado. La guerra la pasó más bien que mal porque, según cuenta en sus memorias, fue lo suficientemente pícaro. “Eso me inspiró para papeles posteriores”. Y aunque el cine le dio fama y dinero, su carrera arranca y se alarga en el tiempo en los escenarios: tras actuar en decenas de espectáculos para los soldados republicanos debutó profesionalmente en 1944 con la compañía de Nati Mistral. Un año después, entró en el cine con Eugenia de Montijo y Los últimos de Filipinas y, a lo largo de los años cincuenta y sesenta, participó en títulos míticos, y otros no tanto, como El tigre de Chamberí, Muchachas de azul, Los tramposos (uno de sus mejores trabajos, con la soberbia secuencia del timo de la estampita), Las chicas de la Cruz Roja, Tres de la Cruz Roja, Historias de la televisión, El hombre que se quiso matar (su película favorita) o El astronauta. Incluso dirigió tres películas entre 1961 y 1962: El pobre García, Los pedigüeños y Una isla con tomate.
 
Su rostro solía aparecer con el de otros grandes como Manolo Gómez Bur, José Luis Ozores y Concha Velasco, la más joven de una generación irrepetible de cómicos españoles.

Tony Leblanc junto a José Luis López Vázquez

Parece increíble que le sobrara tiempo con su prolífica carrera fílmica, pero efectivamente Leblanc lo tuvo para compaginarla con la televisión –donde realizó multitud de galas y programas especiales- y sobre todo con la revista. Leblanc aseguraba que, además de ser empresario de compañía, protagonista y director de múltiples revistas, compuso unos 500 pasodobles y todo tipo de canciones. Y en su vida privada, tuvo siete hijos con Isabel, que ha cuidado de él hasta sus últimos segundos, y que como asegura su hijo Tony: “Él sin ella no hubiera sobrevivido estos últimos tiempos”.

En los años setenta empieza a decaer su carrera y se retira del cine en 1975 con Tres suecas para tres Rodríguez, para centrarse en teatro y televisión. Pero en mayo de 1983, volviendo de Alicante, un coche en sentido contrario invade su carril y embiste contra su Mercedes. Casi fallece, y tras tres años de rehabilitación, acaba recibiendo la declaración de inutilidad total por parte de la Seguridad Social, por lo que con 63 años se retira. “He tenido una vida con mucha suerte. La vida es un purgatorio muy parecido al infierno, y yo soy un creyente de andar por casa”.

En 1994, recibió el Goya de Honor a toda su carrera, en un acto en el que apareció muy castigado –su rodilla derecha nunca se recuperó del accidente de tráfico-. Pero siguió apareciendo en diversos actos y premios. Santiago Segura, que le había conocido durante la entrega del Goya, ya le ofreció en el backstage, con la estatuilla al mejor cortometrajista en la mano, "un papel en una comedia en la que usted haría un personaje en silla de ruedas". Ese personaje fue un secundario y así volvió al cine en 1998, con Torrente, el brazo tonto de la ley, con la que ganó el Goya al mejor actor de reparto: es el único actor español que después del honorífico se ha llevado el galardón por un trabajo, como le pasó a Paul Newman con sus dos óscars. Después también actuaría en Torrente 2, Misión en Marbella, Torrente 3: el protector y Torrente 4: lethal crisis. En esta última, Segura, que le había ‘matado’ en la tercera, le resucitó inventado a un hermano de su personaje, el tío Gregorio.
 

Tony Leblanc junto a Santiago Segura en Torrente 4
 
Desde 2001 a 2010, y gracias a la saga Torrente, encarnó al quiosquero en la serie de televisión Cuéntame.

En los últimos meses se acumularon sus problemas de salud tras una rotura de cadera. Leblanc decía de sí mismo que era el actor más querido de España, aunque no el mejor… pero se reservaba la coletilla “pero sí de los mejores”. En todo tenía razón.
 
O dejamos con la famosa secuencia de "Los tramposos". 
 
 

viernes, 21 de diciembre de 2012

Luisa no está en casa, de Celia Rico



Título original: Luisa no está en casa. Dirección: Celia Rico. País: España. Año: 2012. Duración: 19 minutos. Guión: Celia Rico. Producción: Josep Amorós. Dirección de Producción: Mar Medir. Dirección de Arte: Mireia Carles. Dirección de Fotografía: David Valldepérez. Montaje: Luis Rico y Frank Gutiérrez. Diseño de Sonido: Nacho Ybarra y Ferrán Mengod. Sonido directo: Álex Carbonell. Música: Paco Ortega.

Intérpretes: Asunción Balaguer, Fernando Guillén y María Alfonsa Rosso.
                       
Sinopsis: A Luisa se le ha estropeado la lavadora. El inicial desastre que supondrá en su hogar esta avería se acabará convirtiendo en la coartada perfecta para romper con su lenta cotidianeidad. Pero para su marido, la ausencia de lavadora implicará una ausencia aún mayor: Luisa ya no está en casa cumpliendo con su condición de ama de casa y esposa sumisa.

Consideraciones: Es digno de tener en cuenta que el cortometraje, primer trabajo de Celia Rico como directora, haya sido seleccionado para participar en la Bienal de Venecia. Entre otros premios, ha obtenido el Premio Mención Especial del Jurado en la 57 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci).

Prestar atención: Al retrato realista que hace la directora de toda una generación de mujeres sacrificadas que anulaban su personalidad para tomar el rol de cuidadoras de la casa y servidoras del marido. Magníficos los silencios que lo dicen todo. Es interesante la esmerada ambientación de la vivienda: cada rincón, cada detalle, nos parecen auténticos. La preciosa canción de Paco Ortega, Nana de Luisa, apostilla un final amargo (“cómo duele la vida...”) sólo suavizado por la decisión final que toma la protagonista.

Asunción Balaguer


jueves, 20 de diciembre de 2012

Gerard Butler es “Un buen partido”



 
“Un buen partido” es el título de una comedia romántica que se ha estrenado el pasado 5 de diciembre en España. Nos habla de las segundas oportunidades en la vida y del esfuerzo de un hombre por madurar y convertirse en un buen padre.

La evolución de su personaje y la dimensión "emocional" de todos los que componen la historia son las razones que llevaron a Gerard Butler a participar en la película “Un buen partido” en cuanto leyó el guion, según aseguró en una entrevista con Efe.

Butler (Glasgow, Escocia, 1969) interpreta un papel alejado de las películas que le dieron a conocer, como "300" (2006) y más cercano a algunos de sus trabajos más recientes, como "La cruda realidad" (2009)".

"George no es un tipo perfecto, de alguna forma se halla perdido, pero está creciendo y haciendo un esfuerzo real por hacer las cosas con su familia de forma diferente, y eso es conmovedor", explica Butler.


Gerard Butler en "Un buen partido"

El actor da vida a un jugador de fútbol que ha llegado a lo más alto de su carrera profesional pero que ha perdido su fama y su fortuna y decide regresar a la ciudad en la que viven su exmujer y su hijo, con el que intenta "volver a conectar" para tener "una segunda oportunidad en la vida".

La película, dirigida por Gabriele Muccino, autor de "En busca de la felicidad" (2006), en la que también se aborda la importancia del lazo paterno-filial, muestra el proceso que tiene que seguir el protagonista para "madurar y convertirse en un padre responsable y preocupado", según Butler.

Sin embargo, lograr este propósito se convierte para el personaje en una ardua tarea, debido a que decide entrenar al equipo de fútbol en el que juega su retoño y las madres solteras del resto de niños, interpretadas por Catherine Zeta Jones o Uma Thurman, no tardan en fijarse en la antigua estrella deportiva y ser sensibles a sus encantos.

"Eso da lugar a situaciones muy divertidas, pero George realmente quiere demostrar a su familia que ha madurado, y aprende que hace falta realizar sacrificios para ser una persona en la que se pueda confiar", explicó Butler, quien comparte cabeza de cartel con Jessica Biel.
 

 

Así, además de fortalecer la relación con su hijo, el protagonista se enfrenta al "redescubrimiento del amor" con su exmujer.

"Ambos tienen dosis de frustración y arrepentimiento por los años que han malgastado, y son dos personas con una química muy fuerte pero que no saben qué va a pasar si vuelven a estar juntas en una relación más realista, en la que aceptan quiénes son y confían el uno en el otro", describió Butler.

Butler remarcó que la comedia romántica se trata del "envoltorio perfecto" para contar esta historia, ya que "entre los momentos de hilaridad puedes transmitir mensajes más profundos, cómo qué significa ser un buen padre o una madre que quiere proteger a su hijo, y hacer que la audiencia se ría, llore y luego vuelva a reír".

El actor confesó que se siente "totalmente" identificado con su personaje, y que "todo el mundo puede entender que, cuando empieza la película, George está intentando parecer divertido, valiente, aparenta que nada le afecta, pero en realidad está perdido, roto y no tiene nada en la vida".

Además del guión, Gerad Butler dijo que otro de los alicientes que le llevaron a aceptar el papel fue el resto del elenco, cuyo talento "hace alcanzar niveles muy altos a la película, pues trabajar con Biel, Thurman o Zeta Jones es para mí una experiencia muy especial".